Disclaimer: Dragon Ball le pertenece a Akira Toriyama
Sabes todo sobre mí,
puedes destruirme cuando quieras.
NN.
A la Marron
-Conocimiento-
IV
-¡Ya me voy! – gritó tan fuerte que estuvo segura de que Bra le habría escuchado aunque estuviese a cien cuadras de ella.
-¡Suerte con mi hermanito!- le gritó devuelta la heredera de la corporación capsula, más fuerte si aún era posible, y con Bra… siempre era posible.
Riendo cerró la puerta y bajó por las escaleras a toda velocidad, se arregló el vestido violeta y suspiró. Paciencia, se dijo, solo unos días más de soportar al rey de la arrogancia y ya. Sonrió al salir del edificio y ver el deportivo esperándole afuera. En menos de lo que cantaba un gallo, ella tendría su protagónico en tv.
-Preciosa como siempre- fue lo primero que oyó al acomodarse en el asiento del copiloto – Bra pierde su tiempo estudiando contabilidad, ella está hecha para la moda…
Marron se cruzó el cinturón y le dedicó una mirada asombrada a Trunks ¿Él interesado en el futuro de Bra? y aún más asombroso le pareció el hecho de que adivinara que Bra elegía su ropa prácticamente cada día de su vida, sobre todo desde que salía con él. Aunque debía admitir que tenía razón, Bra era buena, muy buena en todo lo que hacía pero la moda… era un don con el que había nacido.
-¿Cómo sabes que Bra me vistió?
Trunks se encogió de hombros con suficiencia.
-La combinación de colores, el violeta con el negro, el dorado de los accesorios, es Bra… tiene un gusto tan exquisito que lo reconocería hasta en el fin del mundo, además en mi hermana ¿Tiene sentido no?
-Eso creo…- respondió aun sumida en sus vagas reflexiones, miró a Trunks y se preguntó quién lo vestiría a él. Cada día se veía más guapo, el negro impecable que lucía permanentemente le sentaba exquisitamente bien. Pasó lo ojos por la camisa lisa que llevaba y de la nada se imaginó quitándosela para averiguar que tanto de cierto había en las imágenes seguramente sobre valoradas de ese torso bajo la camisa que inundaban su mente en aquel momento.
Trunks le sonrió aparentemente adivinando sus pensamientos.
- ¿A dónde vamos?- preguntó más por cambiar de tema que verdadero interés, empeñada en evitar que sus mejillas se colorearan de rosa en ese momento.
El príncipe puso el auto en marcha y pareció ignorar la pregunta con total facilidad, tal vez no la había escuchado aunque le parecía realmente muy improbable por el mero hecho de estar metidos en un auto sin música y ella estaba segura de haber hablado suficientemente fuerte.
-Sabes…- la voz de Trunks nuevamente la arrancó de su meditación- Todo esto me parece de lo más extraño.
Marron frunció el ceño.
-Creí que ya habíamos superado ese tema Trunks- hizo una pausa para guardar nuevamente la libreta que acababa de sacar de su bolso- Si quieres podemos dejarlo, no importa.
-No.
La respuesta tajante le dio una leve sensación de alivio a Marron, no sabía por qué pero de pronto saberse rechazada por su viejo amigo de la infancia le dolía demasiado, a decir verdad, más de lo que debería.
-Tienes razón- insistió Trunks- Tema superado.
Marron guardó silencio y pegó la mirada al paisaje a través de la ventana de su lado, escondiendo una pequeña sonrisa que, traviesa y juguetona que posaba en sus labios.
-La música es… un lenguaje totalmente distinto- Marron dió un respingo en su asiento al oírle hablar luego de varios minutos de silencio, sacó la libreta y una pluma y prestó atención- Quiero decir, es algo que entra por tu oídos pero viaja directo al corazón, lo perciben los sentidos pero afecta directamente las emociones.
Marron asintió, con los ojos anclados a la sonrisa de Trunks, sintiéndose incapaz de hacer otra cosa que escucharlo y admirar el brillo que aparecía en su rostro al hablar de la música, así tan abiertamente, sin preocuparse por ser el engreído millonario heredero de la corporación cápsula.
-Y no hablo solo de la música clásica, hablo de aquellas melodías que nos acompañan en los días lluviosos, esas que nos dan ánimos para movernos y correr por ejemplo- le guiñó un ojo a Marron y ella entendió que se refería al día en que ella arruinó el jeep con el cable de sus audífonos- O aquellas canciones que de alguna forma maravillosamente cruel son capaces de destruirnos por completo.
