Hola, hola, Luna de Acero reportándose. Cumpliendo con el otro desafío, aquí está Angel Gefallen, tarde pero seguro (?). Listo! Espero te guste.
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen son de Isayama Hajime
Advertencias: Palabras vulgares, altisonantes, Lime, nada más.
.
.
"Hay atajos para la felicidad,
el baile es uno de ellos".
Vicki Baum
.
.
Levi fue acompañado de Hanji y de Erwin, ambos con unas risas a punto de explotarles en la cara, pero que de alguna manera se las arreglaban para mantenerlas dentro de sus bocas.
El de negros cabellos los miró como si tirara flechas envenenadas y encendidas con las pupilas.
—Ya pueden irse —les pidió con su ronca y profunda voz, pero aunque sonaba a orden, era prácticamente una súplica.
—Ah, no, no es posible —dijo Hanji poniéndose más seria—. En cuanto pongamos un pie en la calle, te vas a escabullir a cualquier parte y no, debes cumplir.
—Tengo palabra, anteojuda. No voy a huir.
—Nos quedamos por aquí —resolvió Erwin lo más natural—. Además yo quiero averiguar sobre las clases de zumba y de crossfit.
—Como quieran… sólo les digo que llego a escuchar sus risas idiotas, y mañana lo van a lamentar… mucho.
Levi era jefe de Hanji y Erwin en una empresa de diseño gráfico. Y ambos sabían que cuando el jefe se enojaba, les ponía pesadas tareas que podían durar días. Por lo que se miraron y pusieron un poco más de distancia, aunque aún podían ver para dentro del salón.
Levi tomó el cartón donde figuraba su condena. Contuvo un insulto que le trepó por la garganta. "Válido x 3 clases de ritmos latinos"…
RITMOS LATINOS…
RITMOS… LATINOS…
Eso incluía toda esa selección de música horrible, pegajosa como chicle en mano en un día de sol con 40 grados a la sombra. Mover las caderas y sonreír como una marioneta. NO, NO, NO, NO. Nada de eso le gustaba, era una franca tortura mental, física, psicológica… Ya entró de mal humor, considerando que la mayoría de las letras de esas canciones eran exclusivamente para mover el culo como si las nalgas tuvieran epilepsia, escuchar cómo le dan duro a las mujeres que suplican por verga, lo listillos que son los hombres al salir con cuatro al mismo tiempo, y si no, eran una oda a la tristeza, los corazones heridos y la venganza de las venganzas.
Un puto asco, un bodrio, una pérdida total de su tiempo. Con seguridad miles de sus neuronas se suicidarían al pasar por esa experiencia horripilante, llena de estrés y violencia subliminal. Suspiró e ingresó al salón. Ya de entrada rodó los ojos y se ubicó en un rincón con un hastío tremendo. Todo era espejado, faltaba que hubieran puesto espejos en el techo. ¿Eso era un gimnasio o era un hotel de amor? ¿Qué necesidad de verse desde todos los ángulos existentes? De por si mirarse a la mañana para afeitarse era más que suficiente.
Por si no lo sabían, Levi odiaba los espejos. Se sentó en una esquina, esperando que se llenara pronto, cosa que pudiera escudarse detrás de alguna mujer más alta que él, lo cual no era muy difícil de conseguir, o más corpulenta. Maldita la hora en que perdió la apuesta con esos dos.
Si bien había llegado diez minutos antes, se sorprendió que a la hora convenida no hubiera concurrido nadie más aparte de él. Miró la hora en su reloj deportivo y suspiró de nuevo. Había ido con un pantalón deportivo negro marca Puma, y una musculosa negra algo holgada marca Nike, al igual que sus zapatillas blancas inmaculadas. Simple, monocromático y serio como era él.
Se preguntaba quién sería la profesora, seguro alguna loquilla de esas que gritaban todo el tiempo: "¡Yeeeaaap!", como si fuera necesario hacerte un agujero en el tímpano para motivarte.
Al fin entró un joven, lo que le llamó la atención. No sabía que los hombres iban a tomar clases de baile, bueno que él no lo hiciera, no significaba que a otros no le gustara.
—Hola, ¿cómo estás? —dijo alegremente el muchacho, que lo pasaba por al menos 20 centímetros—. Soy Eren, mucho gusto.
—Hola, Levi —intentó acercarle la mano, pero ya tenía al muchacho encima que le plantó un sonoro beso en la mejilla.
No le gustó que fuera tan invasivo. Los hombres se daban la mano, no besos. Miró de reojo como acomodaba un bolso, se quitaba una insulsa remera blanca para revelar una musculatura hermosa, uniforme, pareja, aunque era delgado, se notaba que era fibroso, y tenía un color bronceado espectacular. Gracias a los espejos pudo apreciar desde todos los ángulos lo bueno que estaba el joven. Sus ojos se encontraron en el reflejo y Levi corrió la cabeza, haciéndose el de beber disimuladamente.
Eren se ató el cabello lacio, y algo largo en una coleta baja y se puso una musculosa amarilla con flores en el pecho que le sentaba maravillosamente, se sacó el pantalón para quedar con un short negro y se acercó al frente para manipular el aparato de música.
—Bueno, ¿te parece si iniciamos con algo de Salsa? —preguntó amablemente y con entusiasmo.
Levi sacudió la cabeza y frunció las cejas sin entender.
—Yo soy tu profesor.
