Hola hola mis amados mortales, bueno aquí la segunda parte de esta dramática historia

No apta para corazones sensibles, mas adelante no sera apta para diabeticos, derramara mucha miel.

DISFRUTENLO :D


Tengo miedo, tengo más miedo del que jamás creí sentir nunca, siempre supe que la mitad de mi corazón se había perdido en una parte del camino, pero eso nunca me impidió avanzar, ahora simplemente no sé si valió la pena.

Estoy frente a él, miro sus ojos grises observándome con escudriño y altanería. Veo en ellos la falta de brillo que he visto en los míos durante años, cada vez que me veo al espejo, sostengo en mi mano derecha "esa" fotografía y el pájaro tallado en madera que él mismo me regalo.

La otra mano la entrelazada con la de la persona que más he amado en esta vida, siento su espalda fuerte y juvenil tras la mía, y la forma en que nos damos mutua fuerza es lo único que me permite seguir de pie, él está frente a un dragón, yo frente a un demonio.

En estos instantes no puedo sacar de mi cabeza la idea de que vamos a morir, y un solo pensamiento ronda por mi mente, me pregunto si he llegado a amar lo suficiente como para irme de esté mundo en paz.

Un día vi a una mujer amar, amar más de lo que otra persona podía amar en esta vida, y mi deseo siempre fue amar igual que ella, demostrar lo que mi corazón siente sin vergüenza y sin remordimientos.

Es de noche y la única luz en kilómetros es la llama fogosa que reduce a cenizas la ciudad.

El demonio y el dragón parecen ignorar el hecho de que estamos justo en medio de ellos y se miran mutuamente. En sus ojos no hay odio, no hay compasión, simple y sencillamente no hay nada.


CAPITULO 1

AO SORA (Cielo azul)

Mirando el café que lleva pocos minutos de ser preparado, Gray piensa en las palabras que alguna vez le grito Juvia, le dijo que él era como un café con sal, demasiado adictivo para ella como para dejarlo pero sin el sabor dulce que tanto anhelaba. Pero asi era él.

-Papi, ¿quieres un par de huevos o prefieres un emparedado? –

-Los huevos están bien Umi muchas gracias…- Gray esa sentado frente a Juvia con la cabeza gacha, están envueltos en un silencio incomodo que solo es roto de vez en vez por la dulce voz de una niña que se mueve con desenvolvimiento por la cocina. –Umi ¿Cuándo aprendiste a cocinar? ¿No eres muy pequeña?-

Tanto la niña de pelo negro como Juvia sueltan una ligera sonrisa llena de satisfacción.

- Umi es muy inquieta sabe Gray-sama…- dice Juvia con aire despreocupado sin ser consciente de la manera en la que acaba de llamarlo – Siempre quiere aprender cosas nuevas y hace todas las labores del hogar-

Gray sonrió curveando ligeramente los labios hacia arriba y miro con descaro dos segundos. Juvia se percató de ello y volteo la cabeza hacia un lado con las mejillas sonrojadas.

De nuevo es incómodo, la sonrisa socarrona de Gray desaparece y de nuevo la pregunta obligada sale de sus labios sin poderla detener…

-¿Nunca me vas a perdonar cierto?...- susurro apenas audible para Juvia.

Juvia dio un pequeño salto por lo que acababa de escuchar y miro a Umi asegurándose de que la niña no hubiera escuchado nada.

-¿A qué se refiere?- susurro en voz moderada.

-A la muerte de Sora…-

-No vuelva a decir eso Gray-san, Juvia se lo ha dicho muchas veces…- le lanzo una mirada desafiante mientras le daba un sorbo a su propio café- La muerte de Sora no fue culpa de nadie…-

-Juvia…-

-Aquí está tu desayuno papá- Umi interrumpió la conversación poniendo enfrente de Gray un plato con comida y sentándose a su lado después

-Gracias princesa…- volvió su mirada a Juvia y se comunicaron sin hablar, eso también se había hecho costumbre entre ellos, transmitir reproches y dolor, compasión y complicidad, todo a través de una simple mirada.

Pero porque seguía pensando él en eso, no se daba cuenta de lo mucho que ella trataba de olvidarlo, del gran dolor que se clavaba en su pecho cada vez que la recordaba, y cada vez le costaba más trabajo suturar ese dolor.

-Gracias por la comida…- grito con euforia la pequeña niña con toda la felicidad desprendía tener a sus padres en la misma mesa, a ambos.

-Gracias por la comida…- resonaron ambos sin mucho ánimo.

