Raro

Nino suspiro cansado al ver esa escena otra vez.

-B...buenos días... Adrien.

Marinette dejó sus cosas en su asiento y se fue corriendo a encontrarse con Alya en el patio.

-Buenos días Marinette.

Contestó el chico antes de que se vaya.

La típica escena de ya hace un mes entero, Marinette saluda con dificultad a Adrien y este lo hace con toda la naturalidad del mundo como si no se diera cuenta de que la chica actúa así solo con él.

El moreno suspiro por segunda vez mientras apoyaba su mano sobre el hombro de su desesperante amigo.

-Si no actuas pronto alguien te la va a quitar, yo lo haría si no tuviese a Alya.

Adrien lo miró confundido logrando enojar a su amigo.

-¡Me refiero a Marinette, alguien más te la quitará!

El moreno se sobo la cienes al sentir un poco de jaqueca.

-¿Me la quitará de donde?

Nino apretó sus puños y sus dientes pero suspiro nuevamente y se relajó.

-¿No te diste cuenta que le gustas?

Adrien lo miró con sorpresa por un instante y se puso a reír.

El moreno se froto la barbilla, se le vino algo a la mente y se apartó algo asustado.

-Sera que... a ti no te gustan las chicas.

La risa de Adrien paró y lo miró con enojó.

-No se que piensas pero me gustan las chicas.

Nino lo miró con desconfianza y Adrien le dio un pequeño empujón.

-¡Te digo que me gustan las chicas!

El moreno suspiro aliviado.

-Que bien, yo ya creía que tenías interés en mi, pero no bajaré la guardia por las dudas.

El rubio decidió dejar eso de lado y retomar la conversación inicial.

-¿Por qué crees que yo le gusto a Marinette?

-Por que cuando se te acerca se sonroja, tartamudea, se confunde con las palabras, parece tener dos pies izquierdos...

El chico tomó aire y prosiguió.

-Siempre te esta mirando, cuando alguna chica se te acerca se altera y como le dije de mis sospechas por tus gustos distintos ahora también se altera cuando se te acerca un chico.

Adrien se sonrojó y miró al frente.

-Éso no prueba nada.

Nino se dio vuelta y agarró los cuadernos de Marinette.

Adrien se alteró un poco al ver a su compañero husmear en las cosas de la chica.

-¿Qué haces? Deja eso que no es correcto.

Nino lo ignoro, buscó entre unas hojas y encontró lo que buscaba.

-Contempla esto y babea rubio teñido.

Adrien quedó de piedra al ver su nombre escrito y muchos corazones alrededor.

-N...no prueba nada, puede ser otro Adrien.

Nino cambio de página y le mostró un dibujo donde Adrien extendía una rosa.

-Puede ser otro galán de telenovela que se parece a mí.

Otra página más y Adrien quedó en shock al ver un mechón de cabello rubio pegado.

-¡No puede ser, le gustó a Marinette!

Agarró el cuaderno mientras todos aplaudían a Nino por su gran hazaña y le daban un ramo de flores como recompensa.

-Gracias, gracias, me lo merezco.

Miró a su amigo mientras dejaba las flores en el pupitre de su novia.

-¿Qué harás bro?

Adrien lo miró con determinación.

-Primero, me quedó con este cuaderno, captura mi verdadero ser.

Guardó el cuaderno en su mochila.

-Y ahora...

Todos miraron atentos como se ponía de pie.

-Me voy al baño, creó que me siento mal.

Se fue corriendo al baño con su rostro sonrojado mientras todos maldecian lo débil que resultó ser Adrien con ese tema.
.

.
Ya de noche.

Marinette revisaba sus cosas por décima vez.

-No esta, no esta, no esta.

Se tiró a su cama con frustración mientras Tikki la miraba despreocupada.

-A lo mejor Adrien lo agarró y se lo dejo al creer que se veía bien.

Marinette miró a Tikki mientras abrazaba una almohada.

-Por favor Tikki, el es Adrien, jamás haría algo como éso, ni que fuese Cat noir.

-Tienes razón, me disculpo por decir algo tan irresponsable.

Escucharon un ruido de afuera y Tikki se escondió mientras Marinette agarraba una escoba e iba a su terraza.

Abrió la puerta con cuidado y se sorprendió con lo que vio.

-Ah. Sólo eres tú.

Se volvió a meter adentro dejando a Cat noir de rodillas con esa rosa en manos.

-Éso me dolió.

Se puso a golpear el vidrio desesperado.

-Marinette, abre la puerta o la tumbó.

La chica lo ignoro mientras ponía la música fuerte para no oírlo.

-¡Marinette!

-¡Vete, eres raro!

No se oyó más ruido más que el de la música y la chica suspiro aliviada.

Se acostó y cerró sus ojos para hacer memoria de donde podía estar su cuaderno.

La música paro y se sentó enojada.

-Tikki, no apague...

Quedo de piedra al ver a el felino cerca de ella.

-No se quien sea Tikki pero no soy yo.

Miró hacía su ventana pero no había nada.

-¡¿Qué hiciste?!

El chico le mostró su mano y un cuaderno.

-Cataclismo nena.

Le dio el cuaderno mientras le besaba en la mejilla y le susurraba.

-La próxima vez hazme casó cuando te digo que me habrás princesa.

Tiró la rosa en la cama y le sonrió.

-Yo me quedó con el cuaderno original y tú con la copia. Y por cierto, los dos somos raros.

Se fue mientras Marinette seguía de piedra en su lugar.

-Mi ventana.

Y así Adrien empezó a notar más a Marinette, Marinette fue castigada por sus padres por la desaparición misteriosa de su ventana, Ladybug le aplica la ley del hielo a Cat noir y después de todo éso siguen sin sospechar sus identidades.

Este cuadro amoroso si que es raro.

Fin...
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Hola!

Aplauso para Nino por ser tan buen amigo.

Gracias por su tiempo y espero que les haya gustado.

Volveré...