Mucho tiempo sin pasarme por aquí... pero como mencione en el oneshot que subí xD han pasado muchas cosas en mi vida, la verdad es que ya tenia tiempo con el capitulo listo pero no había querido/podido subirlo, del capitulo 14 si no tengo nada, mas que la intención de escribirlo xD así que me tardare un poquito mas de tiempo. Si veo que me bloqueo ya subiré alguna otra cosa, aunque no quería en un inicio probablemente escriba otro capitulo de problemas maternos porque una idea con esa historia a estado rondando en mi cabeza desde anoche... en fin... Les dejo con el capitulo.

Ni Love Live ni sus personajes me pertenecen.


Capítulo 13.

Nozomi y Nico se encontraban frente al departamento de Maki, la pelimorada le sujetaba la mano con firmeza.

–¿Por qué haces esto Nozomi? –le preguntó molesta la artista.

–Porque ya tienen una semana sin hablar, y no pienso permitir más este comportamiento. –respondió– Además es tu culpa Nicochi, Maki-chan solo buscaba animarte y fuiste mala con ella. Asi que Nozomamá tendrá que intervenir. Si no lo hice antes fue porque estuve fuera de la ciudad.

–No eres mi madre y yo se cuando voy a buscarla. Y para que lo sepas, ella tampoco ha hecho el intento de hablarme.

–Quien debe disculparse eres tú Nicochi.

–No quiero hacerlo en este momento.

–A este paso no lo harás hasta que regreses de Nueva York.

Un par de días después de su "discusión" con Maki, la bajita recibió una llamada de Umi, en la editorial aprobaron su petición. Podía llevar las pinturas a Nueva York bajo la condición de que no hubiese fotografías y colocara cada cuadro con su respectivo poema –a modo de propaganda para el libro de Umi–. Nico no tardó en correr a informarle a su familia y amigos de lo sucedido. Pero cuando llegó la hora de contarle a su vecina, esta no le abrió la puerta. Sabía que la doctora se hallaba en casa pues la luz se filtraba por bajo la puerta, asi que supuso que se encontraba molesta con ella. Decidió darle tiempo, pero no estaba segura si ya había sido suficiente, además, ahora era ella quien estaba molesta, lo que ocurrió no fue tan grave como para no dirigirse la palabra tanto tiempo ¿o sí?

–Vamos Nicochi, ¿o debo ir por ayuda de Elipapá?

–Te encanta la idea ¿verdad? –preguntó ante los apodos que su amiga se dio a si misma y a su casi pareja– Quizá ni siquiera nos abra.

–Este escenario me parece bastante familiar por alguna razón… –meditó Nozomi– Bueno, esta vez no hay pastel de tomate.

–Entonces espero que el shampoo de tomate sea suficiente... –susurró Nico mientras se revolvía el cabello con su mano libre. La artista tocó el timbre sin obtener respuesta. Volvió a intentarlo un par de veces más, obteniendo el mismo resultado.

Maki subía lentamente los escalones rumbo a su departamento, su semana había sido horrible, prácticamente vivía en el hospital, y el poco tiempo que pasaba en casa lo hacía encerrada en su habitación tocando el teclado –conectaba los audífonos y gracias a ello no tenía que compartir su música con nadie más–, desde su discusión con la artista andaba bastante desanimada e intentaba distraer su mente con cualquier cosa para no pensar en la pelinegra. Se saturó con horas extra en el hospital a tal punto que varios días se quedó a dormir ahí mismo. No sabía cómo manejar la situación, ni de qué manera acercarse a Nico para hablar con ella. Cuando llegó a su piso observó a Nozomi y Nico frente a su departamento, pero se dio cuenta de algo más, estaban tomadas de la mano. ¿Por qué hacían eso? ¡¿Y dónde rayos estaba Eli?! Rápidamente avanzó hacia ellas.

–¿Qué hacen? –preguntó Maki en un tono bastante agresivo que hizo saltar y retroceder al par de amigas.

Nozomi al darse cuenta de la posible razón soltó a la bajita– Mi misión aquí terminó, ya no puedes huir Nicochi. –dijo, como justificando el por qué sostenía la mano de la artista– Nos vemos luego Maki-chan. –se despidió casi huyendo del lugar.

–H-hola. –saludó un poco nerviosa la pelinegra.

