Disclaimer: Dragon Ball le pertenece a Akira Toriyama.


"Un día llegará el día,

El día de abrazarte,

De desnudarte

Por fin de tanta ropa

Y tanta espera"

Cortázar.


A la Marron


-Desnudo-


V

Se detuvo frente a la enorme puerta de madera del apartamento de Trunks y suspiró. Echó un vistazo sobre su hombro contemplando en silencioso deleite la exquisita arquitectura moderna del edificio. Pero no estaba ahí para hacer crítica arquitectónica, estaba ahí por otra razón, una horrible y malvada razón… su estúpido trabajo. ¿Cuántas veces lo maldijo de camino ahí? Unas mil, tal vez más, pero no tenía opción. Entraría ahí, lo engancharía un poco más y luego daría el golpe final… no tenía idea de cómo, pero lo haría.

Suspiró una última vez y sintiendo un golpe de valentía tocó el timbre. De inmediato se arrepintió. Jadeó nerviosa y se alisó el vestido caqui que Bra había insistido en ponerle, se ajustó el cinturón negro y aseguró el sutil broche dorado que llevaba en medio.

-Bien- se dijo- Tranquila- buscó en su cartera y se retocó el suave labial de tono natural que llevaba. Tragó saliva y movió la cabeza de lado a lado para relajar los músculos del cuello, del cuerpo… ¿Existía algún ejercicio para relajar el alma?

Eso no tenía por qué ser tan difícil, solamente debía pensarlo como una escena, ¡Eso era! Debía actuar como bien sabía hacerlo ¿No por nada era actriz verdad? Para empezar por eso estaba ahí. Perfecto, cerró los ojos y se convenció de que todo era actuación, si eso era. Dejó salir el aire por entre sus labios produciéndole cosquillas por la vibración, gesticuló vocales como hacía para prepararse antes de salir a escena en el teatro y segura de que estaba lista levantó la mano para llamar, esta vez, directamente sobre la puerta.

-Me voy- dijo cuándo quedó con la mano a medio camino presa de la angustia y el nerviosismo ¿A quién quería engañar? Estaba que se cagaba encima de miedo. Regresaría otro día.

Dio un paso hacia el elevador.

-¿Vienes, le haces caras a mi puerta y luego te vas?- la voz de Trunks la dejó de una pieza, paralizada de espaldas a él. Cerró los ojos maldiciendo mentalmente. Ni siquiera le importó el hecho de que al parecer Trunks había visto por el mirador de la puerta la sarta de estupideces que había hecho afuera… solo podía pensar en que ya no tenía escapatoria.

-No- dijo esbozando una sonrisa nerviosa al voltearse y enfrentarlo- Hola.

La sonrisa burlona de Trunks logró distraerla un poco de su nerviosismo ¿Enserio alguien podía ser así de engreído? Se reprendió mentalmente, él solo fingía, esos días creía haber conocido al verdadero Trunks, al amable, el humilde bajo la máscara de frivolidad del millonario. Lo miró bien y notó que llevaba una playera gris lisa de cuello en v que lo hacía ver horrorosamente bello. Se estremeció y sacudió la cabeza para concentrarse. Le sonrió de vuelta, una sonrisa sincera y tranquila. Pasó por su lado tras ser invitada a pasar con un gesto silencioso, con la férrea intención de ser y sentirse la mujer más fría y distante del planeta tierra. Entonces sintió los labios del príncipe pegarse con majestuosa suavidad a su mejilla. Y ahí fue cuando todo comenzó a irse al carajo.

Caminó sobre sus tacones hasta llegar a lo que parecía ser la sala principal, maravillada nuevamente por la finísima decoración, era simple, minimalista… menos es más pensó, y decidió que jamás había visto un lugar que plasmara de mejor manera aquel dicho. Los sillones con bordes rectos, en colores negros y crudos, acompañados de muebles en madera, roble talvez, oscura con libros y adornos sobrios y modernos capturaron toda su atención.

