Lo se... He tardado mucho en actualizar, pero entre las festividades de navidad, fin de año y mi cumpleaños... ademas de la tos que ya tiene un buen rato matándome, no había tenido tiempo de actualizar. El próximo capitulo ya esta casi terminado, así que espero poder subirlo pronto :D

No debería extenderme mucho para que puedan leer... así que...

Ni Love Live ni sus personajes me pertenecen.

La canción que uso para este capitulo es:

Moon on the water (que es parte del soundtrack de BECK).

youtu . be / 9ZdD6Mh _ cvo (Ya saben eliminen los espacios).


Capítulo 16.

–¿En serio, Nico?

–Tú también viste el mapa y no te diste cuenta.

–Pero no fui yo quien decidió no preguntar en el hotel la dirección de la galería...

Habían llegado a la ciudad de Nueva York a eso de las 9 de la mañana, después de un agotador viaje de 14 horas; a pesar de haber dormido la mayor parte del tiempo. Lo ideal y más razonable, hubiese sido que ese día lo pasaran intentando adaptarse al horario de aquel país extranjero, pero no. A pesar de que Nico ya llevaba tiempo en el mundo del arte, no consideraba indispensable contar con un agente que se hiciera cargo de arreglar todos los detalles necesarios para los eventos y exhibiciones donde se presentaba. El encargado de la galería donde siempre se mostraban sus obras era el que se ocupaba de vender y promocionar su arte, por lo que la pelinegra estaba confiada en que se podía manejar sola. Aquella situación le parecía ridícula a Maki; la bajita ya era lo suficientemente conocida como para considerar la idea de conseguir uno.

Ahora por culpa de ello, apenas habían tenido tiempo de dejar las maletas en sus habitaciones –que aunque individuales, eran contiguas– y tomar un breve desayuno. Debían ir a la galería para asegurarse que los cuadros hubiesen llegado en perfectas condiciones, –pues estos arribaron el día anterior por paquetería– y a ponerse al tanto sobre el programa del evento, que tendría una duración dos días.

–La dirección es todo lo que necesitamos para llegar ahí. –declaró la artista mientras volvía su mirada al mapa.

–Quizá tendrías razón, si desde el principio hubieses visto el mapa de manera correcta –refunfuñó la doctora–. Habían avanzado en sentido contrario durante varias cuadras y no tenían idea de donde se encontraban. Usar google maps hubiese sido más confiable que aquel pedazo de papel; pero la artista argumentó que eso "mataría" la sensación de aventura. Bufó molesta y se cruzó de brazos mientras tarareaba mentalmente una canción con la intención de tranquilizarse.

¿Sensación de aventura? Tenían el tiempo medido y si querían disfrutarlo juntas, no había lugar para juegos. Ya con el trabajo en el hospital y sus estudios, el tiempo para salir o viajar era realmente escaso, por lo que debían estar aprovechando aquella oportunidad al máximo, no caminando sin rumbo fijo por la Gran Manzana.

La pelinegra observó su entorno y luego miró el mapa– Creo que ya logré ubicarnos.

–¿Crees? –cuestionó Maki aún molesta mientras veía a su pareja.

Nico la ignoró para no alargar la discusión. Era la primera que tenían –que pudiese salirse de control– desde que empezaron su relación, como no se trataba de nada grave la artista decidió que lo mejor sería dejarlo pasar e ignorar las quejas de la pelirroja.

Luego de un rato vagando por las ajetreadas y bulliciosas calles de Nueva York dieron con la edificación. Constaba de dos niveles y lucía bastante amplia, la fachada era de ladrillos rojos y techo gris; un exterior bastante sobrio. Al ingresar, el pulido piso de madera que las reflejaba –como si de un espejo se tratase– llamó la atención de Nico, era tan opuesto al de su apartamento; opaco y con uno que otro rastro de pintura. Las blancas e impolutas paredes del recinto se encontraban decoradas con distintas obras artísticas, se podía apreciar una gran diversidad de temáticas y estilos, aunado a ello, algunas esculturas vistosas que era imposible pasar por alto se hallaban cada tanto en los iluminados pasillos.

–Tengo que dejarte un rato sola. –le avisó la artista a su pareja.

–Si tuvieras un agente estaríamos haciendo turismo justo ahora... –murmuró en respuesta la joven doctora.

–No necesito uno, las piezas que traje no están a la venta.

