Capitulo 8

Albert no pudo evitar sentir una punzada de envidia. Terry tenia la vida que él deseaba, una esposa maravillosa, que jamás le negaría el cuerpo, ni buscaría satisfacción con otros hombres. Candy comprendía los cambiantes estados de humor de Terry, tenia paciencia y lo ayudaba a contenerse.

Con un suspiro, Albert se dirigió hacia donde estaban Candy y su primo.

Terry se puso de pie y le tendió la mano

-Buen trabajo. La comida ha sido increíble. Siempre has cocinado increíble cuando vivíamos juntos, pero hoy, te has superado a ti mismo.-

-Todo ha estado delicioso- Convino Candy

Albert se acerco a Candy y la abrazo fuertemente

-Gracias, y felicidades-

Se obligo a sí mismo a mirarla mientras decía estas palabras. Se alegraba por ella y por Terry. Ya encontraría la manera de encontrar el futuro que anhelaba.

-Gracias- Murmuro ella -Estamos muy ilusionados-

-Como debe ser- Acoto Albert.- Malcriare como un loco a ese niño travieso-

Candy sonrió y volvió a abrazar a Albert

-Serás un tío maravilloso-

-¿Has terminado ya?- Pregunto Terry

Albert asintió

-Si, el ultimo pedido salió hace 10 minutos de la cocina.-

-Bien, siéntate. Tenemos que hablar-.

-Yo aprovechare de ir al baño- Dijo Candy.

Albert no pudo evitar buscar con la mirada a la mujer que ocupaba sus pensamientos. Estaba en el patio y una leve brisa jugaba con sus cabellos, haciendo que él deseara tocarlos

Tenia que concentrarse

Karen tenia un acosador. Y aunque Albert apenas y podía tolerar a George, se alegraba que cumpliera diligentemente con su trabajo.

Terry lo miro. Miro a Karen y nuevamente a su primo

-¿Que hay entre ustedes dos?-

Albert iba a aludir esa pregunta, pero evitar esa conversación no haría desaparecer lo que sentía hacia Karen. Él necesitaba desahogarse. Por que no sincerarse con su primo?

-No lo se...Ella es- Se froto la frente buscando las palabras adecuadas.- Se me ha metido bajo la piel.-

-¿Ese tipo es su guardaespaldas?- Terry señalo con la cabeza hacia George.

-Sí-

Terry arqueo las cejas

-Bueno, pues déjame decirte. Este tipo quiere hacer mas que proteger su cuerpo-

-Estoy seguro que ya lo hace- ¿Si no porque dejaría que él la besara? ¿Por que tiene una llave de su casa?. ¿Y por que puede verla desnuda?

Durante un momento, Terry se inclino y miro directamente a su primo a los ojos. Albert trago en seco, si alguien podía leer bien sus sentimientos era su primo. Para él era un libro abierto.

-A menos que me equivoque, y lo dudo. Volviste a dormir con ella.-

¿Tan trasparente era?

-¿Y que?-

-¿De verdad esperas hacerme creer que ese gorila no te molesta, o que no te molesta que también se acueste con ella?-

Albert cerro el puño sobre el mantel. ¡Demonios! Terry lo conocía muy bien

-Me recarcome por dentro. En algunos momentos, he querido romperle todos los huesos del cuerpo-

-Oh. ¿Así que Karen es mas que un simple polvo para ti?- Terry parecía asombrado.

A pesar de lo mucho que quería evitar esa pregunta, no lo podía hacer. De hecho el mismo se la hacia

-No lo entiendo. Karen no es lo que necesito. Tiene una mala reputación, absoluta falta de modestia y es demasiado independiente. Y probablemente tenga una multitud de amantes- Gruño.- No puedo imaginarme con ella teniendo hijos y viviendo a las afueras de la ciudad-

-Pero ¿se lo has preguntado?- Inquirió Terry

-No-

-Quiero que me respondas una cosa.¿ Alguna vez sentiste celos de mí, mientras estábamos en la cama con Candy?-

Albert lo pensó, pero lo tenia claro

-No, es mas, fui capaz de percibir la conexión entre ustedes durante el tiempo que duro nuestra "relación"-

-Pues, yo no soportaba ver como la tocabas- Admitió Terry.- Cada vez que te veía, me daban ganas de matarte. ¿Es eso lo que te ocurre cada vez que ves a George cerca de Karen?-

- Es diferente, tu sabias que yo no le haría daño a Candy- Espeto Albert

-¿ Y tu crees que George?...Ok olvídate de él. Por ejemplo... Richard, él es un buen amigo tuyo ¿no? ¿Compartirías a Karen con Richard?-

-¡Cállate ya Terry!- Albert gruño

La imagen de Richard amordazando, tocando y dando ordenes a Karen fue una patada en él estomago.