-Bonito- dijo cuando sintió la presencia de Trunks en su espalda- Es enorme.

-¿Y eso es malo?- la pregunta, el tono burlón, ciertamente no ameritaba una respuesta de su parte. Él creía y dejaba claro que no lo era, para él la pomposidad, más bien, el tamaño descomunal de su apartamento no conllevaba ningún tipo de inconveniente.

Marron se limitó a encogerse de hombros con tranquilidad. No estaba dispuesta a iniciar una discusión, mientras menos interacción mejor se dijo, ese sería su mantra por lo que se prolongara su estancia allí. Volteó el rostro y le sonrió a Trunks por sobre su hombro, pero rápidamente una enorme estantería de roble grueso reclamó su atención. No era la forma, ni el tipo de madera, era la enorme y preciosa colección de libros lo que tiró de ella como un imán hacía la estantería.

-Julio Verne…- murmuró, pasando los dedos con cuidado por sobre los viejos encuadernados de la colección de libros que a todas luces gritaba ser original y de las primeras.

-¿Te gusta?- nuevamente la voz de Trunks la dejó helada, asintió, y volvió a pegar la mirada sobre los libros, leyendo fugazmente los títulos, maravillada, extasiada por la caligrafía sobre la tapa, por las formas de las esquinas levemente dañadas por el paso del tiempo.

-Papá tiene una colección parecida- dijo volteando y encontrándose con los penetrantes ojos del príncipe fijos en ella, tenía el ceño fruncido y pinta de querer decir algo- Yo lo amaba- dijo tomando uno y abriéndolo en cualquier página- Mi favorito era este… La vuelta al mundo en 80 días.

Trunks rió. No era su acostumbrada risa de dueño del mundo, no era la carcajada burlona que solía compartir con Goten, era una risa limpia y sincera, como si algo en algún lugar hubiese tocando una fibra de su ser.

-Es mi favorito también- admitió- ¿Vino?

Marrón se miró las manos, aun le temblaban. Asintió con la idea de que, talvez, el alcohol amainara un poco sus inoportunos nervios. Recibió la copa rellena de vino tinto, se lo llevó a los labios disfrutando de la sensación que le produjo el ardiente líquido bajando por su garganta.

-Papá se sentaba a leerme este libro durante horas y horas…- su propia voz se escuchó queda, perdida en el pasado remoto al cual se refería con tanto cariño, extrañamente segura de poder compartir sus memorias con Trunks. Talvez por los días que había pasado juntos o quizás era solo la incontenible emoción de sostener entre sus manos un ejemplar tan valioso de su libro favorito de Verne.

El príncipe le dedicó una suave sonrisa rebosante de nostalgia y se acercó a ella para tomar el libro de sus manos.

-Cuando era pequeño…- dijo de pronto sorprendiendo a Marron que le clavó los ojos encima, brillantes de curiosidad- Todas las expectativas estaba sobre mis hombros, era solo un niñito de 5 años y me acosaba la terrorífica idea de tener que hacerme cargo de la empresa familiar en un futuro no muy lejano- se encogió de hombros como restándole importancia al asunto cuando Marron se estremeció al imaginar la asfixiante presión en la que vivía aquel pequeño de cabellos lila- Al crecer soñaba con escapar y poder dar la vuelta al mundo, ir al centro de la tierra, conocer el faro del fin del mundo…- dijo apuntando los títulos de los libros a la vez que los nombraba- Asique finalmente escapé.

Marron frunció el ceño confusa.

-Hui de casa, me largue de la corporación- dijo- Y aún sigo escapando.

La rubia se pasó una mano por el cabello nerviosa cuando Trunks se acercó a ella y le pasó una mano por la cintura. No tuvo tiempo de analizar lo que le había dicho ni mucho menos de cuestionarse lo poco que le calzaba esa historia en lo que sabía de la vida del príncipe, Bra nunca la había hablado de algo así.

-Igual que tú vas a escapar ahora- sintió el aliento del príncipe acariciando su cuello y se estremeció- Porque… ¿No te vas a meter a la cama conmigo verdad?

