HOLA HOLA, SALUDOS A TODOS LOS QUE LES HA LLAMADO LA ATENCIÓN ESTA HISTORIA, LES AGRADEZCO SUS COMENTARIOS.
SALUDOS Y ESPERO LES GUSTE ESTA ENTREGA.
Las manos de Natsuki trabajaban rápidamente sobre el teclado de su computadora, el traducir libros le permitía aislarse del mundo exterior y ubicarse en diferentes lugares de diferentes épocas; Natsuki era una persona empática por naturaleza y cada libro que había leído en su librería, le producía un dejo de afinidad con cada uno de los personajes.
Se levantó para desperezarse un poco, se estiró de los brazos y movió su cadera, después se dirigió al refrigerador en busca de algo de beber, tomó un poco de jugo y miró al reloj de pared.
— Las doce, tengo tiempo de prepararme algo de comer — Natsuki entonces tomó, unos huevos de la alacena y se dispuso a preparar su comida, una vez que terminó guardo todo dentro del refrigerador, Natsuki se detuvo; en su refrigerador tenía varios imanes desperdigados en la puerta, la mayoría sosteniendo notas importantes y otras sosteniendo fotos, se detuvo un momento y alzó su mano hasta alcanzar una en especial; en la cima de una colina con un asombroso amanecer se encontraba Nao sonriendo a la cámara, Natsuki recordaba muy bien ese día o al menos eso pensaba; se sentó en el sillón de su sala y pasó sus dedos delicadamente sobre la foto; un atardecer adornaba el fondo en tonos naranja y rosas, el viento que había ese día provocó que Nao, se llevara una mano a su roja melena para descubrir su rostro y en este una maravillosa sonrisa de la que pocas personas que la conocían eran testigos, Natsuki podía presumir de ser de esas pocas personas que la conocían a fondo, Natsuki soltó una risa amarga, recordaba cómo la había conocido, como los primeros instantes se aborrecieron, Nao actuaba como si se conocieran de antes al momento de toparse, y le había tratado como el peor de los seres humanos; conforme las cosas cambiaron entre ellas Natsuki le preguntó el porqué de su actitud ese día, a lo cual la siempre misteriosa Nao solo le respondía que le había confundido con otra persona, después simplemente le rodeaba el cuello con sus manos y esa sonrisa perenne cuando estaban juntas, y acallaba con un beso cualquier otra duda que se estuviera maquinando en la cabeza de Natsuki.
La extrañaba de sobremanera, decidió Natsuki en ese momento después de depositar un beso en los labios de Nao sobre la foto, todo lo bueno y lo malo lo extrañaba, Nao a veces simplemente era demasiado misteriosa, como si supiera que algo terminaría por apartarlas, a veces Natsuki la sorprendía observándola fijamente con un poco de tristeza en sus pupilas, después sólo sonreía y lo negaba todo; esto le hacía sentirse desesperada.
— No debí dejarte ir esa noche —
Ahora recordaba muy bien cómo había empezado todo, las noches largas y los días aún más. inexplicablemente Nao comenzó a distanciarse, y no sólo de ella también de sus amigos, tenía secretos, llamadas extrañas a deshoras de la noche, cuchicheo con Mai, del cual las dos negaban; un día simplemente le dijo que ya no la amaba, se lo dijo con lágrimas en los ojos y la voz quebrada, Natsuki sintió el mundo detenerse, sus oídos bloquearse con un chillido, un eco resonante "Ya no te amo más", ese día Natsuki le pidió explicaciones y se plantó más fuerte que frente a cualquier reto, tomó los brazos de la entonces su pareja y le exigió el hablar; Natsuki sabía que la amaba lo podía ver en sus ojos lo podía sentir ¿Por qué entonces Nao inventaría algo así? ¿Algo tan horrible?
— ¡Mientes! ¡Díme la verdad! ¿Por qué me quieres dejar, Nao? —
— No entiendes Natsuki ¡Nunca lo entenderías! — Natsuki se acercó con cautela a su novia.
— Nao, díme qué pasa por dios, lo que sea podemos solucionarlo. —
— ¡Ya no te amo más! ¡No entiendes, es demasiado para ti entender eso! —
Natsuki se sintió contrariada, inclusive sorprendida por lo áspero de las palabras de Nao.
— Pero… —
— No — Le detuvo Nao alzando su mano — No quería tener que decírtelo, pero estoy con alguien más, no lo planee así ¡Yo no quería nada de esto! — Gritó desesperada — Pero paso ¿Sabes? Ya no puedo estar contigo más, tú no puedes estar más conmigo, creeme es lo mejor. — Tomó su bolso para salir del departamento, con la fiel convicción de no regresar.
— Nao, pero yo — Natsuki no podía contener el remolino de emociones que tenía en ese instante
— Yo te amo. — No podía entenderlo por qué le estaba haciendo esto.
