Hola hola mis amados mortales mundanos, les traigo otro capitulo narrado al 100 por ciento por Juvia espero que les guste.

Advertencia: este capitulo tiene alto contenido Lemon si son religiosos alienigenas o gatos salgan de aqui inmediatamente n.n


Es de noche, la única luz es Crocux en llamas, estoy muy mal herida, tengo que buscar a mi hija.

Umi-chan, la encuentro apenas unos metros delante de mí, esta frente a él, no de nuevo no por favor, el corazón de Juvia no lo soportarían de nuevo, me levanto llena de desesperación, no permitiré que le hagan daño.

Veo a Lucy-san llegar igual que yo no me ha visto pero ambas hemos pensado lo mismo, un dragón y un demonio. Una princesa y una sirena. Una vida por otra, el final de una existencia para asegurar otra.

La espalda de Gray-sama es tan gélida como la recuerdo, pero parece que no se ha dado cuenta de mi presencia, podría ser, solo sería tan fácil, porque es tan fácil morir.

Un segundo, otro más y el tercero llega antes del final. Un grito ha roto el tenebroso silencio, no se de quien ha sido pero estoy lista para esto, realmente lo estoy.

CAPITULO 2

Watashi to anata no aidane.

(Entre tú y yo)

Jamás voy a acabar de entender porque me enamore de ti, asi, de la forma más tonta e insensata en la que alguien se puede enamorar.

Porque tal vez creí que el amor que surgía desde lo más profundo de mi corazón alcanzaría para los dos, pero nadie puede acostumbrarse de manera tan sumisa a la soledad, aprendí de la manera más dolorosa que el amor se acaba, se rompe, desaparece como la luna al amanecer.

El día que me entere que estaba embaraza pudo haber sido tal vez el día más difícil de toda mi vida, al principio no fue tan malo, estaba enamorada, perdida en el mar de sentimientos que trae consigo el ser madre, pero tú nunca estabas listo, en lo que concierne a mi jamás estabas lo suficientemente listo, y nunca lo estarías cierto.

No te voy a mentir, te quise como a nada más, y te quise más, y probablemente te sigo amando tanto como el primer día, pero por desgracia ya no solo se trataba de mí.

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Y desde entonces paso un año, un año completo en el que ni Umi ni Juvia supimos nada de Gray-sama, Juvia estaba acostumbrada, siempre lo estaba, con el tiempo sabía que Gray-sama simplemente no iba a estar ahí. Umi está ahora en la escuela y en cuanto a Juvia se le va la vida entre el olor a chocolate y royal de la pastelería donde trabaja. No es del todo bueno, pero es lo que hay.

-Juvia-san aquí tienes lo que me encargaste…- resuena uno de los empleados del local, está enamorado de Juvia lo ha dicho varias veces.

-Muchas gracias Leen, eres muy amable…-

-Lo que sea por ti preciosa...- Juvia no lo negara, ha tenido la oportunidad de rehacer su vida, de buscar el amor en otro lugar, pero sigue firme, con la esperanza de que vuelva y jamás se valla de nuevo. Este trabajo no es tan malo, es bien pagado, pero Juvia no puede olvidar su vida como maga, los mejores años de su vida sin duda.

Aun asi Gray-sama se empeñó en algún momento a seguir manteniendo a Umi-chan y a Juvia por supuesto, está bien después de todo lo que necesitamos se ha reusado a darlo.

-Mami mira…- es de noche, camino de la mano de Umi cuando al llegar a casa ahí está de nuevo, mis ojos amenazan con llenarse de lágrimas, cuantos días, cuanto tiempo imaginando el verle ahí de nuevo, parece como si inconscientemente recordara que día es hoy, rehusó a creer que sea simple casualidad.

Umi y yo caminamos en silencio hasta llegar al borde de la puerta donde Gray-sama esta tirado, ¿Por qué? Porque de nuevo me pone en esta situación, porque no pudo simplemente hacerle a un lado e impedirle penetrar de nuevo en mi corazón.

"Pero que tonta he ilusa Juvia, si él siempre ha estado ahí, nunca se ha ido, porque tú no lo has dejado ir"

Lo veo a la distancia observando como Umi trata de despertarlo, es inútil, esta ahogado en alcohol otra vez.

