Ha pasado tiempo...

No tengo excusas para ello, bueno de hecho las tengo pero no los aburriré con ellas xD el caso es que reviví de entre los muertos para poder actualizar, con el 15 llevo un buen ritmo asi que espero no hacerlos esperar mucho. Se que es corto y que quizás no valga la espera. Debo agregar que no me gustan los songfics así como no me gustan las películas o series donde la gente canta... pero en esta ocasión considero que era necesario hacerlo así, porque la letra va muy bien con (mi) Nico.

Agradecimientos especiales a Kone, sin tu sugerencias hubiera tardado meses en escribir este capitulo.

La canción que use en este capitulo es:

Nanairo Symphony– Coala Mode (Segundo opening de Shigatsu wa kimi no uso)

Les dejo el link, solo eliminen los espacios.

youtu . be / dzdLuy85G3o

Ni Love Live ni sus personajes me pertenecen.


Capítulo 14.

–¿Quién es ese? –preguntó Nico observando de pies a cabeza al sujeto –enorme y musculoso– de traje y lentes oscuros que venía detrás de la pelirroja.

–Guardaespaldas... papá lo creyó conveniente luego del último incidente con las fotos.

–Por un momento creí que me preguntaría si soy Sarah Connor –la artista rió ante esa idea y luego se dio cuenta de algo– espera, ¿las fotos? –hasta donde ella recordaba, Maki le había mostrado e informado de una sola.

–Anoche papá recibió un sobre con fotografías de él, de mamá y mías. En ellas estamos en casa, en el hospital o en la calle.

–Eso es preocupante. –comentó Nico haciéndose a un lado para que Maki pudiera pasar.

–Sí, lo es. –la doctora entró al departamento y cerró la puerta detrás de ella– Él se quedará afuera vigilando, hay dos más en la entrada de nuestro edificio y tres cuidan el de en frente. –soltó un pesado suspiro– Era esto, o volver a casa de mis padres –y de ninguna manera Maki volvería a ese lugar; donde querrían tenerla encerrada todo el tiempo, alegando que era por su seguridad, y si bien era cierto, sabía que de aceptar no podría estar más junto a Nico, por lo que prefería tener que lidiar con la constante vigilancia por parte de su equipo de seguridad.

–¿Qué pasa con la policía?

–Han mantenido bajo vigilancia permanente al sospechoso principal; incluso sus movimientos bancarios, pero no hay nada aún que indique que él es el responsable.

–¿Y no tienen más sospechosos?

Maki negó con la cabeza– Ya fueron descartados, y si no es el doctor Tenma, la investigación se estancará hasta que pase algo más y tengan con que proseguir.

–Bueno, esta vez su acercamiento no fue tan agresivo. –comentó Nico– y no sería tan preocupante de no ser por lo sucedido con tu auto.

–Lo sé. –Maki desvió su mirada al suelo y se perdió en sus pensamientos. Estaba preocupada y tenía miedo. No quería que nada le pasara a sus padres, ni a sus conocidos por estar con ella en el momento equivocado. Pero era demasiado egoísta como para alejarse de ellos, sobre todo de Nico, no quería imaginarse sin la bajita.– Por cierto, mi papá habló con nuestro traumatólogo, te espera mañana a las 12:30pm.

–Ok… –la pelinegra sacó su celular y programó su alarma, notó que Maki la observaba con curiosidad– Estoy terminando el trabajo de Umi, así que suelo perderme mucho detallando las pinturas.

–¿Sólo cuando estás terminando?

–Bien... es todo el tiempo, pero más cuando estoy con los últimos toques. –la artista se dio cuenta de que su vecina quería preguntarle algo– No te preocupes llegaré a la cita.

–No me preocupa eso, pienso que si me dijiste que irás, lo harás. –Maki tomó un mechón de su cabello y comenzó a jugar con él– Es sólo que... estaba pensando, a la hora que salgas de tu cita, es probable que yo esté libre para almorzar.

Una sonrisa involuntaria se formó en el rostro de Nico al percatarse de qué era lo que su vecina quería preguntarle.

–¿Por qué no comemos juntas? –las pupilas lilas de Maki se toparon con las rubíes de Nico y sintió calor en su rostro– Hay una cafetería cercana que frecuentaba y…

–Está bien. –dijo la artista al notar como la pelirroja estaba a punto de explotar o algo similar– Me parece un buen plan.


