Lluvia.

La suerte de Adrien era peor que la de un gato negro. Primero su madre lo abandonó, luego su padre se distanció de él y hoy era el día más gris para el por que Ladybug lo rechazo y le dijo que amaba a alguien más.

Ahora iba caminando por la fría lluvia invernal sin importarle su salud.

Seguro que su padre debía de estar comiéndose las uñas por no saber donde estaba pero no le importaba... ya no.

Frenó frente a la panadería Dupain Cheng y vio por una pequeña ventana como su amiga tenía lo que el alguna vez tuvo y deseaba de regresó, una cálida y alegré familia.

Sonrió con nostalgia y a pesar de que tenía todo el cuerpo temblando del frío pudo sentir como ésas gotas más frías que la lluvia caían por sus mejillas.

-¿Adrien?

Se sobresalto al ser descubierto por su amiga e hizo lo más racional posible.

-No ... ¡No soy Adrien Agreste, soy su fantasma!

Vio el rostro de espanto de Marinette y salió corriendo antes de que ella lo alcance.

-¿Por qué tengo que ser tan tonto?

Se detuvo en un callejón y se sentó en el suelo agitado.

-Espero no preocuparte con mis problemas Marinette.

Escondido su rostro entre sus brazos con tristeza.

-Tú nunca le causarías problemas.

La lluvia paró de repente, levantó la mirada y se encontró con el rostro de una muy preocupada Ladybug que le extendía un paraguas que conocía.

-¿Por qué esta aquí la gran heroína de París? No tienes que preocuparte por un gato callejero.

Sonrió de costado al ver como ella acercaba su mano a él y cerró sus ojos.

Sabía que lo vería con lástima, solamente hubo una persona que lo animó en un momento así.

-Idiota.

Abrió sus ojos sorprendido para encontrarse con la bofetada de su ídolo.

Parpadeo confundido mientras la chica le daba la espalda y se alejaba un poco de él haciendo que la lluvia vuelva a caer sobre él.

-No se que quieres ganar sintiendo lástima de ti mismo pero éso no te ayudará en nada.

Lo miró con furia y el se tapó el rostro por instinto.

-No se que es lo que sucede contigo pero anímate, mañana será un día mejor y no actues como Cat noir diciendo cosas de gatos que me da escalofríos.

Una sonrisa sincera apareció en el rostro de Ladybug mientras le daba el paraguas a su asustado amigo.

-Anímate por que el próximo irá con la mano cerrada.

Le mostró su puño y se fue tan rápido como había llegado.

Adrien se tocó su dolida mejilla mientras miraba el paraguas de su otra meno.

-Recuperé mi paraguas.

Se levantó contento y se fue a su casa con tres cosas en claro: uno, la identidad de Ladybug, dos, ella tiene la mano pesada y tres, conquistaria a esa chica tarde los años que tarde por que como ella le dijo, mañana será un día mejor.

-Me recordó a mi madre, ahora ya entiendo por que todos la llaman "mamá metiche" a sus espalda.

Llegó a su casa y vio como estaban varios policías, soldados, guardaespaldas y algunos cosplayers de héroes al rededor de su casa.

Quizás no tendría que escapar más de su casa por que su padre exageraba un poco.

Desde lo alto de una casa Ladybug sonrió alegré al ver como su amado llegó sano y salvo a su hogar.

-Me siento mal por rechazar a Cat noir pero Adrien es el único para mí.

Lanzó su yoyo para regresar con su propia família pero...

-¡El paraguas que le di era el que el me dio! ¡Va a descubrir quien soy!

Y efectivamente el chico se le volvió a declarar a los pocos días como Cat noir pero esta vez siendo ella Marinnete y luego de varios enredos y descubrir que el felino y su príncipe eran los mismos comenzaron a salir como pareja.

Y así los días de lluvia para Adrien acabaron permanentemente hasta que su padre le mostró a su novia sus vergonzosas fotos de bebé.

Fín...
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Hola!

¿Por qué a algunos padres le gusta ver sufrir a sus hijos con su pasado vergonzoso?

Gracias por seguir leyendo esta historia. La siguiente letra es la M de "mirame".

Nos leemos pronto...