Este capitulo y el siguiente me costaron mucho trabajo... la verdad este tipo de historias me cuestan trabajo xD quienes me conocen saben que me siento mas cómoda narrando historias con los géneros de terror, suspenso y misterio (y me es imposible escribir algo de ese genero con estos personajes por que no podría matarlas o desaparecerlas o lo que sea tan fácilmente, no sin quejas de sus "fans") . Así que por eso por mas que intento no me sale mas de un capitulo a la semana,
Esta semana planeaba subir un dibujo que estaba haciendo de Nico pero la verdad es que por cosas personales me fue imposible trabajar en el boceto, igual quería subir una escena eliminada del capitulo anterior, pero igualmente no he tenido tiempo de checarla y modificarla (es la que muchos querían ver NicoMaki en la galería) pero la subiré tarde o temprano, quiero pensar que la anexare con el capitulo 06 pero dependerá de como este mi semana.
Ummm... no tengo mas que decir así que los dejo con el capitulo -muy probablemente- de esta semana.
Ni Love live ni sus personajes me pertenecen, si me pertenecieran hubiera habido yuri cada 3 escenas.
Capítulo 05:
El cielo nuboso y gris se dejaba ver amenazante sobre la ciudad, las primeras gotas de lluvia comenzaron a caer, chocando con todo lo que hubiera a su paso, mientras una pelinegra sólo observaba desde su ventana ese fenómeno de la naturaleza que tanto odiaba...
Y es que cuando el ambiente se tornaba húmedo y frío, su estado de ánimo recaía pero, había otro motivo por el cual Nico odiaba la lluvia, ésta le hacía regresar al pasado, a cuando ella tenía otro sueño, recordaba la época donde podía correr, saltar y bailar libremente. Sin poder evitarlo sus pensamientos se remontaban al día en que a sus 16 años, recibió la noticia de su doctor, cuando este le dijo que a pesar de que su recuperación había sido rápida y que completó su tratamiento exitosamente, las secuelas del accidente no le permitirían ser capaz de moverse como antes, ya no podría bailar, y eso para ella significaba que no se convertiría en idol. Aquel día el mundo de la pelinegra se volvió del color del cielo, su sueño se había hecho añicos. Aunque su familia y Nozomi, su única amiga en ese entonces, intentaron animarla, ella sólo sentía que se hundía más y más. Sin embargo su madre no pudo soportar la situación, verla en ese estado era desgarrador, habló seriamente con Nico, haciéndole comprender que ser idol no era la única manera de llevarle felicidad a las demás personas y a ella misma. Al darse cuenta de la preocupación que les causaba a todos a su alrededor y tras esa larga y dolorosa conversación con su madre, se obligó a salir de ese hueco en el que estaba sumida, decidió seguir el consejo de su doctor –al cual debía ver como mínimo una vez al mes para revisión– quien le recomendó pintar, le serviría al menos como un medio para expresar su enojo o frustración.
Con el tiempo, Nico fue tomándole gusto a su nuevo pasatiempo y se dio cuenta del potencial que tenía. Al terminar la preparatoria se encontraba tan contenta con la pintura, que animada por Nozomi decidió tomar la carrera de historia del arte.
Pero a pesar de todas las cosas buenas que ahora tenía, seguía odiando la lluvia y también odiaba cuando la temperatura bajaba, por exactamente la misma razón. La rodilla se le entumecía y aunque no hiciera ningún esfuerzo físico cojeaba, era molesto y doloroso, como si tuviese algo atravesado específicamente en la rodilla, y no le permitía flexionar bien la pierna. Era desesperante, y frustrante, pero aquel día era peor, no podía pintar para liberarse de la frustración. Su mano seguía mal y estaba segura que si tocaba la puerta de su vecina una vez más, o si esta se daba cuenta que no había seguido sus indicaciones tal como le había dicho, no ocurriría algo bonito...
