Muy probablemente este capitulo no cumpla con sus expectativas con respecto a la comida de Nico con la familia Nishikino, pero realmente no podía hacer mas, Nico esta ahí como amiga de Maki, no como pretendiente. Muy probablemente las cosas sean diferentes en una próxima reunión cuando pasen a ser pareja, de hecho tengo ya la escena en mi cabeza, pero aun falta para eso.

Es posible que en estos días suba una historia nueva que esta rondando en mi cabeza y que necesito sacar ya o voy a explotar, consulte con mi beta reader (¡Saludos Yuki!) y creo que sera posible trabajar en ambas historias a la vez, el genero y temática serán bastante diferentes a esta historia (así como también la redacción de los capítulos).

Creo que esta vez no tengo mas que decir xD y tengo un libro esperandome asi que los dejo con el capitulo de esta semana.

Ni Love Live ni sus personajes me pertenecen.


Capítulo 12:

Umi examinó cuidadosamente lienzo a lienzo el trabajo de Nico. Había llegado al departamento de la artista luego de que ésta le hiciera una llamada telefónica para informarle que ya tenía el 50% del trabajo listo. Algunos ya los conocía por fotografías que Nico le envió por Line. Desde luego que poder apreciarlos físicamente resultaba una experiencia muy distinta, pues transmitían mucho más, y por un momento pensó que era una verdadera lástima que no pudiesen anexarse los originales al libro. Una vez la escritora terminó su inspección y aprobó todo el material, Nico se puso seria.

–Hay algo que quiero consultar contigo.

–¿De qué se trata? –preguntó Umi mientras tomaba asiento en uno de los bancos de la cocina.

–Bueno, esto aún no se lo digo a nadie más, así que agradecería que cuando se lo comenté a Kotori finjas sorpresa.

–No soy muy buena con eso. –confesó la escritora un tanto extrañada por la petición– Pero haré mi mejor esfuerzo.
Nico se acercó a ella y le extendió un sobre membretado que tenía varias estampillas y sellos postales, la dirección de remitente correspondía a Estados Unidos, Umi procedió a sacar la tarjeta para leerla, estaba en el idioma del país proveniente. Era una invitación para Nico, en la cual decía que estarían muy complacidos de que formase parte de una exhibición en una galería de Nueva York, también dejaban un correo electrónico y número de teléfono para que se comunicara.

–Estas son excelentes noticias –dijo la escritora guardando la invitación en el sobre y brindándole una amable sonrisa– ¿Seria tu primer exposición fuera del país? –Nico asintió con la cabeza en respuesta– ¿Les mandaste alguna muestra de tu trabajo?

–Para nada, al parecer el dueño de la galería ha estado viajando mucho en busca de nuevos talentos o artistas poco conocidos, coincidió que el día de mi exposición él estuvo en la ciudad y se enamoró de Arte y música. –señaló el cuadro colgado en su sala– De hecho fue uno de los tantos compradores que tuve que rechazar. El caso es, que decidió que tengo el nivel para que mi arte sea conocido internacionalmente y cuando me comuniqué con él me preguntó si contaba con nuevas piezas que pudiera presentar dentro de un mes.

–Vaya, todo eso es grandioso. Pero la verdad, sigo sin comprender por qué lo consultas conmigo en lugar de alguna de tus amigas.

–Porque en este momento todo lo que tengo es mi arte basándome en tus poemas.

–Oh…

–Entonces quisiera tu permiso para llevarlos a Nueva York. –Nico no tenía tiempo para trabajar en sus propias creaciones ya que estaba ocupada con el trabajo que Umi le encargó y aún no terminaba. Además era probable que su creatividad muriera el resto del año luego de terminar con ese encargo.

–Bueno, por mi parte te diría que sí de inmediato Yazawa-san. Sin embargo debo consultarlo con la editorial, ya que es material inédito para el libro y este no será publicado hasta dentro d meses. –comentó la escritora pensando en las probabilidades– Voy a checarlo y te confirmo después, ¿está bien?

Nico sonrió– Gracias Sonoda-san.

–Llámame Umi.

–Entonces puedes decirme Nico.


