¡Hola! No estaba muerta solo agonizante xD La semana pasada fue mala para mi enferme y creía que moriría -drama mode on- y sin haber podido terminar esta historia... pero luego de medicamentos y reposo ¡Volvi! -drama mode off-
Creo que hay cosas que tengo que aclarar. Tengo 10 años escribiendo y subiendo historias yuri a internet, aunque el 98% de estas son con personajes originales... Los que me siguen desde entonces saben que hay dos cosas que caracterizan mis historias:
1. No son historias rosas que son solo felicidad y alegría.
2. No escribo lemon.
Si bien todos mis historias alcanzas clasificaciones para edades por encima de los 16 o 17 no es por que escriba escenas hard, es por la violencia que a veces me da por meter. Siempre he sido así y no esta en mis planes cambiar y empezar a subir escena de ese tipo -lemon- desde que empece a escribir fue con el propósito y la idea de atraer por la historia en si y el desarrollo de esta, ademas de centrarme en una narrativa simplista y amena para hacer fácil y ágil la lectura. Así que si están aquí esperando ver hard yuri lamento decirles que no soy ese tipo de escritora :D no es que esos temas me asusten -pues tengo 28 años- pero simplemente no es parte de mi estilo.
Voy algo lenta con el capitulo 9, pero haré lo posible para tenerlo listo para la proxima semana, lo que si se es que me esforzare para recuperar el ritmo de mínimo uno por semana, solo pido algo de paciencia. Gracias por leerme y espero lo sigan haciendo.
Sin mas que agregar...
Ni Love Live, ni sus personajes me pertenecen...
P.D. Dejo el link de la canción que toca Maki en este capitulo... eliminen los espacios: youtu . be / d6g_hiTPse0
Capítulo 08:
Nico deslizó sobre el lienzo uno de sus lápices de pastel graso. Para las ilustraciones de los poemas, la artista había decidido usar otra técnica. Claro que primero, hizo una muestra para enseñársela a Umi, quien quedó encantada, sobre todo porque con ella se podía ser muchísimo más detallista. Por otra parte, Maki llevaba ya varios días sin tocar el piano, específicamente desde que la ayudó a terminar su cuadro para la exposición. Pero era mejor así, pues no se distraería pintando cosas que no debía y no quería dejar a un lado el trabajo que Umi le ofreció, por el piano de la doctora. El timbre sonó, y Nico consultó la hora en el reloj ubicado en la cocina y en seguida suspendió lo que hacía para abrir la puerta.
Maki venía llegando del hospital, por fin le rotaron el turno y ahora le tocaba trabajar por las mañanas. Ese día en cuanto llegó a su edificio –más concretamente a su piso– se dirigió al departamento de la artista y cuando esta le abrió le dedicó su mejor sonrisa. La pelinegra le había salvado la vida. Luego del análisis químico del cuadro, se descubrió que efectivamente fue pintado con arsénico. Además de eso, sea abrió una investigación, ya que se creía que el cuadro fue dado con la intención de hacerle daño al director del hospital y por ello la pelirroja sentía que le debía mucho a la artista.
–Hola. –saludó Nico y se hizo a un lado para dejar pasar a la doctora– ¿Y cuál fue el resultado?
–Positivo. –respondió Maki mientras observaba el cuadro empezado.
–Nozomi y Eli me llamaron paranoica. –cruzó sus brazos sobre su pecho y sonrió satisfecha con el resultado– Pero yo sabía que estaba en lo correcto.
–Yo... quisiera agradecerte de alguna manera. –tomó un mechón de su cabello y comenzó a jugar con el– Quizá si te invito a algún lugar…
Nico estaba por cerrar la puerta, mientras prestaba atención a lo que decía Maki, pero una molestosa voz se lo impidió. La artista cerró los ojos y soltó un pesado suspiro mezclado con una maldición.
–Hola Nicochi. –dijo la astrónoma sonriendo y después posó su mirada en la doctora– Maki-chan.