La doctora era una mujer bastante comprometida con sus pacientes, todas las noches, cuando volvía del hospital pasaba a ver a Nico y verificaba que su herida estuviera curándose correctamente. No conversaban más de lo necesario, por lo que la mayor parte del tiempo, cuando la pelirroja estaba ahí verificando el avance de su trabajo era en silencio. Pero desde esa vez que ella había tocado para que la artista pudiera terminar su cuadro, Nico no podía evitar ponerse bastante nerviosa al tenerla cerca. Cuando decidió contarle a sus amigas, notó que Nozomi estaba bastante divertida con el asunto, lo cual no podía significar nada bueno... y agradecía el hecho de que Eli se hubiera vuelto más cercana a ella, así no tendría a la astrónoma fastidiándola.
Nico abrió su refrigerador y aunque vió algunas cosas dentro de este, no tenía lo suficiente para cocinar, mucho menos algo decente. Al parecer, tendría que salir de casa a hacer las compras ya que a esa hora sus hermanos debían estar en la escuela y sus amigas en el trabajo, por lo que no tenía otra opción. Obsevó la ventana ahora cerrada y como algunas gotas de lluvia la salpicaban, de ir tendría que ser en ese instante que sólo era una llovizna.
Suspiró pesadamente, no quería ir pero debía hacerlo, su estómago le exigía alimento. Se puso un impermeable y tomó su cartera, iría rápido al mini súper cercano sólo a comprar algo para ese día. Salió de su departamento, se aseguró de poner el pestillo a la puerta y bajó las escaleras con mucho esfuerzo. Era en días como ese que odiaba vivir en el tercer piso de un edificio que no contaba con elevador. Una vez llegó a la planta baja aprovechó para ver su buzón, no había nada nuevo. A paso lento e intentando disimular su cojera –sin éxito– avanzó a la salida del edificio topándose con Maki.
Ese día, la doctora iba llegando a casa luego de un agotador turno de noche. Lo único que deseaba era dejarse caer en su cama y dormir de largo hasta que fuese hora de volver al hospital, tal y como estaba el clima, era seguro que lo conseguiría. Pero entonces vió a Nico quien la saludó con un movimiento de cabeza y la pelirroja hizo lo mismo, sin embargo no pudo evitar darse cuenta del caminar de la artista por lo que la detuvo.
–¿Yazawa-san te encuentras bien?
–Sí, no te preocupes. -le respondió Nico volteando su cabeza para observarla.
–Pero, parece que estás herida.
–Tan sólo es una vieja lesión. –Nico se dio la vuelta para continuar su camino.
A esas alturas Maki ya consideraba a Nico una paciente, más bien su paciente, de la cual era responsable, por lo que se obligó a insistir, aunque era algo que no solía hacer –¿De verdad te encuentras bien?
–Sí...
–¿Y a dónde vas? –aquella pregunta sorprendió a la misma pelirroja.
–Sólo pienso ir a comprar algo para comer.
La doctora no sabía que más decirle, por lo que dejó que se alejara. Pero algo no se sentía bien, no podía dejar que se fuera de esa manera, apretó las llaves de su auto y alcanzó a Nico rápidamente. –Yazawa-san, acabo de recordar... que necesito ir al supermercado a comprar algunas cosas. La artista se detuvo para prestar atención a lo que la doctora decía.
–Está lloviendo así que… no me importaría llevarte. –Nico la miró como si Maki le estuviese hablado en otro idioma, por lo que rápidamente agregó –N-No creas que lo hago porque estoy preocupada por tí, es sólo que de verdad también debo comprar algunas cosas. –Aquello le sacó una sonrisa a Nico quien no lo pensó mucho y decidió aceptar, no tenía nada que perder.
–¿Por qué no te dedicas a tus asuntos? –preguntó Maki molesta.
–Eres médico, deberías ser más consciente de lo que comes. –la regañó Nico, mientras sacaba del carrito de la pelirroja comida congelada para microondas y sopas instantáneas.
–¡Por si no lo notaste también llevo vegetales!
–Sí... como 20 kilos de tomate. –la artista se alejó para regresar a su lugar la "comida basura" con la que su vecina planeaba llenar su alacena y refrigerador.