No sabía si era el calor de su cuerpo cercano, demasiado cercano, el sutil vaho que salía de los labios de Trunks y le pegaba en la piel sensible del cuello, la mano que se ceñía con fuerza en su cintura o talvez… solo talvez ese exquisito aroma que expelía del cuerpo del príncipe, pero algo en su interior se removió ardiente en júbilo por la invitación a la cama.

Marron se mordió el labio inferior con fuerza, pero no se movió ni un milímetro.

-No- contestó cuando pudo controlar más o menos sus hormonas alborotadas por el encanto de quien en realidad debía ser encantado. Tenía que largarse cuanto antes…

Trunks dio un paso atrás y se alejó rumbo a un pasillo dejándole una terrible sensación de vacío, de repente sobraba aire, hacía mucho frio, de pronto añoraba como una loca el calor excitante de su cuerpo.

-Tendré que desahogarme de otra forma- dijo el príncipe haciendo un sugerente gesto con la mano derecha, Marron se espantó.

Vio a Trunks desaparecer por el pasillo y decidió que era hora de largarse de ahí, casi se lazó sobre el sillón de dos cuerpos donde había tirado su cartera y la cogió al vuelo. Estaba por encaminarse hacia la puerta cuando el penetrante sonido de las teclas de un piano la detuvo en seco. Asique a eso se refería con desahogarse…

Miró dubitativa la puerta y luego el pasillo, debía largarse pero como siempre que se trataba de ese exasperante hombre la curiosidad pudo más que la razón, acabó tirando la cartera quien sabe dónde y se dejó guiar gustosa por el sonido majestuoso de una interpretación bastante decente de Bach.

Ni bien entró en el salón sus ojos se pegaron como imanes a la imagen del hombre sentado frente al piano, tocaba con los ojos cerrados, disfrutando de la dicha de interpretar de memoria una pieza así de complicada en el enorme piano de cola negro que descansaba cual rey, en medio del enorme salón. El lugar tenía pinta de biblioteca, con las paredes repletas de estanterías rebosantes de libros de todos tipos y tamaños, pero ella solo podía verlo a él. Se sentó a su lado sobre el banquillo y guardo un respetuoso y tímido silencio, viendo como los dedos de Trunks viajaban sobre las teclas negras y blancas.

-Cuando hui, me fui a estudiar música a la ciudad del Este… ahí aprendí de todo, pero siempre fui mejor para oír que para tocar- dijo cuándo erró en un miserable medio tono y dejó la maravillosa pieza a la mitad- Luego papá me llamó… el abuelo había muerto y necesitaban ayuda con la corporación- tomó aire procurando no ahogarse en medio de tanta nueva y preciosa información sobre su vida, sobre él, sobre quien era en realidad- Y se acabó Bach, se acabó Mozart y mi vida fue la corporación y me convertí en lo que ves hoy.

Marron aguardó en silencio un segundo más, Trunks había ladeado el rostro y la miraba de frente, como esperando algo. Parecía desnudo, indefenso bajo el escrutinio permanente de sus ojos celestes, que nada hacían más que admirarlo, nada hacían más que acariciarle el alma.

-Trunks yo…- sintió la imperiosa necesidad de decir algo, de disculparse por nunca notar lo angustiosa que fue su niñez, aun estando a su lado. Pero el príncipe la interrumpió con un beso que dejó las disculpas de lado, que le quitó el aire y le regaló aquello que tanto deseaba.

Pero estaba mal.

Se separó de él murmurando una rápida disculpa y caminó hasta una estantería cercana para aclarar su mente, para bajar un poco la temperatura infernal de su cuerpo. Trunks la siguió. Y no tuvo tiempo de nada más, la tomó con pasmosa habilidad entre sus brazos y la beso con más pasión que antes. La espalda de Marron dio contra la estantería con fuerza pero ninguno de los dos se preocupó, tampoco notaron los adornos que se tambalearon con el golpe, los libros que cayeron por el remesón.

