Capítulo cinco: Gatsby


No sabía muy bien cuando comenzó esta insana relación por su hermanastra. Tal vez a los catorce años cuando su rostro apareció mientras se masturbaba por primera vez y en lugar de reprenderse lo siguió repitiendo una y otra vez imaginando que algún día se concretaría algún encuentro con ella. ¿Estaba enamorado de ella? ¿Cómo era eso posible? ¡Habían sido criados como hermanos! Habían crecido juntos, había tomado su mano para patinar en hielo, habían hecho castillos de arena en la tierna infancia y de pronto él y sus hormonas lo arruinaban todo.

-Ron, aquí no.

-No hay nadie preciosa, todos se han marchado a casa.

Fue testigo como Ron atrajo su cuerpo y la sentó en sus piernas en aquella silla al centro del escenario donde transcurría una escena de la obra donde Hermione hacía un soliloquio. Escucho los gemidos de su hermana cuando Weasley poso las manos sobre su trasero para marcar el ritmo en el vaivén de sus caderas. Sabía que debía salir de la oscuridad y golpear al infeliz por utilizar a su hermana de esa forma, obligándola a transgredir las normas. Pero en vez de eso se dedicó a observar como ellos desataban la pasión en aquel lugar.

-Debo ir a casa.- dijo ella separando sus labios, pero Weasley no contento con esto beso su cuello y su escote haciéndola perder la cordura. Draco fue testigo como ella con los ojos cerrados se mecía en contra de su novio sobre la silla, sintiendo como la visión de sus mejillas sonrojadas lo excitaban.- Ron, de verdad… necesito ir a casa.

-Cinco minutos más.- pidió él aún con las manos recorriendo el redondeado trasero de ella.

Hermione rodeo su cuello y Weasley beso su escote con desesperación para perder la lengua entre sus senos.

-¿Quieres eyacular en tu pantalón?.- Lo dijo ella en un jadeo y fue imposible para Draco no llevar las manos al cierre de sus vaqueros al escucharla.

-Si te sigues moviendo así acabaré en seis minutos.- le respondió el perdedor sin soltarla.

Ella en cambio parecía divertida con esa respuesta y continuo meciéndose en su contra frotando sus partes íntimas.

-Ron, por favor. Necesito verme presentable, sin llevar restos de tus fluidos en mi short. Hoy no por favor, es importante.

La escuchó hablar con seriedad, pero no la vio hacer ningún intento por detenerlo, es más, seguía con aquel endemoniado movimiento con los ojos cerrados. Se veía encantadora con esas mejillas sonrojadas y él no pudo evitar mover su mano bajo su bóxer al escucharla gemir.

El rufián pareció entrar en razón y soltando su trasero la dejo levantarse para arreglar su vestimenta y su cabello.

-Te ves adorable.- le dijo besándola.

-No mientas, mi cabello es un desastre.

-Para mí eres aún más hermosa.

-¿Parezco como si hemos follado? Draco cree que vivo sobre ti.- la vio rodar los ojos.

-Sabes que me encantaría que vivas sobre mi preciosa.

Hermione golpeó su hombro.

-Me preocupa Draco, está tan fastidioso últimamente que lo desconozco.

-Siempre me ha parecido extraño y bueno… no es que lo conozca mucho.

Ella negó con la cabeza.

-No lo sé, todo cambio al llegar aquí.

-¿Crees que el pueblo le haga mal?

-Bueno, en la ciudad era muy sociable y sé que está molesto por haber dejado a todos sus amigos. Estoy preocupada por Draco, aislarse no parece hacerle bien.

-¿Quieres que hable con él?

-Gracias pero no, es un asunto de hermanos y creo que es mejor que yo hablé con él.

Se besaron una última vez antes de salir del auditorio y él se quedó pensativo, alejando las manos de su pantalón sintiéndose sucio por pensar esas cosas sobre Hermione. Ella le miraba como su hermano, solo como un hermano y fantasear con ella no estaba bien.

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-Draco ¿estás bien?.- pregunto su padre al verle subir la escalera.- ¿Qué hacías tan tarde afuera?

-He ido al cine.- mintió ocultando la verdad de como espió a Weasley mientras se frotaba contra Hermione y sus gemidos volvieron a sus oídos.

El hombre le sonrió amablemente.

-¿Estabas en alguna cita?

-No, nada de eso.

-¿Sabes? Narcisa me dijo que has estado algo decaído últimamente y estaba pensando en que podríamos salir de pesca. Solo tú y yo el sábado ¿qué dices?

-Voy a revisar que tal está mi horario y te aviso papá.

-Te estaré esperando, ahora sube a dormir.

Camino a su habitación y se encerró allí a pensar en cómo sacar ese sentimiento que lo consumía poco a poco. Miro la foto que tenía en su velador, donde ambos salían abrazados y se sintió enfermo por fantasear con ella… exclusivamente con ella, pero un golpeteo en la puerta lo hizo abrir los ojos y se sentó en la cama.

-Adelante.

-Hola Draco.- le saludo Hermione vistiendo su diminuto pijama rosado aún con el cabello mojado después de una ducha.- ¿Cómo estás?

-Bien, ¿qué te trae a mi habitación?

-Solo quería conversar contigo, ¿puedo?

-Claro.

Ella se sentó a su lado en la cama.

-La maestra Sprout dice que necesita personas para que ayuden en la escenografía ¿Por qué no te unes? Pueden ayudarte los créditos para cuando apliques en la universidad.