No es que la bajita quisiera impresionar a los padres de su vecina –¿o sí? –, pero se dio a la tarea de buscar exhaustivamente entre la ropa formal que solía llevar a las exposiciones la que estuviese más presentable para la ocasión. Además de quitar cada rastro de pintura de sus uñas –lo cual fue una encarnizada batalla– y usar uno de sus esmaltes favoritos para que se vieran bien. Con su cabello no tuvo tanto problema, afortunadamente nunca dejó de cuidar de él. Ahora se encontraba sentada entre Maki y la Sra. Nishikino. Sentía como si estuviese atrapada entre pasado y futuro, ya que su vecina no se parecía solo un poco a su progenitora como pensó anteriormente, era casi un clon. La única diferencia entre ellas, es que la madre tenía su cabello de un tono más opaco. El primer platillo fue llevado a la mesa, y la artista luchaba porque los nervios no la vencieran y su mano comenzara a temblar.

–Maki mencionó que usted es pintora. –comentó el Dr. Nishikino– ¿Acaso es la artista que tuvo una exhibición en μ's hace poco?

–Supongo que sí, soy yo. –respondió Nico.

–Maki-chan estaba decepcionada por no poder conseguir el cuadro que tanto deseaba. –dijo la madre de Maki uniéndose a la conversación.

Eso resultaba nuevo para Nico, no tenía idea de que la pelirroja hubiese tenido intenciones de comprar alguna de sus piezas.– ¿Qué cuadro querías?

La menor de los Nishikino se había puesto roja, ella no esperaba que la artista se enterase de esas cosas, si bien era cierto que quería el cuadro que se hallaba decorando la sala de Nico, no tenía intenciones de decírselo, bueno, ahora de afirmarlo. –E-eso ya no importa. –Tampoco podía mentir frente a sus padres diciendo que no era verdad que le gustase el trabajo de Nico.

–Bueno, pregunto porque tal vez podría hablar con el dueño actual del cuadro para ver si llegamos a un acuerdo.

¡Aggghh! ¡Eres tu Nico-chan! Quiso gritar Maki pero se contuvo, miró a su madre suplicando ayuda, esperando que ella entendiese y desviara la conversación, ésta captó el mensaje algo extrañada y habló– ¿Estudió alguna carrera relacionada con su oficio?

–Sí, de hecho tengo una maestría en historia del arte. –respondió rápidamente Nico.

–Así que, si en algún momento quisiera cambiar el enfoque de su trabajo bien podría inclinarse a la enseñanza ¿no es así? –cuestionó el Dr. Nishikino realmente interesado.

–Podría, sí. –hizo una pausa recordando la invitación a Nueva York– Pero en este momento no me veo tomando esa ruta.

–¡Oh!, tal vez desea formar una familia primero, ya está en esa edad –soltó la madre de Maki, a lo cual la pelinegra reaccionó casi escupiendo el sorbo de agua que acababa tomar.

–¡Madre! –habló la joven doctora– es inapropiado que hagas ese tipo de comentarios.

–Oh querida, tienes razón. Una disculpa Yazawa-san.

–D-descuide...

La conversación continuó, los padres de Maki siguieron con el interrogatorio, y así la menor de los Nishikino se enteró de algunas cosas y confirmó otras. Como que Nico tenía tres hermanos –que ya conocía de vista– y además de ellos su única familia era su madre, pues su padre murió siendo ella muy joven. Al preguntarle si su sueño siempre fue dedicarse a la pintura, ella contó sobre su accidente, pero sin dar muchos detalles e intentando cambiar rápido el tema. Cuando estaban por llevarles el postre el padre de Maki decidió hacer una propuesta a la pelinegra.

–¿Quiere que le presente a nuestro traumatólogo?

–¿Eh?

–No es por presumir, pero nuestro hospital cuenta con excelentes doctores y él no es la excepción, podría checar su rodilla si gusta.

Nico bajó la mirada a la mesa, ella anteriormente había ido con tres diferentes traumatólogos y el diagnóstico fue el mismo– Ya he consultado con expertos y me dijeron que no existía ninguna posibilidad de sanar por completo.

–¿Hace cuánto fue eso? –preguntó Maki quien hasta ese momento casi no había participado en la conversación.

–La última vez fue hace 8 años. –respondió la artista tratando de recordar, aunque dejó atrás el sueño de convertirse en idol y tomó otro camino, no quería vivir con los dolores en su rodilla, sobre todo durante los días fríos y húmedos, por lo que consultó nuevamente con un traumatólogo, pero luego de recibir el mismo diagnóstico decidió no buscar más.

–La medicina avanza cada día más y cabe la posibilidad de que actualmente se pueda hacer algo al respecto, deberías ir a que te revisen. –Maki lo dijo en un tono que esperaba no ilusionara a Nico, no quería que la sugerencia en lugar de ayudar deprimiera su vecina en caso de un resultado negativo.