No era algo de lo que Umi gozara con mucha frecuencia, conocía a Gray, sabía que era su padre.

Se enteró un día cuando apenas tenía tres años, ella y su madre regresaban del mercado y entonces lo vio, tirado en la entrada de su casa. Vio a su madre ayudarlo a entrar, la vio tirarlo en el sillón mientras él se movía con dificultad, pero más que nada vio a su madre mirar a aquel hombre con una devoción tan grande que ni parecía ella misma.

Era pequeña pero entendió a la perfección cuando su madre le dijo que su padre no podía estar con ellas, y desde entonces las veces que lo había vuelto a ver las podía contar con los de dedos de su mano.

-Oye papá…- dijo Umi con miedo -¿Te vas a quedar todo el día con nosotras?-

-No Umi ya te lo he dicho tu papá tiene cosas que hacer en Magnolia y no puede quedarse mucho tiempo.

Umi bajo la mirada un poco desanimada por la declaración de su madre pero Gray lo vio como una pequeña oportunidad.

-La verdad es que…- aclaro la garganta con disimulo viendo a Juvia a los ojos –Tengo un par de horas libres que tal si vamos a dar una vuelta los tres antes de marcharme de nuevo…-

De inmediato el rostro infantil de Umi se llenó de luz y alegría, mientras que Juvia vio con resignación la media sonrisa que Gray poso sobre sí.

-De acuerdo, bien Umi si acabaste tu desayuno ve a cambiarte…- declaro Juvia para sacar a la niña del comedor.

-Claro mami…- emprendió su carrera al cuarto de arriba con toda la emoción que podía demostrar mientras Gray y Juvia no apartaban la mirada el uno del otro.

-¿A qué estás jugando?-

-¿Es tan malo querer pasar tiempo con mi hija?- respondió con melancolía clavada en su voz y Juvia de nuevo no pudo evitar sentir pena por él.

-No, pero Juvia no entiende porque el interés tan de repente-

-No digas eso, aunque no lo demuestre Umi siempre me ha preocupado, tú también y Sora…-

La mirada de Juvia ensombreció de nuevo, su cabeza se volvía un mar de confusiones cuando pensaba en Sora.

A su mente regresaba el recuerdo de aquel día, en que caminando por la playa llego a ella la realidad de golpe y la visión del mar y el cielo se volvieron su única compañía, Gray ya no estaba ahí, pero significaban más para ella que cualquier otra cosa, el cielo y el mar, Umi y Sora.

-Juvia lo sabe Gray-san, y está segura de que jamás lo ha olvidado, pero pensó que tal vez recordaría que hoy es cumpleaños de Umi, eso habría sido una razón mejor…-

La mirada perpleja de Gray busco los ojos de Juvia que cruzo los brazos con autoridad, él lo había olvidado de nuevo, como siempre, como cada año, y el solo pensar en el último deseo de cumpleaños de su hija le hacía temblar, ella había dicho que deseaba que en su próximo cumpleaños su padre fuera el primero en felicitarla, por desgracia eso no sucedía aun.

-¿Hoy es el cumpleaños de Umi…?-

-Sí, obviamente el de Sora también-

La desolación cruzo la mirada de Gray y un susurro cruzo sus labios con autocompasión. "Asi que era hoy"

-Mami, Papi ya estoy lista…- la mira azul de la pequeña atravesó la estancia hasta donde vio a sus padres sonreír con ternura. Traía un vestido azul y una bolsita de lado, parecía tan grande y tan pequeña al mismo tiempo

-Bien Juvia no tarda…- Juvia subió las escaleras en dirección a su habitación.

Gray se puso de pie a la altura de su pequeña hija y le acaricio la cabeza.

-Ese vestido te queda muy lindo muñeca…- la abrazo con cuidado ante la mirada perpleja de la pequeña –Umi… feliz cumpleaños.-

La niña soltó un grito tan fuerte, que Gray casi se queda sordo, se soltó del agarre de su padre y comenzó a correr alrededor de la estancia para después dirigirse al segundo piso.

-Mami, mami mi deseo se cumplió, Umi se portó bien y por eso el deseo de Umi se cumplió-

Gray escucho el grito eufórico de su hija y no pudo evitar sentirse repugnante, ni siquiera podía recordar el cumpleaños de sus propias hijas, definitivamente debía visitar la tumba de Sora ese día.

No lo había hecho en una buena temporada, tal vez solo dos veces desde que murió.

Juvia y Umi bajaron del segundo piso dispuestas a salir de paseo, Umi abrió la puerta y Juvia se dirigió un segundo a Gray.

