Los personajes de Vampire Academy pertenecen a Richelle Mead.
Capitulo 2: Despedidas, vida y de vuelta al infierno.
"Dalo por hecho." Respondí muy segura. Basta de lágrimas, basta de sentir pena de mi misma, era momento de divertirme y tenía dos personas que estaban dispuestas a acompañarme en esto, de todas formas solo se vive una vez ¿Verdad?
Adrian eligió nuestro destino y no quería decirnos a dónde iríamos, sería sorpresa. Saldríamos mañana así que hoy decidí empacar y despedirme de los únicos amigos que me quedan aquí Eddie y Christian. Termine de hacer mi bolso lo que me tomó más tiempo del planeado y salí en busca de Eddie. El estaba en el gimnasio, me acerque a él que estaba haciendo brazos en una de las máquinas. "Edd ¿Podemos hablar?"
"¿Puedes esperar hasta que termine Rosie?" Pregunto con una sonrisa, que pronto se desvaneció cuando entro mi mirada.
"Lo siento pero no tengo tiempo y de verdad quiero hablar contigo." Él asintió con su máscara de guardián, salimos del gimnasio y nos fuimos a sentar a una banca que se encontraba por allí, se podían ver Morois y Dhampir caminar por los grandes espacios de la corte, el frío era cada vez más intenso, estaba viendo como la gente se relacionaba con otras personas y reían, me siento totalmente ajena a eso, diferente...rota. Eddie me sacó de mis pensamientos.
"¿Qué sucede Rose?" Le dedique una sonrisa para que esté tranquilo.
"Quería despedirme." El me miró como si estuviera viendo a un fantasma, me sentí algo culpable, después de la muerte de Mason Eddie se volvió muy protector conmigo, como un hermano mayor y nuestro cariño creció.
"¿Despedirte? ¿Qué quieres decir?"
"Me voy Ed, de la corte. Me voy con Mia y Adrian."
"¿Qué pasa con Lissa?"
"Ya no soy más su guardiana, Lissa y yo estamos en páginas diferentes..." Una mueca triste se apodero de mi rostro y tenía ganas de llorar pero no lo iba a hacer, acabe con eso.
"¿Es por el verdad?" Preguntó Eddie amigablemente y no con un tono acusador como el que había usado Lissa.
"Si... pero me hubiera quedado si Lissa hubiera sido una amiga, a veces la gente te falla cuando mas la necesitas. Lo siento Eddie, no puedo quedarme aquí, yo simplemente no puedo." Dije sintiéndome rendida, lágrimas estaban por salir y el lo noto, me abrazo fuerte y beso mi cabello.
"No tienes que explicar nada, solo prométeme tenerme al tanto." Él sonrió. Le devolví la sonrisa débilmente.
"Claro." Y después de un rato mas hablar me fui a buscar a Christian, sería difícil hablar con él a solas, probablemente esté acompañado de Lissa y de él. Lo encontré caminando por la corte y como supuse... acompañado. Tome una gran bocanada de aire y con mi cabeza en alto me dirigí al trio.
"Hey Fireboy ¿Puedo hablar contigo?" Vi como el rostro de Lissa se ponía rojo de furia y Dimitri tenía una mirada curiosa, ella le apretó la mano como advirtiéndole que no tenía que venir conmigo pero sé que a Christian esas cosas lo enfurecen, en eso nos parecemos mucho, no es que nunca vaya a admitirlo, pero ni a Christian ni a mí nos gustaba que nos digan qué hacer.
"Claro Rose."
"Habla." Dijo Lissa amargamente, y sin darle un segunda mirada conteste. "A solas. Ven." Le dije a Christian y nos apartamos unos pasos de ellos, lo suficiente para que no escucharan nuestra conversación.
"Rose ¿Cómo estás? Siento lo de ayer, trate de detenerla y quise ir a verte a la enfermería pero después de una larga discusión yo..."
"Esta bien Chris. No es mi intención que pelees con ella, nuestros problemas no tienen que interferir en tu relación. Y esta todo mas que bien, no es eso de lo que quería hablar." El me miro expectante. "Vine a decirte adiós."