–No lo se…

–Tendrá la mejor atención que pueda recibir en Tokio. Y por todo lo que ha hecho por Maki no le costará nada. –alentó el a la artista.

Luego de eso cambiaron el curso de la conversación, tampoco tenía la intención de presionar a Nico para que aceptara. Al salir del restaurante, los padres de Maki se despidieron de ellas, debían volver al hospital para atender algunos pendientes.

–¿Cómo vas con el trabajo? –preguntó la pelirroja mientras comenzaban a caminar rumbo al edificio donde vivían.

–Bien, ayer Umi fue a ver los cuadros que tengo terminados.

La doctora se detuvo– ¿Umi? –dijo extrañada por la manera en que se refirió a la escritora.

Nico se giró para ver a su vecina, que estaba medio metro detrás de ella– Si, ya sabes, Umi Sonoda.

Maki se ruborizó, no tenía por qué irritarle el cómo la pelinegra llamara a los demás, y probablemente ellas llevaran ya mucho conociéndose, después de todo, tenían a Kotori como amiga en común. Así que no era importante que llamara a la escritora por su nombre, ¿verdad?

–Ella aprobó todos los cuadros. –se dio vuelta y siguió caminando, esperaba que Maki hiciera lo mismo. Lo mejor sería ignorar los celos de la doctora, porque sí, se dio cuenta de ello– Luego de eso continué pintando y ahora voy al 75%, la verdad, el que Umi estuviese contenta con lo que llevaba fue suficiente para que la inspiración llegara a mi.

–Me da gusto escucharlo. –la pelirroja se puso a un lado de Nico– ¿Qué piensas hacer después?

–Probablemente tomarme un descanso y realizar bocetos, solo por el gusto de hacerlos, sin ningún propósito.

–Eso suena bien, será raro no ver a Nico-chan estresada por cuestiones de trabajo. –habían llegado al edificio– Al menos no habrá peligro de que te lastimes nuevamente.

–Ni que pasara tan seguido…

–Espero que no.

–¿Quieres ver los cuadros que ya tengo listos?

–¿Puedo?

Nico sonrió antes de contestarle– Vamos a mi departamento.

–¡Maki-chan! –saludó Hanayo acercándose a ellas.

–Hola.

–¿Cómo estás? –preguntó la manager.

–Bien, hoy es mi día libre. –comentó la doctora sin saber que más decir, la presencia de Nico la tenía algo nerviosa.

–Oh, que bien Maki-chan –dijo Hanayo contenta– Entonces, ¿cenamos juntas? –preguntó, ya contemplando a Rin en los planes, pero estaba de más mencionarla pues Maki lo sabía.

–Claro. –respondió en seguida.

La artista se encontraba molesta, no porque Maki estuviese haciendo planes con alguien más para cenar –por supuesto que no– sino porque había sido vilmente ignorada. Al ver que pensaban seguir conversando, se dio la vuelta para retirarse y encerrarse en su hogar.

–¡Nico-chan! –la doctora se apresuró a llamarla en cuanto notó que caminaba hacia los escalones.

Fue entonces que Hanayo se percató de su presencia– ¿Usted es Yazawa-sensei?

Nico se giró para ver a la "intrusa" – Sí.

–Tsubasa-san me habló de usted. –se apresuró a comentar la manager– Incluso tiene algunos de sus cuadros. –aquello la cantante no se lo dijo el fin de semana anterior, pero saberlo elevaba su ego. Hanayo continuó hablando– Ya que ella es un figura pública y sería fácil para sus fans reconocerla, me encomendó a mi la tarea de comprarlos.

–Vaya… –dejó salir la sonrisa de cuando está por empezar a fanfarronear– Tsubasa no me comentó nada al respecto, pero me alegra saber que le gusta mi trabajo. –tomó aire para comenzar con uno de sus ególatras discursos.

–Nico-chan... íbamos a tu departamento, ¿verdad? –interrumpió Maki al ver lo que se venía.

–Entonces lamento haberlas interrumpido. –le dijo Hanayo a su amiga– Por cierto, soy Hanayo Koizumi. –extendió su mano hacia Nico, quien lo dudo un poco pero finalmente correspondió el gesto.

–Supongo que ya lo sabes pero, soy Nico Yazawa.

Deshicieron el saludo, Hanayo le dijo a Maki que se veían por la noche y la pelirroja contestó que le saludara a Rin, la artista solo se preguntó quién rayos sería esa "Rin".

–Y luego de que se publique el libro ¿qué pasará con las pinturas? –preguntó Maki mientras examinaba la última que había realizado Nico.