-Hoy cumple seis, por si no lo recordaba…-

Y la verdad era que no lo recordaba, era difícil para el mantener el registro del tiempo que pasaba cuando su única actividad era hacer misiones y buscar a END. Él no tenía tiempo para una familia, asi había sido desde el principio y la razón por la que Juvia se había alejado de él, o una de las razones al menos.

Juvia siguió de cerca de Umi y salió de la casa, Gray la vio por detrás incapaz de seguirla, como era que ella era tan fuerte, seguramente Juvia sufría mucho más que él pero ella era capaz de continuar, a él cada vez le costaba más trabajo.

-Vamos papá apresúrate…- Umi lo tomo de la mano y lo arrastro sin fuerza fuera de la casa. – ¿A dónde iremos primero papá?-

Gray abrió la boca un par de veces y la cerro de inmediato, no tenía idea de que hacer o donde ir, en realidad era la primera vez que salía de paseo con su hija, generalmente Juvia solo le permitía verla un par de minutos y lo echaba después.

-Vallamos a dar una vuelta a la playa Umi, te parece bien- Juvia bajo la mirada a la camisa un poco desarreglada de Umi y se la fajo mientras la niña asentí frenética de felicidad. –Juvia pasara un momento a la tienda no tarda, después iremos a la playa…-

Juvia se paró y se dirigió directamente a una tienda ignorando la mirada agradecida de Gray.

-Papi…- susurro la niña robando la atención de Gray –Umi es una niña mala, por eso papá no se queda mucho tiempo…-

Aquellas palabras tan inocentes rompieron el corazón de Gray que se agacho a la altura de la pequeña.

-Pero que estás diciendo…-

-si Umi promete no volver a pintar la cara de papá, entonces papá querría vivir con Umi…- la niña bajo la mirada y Gray se vio envuelto en una extrema culpa.

-No por supuesto que no eres mala…- la tomo del mentón obligándola a verlo – No vuelvas a decirlo, la razón por la que no puedo estar aquí no eres tú, jamás vuelvas a pensar eso-

-Está bien papá…- asintió la niña dándole a Gray un suave beso en la mejilla.

Gray no sabía qué hacer ni que decir asi que al alzar la mirada y ver una pequeña tienda una idea surgió.

-Ven conmigo Umi…- llevo a la niña hasta la tienda y entro con micha decisión.

-Um Gray-san, Umi-chan…- al salir de la mercería Juvia se encontró con que los dos que iban con ella no estaban, al voltear los vio salir de una pequeña tienda de juguetes tallados en madera.

-Mami, mami, mira papá le compro un regalo a Umi…- la mirada curiosa de Juvia observo al simpático juguete tallando en madera, era un ave, un pájaro de alas extendidas y pico respingado, era toda una obra de arte. –Es el primer regalo de papá y Umi lo cuidara mucho-

-Es muy lindo verdad mi amor…-

-Y este es para Sora…- declaro Gray posando en las manos de Juvia un juguete igual pero en forma de pez dorado. –Seguro que le gustara-

Juvia no pudo evitar sonreír, aunque fuera un gesto muy pequeño.

-Si supongo que a ella le gustara-

Le sonrió como tenía mucho tiempo que no lo hacía pero la bella escena se vio interrumpida por un sonido consistente proveniente de la lacrima de transmisión que Gray llevaba encima.

-¿Qué?- contesto el Fullbuster con brusquedad

-Tenemos información de Zeref…-

-Me tengo que ir- declaro con rapidez Gray para acercarse a Umi y plantar un beso en su frente –Lo siento princesa-

Después se centró en Juvia y en su expresión decepcionada.

-Perdona…-

-Gray-san…- le llamo la atención antes de verlo partir. –No vuelva por favor-

Le pidió casi en un susurro donde la pelea de voluntades dio lugar.

-Volveré de eso no te quepa duda, sigues casada conmigo asi que no te queda opción-

Y de nuevo se marchó, la visión cristalizada por los ojos llorosos de Umi fue apagada por un abrazo de su madre que solo pensaba en que era ese tipo de cosas las que quería evitar al impedirle regresar, por ello se alejó del gremio y por ello también se había ocultado de él pero siempre acababa por encontrarlas. Tenía que resignarse por siempre a sufrir su partida e imaginar que algún día regresaría para jamás irse de nuevo.


Bueno mis amados mortales supongo que mas de uno se quedo con dudas xD... ponganlas en los comentarios recuerden que de su amor vivo x3