–Hola. –respondió Maki al saludo mientras buscaba las llaves de su casa.

–Y-yo… Maki-chan. –la bajita se pasó la mano por el cabello suelto en un gesto de desesperación al no saber cómo continuar lo que debía decir, por lo que soltó lo primero que paso por su cabeza– ¡Voy a ver al traumatólogo que mencionó tu padre! –¡Perfecto Nico Nii! Eso no fue para nada una disculpa, se recriminó a si misma y soltó un gemido de frustración, ¿por qué es tan difícil?

–¿De verdad? –preguntó Maki ya un poco más tranquila.

La realidad era que consultó con sus amigas y su madre al respecto, las cuales le pidieron que lo intentara, si bien eso ya no afectaba tanto en su vida –aunque le costaba mucho olvidarlo– pues contaba con una nueva profesión, el no tener que soportar el intenso dolor que llegaba a provocarle esa vieja lesión sería bueno. –Sí, lo haré.

–Entonces mañana le comentaré a mi papá sobre tu decisión.

Nico ahora se tomaba el tiempo de examinar a Maki, lucía sumamente pálida y cansada, su brillante mirada se había opacado, bajo sus párpados se apreciaban unas muy marcadas ojeras y sus ojos estaban irritados, también parecía haber perdido un poco de peso y se movía con languidez. Algo oprimió su pecho en ese instante, se sentía culpable, si la doctora no estaba alimentándose bien era en gran parte a causa de ella.

–Maki-chan... estaba por preparar algo de comer. –dijo Nico mientras tomaba la mano de Maki– ¿Por qué no vienes y almorzamos juntas.

–Preferiría dormir un rato –respondió con sinceridad la pelirroja y apretó levemente la mano de la artista.

–Entonces, duerme en mi habitación mientras cocino.

–Está bien… –se limitó a decir la doctora pues no tenía ganas de alegar.

Nico sirvió en dos platos su nueva creación, camarones al chipotle en salsa de tomate. Tenía pendiente esa receta desde dos semanas atrás cuando la encontró por internet. La salsa tenía gran consistencia además de buen sabor al igual que el resto del platillo, y el aroma era agradable, se esmeró en ello y esperaba que a Maki le gustara. Caminó a su dormitorio y al entrar se topó con la pelirroja durmiendo boca abajo. Nico se sentó a su lado y la observó por un largo rato. Realmente se veía cansada, decidió que lo mejor sería dejarla dormir un rato más, pensó en velar su sueño y se acostó junto a ella.

–¿Crees que ya lo resolvieron? –preguntó Eli mientras levantaba los platos de la mesa.

–Pues por el bien de Nicochi espero que sí. –respondió Nozomi mientras veía la hora en su celular, habían terminado de cenar y era relativamente temprano, decidió buscar en su lista de contactos el número de Nico y marcó.
Tras sonar un par de veces el tono de marcado, una voz somnolienta contestó– ¿Si?

–¿Nicochi? –preguntó la astrónoma al notar que no sonaba como la voz de su amiga.

–Nico-chan… –esta vez la voz se escuchaba algo lejana– Nico-chan, despierta, Nozomi te habla…

–¿Qué? –preguntó Nico con el mismo tono somnoliento de Maki.

–Oh… Lamento tanto interrumpirlas… –Nozomi sonaba bastante divertida, haciendo que el cerebro de la artista comenzara a despertar– Solo llamaba para ver cómo te fue, pero me doy cuenta que estas mucho mejor de lo que creí –dijo lo último en un tono bastante sugerente.

–¡¿Qué?! –exclamó Nico– ¡No! ¡Espera Nozomi! ¡No es lo que...!

La astrónoma cortó la llamada y rió un poco– Todo bien Elichi. ¿Te quedas a dormir?

–Claro que sí, debemos reponer el tiempo que estuviste fuera por tu congreso.

–Estoy de acuerdo.

–¿Crees que Nico ya le contó a Maki sobre Nueva York? –preguntó Eli terminando de lavar los platos.

–No tengo idea… La verdad estoy contenta por Nicochi, pero no se si el viaje afectará su relación con Maki-chan.

–Si lo dices por que estarán distanciadas, no creo que suceda nada. Acaban de pasar una semana sin hablarse y al parecer todo se resolvió bastante bien y rápido, yo me esperaba un poco más de drama.