–To… –la pelirroja recordó la conversación que habían tenido –si es que así se le podía llamar– en Facebook el día anterior y se corrigió– Nozomi.
–¿Has venido a confirmar tu participación a la fiesta del sábado? –la astrónoma estaba segura de que ese no era el motivo por el cual la pelirroja se encontraba en casa de su amiga pero, ya estando ahí, aprovecharía para ejercer un poco de presión en la joven y así lograr su objetivo. Luego de la conversación –¡acoso!– en Facebook, Nico había llamado por teléfono a su amiga astrónoma, creyéndo que podría negociar con ella de alguna manera, para que esa fiesta no se realizara pero, lo único que logró fue posponer la fecha para el fin de semana, en lugar de ese día. Y Nozomi se había encargado ya de avisar al resto del grupo sobre el cambio de planes.
–No creo poder el domingo, tengo turno temprano.
–¿En serio? –Nozomi hizo una expresión de falsa –al menos para Nico– decepción– Es una pena, habría sido genial que nos acompañaras, así hubieras podido divertirte con todas.
–Uhmm… –fue todo lo que salió de los labios de Maki.
–Kotori vendrá con sus amigas –le comentó a Nico– Creo que ya conoces a las ambas.
Nico puso una cara de fastidio que no pasó por alto para ninguna de las otras dos en el lugar– ¿Sonoda-san y Kousaka-san?
–Sí –respondió en seguida la astrónoma– y Kousaka san vendrá acompañada de una vieja conocida tuya Nicochi.
–¿Ah sí? –preguntó la artista con nulo interés, pensando en que ya era demasiada gente la que entraría a su casa y eso definitivamente no le agradaba para nada.
–Kira-san.
Al escuchar aquel nombre, de inmediato levantó su rostro y buscó en el de su amiga algún rastro de estar mintiendo, pero no fue así. Nico había conocido a Tsubasa en un evento de Idols muchos años atrás, aquella mujer fue el objetivo y meta de la pelinegra en sus tiempos de instituto. Aún cuando su sueño se fue por el desagüe y se encontraba desconectada de aquel mundo, seguía sintiendo un poco de admiración –y celos también– de que Tsubasa Kira fuese una de las figuras más populares de Japón, aún cuando ya no era idol –pues había pasado el límite de edad permitida para serlo– pero sí como una prolífica cantante y compositora. Si Nico sabía todo eso, es porque al salir a la calle con frecuencia veía anuncios de sus conciertos, giras y nuevos discos, era tan famosa que resultaba imposible no conocerla.
–¿Por qué? –preguntó Nico.
–Porque se acuerda de tí. Dijo que tenías mucho potencial, cuando Kotori invitó a Kousaka-san, ella estaba con Kira-san y reconoció tu nombre en seguida, así que de verdad debíste dejar una muy buena impresión en ella. Al parecer ha estado al tanto de tu carrera como artista.
Las mejillas de la pelinegra se pusieron rojas y sus ojos adquirieron un brillo que no conocía cierta doctora, quien sólo se había limitado a observar a las dos mujeres mayores que ella. A Maki no le agradó para nada la reacción de Nico, lo tenía escrito en todo el rostro y aquella revelación sólo hizo que Nozomi lanzara un grito de victoria en su mente.
–C-creo que yo también voy a venir después de todo...
Ahora la astrónoma estaba que se retorcía de felicidad internamente, había logrado su cometido con éxito, daba gracias de haber calculado bien el avance que ese par tenía o no hubiese sido posible aquel resultado. Vió que su amiga seguía en su propio mundo, ya pasando el momento de felicidad en ella y ahora dando paso a la nostálgia por recordar sus años de idol, por lo que la dejó estar y decidió fastidiar un poco a la doctora.
–¿Y qué sucede con el trabajo?
