Disclaimer: Dragon Ball le pertenece a Akira Toriyama.
Esta mujer cabe en mis manos.
Es blanca y rubia, y en mis manos la llevaría como a una cesta de magnolias.
Esta mujer cabe en mis ojos.
La envuelven mis miradas, mis miradas que nada ven cuando la envuelven.
Esta mujer cabe en mis deseos.
Desnuda está bajo la anhelante llamarada de mi vida y la quema mi deseo como una brasa.
Pero, mujer lejana, mis manos, mis ojos y mis deseos
te guardan entera su caricia
por que sólo tú, mujer lejana, sólo tu cabes en mi corazón.
Mujer lejana. Neruda.
A la Marron
-Atracción-
III
La casa vacía la recibió, no encendió ninguna luz, entró como una exhalación directo hacia la sala. Tenía unas locas e irracionales ganas de gritar o carcajearse como histérica. Se limitó a abandonarse sobre el sillón. Había empujado a Goten… le debía una disculpa, pero esperaba que no se le apareciera en varias horas, aún se sentía demasiado afectada como para verle.
Para cuando Bra llegó, Marron yacía inerte sobre los almohadones del sofá, con el vestido puesto, pintada y peinada tal como ella la había dejado. Un poco babeada pero linda de todos modos.
-¡Cariño!- le llamó moviéndola por el hombro. Dos ojos celestes se clavaron en Bra – ¿A dónde fuiste? te busqué como una loca.
Marrón se incorporó y encogió de hombros con indiferencia. No tenía ganas de aclarar nada, era tedioso e innecesario. Seguramente Trunks ya se había burlado de ella y su torpeza con todo el mundo. O Goten en su defecto había abierto su enorme bocota.
-Goten me lo contó todo- suspiró, tenía razón- No lo creí… Ese estúpido inventa cosas- hizo una pausa, una enorme sonrisa se formó en su rostro- Pero cuando vi a Trunks…- explotó en contagiosas y estridentes carcajadas- ¡Y la cara de la tonta de turno!- Marron acompañó a su amiga en el ataque de risa.
-Fue perfecto linda- la rubia frunció el ceño- Lo digo enserio, Trunks es caprichoso, lo sabes- asintió en silencio- No va a dejar esto así como así… menos después de lo que pasó - chocaron palmas a petición de Bra.
Nuevas risas, abrazos de por medio. Finalmente Marron volvió a parecer abatida.
-Hice el ridículo… fue horrible- manos a la cara, rodillas encogidas sobre el sofá. ¿Por qué estaba así? Es por Mai se dijo, si no lo hago bien perderé el trabajo. Pero no lograba convencerse sobre todo al notar al hecho de que no había pensado en Mai y el trato recién hasta ese punto de la historia.
Silencio. Vió como la princesa se llevaba ambas manos a la boca.
-Ya te gustó- le acusó con aire dictador.
El silencio que siguió fue interpretado de distintas forma por ambas. Para Bra, la prueba irrefutable de que Marron había caído en la maraña de encantos sobre valorados de su hermano. Para Marron, el contemplar durante un segundo la afirmación más ridícula que había oído en su vida. ¿Ella interesada en el presuntuoso, soberbio hermano de su mejor amiga? ¿Él mismo que vivía para molestarle y tirar de sus trencitas cuando eran unos niños? Por supuesto que no, todo lo hacía por trabajo, serio y profesional trabajo y punto.
-Hice el ridículo frente a tu familia Bra… Trunks me importa una mierda- la expresión y el tono serio que uso convencieron a la princesa de que no era momento de indagar en cuestiones amorosas. Marron se sentía mal fuera por la razón que fuese…
-¿Quieres oír algo realmente terrible… asqueroso y ridículo?- la rubia asintió temerosa y Bra le hizo un gesto con la mano para que esperase. Llamó a Pan, y ambas esperaron comiendo helado hasta que llegó.