Maki se quedó refunfuñando mientras Nico se alejaba. Sacó su celular y comprobó que no tenía mensajes nuevos. Habían llegado en día viernes a esa ciudad, lo que significaba que era sábado en Japón –teniendo en cuenta la diferencia de horario– pasaba de media noche. Mientras ellas iban en el avión se debió haber llevado a cabo el plan contra el acosador, pero aún no tenía noticias de sus padres. Aquello la inquietaba un poco. Pero era probable que no quisieran preocuparla para que pudiese disfrutar de su fin de semana libre.

Habían arriesgado bastante dejando que fuese sola con Nico, pues su "equipo de seguridad" se quedó en Japón con la intención de que pareciese que Maki gozaba de sus mini vacaciones en Tokio; no le dieron más detalles de lo que ocurriría, y ella tampoco preguntó, pues no cambiaría nada el hecho de saberlo o no.

Decidió recorrer los pasillos para despejarse y hacer tiempo mientras su querida pelinegra estaba ausente. Contempló las obras en ellos y según su criterio, ninguna era superior a las que Nico había llevado –aunque reconoció que algunas tenían el mismo nivel–. Se sintió orgullosa de su enana, y se dio cuenta que el enorme ego de Nico de alguna manera se justificaba. Continuó caminando y observando las pinturas y demás, hasta que atisbó a lo lejos a la pelinegra; hablaba con un hombre de cabello cano ya entrado en años, y con el aspecto de "típico americano", supuso que se trataba de quien le había extendido la invitación a dicho evento. Nico dominaba el inglés mejor de lo que imaginó la pelirroja; quien según le contó, debido a su carrera fue que algunos profesores de la universidad le recomendaron tomar cursos, y ella lo hizo en cuanto se presentó la ocasión. Sin embargo, esa sería la primera vez que tendría oportunidad de ponerlo en práctica en un país cuya lengua materna es esa.

–Listo. –dijo Nico acercándose a ella.– No será necesario que me presente de nuevo hasta mañana por la tarde, ya como expositora.

–Bien, entonces... –Maki tomó su mano– ¿podemos volver al hotel y dormir?

–¿Dormir? –preguntó la pelinegra– Me gustaría ir a conocer la ciudad, podemos dormir por la noche.

Nozomi se hallaba sentada en el sofá y observaba fijamente la pantalla de su celular, muchas horas habían transcurrido ya desde que el Sol se ocultara tras el arrebolado cielo del atardecer y abriese paso a la noche. Pero deseaba saber si Nico y Maki habían llegado sin problemas al otro lado del mundo. Quería, y a la vez no, molestarlas. Era consciente de que los últimos acontecimientos tenían estresada a la doctora, y aquel viaje sería una buena distracción. Por ello la astrónoma llevaba varios minutos repitiendo la misma acción, bloquear y desbloquear su móvil. Su pequeño tanuki interior le exigía molestar un poco a su pequeña Nicochi, y a la tsundere adicta al tomate.

–¿En qué piensas? –Eli se acercó a ella mientras terminaba de secarse el cabello con una toalla.

–Meditaba si marcarle o no a Nicochi, para preguntar cómo va todo. –comentó Nozomi con una inocente sonrisa que ni ella se creía.

Eli había regresado a Japón el mismo día que ellas partieron, y el no poder saludar a la artista le deprimió un poco, pero gracias a Nozomi lo superó rápidamente, además la bajita no estaría fuera tanto tiempo. La rubia se sentó junto a la astrónoma y tomó su mano libre.

–Estoy segura que se encuentran bien.

–Pero no se han comunicado... y llevan prácticamente un día allá.

–Quizá se están divirtiendo tanto que olvidaron hacerlo.

Nozomi hizo un puchero– Sólo unos… –Un fuerte estruendo la interrumpió.

Eli se levantó en seguida y caminó hacia la puerta; notó que el ruido provenía del apartamento de Maki, pero por la mirilla de la puerta no logró advertir nada fuera de lo ordinario, aunque sabía que eso no significaba que algo no estuviese sucediendo, después de todo, su rango de visión era muy limitado.

–Elichi. –Nozomi también se había levantado del sofá– ¿Debería? –señaló su celular.

La rusa asintió con la cabeza sin despegarse de la puerta– Creo que eso sería lo más sensato, aunque no estoy segura de lo que ocurre.

