Los personajes de Vampire Academy pertenecen a Richelle Mead.

Capitulo 10: Rusia y un Dios ruso.


"Pero no se puede volver en el tiempo... y esto es el aquí y ahora, tu y yo, juntos." Nuestras frentes estaban pegadas. "Te amo."

"Te amo Roza." Y con eso nos sumergimos en un beso expresando todo el amor que sentíamos, el inicio de nuestra relación, porque al fin, después de todo podíamos estar juntos, amarnos libremente sin nadie que nos juzgue, sin ocultarnos, al fin éramos Rose y Dimitri.

Los días pasaron rápido y me encontraba ahora hecha un manojo de nervios y ansiedad en el asiento de un avión muy lejos del suelo rumbo a Rusia. Vika estaba en el asiento junto a la ventana, Dimitri en el medio y yo del lado del pasillo. Mis manos se sujetaban fuertemente a cada lado de mi asiento, cerré mis ojos y comencé a concentrarme en mi respiración inhala, exhala, repite la operación. Hice esto por casi 10 minutos pero no estaba funcionando, necesitaba un...unos tragos. Abrí mis ojos y observe que tanto Vika como Dimitri estaban dormidos, era mi oportunidad de escabullirme y pedir algo de beber, no es muy maduro de mi parte pero se que a ellos no le gusta que beba... no después de la última vez. Me quite el cinto de seguridad y camine por los pasillos del avión en busca de una azafata, podría haberla llamado pero eso probablemente hubiera despertado a alguno de mis acompañantes.

"Señorita ¿Necesita algo?" Pregunto una azafata de unos 30 años, tenía un sonrisa cálida que le iluminaba el rostro y sus grandes ojos color miel reflejaban que realmente disfrutaba su trabajo, era una linda mujer con cabellos dorados bien recogidos en una coleta y su uniforme se ajustaba bien a su figura sin ser vulgar. Le devolví la sonrisa, aunque ahora me sentía algo vergonzosa ¿Parecería una alcohólica si le pedía que me traiga una botella de lo más fuerte que tenga? No estábamos en primera clase pero supongo que podría arreglar esto con dinero. Después de pedirle la botella, decirle que me la entregue silenciosamente en mi asiento y darle un buena propina volví a sentarme, trate de no darle importancia a la extraña mirada que me dedico luego de mi petición. Al cabo de unos minutos la azafata volvió entregándome una botella de vodka y un vaso, le agradecí en un susurro y se retiro. Me serví un vaso y lo bebí, al principio pareció quemar mi garganta, en estos últimos días no había bebido y se sintió más fuerte que antes pero no me importo. Continúe bebiendo y antes de que me diera cuenta la botella estaba vacía y mi mente más relajada. Tendría que encontrar otra manera de calmar mis nervios pero a kilómetros del suelo no había otra opción. Ahora debía ir al baño y con torpeza me levante de mi asiento, si bien no estaba ebria mi coordinación motriz no era de las mejores en este instante, justo en el momento en el que estire mis piernas el avión se movió un poco por la turbulencia y en mis intentos de sujetarme del asiento de adelante golpee a Dimitri sin querer, no lo había notado hasta que oí un quejido salir de él. Me lleve las manos al rostro, tratando de contener la risa... okey estaba un poco más ebria de lo que pensaba, me sentía mal por haberlo golpeado, si, pero es inevitable no reírme.

"Lo-lo siento Di-Dimitri" Dije entre risitas.

"Esta bien Roza" Dijo refregándose los ojos y sonriendo, sonrisa que pronto desapareció cuando vio la botella de vodka vacía.

"Yo em... voy al baño" Me apresuré a decir y salí casi corriendo. Una vez encerrada en este pequeño cubículo hice lo que tenia que hacer y luego de lavarme las manos observe mi reflejo en el espejo, la persona que me miraba devuelta era alguien muy diferente a quien me miraba una semana atrás, un mes atrás y que decir de uno o dos años en el pasado. A veces me era difícil reconocer mi propio reflejo, no solo es mi apariencia física, el hecho de estar más flaca o tener mechones de color en mi cabello... el cambio mas grande es en mi mirada, aquella que hace unos años tenia pasión, fuego y fuerza fue reemplazada por una de miedo, vacío y dolor pero hoy veo algo mas allí... esperanza y eso es gracias a él, debo mantenerme fuerte, luchar para ser feliz porque él merece lo mejor de mi y esto claramente no lo es. Cuando volví Dimitri estaba completamente despierto tamborileando sus dedos en sus piernas. "Hoooola" Dije lentamente poniendo una sonrisa angelical e inocente en mi rostro. El levanto una ceja, mi táctica no estaba funcionando. "¡ugh!" Resoplé "Estaba nerviosa ¿Okey?" Me senté.

"No dije nada Roza." Entrecerré mis ojos.

"No debías decir nada." Dije frustrada y solté un suspiro, Dimitri se quedo en silencio por un rato pero luego y sin previo aviso me estrecho en sus brazos acercando mi cabeza a su pecho.

"Yo también estoy nervioso, todo saldrá bien Roza." Me sujete con fuerza a su cuello, que egoísta había sido de mi parte pensar que él no estaría nervioso, era su familia después de todo y hace años que no los ve, muchos menos hablar con ellos, si no fuera por la inesperada visita de Vika tal vez nunca les hubiera vuelto a hablar.

"Lo siento..." El se aparto un poco de mi para poder mirarme a los ojos pero aun manteniendo un brazo alrededor de mi cuerpo.

"¿Por qué lo sientes Roza?"

"Por haber bebido mis nervios, por no haber pensado que tu también estarías nervioso, por ser débil..."