Marron pestañeó sin poder dar crédito a lo que oía ¿Quién era ese hombre y que había hecho con Trunks?
-¿Te ha pasado?- demoró un segundo en asentir y se sintió terriblemente estúpida cuando Trunks echo un rápido vistazo sobre su libreta… perdida así en el ejercicio de admirarle como estaba, no había anotado absolutamente nada.
Rápidamente garabateó algunas frases sin mucho sentido en la hoja y Trunks rió por lo bajo al notar su pequeño lapsus de histeria.
-Es algo así- dijo y Marron le vio pulsar la pantalla táctil del panel, de inmediato sus oídos se inundaron de una canción que ella conocía muy bien.
La batería, tranquila y avasalladora a la vez condujo el ritmo de su corazón. Vio a Trunks achinar los ojos y seguir la melodía con la cabeza, marcar el tiempo con los dedos sobre el volante. La guitarra y la voz del cantante le produjeron la ya tan acostumbrada nostalgia que le acometía al oír aquella canción en particular.
-¿La conoces?- Trunks le miró de reojo.
-Claro… como no conocerla- se defendió- In my place…
Dejó la frase en el aire incapaz de seguir acribillando la canción con su voz, con su intrascendental conversación.
-No es la letra lo que me destruye…- susurró el príncipe evidentemente acongojado por interrumpir la canción- Es la decadencia de la voz, es la delicadeza con que suena la guitarra…
-Entiendo- murmuró devuelta. Ladeó la cabeza y vio a Trunks fruncir levemente el ceño, le imitó preocupada, algo le atormentaba. Se reprendió a si misma por involucrarse más allá de lo debido.
Cerró los ojos para recordarse a sí misma que hacía ahí y enumeró mentalmente una lista con sus prioridades; El contrato, su futuro, Mai, romperle al corazón a Trunks. De pronto de oía muchísimo más horrible de lo que debería ser…
La semana siguiente se la pasaron así, él iba por ella al apartamento luego del trabajo y ella se entregaba totalmente a sus juegos musicales. Una tienda de música llena de elegantes pianos de cola negros y blancos, donde Trunks se animó a enseñarle a tocar algunos acordes básicos, donde se sentaron uno al lado del otro, donde Marron olvido por unos instantes quien era y que hacía allí, perdida en el placer de aprender y disfrutar haciéndolo. Una tarde lluviosa pasada en una antigua galería de música y arte donde Trunks fue recibido por el dueño como viejo y mejor amigo, donde Marron descubrió maravillada el lado más comprometido y amable de su compañero y guía en el viaje de la música. Un disco de Rachmaninoff oído al son de los latidos de sus corazones encontrados en un baile tan lento y sensual que la música, la tienda, la misión, Mai, el papel, todo parecía consumirse a fuego lento a su alrededor. Unos cuantos cafés compartidos a la luz de sus divertidas conversaciones sobre cosas irrelevantes, en la calle, en un acogedor local, en el auto, en sus sueños por las noches cuando se dormía ansiosa por verle la cara otra vez.
-¿Y tú?- su voz se oyó fuera de sitio luego de haber oído una encantadora melodía en un disco de música clásica por tantos minutos en silencio. Cualquier cosa parecía fuera de sitio luego de oír algo así.Carraspeó y fijó la vista en la inocente imagen que proyectaba Marron sentada sobre sus piernas en el sillón de su oficina, cualquier cosa excepto ella. Suspiró viendo como le devolvía la mirada sin terminar de entender a qué se refería con esa pregunta tan… incompleta.
-¿Qué es lo que te apasiona?... No me digas que te gusta estar pasando de casting en casting, llenos de empresarios idiotas que solo buscan un lindo par de tetas y un culo enorme para promocionar sus productos- rió y se señaló disimuladamente para hacer reír también a la rubia.
Ella negó con la cabeza aun con una sonrisa en el rostro. El negro de su playera resaltaba el blanco casi perfecto, perfecto en definitiva, de su piel, otorgándole un aire angelical y rebelde a la vez. Quizás era obra de los risos dorados que esta vez caían sueltos y maravillosamente desordenados a cada lado de su rostro, posándose en sus hombros y terminando en pequeños resortitos casi a la altura de su ombligo. Pero esa tarde… la última de su pequeño juego de la música, Marron se veía especialmente hermosa.
-Lo odio- afirmó borrando la sonrisa de su rostro- Sobre todo a esos tipos- le lanzó una mirada de falso reproche que el captó al instante.
