HOLAAAAAAAAAAAA
CON USTEDES... EL CAPITULO. :3
CAPITULO 3
— ¿Shizuru? — Natsuki parecía reconocerla.
— Natsuki que… — Mientras que Shizuru intentaba acercarse a ella, Natsuki se incorporaba y trataba de componerse un poco de manera discreta.
— ¿Qué haces aquí? — Le preguntaba sonrojada y sin poder recuperarse de la sorpresa de verla.
— Natsuki, disculpa es un mal momento. — Shizuru se sentía sumamente apenada, de haber presenciado, al parecer, un momento de fragilidad de esta preciosa chica, sea lo que fuera que le hacía estar así, debía ser algo muy íntimo.
Al momento de girarse para salir del local, curiosamente, se le cayó el libro de poesía que pensaba entregar, Shizuru se agacho para levantarlo y su mano chocó con la de Natsuki.
— Este libro — Dijo Natsuki examinándolo de cerca. — Lo he estado buscando… ¿Cómo? — Le preguntó mirándola tan fijamente que Shizuru se sintió un poco intimidada.
— ¿Cómo es que lo tienes tú? — Natsuki se acercó a Shizuru examinándola, tenía una interrogante plasmada en su cara. — También, en el restaurante… —
Shizuru rogaba que Nao apareciera en ese momento y que explicara que ella le había dado los libros en primer lugar.
— Verás fue … — Antes de que pudiera terminar lo que planeaba decir, el teléfono de Natsuki comenzó a sonar proveyéndola de una distracción momentánea; Shizuru pensó seriamente en dejar el libro ahí y salir por la puerta, pero ocurrió que Natsuki la detuvo tomándola del brazo.
Shizuru dejo de sentirse intimidada y se sintió más segura con la suave y cálida mano de Natsuki en su brazo, quien le dedico una mirada de disculpa; después de terminar con la llamada, Natsuki cerró la puerta con su mano libre y la guio dentro de la librería hasta una mesa con dos sillas.
— Toma asiento, por favor. — Le dijo señalando el asiento que quedaba frente al que ella se había sentado.
— Mira, Natsuki, te pido una disculpa, supongo que tú eres la dueña de esta librería. — Natsuki asintió lentamente, más con curiosidad en sus verdes pupilas, que enfado.
— Verás — Shizuru se acomodó en su asiento. — Nao, — A la mención del nombre, Natsuki visiblemente se tensó.
— Ella dijo que estaba bien que yo tomará estos libros, dijo que a la dueña le gustaba compartir y que… — Shizuru no pudo terminar lo que decía ya que Natsuki había alzado su mano, pidiéndole que no continuará, sus ojos se llenaron de lágrimas y no pudo contener más su llanto. Shizuru se sentía en pánico, no entendía que había hecho para que reaccionará así, seguramente esta mujer Nao era alguien que le gastaba malas bromas o quién sabe.
— Eso, eso no es posible Shizuru. — Le contestó Natsuki, después de controlarse un poco. — Nao, ella ya no está aquí, casi desde un año.
Shizuru se quedó sin palabras, con la boca abierta y tan confundida.
— Pero ella. Yo, yo la vi, platiqué con ella. — Natsuki se enderezó en su asiento, limpiándose las últimas marcas de haber llorado, busco entre los bolsillos de su pantalón sacando una pequeña cartera.
— No puedo creer que alguien quisiera hacerme una broma así. — Le decía Natsuki buscando entre su cartera. — ¿Es ella? — Le dijo mostrándole una pequeña foto grupal, en la que se encontraban la propia Natsuki, Mai, la mujer que le había dicho llamarse Nao y una pelinegra de gran sonrisa a la que Natsuki estaba señalando.
— No, no es ella. — Contestó Shizuru un poco molesta de haber sido en parte utilizada para gastar una broma de tan mal gusto. — Es ella — Y señaló a la pelirroja de ojos verdes, en la foto estaba abrazada a Natsuki y de hecho parecían muy cercanas.
Natsuki se quedó con la boca abierta. — No es cierto — Le contestó —
— ¿Quién es? — Le preguntó Shizuru aún molesta pensando en tomar represalias ella misma.
— Ella… ella es Nao. —
— Pensé que era… — Lo sé, te señale a Mikoto, sólo quería saber… — Natsuki no termino apenada de sus pensamientos. — Esto, es demasiado para mí — Dijo levantándose de su asiento. — No me siento… —
— Entiendo — Contestó Shizuru levantándose también y todavía sin entender por qué Natsuki decía que Nao no estaba desde hacía un año, cuando ellas habían platicado en estos días.