-Bueno, esta bien- Terry levantaba las manos a modo de rendición.- Pero créeme, los celos solo aparecen cuando existen sentimientos hacia la mujer- se puso de pie cuando se acerco su mujer.-En especial cuando esa mujer es hermosa ¿Todo bien amor?-

-Sí, muy bien. Tendré que acostumbrarme a esto.- Candy miro a Albert con el ceño fruncido.-¿ Paso algo?-

-No nada- Se esforzó por sonar sincero, aunque no pudo conseguirlo

-Dentro de unas semanas mas tengo que ir nuevamente al ginecólogo y Terry estará de viaje ¿Me acompañarías?-

Era un gesto de piedad. Pero él estaba lo suficientemente desesperado como para aceptarlo. Cualquier implicación con el bebe de Candy y Terry seria mas de lo que tendría por su cuenta, mas aun si seguía detrás de Karen como perro en celo.

Bendita sea Candy por darse cuenta de cómo se sentía, se acerco para abrazarla

-Claro que sí. Aunque solo estaré aquí hasta el jueves que viene-

-Oh, solo has venido por unos días- Candy sonrió

Terry le dio una palmada en la espalda y le lanzo una mirada significativa.

-Aprovéchalos bien-


Poco después de la media noche, Karen cerro las puertas del Bonheur. Se había quitado un peso enorme de encima. La velada había sido un éxito increíble y todos los asistentes habían alabado tanto la comida como el servicio. Todo había ido sobre ruedas, y ella pensaba, por fin tenia un futuro que no implicaba desnudarse ante un montón de desconocidos. Las cosas no podían ir mejor.

Eso fue hasta que observo a Albert junto a Candy y Terry.

Era obvio para ella, que Albert aun tenia sentimientos hacia la esposa de su primo. La había abrazado, mirado a los ojos. Nada sexual en ello, pero aun así, presenciar su abrazo la había enervado. ¿Seria Candy la razón por la que Albert no podía ofrecerle nada mas?

-¿Estas lista para marcharnos?- pregunto George, revoloteando alrededor de Karen, como lo había hecho durante toda la noche.

-Yo la llevare a casa- dijo Albert apareciendo detrás de ella.

- Es mi trabajo- George se cruzo de brazos con expresión petulante

Albert lo ignoro y la miro a ella con solemnidad

-Me gustaría llevarte a casa. Tenemos que hablar- ella vacilo y él presiono.- Por favor...

¿Qué querría Albert? Si se iba con él su angustia iría en aumento. Pero si no accedía, se quedaría con la incógnita. ¿Y si lo único que quería era continuar la discusión anterior? O quizás volver a mantener relaciones sexuales. Se estremeció.

-Bueno- evito mirar a George.- He recogido tus cosas, están en el living de mi casa.

Entonces George sonrió. Ella también observo el dolor en la cara de Albert. Pero en beneficio de su propia cordura, lo mejor era que se fuera al hotel, aunque debió decírselo cuando estuvieran a solas.

-Genial- mascullo él, aunque quería decir lo contrario.

¿Estas segura de que quieres ir con él?- pregunto George, buscando cualquier excusa para sustituir a Albert.- Puedo seguirlos para asegurarme que no causara problemas-.

-Es un cocinero, no un violador en serie- lanzándole una fría mirada.- Estaré bien, hablamos mañana-

George frunció el ceño. Se acerco a ella para abrazarla, pero Albert fue más rápido, tomándola por la cintura. Ella decidió ignorar la reacción de su guardaespaldas.

Ya estaban de camino a casa, la brisa jugaba con el pelo de Karen. Esta miro a Albert.

-Ok, suéltalo de una vez ¿De que quieres hablar?

-De todo.

Karen tenia la sospecha de que Albert estaba buscando colarse en su cama. Su problema era, que en lo que a él se refería, ella era débil. Deberían darle un premio por enfrentarse a él y tratar de mantener una conversación, aunque no sabia que decir, temía rebelar lo profundo de sus sentimientos, lo que solo la conduciría a sus brazos, para acabar desnuda y entrelazada a él.

