Capítulo seis: Dilemas existenciales


-Tu hermana se ve muy animada hoy.- dijo Pansy a su lado siguiendo la dirección de su mirada.

Él llevaba minutos mirando como Hermione se besaba con Weasley y le hacía arrumacos como cada partido al borde de la cancha para transmitirle buena suerte según ella. Para él, solo significaba un dolor de estómago.

-¿Qué estás insinuando de Hermione?

Se giró con brusquedad hacia la muchacha.

-Nada, solo se ve feliz.

-Bueno, está con su noviecito.

-No te agrada nada Ron ¿verdad?

-No, pero los gustos de mi hermana no tienen por qué ser de mi agrado.

Y así zanjó el tema evitando que Pansy ahonde en su relación con ellos.

Para su decepción el equipo del colegio resulto ganador del campeonato en un emocionante partido para todo el mundo. Sus padres estaban unas gradas más abajo hablando con los padres de Weasley que también habían venido a ver el partido. Se despidió de Pansy y se acercó a ellos esperando a Hermione que tenía su celebración privada con Weasley ajenos al resto al lado del arco, pero sus padres parecían no prestarle atención.

-Emocionante partido ¿no?.- le dijo su padre palmeando su espalda.

-Sí.- mintió, ya que estuvo esperando todo el tiempo que le pasaran goles a Weasley.- Estuvo bueno, ¿Ya nos vamos a casa?

-Estamos esperando a tu hermana.

-¿Voy a buscarla?

-Ya vendrá.

Le molestaba de sobremanera que sus padres sean tan pacíficos.

-John, nosotros ya nos vamos. Un gusto verlos nuevamente.- se despidió el padre de la comadreja estirando su mano.

-Nos vemos Arthur, cuando tengas tiempo avísanos para programar una barbacoa, ¿Verdad Narcisa?

-Sí, sería agradable vernos más seguidos.

Ignoro la despedida buscando con la mirada a Hermione y cuando el gentío se separo pudo ver que ni ella ni Ron estaban al lado del arco. Se removió incomodo en el asiento hasta que los vio acercarse a donde ellos estaban sentados.

-¡Qué juego Ron!.- le felicito su padre.- ¡Enhorabuena por la copa!

-Gracias señor Granger.

-Ron fue a ducharse por eso nos demoramos.- dijo Hermione sujetando la mano de su novio.- Y Harry nos invitó a su casa para festejar… ¿Puedo ir? Mañana no hay colegio.

La vio morderse el labio de esa forma tan dulce que le gustaba.

-Hermione sabes que estás castigada.

-Señor Granger.- intervino Weasley enseguida.- Aquella vez fue mi culpa, Hermione…

-Llego después de la hora.- termino de decir su madre.- ambos conocen las reglas.

-Por favor… será el último favor que les pida.- clamo ella sin darse por vencida.

-Hermione, no haremos una excepción otra vez.

-Señores Granger, yo me comprometo…

-No Ron, Hermione sabe que se ha portado mal y aún no termina su castigo. De esa manera la próxima vez no se le olvidará llegar después de la hora.

La vio apretar la mandíbula y asentir con la cabeza. Se veía tensa y en el auto camino a casa seguía de mal humor.

-Podemos ver una película.- propuso él a su lado.- Con palomitas y todo eso…

Ella asintió con desgano aun mirando por la ventana.

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-¡Feliz cumpleaños Draco!.- la voz de Hermione lo saco de su ensoñación y enseguida se despertó sobresaltado al verle allí en su pieza, tan real… tan hermosa en pijama después de pasar toda la noche soñando con ella.

-Gracias Hermione.

-¿Soy la primera en decírtelo?

-Sí… lo eres.- respondió nervioso tapando su entrepierna.

Ella se acercó para abrazarlo y besar su mejilla.

-Que cumplas muchos más.

Su aroma era embriagador. No quería apartarse de ella nunca, pero el momento duro poco antes de que Hermione se echara hacia atrás y se sentará en la cama.

-Sé que debes tener planes más interesantes, pero a las siete es la obra y me gustaría mucho que estuvieras en el público.

-¿De verdad?

-Sí, es importante para mí.

-Ahí estaré.- prometió sujetando su mano.- y te llevaré flores.

La vio sonreír encantada.

-Ahora baja a desayunar y recuerda que eres oficialmente mi hermano mayor, date prisa que se nos hará tarde.

Salió de su ensoñación y soltó su mano para que ella se marchara. Realmente estaba jodido.

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Hermione se lució en la obra, y no solo porque él tuviera fuertes sentimientos por ella. Siempre fue la artista de la familia, tan delicada, tan entregada a la tablas y tal como había prometido él ahora estaba en cuarta fila con un ramo de rosas en las manos.

Vio como Weasley también tenía un papel pequeño y no pudo evitar apretar los puños al recordar como Hermione se lio con él cuando les toco protagonizar la obra de fin de curso del año anterior. Cuando a Weasley lo castigaron obligándolo a interpretar a Romeo ¿irónico, no? Y luego se volvieron inseparables yendo de un lado para otro impregnando todo con su patético amor. Pero prefería a Weasley, antes que a Cormac. Ese descerebrado con el que su hermana desaparecía tardes enteras y más tarde le confesó que había perdido la virginidad con él después de una fiesta tras dos meses de relación. Si lo pensaba mejor, esa confesión fue la que los separo tanto, porque fue en ese momento en que se dio cuenta que ella ya no era solo suya, si no que cualquier patán podría alejarla de su lado.