Nico salió del consultorio y avanzó unos cuantos metros antes de detenerse. Tenía la mirada fija en el suelo, no dejaba de pensar en lo que el doctor acababa de decirle, no había entendido mucho sobre el procedimiento –si es que lo aceptaba– pero comprendía muy bien el porcentaje de éxito y las consecuencias de que la operación no saliera bien. Al percatarse que se encontraba a medio pasillo, se hizo a un lado, recargándose en la pared. Desde el principio ella no esperaba buenas noticias, y de hecho no fueron tan malas, teniendo en cuenta que ya no tenía nada que perder. "Bueno, quizás sí, pero no es tan grave" se dijo a sí misma mientras suspiraba con pesadez.

–Nico-chan. –Maki se acercó a ella, llevaba puesta una bata blanca, y lentes de aumento que le daban un aire de madurez– Justo venía a checar si ya estabas libre. –consultó su reloj, al parecer había calculado bien el tiempo.

–Supongo que eso significa que es hora de comer. –comentó Nico con una sonrisa forzada que para Maki no pasó desapercibida, pero prefirió no comentar nada al respecto.

Caminaban por los largos y lustrosos pasillos del hospital, mientras la pelirroja le contaba a su vecina de su atareada mañana, esta sólo asentía con la cabeza captando pequeñas partes del relato, mientras su mente seguía perdiéndose a ratos en sus dilemas. Sabía que en cualquier momento la doctora le preguntaría sobre su cita, así que se preparaba mentalmente para ello. Nico decidió esperar fuera del hospital mientras Maki se cambiaba de ropa, su celular vibró y al checar se topó con un mensaje de Nozomi.

"Nicochi :D Debemos ir pensando en la fiesta de celebración ;D"

Su amiga astrónoma estaba siendo demasiado positiva, aún sin conocer el diagnóstico que le habían dado a Nico, quien decidió ignorar el mensaje y guardar el celular.

Al poco rato Maki apareció, y caminaron juntas hasta el restaurante –desde luego, vigiladas de cerca por los guardaespaldas de la pelirroja–. Luego de hacer sus pedidos al mesero, la doctora se decidió por fin a sacar el tema de la operación.

–Y bien... ¿qué te dijo el especialista?

–65% son las probabilidades de éxito de la operación.

–Bueno… –la pelirroja hizo una pausa, y pensó en que no era una operación que pusiera en riesgo su vida– Es un buen porcentaje.

–El doctor me dijo que si la cirugía no sale bien, mi cojera será permanente. –aunque la artista ya tenía tiempo lidiando con ese problema, no solía ser algo que le preocupara demasiado, pues en esos días donde no podía disimular que todo andaba bien, prefería no salir de casa. Si las cosas no resultaban de la mejor manera, ya no habría día que no se sintiera inútil.

–Eso sí es un poco preocupante. Entonces, supongo que debes meditarlo bien.

–Sí. –Nico suspiró mientras recordaba el interrogatorio del doctor, seguido del rápido chequeo físico que le realizó. Hasta ese momento el doctor tenía un semblante tranquilo, pero una vez le tomó radiografías y las examinó a detalle, su rostro se tornó serio, logrando que ella se pusiera nerviosa.

–¿Está bien si hablo con el doctor? –preguntó Maki sacando a la pelinegra de sus divagaciones.

Nico ladeó la cabeza, como hacen algunos animales cuando están intentando comprender algo, logrando que la doctora se sonrojara por lo adorable que le pareció– Claro. –respondió por fin mientras veía como el mesero traía sus pedidos.

–¿Ya sabes a quien llevarás al viaje? –preguntó Maki antes de probar la comida frente a ella.

–No realmente. –la artista no podía escoger de entre sus tres hermanos solo a uno; y estos lo sabían, por lo que ninguno le pidió a Nico ser elegido, Nozomi en otras circunstancias ya estaría haciendo horas extras en el trabajo, para luego obtener permiso de algunos días libres, pero ella quería estar con Eli todo el tiempo posible, y en cuanto a Kotori… se encargaba de cuidar a su adorada Umi ahora que esta se hallaba en modo zombi con su nueva novela, y ya no tenía más amigos. Levantó su vista para observar a Maki, se preguntó si su vecina tendría tiempo para acompañarla, porque estaba segura que querría hacerlo. Pero quizá sus padres la querían donde pudiera ser vigilada por ellos. Soltó un suspiro ante tal dilema, ya luego pensaría mejor qué hacer.