Con dificultad logro levantarlo para que Umi abra la puerta y asi como una broma cruel del destino lanzarlo de nuevo al sillón esperare a que sea de día, unas horas de jugar a la familia feliz y de nuevo ver como se aleja, con la esperanza que conlleva el atardecer.

-Mami, papi está de vuelta…- mi pequeña brinca de la felicidad y sube a su cuarto entonando una canción que no logro entender. Umi está feliz.

Y Juvia, Juvia se siente morir, hace un año que no lo vemos, hace un año que se fue de nuevo en el cumpleaños de Umi, en el aniversario de la muerte de Sora, en el aniversario de nuestra boda.

Prefiero no pensar, no de nuevo, Juvia debió acostumbrarse ya, jamás pensé, nunca en ningún momento que amar a este hombre sería tan difícil.

Me deslizo ágilmente por las escaleras hasta llegar a mi habitación, basta de pensar Juvia, ya no, ya no te hagas más daño.

Mientras Juvia se pone el camisón de seda que usa para dormir siente su cabeza como un torbellino de emociones.

Juvia se siente culpable, sabía perfectamente la promesa de Gray-sama a su padre, también la importancia que ello conlleva, y recuerdo entonces por qué… cuando Umi y Sora nacieron, el peor día de mi vida, conmigo sola en una habitación de hospital, mi desesperación, los gritos por ver a Gray-sama y luego él, él mato a Sora…

Unos brazos fuertes alrededor de mi cintura me saca de mis recuerdos.

-Juvia…- resuena en mi oído haciéndome estremecer y luego hunde su cara en mi cuello. –Juvia…-

Se vuelve a escuchar además de los latidos de mi corazón, lentamente PUM, PUM, PUM.

Me volteo y tomo sus labios con pasión, a quien quiero engañar, lo amo, lo amo tanto y tenerlo aquí de nuevo después de tanto tiempo.

Esta temblando, el efecto del alcohol aun hace efecto sobre él eso es obvio pero eso no impide que sus expertas caricias eleven la temperatura de mi cuerpo, alzo la mano a un lado de su cadera y me aseguro de que la puerta tenga seguro, no me importa nada, ni la culpa ni el dolor esta noche todo lo que quiero es a él.

Me acaricia, siento sus manos frías subir por mis muslos y posarse en mi cintura, lento y delicado.

Avanzamos despacio a la cama, sin hablar, sin decir nada, porque no había nada que decir. Siento lo mucho que le duele el verme de esa manera, pero no puedo evitarlo, mis ojos llenos de reproche están desbordantes de lágrimas.

Sus besos saben a sal, a lluvia amarga y a chocolate, aunque tal vez esa sea yo. Sus labios me atrapan de nuevo y mis ojos se cierran deseosos de perderse en la emoción del momento, sin tiempo a razonar, sin tiempo a más que solo disfrutar de la dulce sensación de sus manos alzando mi camisón.

Sube el camisón sobre mi cabeza y yo alzo los brazos, estoy completamente desnuda ante él, tal y como lo ha estado mi alma desde el día que lo conocí.

Me besa, me acaricia y entra en mí con toda la delicadeza del mundo, ni siquiera me di cuenta del momento en el que se quitó la ropa, me hace el amor de una forma tan especial, ni siquiera cuando estábamos juntos me trataba asi.

Me transmite su miedo, su deseo y su pesar, puedo predecir que a pesar de habernos abandonado de nuevo END no ha dado señales de su ubicación, y asi será, asi ha sido desde que lo recuerdo.

Mete uno de mis pezones en su boca, lo saborea, lo chupa, me devora como si jamás pudiera hacerlo de nuevo, y probablemente asi sea.

Siento que me vuelve loca, me hundo, me destrozo entre sus brazos, estoy a su merced y lo sabe.

O por dios lo amo tanto, lo tomo del cabello y gimo, gimo fuerte cuando siento su caliente y espeso semen derramarse dentro de mí, ya no recordaba esta sensación, es tan estimulante, es como si hubiera esperado toda la vida por esto.

Ambos estamos exhaustos abrazándonos como alguna vez los hicimos, nuestros cuerpos desnudos y sudorosos, hasta que llega el amanecer y con él la realidad.

