¡Hola!

Aun no se acaba la semana xD lamento la tardanza pero fue una semana pesada. Y pues no tengo mucho que decir, solo que gracias por continuar leyendo mis delirios. Esta vez si agregue el extra al final del capitulo que mencione la semana pasada, espero les guste, el próximo capitulo también incluirá uno. Gracias por los comentarios es gracias a ellos que le echo ganas para actualizar al menos una vez por semana. Espero no tardar tanto en traerles el capitulo 7...

Ojala les guste el capitulo :D

Ni Love Live ni sus personajes me pertenecen...


Capítulo 06:

Nico caminaba observando con gran asombro, el lugar donde se encontraba. Relojes derretidos por todas partes emulando a "La persistencia de la memoria", sobre ella, estaba otra obra igualmente conocida haciendo la función de cielo; "La noche estrellada". Salvador Dalí y Van Gogh. Surrealismo y postimpresionismo. Aquello provocó que soltara una fuerte carcajada que de alguna manera logró contener, la pelinegra se sentía en la dimensión desconocida e incluso se empezó a reproducir aquella melodía en su versión piano pero, gradualmente la canción comenzó a deformarse al igual que su entorno, el cual poco a poco se convertía en "El jardín de las delicias", o más bien, en uno de los paneles de esa obra, "El infierno musical". La música se volvió insoportable, ya no era sólo piano lo que se escuchaba, era una variedad de instrumentos que Nico no alcanzó a identificar por lo desafinados que estaban, además de las criaturas –de lo más raras, escalofriantes y aterradoras– que la rodeaban y cantaban de forma horrenda entre alaridos y lamentos de personas condenadas a sufrir por toda la eternidad en aquel lugar. Un hombre de cuerpo azul con cabeza de ave, se acercó a la artista y extendió su brazo hacia ella, el cual se alargó y su mano creció tanto que Nico supo que para él era una especie de mosquito, la mano del monstruo descendió tan rápido que el grito de terror de la pelinegra no alcanzó a salir de su garganta.

Todo se volvió negro.

Nico despertó agitada y bañada en sudor, las obras de El Bosco le parecían perturbadoras pero, desde ese momento, eran aterradoras. Cuando se tranquilizó buscó con la mano su celular, quería saber la hora y todo estaba oscuro. No tardó mucho en toparse con un bulto que se encontraba junto a ella, aquello le resultó extrañó y decidió usar su otra mano para examinar a detalle, entonces un quejido la hizo exaltarse y retirar sus manos en seguida.

–Nicochi… –un escalofrío le recorrió la columna vertebral al reconocer la voz– Deja dormir...

–¡N-No-Nozomi! –exclamó asustada. Retrocedió, topándose con el final de su cama e inmediatamente con el piso. Nico se quejó de dolor ante el fuerte golpe que se había llevado. Pasaron unos segundos antes de que la luz se encendiera gracias a una Eli de rostro somnoliento que tenía su mano sobre el apagador, mientras Nozomi se hallaba sobre la cama bostezando. Y fue hasta unos instantes después, que Nico logró recordar la noche anterior. Sus amigas se la habían pasado molestándola y cuando se dieron cuenta ya era tarde. La astrónoma simplemente le avisó que se quedaría esa noche –así es, ella no preguntaba sólo informaba– automáticamente Eli se apuntó en los planes y de alguna manera las tres lograron acomodarse en una cama que era para dos.

–¿Qué ocurre? –preguntó la rubia con cara de pocos amigos.

–Nada, es sólo que tuve un sueño... y cuando desperté, supongo que estaba desorientada.

–Te dije que dejaras dormir Nicochi, cuando Elichi no duerme mucho se despierta de malhumor. –comentó Nozomi.

–¿Qué? –preguntó la pelinegra– ¿Tú cómo puedes saber eso? –y en seguida vió cómo se formó una sonrisa traviesa en los labios de Nozomi– No, no... definitivamente no quiero saber... –Nico se apresuró a corregirse, decidió que hay cosas en este mundo que es mejor no saber.