Nico deslizó ágilmente su lápiz de grafito sobre una de las hojas de su libreta de sketch en la que llevaba algunos minutos trabajando. Durante las primeras horas de ese día logró terminar con todos los lienzos que Umi le había encargado; desde entonces hizo uso de toda su fuerza de voluntad para no ver de nuevo los cuadros, si lo hacía estaba segura que continuaría retocándolos. Por lo que decidió que lo mejor sería encontrar una distracción, y así se puso a trabajar en su libreta de dibujo, esa que mantenía oculta y segura en un compartimiento secreto de su armario, pues no quería que Nozomi la encontrara. Sabía que su querida amiga no conocía el significado de respeto por lo ajeno, sobre todo cuando se trataba de ella; por alguna razón, la pelimorada tenía la creencia de "lo que sea de Nicochi también es mío". La bajita se encontraba detallando alegremente su dibujo, cuando repentinamente el melódico y familiar sonido de un piano se escuchó, la pelinegra detuvo lo que hacía y en cuanto se percató que se trataba de Maki soltó su lápiz y buscó su celular para consultar la hora, dándose cuenta de que su vecina tenía por lo menos 5 minutos de haber llegado a su casa, –cálculo que hizo teniendo en cuenta su horario laboral de la semana, el cual se sabía de memoria–. Aún con la libreta en sus manos salió de su departamento rumbo al de la pelirroja.

–¿Qué tal Arnold? –saludó al guardaespaldas mientras tocaba el timbre. El hombre sólo arqueó su ceja en respuesta.

La melodía se detuvo, y la pelinegra apenas logró captar el leve sonido de unos pasos, que cesaron a los pocos segundos cuando la puerta se abrió.

–Nico-chan. Pensaba tocar un poco antes de pasar a verte –la pelirroja se hizo a un lado dejando que su vecina pasara– Por cierto, hablé con tu traumatólogo. –cerró la puerta y se sentó frente a su piano mientras Nico lo hacía en el sofá– Mi papá me acompañó, también quería estar al tanto de la situación, nos explicó a detalle en que consiste la operación y vimos tus radiografías.

–Entonces ahora sabes que tan delica…

–Nico-chan, es verdad que normalmente el porcentaje de éxito en esa operación es el que te dijo ayer el doctor. –se puso de pie para acercarse a su vecina– Pero no es la primera vez que se realiza ese procedimiento en nuestro hospital. –se agachó para tomar las manos de Nico– Si aceptas la operación, pediré que me dejen asistir en ella y me aseguraré de que todo se haga de la mejor manera para que ese 65% se eleve.

–Maki-chan… –la artista liberó una de sus manos del agarre de la doctora, y cubrió su rostro con ella, mientras con la otra entrelazó sus dedos apretando con fuerza– Está bien.

La pelirroja sonrió y entonces se percató de la libreta que Nico tenía a un lado, se encontraba abierta, y le fue inevitable fijar su mirada en ella al darse cuenta de que su retrato hecho con grafito estaba plasmado en esa hoja. Soltó con delicadeza a la pelinegra y tomó el cuaderno, entonces comenzó a retroceder en las páginas; topándose con más dibujos de ella, para cuando Nico se dio cuenta, la joven doctora ya tenía su rostro del mismo color de su cabello.

–Eso… –le arrebató la libreta– Y-yo. –desvió su mirada al piso, no tenía idea de cómo justificarse.

Por unos instantes se formó un silencio incómodo en el lugar, Maki volvió a sentarse frente a su piano– Nico-chan, ¿quieres escuchar un poco de música? –sin esperar respuesta empezó a reproducir una hermosa y familiar melodía.

–¿Una canción infantil? –preguntó Nico sacándole una sonrisa a la pelirroja– Brilla brilla pequeña estrella, ¿no?

–Mozart. –aclaró la doctora sin dejar de tocar y acelerando el ritmo.

Nico escuchó toda la alegre sonata mientras verificaba que no hubiese ningún dibujo vergonzoso en esa libreta, el ritmo de la canción cambio unas tres veces, provocando que la bajita se arrepintiera de no haber llevado por lo menos un lápiz con ella, esperaba que todo aquello que Maki estaba transmitiéndole con su canción se quedaran en su memoria lo suficiente para que al volver a su departamento y que pudiera plasmarlo, de repente pasó a una canción diferente–¡Oh! Esa la conozco también.