-Es tarde ¿Qué quieren?- saludó aniñada, adorablemente ruda como siempre. Traía los guates de hilo sin dedos, y el piercing en el ombligo quedaba al descubierto igual que su pansa bajo el borde de la tela roja de su croptop con la insignia de la academia de lucha de su abuelo Santan estampada. Pan odiaba la moda, prefería lo cómodo y deportivo, pero desde que Bra le presentó los crop top se había vuelto mejor amiga de ellos.
El pelo le caía suelto, corto, más de un lado que de otro. Hace algunos meses se había rasurado el cabello del lado izquierdo de la cabeza y ya había comenzado a crecer. Los pantalones de jeans rotos en las rodillas con cadena y las zapatillas converse color azul. El punk contrastando con el angelical y tierno rostro con el que había nacido, herencia de los Son.
Marron y Bra se miraron en silencio y se lanzaron sobre ella. Besos, abrazos, reclamos, hasta que se rindió. Las quería.
-Me pasó lo más terrible de la vida- empezó la princesa cuando las tres se acomodaron en la cama- Soñé que me tiraba a estúpido de Goten.
Marron se atragantó con el helado que se había llevado a la boca, más por lo ridículo de la situación al no poder evitar imaginar a Goten y Bra enfrascados en una situación que no fuese estarse gritando el uno al otro que por el hecho de que Bra considerara que "lo peor de la vida" era algo tan superficial como un sueño al parecer medio erótico. Pan palideció hasta parecer de papel.
-Qué asco Bra… es mi tío- afirmación medio frase medio arcada que le arrancó risas a la rubia y la peli celeste.
Marron no podía parar de reír.
-Fue horrible… bueno- pensó un momento- Si, horrible en definitiva.
-Claro…- murmuró la rubia ya olvidado todo lo que antes le atormentaba. Pan y Bra tenían ese efecto sobre ella. La adormecían, le hacían olvidar, la enloquecían de amor- Como si no te hubieses pasado la mitad de la vida enamorada de él.
Pan asintió. Comenzó a imitar las caras que ponía Bra cuando Goten aparecía, terminó recibiendo un doloroso almohadazo en la cara.
-Par de traidoras… ¡tenía diez años!- puchero, brazos cruzados sobre el pecho- Eso no vale.
Cariños y mimos, una película y unas cuantas peleas entre Bra y Pan después, ya tenían suficiente sueño.
-Me voy.
Rogaron e imploraron que se quedase, pero Pan se negó, por más que le agradara dormir y estar con esas dos… sabía en lo que andaban metidas y quería involucrarse lo menos posible en eso, no porque Trunks fuese el primer amor platónico de su vida, sino porque estaba mal jugar con la gente así y ya. Las dejó solas nuevamente.
-Tu hermano intentó llevarme a su apartamento…- silencio post confesión, la princesa miró a su amiga, se llevó ambas manos a la cabeza y gesticuló cosas en silencio, como si alguien le hubiese programado el mute a la televisión- No puedo entender nada cuando te pones así.
Suspiró.
-¡¿Y qué rayos haces aquí?!- un almohadón le llegó en la cara a la rubia- Marron cariño, amo pasar estos momentos de amor contigo y Pan pero ¡Por Kami! ¿Qué pasó por tu bonita cabecita rubia cuando dejaste pasar una oportunidad así?
Marron guardo silencio, Bra estaba dramatizando… como siempre.
-No me respondas- añadió levantando un dedo hacia los labios de su amiga cuando esta amagó con abrir la boca- Si te lo tiras tan pronto perderá el interés… así es Trunks- dedicó una mirada lasciva a su amiga, atrevida como solo ella podía llegar a serlo- Aunque dudo mucho que se pueda perder el interés en alguien como tú.
Marron rió, la empujó haciéndola caer. El silencio las atravesó nuevamente.
-¿Qué hora es?- la voz adormilada de Bra, amortiguada por tener la cara aplastada contra el colchón.
-Las tres y media.
-Llámalo- se incorporó en la cama y saltó sobre Marron- Dame tu móvil.
-No puedo…- silencio, ojos abiertos de par en par- Lo tiene él.
Corrieron como locas hasta el teléfono de la sala. Marron marcó su número.