Aquel ruido se repitió un par de veces, seguido del sonido de pasos apresurados que las alertó aún más, fue entonces que Eli logró divisar a un sujeto de cabello corto y alborotado correr agitadamente por el pasillo. La coreógrafa fue precavida y esperó unos segundos antes de abrir la puerta, pero en cuanto lo hizo, se dirigió con rapidez a asomarse por las escaleras; sin embargo no había nadie, el tipo era bastante veloz. Cuando giró, su mirada se encontró con la de Nozomi, quien se encontraba frente al hogar de la pelirroja, cuya puerta se encontraba abierta.

–¿Por qué no están los guardaespaldas? –cuestionó Eli acercándose a la astrónoma– ¿No debían permanecer aquí para simular que Maki se hallaba en casa?

–Pues eso fue lo que Maki-chan dijo y... –Nozomi se llevó una mano a la boca y contempló cómo el hermoso piano blanco de la pelirroja estaba hecho pedazos, así como el sofá cerca de él; al parecer, el sujeto en un arranque de ira por no encontrar a la pelirroja en casa, decidió destrozar lo primero que encontró a su paso, o eso figuraba. Sin embargo eso no era todo, pues al bajar la mirada se topó con un rastro de gotas de sangre. –Creo... que deberíamos llamar a los señores Nishikino.

Maki se levantó de la cama, muy a su pesar, se trasladó con pereza hasta la puerta que conectaba con la habitación de Nico y la abrió. Ahí estaba la pelinegra ya lista para salir. La doctora soltó un profundo suspiro ante la simple idea. El resto del día anterior lo habían dedicado a visitar la Estatua de la Libertad, Times Square y el Central Park, pues el tiempo no les dio para más. Considerando que Nico gastó gran parte de este haciendo rápidos bocetos de los panoramas que más le llamaron la atención. No tuvieron oportunidad de disfrutar gran cosa, y gracias a que la bajita decidió despertarla temprano para ir a desayunar –aunque prácticamente ya era almuerzo–, no logró adaptarse al horario, pero a esas alturas ya no importaba, al día siguiente volverían a Japón.

–¿A dónde iremos?

– ¿Cómo que a dónde? –refunfuñó Nico– Arréglate lo más rápido posible.

–¿Tan tarde es? –Consultó la hora en su celular.

–Más o menos, no quiero llegar con el tiempo justo.

Buscó su maleta con la mirada– Dame unos minutos y estaré contigo.

Nico asintió con la cabeza y se retiró a ver televisión, por ratos no entendía algunas cosas de las que hablaban, pero captaba la mayor parte. Quizá tendría que tomar un par de cursos más cuando regresaran a casa, si las cosas salían bien, seguramente viajaría al extranjero unas cuantas veces al año. Sonrió pensando en la cantidad de personas que alcanzaría gracias a su arte. Su tono de Line la sacó de sus cavilaciones, y al ver que se trataba de Nozomi dudó momentáneamente si ver el mensaje o no, al final lo hizo.

"¿Todo bien?"

Por alguna razón Nico se sintió un tanto decepcionada de que fuese todo lo que su amiga hubiera dicho. Respondió positivamente, y anexó algunas fotos que tomó el día anterior con el único propósito de presumir. Claro que la astrónoma era tan importante y buena en lo que hacía, que aquellos escenarios no resultaban nuevos para ella. Nico frunció el ceño molesta al ver que su plan no salió como quería, pero entonces se dio cuenta de un detalle que si podía presumir.

"Pero al menos yo estoy con Maki"

"Que cruel eres Nicochi"

"Aprendí de la mejor"

"Awww… Yo también te amo 3"

Nico sonreía mientras pensaba qué responderle a su amiga. Pero cierta pelirroja entró a la habitación en ese momento, y no le agradó ver a la artista tan divertida tecleando lo que posiblemente era un mensaje, para alguien que desde luego, no era ella.

–Estoy lista... –informó Maki.

–Dame un segundo, estoy enviándole un mensaje a Nozomi.

Al escuchar eso se relajó un poco –¿Está con Eli?

–Probablemente. –levantó su cabeza para observar a Maki– No le he preguntado, ya sabes cómo es, sólo se enfoca en molestarme.