"Hey..." Dijo suavemente acariciando mi mejilla con su mano libre. "Estas tratando de dejarlo y eso te hace fuerte. Nunca vuelvas a pensar que eres débil porque no es así." Me dio un suave beso en la frente y yo volví a rodear su cuello acercándolo más a mi.

El resto del viaje paso de la misma manera, Dimitri y yo tomábamos fuerzas uno del otro, hablamos de varios temas sin importancia y nos besamos un poco, se podría decir que esa fue mi parte favorita. Antes de que pudiéramos darnos cuenta estábamos en un auto dirigiéndonos a Baia, Vika no paraba de hablar poniéndonos al día de la vida de los vecinos, St. Basil's, bla bla bla, mientras Dimitri y yo permanecíamos en silencio metidos en nuestros pensamientos y sin realmente escuchar a todo lo que Vika nos estaba contando, intente en varias ocasiones concentrarme en lo que ella decía pero no lo lograba, mi mente esta ocupada por dos cosas: como mantener esta mascara de vida perfecta, es duro mentirles, son mi familia y los adoro pero si no fuera por lo de la otra noche Vika nunca se hubiera enterado de mi nueva manera de afrontar los problemas y ella nunca pregunto nada supongo que Dimitri interfirió con eso y la mayor de mis preocupaciones en este momento es Yeva. Otra vez el tiempo paso demasiado rápido y nos encontrábamos en la puerta de la casa de la familia Belikov. Dimitri busco mi mano como si fuera una fuente de agua en el desierto y la apretó a tal punto que podría haber quebrado mis dedos, con mi mano libre acaricie su brazo y su agarre se aflojo, pude sentir un ligero cosquilleo por como la sangre volvía a mis dedos. Vika ni golpeo la puerta, pues era su casa y entro sin más supongo que pensó que la seguiríamos, mientras tanto Dimitri y yo nos quedamos congelados en el lugar esperando que el otro de el primer paso pero eso no sucedía, podía sentir como el aire se quedo atrapado dentro de mi cuerpo, pánico, mis pies comenzaron a moverse pero no en dirección a la puerta, estaba retrocediendo, llevando la mano de Dimitri conmigo hasta que retrocedí tanto que él tuvo que voltear quedando frente a mi, nuestros miradas se cruzaron y pude observar que él también estaba entrando en pánico, aunque nadie podría haberlo notado pues eso solo estaba escrito en sus ojos. Cerré mis parpados por un momento dejando salir el aire de mi lentamente, 'tienes que ser fuerte Rose por él, para él...' los abrí y tome su rostro en mis manos. "Podemos hacer esto." Le dije y lo bese suavemente. El deslizó sus manos por los lados de mi cuerpo dejándolas descansar en mi espalda baja y apretándome hasta que nuestros pechos se chocaron, uno de mis brazos se abrazo a su cuello mientras mi otra mano se enredaba en su cabello, el beso se profundizo y no fue necesario separarnos y tomar valor para entrar porque cuando mi mente comenzaba a nublarse por los besos de Dimitri un grito nos saco de nuestro mundo, nos separamos bruscamente para ver la fuente de ese chillido y allí se encontraban el clan de mujeres Belikov, la que había gritado al parecer era Olena que se había llevado las manos a la boca ocultando un sonrisa mientras sus ojos se llenaban de lagrimas, en pocos segundos la teníamos sobre nosotros abrazándonos y derramando algunas lagrimas de felicidad.

"Oh no puedo creer que están aquí, ambos y juntos. Estoy tan feliz." Luego de devolver el abrazo por unos segundo logré zafarme y darles espacio para que su madre saludara apropiadamente a Dimitri, cuando me separe las chicas corrieron a él apretándolo, besándolo y diciéndole en ruso lo feliz que estaban de que este de vuelta y bien y lo tonto que había sido por no haberse contactado antes. Luego de un rato nos encontrábamos todos dentro de la casa preparando la mesa para la cena y esperando a que se haga la comida mientras hablábamos animadamente, trataba de seguirles el ritmo pero mi mente estaba distraída pensando en donde estaría Yeva quien todavía no había asomado sus narices, por suerte, aunque no saber donde estaba o cuando aparecería me estaba comenzando a preocupar, me acerque a Karolina sin que nadie se diera cuenta.

"Hey Karo...¿Puedo preguntarte algo?"

"Esta en lo de Oksana vendrá pronto." Dijo con una sonrisa dulce, wow estas personas me conocían más de lo que pensaba. Le dedique una leve sonrisa y ahora me acerque a Olena que estaba hablando con Dimitri.

"¡Roza! Te extrañado tanto mi niña." Sonreí algo incomoda pues me acerque a ella con una misión y sabia que seria difícil.

"Lo se y yo a ti..."

"¿Qué sucede Roza?" Irrumpió Dimitri con el ceño fruncido, Olena me observo preocupada.

"Venia a decirles que me saltaré la cena, estoy muy cansada del viaje y no tengo hambre" Fingí un bostezo, pude ver que Dimitri no se había tragado mi mentira y Olena me miraba más preocupada que antes.

"¿Te sientes bien Roza? Tu siempre tienes mucho apetito" Desvié mi mirada, me sentí horrible por mentir pero no quería lidiar con Yeva, al menos no hoy y el simple hecho de pensar en hacerlo realmente cerraba mi estomago.

"Si, perfectamente." Sonreí. "Comí en el avión." Sabia sin mirarlo que él estaba levantando una ceja.

"Esta bien Roza, ve a descansar. De todas maneras le diré a Dimitri que luego te suba algo por si te da hambre."