Maki estaba molesta, se arrepentía de haber llevado a la pelinegra con ella. Sabía que Nico tenía razón, y que sus hábitos alimenticios no eran los mejores pero, eran raros los días en que tenía tiempo para cocinar o bien, la energía para ello. Vió como la artista metía en su carrito –sin pedirle su opinión al igual que antes claro está– varios condimentos, frutas, verduras y variedad de carnes. Después tomó su propio carrito y se adelantó. La doctora observó lo que su vecina escogió para ella y decidió que lo mejor sería llevarlo, no tenía ganas de ponerse a discutir. Estaba cansada y tenía sueño, deseaba irse pronto a su departamento a dormir. Buscó a Nico por los pasillos hasta que dio con ella. La pelinegra observaba con atención una pantalla de 42'' que estaba en la entrada del departamento de electrónica, en la que se estaba reproduciendo el más reciente Love Live, cuando Maki se acercó más a ella, pudo notar que en su rostro se reflejaba tristeza.
–Yazawa-san...
Nico casi saltó cuando escuchó a Maki hablarle, se sintió como si la hubiesen descubierto haciendo algo malo pero se tranquilizó al recordar que su vecina no tenía idea de lo que pasaba por su mente– ¿Has terminado?
–Sí...
–Creo que también tengo todo lo que necesito.
Nico comenzó a avanzar hacia las cajas con la pelirroja detrás de ella. Maki se dio cuenta de que la cojera de la pelinegra era más notoria y recordó lo que ésta le había dicho una hora atrás, "sólo una vieja lesión". La doctora se preguntó qué tan antigua sería y si ya había pasado tanto tiempo, ¿qué tan grave pudo ser? Para dejarle esa secuela debió ser algo bastante fuerte. Estaba tan absorta en sus pensamientos, que cuando se dio cuenta, la cajera ya le estaba diciendo el total de su cuenta a pagar.
–¡Cha chaaan! –exclamó Nico mostrándole a Maki el platillo que había preparado– Bruschetta con tomate. Debes estar agradecida de que yo te esté preparando el desayuno.
Maki soltó un gruñido antes de contestarle –Yo creo que es lo mínimo que puedes hacer, después de todo te llevé a hacer tus compras. –tomó el plato que su vecina le estaba ofreciendo y caminó hacia el comedor.
Quizás en otro momento –o si la artista hubiese cocinado otra cosa– habría rechazado la comida que le estaba ofreciendo pero, definitivamente si tenía algo que le gustaba no podía hacerlo.
–Sí, bueno... –Nico suspiró– G-Gracias por eso. –la artista tomó sus bolsas y caminó hacia salida del departamento de la doctora– También te hice una ensalada, está en el refrigerador, nos vemos. –le dijo antes de retirarse y sin esperar respuesta de la pelirroja salió.
Maki tomó el primer bocado de su desayuno y aprovechando que su vecina ya no estaba para verla, soltó un gritito de entusiasmo, le gustaba, al igual que el pastel del otro día. Admitía que la enana era buena cocinera, pero eso era algo que no planeaba decirle. Entonces, recordó la tristeza en el rostro de Nico y su difícil andar. Volvió a perderse en sus pensamientos. La realidad era, que aunque no quisiera admitirlo, comenzaba a importarle la pelinegra y quería saber un poco más de ella.
–Y entonces Nozomi… –Eli estaba en el departamento de Nico platicándole sobre su salida con la astrónoma.
Se veía bastante emocionada mientras le contaba, por lo que Nico se esforzó en sonreírle y escuchar todos los detalles, lo que más le llamó la atención del relato de la rubia, fue que ya no se refería a la astrónoma como "Tojo-san", ahora era Nozomi. Quizá si se hubiese sentido anímicamente bien aquel día, hubiera aprovechado para molestarla un poco y de paso obtener más detalles.
Pero la lluvia no cesaba...
–No tenía idea que te gustara Nozomi. –comentó por fin Nico– Es decir, me di cuenta de que tenían buena química pero, creí que tardarían un poco más.