…
Trunks se acomodó en la cama revuelta, un sonido, alguna maldita cosa estaba perturbándolo. Incesante el ruidito no para de repetirse una y otra vez en su cabeza. Abrió los ojos y no… no era solo en su cabeza.
-Hey- dijo dando un manotón hacia un lado- Towa apaga tu teléfono.
La mujer le dio la espalda soltando un bufido.
-No es el mío- respondió media dormida aun.
Trunks se puso de pie, desnudo como estaba, ajeno al significado de la palabra pudor, y buscó sus ropas en el suelo. Encontró el saco y metió la mano en el bolsillo con rapidez o terminaría por volverse loco con ese exasperante ruidito taladrándole el cerebro. Miró el móvil con curiosidad y lo recordó. Marron…
-¿Bueno?
-Hola- el saludo cortante de la rubia logró arrancarle una sonrisa.
Miró a Towa desnuda sobre la cama y decidió cambiar de sitio, caminó hasta el vestidor enorme que daba al baño y se dedicó a dar vueltas por el pasillo, pasando la mano por el borde de sus trajes y chaquetas colgadas a cada lado.
-Lo siento preciosa- la ironía rebalsando su voz- Pero otra tomó la invitación para venir a mi apartamento.
-Bien por ella- cortante otra vez. Trunks tuvo que obligarse a no reír- Necesito otra cosa Trunks.
-Tu teléfono- adivinó aun intentando no reír.
-A demás de eso- Marron cada vez sonaba más impaciente.
-¡Ya se! Quieres mi camisa para llevarla a la tintorería- no pudo evitar picarle para enfadarla.
-No- su broma no le hizo gracia- En realidad necesito entender más sobre música…
Notó aquel tono de autosuficiencia en la voz de Marron, seguramente sonreía al otro lado de la línea. No pudo evitar pensar, esclavo de su vanidad, que nuevamente inventaba una excusa para hablar con él.
-Bien- respondió- Toma nota- hizo una pausa e imaginó con todo detalle a la rubia cogiendo un lápiz y papel, vio su cabello dorado atado, imagino su postura; de piernas cruzadas en el sofá sosteniendo el teléfono entre el hombro y la oreja para poder escribir. ¿Tendría puesto aun el vestido? Esperaba que no, de hecho prefería imaginarla en ropa interior.
Marron carraspeó. Había dejado pasar mucho tiempo fantaseando con tonterías, la sonrisa volvió a su rostro.
-Wi-ki-pe-dia...- dijo.
Oyó una suave risita demasiado familiar como para pasarle desapercibida. Bra. Por encima de eso, segundos después se oyó la sarcástica aunque inevitablemente dulce risa de Marron.
-Hablo enserio Trunks- estaba cabreada. Aun así su nombre se oyó exquisitamente bien en su voz. Se miró el cuerpo desnudo solo para comprobar que a su entrepierna le había gustado tanto como a su cerebro el oír su nombre dicho de tan irreverente manera por una voz tan contradictoriamente suave.
-Claro…- murmuró él- Marron… si quieres conmigo por qué no vienes a mi apartamento y ya- el jueguito lo estaba cansando, no entendía a Marron. Si él quería algo o a alguien simplemente iba a por ello. No inventaba excusas, no se iba con rodeos, era directo, seguro, confiado, avasalladoramente decidido.
Donde ponía el ojo… ponía la bala. Aunque Goten se empeñara en decir que donde ponía el ojo, no era precisamente la bala lo que ponía. Tal vez tenía razón. Fuera como fuese Marron se lo estaba poniendo innecesariamente complicado. Y eso lo frustraba y prendía a la vez.
No hubo respuesta, nuevamente distinguió la risa de su hermana.
-Estas mal- un corto silencio le siguió a esa ofendida afirmación- Lo que yo necesito es que me expliques sobre música.
La voz de la mujer en el teléfono se tornó suave, casi aterciopelada pero Trunks prácticamente podía paladear las ganas que tenía de mandarlo al carajo. Casi pudo oírle diciendo "El ego te afectó el cerebro".