"Gracias mama." Dije y le di un rápido abrazo, Dimitri tomo mi mano y beso mi frente pero en vez de soltarme comenzó a guiarme lejos de la cocina y escaleras arriba, una vez en la habitación abrió la puerta. Estaba tal cual la recordaba, abrí mi bolso que alguna de las chicas había subido y saque una camiseta de Dimitri que empaque para dormir, comencé a quitarme la ropa rápidamente y me deslice dentro de la camiseta sin darle segundos pensamientos a que Dimitri estaba dentro del cuarto sentado en la cama mirándome, sujete mi cabello en un rodete despeinado y escale a la cama apoyando mi cabeza en su regazo. Estuvimos en silencio varios minutos mientras el acariciaba los cabellos sueltos de mi peinado con dulzura. "¿Cómo te sientes?" Finalmente pregunto rompiendo el silencio.

"Bien... supongo ¿Y tu?"

"Bien, feliz de tenerte porque gracias a ti me reuní con mi familia." Dijo dedicándome una sonrisa completa, acaricie su rostro, recorriendo con mis dedos las líneas que se formaban a los costados de sus labios cuando su hermosa sonrisa aparecía, él tomo mi mano acercándola a su boca y besando la punta de mis dedos. Estos pequeños actos estando aquí solos me hacían olvidar del mundo, me hacían sentir en paz, le devolví una sonrisa perezosa si bien cuando le había dicho a Olena que iría a la cama no estaba cansada ahora estando aquí acostada con Dimitri pasando sus manos por mi cabello me estaba dando algo de sueño. "Roza... ¿Por qué no quieres cenar?" Pregunto mientras con el dedo índice de su mano libre trazaba líneas suavemente por mi rostro, acariciándolo con delicadeza como si fuera una muñeca de porcelana. "No tengo ganas de lidiar con tu abuela ahora y realmente no tengo hambre." El se quedo en silencio un instante. "Esta bien pero cuando vuelva quiero que comas algo. Hoy has estado bebiendo y la realidad es que no comiste nada desde que nos fuimos de Estados Unidos." Solté un suspiro acompañado de una leve sonrisa. "¿Qué?" Dijo él y se podía distinguir un tono divertido en su voz. "Nada... amo como me cuidas." "Y yo te amo a ti Roza." Levante mi brazo colocándolo detrás de su cabeza, ejerciendo un poco de presión, él capto el mensaje y acerco su rostro el mío, nuestros labios se encontraron en un lento y dulce beso. Pronto escuchamos a Olena gritar que la comida estaba lista. Dimitri se levanto y coloco una almohada bajo mi cabeza, me acurruque sobre uno de mis lados, él deslizo una manta sobre mi cuerpo y se acercó para darme un último beso. "Despiértame cuando vuelvas camarada." El dio un leve asentimiento y se retiró. Rápidamente me sumergí en un sueño. Me sentía emocionada por alguna razón, el sol estaba radiante y podía sentir como calentaba mi piel, estaba rodeada por arboles y una brisa suave jugaba con mis cabellos. Me detuve un segundo a admirar la simpleza del lugar donde me encontraba que por simple no dejaba de ser bello, pero debía seguir caminando tenía que encontrarlo, una sonrisa se abrió paso en mis rostro al pensar en él. Continúe caminando y a medida que lo hacia los arboles comenzaban a desaparecer... Me encontraba en ¿En San Vladimir's? ¿Qué hago aquí? Levante mi mirada al cielo, la brisa tranquila rápidamente se estaba convirtiendo en un violento viento, nubes grises se apoderaban del cielo privando a mi piel de aquel sol que antes brillaba, el frío comenzaba a tomar control de mi cuerpo, erizando cada vello de piel, desesperada mire a mi alrededor, me sentía aturdida hasta que un agudo sonido corto la tensión que me rodeaba, levante mi vista al cielo otra vez y vi pasar a un cuervo, gire mi rostro para ver de donde venia y vi una bandada de cuervos, de pronto sentí miedo y la adrenalina comenzó a bombear por mi cuerpo, comencé a correr, no sabia exactamente hacia donde me dirigía pero eso no era importante en este momento, corrí y a pesar de que mis piernas querían parar no cedí. Tropecé con algo y caí de cara al suelo, cuando me levante ya no me encontraba en el mismo lugar que antes, en realidad no se donde estaba todo era negro a mi alrededor, podía escuchar voces pero no distinguía que decían, estaba algo apabullada, trate de moverme pero mis manos y pies estaban sujetos a algo... "Esta despertando." Dijo una de las voces, sonaba familiar pero por más que tratara no lograba descifrar a quien pertenecía. "¿Qué haremos ahora con ella?" Dijo otra. "Lo que se merece." ¿De que hablan? ¿Quiénes eran estas personas? ¿Qué querían de mi? Trate de expresar mis preocupaciones pero las preguntas se quedaban atoradas en mi garganta. "¿Por qué hacen esto?" Logré decir débilmente. Risas llenaron la oscuridad, y por lo que pude escuchar no solo había tres personas aquí eran más, no se cuantos pero definitivamente más. "Eres débil." "Una decepción." Añadieron otras dos voces. "¿Qué quieren? ¿Quiénes son?" Dije y supe que mi voz estaba cargada de miedo y desesperación. "Oh ¿La pequeña niña tiene miedo?" "¿Qué paso con Rose 'badass' Hathaway?" Todas estas palabras eran como puñales en mi cuerpo pero cuando finalmente alguien quito lo que obstruía mi vista, creo que era una venda, sentí mi corazón caerse a pedazos. Frente a mi se encontraba todos ellos: Janine, Lissa, Eddie, Christian, Yeva, Abe, Mason, Adrian y Mia, las mujeres Belikov también estaban allí, el único que faltaba era Dimitri. Comencé a hiperventilarme cuando logré descifrar que las voces que había escuchado pertenecían a mis padres, a quien alguna vez había sido mi mejor amiga/hermana, a mi mejor amigo quien su muerte aun la sentía sobre en mis hombros, a Yeva, Eddie y Christian, los demás permanecían en silencio. Mis mejillas se sentían húmedas y es cuando me di cuenta que estaba llorando. "No llores Pequeña Dhampir." Su voz era dura. "Esto no durará mucho." Dijo Mia con una sonrisa de muñeca de porcelana, esas que dan miedo. Antes de que todos pudieran hacer algo una puerta se abrió y vi a Dimitri acercarse a la multitud, solté el aire aliviada que no sabia que tenia guardado. "Dimitri, Dimitri ayúdame." El sonrió, pero no era su sonrisa usual, esa que dice que todo estará bien, era aquella que vi cuando sus ojos eran rojos y su piel pálida, asustada busque su mirada pero no había nada extraño en ella, excepto la frialdad con la que me observaba. "¿Dimitri?" Todos comenzaron a reír y acercarse a mi, trate de zafarme de lo que me hacia permanecer inmóvil pero no lo estaba logrando. "Dimitri no, Dimitri ayúdame, no no NO." Cerré mis ojos pero las risas hacían eco en mis oídos. Sentí dos manos tomarme de los hombros y no pude evitar moverme desesperadamente intentando soltarme de aquel agarre, tenía miedo de abrir los ojos... "Mírame" seguí forcejeando. "Roza... roza abre los ojos..." Su voz ahora era cálida, deje