HOLAAAA!
Soy yo, no, aún no he muerto. He decidido regresar en medida de lo posible al fanfiction, porque es un verdadero placer leer y ser leída (aparte alguien me animó) y digamos que esta historia es un calentamiento.
Saludos a todos los que se pasean por aquí y un gran abrazo a aquellos que me han dejado un comentario, un besote para los que se acordaron de mi.
Los que no me conocían les advierto, hago los capítulos cortos. :)
Los días pasaron y Shizuru apenas se podía desprender de su lectura, el libro era interesante, tenía de todo romance, existencialismo y un poco de drama.
El libro era grueso, pero le tomó a Shizuru sólo cuatro días el terminar de leerlo.
— Akane San — Llamo Shizuru a la chica que había contratado para recepcionista, ya que las cosas estaban marchando bastante bien en su despacho. — El día de hoy saldré antes, te encargaré que cierres la oficina.
— Claro Shizuru san — Le respondió la chica — ¡Oh, espera Shizuru san! No era hoy que tenías una cena con la dueña para las modificaciones al contrato del local. — Comentó pensativa su recepcionista.
— Oh vaya es cierto, casi me olvidó. Gracias Akane, iré saliendo entonces, es casi ya la hora. —
Shizuru salió de su oficina con su maletín y junto a unos papeles en su mano llevaba el libro, sólo que tendría que entregarlo en otro momento, ya que ahora se reuniría con su consultora de bienes raíces y la dueña del edificio donde estaba su despacho, llego rápidamente al restaurante donde Shizuru ofreció invitar la comida, debido al buen trato que le había conseguido Mai san. Había logrado convencer a la casera de rehacer el contrato de un año, por dos. Shizuru no podía estar más que satisfecha, ya que el lugar era hermoso.
Llegó al restaurante donde ya la estaban esperando.
— Shizuru san — Llamo Mai — Aquí estamos.
Shizuru pudo observar, que la peli-naranja estaba acompañada por otra mujer de tez blanca como la nieve y cabello azabache y tenía un aura de misterio alrededor de ella.
— Mai san. — Saludo Shizuru. —Disculpen el retraso — Les dijo inclinándose un poco en señal de disculpa.
— No te preocupes Shizuru, no has llegado más que minutos después. Aunque siempre has sido muy observadora de la hora. —
Le dijo entretenida Mai, sabiendo que Shizuru nunca llegaba tarde a ningún lado.
— Soy totalmente culpable — Dijo sonriendo a las dos personas en la mesa, en eso posó sus ojos en la chica que no conocía y cuando sus ojos se encontraron, la desconocida rápidamente desvió la mirada y se ruborizó, divirtiendo a Shizuru con la reacción.
— Muy bien, te presento a Natsuki, ella es la dueña del edificio y amiga de toda la vida. Natsuki ella es Shizuru, de quien te he estado hablando y la abogada que renta tu lugar. —
Terminó Mai con un tono de complicidad, que hizo que la persona en cuestión se ruborizará un poco más, para salvarla de mayor vergüenza Shizuru decidió intervenir.
— Es un gusto finalmente conocerte Natsuki San — Dijo haciendo otra reverencia y regalándole una sonrisa coqueta. Natsuki abrió la boca como para comentar algo, pero terminó por sólo asentir con la cabeza, Shizuru sonrió otra vez y se sentó a la mesa.
La comida paso muy amena, Mai era una persona con la que podías platicar de todo y Shizuru estaba más que entretenida, continuamente volteaba a ver a Natsuki o la trataba de incluir en la plática, pero había transcurrido casi una hora y aún no había pronunciado palabra, todo lo que hacía era asentir o voltear a ver a otro lado inclusive en alguna ocasión cuando Shizuru le hizo una broma por lo silencioso de su compañía, le echo una mirada de borrego a medio morir a su amiga Mai, con tal de que esta la salvará del apuro.
— Bueno — Dijo Shizuru mirando su reloj recordando que quería pasar a devolver el libro. — A sido un verdadero placer — Dijo sin quitarle la vista a Natsuki. — Gracias a las dos por ser tan formidables. — Continuó señalando el nuevo contrato firmado — ha sido una suerte encontrarlas, pero temo que debo retirarme. —
— El placer ha sido todo nuestro ¿Verdad Natsuki? — La Natsuki en cuestión asintió con la cabeza y misteriosamente la ceja de Mai comenzó a temblar.
— Hasta pronto entonces — Con eso Shizuru salió, un poco decepcionada de que la guapa Natsuki no pareciera interesada lo suficiente en ella, era una lástima de verdad, esa chica era hermosa; al momento de tomar sus cosas Shizuru, se le resbaló entre sus papeles el libro que estaba cargando, Natsuki se notó un poco sorprendida pero no dijo nada.