"Estás huyendo." Dijo algo decepcionado.
"Tal vez. No puedo estar aquí."
"¿Dónde está la fuerte y luchadora Rose Hathaway?" Preguntó con ironía, pero sabía que estaba intentando que me quedara, que luchará desde aquí, eso no iba a pasar.
"Muerta. La mataron."
"Si ella esta muerta...¿Tu quien eres? No puedo creer que estés huyendo." Dijo algo enojado.
"No se quien soy Christian ¿No lo entiendes? Siempre fui su guardiana, su alumna, la que luchaba por ellos ¿Y yo? Abandone todo por ellos, viví desde mis 15 años protegiendo a Lissa de todo y todos, no disfrute mi adolescencia, no fui a fiestas, no bebí, no fume, nunca tuve un verdadero novio, nunca fui Rose Hathaway siempre fue algo de alguien más, un accesorio y se acabó. No puedo soportar verlos, porque cada vez que los hago mi corazón se cae a pedazos, nunca me arrepentí de lo que hice por ellos hasta ahora. Quiero cuidar de mi, saber quien soy, divertirme y dejar de preocuparme, quiero ser feliz Christian." El no dijo nada solo me abrazo y acaricio mi cabello.
"Quiero que seas feliz, te lo mereces. Y estoy aquí siempre, si puedo escapar te iré a visitar... mantenme al tanto de tu vida ¿Ok?"
"Ok." Dije, tenía ganas de llorar pero las lágrimas no están allí, estaba seca por dentro.
"Bueno ya, debemos irnos." Dijo Lissa apareciendo de repente y sintiéndose celosa. Esta sería la última vez que la vería y algo en mí se sentía bien por ello, nunca pensé que eso pasaría.
"Adiós Princesa Vasilisa Dragomir." Adiós para siempre pensé. Me tomé un instante para estudiar el rostro de la persona que amo y que jamás dejare de amar, odiaba más que a nada en el mundo tener que decirle adiós ¿Pero qué otra opción tenía? El no me quería cerca y yo no puedo soportar estar lejos de él, pero peor es estar lejos de él teniendo que verlo todos los días, sé que tomé la decisión correcta para mi y con la ayuda de Adrian y Mia y tal vez suerte logré superarlo. Desearía que las cosas hubieran sido diferentes, si hubiera sabido que esto pasaría ¿Habría luchado tanto por traerlo de vuelta? La respuesta era simple y segura, si, hubiera hecho todo por que vuelva a tener su alma otra vez porque a pesar de todo el dolor que siento ahora lo amo, lo amo como nunca pensé amar a alguien. Viéndolo ahora muero por darle aunque sea un último beso incluso me conformo con un abrazo, pero eso no era posible. "Guardián Belikov." Asentí, él imitó mi gesto y nos quedamos viendo a los ojos por unos segundos, podía animarme a decir que el sabia que me estaba despidiendo. No le di más vueltas al asunto y me retiré a mi cuarto necesitaba dormir y olvidarme de todo, mañana sería el día de empezar de nuevo.
Mi despertador sonó antes de lo que quisiera, mi sueño era escaso y cada vez que lograba dormir las pesadillas se abrían paso en mi subconsciente. Me di una ducha rápida, me vestí y fui a la cafetería donde me encontraría con Mía y Adrián para desayunar, luego de eso nos iríamos. Ellos aún no estaban así que me dirigí a la barra, tomé un café y 2 donas bañadas en chocolate, mis favoritas, fui a sentarme a una mesa junto a la ventana, estaba a punto de darle un mordisco a mi dona cuando lo vi. El estaba hablando con Tasha, ver la facilidad con la que hablaban pulverizaba mi corazón, en otro momento me hubiera sentido furiosa pero ahora sólo me sentía vacía y lastimada, ellos se fueron y junto a ellos mi apetito, aún así me trate de forzar a tomar el café. Mis amigos llegaron y se sentaron conmigo para desayunar.