–Yo también. –Nozomi recordó que por la mañana había consultado con las cartas, estas anunciaron un evento inesperado en la relación de Nico y Maki, pero no dejaron en claro si sería positivo o negativo.

–Quizá deba realizar otra lectura para ver si no saldrá algún obstáculo inesperado en… –ni bien terminó de hablar cuando Eli se acercó a ella tomándola por la cintura y cargándola, Nozomi soltó un gritito y puso sus brazos alrededor del cuello de la coreógrafa– ¿Qué ocurre Elichi?

–Vamos a tu habitación.

–Oh… Así que es cierto eso de reponer el tiempo.

–Por supuesto.

Nico observaba con detenimiento el pomo de la puerta principal de su departamento, lo veía como si fuese un objeto extraño y desconocido, como algo que observas por primera vez en toda tu vida y no logras descifrar. ¿El motivo? Se debatía en si debía abrir o no la puerta. Minutos antes se encontraba muy concentrada terminando una de sus pinturas, cuando repentinamente el timbre sonó sacándola de sus cavilaciones. Se levantó del banquito donde llevaba ya más de dos horas sentada y se acercó rápidamente a la puerta, pero al observar por la mirilla, en lugar de toparse con su vecina se encontró con el demo... Nozomi, quien sonreía de tal manera que evitaba a Nico proceder a dejarla entrar. No habían transcurrido ni 24 horas desde que la astrónoma interrumpió su siesta con Maki –a quien no logró explicarle cómo terminó durmiendo a su lado–, sabía que su amiga no dejaría pasar semejante oportunidad para molestarla, pero no pensó que fuera tan pronto.
La puerta se abrió de golpe, chocando con la frente de Nico y provocando que se tambaleara, pero la bajita logró recargarse en la pared y maldijo por haberle dado copia de las llaves de su departamento a Nozomi, y también el no recordarlo a tiempo.

–Lo siento Nicochi. –la astrónoma se acercó a ella y le echó un vistazo a su frente– Bueno no creo que te quede marca.

–¿Qué rayos haces aquí? –preguntó Nico irritada mientras sobaba con su mano la reciente magulladura.

–Solo pasé a saludarte. –sonrió ampliamente– ¿Acaso no puedo?

–Por qué no te saltas eso y mejor dices lo que está pasando por tu cabeza.

–¿Estás segura Nicochi?

–¡Ya que! –exclamó Nico con fastidio– Terminemos con esto de una vez...

–¡Oh Nicochi! –Nozomi la abrazó con fuerza– ¡Por fin has perdido tu virginidad y pasado a la adultez!

–¡¿Qué?! –fue lo único que una estupefacta Maki que se encontraba en el pasillo logró decir. Al ver abierta la puerta de su vecina y escuchar las voces de ella y la astrónoma, decidió –inocentemente– pasar a saludar, pero llegó en el momento preciso en que la pelimorada mencionaba en voz –demasiado– alta la condición de Nico.

La bajita estaba completamente roja, podía incluso sentir sus orejas arder, no tanto por el vergonzoso comentario de la astrónoma, sino por el hecho de que su vecina logró escucharlo– Ma-Maki-chan. ¿Vienes a comer? –preguntó Nico separándose rápidamente de Nozomi quien se veía feliz.

–Oh, Maki-chan –se acercó la astrónoma a la pelirroja– te encargo mucho a Nicochi, es como la hija que algún día tendré con Elichi, aunque... ahora siento que he ganado otra hija.

Maki se encontraba más confundida que al principio y no estaba segura de cómo contestarle a Nozomi, ni si debía o no tomarla en serio.–¿Nico-chan? –llamó a la artista buscando ayuda, pero entonces se dio cuenta que su frente estaba roja– ¿Qué te pasó?

–Chocó con la puerta. –respondió rápidamente la astrónoma, mientras Nico le dedicaba una mirada de odio.

–Nico-chan, ¿por qué eres tan descuidada? –preguntó algo molesta la doctora.

–¿Nozomi? –Eli se asomó por la puerta de Nico.

–¡Elichi! –la pelimorada se reunió con ella en la entrada del departamento– Llegué antes de tiempo así que decidí visitar a Nicochi.

–Hola. –saludó Eli con una sonrisa a Nico y Maki, ambas devolvieron el saludo– ¿Vemos una película? –le preguntó a Nozomi.