-No gracias, paso con ser un jala cables.

-Es una oportunidad, deberías tomarla.

-Estoy en el grupo de química avanzada, eso debería servir.

-Solo te estoy dando ideas… Sé que quieres aplicar a una buena universidad, hemos hablado de esto por años.

-¿Dónde quieres ir tú finalmente?

-No lo sé.- la castaña se encogió de hombros.- lo único que tengo claro es que será aquí en Inglaterra.

-¿Qué hay de Harvard? Nuestros padres han…

-Lo sé, pero tal vez soy un pez grande en un estanque pequeño ¿no?. Harvard está al otro lado del océano y sinceramente quiero seguir aquí.

-No haces esto por el perdedor de Weasley ¿no?

-No, claro que no. No seas ridículo, si bien es un factor mi relación con él no condicionare mi futuro por Ron o cualquier otro hombre.

-Es un agrado escuchar eso.

-Pero considerando que Ron aplicara a los mismos lugares que yo, tal vez… eso también influya.

-¿Crees que él entre a Cambridge?.-

No pudo evitar dejar salir el resentimiento en su voz.

-Tal vez, tiene grandes probabilidades con el deporte y sus notas de ciencias y lenguaje.

-¡No seas ingenua! Todo el mundo sabe que es más tonto que una tabla.

-Hablas con resentimiento de él ¿Por qué? Ron siempre ha sido amable contigo. Y quiero aclararte que no es tonto, solo le cuesta matemáticas, pero ¿A quién no?.

-A mí no me cuesta.

-¿Sabes? Creo que es mejor que me devuelva a mi habitación.

La castaña se levantó, pero él enseguida sujeto su mano sintiendo un cosquilleo en su espina dorsal. La soltó algo abrumado, pero ella pareció no darse cuenta.

-Quédate, hace mucho no charlamos. Me gustaría que volviéramos a ser confidentes.

-Es verdad, mucho tiempo ha pasado desde la última vez que hablamos sin pelear.- volvió a sentarse a su lado.

-¿Eres feliz en este pueblo?

-Lo soy… han sido dos años movidos, pero me han permitido desarrollarme plenamente.

-Primero con Cormac y ahora con Ron.- ironizo.

-No seas bobo.- ella le dio un golpe en el brazo sin fuerza.- Cormac no significo nada, solo me gustaba porque era mayor. Era todo muy físico ¿sabes?

-Igual que con Viktor.

Ella se rio, con esa risa tan alegre que tenía y que alegraba su corazón.

-De Viktor me gustaba su acento.

-Ni siquiera podía pronunciar bien tu nombre Herrrmionee

No pudo evitar reírse junto a ella.

-¿Qué hay entre tú y Pansy? He visto cómo te mira, es tan dulce.

-Es solo mi amiga.

-Deberías llevarla al baile, se verían adorables juntos.

-No iré al baile.

Hermione frunció el ceño.

-¿Por qué no? Podemos ir en la misma limusina los cuatro. A Ron le agradará la idea, quiere compartir más contigo.

Se tensó al escuchar esto.

-Hermione déjalo. No iré.

Ella se remojo los labios de esa forma tan sensual como lo hacía siempre innatamente, sin necesidad de querer parecer sexy y él sintió como su cuerpo se puso en alerta.

-Deberías pensarlo mejor, lo pasaremos genial. Bueno, es hora de marcharme a mi cuarto, tengo que terminar mi tarea de cálculo.

-Sí, buenas noches.

La vio caminar a la puerta meciendo las caderas delicadamente como una bailarina de ballet antes de desaparecer de su vista. Miro hacia abajo y se dio cuenta como la erección era apenas perceptible en su pantalón.

-Joder esto está mal.- se quejó echándose hacia atrás en la cama con los ojos cerrados. Después de unos segundos decidió echarle seguro a la puerta antes de meterse a la cama prometiendo no tocarse pensando en ella esa noche, pero enseguida la visión de su boca rosada y el recuerdo de sus gemidos repletaron sus pensamientos.- Quiero amarte de la manera correcta, ¿Por qué no me dejas?

Suspiro frustrado y arrojo con rabia uno de sus libros al otro lado de su habitación.

-Tal vez para mi perdición termines siendo mi Daisy.- Filosofo más calmado unos segundos más tarde cuando miro la portada del libro que estaba por aventar a la pared contraria y allí la luz del faro parecía brillar en medio de las letras.- Pero sin embargo, aun sabiendo eso… Quiero ser tu Gatsby.


Hola gracias por leer! Estoy gratamente feliz de que está historia la esté siguiendo alguien. Por si no han leído "El gran Gatsby" o visto la película, la trama principal es ese amor por Daisy que motiva la vida de Gatsby. Todo gira en torno de su amor de juventud, por ella Gatsby haría cualquier cosa.

No digo que aquí ocurra algo igual que en el libro de Fitzgerald, pero Draco eligió perseguir la ilusión de que algún día alcanzaría la luz verde del faro, tal como Gatsby… para bien o para mal, ya que a pesar de ser hermanastros hay mucho en juego, sobre todo si los sentimientos son unilaterales por el momento.

Como respuesta al review de Elena Malfoy: Hermione no sabe lo que le provoca a Draco, por lo tanto hasta este punto es inocente de su actuar. Por ahora todo lo mal que lo pasa Draco es por lo que él siente dentro de si mismo, a modo de culpa, por sus miedos. Porque sabe que hay mucho más que perder que ganar en este punto de la historia.