de luchar pero aun no tenía el valor para mirarlo. "Todo esta bien mírame, fue un sueño despierta." ¿Un sueño? ¿UN SUEÑO? Una pesadilla, la peor que tengo en mucho tiempo. Lentamente abrí mis ojos confiando en su palabra pero aun con miedo. Cuando lo hice cálidos ojos marrones me observaban asustados. "Ya esta amor, ya paso fue una pesadilla. Estoy aquí." Lo mire un instante más hasta que las lagrimas nublaron mi vista y un sollozo se escapo de entre mis labios. El, que estaba antes arrodillado junto a la cama subió detrás de mi, sus piernas y sus brazos rodeaban mi cuerpo, su pecho contra mi espalda y su cabeza descansaba en mi hombro mientras me susurraba palabras en ruso al oído, poco a poco mi llanto fue cesando y el confort que su cuerpo abrazado al mío me brindaba era lo que necesitaba. Cuando las lagrimas dejaron de caer Dimitri hizo un intento de soltarme pero me aferre a él, enredando mis brazos a los suyos para que no me suelte. Tenia miedo de que cuando lo hiciera, desaparecería y volvería a estar en aquella horrible pesadilla. No se cuanto tiempo estuvimos en aquella posición, donde la fuente de luz era una pequeña lámpara en la mesita junto a la cama y nuestras respiraciones el único sonido. Una vez tranquila solté mi agarre de sus brazos y gire entre ellos, pasando mis piernas sobre las suyas a cada lado de su cuerpo, mis brazos encontraron lugar sobre sus hombros y mi frente descansaba en la suya. "Roza..." Lo interrumpí. "No me dejes, por favor." Dije en un susurro. El me sujeto más fuerte contra su cuerpo. "Nunca." Una ultima lagrima se deslizo por mi mejilla. "¿Quieres hablar de eso?" Pregunto mientras quitaba aquella lagrima con su pulgar. "No realmente." Me dio un dulce beso sabiendo que era lo que necesitaba. "Vamos a comer algo, todos están acostados ya." Lo bese una vez más y lentamente me puse de pie, comenzamos a caminar hacia la cocina, Dimitri me tenia abrazada por la cintura, me conocía demasiado bien como para saber que en este momento necesitaba sentirlo cerca. El dejo que mi cuerpo se deslizara en una de las sillas y comenzó a buscar algo en la heladera, luego posiciono un plato lleno de comida frente a mi y se sentó a mi lado. Mientras comía el acariciaba las puntas de mi largo cabello que durante el jaleo de mi sueño se había soltado. Acabe mi comida y tome un gran vaso de agua. "Creo que debería cortarlo un poco." Dije cuando termine, girando mi rostro para ver el suyo, pude sentir como se tensaba. "Ni lo pienses... ya te hiciste esos mechones de color." Reí de su obsesión por mi cabello. "Pero si no lo corto aunque sea un poco las puntas se pondrán feas." Su rostro estaba serio. "No. Lo digo en serio." Reí otra vez y tome su rostro entre mis manos y lo bese con pasión. "No te darás ni cuenta Camarada." Dije alejándome, pero él no lo acepto y me levanto rápidamente de mi silla sentándome en su regazo. Puso mi cabello sobre uno de mis hombros y comenzó a dejar un rastro de besos comenzando por mi sien hasta mi cuello. "No lo cortes" dijo mientras acariciaba mi cuello con la punta de su nariz, enviado escalofríos por todo mi cuerpo, cerré mis ojos disfrutando de su cercanía. "¿Y qué si lo hago?" Dije desafiante, el corrió el cuello de la camiseta dejando expuesto mi hombro mientras seguía besando la nueva piel que estaba a su disposición. "Me enojaré si lo haces." Abrí mis ojos y me aleje un poco de él para poder ver los suyos. "¿Oh si?" El asintió lentamente, sacudí mi cabeza con una sonrisa en el rostro, lo que este hombre me hacia sentir era increíble. Sin más que decir comenzamos a besarnos, lentamente y a medida que los segundos pasaban la pasión y el hambre de uno por el otro se apoderaba de nosotros, estábamos en pleno auge de nuestro beso cuando alguien aclarándose la garganta hizo que nos separemos. Bufé frustrada pues era la segunda vez en el día que nos interrumpían un beso. Giré mi rostro aun sentada sobre el regazo de Dimitri, ya que estaba sentada de lado, escanee el lugar para ver quien había interrumpido nuestro intercambio de amor y una vez que lo hice desee no haberlo hecho, allí la vieja bruja, digo Yeva estaba parada en el marco de la puerta, observándome con sus penetrantes ojos, otro escalofrió paso por mi cuerpo pero este no era bueno como los que Dimitri me provocaba. Su pelo se veía mas gris y estaba algo mas delgada y bajita que antes pero esos ojos seguían albergando la misma intensidad. Desvié mi mirada de la suya porque no podía sostener sus ojos juzgándome y me encontré analizando lo limpio que se veía el suelo, Dimitri apretó su agarre en mi cintura como si tratara de prepararse para lo que estaba por venir. "Limpien esto y a dormir. Ya se te esta pegado lo irresponsable de tanto estar con esta niña." Dimitri apretó más fuerte, pensando que no había entendido lo que su abuela había dicho ya que lo había hecho en ruso pero Yeva sabia perfectamente que yo podía entender y hablar el idioma; si bien me dolían sus palabras después de aquella pesadilla y de haberme sentido tan vulnerable, justo cuando me estaba comenzando a sentir bien y disfrutando mi momento con Dimitri ella tuvo que interrumpir... así que como decía me duelen sus palabras pero en este momento solo me irritan. Me esforcé por sostener su mirada y poniéndome de pie le respondí en ruso. "No te preocupes todo queda exactamente como estaba." Dimitri no se movió ni un centímetro de su asiento y Yeva dio un paso hacia mi, mi cuerpo se tenso pero mi mente repetía una y otra vez 'No desvíes la mirada Rose, no seas débil, no justo ahora.' "Una vez que las cosas se hacen nada vuelve a estar exactamente como estaba." Tenía la leve sospecha de que esta conversación ya no era sobre los trastos sucios, noten el sarcasmo, aunque ahora ya no me sentía tan confiada como antes, di un paso atrás y caí sobre Dimitri, desvié mi mirada mirando a un costado, mierda. "Puedo intentarlo." Susurré. "Ya veremos." Respondio con dureza y con eso giro sobre sus talones y salió de la cocina. Apreté mis puños enojada conmigo misma por mostrar debilidad frente a ella. Bien Rose sigue dándole la razón a la vieja bruja. Sin darle una mirada a Dimitri me levante, tome los platos y comencé a lavarlos con furia, cuando termine me quede parada de nuevo apretando mis puños. Las manos de Dimitri tomaron las mías, negué con mi cabeza haciéndole saber que no quería hablar. Nos retiramos al cuarto, una vez acostados el pecho de Dimitri contra mi espalda y sus brazos rodeando mi cintura, no dijimos nada más esa noche. Me costo conciliar el sueño pues mi encuentro con Yeva y la pesadilla rondaban mi cabeza pero una vez que logre dormirme sin que ningún sueño ni pesadilla perturbaran mi mente o eso pensé.

