Después del alboroto con sus madres, el par de tortolitas bajaron totalmente avergonzadas a almorzar.
Así que... lo están pasando bien, no? - La madre de Umi desprendía una traviesa y pícara sonrisa al par.
Ma-Madre... po-podrías e-evadir el tema por ahora? - Suplicó Umi
Mmm... lo pensaré...
Mou! - La peliazul se golpea la cabeza con la mesa.
Umi-chan! Ten cuidado por favor! - La pajarita aunque aún estaba completamente avergonzada, seguía preocupada por Umi.
Mou! Ya déjalas tranquilas... Yui-chan~ - Minami sonrió sujestivamente a Sonoda, provocanco un sutil sonrojo en esta.
A-Ai-chan...
"Mmmm? Yui-chan? Desde cuándo..."
"Son tan cercanas ellas dos...?"
El par algo confuso, obsrevaba la cálida escena frente a ellas.
"En fin, es un alivio que se hayan olvidado un tiempo de nosotras... he...hehee..."
Por cierto, chicas... - Llamó la atención Minami.
S-Sí?! - Respondió Umi.
Para la próxima, si van a hacerlo en la mañana, asegúrense de no durar tantas horas, sí? - Minami miraba con picardía a su hija y Umi.
D-D-D-De acuerdo... - Respondió nerviosa la peliazul.
Bueno... por ahora lo dejaremos pasar, pero a la próxima recibirán un regaño por parte mía, de acuerdo? - Señaló Sonoda.
S-Sí! - Contestó el par.
Unas horas después.
Ne, Umi-chan~... Qué haremos el resto de la tarde? - Preguntaba alegremente la pajarita.
Mmm... bueno... qué tal si visitamos algunos lugares?
Ohhh y dónde me llevarás?
Quiero mostrarte los lugares en los que jugábamos cuando éramos pequeñas...
... - Cierta nostalgia se asomó en el rostro de Kotori.
Kotori? Qué sucede?
No es nada... es solo que, cuando dijiste las palabras... "jugábamos cuando pequeñas"... por alguna razón sentí mi corazón contraerse, y un sentimiento melancólico en mi... es extraño...
"Eso es porque soy yo la que trata de recordar esos tiempos..."
"Ahhh... ha pasado tiempo, no?"
"Vaya que si... pero no podía darme el lujo de aparecer mientras Umi te lo hacía... no crees?"
"E-Estás enojada?"
"Por qué lo estaría? En realidad me sorprende que Umi-chan haya sido tan decidida al comienzo... siento algo de envidia..."
"Hehehe... lo siento... espero algún día todo esto acabe..."
"Con 'esto', te refieres a dos personalidades en un cuerpo?"
"Exacto..."
"Mmm... no creo falte mucho para que logres recordarlo todo, Kotori..."
"Espero tengas razón... "
"Pero tengo una duda... por qué te empeñarías tanto en lograrlo, si ahora tu vida va perfecta... para qué me necesitas?"
"Porque siento que soy una extraña dentro de este cuerpo... a veces dudo de muchas cosas, y quiero que mamá recobre a su antigua hija..."
"Qué hay de tí?"
"Yo... "
Kotori? Está todo bien? - Umi interrumpe abruptamente.
Ah... Umi-chan... sí, todo bien... hehe... - Contesta la pajarita.
"Creo que deberíamos hablar esto después..."
"Mejor dicho... 'pensar' esto después..."
"Hehe... eso mismo..."
Ne, Umi-chan... podrías llevarme a los lugares que dijiste?
Eh? Ahh... sí, claro...
"Hace poco estabas triste cuando lo mencioné, ahora es todo lo opuesto... qué sucede, Kotori?" - Pensó Umi.
Con eso, la peligris seguía a Umi a diferentes parques, plazas de juegos, todas con hermosos recuerdos para la arquera, quien le contaba a Kotori las travesuras y problemas por los que tuvieron que pasar gracias a Honoka. De vez en cuando Kotori reía con ciertas historias, pero al final no pudo evitar sentirse fuera de lugar, extraña, se sentía mal por no lograr recordar nada de su pasado, por lo que su ansiedad en que su antigua 'yo' volviera crecía cada vez más.