Fingió sentir un inmenso dolor en el corazón, se acomodó sobre los mullidos cojines de su sillón gris y se dejó encandilar por el brillo celeste que emitían los ojos de Marron al hablar.
-Pero cuando las cosas salen bien… cuando me dan un papel, todo cambia- hizo una pausa y sonrió como recordando algo- Es como si todo lo que es de cartón, se volviese firme como la roca… y ya no hay público, ni guion, ni director…
Trunks contuvo un suspiro al oírle hablar así. Marron era preciosa... linda e inteligente pero por más que buscaba y rebuscaba en sus recuerdos y los adjetivos con los que solía calificarla comúnmente no pudo encontrar ninguno capaz de llegarle ni a los talones a esa mujer increíblemente apasionada que tenía en frente.
-Y puedo dejar de ser yo…- sonrió y cambió de posición volteándose hasta quedar completamente de frente a él- Ya no hay más Marron, insegura, tierna, vergonzosa, puedo ser valiente, graciosa, divertida- continuó con una sonrisa y la vista fija en algo tras él.
El asintió maravillado y asombrado a la vez, le sorprendía oír y ver lo poco que Marron se conocía a sí misma, pues ella ya era todo eso… y muchísimo más. Bra se lo había dicho una infinidad de veces, pero ahora podía notarlo él mismo.
-Puedo ser libre- volvió a pegar los ojos en ella, de donde nunca debió haberlos sacado y le sonrió- Es diferente verlo… que hacerlo suceder.
Trunks se enderezó en su sitio y sonrió triunfante… "Hacerlo suceder"… repitió para sí mismo. Marron le miró arqueando una ceja y él le tendió una mano decidido.
-Vamos- le dijo- Quiero mostrarte algo.
El corto viaje en auto estuvo plagado de risas, el silencio quedó relegado a momentos de reflexión personal de no más de dos segundos y la incomodidad y duda que sentía emanar de Marron no volvieron a presentarte otra vez. De pronto se halló a si mismo perdido entre las sonrisas y las muecas de Marron, en el profundo celeste de sus ojos, en las formas extrañas que tomaba su cabello cuando se movía. Y no pudo ponerle un nombre a ese calor que le nacía en el estómago, no fue capaz de detener sus ganas de comerse el mundo junto a ella, de mostrarle todo lo que él era, de dejarle ver más allá de su papel de director de la empresa más importante del mundo. No pudo hacer nada contra sus ganas de ser Trunks, el Trunks de la infancia y ya. Sin pretensiones, sin expectativas que llenar.
-Esta es una escuela de música, o más bien lo será- Marrón le miró con los ojos bien abiertos invitándole a continuar, a Trunks le dio la impresión de estárselo comiendo todo con la mirada, de esta absorbiendo cada milímetro de aquel edificio en construcción en el cual se estaban adentrando- Con los fondos de la corporación he decidido construir una cadena de escuelas a lo largo de… bueno de todo el mundo- sintió una pizca de vergüenza, la corporación era tan ridículamente grande y su familia tenía una cantidad tan exorbitante de dinero que a veces le producía culpa hablar de ello.
-Es maravilloso- le animó la rubia adelantándose unos pasos, paseando la vista en el techo.
-Hay mucho que no sabes de mí- se burló con tono orgulloso, empeñado en esconder su pequeño desliz tras una máscara un poco engreída.
Marron le sonrió con saña.
-Ya lo creo- murmuró.
Trunks detuvo su seguro andar un momento, sorprendido por la insinuación sexual que le pareció percibir en sus palabras, pero no, se dijo luego de ver como Marron se paseaba convertida en una niña curiosa de un lado a otro conversando con los obreros y saludando a todo el que se le cruzaba por ahí, era su imaginación.
-Sígueme- le dijo luego de soltarle la inevitable charla de sus valores y creencias que mantenía más ocultas.
Fue extraño, hablar de sus obras, de sus convicciones más profundas con alguien más que su familia, permitirle a alguien escudriñar en la profundidad de sus sentidos que no fuese un familiar ni Goten, le aterró. Temía quedar tan desprovisto de su coraza que Marron lo rechazara, temía mostrarse tan indefenso que ella se espantase ante tal dualidad. Pero ya no había vuelta atrás.
Entraron juntos y atravesaron la puertecilla que daba al escenario dentro del enorme salón para conciertos a un lado del auditorio. Marron se detuvo impresionada al fijar la vista en las interminables filas de asientos para el público tapizadas de terciopelo rojo. Él mismo se dedicó incontables segundos a pasear sus ojos por las blancas murallas con elegantes tallados barrocos en las esquinas, en la terraza de invitados de honor, en el borde de los pilares que enmarcaban el propio escenario. Oyó un pequeño suspiro salir de los labios de Marron y volteó a verla en silencio.