Había sido una noche larga, entrado y saliendo de la inconciencia, cada vez que una pesadilla quería abrirse paso en mi mente mi cerebro recibía una especia de descarga eléctrica despertándome. Pase varios momentos observando a Dimitri dormir pacíficamente. Cuando desperté por tercera vez, ya cansada de esto, mire la hora y eran las cinco de la mañana, decidí ir a hacer algo, lentamente escapé del agarre de Dimitri y me dirigí a donde se encontraba mi bolso, tomé ropa interior, una camiseta de manga larga rayada blanca y negra, un jean claro que se ajustaba bien a mis piernas, era corto y llegaba hasta arriba de mis tobillos, unas soquetes y unas botas negras que llegaban gusto a donde el jean terminaba, con la ropa en mis manos fui hasta el baño a darme una ducha. El agua hacía mucho bien a cada uno de mis músculos y cuando esa ducha termino me sentía fresca y renovada, salí de allí una vez vestida y con mi cabello cayendo húmedo sobre mis hombros. Me dirigí a la cocina, Olena estaba ahí preparando el desayuno. "Buenos días." Dije con una sonrisa genuina, a pesar de los acontecimientos de la noche anterior por alguna razón sentía que sería un buen día.

"¡Roza! Ven siéntate y desayuna." Dijo haciéndome señas con una espátula en la mano, reí ante la imagen, tome asiento y en dos minutos tenía un plato lleno de comida frente a mi y un vaso de juego de naranja fresco. Devore la comida con rapidez, estaba hambrienta. "Puedo ver tu apetito ha vuelto a ser como antes." Desvié la mirada y asentí, la realidad es que cuando me sentía bien volvía a comer como siempre lo hice pero también están aquellos periodos en los que no puedo probar bocado... "Oh lo siento Roza..." Dijo ella acercándose a mi y pasando un brazo por mis hombros, la mire sorprendida y algo asustada ¿Sabría ella algo de mis 'inconvenientes' con la comida? Respiré hondo. "Esta bien Olena... nada de que preocuparse." Sonreí y antes de que pudiera responderme Dimitri apareció, le dio un beso en la mejilla a su mamá murmurando buenos días en ruso, luego se acercó a mi y beso mi cabello, fue a servirse el desayuno y se sentó junto a mi. Hablamos animadamente por un rato, las chicas se unieron al desayuno y luego solo quedamos Dimitri, Vika, Olena, Karo y yo. "¿Cuáles son los planes para hoy Rose?" Preguntó Vika animada"

"Tenía pensado llevar a los niños a la plaza, si estas de acuerdo Karo."

"Eso sería fantástico Roza." Respondió ella sonriendo aliviada de tener un día libre, hoy Karo no trabajaba pero me pareció un lindo gesto llevarme un rato a los niños y que tenga tiempo para hacer sus cosas.