–Pues tengo que esperar al menos medio año para hacer lo que quiera con ellas. –eso me dijeron los de la editorial de Umi mientras hablamos de los términos y condiciones del trabajo.

–Ya veo.

–Koizumi-san... –Nico dudó si preguntar o no, sabía que a su vecina no le agradaba mucho su amistad con cierta cantante. Al final su curiosidad pudo más– ¿Es amiga de Tsubasa?

–Es su manager. –respondió rápidamente intentando no sonar molesta.

Nico no mencionó nada más sobre el tema, solo se quedó mirando el equipo de sonido que Nozomi aún no había pasado a recoger. Al darse cuenta, Maki recordó lo nerviosa que se puso la bajita cuando Tsubasa le pidió que cantaran juntas. Se preguntaba qué haría Nico si recuperase la completa movilidad de su pierna, ¿dejaría de pintar e intentaría entrar al mundo del espectáculo? –pasó la mirada rápidamente por todos los cuadros terminados en la sala y pensó que eso sería un desperdicio de talento.

–¿Vas a considerar el ofrecimiento de mi papá?

–La verdad… –hizo una pausa, no creía que ganara nada con ello. Tenía 28 años, para ella ya no era posible intentar retomar su anterior sueño. Lo cierto es que le dolía su pasado, y estaba bastante decepcionada de no haber podido ser Idol, y tampoco se sentía satisfecha con su vida actual. Mucha gente la admiraba, y sus obras eran bastante bien pagadas. Al menos lo suficiente para ser independiente económicamente con dos o tres exhibiciones al año. Pero todo aquello no era suficiente, aún sentía que le hacía falta algo– No lo se. –poder moverse libremente y no sentir dolor por la lesión podría ser suficiente para querer ir con el especialista a que la revisara, pero aún así Nico no estaba segura de qué hacer.

–Nico-chan. –habló Maki– Sinceramente, creo que puedo entender cómo te sientes. Te viste obligada a tomar un camino que no querías y forzada a abandonar aquello que realmente disfrutabas. Sé que no es exactamente igual, pero… –al ver confusión en la expresión de Nico decidió ser más específica con lo que trataba de decir– Yo quisiera ser pianista y compositora, pero nunca he podido considerar seriamente esa opción, me criaron para ser doctora y heredar el hospital de mis padres, asi que, lo que yo realmente deseo nunca podrá ser. Por eso creo entenderte. –tomó las manos de Nico entre las suyas– No es correcto que te autocastigues soportando las secuelas de tu accidente.

–¿Qué? No es igual... –la pelinegra desvió la mirada al piso– tú no lo harás porque no quieres, podrías negarte y seguir tu sueño.

–No, no puedo, si lo hago mis padres…

–¿No quieres decepcionarlos? ¡¿eso es todo?! –preguntó Nico algo molesta y liberando sus manos para alejarse de Maki– Estoy cansada, así que voy a dormir. Cierra la puerta cuando salgas.

Y sin esperar respuesta se encerró en su habitación.


EXTRA: Escena eliminada del capítulo 11.

La pelinegra y la doctora se despidieron de Eli y Nozomi, salieron de la cafetería y decidieron que ya estando en la calle bien podrían ir juntas de compras al supermercado, ya que sus respectivas alacenas se encontraban casi vacías. La verdad es que a Maki no le importaba porque rara vez cocinaba, pero sabía que debía pagar parte de las compras de Nico quien generalmente preparaba la comida de ambas, por lo mismo no vio necesario tomar un carrito para ella cuando llegaron al lugar. Mientras caminaban por el pasillo de lácteos hablaron sobre el "menú" de la semana. Completaron su lista de compras, verificaron tener todo lo necesario para al menos dos semanas y luego de ello se separaron para ir por artículos de carácter personal.

Nico buscaba con la mirada el shampoo que solía usar, por fin dio con él y cuando estaba por tomar la botella le llamó la atención el color de la tapa. Usualmente la botella era transparente y su contenido rojo –aroma a fresas– al igual que la tapa, sin embargo esta vez la tapa era color verde. Lo tomó pensando que sería una modificación a la imagen del producto, pero cuando leyó la etiqueta descubrió que en realidad se trataba de un nuevo aroma introducido por la marca, uno muy peculiar, tomate. No pudo evitar pensar en que a Maki tal vez le gustaría y se sonrojó ante la breve idea de comprarlo para sorprender a la doctora y ver su reacción.
Nico estaba consciente de sus sentimientos por la pelirroja, su vecina en verdad le gustaba, pero prefería mantener alejada de su mente la idea de hacer algo al respecto –a pesar de estar segura de ser correspondida–. Sabía que una relación afectaría su arte y en caso de terminar en algo desastroso podría bloquearla una muy larga temporada, por lo que prefería no arriesgarse a ello. Observó el reloj y se dio cuenta que según la hora acordada ya debía reunirse con Maki. Caminó hasta el pasillo de electrónica y la doctora aún no llegaba, buscó distraerse viendo dvd's, quizás encontrara alguno interesante para más tarde.