"Pequeña dhampir ¿Como te encuentras?"
"Aún de pie." Por el momento, pensé.
"¿Vas a comerte eso?" Preguntó Mía frunciendo el ceño.
"No."
"Rosemarie Hathaway dejando dos donas en su planto… esto es nuevo." Dijo Adrián en tono burlón, pero aún así Mía tenía una mirada preocupada.
"Supongo que lo es. Todo es nuevo a partir de hoy."
"¿Has comido algo hoy?" Mia se estaba preocupando mucho por mi dieta desde ayer, se que lo hace para cuidarme pero se está volviendo algo molesto.
"Eh… si" Mentí, no se porque lo hice solo sentí la necesidad de hacerlo. Ella aún dudando preguntó.
"Oh ¿Sí?¿Y qué has comido?"
"Dos donas, estas son las que sobraron." Respondí rápidamente, se que no debía mentir, pero si les decía que no tenía hambre se preocuparían y no quiero que eso pase. Adrian nos contó que iríamos a París y debo admitir que estoy muy emocionada, siempre quise ir allí, más de una vez fantasee en ir con Lissa, caminar por las calles de París tomando un café y riendo. Y aunque esta no es la circunstancia ideal en la que siempre soñé que conocería esta hermosa ciudad, al escuchar de la boca de Adrian que iríamos allí me hizo hacer una mueca, algo parecida a una sonrisa.
Un año y medio pasó desde que nos fuimos de la corte y un año desde que dejamos París para instalarnos en Nueva York. París es hermoso pero simplemente no era nuestro lugar, de por si el idioma era una complicación pero nos la arreglamos para pasarla bien, aunque debo admitir que los primeros 4 meses fueron un infierno. Estuve 4 meses viviendo a café, muy de vez en cuando algo de comida chatarra y alcohol, mucho alcohol. Adrian y Mia me querían meter en un hospital porque había perdido mucho peso pero yo no estaba dispuesta eso y en cambio le pedí a Adrian que use compulsión conmigo, después de mucho insistir el lo hizo y aunque no se llevó el dolor lejos porque según él si no lidiaba con esto jamás lo superaría, me ayudo con mi dieta, subí algunos kilos pero jamás volví a pesar lo mismo que antes, aunque si conservaba mis curvas. También pasé mucho tiempo en silencio, a penas me podían sacar palabras pero eso poco a poco lo supere, aún hay días en los que apenas hablo pero ellos ya lo toman como algo normal. comencé a fumar ya que eso calmaba mi ansiedad que se había vuelto extrema, y si, lo se, no es bueno para un guardián tener esos hábitos ¿Qué puedo decir? No soy exactamente el mejor ejemplo de guardián en este momento, de hecho después de estar un mes en Nueva York, deje de ser la guardiana de Mia porque mi estilo de vida no me permitía proteger a nadie, aun así sentía la necesidad de tenerlos a salvo, por lo que hice algo imperdonable e impensable, pero ellos ahora no corren peligro. Por otra parte Adrian y Mia ahora son pareja, eso me hizo muy feliz, y la relación entre los tres no cambió para nada, al contrario se hizo más fuerte, aún seguíamos compartiendo todo y ellos a lo largo de este tiempo han estado allí para mí más veces de las que podría contar, realmente me ayudaron a salir de los momentos más oscuros de mi vida, cuando sentía que no podía seguir más ellos tomaron mis manos y me pusieron de pie. Me atrevo a decir que en estos últimos meses toda ha salido bien, dentro del contexto en el que mi vida se maneja por supuesto, nunca lo olvidé y aun me acecha en sueños pero trato de ocultarlo, pongo mi mascara de 'Todo esta bien y nada importa, la vida es una sola ¿Verdad?', a veces es difícil y es en esos momentos en los que me cierro. comencé a hacer cosas para distraer al dolor, como beber, fumar, tener sexo y nos darles oportunidad de entrar en mi corazón a nadie que no sean ellos dos y a veces, solo a veces, cuando las cosas son realmente difíciles, me atrevía a