–Creo que puedo cambiar mi descanso para no tener problemas. –respondió en seguida Maki, en un tono de voz con el que pretendía no darle importancia al asunto.
–Ya veo, creí que tenía que ver con el hecho de que vendrá la ex de Nicochi. –Aquello no era cierto pero, Nozomi ansiaba ver la expresión de la pelirroja y por supuesto, no la decepcionó, era una mezcla de sorpresa y molestia. Ese día se había convertido en el favorito de la astrónoma en lo que iba del año.
Nico continuaba sumergida en sus pensamientos, ¿dónde entrarían tantas personas? Además, salvo por los cuatro banquitos que tenía en la barra de la cocina –más el que usaba para trabajar y que era más bajo que los otros– no contaba con suficientes asientos. Tenía sentimientos encontrados, por un lado quería volver a ver a la ex idol y por otro deseaba lo contrario porque era un recordatorio. Sintió una punzada en su rodilla. Igual que cuando se había encontrado con Kotori y sus amigas. Probablemente aquella reunión no fuese tan buena idea.
–¿Nico-chan? –La voz de Maki le sacó de sus pensamientos.
–¿Si? –preguntó la artista.
–¿Te sientes bien? –la pelirroja notó la expresión de dolor que Nico hizo cuando sintió el breve malestar en su rodilla.
–Sí... no te preocupes.
Nozomi suspiró, su querida amiga le cortó la diversión, aunque también le resultaba interesante ver lo pendiente que estaba la doctora de la bajita. Ya se divertiría con esta información el fin de semana.
Era mitad de semana, cuando Maki se dió cuenta de que tenía un... ligero problema. Se encontraba de pie en el pasillo de materiales de arte, lo único que quería tomar de ahí era un G pen, que planeaba usar pronto–para componer una nueva melodía que le rondaba en la cabeza– aunque no era tan necesaria. Pero a la doctora le gustaba escribir con ella, sobre todo por la forma que adquiría su letra gracias a ese tipo de plumilla. Ese no era el problema. Sino que unos niños que estuvieron jugando antes de que la pelirroja se pasara por ahí, dejaron tiradas varias cosas en el piso, cuando Maki llegó a esa área, sin querer pisó algunos tubos de óleo, el suelo y las estanterías se habían manchado y el penetrante olor de la pintura, le resultó familiar y reconfortante. El motivo por el que le parecía así, era el verdadero problema... Aquel, resultaba ser el olor permanente de su vecina. De alguna manera –y sin que ella se diese cuenta hasta ese momento– se había vuelto su aroma favorito.
Sus mejillas, e incluso sus orejas se tiñeron de un intenso rojo al aceptar mentalmente ese hecho. Sacudió su cabeza y haciendo uso de toda su fuerza de voluntad para no aspirar la esencia de manera indiscreta –y que la gente la mirase como si fuera una especie de drogadicta– avanzó hacia su objetivo con el paso más firme que pudo e ignorando el desorden, tomó un paquete de plumillas y salió de aquel pasillo.
Cuando llegó a su departamento, le dio una rápida mirada a la puerta de su vecina. Se sentía tentada en pasar a saludarla, pero se resistió a hacerlo. Metió su llave en la cerradura de la puerta de su hogar y fue entonces que se dio cuenta que estaba abierta. Entró con cautela y con la mirada escaneo el lugar. Soltó un pesado suspiro al darse cuenta de que no había nadie en el departamento, por un momento creyó que su madre decidió hacerle una visita sorpresa. Aunque al parecer, lo que sucedió fue que por la mañana se encontraba bastante dormida aún para esas horas, tanto que olvidó ponerle llave a la puerta. Se sintió afortunada de vivir en un barrio tranquilo, quizás en algún otro lugar hubiese encontrado su hogar vacío.