-¿Te gusta?
-Esto es increíble Trunks- hizo una pausa para encogerse de hombros y dio unos cuantos pasos hacia él- Esto es mejor que hacerlo suceder- dijo señalando con los brazos el lugar, todo- ¿Lo sabes verdad?
La forma en que habló, sin que la bonita sonrisa abandonase sus labios en ningún momento le embargó, se sintió seguro, capaz de saltar del acantilado más grande tras el tibio brillo de aquellos ojos celestes. Ella ya lo sabía todo, ahora podría aceptarlo… o destruirlo con total facilidad.
-Este soy yo Marron- dijo acercándose a ella con las manos metidas en los bolsillos de los vaqueros gastados que llevaba ese día- Ya te lo he enseñado todo… bueno- dijo después de pensárselo mejor y dibujando media sonrisa en su rostro mientras tomaba a Marron por la cintura- Me falta enseñarte mi apartamento.
Inclinó el rostro hacia ella, motivado por la forma en que los ojos de la rubia se pegaron a su boca, perdido en la sonrisa que le devolvía con tanta seguridad, como si de pronto no hubiesen pasado años sin cruzar más de dos palabras, como si estuviesen de nuevo en el patio de la corporación jugando a pillarse entre los árboles y las plantas de su abuela.
Pero marrón dio un paso atrás y soltó una suave risita.
-¿Qué?- le pregunto incapaz de dejar de reír aunque se sentía profundamente frustrado.
-No- le respondió ella en un tono que se le antojó terriblemente sensual. Y luego salió caminando a paso tranquilo del edificio.
-Eres una tonta- se burló Goten.
Marrón le dedicó una mirada llena de reproche desde el otro lado de la mesa. Bra apareció por el pasillo, arrastró con estruendo una silla y sentó a un lado de Goten, frente a ella… eso tenía pinta de dar para rato.
-¿Te llevo a la escuela de música?- su voz se oyó queda entre las mordidas que le daba a una jugosa manzana verde que había alcanzado de mesón de la cocina.
Ella asintió.
-Te gusta…- insistió Goten cruzándose de brazos con gesto testarudo. Marron sintió ganas de lanzarle algo por la cabeza.
-A Trunks le gusta ella- añadió la princesa dando un codazo a Goten. Ambos rieron a la vez.
Marron soltó una falsada carcajada.
-Claro- dijo, ignorando con maestría el nudo que se le había formado en el estómago luego de oír a Bra- Yo interesada en el arrogante, engreído, idiota de tu hermano- ambos amigos le miraron ceñudos- Ni de broma.
Bra dijo algo que no alcanzó a oír y Goten contestó en un tono que solo alcanzó a identificar como molesto. Pero no entendió nada. Repentinamente le entraron ganas de llorar.
-Y resulta- escupió con rabia y pena mezcladas- Que el muy idiota si tiene sentimientos, y es bueno, y considerado… y guapo- añadió, cerró los puños con fuerza cuando la imagen de Mai llegó a su mente- Y yo solo puedo aspirar a romperle el corazón… o renunciar a mi sueño.
-Es una mierda- dijo Bra con voz decidida mientras se ponía de pie y la agarraba por los hombros. Le limpió las lágrimas y con un gesto de cabeza le indicó a Goten que se acercara- ¡Que Mai se vaya a la mierda!
-¡A la mierda!- repitió Goten con tono divertido alzando un puño al aire.
La sinceridad en las rabiosas palabras de sus amigos le hizo reír. Un ridículo tono comenzó a sonar desde el pantalón de Goten. Se puso de pie y contestó.
-!Towa! querida...si- les hizo señas para que continuasen sin él- Tendremos que hacer otro casting, si, uno más personal esta vez.
Bra puso lo ojos en blanco y luego sacó la lengua iba a hablar cuando el celular de Marron vibró reclamando su atención sobre la mesa. La princesa se encogió de hombros y le dio una nueva mordida a lo que le quedaba de manzana.
-¿Si?- la reina de roma.
Bra frunció el ceño y con gestos le indicó que la mandase a la mierda. Literal.
-¡Mi actriz favorita!- exclamo la fría voz de Mai al otro lado de la línea- Querida el papel es tuyo, los directores te adoran, está todo listo- le oyó carraspear, incapaz de hacer o decir absolutamente nada- Y dime Marron ¿cómo va mi encargo? Perfecto ¿No es verdad?