pedirle a Mia o Adrian que me den una mordida, ellos me usan como su alimentadora pero cuando esto sucede ellos no beben directamente de mi, si no que yo me hago algún corte y les sirvo en un vaso, luego Adrian me cura, de esta manera las endorfinas no me afectan y siempre puedo estar alerta... Pero no siempre es así. La anterior Rose jamás lo habría permitido o aprobado, pero tiempos desesperados requieren medidas desesperadas, hay días donde el dolor es tan intenso que necesito cualquier cosa que nuble mis sentidos, fue difícil, muy difícil que accedieran, pero al final se dieron cuenta que sus mordidas eran una especie de liberación para mí ¿Qué puedo decir? Ya no nos controlan las leyes Moroi y vivimos por nuestra propia necesidad así que no lo ven como algo malo. Por suerte ninguno de los tres piensa volver a la corte, por lo menos no en un futuro cercano, lo que es bueno porque nuestra forma de vida sería demasiado para quienes viven allí. Eso es lo que pensé hasta hoy. En este momento estamos caminando por los hermosos jardines de este lugar donde mi corazón fue pisoteado, y esto me hacía enfurecer, realmente no quería volver, pero el padre de Mia se había accidentado y lo tenían en coma inducido. Después de consolar a Mia por horas, Adrian había vuelto de hacer las compras del mes, la cual en su mayoría se basaba en alcohol, cuando Mia le contó lo sucedido él dijo que iría a curarlo, yo me iba a quedar pero debíamos seguir con la fachada de que soy la guardiana de Mia, si bien esa es la historia oficial, como ya he dicho antes la realidad está alejada de esta situación.
Me encontraba perdida en mis pensamientos cuando una voz me sacó de ellos.
"¿Rose?"
"¡Eddie!" Exclamé, saltando a sus brazos. Esta es la segunda vez que lo veo desde que deje la corte…
-Flashback.
Una vez había salido de nuestro apartamento en Nueva York para ir a comprar el desayuno, llevaba puesto un jean ajustado y un abrigo, ya que hacía mucho frío pero aun así había sol, por lo que tenía mis gafas puestas. Había llegado a la puerta de nuestra cafetería favorita cuando una persona captó mi atención. Mi corazón se detuvo por un instante, el miedo y la desesperación quisieron apoderarse de mi cuerpo, él todavía no se había percatado de mi presencia, por lo que aproveche ese momento para esconder todas mis inseguridades. Estaba feliz de verlo pero daba por hecho que no estaba solo, con una sonrisa forzada que había aprendido a que luzca natural me acerqué.
"Hola extraño." Dije y vi como su rostro reaccionaba ante la sorpresa de verme.
"¿Rose?" Preguntó sin poder creerlo, mi sonrisa se hizo más genuina y espere a que procesara lo que estaba pasando. "Oh por dios Rose" Dijo esto último estrujándome en sus brazos.
"¿Me parece a mi o me extrañaste?."
"Tal vez un poco…" Dijo fingiendo indiferencia y ambos reímos.
"Yo también te extrañe Fireboy. ¿Cómo te trata la vida en la corte?" El rodo los ojos.
"De lo más aburrido, ni te imaginas, me falta alguien que comparta mi sarcasmo hacia la sociedad elitista." Eso me hizo sonreír, Christian y yo compartimos un humor que a veces hacía que la gente nos quiera dar un puñetazo en la cara y no era de más decir que ninguno de los dos soportaba aquellas estupideces reales. "Tu sabes… pero cuéntame de ti, la ultima vez que hablamos me habías dicho que te volviste a los Estados Unidos pero nunca me dijiste a donde."
"Pues ahora ya lo sabes. No hay mucho para contar, de fiesta como siempre." Ambos reímos, nos habíamos comunicado algunas veces por mail y siempre le contaba de las fiestas a las que asistíamos con Mia y Adrian, las cuales eran demasiadas, nunca le conté las cosas malas, así que el pensaba que mi vida estaba de maravilla.