–L-Lo sabe porque se lo dije. –aclaró la coreógrafa, estaba sonrojada, había comprendido perfectamente lo que pasó en ese momento por la mente de la artista, así que prefirió no dejar que Nozomi soltara alguna explicación rara.

La pelimorada se veía bastante divertida, no importaba la hora que fuera, la astrónoma siempre que veía una oportunidad de molestar a alguien, la tomaba y aprovechaba al máximo. Eli estaba por apagar la luz cuando un teléfono sonó, era de Nozomi.

Minutos más tarde el trío se encontraba en la puerta principal del departamento de la bajita, sus amigas debían retirarse para prepararse e ir al trabajo pero, antes de ello molestaron un poco más a la pelinegra. Nico vió como se alejaban y al llegar al departamento de Eli, Nozomi le dio un beso de despedida en la mejilla para luego cada una tomar su camino. La artista se preguntó cuánto tiempo más pasaría para que esas dos formalizaran algo. Estaba por entrar a su departamento cuando divisó a Maki, quien al parecer iba llegando del trabajo. Según le había contado la doctora, aquella semana le tocaba el turno de noche. Se veía bastante cansada, tenía ojeras y caminaba arrastrando los pies.

Se preguntó si "Maki-chan" tenía la energía necesaria para prepararse el desayuno e ingerirlo antes de quedarse dormida, entonces se dio cuenta que Maki se había quedado quieta, frente a su propio departamento, observándola con los ojos abiertos por la sorpresa y sus mejillas completamente teñidas de rojo. Nico frunció el ceño y abrió la boca para preguntar pero entonces la doctora se adelantó.

–¿Maki-chan?
Eso fue suficiente para que Nico se diera cuenta que no sólo fue un pensamiento, sino que lo dijo en voz alta– Y-Yo… –intentó buscar una excusa pero, fue en vano. Se preguntó si de algo serviría tirarse al suelo y rodar para escapar de aquella situación sin tener que darle alguna explicación en ese momento, más tarde o con suerte, nunca.

–N-No creo haberte dado la confianza suficiente como para que me llames así, Nico-chan. –sin agregar nada más entró a su departamento dejando a la artista sola en el pasillo con su mano aun en el pomo de su puerta, justo donde la habían dejado sus amigas.

Nico arqueó una ceja. ¿Era en serio? ¿Ahora sería Nico-chan? Por el tono de voz que la pelirroja usó, supuso que lo hizo como una especie de venganza, por referirse a ella por su nombre.


–Así que… –Nico observó a su amiga teclear algunas cosas en la computadora– ¿Tú y Eli?

–Sí y no. –respondió Nozomi, aún con su mirada fija en la máquina frente a ella. Nico había ido al centro de investigaciones donde trabajaba la pelimorada, pues ésta le pidió que fuera porque quería presumirle la estrella que había descubierto, la cual ya tenía nombre pero que por alguna razón no le había dicho.

–¿Podrías explicarlo mejor?

–Nos gustamos. –se giró para ver a la artista– Mucho, de hecho. Pero no queremos apresurar las cosas hasta no estar seguras.

–¿Seguras de qué? –Nico levantó ligeramente los hombros y luego los dejó caer– ¿De cuántos invitados serán para la boda?

Nozomi sólo sonrió y luego señaló el monitor– Ésa es.

–Se ve como cualquier otra. ¿Cómo sabes que no fue descubierta antes?

–Hay maneras pero, es todo un proceso que resulta bastante tardado, aunque vale la pena, sobre todo porque en nuestra galaxia ya están todas catalogadas, así que descubrir una nueva es algo bastante satisfactorio.

–¿Y le pusiste Eli o Elichi? –preguntó Nico con evidente curiosidad.

–Claro que no, acababa de conocerla.

–¿Entonces?
–Por el momento dejémoslo como un misterio.

–¿Por qué?

–Al parecer hoy despertaste bastante curiosa.

Nico sonrió, todo lo que quería, era mantener su mente ocupada. No podía pintar mientras su doctora no se lo autorizara y eso no sucedería hasta que examinara su herida pero, en ese momento su vecina debía estar durmiendo. – Un poco…

–¿Pasa algo? –preguntó la astrónoma al notar que su amiga estaba incómoda.