Pasaron varios minutos y seguía sin haber rastro de la doctora, Nico comenzó a ponerse nerviosa y paranoica, después de todo había pasado casi nada desde el incidente del auto.

¿Y si la persona que atentó contra ella las siguió y secuestró a Maki?

Dejó abandonado el carrito en ese lugar y se apresuró a recorrer los pasillos del supermercado sin obtener resultados, en ninguno de ellos se topó con su vecina; mientras tanto, Maki tenía una "perfecta" sincronía –sin querer– con Nico, ya que caminaba por los pasillos donde la artista recién había pasado, no encontraba cierto artículo de limpieza y decidió buscar al encargado del departamento para preguntarle por él y cuando tuvo lo que buscaba se dirigió al punto de reunión.

–¡Atención a la señora Maki Nishikino, su hija la espera en servicios al cliente!

La doctora se extrañó al escuchar esa típica voz de supermercado que suele decir promociones, o llamar a algún empleado del lugar decir su nombre, además no tenía hija, ¿acaso se trataba de algún homónimo?

–¡Señora Nishikino, su hija Nico la espera en servicios al cliente! –repitió la voz.

El rostro de Maki se puso caliente y rojo como nunca en su vida. Es cierto que Nico aparentaba 17 o 18 años, pero no creía que fuese suficiente para que la vocearan de esa manera, entonces recordó lo que vestía la artista ese día... un overol corto en color azul cielo, con un panda en la bolsa frontal y una playera rosa pastel, además de su cabello sujeto en dos coletas con moños del mismo tono rosa, quizá por eso pero… ¿Acaso es posible? –Se preguntó Maki– ¡¿realmente alguien la tomó por una menor de edad?! Agarró su celular y buscó el número de Nico –cosa que no se le ocurrió a la artista, que a causa de los nervios y la preocupación se había bloqueado– de ninguna manera iría a buscarla a ese lugar.

Nico y Maki se repartieron las bolsas con compras, caminaban de regreso a su edificio en silencio un tanto incómodo. Luego de la llamada que le hiciera la doctora, Nico se disculpó por las molestias causadas, y casi corrió al lugar del establecimiento donde debía reunirse con Maki. La pelirroja seguía avergonzada y sin decir algo caminó hacia las cajas para pagar los productos que tenían en el carrito.

–¿No dirás nada? –preguntó la artista, harta del silencio de su acompañante.

–¿En serio Nico-chan? –habló por fin Maki, intentando contener la risa– ¿No era más fácil usar tu celular?

–¡Entré en pánico! –confesó algo avergonzada la bajita– Y no lo se, cuando esa amable señora me preguntó si estaba perdida, pareció una buena idea...

–Claro, hacerte pasar por una niña es una buena idea. –el tono burlón de la pelirroja no le agradó a Nico, pero decidió no mencionar algo al respecto y dejar que siguiera hablando– Lo que me sorprende es que realmente lo creyeran. –lo pensó con detenimiento por un instante y concluyó que quizá creyeron que su querida vecina tenía algún tipo de problema mental o algo por el estilo, y por eso la habían voceado.

–Maki-chan… –la artista se detuvo, sus mejillas estaban rojas y miraba al piso– yo…

La doctora también se detuvo– ¿Qué ocurre?

–Podrías… –suspiró– No comentar nada de esto con Eli o Nozomi.

Maki lo meditó unos segundos, aquello resultaba tentador. Podía divertirse mucho viendo como la astrónoma le hacía bullying a Nico, pero por otro lado, también podía pedir algo por guardar el secreto.

–¿Puedo tener algo a cambio? –preguntó a Nico, esta asintió con la cabeza– Bien –fue todo lo que dijo la pelirroja antes de continuar su camino.

–¡Hey! –Nico fue tras ella– ¿Qué vas a querer?

–Cuando piense en algo que me parezca un intercambio equivalente, te lo haré saber.

La bajita solo hizo un puchero en repuesta, tenía curiosidad por saber qué le pediría su querida Maki-chan.