Siguió avanzando y observó su piano, al que ya empezaba a acumulársele polvo. Habían sido días pesados para ella, con demasiado trabajo en el hospital y al llegar a casa procuraba avanzar con su tesis, para luego de medio dormir repetir la rutina. Se acercó y presionó algunas teclas sin ningún orden en específico, lo meditó unos segundos antes de sentarse frente al instrumento. Comenzó a tocar una sonata que inició lenta, melancólica pero, agradable. Y poco a poco fue aumentando la velocidad, intentado con ello liberar su estrés.
Nico estaba detallando su cuadro con su pastel graso –o crayola como la había llamado despectivamente Nozomi para hacerla enojar– hizo un puchero al recordar las burlas de su amiga astrónoma. Los lápices de pastel no eran crayolas, ni material artístico destinado a niños, el mismo Pablo Picasso –ese famoso pintor de 12 nombres– solía usarlos para realizar sus obras. Humedeció un pincel con esencia de trementina y lo pasó por ciertas zonas de la pintura para darle un efecto de difuminación, y que quedara mejor con su visión. Una vez satisfecha no tuvo la paciencia para esperar que secara por sí misma, así que tomó su máscara respiradora con doble filtro y luego de colocársela le roció spray para fijar la pintura. Estaba tan concentrada en lo suyo que no captó al principio el sonido del piano, pero cuando lo hizo y la imagen mental de una increíble pintura apareció en su cabeza, maldijo a su vecina.
La artista simplemente arrojó a cualquier sitio el spray y salió de su departamento. Sin tocar el timbre –o aviso alguno– abrió la puerta de la pelirroja e irrumpió en el lugar. Maki dejó de tocar y casi saltó en su sitio al ver a Nico con la máscara puesta, e inmediatamente se le vino a la mente un letrero que advertía de riesgo biológico. La pelinegra se acercó a ella.
–Maki-chan… –su voz era poco reconocible debido a que estaba cubierta y tampoco pudo descifrar muy bien el tono en el que le hablaba.
–¿N-Nico-chan? –preguntó un poco temerosa.
–¿Por qué me haces eso? –soltó de repente retirándose la máscara de la cara.
–¡¿Ah?!
–Estoy trabajando en eso de los poemas y tú… –La bajita se notaba bastante alterada.
–¿Yo? –preguntó la doctora intentado comprender lo que su vecina trataba de decirle.
–¡Tú decides que es el mejor momento para empezar a tocar distrayéndome de mi trabajo actual!
–¿Lo siento? –la pelirroja no estaba segura de por qué, pero eso y en ese tono, salió de su boca.
–¡Maldición Maki-chan! –gritó Nico exasperada y salió del lugar.
La doctora parpadeo confundida mientras observaba la puerta de su hogar abierta. Escuchó ruidos en el departamento de junto y al poco rato la artista volvía a entrar a su hogar con un maletín, un lienzo y su caballete –de alguna manera había logrado llevar todo en una sóla vuelta– entonces se imaginó lo que seguía. La enana iba a pedirle que volviese a tocar hasta terminar su cuadro. Y así fue, aunque la doctora no lo aceptó así como así, tuvieron un largo "debate" del cual la artista salió victoriosa. Maki no quería admitirlo pero la dejó ganar para así poder pasar algo de tiempo con ella. Con su horario en el hospital y estar trabajando en su tesis, rara vez le quedaba tiempo para nada más, y era por lo mismo que casi no tenía amigos, aunque eso no le preocupaba, se hallaba cómoda con cómo era su vida. Bueno, o eso fue así antes de que se mudara y apareciera cierta pelinegra frente a su departamento exigiéndole que tocara para ella.
Se preguntaba si para Nico, su aparición en aquel edificio también había logrado cambiar algo.
Ella no lo sabía pero, para la artista su presencia alteró algo en su vida, ahora era capaz de volver a escuchar música sin sentirse mal y volvía a ser una fuente de inspiración y aunque la pelinegra no le daba importancia a ese hecho, Nozomi y Kotori sí lo hacían. Por eso es que empezaban a apreciar a la doctora y a querer incluirla en su círculo, en un inicio en un plan de amistad, pero luego de ver la interacción de ambas una nueva idea surgió y era ese el principal objetivo de la fiesta que tendrían en unos días.