"Te envidio, casi siempre estoy en fiestas de Morois, pero puedo asegurar que no son ni un poco divertidas…" Él hizo un mueca de fastidio, la verdad me daba lastima, Christian siempre había odiado esa clase de fiestas y solo iba por Lissa, me daba rabia que no pudiera hacer lo que realmente quería, lo cual no se que es, solo por tratar de tener una buena imagen en nuestra sociedad, la cual a él no le importaba pero lo hacia por ella. Luego de una larga pausa él se dispuso a hablar otra vez. "Rose… de verdad estoy muy feliz de verte pero, como ya sabrás no estoy solo y ellos saldrán en cualquier momento." Cuando dijo 'ellos' supe exactamente a quiénes se refería, las dos personas por las que mi mundo se vino abajo. Antes de que pudiera decirle algo y como si el destino no fuera lo suficientemente cruel conmigo, ellos salieron, no estaban solos Eddie estaba allí también y no pude evitar sentirme feliz por eso. Mis ojos primero capturaron los de Lissa, quien de repente lucía furiosa y aun la podía sentir a través del vínculo, lo que no sucedía muy seguido porque casi siempre tenía alguna sustancia dentro de mí que hacía que el vínculo se apagara pero era de mañana y aún no había bebido nada, realmente me vendría bien un whisky en este momento. Luego mi mirada se encontró con sus profundos y hermosos ojos chocolate, el pareció sorprendido de verme allí y ¿Triste?, pero solo por un instante, su máscara de guardián volvió a su lugar en menos de un segundo, y por último me encontré con la mirada llena de felicidad de mi amigo, sonreí, no pude evitarlo, primero porque estaba feliz de verlo y segundo porque quería mostrarme fuerte e indiferente.
"¡Rosie!" Exclamó mi amigo.
"¡Ed!" Dije mientras corría hacia él y me colgaba de su cuerpo como un koala, el puse sus brazos alrededor de mi espalda y me hizo girar.
"¿Qué haces aquí?" Disparó Lissa con amargura sacándonos de nuestra burbuja de felicidad. Tomé una profunda respiración antes de liberar a Eddie y después de poner una sonrisa en mi rostro gire para encontrarme con los ojos de la que alguna vez fue como mi hermana.
"Yo vivo aquí." Eso pareció sorprenderla y por un instante me encontré con los ojos de Dimitri quien no lucía sorprendido para nada, más bien algo irritado, lo que no entendía porque.
"Es hora de irnos." Dijo ella y comenzó a caminar, tomando el brazo de Christian quien rodo los ojos y Dimitri siguiéndola sin mas. Eddie y yo intercambiamos una última mirada y él me dio un sonrisa triste de que se tuviera que ir tan pronto. Esa noche recibí un mail de el pidiéndome disculpas y cuanto deseaba haber podido quedarse para ponernos al día.
-Fin del Flashback.
"¿Qué haces aquí? ¿Cuándo llegaste? ¿Por qué no avisaste? ¿Qué paso con tu cabello?" Disparo él.
"Tranquilo, una pregunta a la vez." Susurró una disculpa y yo le sonreí. "Vinimos para ayudar al padre de Mia, acabo de llegar, no te avise para darte una sorpresa, la cual arruinaste y me hice unas mechas porque estaba aburrida y quería cambiar." Ambos reímos. Hace unos días me había hecho unas mechas bordo medias violáceas en el pelo que se mezclaban entre mis rizos marrones.
"No puedo creer que estés aquí." Dijo abrazándome de nuevo.
"Yo tampoco..." Conteste tratando de ocultar la tristeza en mis palabras. Odiaba este lugar, demasiados malos recuerdos. "Oye Eddie, debo irme pero luego paso a buscarte y vamos a divertirnos." Dije guiñando un ojo, no de manera coqueta, jamás estaría con el de esa forma, no porque no fuera un gran chico, lo cual es, simplemente porque sería demasiado extraño, Eddie es como mi hermano.