A lo lejos Shizuru creyó escuchar la que debiera ser la voz de Natsuki, y que de alguna forma le resultaba familiar. — Es el como el que le regale. —
Shizuru siguió caminando hasta topar con su departamento, ya que quería darse un baño antes de acudir a la librería y quien sabe, tal vez podría conocer a la misteriosa dueña.
— Misteriosa como Natsuki — Pensó Shizuru y dio un suspiro, esa chica en realidad era bonita, y todo pareciera indicar que no dejaría sus pensamientos en un rato.
Después de estar fresca y más casual, Shizuru camino a la librería y pudo ver las luces dentro del lugar encendidas.
Se escuchó una campana al abrirse la puerta.
— ¡Oh vaya eres tú! — Le saludo Nao quien cargaba unas gafas puestas, dándole un toque intelectual.
— Hola Nao san, es un gusto volverte a ver — Le dijo inclinándose a lo cual Nao se rio de buena gana.
— Vaya que eres chapada a la antigua — Shizuru se sonrió
— Es como soy — comentó mientras sacaba el libro de entre su bolso. — Ah sido una excelente lectura. — Comentó extendiendo la mano con el libro en cuestión. — Te lo agradezco ¿Tal vez puedas recomendarme otro?
—¿Parezco ser de las personas que leen? — Le preguntó Nao con tono de reto.
— A decir verdad, pareces bastante intelectual con esas gafas, aparte ese libro que me diste es excelente, cualquiera que haya sido tu juico para recomendármelo dio justo en el clavo. — Le contestó Shizuru.
— Y entonces puedo volver a usar esos mismos parámetros — Termino Nao, dejando entrever su blanca sonrisa. — Te confesaré algo — Se le acerco cómo queriéndole compartir un secreto. — Digamos que este es un pequeño experimento social. — Después se levantó y se perdió en los estantes, cuando regresó tenía varios libros en la mano.
— No te me haces de las personas que le guste mucho la poesía — Le dijo con su vista en los libros que llevaba, como decidiendo cuál entregarle. — Pero apuesto a que "este" — Le dijo enseñándole un libro de poesía. — Será el único o de los únicos que te agraden. —
— En definitiva, eres alguien que sabe deducir a las personas. — Contestó Shizuru tomando el libro que le ofrecían. — No soy diligente a la poesía, pero quién sabe, este puede ser el libro. — Diciendo esto, leyó la breve descripción que tienen los libros en la parte de atrás y continuo. — No es mi intención no pagar por estos libros, así que ¿te parece si me vendes este y el anterior? —
— Lo lamento. — Le contestó Nao volviendo a reír, como cuando tienes un secreto. — Estos libros no están en venta, para comenzar están usados y segundo … si llegara a intentar venderlos, bueno digamos que no terminaría bien, lo que sí puedo hacer es dártelos para que los leas y posteriormente me los regresas, justo como lo has hecho ahora. —
Nao regresó a su lugar previo, detrás del mostrador. Como dando por terminada la charla, así que Shizuru termino por aceptar el préstamo.
— Te lo agradezco Nao san, eres muy amable. —
— Todavía no me agradezcas. — Dijo levantando sus lentes hacia su cabeza y regalándole una sonrisa. Shizuru se retiró del lugar comenzando ya a leer el libro de poesía, era delgado y seguro lo terminaría en un día.
Tal como lo pensó, terminó rápidamente su lectura atrapada en los versos y las rimas. Era algo realmente hermoso, casi sentía que no podía esperar a regresar a la librería, algo la llamaba a ese lugar constantemente, algo aparte de los libros, pensó que tal vez al siguiente día se tomaría la tarde libre, solo para estar ahí.
Al día siguiente Shizuru tenía muchas ansias, era como que su cuerpo estaba anticipando algo, no sabía lo que era o por qué era, pero parecía que no podía estar quieta, aun revisando los archivos no se podía concentrar, algo en su cabeza retumbaba.
— Akane San — Llamó Shizuru — Saldré un momento a caminar, cualquier cosa me marcas — Le dijo Shizuru ya tomando sus cosas.
— Claro Shizuru San, el día está muy tranquilo. —
Shizuru camino sin rumbo en su mente, pero al parecer sus pies tenían mente propia, ya que después de una breve caminata, estaba justo en frente de la librería que tanto le gustaba.
La puerta, extrañamente, se encontraba abierta de par en par y se veía la espalda de una persona recogiendo libros del piso; era curioso y extraño a la vez, Shizuru juraría que recordaba diferente este lugar, ahora se veía desacomodado y con polvo, totalmente descuidado.
— Disculpa. — Llamó Shizuru, la persona que estaba agachada volteó rápidamente como sorprendida.
— ¿Natsuki? — Shizuru la reconoció de su encuentro en el restaurante, sin embargo, el día de hoy había algo diferente en ella. Su mirada estaba un poco desorientada, sus ojos rojos y ojeras visibles.