EXTRA: Escena eliminada del capítulo 07.
Nico y Maki habían sacado ya el cuadro –envuelto y seguro– del departamento y metido en el auto de la pelirroja, la artista la cuestionó sobre el origen de este y ella le repitió de nuevo la misma historia, que fue un regalo de su padre. Nico dudaba que el señor Nishikino le hubiese dado a su hija algo tan peligroso a propósito. Cuando regresaron a su piso la pelinegra invitó a su vecina a pasar –recordando lo que preparó antes– Maki se quitó sus guantes y aún con el cubrebocas sobre su rostro le respondió que la alcanzaba después de ventilar un poco su departamento.
Luego de abrir la ventana y poner a funcionar su ventilador. Salió y lo primero que hizo cuando la artista la dejó pasar, fue buscar un bote de basura para deshacerse del cubrebocas. Nico que fue la que estuvo más cerca del cuadro descubierto, se cambió de ropa y ahora repartía la lasaña de antes en dos platos. La pelirroja vió eso como una invitación a desayunar, por lo que tomó asiento. Observó el departamento de Nico, no había entrado a él desde el día que le ayudó a la bajita con su cuadro. Mientras recorría con la mirada la sala, se dio cuenta de la pintura que estaba al centro de la sala. Era el cuadro que tanto quería comprar en la galería, el cual Nico había titulado "Arte & Música". La razón por la cual no logró comprarlo a pesar de que triplico la oferta, estaba frente a ella, ya podía dejar de rastrearlo por la ciudad. Se preguntó si su vecina querría vendérselo.
–Listo Maki-chan. –anunció la artista sacándola de sus pensamientos.
–Gracias. –respondió Maki volviendo su atención al platillo frente a ella, el cual se veía bastante bien.
Comieron en silencio ya que ninguna de las dos tenía idea de qué decir, Maki lograba disfrazar muy bien sus gestos de satisfacción con una pokerface, a pesar de que realmente disfrutaba del platillo y cuando estaban por terminar, Nico decidió hablar.
–Al menos por hoy, creo que estaría bien que te quedaras aquí.
La doctora se detuvo con la boca abierta y apunto de meter el último bocado de esa deliciosa lasaña en su paladar. Quedó sorprendida por el ofrecimiento de la artista.
–Sólo para asegurarse. –aclaró rápidamente Nico– Tengo una sola cama, pero no voy a usarla. Estaré ocupada trabajando en unas pinturas, así que puedes dormir tranquilamente.
Maki lo pensó unos breves instantes– ¿No habrá ningún problema?
–No.
La pelirroja decidió aceptar el ofrecimiento de la artista, se fue a dormir al único dormitorio del departamento y muy al contrario de lo que pensó al inicio, logró conciliar el sueño rápidamente. Luego de un par de horas trabajando, Nico decidió hacer la comida para ambas, nada complicado, su elección fue crema de tomate. Mientras terminaba su platillo el timbre sonó y un escalofrió recorrió su columna vertebral. Se acercó a la puerta y abrió, topándose con Eli. La dejó pasar aliviada al darse cuenta de que estaba sola. La rusa había ido porque necesitaba saber de un buen lugar para llevar a Nozomi a una cita, mientras la pelinegra le hablaba de los lugares favoritos de la astrónoma la puerta del dormitorio se abrió, dejando ver a una despeinada y somnolienta pelirroja, diciendo que olía delicioso y tenía hambre. La artista miró a su amiga coreógrafa esperando una reacción, pero esta no cambió su semblante, sólo noto como sacaba su celular y tecleaba algo en él.
–Nozomi. –dijo la rubia con el móvil contra su oreja.
Entonces Nico deseó en ese momento el no haber abierto la puerta…