La astrónoma dudó por un momento, no es que no quisiera pasar tiempo con Eli, pero ya que la doctora y la artista estaban en el mismo espacio que ella, quería molestarlas un poco más.

–¿Prefieres hacer algo diferente? –al ver que Nozomi dudaba, decidió que tal vez ella debía escoger qué hacer.

–No, la película está bien. Pero yo elijo los asientos–sonrió la astrónoma y tomó la mano de Eli.

La pareja se despidió y se retiró, dejando aliviada a Nico por no tener que lidiar con más comentarios molestos por parte de la astrónoma.

–Iré por una compresa a mi departamento. –dijo Maki luego de examinar el golpe de Nico y ver que había riesgo de inflamación.

–Tengo hielo en la nevera, no te preocupes.

La doctora ya no estaba en el departamento cuando Nico terminó de hablar. Aprovechó para ir a su dormitorio y buscar la invitación de la galería en Nueva York, eso ayudaría a explicar más rápido la situación, además el repentino dolor de cabeza que le provocó su impacto con la puerta le dejó sin muchas ganas de hablar. Cuando volvió a la sala Maki le puso la compresa en la frente y recibió el sobre que Nico le dio.

–Esto... ¿cuándo es? –preguntó la pelirroja al terminar de leer.

–Tres semanas. –respondió en seguida Nico.

–¿Y te dará tiempo de pintar algo para presentar?

–Umi habló con la editorial y me permitieron presentar las obras que tengo hechas para su libro.

–¿Cuántos días te irás? –cuestionó Maki, recién volvían a hablarse y ahora Nico tendría que marcharse un tiempo, si bien no sería de inmediato, la última semana había sido bastante pesada para ella y no le apetecía mucho repetir.

–Solo será el fin de semana del evento.

La doctora bajó la mirada al piso, dos o tres días no eran tanto tiempo, ella podría doblar turno en el hospital para mantenerse ocupada y no sentir tanto la ausencia de Nico. "Quisiera ir" pensó, pero dudaba que su padre le permitiera faltar tantos días seguidos al hospital.

–Puedes, la invitación se extiende a un invitado. –comentó la artista ya que Maki habló en voz alta sin darse cuenta– Y prefiero llevarte a ti en lugar de Nozomi.

La pelirroja estaba por decir algo cuando de pronto su celular comenzó a sonar, checó el identificador de llamada y contestó– ¿Papá?

–¿Estás con Yazawa-san? –preguntó el .

–¿Ah? –a Maki le extrañó la repentina pregunta pero respondió– Sí.

–¿Cómo está vestida?

A la pelirroja le irritaron la palabras de su padre– ¿Por qué quieres saber eso papá?

–Cierto, eso sonó raro, dame un momento. Segundos después la pelirroja recibía un mensaje con una imagen suya poniendo la compresa en el rostro de Nico, la puerta se hallaba cerrada, pero la captura fue posible gracias a que la artista tenía las cortinas abiertas.

–Nico-chan... –llamó a la pelinegra y le mostró la imagen en la pantalla de su celular.

–La fotografía me llegó de un número desconocido. –Maki puso el altavoz.

La artista corrió a su dormitorio y buscó el telescopio de 60mm que Nozomi le obsequió en su último cumpleaños. Salió al pasillo y lo colocó en un trípode enfocando hacia el edificio del frente, ahora la sensación que tenía en algunas ocasiones de ser observada cobraba sentido. Examinaba cuidadosamente el edificio con el aparato. La doctora salió tras ella mientras continuaba hablando con su padre, entonces Nico la detuvo, había detectado movimiento en una de las ventanas. Ella sabía que ese edificio estaba siendo totalmente remodelado y por ende tenía varios meses deshabitado, ya que no era rentable para el dueño en mal estado. Por lo que ver a alguien ahí resultó un hallazgo bastante inusual y sospechoso. Sacó su celular y marcó al 110.

–¿Qué ocurre Nico-chan? –preguntó la pelirroja apartando el móvil de su oído.

–Entra al departamento, estoy llamando a la policía.

Maki decidió no cuestionar a la mayor y hacer caso en seguida. Si la situación continuaba de esa manera, Nico no se sentiría tranquila yéndose al extranjero, estaría con la incertidumbre de si su vecina se encontraba segura o no…