Tal vez… se dijo a sí mismo, realmente quería aprender sobre música, tanto como para llegar a soportar de buena forma sus constantes insinuaciones. Aunque eso no quitaba que obviamente tenía ganas de que se la llevara a la cama. Claro está.
-Bien Marron Jinzo… nos vemos a las tres de la tarde en el café principal del distrito sur- hizo una pausa para oír su afirmativa- Para devolverte tú móvil y…- le oyó gruñir ante la insinuación- Hablar de música.
-Gracias- oyó. Al príncipe le pareció que era primera vez que oía un agradecimiento tan embriagadoramente sensual.
-Buenas noches a ambas- dijo serio para dejar claro que no podían tomarle por tonto. Bra estaba ahí y él lo sabía.
Sonrió divertido, dejó el móvil en la mesita de noche y se lanzó sobre Towa en la cama. Un beso en el cuello y se dejó caer a su lado.
-El chofer está esperándote abajo- directo al grano, no hizo ni el más mínimo esfuerzo por no sonar desinteresado. La muchacha se sentó en la cama con el ceño fruncido, la sabana resbaló de su cuerpo, completamente apropósito, dejando sus enormes senos al deleite de Trunks.
-Pero…- un puchero mal actuado. El príncipe se preguntó mentalmente porqué compartía la cama con alguien así. Sus penetrantes ojos celestes se pegaron con demasiada precisión y muy poca vergüenza a cada curva del cuerpo de la muchacha… "Esta buena" se dijo. Razón más que suficiente.
-Ya sabes cómo es esto- se incorporó y la besó intensamente en los labios, así lograba que todas olvidaran las razones de su enfado.
Minutos después indignada aunque en silencio Towa se largó.
Cuando el despertador sonó ya era medio día. Pantalón de tela, camisa sin corbata desabotonada en la cima fueron los escogidos del día, como siempre todo oscuro, un poco de loción en el cuello, el pelo lila le otorgaba todo el color necesario. Y más.
Pasaron diez minutos desde las tres hasta que Marron apareció, un poco agitada seguramente por correr. Nunca había estado tan seguro de nada en su vida como de que Bra había vestido a la rubia para la ocasión, el estilo impecable en gusto y combinaciones de su hermana era inconfundible. Hizo una nota mental…debía agradecer a Bra cuando tuviese la ocasión; Marron estaba preciosa.
Llevaba un vestido entallado hasta la cintura y plisado hasta casi las rodillas. Negro opaco con detalles en rosa pastel y triángulos sobre el pecho y las caderas. El cabello rubio caía ondulado sobre uno de sus hombros y parte de la espalda, pero su rostro permanecía despejado gracias a dos pequeños mechones que se juntaban tras la nuca.
Cuando se sentó frente a él pudo notar que además de un leve, casi imperceptible delineado de ojos y el labial pálido, su rostro estaba libre de cualquier rastro de maquillaje. Marron era linda, así de nacimiento.
Buscó con esmero, casi con desesperación algún rastro de la niñita con la que jugaba en la infancia, la de las trencitas y chapes rosa. Esa que lloraba cada vez que él le picaba, cuando se reía de ella, cada vez que discutían. Pero solo logró perderse en la perfección de las clavículas desnudas de Marron, en la elegancia de su postura, en sensualidad innata, heredada de dieciocho, que había en cada uno de sus gestos.
-Bien…- murmuró la rubia luego de saludarle y recuperar su móvil. Sacó un pequeñísimo cuadernillo de notas y apuntó con el lápiz lista para escribir- ¿Por qué te gusta la música?
Se tomó un momento para pensar. Los labios fruncidos igual que el ceño, las manos cerradas entorno a la taza y la cucharita. Se iluminó.
-Eso te lo puedo explicar con los discos- dijo entre serio y sonriente- Si vamos a mi apartamento….
-No- la respuesta de Marron, aunque obvia le provocó gracia- Enserio necesito entender esto Trunks.
Observó el entrecejo fruncido de la rubia y suspiró… quería pero no podía creerle. ¿Cómo podría hacerlo si todo le parecía tan ridículamente inverosímil?