–No. –se apresuró a responder, por nada del mundo le diría que planeaba ir a visitar a Maki para que revisara su herida. Sabía que de ser así, no habría manera de hacer que su amiga se callara –y parase de molestarla– durante horas.

–Por la mañana te veías agitada, ¿las pesadillas volvieron? –preguntó Nozomi.

–Las pesadillas nunca se han ido. –la artista hizo una pausa– Sólo se habían vuelto soportables. –luego del accidente Nico comenzó a tener pesadillas pero eran más o menos normales, fue cuando empezó su carrera que se volvieron tan abstractas.


Maki terminó de retirar los puntos, entonces examinó otra vez la herida de Nico, confirmó que todo estaba en orden y volvió a vendar su mano. La artista estaba feliz de que su vecina le dijera que una semana había sido suficiente. Aún no había fecha para su próxima exhibición, y no tenía prisa, sólo necesitaba expresarse mediante el pincel y el lienzo. Cuando era más joven sentía exactamente lo mismo pero cantando y bailando, Nico ya no podía hacerlo, pero ahora tenía algo más.

La pintura.

–Imagino que seguirás pintando. –comentó Maki más como afirmación que como pregunta.

–Ese es el plan. –la pelinegra se preguntaba porqué volvía a vendar su mano.

La pelirroja se levantó de la silla donde estaba y caminó hacia el dormitorio. Nico se quedó observando en esa dirección, esperando que la doctora regresara. No paso ni un minuto cuando volvió con algo en su mano, la artista ladeo su cabeza curiosa y en espera de que Maki le mostrara que era lo que traía.

–Déjate la venda mientras pintes. Está cicatrizando bien, pero no es bueno que te manches con pintura en esa zona. –la doctora hizo una pausa antes de seguir– Usa esto. –le entregó un guante a Nico– Póntelo cuando pintes.

–¿Un guante de ciclismo?

–La parte de la palma está acojinada, cuando sostengas el pincel no lo sentirás haciendo presión sobre tu herida, a diferencia de cuando usas sólo la venda.

Nico sonrió– Así que... compraste un guante porque te preocupa la gran artista Nico Nii.

–¡N-no te equivoques! –dijo rápidamente Maki– Lo tenía por ahí... ¿y por qué hablas en tercera persona?

La artista pensaba seguir fanfarroneando, pero al darse cuenta de eso se quedó callada y observó a la mujer frente a ella de una manera que la doctora no pudo descifrar.

–Es… una vieja costumbre, y a veces no me doy cuenta… –Nico se interrumpió y desvió su mirada al suelo, en el poco tiempo que llevaban conociéndose, Maki se dio cuenta que era un gesto común en la pelinegra, y no le gustaba.

–¿Ya sabes qué pintaras? –preguntó la pelirroja intentado cambiar el incómodo ambiente que se había creado.

–No. –y era verdad, Nico aún no sabía que pintar, muy probablemente haría varios bosquejos de grafito antes de tomar los pinceles– Pero ya se me ocurrirá algo.

La doctora miró de reojo su piano y pensó si sería correcto ofrecerse a tocar algo para ella– Creí que tenías algo en mente, ya que desde ayer me preguntaste si podías pintar.

–Una vez tenga el pincel o lápiz en mi mano la inspiración llegará a mí.

–Suenas bastante confiada, Nico-chan.

La artista sintió calor en sus mejillas, observó detenidamente a la doctora, al parecer el "acuerdo" de esa mañana permanecería de esa manera– Eso es porque soy consciente de mis habilidades –hizo una pausa para controlar sus nervios– Maki-chan.

Se miraron mutuamente durante algunos segundos que para ellas fueron eternos. Nico reaccionó primero al escuchar un timbre que no provenía del departamento de la pelirroja si no del suyo. Se despidió rápidamente para recibir a quien fuese que la hubiera ido a buscar, dejando sola a la doctora en su hogar. Ésta se llevó las manos a la cara y lanzo un pesado suspiro.