Ne, Umi-chan...
Mm?
Podrías... golpearme en la cabeza con una piedra?
Eh?! - Desconcertada con lo que acababa de escuchar, corrió rapidamente hacia Kotori, asegurándose de que estuviera segura. - Pero qué estupideces dices! Cómo se te ocurre que te golpearía con-
Umi-chaaaan! Por favor! Ya no tolero esto... necesito... necesito que mi antiguo yo regrese... y no me importa si la actual desaparece... pero por favor... es la única forma que se me ocurre...
Y qué pasa si ninguna de las dos regresa?! Has pensado en eso?! - Furiosa pero frustrada, Umi abraza fuertemente a Kotori. Su enojo la conduce a las lágrimas, e incluso solloza fuertemente en el hombro de la pajarita.
U-Umi...chan... - Kotori se unió al llanto. No había considerado los sentimientos de Umi ni los de nadie al querer intentar golpearse. Umi tenía un buen punto, qué tal si ella y su antigua yo desaparecen para siempre? Sería doloroso, demasiado para soportarlo, y no sería ella quien lo aguantara, sino su familia, amigos, su novia, Umi sería quien más sufriría al seguir amandola, y que Kotori la volviera a desconocer. - Umi-chan... lo siento... lo siento...
Koto...ri... Kotori... por favor... no me dejes otra vez... - La arquera seguía sollozando cada vez más fuerte. Se notaba cuánto dolor había tenido guardado, cuánto tiempo habrá estado haciéndose la fuerte, cuánto tiempo más seguiría conteniendo ese dolor dentro de su corazón, todo esto daba más culpabilidad a Kotori, se culpaba a sí misma por herir a quien amaba, a quien era importante para ella.
Umi-chan... los Sonoda no lloran, recuerdas?
Eh? - Umi paró de llorar en segundos.
Eh? - Kotori cubre su boca al darse cuenta de lo que dijo.
K-Kotori... cómo es que... recordaste eso... - Umi quedó helada a la repentina frase.
Y-Yo... no lo sé... solo recordé haber escuchado a tu padre decirla cuando te caíste del árbol de cerezos... ah!
Kotori! - Umi vuelve a abrazar fuertemente a su novia. No tenía la certeza de si había recuperado totalmente la memoria o no, pero estaba agradecida de que al menos la niebla que invadía la memoria de Kotori se estaba disipando.
U-Umi-chan... me estás apretando demasiado... ghh...
Oh! L-Lo siento, Kotori... me emocioné demasiado... - Inclina la cabeza en forma de disculpa.
Mmm... hehehe... - Besa la frente de Umi.
Kotori... te amo... - Umi agarra la barbilla de la pajarita, la inclina hacia arriba para quedarla mirando a los ojos, y la besa tiernamente.
Umi-chan... yo también te amo... - Devuelve el beso.
"Desde ahora... necesitarás ciertos estímulos a tu alrededor para que vayas recuperando la memoria... y dicho esto, esta puede que sea la última vez que nos encontremos... pues ahora mismo... estoy fusionando mis recuerdos y personalidad, con los tuyos... pero esto durará un tiempo, ten paciencia, Kotori... adiós..."
"Adiós... y bienvenida de vuelta..."
Con una radiante sonrisa, Kotori se aferra al brazo izquierdo de Umi, quien se sonroja levemente al notar el busto de su novia presionando contra ella.
A dónde vamos ahora, Umi-chan~
Pareces bastante contenta, eh? - Sonríe.
Claro que sí, estoy contigo después de todo... hehe...
Mou~!
Templo de Akihabara.
Una joven de cabello púrpura acostumbraba a ayudar en el templo algunas mañanas y tardes de la semana. Se caracterizaba por ser una chica 'espiritual'. Manejaba esencialmente el tarot, su fuerte.