-Claro- dijo- Quieres aprender sobre una interprete desahuciada…-Marron asintió llena de convicción- Y lo piensas conseguir hablando con el presidente de una corporación de tecnología y automóviles.
Sonrisa final, sarcasmo más que captado. El rostro angelical de la rubia se endureció hasta parecer de granito puro.
-¿Sabes?- toda la dulzura que había mantenido con esfuerzo hasta el momento se esfumó- Tienes razón… mejor lo busco en Wikipedia.
Se puso de pie, sonrisa en los labios, el ceño relajado y salió del local sin mediar ni media palabra con él. Trunks se carcajeó unos segundos, no movió ni un dedo seguro de que ella volvería de inmediato. Pero nada pasó. Observó con detenimiento las decoraciones del café mientras esperaba, las paredes estilo colonial, con tonos claros clásicos. Los muebles de madera todos, con tallados románticos en los bordes enmarcando, en el caso de las sillas y sillones, los cojines forrados en terciopelo blanco. ¿Cuántos minutos pasaron? ¿Ninguno? Tal vez cinco o más.
-Mierda- gruñó, un golpe a la mesa que se remeció bajo su mano y se puso de pie.
Quizás se había pasado… tal vez Marron decía la verdad, él era irresistible, probablemente la rubia estuviese deseando comérselo con papas al almuerzo igual que la mitad del mundo, pero estaba ahí por otra razón… quería aprender sobre música, como le había dicho a cada cinco minutos y él se había empeñado en ignorar.
Corrió a la salida esperando que aun estuviese allí. Llegó cubriéndose los ojos de la luz, con el corazón un poco más acelerado de lo que le gustaría admitir, la figura de una mujer de vestido negro y cabello dorado cayéndole hasta media espalda le tranquilizó. Le vio inclinarse hacia el portero, no muy segura de lo que hacía e indicar una dirección. Le miró las piernas con la lívido ardiendo a fuego lento en sus venas… Marron iba a terminar en su cama, sin importar cuánto se resistiera, iba a terminar loca por él, no tenía ni la menor idea de cómo… por primera vez en su vida no tenía ningún plan. Estaba hecho de inseguridad y deseo, prendido como hace mucho no se sentía.
-Eso no puedo explicártelo- dijo en voz lo suficientemente alta como para asegurarse de ser oído por ella.
La rubia se enderezó y volteó despacio, lo primero que notó fue la suave y agradable sonrisa que adornaba sus labios. Parecía feliz de verle, claro que lo estaba… eso le devolvió la seguridad que tan solo hace algunos segundos creía perdida.
-¿Qué cosa?
-Por qué me gusta la música…- llegó hasta ella caminando despacio. Hombro contra hombro, ambos dirigieron la mirada a la calle.
Marron arqueó una ceja sin dejar de sonreír.
-Te enseñaré- sentenció aparentando cansancio como diciendo "tu ganas"- Pero ambos sabemos dónde va a acabar esto.
La miró… ella reía. Era una risa sincera, relajada, bonita. No había sarcasmo en ella, ni el más mínimo ápice de falsedad. Trunks no pudo evitar sonreírle devuelta, triunfador, altivo, seductor.
-Ni en tus sueños príncipe.
Silencio. Trunks vio como Marron se mordía el labio probablemente arrepentida por como lo había llamado. "Príncipe" tal y como cuando eran unos niños y jugaban a pillarse con Goten en el jardín, cuando Bra y Pan apenas eran unas bebés.
-Hace años que no me llamabas así- dijo con un pie en el pasado y el otro en el presente.
Marron sonrió con las mejillas, por primera vez, coloradas de vergüenza y no de rabia. Un pequeño brillito adornaba sus ojos celestes cuando volteó hacia él, Trunks supo con certeza que ambos daban un agradable paseo por el pasado.
-Bueno… hace tiempo dejamos de jugar a las pilladas en el jardín- Trunks rió, sincero, vacío de burla, por primera vez- Hace años dejaste de tirar de mis trenzas para hacerme enfadar.