—Oh… ¿mi profesor? ¿No vendrá nadie más?
—No, son clases personalizadas.
Levi revisó la tarjeta de inmediato, efectivamente escrito en negro al final del cartón lo aclaraba.
—Ah, bueno… Si, lo que sea.
—No pareces muy entusiasmado, Levi.
—No me gusta bailar. No quiero mentirte, Eren. Pero estoy aquí por… una especie de apuesta. Apesto bailando —confesó con tranquilidad—. ¿No eres muy joven para ser profesor?
—Tengo 24, ¿parezco de menos?
El hombre lo observó atentamente, joder, era hermoso y legal, aunque no lo pareciera, tenía cara algo juvenil. Justo como le gustaban a él, se sintió sorprendido de sus propios pensamientos.
—Muy bien, empecemos —Eren colocó la pista y se acercó a Levi colocándose al frente—. No te preocupes, vamos a comenzar con pasos muy simples, muy básicos. Vamos a ver si puedo hacer que cambies tu precepción del baile.
—Bueno.
—Ahora vamos a calentar un poco con pasos muy básicos, aunque tuvieras dos pies izquierdos está garantizado que los vas a sacar. ¿Lo sientes? —Eren sonreía y movía suavemente las caderas mientras parecía que podía respirar la música—. Son compases de ocho, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, y 8. Es muy fácil, deja que la música te guíe. Ahora mira. Paso a la izquierda, vuelve al centro, paso a la derecha vuelve al centro. Y se repite, y se repite.
Levi intentaba seguir el ritmo, pero era como un muñeco de madera dando tumbos. Estaba algo avergonzado y pudo escuchar las risitas de sus subordinados, al fin que era eso lo que realmente querían, burlarse de él.
Eren se acercó y le puso las manos en la cintura, eso lo desconcentró un poco.
—Suave, suave, escucha la música Levi, no te concentres en tus pies, es todo tu cuerpo, es disfrutar, es placer, no es seguir órdenes, siente como el ritmo te enciende la piel.
Definitivamente el ritmo no le estaba encendiendo nada, pero el profesor, uuuff, lo estaba poniendo a ronronear los motores. Levi estaba mudo, lo que era mucho decir. Se dejó tocar y guiar por Eren. Que no logró que sonriera, pero al menos lo notó visiblemente más relajado, y con sus ojos brillando.
Hicieron el paso básico cubano, primera vuelta, dile que no y terminaron con un enchufla sencilla, todo por el sonido bamboleante y envolvente de las canciones de Eddie Palmieri, Marck Anthony y Celia Cruz. Se detuvieron a la media hora para tomar algo de agua. Levi estaba levemente transpirado, pero algo agitado, eso de mover las caderas, la cintura, coordinar los pasos, los brazos y todo con un candente profesor venido del paraíso, lo tenían más excitado que otra cosa.
—Bueno, creo que ya podemos pasar al mambo, esto es muy divertido. Ven, Levi. Vamos a usar mucho la punta de los pies, esto va a ser un poco más intenso. En este baile lo más importante es la energía con la que se dan los pasos. No solamente el ritmo es rápido, también el movimiento de las piernas cuando dan un paso debe ser rápido y enérgico. Te vos a mostrar.
Las canciones empezaron a correr: El ruletero, Mambo nº5, Mambo nº8, entre otras. A Levi esto le gustó más. Aunque todavía su descoordinación era más que evidente, ponía empeño porque la sonrisa y la buena onda de Eren lo habían inundado por todos lados.
Terminaron con una bachata lenta y melosa, pero Levi no podía focalizar los pensamientos en estar quejándose de la música, no cuando tenía un trasero de infarto, un cuerpo sexi, lujurioso y sudado frente a él, que además remataba en dos esferas esmeraldas que parecían devorarlo y hundirlo en sus pupilas.
Levi ya ni sabía que paso estaba haciendo, y a Eren tampoco parecía importarte. Al fin, respirando agitados se terminó la pista y con ello la clase. El hombre agradeció y procedió a retirarse.
—¡Jefe, que bien lo hiciste! —la estridente voz de Hanji le festejó el sacrificio.
—Para no saber nada de nada, creo que le agarraste el hilo al ovillo —continuó Erwin.
—Como sea, me voy a bañar, estoy apestoso. Mañana llegan temprano.
Se despidió escuetamente y se subió a su auto. Llegó a su casa, se bañó y se preparó una infusión con hojas de té negro inglesas. Tomó su celular y buscó en Napster algunas canciones de ritmos latinos. Casi sin pensar las puso a reproducir. Cerró los ojos y se imaginó a Eren, bello desde todos los ángulos, moviéndose seductoramente ante esos candentes ritmos.
Su mano se deslizó entre su bata y capturó su hombría que estaba animada y feliz de recibir un poco de atención. Se deleitó con una muy fluida imaginación, resoplando y gozando sin reparos en su mullido sillón de terciopelo negro.
Definitivamente tomaría el resto de las clases, y algunas de refuerzo por las dudas. Después de todo, los ritmos latinos sí que eran divertidos, candentes y sensuales, al menos mientras Eren fuera el profesor…
.
By Luna de Acero… sufriendo…
GLOSARIO: Incluí nombres de los pasos de salsa, mambo y demás, es complicado explicarlos aquí, pero pueden buscarlos en youtube, que está lleno de tutoriales.
Muchas gracias por seguir hasta aquí! Review?