"Oh vamos... con tantas cosas para hacer quieres ir de niñera" Se quejo Viktoria. "Si" Respondí, me acerque a ella y susurré en su oído. "Tu tienes que hablar con alguien me parece..." Ella me dedico una mirada de fastidio pero sabia que tenía razón. Hablamos un rato más de nada importante, los niños se despertaron, tomaron su desayuno y cuando le conté de mis planes para el día estaban emocionados y rápidamente subieron a cambiarse. Cuando estábamos por irnos alguien llamo a la puerta. "Yo abro." Le dije a los demás, error grave error, si hubiera sabido quienes estaban detrás de la puerta hubiera salido corriendo por el patio trasero. Me quede congelada en mi lugar frente a las dos personas que jamás hubiera esperado ver en la casa de los Belikov. "Roza ¿Quién esta en la puert..." Dimitri dijo sin poder terminar porque antes de que eso pasara se encontraba detrás de mi observando a las inesperadas visitas. "Abe, Guardiana Hathaway." Dijo él con respeto, yo aun no encontraba palabras, Dimitri tiro de mi brazo suavemente para correrme de la puerta y dejarlos pasar, el viejo lucia igual que siempre con uno de sus trajes extravagantes y mi madre, bueno mi madre tenia esa mirada de desaprobación junto con ira que me deba ganas de correr y esconderme bajo mis sábanas, 'Oh vamos Rose, no seas cobarde.' Una vez dentro los demás que se encontraban en la casa se hicieron presente en la sala, incluso Yeva estaba ahora aquí también, genial, rodé los ojos mentalmente. La tensión se podía cortar con una tijera y Abe por supuesto fue el encargado de romperla. "Rose que bueno verte." Dijo acercándose a mi y envolviendo sus brazos alrededor de mi cuerpo, tarde unos segundos en reaccionar y devolverlo. "Baba." Dije en un susurro. El se separo un poco para poder verme y acariciando mi mejilla dijo. "Tan hermosa como siempre." Le sonreí.

"¿Dónde diablos has estado Rosemarie?" Si Janine no pudo contenerse más y tuvo que destruir mi pequeño momento padre e hija. Junte coraje para enfrentarla y en tono casual respondí.

"Oh tu sabes... un tiempo en París, Nueva York..."

"¿Haciendo que si se puede saber? ¿Qué fue tan importante para que dejaras tus responsabilidades en la corte, tu puesto como guardiana de la Princesa?" Sus palabras salían con veneno, era increíble pensar que tan pequeña mujer podía ser tan odiosa... no supe que responder 'ya sabes la princesa es un maldita mimada y no tenía ganas de verle la cara porque cuando el amor de mi vida me rompió el corazón ella solo decido romperlo un poco más' Creo que no sería la mejor respuesta asique solo permanecí en silencio.

"Vamos niña contéstale a tu madre." Yeva, Yeva... de verdad quiero golpear a esa vieja ¿No tiene nada mejor que hacer que hacer más miserable mi existencia?.

"Eso no es de tu incumbencia Janine." Respondí fingiendo que no me afectaba para nada esta situación.

"Oh claro que lo es, soy tu madre y tengo todo el derecho a saber porque hechas a perder tu vida. ¿Cómo crees que fue este año para mi?" Por un momento pensé que lo decía porque se sentía mal por no saber donde estaba su hija, porque estaba preocupada por mi... hasta que volvió a hablar. "¿Sabes lo mal que me hiciste quedar? ¿Como pudiste ser tan irresponsable?" Dimitri se tensó a mi lado e iba a responderle algo a mi madre pero tome su brazo para que no haga nada, el volteo a verme preocupado y le di un triste y pequeña sonrisa.

"Tu no eres mi madre, tu solo me trajiste al mundo asique por lo que a mi me concierne no te debo nada. Si me disculpas tengo cosas que hacer." Y con eso me dirigí a la puerta, los planes de llevar a los niños quedaron cancelados, necesitaba un tiempo a solas para pensar, pero antes de que pudiera salir la vieja bruja abrió su bocota otra vez. "Huyendo como siempre... ¿Por qué no me sorprende?" Okey hasta acá llego mi limite, gire sobre mi talones y la apunte acusadoramente con un dedo. "YA CALLATE." Todos se quedaron helados ante mi tono de voz, nadie le levanta la voz a Yeva, pero Rose Hathaway tiene un limite. "Estoy harta de tus palabras hirientes, tu no sabes nada y no tienes ningún derecho a tratarme como una basura."

"Solo saco los hechos a la luz, huiste y eres débil." Dijo con una sonrisa triunfadora.

"¿Qué demonios querías que hiciera? ¿Qué me quedara a ver como mi vida se caía a pedazos? ¿Cómo después de haber ido al infierno de ida y vuelta tener que lidiar con la traición de quien alguna vez fue como mi hermana? ¿Cómo la persona que mas amo en este mundo me rechaz..." Me quede callada porque recordé que ellos no lo saben, ellos no saben que Dimitri fue quien me dejo y yo no iba a ser quien se los dijera.

"¡Ves! Ni siquiera puedes decirlo en voz alta, eso te hace débil."

"Esa no es la razón..." Dije mirando a otro lado que no sean sus ojos.

"Entonces vamos, dinos."

"No." Dije y me dirigí a la salida, tome el pomo de la puerta y sentí una mano en mi hombro. "Necesito un momento." Dije sin girar a verlo, el beso uno de mis hombros y luego colocó su mano allí otra vez, se acerco a mi y susurró en mi oído. "Por favor vuelve a mi Roza." Apreté su mano y salí de allí.