Le miró con la suspicacia brillando en las pupilas negras casi dilatadas por la expectación, rodeadas el intenso celeste… casi calipso de su iris.
-Yo jamás te he molestado Marron- sonó ofendido aunque la sonrisa en el rostro le quitaba toda credibilidad- Tú te enfadas con demasiada facilidad.
-Si claro- no dejaron de mirarse el uno al otro, Trunks dio un paso al frente, ella no se movió.
-Te reprimes demasiado… deberías aceptar lo que deseas y tomarlo- no era necesario explicar ni decir nada, el ceño fruncido de Marron le indicó su completo entendimiento.
-Ya claro… y lo que deseo según tu es que me lleves a la cama- se cruzó de brazos con las mejillas encendidas, nuevamente de rabia.
-Yo no dije eso… creía que hablábamos sobre música- sonrisa inocente, mirada altiva.
Marron bufó y soltó una risa falsa.
-Dame solo unos días Trunks- no pasó desapercibido el hecho de que volvía a ser Trunks y no "príncipe" Un desconocido sentimiento le oprimió el pecho ¿añoranza? Fue incapaz de reconocer lo que le ocurría.
-Tengo que trabajar Marron… la corporación no se mantiene sola- por primera vez desde que Marron había re aparecido en su vida, volvía a ser el Trunks responsable… el presidente de la corporación más importante del mundo. El que tenía todo peso sobre sus hombros, estresado, cabreado, harto de la rutina.
-Serían días repartidos- sentenció sonriendo abiertamente para él, como un bálsamo que llegó para disolver el nudo de preocupaciones que sin previo aviso le estaba destrozando la espalda.
Pudo volver a ser el otro. El arrogante, seductor, irresistible, ese del que hablaban las revistas.
-¿Y si terminamos en la cama qué? ¿Me pagas el jeep que arruinaste?- no pudo evitar molestarla, sonrisa seductora incluida.
Marron rodó los ojos aunque sonreía en todo momento. Estaban cerca, probablemente demasiado, el perfume de la rubia, dulce como solo ella podía llegar a oler, entraba por las fosas nasales de Trunks y se colaba directamente en su sentido común, haciéndole olvidar a ratos donde estaba y con quien.
-Hasta te llevaría la camisa a la tintorería si eso tuviera la remota posibilidad de llegar a pasar.
Manos estrechándose, aceptando el reto que se hicieron el uno al otro, unidas más tiempo del necesario, detenidas las miradas, celeste contra celeste, olvidado todo el contexto, el portero junto a ellos, la gente en la calle… hasta el bullicio de los autos.
-Hecho.
Nota autora.
No saben lo feliz que me siento cuando por fin logro actualizar, ¡felicidad infinita! lo digo enserio. Me divierto tanto escribiendo esta adaptación que termino por entuasiasmarme demasiado. Trunks me mata... lo amo no lo puedo evitar, me nace amarlo a él y su hermosisisisismo padre. HERMOSOS.
El poema de Pablo Neruda llamado Mujer lejana me pareció perfecto... A trunks que atrae Marron aunque no lo acepte ni para si mismo... y a Marron le pasa exactamente lo mismo, ambos quieres cazar al otro pero vamos a ver quien termina cazado jaja No creen que el poema describe perfectemente a Marron... es como si hablase de ella. Simpre me a gustado este poema y hoy me hizo mucho sentido, si quieren leerlo pueden encontrarlo en el libro "Para nacer he nacido" de Pablo Neruda.
Goten no ha participado mucho en este cap... almenos no presencialmente pero ya volverá, Pronto estará metiendo las patas como siempre y alegrando aun más el fic. Sin él y sin Bra no sé qué haría.
Hoy a salido el sol en mi país y mi universidad ha suspendido las clases por actividades extra asique la vida no me podría parecer más hermosa... Quiero darles infinitas gracias por los fav, follow y comentarios, enserio me encantan y motivan muchisimo. Les mando muchos besos y abrazos ¡Son lo máximo!
Atma :)
Dragon Ball © Akira Toriyama