"Ahh... ya se hizo tarde, mejor termino rápido esto y me voy a casa..."
Alistando las últimas cosas en el templo, la joven sacerdotiza se cambia de ropa y se dirige al santuario. Reza por unos minutos, y finalmente comienza a bajar las largas escaleras del templo. Afortunadamente su departamento no quedaba lejos, pero había algo que no le agradaba, y nunca logró acostumbrarse, y es al vivir sola. Sentía una enorme soledad al llegar a casa todos los días después de la escuela o el trabajo en el templo, pero lo disimulaba bien. No era de muchos amigos, de hecho, la única persona con la que habla es la presidenta del consejo estudiantil. Aunque no son muy cercanas, Nozomi bromea sobre ciertas cosas con ella, pues le gusta la forma en que aquella chica reacciona frente a sus chistes. Sin embargo un sentimiento inusual estaba creciendo dentro de la pelipúrpura. Un sentimiento de amor hacia su primer amiga en años, lo que le asustaba completamente. Primero, nunca se había enamorado, por tanto no sabía cómo actuar. Segundo, es su única amiga, y temía perderla por culpa de esto, por lo que decidió actuar como siempre estando junto a ella, aunque no sabía hasta qué punto sería capaz de contenerse.
Ya en su departamento, se dirige al baño y se desnuda completamente. Por unos instantes se sienta en el suelo, en un pequeño asiento. Comienza a enjabonar su cuerpo, partiendo por sus brazos y piernas. Luego, pasa la esponja por su cuello, hombros y algo de su espalda. Finalmente enjabona sus grandes senos, y su entrepierna, pero al pasar por ahí lo pensó dos veces, ya que últimamente había agarrado una mala costumbre en las noches, y era la de masturbarse. Apartó su mano rapidamente del lugar, y comenzó a lavar su largo, fino y terso cabello. Una vez lista, agarró una cubeta con agua tibia sacada de la tina, y se mojó con ella enjuagando todo el jabón en su cuerpo y shampoo del cabello. Una vez lista, amarró su cabello y lo envolvió con una toalla, y lentamente se metió a la tina. La temperatura estaba perfecta, provocando un largo suspiro de relajación en la joven. El agua era bastante transparente, por lo que comenzó a observar su cuerpo. Nozomi tenía una figura envidiable. Sus piernas firmes y su estomago plano, su cintura bien formada, y unos senos grandes, que le impedían ver sus pies cada vez que se duchaba o caminaba. Al recordar cómo sus senos fueron creciendo durante su infancia, comenzó a tocarlos gentilmente, pero se percató de que cometió un error al hacerlo, cuando sus pezones fueron apretados y frotados por sus dedos.
Mmhh... Elichi...
Leves gemidos salieron de su boca al pronunciar el nombre de la persona que ama. Sintiéndose culpable por masturbarse mientras pensaba en ella, no aguantó las ganas y dirigió su mano derecha hacia su entrepierna. Una vez allí, sus dedos gentilmente empezaron a acariciar sus labios interiores. Su mano izquierda seguía estimulando su pezón, y su boca estaba abierta para dejar escapar el aire y la excitación. Sus movimientos se volvían cada vez más rapidos, molestaban la entrada tanto como su clítoris. Cuando la joven supo que eso no era suficiente, usó ambas manos para estimularse. Con su mano derecha, introdujo dos dedos en su entrada, mientras que con la izquierda, usó dos dedos para estimular su clítoris. Mientras este patró se repetía, la velocidad y fuerza con la que sacaba e introducía sus dedos fue aumentando, al igual que con su clítoris. Los gemidos y respiración de la tarotista se hicieron más graves y seguidos, dando indicio de su pronta llegada al clímax. Aqueó su espalda dando las últimas penetraciones con sus dedos, y finalmente estos son apretados por las paredes de su vagina, seguidos por un fuerte orgasmo. Cansada y algo sudada, se recostó en la tina aún llena de agua. Una vez habiendo recobrado su aliento, comenzó a lavar su cuerpo una vez más.