Abro lentamente los ojos y está ahí observándome, pasando sus dedos fríos y largos por la hendidura de mi mejilla.

-Hola…- susurra con una leve sonrisa dibujada en su rostro, lo observo detenidamente, esta tan guapo como recordaba.

-¿Qué hace aquí Gray-sama?- mi voz seca y fría resuena en la habitación pero no ocasiona que el borre su sonrisa, me abraza una vez más y me atrae hacia él, no me muevo, no impido que me haga suya cuantas veces lo desee.

-Te extrañe, te extrañe tanto…- me susurra aspirando mi cabello.

Sentirlo tan cerca es como el cielo, si pudiera pedir un solo deseo, si tuviera ese privilegio, pediría sentirlo cada noche, cada día, y no vivir esperando que algún día él vuelva.

-Es hora de que Umi valla a la escuela…- le digo cortando de tajo, no puedo, no puedo simplemente aceptarlo un día y al siguiente ver como se aleja de nuevo.

-Espera solo un momento por favor…- me toma de nuevo de la cintura y pega su cara a mi espalda, le duele mi indiferencia, veo lo mucho que le duele, a mi también me duele, y tal vez mucho más que a él.

-Gray-sama…- susurro apenas pasados unos segundos, no sé en qué estoy pensando ni porque, pero tengo que hacerlo –Tenemos que hablar…-

-¿A qué te refieres?...- me pregunta con voz temblorosa, no sé si es por lo que espera que diga o por lo mucho que le ha de doler la cabeza después de lo mucho que bebió anoche.

-¡Quiero el divorcio!-

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Estamos sentados en el comedor con todo el silencio que pude albergar la incomodidad, Umi se mueve de lado a lado, platica con su padre y el finge ponerle atención mientras desayuna, yo ni siquiera lo intento no sé qué pasa, Juvia jamás se había sentido de esta manera.

-Mami, mami, es hora de ir a la escuela- escucho la voz de mi hija como un susurro lejano y no creo entender lo que está diciendo.

-Ah sí…- estoy a punto de pararme cuando recuerdo que ira a la escuela con su amiga, perfecto lo que menos quiero, quedarme a solas con él.

Él tiene la mirada perdida en la ventana, no parece interesado en lo que pasa dentro de la casa.

El timbre suena y me hace saltar, Umi está a punto de irse, se acerca a mí, me da un abrazo y un beso y luego otro a Gray, está feliz de verlo de vuelta, pero estoy segura que sabe que cuando regrese de la escuela él ya no estará aquí.

-Cuídate mucho, princesa- le dice acompañándola a la puerta y cierra cuando la niña ha desaparecido a su mirada.

-¿Y entonces?-

-¿Y entonces qué?- contesto a la defensiva a pesar de que no utilizó un tono brusco conmigo.

-No me vas a contar…- desvió mi mirada y me niego a contestar algo que no está pasando –Supongo que encontraste a alguien y te vas a casar, ¿Por eso quieres el divorcio no?-

-Si asi fuera no es problema de Gray-sama- me levanto rápidamente, tengo que escapar pero no lo logro, me toma de la muñeca y me arrincona contra la mesa.

Y es entonces cuando recuerdo, aún estoy en bata, con el ligero camisón debajo.

-Dímelo…- se acerca demasiado, me toma de la cintura y me restriega contra él, está enojado y aun asi trata de ocultarlo, no puede, lo conozco mejor que nadie, lame mi oreja y lo toma entre sus dientes. –Eres mía…-

Resuena y yo abro los ojos incrédula de lo que acaba de decir.

-Me perteneces, no dejare que nadie te tenga, ni a Umi tampoco, es mi hija-

-Y siempre será tu hija…- respondo apenas sin aliento –Y siempre lo será, pero Juvia ya no más, está harta de esperar, ya no más-

No me suelta por más que trato de luchar contra él, el paso de los años lo ha hecho fuerte, más de lo que ya era, duro y seco.

-Dijiste que me esperarías, el día que nos casamos dijiste que no te importaba lo que pasara si estábamos juntos-

-En ese entonces no pensé que sería de este modo…- me defiendo completamente furiosa, es cierto lo dije, pero no asi, no esta manera, no cuando el solo nos busca por ratos y no nos permite permanecer con él, no cuando se va sin avisar por días, meses, con la incertidumbre si sigue o no con vida.