-Creo que te deberé un jeep nuevo- susurró Marron con el aliento cortado y una sonrisa traviesa bailando en sus labios.

Trunks frunció el ceño un fugaz momento.

-¿Estas segura?

La rubia volvió a morderse el labio asintiendo, incapaz de ver la gravedad del asunto, obnubilada por la esencia avasalladora del príncipe que la envolvía con fuerza en sus brazos, encantada por la tierna preocupación plasmada en el ceño fruncido de Trunks.

Los besos que vinieron después de eso borraron del mapa los anteriores por la pasión y la excitación con que eran dados y respondidos, se bebían el alma con imperiosa necesidad, apretándose, tocándose, restregándose el uno contra el otro. En algún momento el tacto ardiente de las manos de Trunks se coló bajo el borde del vestido de Marron y todo dejó de tener sentido. El trabajo, su vida, Mai, el protagónico. Nada había además de eso labios, de ese calor, de las caricias expertas sobre sus muslos desnudos.

La levantó en andas y ni bien entraron a la habitación Marron cayó de espaldas sobre la enorme cama con Trunks encima, incansable, excitado, emocionado. Le pasó las manos por la espalda y se deshizo de la playera gris de un solo tirón, escuchó la risa ronca del príncipe y sin oponer la más mínima resistencia se dejó desnudar lenta y tortuosamente. Los toques sutiles de Trunks sobre su cuerpo le hacían retorcer y apretar los muslos buscando satisfacer en algún grado la necesidad apremiante que nacía con fuerza entre sus piernas. Sobre su piel, quitándole el aire y la razón. Obligándola a reconocerse así, necesitada, anhelante, desesperada por tener esas manos firmes sobre su cuerpo, por sentir los labios de Trunks beberle el alma a sorbos exacerbados.

Se enrollaron en la cama en una lucha implacable, a lo segundos Marron ignoraba donde terminaba su cuerpo y comenzaba el de Trunks, pero sentirlo así, dentro de ella, los gemidos grabes y desesperados llenando sus oídos, el roce desesperantemente caliente de sus cuerpos desnudos al moverse él sobre ella, llenándola y vaciándola de su palpitante excitación la estaban volviendo loca…

Despertó de un salto cuando el celular de Trunks vibró sobre la mesita de noche. Se castigó mentalmente una y otra vez por lo que había hecho, pero al sentir el pequeño y reconfortante peso de un brazo que la abrazaba por la cintura se sintió terrible e irremediablemente feliz. Se volteó y le observó dormir en silencio. Se mordió el labio al contemplar la serenidad en los rasgos preciosos del príncipe. Dormía con el cabello lila revuelto y algunos mechones rebeldes caían sobre su frente cubriendo de sombras sus ojos y parte de la mejilla izquierda. Marrón cerró los ojos resistiendo el impulso que le recorrió la espina dorsal de saltarle encima y comérselo a besos.

Con cuidado luego de meditar en silencio boca arriba sobre la cama, se deshizo del agarre de Trunks, buscó sus ropas y se puso en marcha, antes de salir de la habitación, aun desnuda echó un fugaz último vistazo sobre el hombre que dormía exquisitamente desnudo entre las sabanas grises y suspiró.

…..

Colgó la cartera en el perchero de la entrada y siguió el trayecto por el pasillo que daba a las habitaciones mordiéndose las uñas, Pan, a la que había llamado en el camino con voz de histérica argumentando que la necesitaba con urgencia, le sobó el hombro con cariño. La casa estaba inusualmente silenciosa y Marron supuso que Bra no estaba allí.

-¿Bra?- la llamó a todo pulmón después de oír un pequeño ruido proveniente de su habitación- ¡Bra no sabes lo que me pasó!

Abrió la puerta y pegó un grito al ver a Goten y Bra desnudos en la cama.

-Qué asco- gritó Pan que se había asomado por sobre su hombro y desapareció rumbo a la sala principal murmurando cosas, hecha una furia.