Natsuki ya no la miraba, sino miraba la foto fijamente, Shizuru tomó sus cosas y salió del lugar decidida a investigar por su cuenta.
Shizuru no tardó en llegar a su departamento, mientras caminaba no dejaba de pensar en lo raro de la situación, seguía sin entender lo que pasaba, y como su mente era de aquellas que no lo lograban el descanso hasta descifrar el último de los misterios, pensó en cómo llegar al desenredo de este. Shizuru se alisto para dormir con su pijama y aún después de relajarse un tiempo con un té en su sala de estar, aún recordaba los ojos verdes de Natsuki, y aunque en aquel momento ella se encontraba triste, Shizuru sólo podía pensar en lo hermoso de esa mujer, se preguntaba si está era una casualidad, o sí era el destino llamándoles.
— Estoy trastornándome—rio con la taza de té a medio alzar, acurrucada en su sillón favorito frente a la ventana, viendo la ciudad nevar, cubierta de pies a cabeza con una manta, y no importaba si alguien se reía, ella simplemente amaba lo cálido.
Pasaron los minutos, y Shizuru degustaba otra deliciosa y aromática taza de té.
— Tendré que frecuentar a Mai san. — Pensó que, si frecuentaba a Mai, está podría compartirle un poco de información sin parecer sospechosa, aparte la mujer le agradaba; Shizuru seguía planeando y planeando, cuando algo afuera de su ventana captó su atención, vio una figura salir de un zaguán, delicada y femenina, inmediatamente después y tras de ella salía la que debía ser de un hombre, Shizuru se acercó más a la ventana tratando de distinguir las siluetas, cuando la segunda estuvo lo suficiente cerca de la otra en un rápido movimiento la tomó de la cintura; Shizuru escuchó un grito cortar la silenciosa noche y vio, horrorizada cómo ese hombre la jalaba hacia dentro del zaguán, no tardo ni un minuto en salir de su departamento en dirección a ese lugar, al llegar no encontró más que basureros y algunos gatos que la observaban fijamente, Shizuru se llevó la mano a la frente para saber si tenía algún tipo de calentura que le hiciera delirar, cuando comprobó que realmente lo había alucinado y que allí no había ningún hombre o mujer, se volvió en sus pasos para regresar a su departamento, grande fue su sorpresa al toparse con una figura en la entrada observándola, esta persona estaba envuelta en una gabardina oscura, cuando se acercó unos paso, una luz de las lámpara de la ciudad alumbró el zaguán, dejando ver quién era la persona que le observaba.
— ¿Nao? — Preguntó Shizuru extrañada, — O cómo te llames. — Continuó avanzando, pero algo parecía diferente en la comúnmente vivas Nao, quien no le contestaba en lo más mínimo. Cuando Shizuru estuvo a unos pasos Nao simplemente se dio la vuelta, Shizuru la siguió instintivamente.
— ¡Nao, espera! — Shizuru seguía a pasos rápidos a la figura, que parecía flotar en la acera de lo veloz que caminaba, antes de darse cuenta Shizuru estaba trotando, tratando de darle alcance, Nao giró en una esquina y Shizuru le siguió, pero inmediatamente después se detuvo en seco.
— ¿Shizuru? — Frente a ella, se encontraba Natsuki, enfundada en ropas de invierno, al parecer acababa de cerrar la librería.
— Cómo — Dijo Shizuru pensando, en cómo es que había regresado a este lugar sin darse cuenta. — Por qué. — Por qué las decisiones que tomaba últimamente la conducían a este lugar, con esta persona.
—¿Estas bien? — Le preguntó Natsuki al notarla desorientada, se acercó a ella, dándose cuenta que no estaba vestida adecuadamente para la fría noche se quitó su chamarra y la colocó sobre los hombros de Shizuru.
— Natsuki, creerás que estoy loca, pero — Shizuru pasó saliva por su reseca garganta, mientras dejaba que la abrigara —Escuché un grito y después la vi. —Shizuru pudo sentir cómo las manos de Natsuki, que le estaban acomodando el abrigo en los hombros, se detenían un momento para después continuar con su labor
— No creo que estés loca. — Le dijo Natsuki volteándose para quedar frente a ella. — Yo también la escuché y la he escuchado desde mucho tiempo ya.
Shizuru se quedó pasmada ¿Qué era lo que estaba pasando? Todo era tan extraño y sobrenatural.
— Dime quién es … — Natsuki como adivinando que le iba a preguntar, giro la cara interrumpiéndola.
— Debes regresar a tu casa, la noche es muy fría, y te puedes enfermar. —Con eso dicho, terminó la conversación y comenzó a caminar.