Eli se rió– La verdad es que no pensaba moverme tan rápido, sólo han pasado unas semanas desde que nos conocimos. –en realidad ya había pasado mes y medio desde la primera vez que habían hablado.
Antes de que la coreógrafa pudiera continuar, el timbre sonó. Por alguna razón la primer persona en la que pensó Nico fue en su vecina, así que se apresuró en abrir, pero en lugar de ella, se topó con "el diablo" y no pudo disimular su rostro de decepción.
–Nicochi, ¿acaso esperabas a alguien más? -dijo Nozomi con una sonrisa traviesa.
–No. –respondió secamente dejando pasar a su amiga.
–¡Oh! Elichi.
–¿Elichi...? –repitió Nico lo que había dicho la astrónoma.
–Hola, Nozomi. –Eli se puso de pie rápidamente y caminó hacia la recién llegada.
Nico sólo observó la interacción de ambas como si fuese un problema complicado de matemáticas. Sonrisas bobas, sonrojos y miradas con un brillo incómodo… y así era como se sentía la artista en ese instante, incómoda. En algún punto decidió alejarse de ese par y sus melosidades. Se acercó al mueble donde guardaba su material de arte y deslizó sus dedos sobre la madera de éste, tenía muchos deseos de pintar pero, sabía que su herida aún no sanaba por completo, quizá si hablaba con su doctora ésta le autorizara hacerlo y le diera algún medicamento para mitigar el dolor. Le parecía algo improbable pero, al menos haría el intento. Vió a sus amigas y se dio cuenta que seguirían así un largo rato, por lo que salió de su departamento y se dirigió al de la doctora.
Maki no tardó mucho en abrirle, parecía que la había encontrado arreglándose para salir. La pelirroja la invitó a pasar y le comentó que ya casi debía irse al hospital. No quería hacerla llegar tarde al trabajo por lo que le expuso rápidamente su caso, a lo cual la doctora respondió que "no" al instante. Nico hizo un puchero provocando que Maki luchara por no reírse, lo que sí hizo fue prometerle que al día siguiente examinaría su herida y en base a eso llegaría a una conclusión. Ambas salieron del departamento, la doctora tenía poco tiempo y se fue en seguida, dejando a Nico en el pasillo, cuando se dio vuelta se topó con unas curiosas y sonrientes Eli y Nozomi.
–Vaya, ¿qué hacías con Nishikino-san? Nicochi.
–L-Le preguntaba si podía pintar. –aunque decía la verdad, temía lo que Nozomi pudiera imaginar con aquella información, por eso no le había contado cómo logró terminar su cuadro, sí tuvo que contarle lo de la herida y que la pelirroja fue quien la trató pero, sólo por eso estuvo molestándola durante horas. Así que mucho menos pensaba decirle que habían ido a comprar juntas, había cosas que era mejor que su amiga no supiera por ningún motivo.
–¿Y qué te dijo? –preguntó Eli, ella sí sabía lo sucedido con su vecina, aunque al igual que a Kotori, le pidió que no le dijera nada a la astrónoma, la diferencia era que la diseñadora lo comprendía, y Eli... bueno, se veía más interesada en saber que haría Nozomi, que en guardar el secreto.
–Que mañana revisará mi herida y en base a ello, me dirá si puedo o no hacerlo.
–Lo que me sorprende es que tengas la confianza suficiente para ir a meterte en su departamento. –en la versión que le contó a Nozomi, la artista había dicho que la doctora fue al suyo.
–¿No te acuerdas que estuvo a punto de hacer la primera vez que hablaron? –comentó Eli, recordando cómo la pelinegra casi había saltado sobre su vecina pidiéndole que tocara para ella. A pesar de que no presenció ese acontecimiento, lo sabía y seguramente con lujo de detalles gracias a Nozomi.
Poco a poco Nico observó como la conversación comenzaba a desviarse hacia donde no quería. Fue entonces que se dio cuenta de algo, Nozomi no era la única con una personalidad sádica, aquel día conoció ese lado de Eli que no tenía idea que existiese, y las siguientes horas fueron de lo más incómodas para la artista...