–¿Qué rayos...? –susurró la pelirroja mientras dejaba caer las manos en su regazo.

Una vez en el pasillo Nico se topó con su amiga Kotori fuera de su departamento esperando con una de sus típicas sonrisas en el rostro. La artista cerró la puerta del departamento de su vecina atrayendo la atención de su amiga quien la miró interrogante, aunque sin borrar su sonrisa.

–¿Estabas con Nishikino-san?

Nico agradeció que no hubiera sido Nozomi quien había ido a buscarla– Si, me estaba diciendo que todo está bien y puedo pintar si así lo deseo.

–Me da gusto escuchar eso Nico-chan.

La pelinegra se acercó a la puerta de su departamento y abrió para que ambas pudieran entrar– La verdad es que, yo también estaba empezando a estresarme.

–Bueno Nico-chan, tengo algo de prisa hoy por que debo reunirme con Umi-chan y otra amiga.

–¿Por qué vienes entonces si tienes el tiempo tan medido?

–Porque quiero llevarte conmigo.

–¿Ah?
–Umi-chan disfrutó mucho de la exhibición e incluso compró uno de tus cuadros, me dijo que tiene un trabajo que ofrecerte, como no encontró otra manera de comunicarse contigo me pidió que te preguntara si estabas interesada.
Nico lo meditó un momento– No lo sé, creo que debería ver primero de que se trata.

–Entonces vamos. –dijo Kotori, tomando la mano de su amiga artista– Nos reuniremos en una cafetería, ahí te dará los detalles.

El ver a su amiga tan contenta fue suficiente para que Nico aceptara ir de buena gana, no le agradaba mucho la idea de salir a lugares públicos, exceptuando la galería, el supermercado o la tienda de arte. Pero en esta ocasión, quizá la nueva experiencia le ayudaría a ampliar un poco más su sector laboral y con eso en mente decidió que tomaría la oportunidad que se le presentaba para crecer un poco más como artista.


EXTRA: Escena eliminada del capítulo 04.

Maki se encontraba frente a una galería de arte, sin estar completamente segura si era o no donde Nico exhibiría su trabajo. El día anterior la bajita sólo le había dicho que era una galería cercana al lugar donde vivían y según su breve investigación con algunos vecinos –o eso creía que eran– aquella era la única de esa zona. Consultó su reloj y cálculo que le quedaba aproximadamente una hora antes de tener que correr al trabajo, esperaba que eso fuera suficiente para admirar las piezas de la exhibición de su vecina. Ya había visto la pieza principal de aquel evento, –luego de que Nico la terminara en su departamento– la cual le gustó mucho, más no quiso externarlo en aquel momento, sobre todo porque sabía que eso inflaría más el ego de la pelinegra. Y aunque al inicio no tenía planeado asistir, ahora sentía curiosidad. Debía ir al hospital y cumplir con su horario, así que prefería estar en casa intentando recuperar energía que estando ahí… viendo el trabajo de aquella molesta enana, pero no pudo evitarlo.

Apenas entró, se dio cuenta de lo popular que era Nico y si bien no estaba a reventar, había suficiente gente como para no ser capaz de moverse con total libertad por el lugar. Se puso unos lentes de sol como si con fuera suficiente para disfrazarse –ignorando el hecho de que su color de cabello no es de lo más común– no quería que la artista la reconociera, por alguna razón, algo dentro de ella le decía que sería mejor de esa manera. Mientras se habría paso por el lugar, observó a Eli hablando con Nozomi, a quienes reconoció como: otra vecina –con la que aún no hablaba– y Tojo-san, amiga de Nico. Pasó de largo y alcanzó a escuchar como la rubia invitaba a la otra a comer, en un plan que no parecía para nada amistoso sino... algo más.