Ahora tocamos una brillante sinfonía.

Una sinfonía arcoíris.

Los ojos de Maki se abrieron de par en par, se sorprendió al escuchar la voz de Nico, pero decidió no decir nada al respecto y continuar tocando.

La razón por la que las heridas no sanan al tratarlas de olvidar,

Es porque al tratar de olvidar siempre las volvemos a recordar.

Voy dando vueltas y vueltas y vueltas sin parar.

Pero ya es hora de dejar de obsesionarme con un reloj de que se detuvo.

La más poderosa sensación,

Quiero estar contigo por siempre.

Cuanto más pierdo la capacidad de permanecer en un solo lugar.

Yo soy la lluvia, tú eres el sol, así que tomémonos de las manos,

Nosotros estamos aquí juntos.

Aunque la mirada de Nico se topó con la de Maki no pareció darse cuenta de que estaba cantando en voz alta. Además, ayudaba el hecho de que la doctora no dejaba de presionar las teclas de su piano. Acompañó a la pelinegra en los coros, al principio con miedo de que esta se diera cuenta de lo que hacía.

Ahora tocamos una brillante sinfonía.

Una sinfonía arcoíris.

Me topé con sonidos que jamás

Hubiera podido crear estando yo solo.

Llorando y riendo con un Do Re Mi Fa Sol

Nace una sinfonía resonante de emociones.

Mis blancos suspiros desaparecen en el cielo sin previo aviso

Al mirar hacia el cielo veo que los árboles de cerezo han florecido

Voy dando vueltas y vueltas y vueltas sin parar

Sobrellevando toda mi felicidad y mi dolor, espero por la primavera.

Es extraño, tu sonrisa,

tiñe esta ciudad monocromática,

con un color muy vívido.

Hey, abracemos ahora este momento

Ya que estamos aquí juntos.

Los pétalos vuelan en el cielo

Una sinfonía colorida de primavera.

Me topé con sonidos que jamás

pude tocar en ningún otro momento más que ahora

Porque estás aquí conmigo, soy capaz de sonreír

Una sinfonía que comparte nuestro tiempo.

La artista se acercó al piano y se sentó junto a la pelirroja, asegurándose de no estorbarle mientras ésta se concentraba en el solo, que en cuanto terminó, Nico volvió a cantar.

Tú siempre usas esa magia

Tomas la melodía de los días normales

Y convirtiéndola por completo en una obra maestra

Sí, justo como si fueras Chaikovski

Me entregaste tantos sonidos llenos de valentía.

Ahora tocamos una brillante sinfonía

Una sinfonía arcoíris.

Me topé con sonidos que jamás

Hubiera podido crear estando yo solo.

Como si brotaran, con un Do Re Mi Fa Sol

La melodía que yo interpreto,

La melodía que tú interpretas,

Una Sinfonía resonante de emociones.

Cuando se terminó, Nico tenía la respiración un poco irregular, sentía una extraña satisfacción y la constante opresión en su pecho –con la que llevaba años lidiando– había desaparecido. Volteó a ver a Maki, quien a su vez la observaba como queriendo decir algo. Cuando se dio cuenta de que se encontraba frente al piano, fue consciente de que quizás…

–¿Canté? –le preguntó a su vecina con una expresión que esta no pudo descifrar.

–N-Nico-chan… –tomó sus manos fuertemente, creyó que de no hacerlo probablemente la artista saldría huyendo.

Muy al contrario de lo que Maki pensó, Nico se quedó a su lado, entonces se dio cuenta de cómo sus ojos se comenzaban a tornarse vidriosos.

–12 años... –dijo la pelinegra, y sin poder contenerse más, dejó que las lágrimas se desbordaran.

Aunque al principio Maki no entendió lo qué Nico quiso decir, no tardó en darse cuenta que se refería al tiempo que había transcurrido desde la última vez que la pelinegra cantó– Pues a pesar de ello, aún lo haces bien. –comentó con toda la sinceridad que pudo.

–Maki-chan. –Nico deshizo el agarre de la pelirroja y la abrazó, mientras dejaba salir todas las emociones negativas acumuladas que mantuvo guardadas por tanto tiempo.