— No Natsuki, yo sé la verdad. — Y con esa frase tan esclarecedora como confusa, salió de la habitación con una sonrisa afligida. — Adiós — Y con eso desapareció de la vista, Natsuki nunca se perdonó el no ir tras de ella, el no intentarlo más, el no obligarla a quedarse. Esa noche, a unas cuadras de su lugar, le habían arrebatado la vida a Nao, presuntamente su amante, del que nadie sabía nada, Natsuki se encontró durante mucho tiempo como la principal sospechosa y tuvo que vivir el mayor de los tormentos al perder a su ser amado y ser sospechosa de haberla asesinado.
Pero eso era cosa del pasado, y ahora Natsuki trataba de recomponerse, de reponerse y volver a confiar, sólo que era tan difícil el sólo pensarlo le hacía sentir culpable ¿Era demasiado pronto para dejar el duelo por quien creyó el amor de su vida?
Natsuki sabía que no tenía todas la respuestas, es más no tenía ni la tercer parte de las respuestas, así que con el pasar del tiempo dejó de preguntarse y cuestionarse, aunque eso no significaba que doliera menos; dejó la fotografía en la mesa de la sala y caminó unos pasos a su ventana, abrió un poco las persianas para ver la luz del día y las blancas nubes, pero no fue lo que estaba en el cielo lo que llamó su atención; no, lo que le hizo fijar la vista en la acera frente a su librería fue una castaña de ojos carmín que parecía debatirse entre cruzar o no cruzar, tal vez debería bajar, saludarla y así ayudarle a decidir.
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Natsuki se encontraba extrañamente emocionada, bajaba los escalones rápidamente con llaves en mano, abrió la puerta dejando entrar los rayos que todavía alumbraban y del otro lado de la calle todavía se encontraba Shizuru, quien como sintiendo la mirada posada en ella la volteó a ver, una cálida sonrisa se le dibujó y alzó una mano saludando, Natsuki hizo lo mismo y fue entonces que Shizuru se animó a cruzar.
— Hola Natsuki. —
— Shizuru. — Contestó de manera alegre y casual, después de unos segundos sin hablar se aclaró la garganta sin saber exactamente qué decir, Shizuru como adivinando el pensamiento se rió.
— Disculpa Natsuki — Dijo entre risas — Es sólo que … —
— Soy muy graciosa supongo. — Le contestó infectada por la castaña, aunque un poco sonrojada. — Querías ver unos libros, te parece si entramos. — Le indicó señalando la puerta.
— Ara Natsuki leyó mi mente ¿Debo estar preocupada, acaso es clarividente? —
— Ha ja ja, Quisiera. —
Shizuru entró cautelosamente a la librería, y detrás de ella Natsuki, Shizuru se sintió de repente consumida por una fragancia que se le asemejaba a un dulce jardín de flores, se giró pero calculó mal el espacio que tenía disponible ya que quedó frente a los verdes ojos de Natsuki, una voz en su cabeza le repetía el nombre como un cántico y parecía que todo se hacía más pequeño o ¿es que la gravedad le estaba jugando una broma? o quizás ella se estaba acercando a la misteriosa mujer dueña de este lugar.
Natsuki miró los labios de Shizuru y acercándose poco a poco como enajenada, cerró los ojos y juntó sus labios con la mujer que le tenía intrigada, desde el primer día de conocerla.
Besarla, era como besar una cálida tarde de verano, sentía cosquillas en las plantas de los pies y los labios de Shizuru eran como de la fruta más suave y jugosa que hubiera probado, levantó su mano y tomó la melena castaña acercándose aún más, tardó más de unos segundos en darse cuenta de lo que estaba haciendo y sobre todo, tardó en darse cuenta de que la mujer que besaba con pasión no estaba respondiendo.
Cuando por fin Natsuki se apartó de su suave experiencia, pudo ver el rostro sonrojado y esencialmente confundido, ojos rubíes mirándola fija e intensamente.
— Shizuru — Pronunció aún acariciando su nombre — No podría disculparme por lo que acabo de hacer — dijo teniendo que tomar un hondo respiro. Shizuru por su parte no sabía a ciencia cierta que acababa de ocurrir, en un momento estaba pensando en visitar a Natsuki y en el otro la estaba besando.
— Natsuki — Dijo con quizás un poco de remordimiento en la voz,
pensó en qué decirle, pero su mente se mantenía en blanco, los ojos verdes que le observaban tiernamente, parecían buscar una respuesta ya fuera buena o mala. Pero no podía, no podía decir nada. Shizuru tomó distancia y después le dió la espalda para salir rápidamente del lugar.
Natsuki sólo pudo observar cómo se retiraba velozmente, como cruzaba la calle y se perdía en la gente sin voltear a ver, una sola vez ; sintió su corazón romperse en pedazos , con su mano apoyada en el marco de la puerta la dejo ir, cerró sus ojos y sintió derramar una lágrima; como un susurro de otro lugar, como el recuerdo de otro tiempo Natsuki recordó, Su cabeza se llenó de tantas imágenes que tuvo que agacharse por el intenso dolor que le estaba produciendo; pero las imágenes no se detenían era como si hubiera olvidado toda una vida.
— Shizuru — Pronunció algo recuperada — ¡Shizuru! —