Se detuvo y observó con detenimiento una de las pinturas. Era buena, la enana era bastante buena. Pensó que quizás alguno de esos cuadros se vería bien en su habitación o su sala. Luego de meditarlo decidió que su dormitorio definitivamente sería la mejor opción, si volvía a pasar otra emergencia con la artista y ella debía atenderla, no quería que se diera cuenta que tenía uno de sus trabajos. Observó las demás obras un momento mientras atravesaba el lugar de un lado a otro y evadía a una más de las amigas de Nico, aunque ésta no parecía interesada en lo que sucedía a su alrededor, pues se veía muy concentrada en la mujer junto a ella. Después de haber recorrido apróximadamente el 90% de la galería, alcanzó a escuchar una conversación donde decían, que la talentosa "Yazawa-sensei" tenía 28 años, aquello la dejó impactada, e incapaz de poder continuar analizando las pinturas por un buen rato. Una vez se recompuso, llegó al último cuadro que le faltaba por ver; ese, el cual había ayudado a finalizar. Y con ello, a la conclusión de que en definitiva, era la obra que más le gustaba.

–¿Nishikino-san? –preguntó una voz familiar que la tomó por sorpresa.

Se giró lentamente, topándose con la artista– H-Hola, Yazawa-san.

–No creí que fueras a venir. –dijo la pelinegra con una sonrisa de satisfacción que irritó a Maki.

–Sólo sentí curiosidad, el cuadro de ayer me pareció más o menos decente, así que quería ver el resto de las piezas.

–¿Más o menos...? –preguntó en un susurro Nico. Fue elogiada por todos, le habían dicho que eran de sus mejores piezas, y entonces, llegaba aquella mujer a decirle que solo eran "decentes". -Entiendo, Nishikino-san no tienes idea de arte. Por eso no alcanzas a ver la grandeza de Nico.

–Claro que se de arte! -contestó la pelirroja mientras se quitaba las gafas.

–Por supuesto… –dijo la pelinegra con sarcasmo.

Si algo había aprendido Maki de la artista, en el poco tiempo que llevaban de conocerse y lo que habían hablado, era que llevarle la contraria no resultaba buena idea, pues sólo le daba más cuerda para que siguiera hablando. Por ello decidió ignorarla y fijó su vista en el cuadro frente a ella, preguntándose cuánto le costaría. De reojo notó que Nico seguía hablando con un tono de orgullo sobre cada una de las piezas que había llevado aquel día. La doctora quería que la enana se fuera y la dejara sola, para poder investigar cuánto tendría que desembolsar y así obtener la pintura, desafortunadamente no parecía que eso fuera a suceder pronto.

–Es algo entre surrealismo y psicodélico. –dijo la doctora.

–¿Te refieres a mi estilo? –preguntó Nico con una sonrisa en sus labios– Tienes razón, es un poco de ambas.

Cuando empecé a pintar, mi estilo era más parecido al cubismo que a cualquier otro. Con mucha practica logré lo que ves aquí –señaló el cuadro frente a ellas– y aún no es suficiente, nunca lo será, creo que la mejor manera de seguir haciendo buenos cuadros, es seguir buscando la perfección, seguir evolucionando. Estar satisfecho con el resultado, es una de las peores decisiones que puedes tomar, porque te estancas y todo lo que continúas haciendo, empieza a verse igual. En el caso de la música, todas las melodías suenan con la misma base de fondo, en cuanto a los libros, todos tienen la misma fórmula y personajes, aunque la trama sea distinta se siente como si leyeras lo mismo. En el caso de la comida, sin importar la variedad, toda sabe igual y así sucesivamente. Es por eso, que, aunque la colección de pinturas que saqué en esta ocasión es lo mejor que he logrado, no me voy a detener, aún puedo hacerlo mejor.

Maki no pudo evitar sentir admiración por la mujer a su lado, la había juzgado mal, creía que era una persona impulsiva y molesta, bueno... en realidad lo era pero, también tenía ese lado maduro y serio que despertaba el interés de la pelirroja.

La alarma de su celular sonó, haciendo callar a la artista y que Maki se diera cuenta que su tiempo se había agotado, era tiempo de correr o llegaría tarde al trabajo. Ya después, cuando tuviera algún momento libre, pediría autorización para salir y entonces conseguiría su cuadro, al menos eso creía. Pero lo que no sabía la doctora, es que aquella pieza que tanto quería, pasaría un largo tiempo en la sala de estar de Nico, antes de poder pertenecerle...