-No me importa…- resuena gruñendo.- Jamás te dejare libre, no serás de nadie más, llámame egoísta y arrogante, pero no te puedo dejar ir…-

Me alza un poco y quedo sentada en la mesa, el vaso vacío de Umi cae al suelo y yo me quedo petrificada. Está enojado su mirada es penetrante y vacía, mi corazón no puede dejar de latir.

-Nadie te puede dar lo que yo te doy, nadie…- se abalanza a tomar mis labios y de nuevo pierdo el juicio, como logra encenderme de esta manera. No es el mismo hombre con el que hice el amor hace apenas unas horas, ahora es un animal salvaje dispuesto a devorarme por mi mal comportamiento.

Y me lo demuestra, mete su mano por debajo de mi camisón y tortura rápido, lento, y más rápido. Lo quiero, dios lo quiero, pero no puedo con todo esto.

-Basta por favor…- susurro pero no se detiene, me tiene contra la mesa completamente desarmada.

Y sé lo que va a pasar, una vez más caigo rendida ante él, soy una desgracia.

Me transmite tanta desesperación que me uno a su juego, le muerdo un hombro y el mordisquea mi cuello, entra en mí, duro y fuerte, siento que me voy a partir a la mitad, pero no lo detengo, estoy eufórica, rabiosa pero muy necesitada de él.

Tomo su cabeza y la aprieto contra mi pecho, ambos sudamos y jadeamos medianamente satisfechos, soy tan tonta me pierdo de nuevo en su boca, con esa fantástica lengua destruyendo todo rastro de seguridad en mí, cuando se escucha la puerta.

TOC, TOC.

Y es suficiente para que Juvia vuelva a la normalidad, trato de la mejor manera de arreglar mi burdo atuendo mañanero y abro la puerta consiente de que Gray-sama está detrás de Juvia arreglando su propia ropa.

-Leen, eres tú ¿Qué ocurre?-

-Oh mi preciosa Juvia sé que es tu día libre pero necesito que me ayudes con algunas cuentas de la pastelería si no es mucha molestia-

Mi compañero de trabajo no se ha percatado de la mirada asesina que tiene contra él, está demasiado ocupado escudriñándome con la mirada, ya ha pasado varias veces antes, llega cuando sabe que Umi se ha ido a la escuela y se queda hasta que ella vuelve.

-Claro no es problema pero Juvia necesita cambiarse…-

-No hay problema, te esperare en la sala y entonces…- entra con tanta confianza que al ver a Gray-sama con los brazos cruzados dentro de la casa el color de su cara desaparece. –Juvia querida ¿Quién es él?-

-Gray Fullbuster…- responde Gray-sama extendiendo la mano "muy gentilmente" pero con la mirada más árida de la faz de la tierra. –Soy el marido de Juvia-

Leen extiende su mano y lo aprieta por igual, Leen es un tipo muy simpático, debe estar rondando los 30, tiene pelo verde y una buena altura, podría competir con Gray-sama en cuanto a forje pero definitivamente Gray-sama es más apuesto.

-Leen Misami, soy compañero del trabajo de Juvia- responde castañeando los dientes, Leen ya se creía mi prometido, ni siquiera sabía que tenía un marido, daba por hecho que era viuda o divorciada. Pero que caos yo nunca le di alas pero aún me emociona como una adolecente que Gray-sama este celoso.

-¿Gray-sama no tiene que irse ya…?- digo sin sonar muy altanera, más como una esposa preocupada porque su marido llegara tarde a trabajar.

-No, iré por Umi a la escuela en un rato y la llevare al parque antes de volver-

-Como quiera- subo las escaleras y dejo a esos dos apuestos hombre en la estancia, dejare que se disputen una pelea que no existe, mientras sigo mi plan original de pasar todo el día en lamentos, dos lagrimas escapan por mis mejillas y tomo la foto de Sora que aún conservo en mi habitación. Mi pequeña, mi bebé, asesinada en un cuarto obscuro hace ya 7 años. Llevo el retrato contra mi pecho y pienso en lo mucho que me gustaría tener a mi familia completa, además de Umi no tengo nada…


Comentenme mortales recuerden que de su amor vivo x3 Recuerden que los amo yane.