Caminé hasta la plaza abrumada por mis pensamientos, me senté en una de las bancas y traté de pensar en todo lo que había pasado en mi vida. No se por cuanto tiempo estuve allí, de alguna extraña manera no me sentía mal, era como si mi mente estuviera en blanco, necesitaba salir de esa casa, no podía soportar mas golpes pero ahora que me encontraba sola no sentía nada, no estaba enojada, no estaba triste... el vacío volvió. Necesitaba sentir algo urgente o solo me hundiría mas en esta espiral, saque una navaja de mi bolsillo y la estudié por unos segundos, la acerque a mi muñeca y cuando apenas perforó mi piel la solté, ¿Qué estaba haciendo? Le prometí que lucharía, me prometí a mi misma que sería fuerte por él. Con esos pensamientos tome la navaja del suelo y la volví a guardar, solo me había cortado apenas un centímetro, comencé a caminar hacia la casa y pasé antes por un café, pregunte si tenían una bandita y la aplique en mi muñeca. Cuando estaba yendo hacia la casa me di cuenta que aunque amo a esas personas ya no puedo lidiar con Yeva, asique antes de llegar reserve por teléfono una habitación en un hotel.

Abrí la puerta con cuidado y me alivie al encontrar la sala completamente vacía, sin hacer ruido me escabullí a la habitación, también vacía. Perfecto. Comencé a guardar las cosas en mi bolso, lo cerré y me lo puse al hombro, cuando estaba por salir, Dimitri entro. Al verme se vio aliviado pero cuando vio el bolso la preocupación tomo su rostro y en menos de un segundo estaba frente a mi tomando mi rostro entre sus manos. "Por favor no te vayas, no me dejes, arreglaremos esto te lo juro." Su preocupación era demasiado tierna y me hizo reír un poco su desesperación. "Tranquilo camarada, jamás te voy a dejar... de hecho esta yendo a buscarte." Soltó un suspiro. Tomo mi cintura y se tiro a la cama haciéndome caer sobre el. Ambos reímos. Era increíble ver este lado relajado de Dimitri.

"¿Para que me buscabas Roza?" Dijo mientras besaba mi cuello haciendo algo de cosquillas, buena manera de acabar con el romanticismo Rose.

"Em yo... dormiré en un hotel hoy." Y como predije sus besos inmediatamente pararon y tomo mi rostro para poder verme a los ojos, se quedo en silencio unos momentos.

"Okey. Dame unos segundos que empaco." Y con eso me puso a un lado delicadamente y comenzó a meter cosas en su bolso.

"Dimitri para..." El siguió como si yo no hubiera dicho nada. Resople y me pare frente a él, tomándolo de los hombros para que dejara de hacer lo que hacia. "Yo estaré bien, tu tienes a tu familia acá." El junto su frente con la mía y me miro con intensidad. "Mi familia eres tu Roza, y a donde vayas, yo voy." Tomé su rostro y lo bese con pasión, cada segundo que pasaba junto a él podía sentir mi amor crecer y mi corazón estar más cerca de sanar.

Cuando bajamos fuimos a la cocina, allí estaba Olena y le explicamos la situación, se podía ver en sus ojos que no quería que nos fuéramos pero no dijo nada, le prometimos que mañana vendríamos a cenar y nos fuimos. Llegamos al hotel, era una habitación hermosa, tenía una pequeña chimenea eléctrica, con una linda alfombra a sus pies y un sillón de tres cuerpos blanco frente a ella, arriba de la chimenea contra la pared se encontraba una tv de pantalla plana, detrás del sofá había una mesa de madera para cuatro personas y luego dos puertas una llevaba al baño que contaba con una gran bañera y la otra al cuarto donde había una cama kingsize, unas mesitas a cada lado de la cama, un mueble frente a la cama con cajones para la ropa y arriba de él un espejo. Pedimos algo de comida a la habitación, cuando la puerta sonó fui a abrir pensando que sería el servicio pero estaba equivocada. "¿Qué haces aquí Baba?" Pregunte mientras le hacia señas con la mano para que entrara. "Siéntate, siento no ofrecerte nada de beber recién llegamos." Le dije mientras tomábamos asiento en el sofá, Dimitri ya se encontraba allí con su espalda apoyada sobre el brazo del sillón, yo me senté a su lado y mi padre el en ultimo espacio.

"Esta bien Rose." Dijo y tomo mis manos en las suyas. "Venía a disculparme por el comportamiento de tu madre, si hubiera sabido que reaccionaria así no la hubiera traído a verte."

"No tienes que disculparte por ella Baba, pero... ¿Cómo sabias donde estaba?"

"Siempre se donde estas Rose, deberías acostumbrarte." Claro como no me había dado cuenta antes, Abe solo se comunicaba pocas veces conmigo por teléfono porque sabia que necesitaba espacio, pero nunca pregunto donde estaba, en su momento me pareció extraño pero con tantas cosas en mi cabeza no le di mucha importancia, y ahora me daba cuenta por qué, mi padre es un hombre poderoso y tiene espías en todos lados obviamente sabia donde estaba.

"Por eso nunca preguntabas donde me encontraba." Dije revelando parte de mis pensamientos.

"Exacto... Ahora cuéntame ¿Cómo estas?" Dijo echándole una mirada a Dimitri.

"Mucho mejor Baba. Gracias a él." Dije sonriendo y tomando la mano de mi Dios ruso. Mi padre enarcó una ceja pero luego sonrió.

"Me alegro que sea así pequeña, y tu Belikov-" Antes de que pudiera vociferar su amenaza Dimitri lo interrumpió.

"Lo se Señor. No tiene de que preocuparse." Mi padre sonrió complacido.

"Muy bien... Bueno Rosie debo irme. Negocios que atender."

"Okey...no quiero saber." Ambos reímos, dijimos adiós y a los minutos que se fue la comida llego. Comimos en un silencio cómodo, cada tanto me tomaba mi tiempo para estudiar a Dimitri, simplemente era perfecto, mientras más lo miraba, más me enamoraba de él y más me fascinaba lo hermoso que era.