La doctora la dejó desahogarse. Abrió su boca, pero ninguna palabra surgió de ella –nunca había sido buena con las palabras– así que acarició la espalda de la artista para reconfortarla.

–Maki –la llamó en un susurro, sus brazos dejaron de rodearla, abandonando ese afectuoso abrazo.

–Dime. –la pelirroja observó a Nico, sus expresiones demostraban, que en esa cabecita aún se daba una lucha interna. Pero sin importar lo que fuese, ella le brindaría su apoyo. Tomó una de las manos de Nico, la apretó y le regaló una pequeña pero sincera sonrisa. Ese gesto de la pelirroja fue suficiente para aumentar la valentía de la artista; la cual deslizó sus manos al rostro de Maki. Ella se vió aterrada por un instante, al ver cómo la pelinegra acortaba más la distancia entre ellas, así como imaginó en más de una ocasión. Su rostro se tornó de un intenso rojo, sus mejillas ardían y su corazón latía agitado, estaba nerviosa, pero a pesar de todo, no se movió, estaba lista para darle la bienvenida a los cálidos labios de Nico, aquellos que ansiaba probar desde hace tiempo...


EXTRA: Escena eliminada del capítulo 13.

Nico observó con terror como en la pantalla de su celular aparecía la leyenda de, "Llamada finalizada". Se estremeció de tan sólo imaginar lo que Nozomi le diría la próxima vez que se vieran, y estaba segura, que no sería divertido... Al sentirse observada se giró, topándose con Maki; la cual se veía bastante confundida, y la pelinegra sabía con certeza el motivo.

–La comida está lista. –se puso de pie y caminó hacia la cocina, esperando ganar algo de tiempo.

–Nico-chan. –Maki la llamó mientras salía de la habitación.

–N-no estaba intentando hacerte nada raro. –dijo la artista, los nervios comenzaban a traicionarla e inevitablemente se había puesto a la defensiva.

–¿Hacerme algo raro? –preguntó la pelirroja arqueando una ceja– ¿A qué te refieres? –el comentario de Nico sólo había aumentado su confusión.

–Me está haciendo daño juntarme con Nozomi… –susurró Nico.

–¿Nico-chan?

–Yo… sólo me refugiaba de los pandas zombi. –soltó lo primero que le pasó por la cabeza.

–¿Viste una película sobre eso o algo así? –preguntó Maki, siendo consciente de las extrañas obras cinematográficas que luego producían en su país.

Nico suspiró y dejó una distancia prudente entre ambas. Sólo debía decirle que estaba cansada y que por ello se había quedado dormida a su lado; no era algo tan grave. ¿Entonces por qué se sentía y actuaba tan nerviosa? La cabeza comenzaba a palpitarle dolorosamente, y casi podía asegurar que comenzaba a salirle humo de ella, por el sobrecalentamiento del engranaje en su cerebro.

La doctora al ver que Nico se encontraba absorta en su mundo, decidió acercarse a donde la bajita solía guardar la vajilla; tomó un par de platos, además de algunos cubiertos que sacó de un cajón, y luego sirvió dos porciones de lo que supuso sería la comida de ese día. Sonrió al percibir el agradable aroma que desprendía la comida frente a ella, y estuvo segura que iba a gustarle. Se acercó al refrigerador, sacó una jarra con té helado, tomó un par de vasos de cristal y vertió el líquido en ellos. No pudo esperar más, el aroma que salía de la comida era muy tentador, cogió un tenedor y probó el platillo.

–Está delicioso Nico-chan.

–¿Ah? –la artista por fin reaccionó, y vio que frente a ella ya se hallaba todo listo para comenzar con su almuerzo –tardío–.

–¿Es de las recetas que me dijiste que querías probar?

–Sí.

–Pues si no supiera que es tu primer intento, no lo hubiese adivinado.

Nico sonrió –¿Lo habías probado antes? –Maki negó con la cabeza– Entonces ¿cómo puedes saber que realmente quedó como debería?

–No importa, no tiene que ser perfecto. Sabe bien, y eso es todo lo que necesitamos saber.

Nico tomó su primer bocado y se dio cuenta de que Maki tenía razón, agradeció que la doctora tuviese tanta hambre que había dejado pasar el hecho de que –aunque no sucedió nada– por primera vez durmieron juntas.