- Estoy cansada y es tarde- se excuso.- ¿No puedes esperar hasta mañana?

- Pedir disculpas no llevara mas que unos minutos,

Ella lo miro, pero no dijo ninguna palabra.

Su largo cabello rubio, ondulaba con la brisa de la noche. Era guapísimo, además de inteligente y sensible. Ella se sintió aun más atraída hacia él.

-No parezcas sorprendida, por favor. He tenido horas para pensar lo sucedido. Me equivoque al sacar la conclusión que te fuiste temprano para estar con George. Además no es asunto mío. Es tu amigo y trabaja para ti...- Albert se encogió de hombros.- No voy a mentirte, no voy a decir que me gusta como te mira, ni decir que no me saca de quicio imaginarlos juntos.- Albert apretó el volante con fuerza.-Pero es asunto tuyo y no debo interferir.

-En otras palabras, es asuntito mío si me acuesto o no con George, pero aun así piensas que lo hago e intentaras no gruñirme por ello.

-No importa lo que yo piense. Es tu vida y no soy quien para decirte como vivirla. Dentro de 4 días me iré. Prefiero pasar el tiempo disfrutando y no peleando contigo.

-¿Qué estas sugiriendo? ¿Qué dejemos a un lado cualquier tipo de sentimientos y nos dediquemos a tirar como conejos?

¡Santo Dios! ¿Por qué no le daba una bofetada en la cara en lugar de clavarle lentamente un puñal en el corazón?

-Lo único que quería decir es que tu tienes razón. No he sido un monje desde esa primera vez que estuvimos juntos. No puedo pretender que tú lo seas. Lo único que digo, es que me gustaría pasar mas tiempo contigo, haciendo lo que quieras que hagamos, en vez de discutir- Albert le dio una mirada enigmática.- Eres una mujer fascinante. Quiero conocerte mejor.

-Lo que realmente quiero oír es que no piensas que hoy me he acostado con George.

Albert se encogió de hombros.

-No me debes explicaciones

- No lo hago- convino ella.- Pero quiero saber que es lo que piensas

Puede que aquello no tuviera sentido, pero ella no podía soportar que él pensara que ella era el tipo de mujer que haría tal cosa.

Albert guardo silencio. Parecía perdido en sus pensamientos, como buscando las palabras precisas.

-Tienes demasiado que perder como para dedicarte a tirar toda la tarde el mismo día de la inauguración del restauran

Karen estuvo a punto de llorar. Lo comprendió. La comprendía. Eso era un punto de partida.

Respiro hondo para tranquilizarse.

-Exactamente.

-Lamento haberte causado mas preocupaciones

-Siento haberme ido en la mañana sin avisar. Debería haberte dejado una nota o algo parecido, debería haber dicho que...

¿Qué? ¿Qué ella se había quedado sobrecogida después de la noche anterior y que gustosa le entregaba su corazón?

-¿Qué estabas demasiado nerviosa?- sugirió él

Era una buena excusa. Karen asintió

-Lo entiendo- la miro con el ceño fruncido.- ¿Has cenado?-

Ella negó con la cabeza.

-¿Has comido algo durante el día?

No, había estado tan ocupada asegurándose que todo saliera bien, que no se había preocupado de comer.

- No, nada

- ¡Maldita sea! No te cuidas nada.

Un momento después se detenían delante de su casa. Él salió de un salto del vehículo, rodeándolo a toda velocidad, hasta llegar a su puerta.

El cansancio se apodero de ella, tropezando a la salida del 4x4 cayendo en brazos de Albert. Él la atrajo a su cuerpo y ella se permitió sentir la seguridad y calor que él emitía, imaginando que a él realmente le importaba.

-Eso es- dijo Albert suavemente.- Se que estas deseando echarme, pero tienes que dejar que me ocupe de ti

-Albert...

-No me harás cambiar de opinión. Dame las llaves.- le tendió la mano.

Karen vacilo. ¿Seria tan malo permitirle a Albert cuidarla por unos minutos? Siempre tenia que ocuparse sola de todo. Había sido así desde el día que abandono a su madre..

Aunque temía lamentar la decisión, era demasiado tentadora para que le importara. Le dio las llaves.


Les dije que me portaria mejor... asi que aquí va otro cap...

besos