—¡Espera! — Shizuru trato de alcanzar a Natsuki con su mano, pero ya estaba fuera de su alcance.
— ¡Ve a casa! Shizuru. — Le grito Natsuki, aun andando y de espaldas a ella.
Y así sin más Shizuru se quedó en la calle, sola.
Después de pasar varios minutos en la calle, tratando de componerse, Shizuru no tuvo más opción que regresar a su departamento, estando adentro, cerró con llave y aseguro las ventanas, reviso su casa de arriba abajo, cuando no encontró nada, se dirigió a su cuarto para ver si podía descansar un poco, aunque lo dudaba mucho porque su mente no dejaba de dar vueltas en círculo; cuando estuvo abrigada dentro de sus sábanas Shizuru se dio cuenta que aún cargaba puesta la chamarra que Natsuki le diera y en un movimiento automático la tomó en sus manos y la acerco a su cara empapándose con el suave aroma que tenía, quien sabe, tal vez le ayudara a dormir.
El día siguiente llegó muy temprano para Shizuru, que se encontraba desvelada producto de una mala noche, plagadas de sueños lúgubres y raros, se levantó de su cama y se alisto para el trabajo, cuando iba a salir, decidió tomar la chamarra de Natsuki y abrigarse con ella.
El día estuvo bastante movido, lo cual Shizuru agradeció a los cielos, ya que eso le permitió despejarse, aunque fuera un momento de los acontecimientos de la noche anterior.
¿Se estaba volviendo loca? Shizuru sacudió la cabeza y decidió dejar de preocuparse y mejor actuar, tomó su teléfono celular y marcó un número conocido.
— Hola Shizuru san —
— Mai san, buenas tardes disculpa la llamada, pero necesito platicar contigo—
Mai en la otra línea podía sentir la tensión del tono de Shizuru.
— ¿Está todo bien Shizuru? ¿Has tenido algún problema con el local? —
Shizuru se talló la frente pensando que no importaba si la tomaba como loca, pero ella debía de saber, tenía que saber quién era Nao y qué estaba pasando.
— No, no es nada de eso, veras es algo … personal, pero urgente ¿Podemos vernos para comer? —
— Claro, de hecho, yo estoy libre en este momento. —
— Perfecto, te parece vernos en el restaurante de la otra vez. Voy saliendo. —
— Claro Shizuru te veo ahí en unos minutos. —
Shizuru llegó rápidamente al restaurante, después de informarle a Akane que no estaría disponible, cuando ella llego pidió una mesa para dos y no paso mucho tiempo para que Mai también llegara.
— Shizuru. — Le llamó al momento de encontrarla en el restaurante, en su rostro se reflejaba una clara incógnita y algo de preocupación.
Después de sentarse y ser atendidas por el mesero Shizuru tomó el asunto en sus manos.
— Mai, debo de admitir que han estado pasando cosas extrañas y no sé cómo vayas a tomar esto que te voy a contar. Aunque tal vez deba de comenzar con una pregunta ¿Conoces a Nao san? —
Mai palideció notablemente al momento de escuchar la pregunta.
— ¿Qué si la conozco? Shizuru es acaso una broma, porque si es así es de muy mal gusto. —
— Mai yo he estado hablando con ella…—
— ¡Que has estado hablando con ella ¡¿Pero de qué estás hablando, Shizuru? Esto no es divertido. —
— Te digo que estos días he hablado con ella en la librería, pero hay algo extraño ocurriendo y Natsuki. —
— Detente — Mai la detuvo con un tono tan serio que Shizuru pensó que la había enojado. —No metas a Natsuki en esto, sabes pensé que después de todo lo que había pasado sería buena idea que ella finalmente te conociera, Natsuki es una buena persona y no merece que utilicen su pasado para tratar de hacerle daño. —
—¿De qué estás hablando Mai? —
— Estoy diciendo que esto no es divertido, no es divertido jugar con los muertos. —
Mai se levantaba de su asiento, pero Shizuru no la dejó escapar.
— ¿Qué significa eso? Mai, por favor necesito que alguien me diga quién es Nao y por qué ella dice que es amiga de Natsuki y al parecer no lo es ¡Y porque rayos estaba anoche en el callejón y cuando la quise alcanzar me llevo hasta la librería y después…! Mai, después ella simplemente desapareció y ahí estaba Natsuki y yo, yo no estoy entendiendo nada. —
Mai escuchó de pie todo lo que Shizuru había dicho, observándola fijamente a los ojos, quizás encontró algo que le hizo regresar a su asiento.
— Shizuru discúlpame, pero es muy difícil que crea lo que me dices… Nao, ella está muerta desde hace un año. —