-¡Magnifica!.- grito su madre aplaudiendo con ímpetu cuando todo acabo.- ¡Maravillosa!.

Él aplaudió con fuerza, dejando las rosas en el asiento para unirse a los clamores del público. La vio sonrojarse mientras hacia la reverencia y se despedía del público con la mano. Junto a sus padres, la espero a la salida del auditorio

-Lo hiciste muy bien Hermione.- dijo enseguida al verle entregándole las rosas blancas.- ¡Te luciste!

-Gracias Draco.- respondió resplandeciente tomando las rosas antes de olerlas.- ¿Nos vamos?

Él no pudo evitar fruncir el ceño.

-¿Qué hay de tu novio?.

-Hoy es tu día Draco, vamos a festejarte en familia.

No pudo evitar sonreír al marcharse solo los cuatro a casa con una Hermione que no paraba de hablar a su lado, aún con los ojos con aquel maquillaje brillante que hacían resaltar su mirada. Y se sobresaltó al sentir como ella sujetaba su mano.

-Draco te estoy hablando.

-Dime.

-¿Quieres la fiesta? Nuestros padres han accedido a dejarnos la casa a nosotros.

-¿Solos?

-Exacto.- sonrió ella.- nadie más que nosotros para celebrar tu mayoría de edad. Podemos invitar a unas cuantas personas…

-Sí, claro que me gustaría.

Ellos solos… cuanta imaginación tenia.

Y le agradaba usarla.

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-¿No me digas que nunca la has probado?.

-No me metería esas cosas.- respondió enseguida al ver como Potter le miraba sorprendido.

-Venga, es solo una calada.

Miro como Hermione seguía en las piernas de Weasley mientras hablaba con la pelirroja novia de Potter. Harry le entrego el papelillo y ella le dio una calada aspirando el humo antes de hacerlo correr.

-¡Hermione!.- reclamo su atención.

-¿Qué pasa?

-¡Es marihuana!

-¿Y?

-Draco, relájate no es el fin del mundo.- intercedió Ron a favor de su novia.- No es como si lo hiciéramos todos los días. ¿Verdad preciosa?

Hermione se levantó de las piernas de Weasley y sujetando su mano lo jalo a la cocina. Se veía molesta.

-¿Qué te pasa?

-¿Qué me pasa a mí? ¡Joder! Eres tú la que va por ahí metiéndote toda esa droga en el sistema y ¿yo soy el que está mal?

-¿Te han dicho alguna vez que eres una reina del drama? Draco por una vez en tu vida relájate y compórtate como un adolescente normal. La casa está llena de diversión y tú estás ahí mirándome, juzgando cada cosa que hago. Te quiero, de verdad lo hago, pero tú te empeñas en poner está distancia entre nosotros.

-¿Crees que no se divertirme?

-Es un hecho.

-¿Eso es un reto?

Recordó cómo se hacían retos cuando eran unos niños y no se atrevían a hacer algo nuevo.

-Sí, es un reto.

-Hecho.

Cuando volvieron al salón él trato de actuar diferente a tal punto que ya no sabía qué hacía tras participar en un concurso de quien bebía más con Potter. Pero cuando recobró la razón tenía a Pansy Parkinson sobre su regazo y ella le besaba efusivamente mientras que a su alrededor parecía que la fiesta ya estaba llegando a su fin.

-¡Déjame!.- dijo tirándola al suelo limpiándose los labios.

-¡Draco!.- exclamó ella ofendida.

-Vete a tu casa Pansy, vete ahora.

La vio salir por la puerta totalmente disgustada y él enseguida miro a su alrededor en busca de su cabellera castaña.

-Tengo que ir… tengo que.

Hermione.

¿Dónde estaba ella? ¿Por qué lo dejo llegar a este punto?

Subió las escaleras con dificultad y golpeteo la puerta de su hermana con fuerza.

-¡Hermione!.- bramó desde afuera.- ¡Hermione!

Después de un minuto ella salió de la habitación desarreglada solo llevando su bata y él sabía que significaba eso.

-¿Está la comadreja ahí dentro?

-Draco, estás ebrio déjame llevarte a tu habitación.

-Déjame.- le reclamo como un niño.- Yo soy el mayor. ¿Por qué le dejaste entrar?

-Por favor.- pidió ella

-¿Algún problema?.- Weasley apareció desde atrás de su hermana en la puerta colocándose la camiseta.

-Sí Weasley tú eres el maldito problema.

-Draco vete a dormir por favor.- rogo otra vez ella.

-¿Te acostaste con él?.- miro a ambos, era evidente lo que habían hecho.- Deja en paz a Hermione.

Una arcada le hizo girarse y solo fue consiente como Hermione junto a su noviecito lo llevaron al baño donde vomito hasta sentir que la bilis se iba por el excusado.

-Hay que llevarlo a su habitación.- dijo Hermione preocupada.- Ron por favor ayúdame.

-Hermione ¿por qué lo amas a él?

-Draco es necesario que descanses.

-Necesito saberlo.

-Colega, creo que deberías descansar.

-Nadie pidió tu opinión maldito cabrón.

-¡Por favor descansa!.- pidió ella tapándolo con las frazadas.- Mañana estarás mejor.

-Tú vete de mi casa.

-Está bien.- respondió Weasley.- ahora hazle caso a Hermione.

-Yo…

No supo nada más, porque inmediatamente se quedó dormido y por primera vez en mucho tiempo no tuvo esos dilemas existenciales que lo atormentaban cada noche.

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Chan! Hasta la próxima! Gracias por leer.