Marron hinchó el pecho reconociendo la oportunidad, y habló con los ojos fijos en la imagen de Bra que azotaba una y otra vez el puño contra la palma de su otra mano de forma violenta.
-Precisamente de eso quería hablarte- dijo- Esta resultado mucho más complicado de lo que creí- mintió. Aunque en cierta medida era cierto, era complicado enamorarse de la persona a la que le debes romper el corazón. ¡Al diablo! Todo era complicado.
-Por supuesto que es complicado, yo estuve con él por tres meses y no logré absolutamente nada- chilló Mai por el teléfono- Pero para eso están las expertas como tú, suerte.
Marron abrió la boca para contradecirle pero le detuvo el pitido del fin de la llamada. Bra se quedó congelada con una mano en su cuello simulando cortárselo.
-¿Y?
-Me cortó.
Vio como los colores subían a la cara de Bra y se preparó.
-Esa maldita perra…- gritó, Goten que había aparecido por el pasillo se tapó los oídos y desapareció rumbo a quien sabe dónde mientras ella se dejaba caer en el sillón con la cabeza entre las manos, oyendo con los ojos cerrados la sarta de insultos que Bra recitaba a todo pulmón contra Mai, contra la vida y contra todo lo que le pasase por la mente en ese momento.
Cuando se calmó, la abrazó con fuerza. Asfixiante fuerza, pero le reconfortó tenerla allí, como siempre. Si tan solo Pan estuviese con ellas…
-¿Qué harás?- los ojos compresivos de Bra le escudriñaron en silencio, tan parecido a los de él, tan horriblemente llenos de confianza y bondad.
-No tengo ni puta idea.
Bra rió al oírle hablar así, como ella. Marrón continuó con la cabeza enterrada en el cuello de su amiga. Nuevamente sintiéndose la menor de las dos.
-Si vas a seguir con esto… tienes que ir a su apartamento- Marron se enderezó y le miró con desconfianza- Sé que no te lo vas a tirar cariño, pero de todos modos debes ir.
Asintió. La princesa tenía razón, no le quedaba más remedio que ir y enfrentar la situación con toda la entereza posible, debía romperle el corazón a Trunks aunque en el proceso terminase rompiendo el suyo propio también.
Nota autora.
¿Cuantos siglos han pasado? Lo sé. soy la peor! merezco todo el odio que tengan jaja. Pero aquí esta! no saben lo mucho que siento haberles echo esperar tanto... me sentía terriblemente mal :( tanto que decidí mandar todo a la mierda y sentarme a escribir... y esto salió! creo... por la forma en que esto avanza que no serán muchos capitulos y supongo que eso es bueno y malo para ustedes, seguramente dirán que mal ( y yo tambien lo creo porque amo escribir esta historia) pero tambien deben decir que bien ya pronto dejaremos de esperar q esta mujer se digne a escribir... la agonía no durará tanto. jaja enserio lo siento...
Amo a Marron... Amo Amo adoro a Trunks... he comenzado a introducir estos pequeños tramos donde se ve todo desde su perspectiva. Sentí que era necesario porque aunque Marron es la protagonista indiscutida, Trunks tambien atraviesa momentos complicados y de cambio durante la trama. Es un dulce exquisito, me lo como feliz jajaja. Y bra... como no hablar de ella, es... todo sin ella yo no sería nada, y la historia no sería nada. Junto a Goten hacen una pareja explosiva, en el proximo cap veremos a Goten interactuar más... mucho más y espero que Pan se aparesca por ahí. Hoy no lo pude convencer u.u
Que creen?... me parece ami que cuando alguien sabe todo sobre ti, cuando porfin uno se abre y deja al otro verte tal y como eres, es cuando más fuertes y indefensos estamos a la vez. Y eso fue lo que sintió Trunks, acostumbrado a ser odioso y arrogante cuando esta cerca de Marron y a los ojos del mundo, es muy lógico que se sienta renuente a mostrarse tal y como es... pero con Marron no lo pudo evitar.
Espero que lo hayan disfrutado y ahora si les prometo no tardar con el otro cap, enserio, aunque les cueste trabajo creerme. Si tienen consejos para esta humilde servidora que no consigue organizarce no duden en decirlos. A demas y más importante aun, cuantenme que les parece el cap, ¿Le falto algo? ¿Sobró algo? les gusta como va quedando? creen que Trunks esta para comérselo con papas? Yo si! jaja
Les mando cariños, besitos y toda mi gratitud! son lo máximo! amor y locura para ustedes!
Atma :)
Dragon Ball © Akira Toriyama