Goten se dio una vuelta y cayó de la cama con estruendo haciendo reír a Bra que no se veía ni por asomo afectada con el incidente. La princesa se enrolló en una sábana y tomándola del brazo la arrastro hacia la sala tras Pan.

Se sentaron en los sillones y Marron les contó entre sollozos lo que había pasado, y estaba feliz, les pedía constantemente que no la malinterpretasen. Aclaró que Trunks era buenísimo en la cama cuando Pan le abrió los ojos y levantó las cejas insinuando lo contrario. Pero su vida era una verdadera mierda ahora.

-Ya me enamoré de él- dijo con tono derrotado mientras se secaba las lágrimas con el dorso de la mano.

Pan se quedó allí, haciéndole compañía hasta el anochecer. Entre tanto, con su aniñada manera de ser, se dedicó a insultar a su tío por acostarse con su mejor amiga, y a responder con los dientes apretados a todo lo que Goten le decía. Luego ambos, tío y sobrina se largaron del departamento.

A la mañana siguiente el estruendoso retumbar del timbre la despertó.

-¡Bra!- gritó al oírle en el baño- Ve tu… debe ser Goten.

-No- le contestó la princesa de vuelta- Goten tiene llaves…

Manoteó a ciegas hasta encontrar su bata y se la puso a regañadientes omitiendo, por el momento, la sorpresiva declaración de Bra. No había tenido tiempo entre tanto drama personal de sermonearla por su aparente "relación" con Goten, pero ya encontraría en momento. Se lanzó aun media dormida hacía el pasillo arreglándose el pelo y vio a Goten estirándose con aire perezoso y sin polera frente a la venta.

-¿Goten?

-Buenos días linda- le respondió su mejor amigo guiñándole un ojo.

-¿Es enserio?- preguntó haciendo un gesto con las manos- Si vas a dormir aquí además de tragarte toda la comida, ahora sí, de verdad vas a tener que pagar renta.

-Pero si traje cervezas- le espetó Goten mientras ella se alejaba hacia la puerta donde el timbre no dejaba de sonar.

-¡Y te las tomaste todas!- le gritó antes de abrir y encontrarse de frente con una hermosa mujer de cabello blanco y elegante traje de oficina.

-Señorita Marron- dijo la mujer con tono formal- Mi nombre es Vados... trajimos algunas cosas para usted.

La rubia dio un paso atrás cuando dos hombres entraron un paquete mediano y uno un tanto más pequeño y alargado, le clavó una mirada interrogante a la mujer que se encogió de hombros con aire divertido.

-¿Qué es?- pregunto sintiéndose extrañamente contagiada de la alegría misteriosa de la mujer frente a ella.

-Sorpresa- dijo Vados.

La dejó pasar a la casa y la mujer se sumió en un silencioso y rápido escrutinio del apartamento.

-Me encanta- dijo- Es como estilo… Vintage, por cierto soy la asistente del señor Trunks.

Marron le sonrió. Ansiosa como no se sentía desde la niñez en navidad o su cumpleaños, levantó la tapa de la caja mediana, la que tenía un gran rosón de cinta morada encima. Adentro había papeles y serpentinas de colores, en el centro una caja más pequeña. Después de echar un rápido vistazo sobre la mujer, la abrió y encontró unas modernas llaves negras con el logo de la corporación cápsula en plateado.

-¡Esta loco!- gritó atrayendo a Bra que apareció corriendo por el corredor.

-Señorita Bra- le saludo la mujer sonriendo de forma respetuosa, la princesa le lanzó un beso por el aire, haciéndole reír.

Marron encontró una tarjeta en el fondo de la caja grande. "Yo pago el jeep, tú la tintorería" no hizo ni el intento por reprimir la carcajada alegre que le nació desde el alma y Bra la apretujó con cariño contra su pecho.

El celular de Marron comenzó a vibrar insistentemente acompañado del estúpido ringtone que había olvidado cambiar. Bra la empujó hacia el sillón desde donde el pequeño aparato reclamaba atención. Trunks.