"Te estaré esperando Rosie." Dijo con una sonrisa, le di un abrazo rápido y seguí mi camino. Dejamos nuestros bolsos en la habitación que le habían dado a Adrian, esta contaba con dos habitaciones, ambas con camas king size.
"Wow estas camas son enormes." Dije mientras saltaba a una de ellas a probar su comodidad. "Y cómodas."
"Me parece que tendrás que buscar algo o alguien con quien llenarla..." Mia comento con una sonrisa picara en su rostro.
"Mmm tal vez... ya veremos que curso toma la noche, aunque dudo que allá alguien en este lugar que valga la pena como para meterlo en mi cama."
"Tendremos que ayudarte a elegir Pequeña Dhampir." Dijo Adrian apareciendo detrás de Mia que aun permanecía junto al marco de la puerta, el la abrazó por la cintura.
"Adrian deberíamos ir con los alimentadores para luego ir con el padre de Mia." Dije, no podía evitar sentirme algo celosa de los alimentadores pero ante la oportunidad de alimentarse de alguien mas que no sea yo sabría que ellos lo harían y no quería quedar como una adicta. El asintió y con eso partimos. Una vez que el padre de Mia estaba bien, ella se fue con el y volvería para después de la cena, luego iríamos a algún bar. Estábamos volviendo con Adrian a nuestro cuarto hablando de una serie que veíamos, cuando inesperadamente un guardián se apareció en nuestro camino.
"Lord Ivashkov. Gurdiana Hathaway." Dijo con un leve asentimiento, ugh odiaba estas formalidades, pude notar que llevaba un pin rojo, era un guardián real... genial, noten el sarcasmo.
"Guardián ¿Qué necesita?" Preguntó mi amigo.
"La reina solicita su presencia en su despacho, en lo posible ahora mismo."
"Estoy en mi camino." Respondió Adrian y con eso nos dirigimos al despacho de la reina, ver a la reina era lo último en mis planes, solo quería llegar, comer, beber y divertirme con mis amigos, olvidar que me encontraba aquí, olvidar que el y yo estamos tan cerca que podemos chocar en cualquier momento. Una vez allí Adrian entro sin tocar como si estuviera en su casa, eso tomo a Tatiana por sorpresa quien se paro de repente, poniendo alerta a los guardianes, cuando nos vieron todos se regalaron.
"Adrian..." Dijo con una sonrisa y extrema dulzura, era extraño verla actuar de esta manera.
"Tía" Respondió Adrian mientras le daba un abrazo. Yo no tenía ganas de interactuar con ella así que actué como una guardiana, hice una pequeña reverencia a la reina y me coloque en una esquina, Adrian encontró mi mirada y supo lo que estaba haciendo, encerrarme en mi pequeño mundo porque ya no quería lidiar con el exterior. Ellos comenzaron a hablar y Adrian le conto porque estaba aquí en la corte. Se estaban poniendo al día y yo me estaba aburriendo tanto que creo que mi cerebro se apago, cuando sin previo aviso la puerta se abrió.
"Reina Tatiana tengo que hablar con usted de la fiest..." Dijo una voz familiar, que no pudo terminar sorprendida ante la presencia de Adrian y la mia.
Hola, les dejo el segundo capitulo, quería hacerlo mas largo pero si eso sucedía no se cuando hubiera terminado...
Como le dije a algunos de ustedes esta sería una Rose diferente, alcohol, fumar, sexo y una que otra mordida. Espero que le guste, voy a tratar de conservar la esencia de Rose pero tengan en cuenta que esta es una Rose rota y que todo lo que hace es una mascara para ocultar su dolor y apagarlo. No sean tan duras con Dimitri, el no es tan malo y recuerden que es una historia Romitri, no duden de ello. Por otro lado estoy pensando en hacer un POV Adrian en algún futuro, quizás uno de Dimitri y tal vez uno de Christian no estoy segura... tengo el momento pensado en el que podria ir el de Adrian pero con los demás no estoy segura. Díganme si les gustaría eso.
Espero poder actualizar pronto...
Y sin mas... Besos. :)