"¿Qué tanto me miras Rosa?" Dijo con un tono juguetón.

"Solo admiro lo inhumanamente hermoso que es mi hombre." Nunca lo creería si no lo estuviera viendo pero si, Dimitri Belikov se estaba sonrojando.

"A mi me cuesta creer que la mujer mas hermosa del universo sea mía." Me dedico una sonrisa para enamorar y la cena ya había quedado en segundo lugar en mi mente, ahora quería el postre. Me levante de mi asiento y caminé hacia él, sentándome a horcajadas sobre él.

"¿Tuya?" El asiente, nuestros ojos clavados en los del otro. "A mi no me lo parece..."

"¿Quieres que te lo demuestre?" Dijo mientras depositaba pequeños besos en mi cuello, incapaz de hablar emite un sonido que sonaba como una respuesta positiva. Los labios de Dimitri rápidamente se encontraban en los míos. Nos besamos con furia y hambre por un rato, las manos de Dimitri bailaban por mi espalda hasta que se abrieron paso al borde de mi camiseta y de un tirón esta se encontraba en el suelo, lo deje tomar el dominio pues este era su momento de hacerme suya, me miro un instante a los ojos mientras sus dedos acariciaban mis brazos hasta llegar a los tirantes de mi sujetador, los hizo caer por mis hombros mientras besaba mi cuello y clavícula. "Dime que quieres Roza." Dijo con una voz cargada de erotismo, estaba tan perdida en sus besos que olvide como hablar, el dejo de besarme y bufé. "Dime." Dijo con mas autoridad que solo provocaba que me encienda más. "Hazme tuya Dimitri." Logre decir y con eso sus besos comenzaron otra vez. Se separó un instante para quitarse su camisa y luego entre besos logre oír el click de mi sostén, me lo quite con rapidez dejándolo caer a nuestro lado, el no perdió ni un instante y comenzó a besar un camino hasta que uno de mis pezones, mientras imita sus acciones con una de sus manos en mi otro pecho, la habitación que antes estaba en silencio se lleno de mis gemidos de placer, en un abrir y cerrar de ojos me encuentro sobra mis pies, el empuja su silla y también se para, tomándome por la cintura para que no me mueva comienza a plantar besos desde mi pecho hasta mi ombligo, acompañado de sus manos, lentamente deshace el botón de mis jean, lo toma por los costados junto con mis bragas haciéndolos caer, dejándome completamente desnuda y a su merced. "Dios eres hermosa." Dice subiendo su rostro para volver a besar mis labios, una de sus manos sigue sosteniendo mi cintura mientras la otra corre los platos de la mesa que se encuentra detrás de mi. Me levanta y ahora me encuentro sentada en el borde de aquella mesa, sus manos se deslizan por mi cuerpo hasta llegar a mi entrepierna, comenzó acariciando lentamente, mordí su labio en señal del placer que me estaba causando, esto lo hizo ir mas rápido, uno de sus dedos se abrió paso dentro de mi, luego dos, tres, estaba a punto de alcanzar el cielo. "No pares." Le rogué y luego de un instante estrellas bailaban frente a mi. Tomo mi trasero levantándome y haciendo que mis piernas se abrazaran a él, y comenzó a caminar. "Hora de llevar esto a la habitación." Dijo, pero yo no lo tomaba, lo necesitaba dentro de mi, aquí y ahora. "No, te necesito ahora." Dije en un plegaría ahogada, sentí algo frío contra la piel desnuda de mi espalda y me di cuenta que me había apoyado contra una pared. De alguna manera logre quitarle los jeans y el boxer, él se tomo un momento para mirarme a los ojos y al mismo tiempo meterse en mi, jadeé cuando lo sentí completamente dentro, una de sus manos se abrazaba a cintura para mantenerme en posición mientras que la otra me sostenía del cuello para tener mi rostro mirando al suyo. Sus movimientos comenzaron a ser mas rápidos y duros, estaba perdida en un mar de placer y cerré mis ojos dejándome llevar. "Mírame." Dijo pero mis ojos no respondían, sus embestidas comenzaron a ser mas lentas. "Mírame." Repitió y me forcé a hacerlo. "Quiero que me mires cuando te haga mía, quiero que veas al hombre que te hace sentir así." Dijo saliendo de mi y entrando más duro y profundo. Gemí ante el repentino contacto, sus movimientos eran rápidos, el hecho de pensar en él dentro de mi era algo increíble pero sentirlo...inexplicable. El gruño un par de veces. "Dimitri." Dije apenas audible. "Dimitri estoy por..." No fui capaz de terminar la frase porque él aumento su paso haciéndome llegar al mejor orgasmo que tuve en la vida. Una, dos, tres veces más y el se vino dentro de mi. Nuestras respiraciones agitadas llenaban la habitación del hotel, su cuerpo presionaba al mío contra la pared y mi rostro descansaba en su hombro, ambos estaban recuperando él aliento, pues tenía la leve sospecha de que la noche recién empezaba...


¡Hola gente! Volví... :D Siento mucho haber tardado tanto en actualizar pero ir a cursar todos los días y tener todas las materias al día no es fácil, valió la pena estoy orgullosa de decir que tengo todo el cuatrimestre aprobado co (excepto por un pero shh jajaja) En fin ahora estoy de vacaciones así que es muy probable que suba otro cap. Espero que hayan disfrutado este y que haya valido la pena la espera... le dedico esta ultima escena a mi querida amiga Miuv.16 (Espero cumpla con tus expectativas.) Sin mas que decir déjenme saber que opinan y de nuevo mil perdones por la tardanza.

Besos! :):)