-Creo que voy a necesitar la camisa para llevarla a la tintorería- dijo sin poder quitar la sonrisa que adornaba sus labios permanentemente.

Vados tomó la caja alargada y la abrió, ahí estaba la camisa arruinada, Bra y Marron se echaron a reír.

-A ver Marron Jinzo- habló por primera vez Trunks- El que se escapa por la mañanas soy yo…

La rubia frunció el ceño sin perder la expresión divertida viendo como Bra se despedía de la mujer y luego ambas desaparecían de su vista.

-Bueno…- dijo- ¿Siempre hay una primera vez para todo no?- ambos rieron- ¿Para cuándo necesitas la camisa?

-Para hoy- dijo con tono autoritario el príncipe- Voy a salir con alguien.

-¿Así?- su tono se volvió duro.

-Con una actriz desempleada que arruina jeeps carísimos y ensucia camisas con champaña.

Mientras Marron reía falsamente ofendida. Goten apareció sin polera rascándose la cabeza, curioseó por las cajas con aire infantil y desaliñado, y le lanzó una mirada confundida.

-¿Y dónde la vas a llevar?- preguntó saludando a Goten con la mano. Inmensamente feliz de verlo aunque hace algunos minutos lo había querido matar.

-A donde me va a llevar ella…- susurró con voz ronca Trunks desde el otro lado de la línea, haciendo estremecer a la rubia que no podía dejar de sonreír. ¡Todo era una maldita locura!

-Bien- dijo- Pasó por ti a las cuatro.

Dio un par de saltitos que se antojaron infinitamente estúpidos y le mostró a Goten las llaves del jeep nuevo.

-¿Qué?- se quejó el pelinegro cruzándose de brazos con aire ofendido- ¿Te acuestas con él una noche y te regala un Jeep? ¿Y para mí que soy el mejor amigo de toda la vida nada?- largó una falsa carcajada volteando el rostro pero viendo la reacción de Marron por el rabillo del ojo.

-Imbécil- le gritó Marron lanzándole un cojín a la cabeza.

-¿Estas feliz?- la preguntó cambiando su tono drásticamente a uno dulce lleno de cariño. Ella asintió - ¿Te preparo el desayuno?

Marron volvió a asentir.


Nota autora.

Hola! porfin! porfin todo... por fin actualicé (otra vez un lunes) y porfin pasó lo que todos sabíamos que iba a pasar! y por partida doble, Marron y Trunks... y Goten y Bra, de verdad esos dos me matan de risa. Les AMO! quise hacer el lemmon algo sutil, y creo que medianamente lo logré, de todas formas... o por dios Trunks me mata jajaja. En fin hoy me siento especialmente feliz, estube celebrando mi cumpleaños hace muy poco! y luego Chile gana la copa America centenario... se imaginaran la fiesta que se armo aquí... para más remate hoy es feriado y todo el mundo sigue enfiestado jaja!

El fragmento de hoy es del fabuloso, increíble Julio de mi corazón! sencillamente maravilloso... todo con respecto a él representa para mi una inmensa inspiración y me despierta una curiosidad y unas ganas de comerme el mundo, incontrolables. UN GRANDE!

Como siempre... buenisimo dragon Ball super... cada vez se pone mejor! Espero que les gusten las personalidades que les doy en esta historia, y aunque intento ceñirme a lo que pasa en la película en la cual esta inspirado, las personalidades individuales de los personajes de dragon Ball sobre todo de Bra se me salen de la manos e imprimen en este fic de un estilo muy especial. Muy ella.

Les dejo, comenten que tal les pareció ¿Estan felices con el rumbo que estan tomando las cosas? ¿Temen el final? yo si! como siempre espero sus comentarios, y lo leeré con mucho amor! son lo máximo no me canso de decirlo. Sin más... BESOS infinitos.

Atma :)


Dragon Ball © Akira Toriyama