Mou... hasta cuándo seguiré haciendo esto... - Salió reclamándose a sí misma al salir del baño. - Mañana será un día algo atareado... mejor me voy a dormir...
Al ponerse su pijama, se introduce bajo las sábanas y apaga la luz de su lámpara de escritorio. Una vez acomodada, pone la alarma. Coloca el celular sobre el escritorio junto a su cama, pero no pasaron ni segundos cuando la pantalla de este se ilumina y suena el tono de un mensaje.
Quién podrá ser a esta hora... - Se preguntó somnolienta la joven.
Al divisar la pantalla del celular, Nozomi casi soltó el celular de la sorpresa, hasta que finalmente se calmó y reincorporó, decidió leerlo con calma.
Hola, Nozomi... en verdad lamento si te desperté... pero, sentía la
necesidad de dedicarte al menos un mensaje de buenas noches, que descances y sueñes lindo.
Atte: Eli... (^-^)
Elichi... en verdad eres tierna... cómo rayos no caería por ti? - Decidió responder el mensaje lo más rapido que pudo, quedando así:
Elichi~ Estaba a punto de dormirme, gracias por el mensaje
Que sueñes lindo... (^o^) Nozomi.
Una vez enviado el mensaje, dejó nuevamente su celular en el escritorio, y con una amplia sonrisa, cerró sus ojos, adentrándose en un largo y glorioso sueño.
Departamento Ayase, habitación de Eli.
Nozomi... - La joven rubia leía la respuesta de su mensaje. Al terminar de leerlo, se recostó en su cama con una sonrisa en el rostro. - Debería, echar un vistaso a mi colección de fotos?
Eli siempre se destacaba por ser una persona correcta, algo fría y distante que parecía no importarle crear lazos con alguien más fuera de su familia. Pero con Nozomi era diferente. Desde que se hicieron amigas, la rubia se siente cómoda y cálida estando junta a ella. Le llena sus días de alegría y compañía. Era una de sus primeras amigas, por lo que siempre tenía cuidado en cómo actuaba frente a ella. Pero esta vez, se atrevió y decidió mandarle ese mensaje, quería al menos dejarle saber a la chica de ojos color esmeralda de que Eli pensaba en ella, aunque esta no sabía bien el por qué, ni por qué sentía la necesidad de verla o estar con ella todo el tiempo, solo sabía que le encantaba estar con Nozomi, y ella no parece pasarlo mal tampoco.
La colección de fotos del celular de Eli eran imágenes de Nozomi en el salón estudiantil, algunas comiendo parfaits, otras saliendo de compras, y otras en el departamento de Eli. Pero no era como si la rubia fuera una pervertida, pues todas las fotos eran de ella y Nozomi, salían juntas en todas posando para la cámara. Sin embargo, había una en especial que Eli nunca mostraría a nadie más. Una foto que la hacía sentir en paz, cálida, y la hacía sonreír cada vez que la veía. Era una foto de Nozomi en el salón estudiantil, sentada sobre una mesa, mirando perdidamente hacia la ventana en un atardecer, Eli tuvo la oportunidad de tomar la foto en ese momento, pues la imagen que estaba viendo le pareció tan hermosa, que sintió la necesidad de tener un registro de ella. Nozomi está al tanto de la foto, pero nunca supo ni preguntó el por qué o el para qué de esta.
Luego de unos momentos divisando la foto, la joven Eli puso la alarma de su celular, lo dejó junto a una mesa al lado de su cama, y cerró los ojos esperando que el sueño llegara a ella. Luego de unos minutos, sintió sus ojos más pesados, su cuerpo se sentía cansado; decidió rendirse, y ceder ante el sueño, con una última imagen en su mente, la bella y amplia sonrisa de Nozomi.
Continuará...
Muy bien chicos :) aquí está el otro capítulo! Sorry la demora :( espero lo disfruten