Maki sacó su celular y pensó en llamar a sus padres, pero recordó la llamada del día anterior; le habían dicho que se hallaban un poco ocupados, y que todo estaba en orden, luego de aquello sólo recibió uno que otro mensaje de ellos, donde no decían nada que fuese realmente relevante. El celular de Nico volvió a sonar, y al notar cómo la pelinegra fruncía el ceño, se dio cuenta de que algo no andaba bien.

–¿Has hablado con tus padres después de la llamada de anoche? –cuestionó la artista.

–Sólo textos. ¿Por qué?

–Curiosidad. –respondió Nico mientras tecleaba una respuesta para la astrónoma, pero la sonrisa se había ido, su rostro ahora denotaba seriedad.

–Nico, ¿hay algo que deba saber?

La pelinegra suspiró –No estoy segura, sólo atrajo mi atención algo que dijo Nozomi.

–¿Y eso es?

–Que debido a algunos disturbios en nuestro vecindario, Eli está quedándose en su apartamento. –hizo una pausa para sujetar la mano de Maki– pero el área donde vivimos es bastante tranquila, por ende llamó mi atención.

–¿Es sólo eso? –inquirió la doctora con cierto recelo, al no quedar plenamente convencida con la explicación.

–Sí. –respondió en seguida Nico. Aunque no tenía certeza de ello, su sexto sentido le decía que algo no andaba bien, pero no quería poner nerviosa a la pelirroja.

–Ok... –susurró Maki mientras oprimía ligeramente la mano de la bajita.

–Maki, te ves linda. –comentó esbozando una sonrisa la pelinegra ya prestando más atención a su pareja. El evento de ese día sería más de carácter formal, que elegante, por lo que ambas eligieron atuendos bonitos, pero no vistosos.

–El inusual halago de Nico había ruborizado a la pelirroja, quien no sabía cómo responder a ello –T-tú también, deberíamos irnos…

La doctora se encontraba en una esquina observando todo a su alrededor; gente admirando las piezas de arte en las paredes de la galería o simplemente charlando, pero sobre todo, observaba a Nico. La pelinegra conversaba animadamente con varias personas, y en determinado momento algunos miembros de la prensa se acercaron a ella para hacerle preguntas, las cuales Nico respondía lo mejor que podía; a veces viéndose en la necesidad de pedir que redujeran la velocidad al hablar, ya que no estaba del todo acostumbrada al idioma, pero a pesar de ello, lograba hacerlo bastante bien. Luego de un rato se quedó sola, por lo que decidió acercarse a su pareja.

–¿Se divierte señorita? –preguntó la artista en cuanto tuvo a Maki frente a ella.

–No realmente...

–Lo siento, como soy desconocida para la mayoría, la gente se acerca con curiosidad a preguntar, además el hecho de ser extranjera hace que resalte más.

–Lo sé, algunas personas vinieron a mí al confundirme contigo por lo mismo. –la pelirroja desvió su mirada hacia la pared donde exhibieron algunos de los cuadros que Nico había llevado– No creo que te busquen sólo por ser una desconocida, pienso que lo hacen porque tu trabajo es realmente bueno. –cerró los ojos esperando el usual discurso ególatra de la artista, pero nunca llegó.

–Gracias Maki. –fueron en cambio las sinceras palabras que salieron de boca de la pelinegra, quien cogió su mano entrelazando sus dedos.

La doctora sólo asintió con la cabeza mientras sentía sus mejillas arder por segunda vez ese día.

Luego de un par de horas todos procedieron a retirarse, habían sido invitadas a una especie de fiesta a la que asistirían varios de los artistas expositores del evento, pero prefirieron regresar al hotel, y al ser relativamente temprano, decidieron hacerlo caminando para poder apreciar la ciudad.

Las calles estaban bien iluminadas, el tráfico aunque tranquilo, era constante, y la luna llena que ya se dejaba ver sobre ellas, hacía que el ambiente fuese agradable. Pasaron cerca de un parque y decidieron que contaban con algunos minutos para tomar un pequeño desvío.

Después de un rato caminando sintieron cómo la temperatura comenzaba a descender, y Nico agradeció enormemente que la doctora la convenciera de cargar con un abrigo, ella al inicio se negaba, alegando que el cielo estaba despejado y que no creía que fuese necesario, pero al final la pelirroja salió victoriosa. Se puso la cálida prenda mientras continuaban su recorrido. Llegaron hasta un lago en el que se reflejaban la luna y algunas estrellas. Era un hermoso paisaje, así que decidieron tomar asiento en una banca cercana para admirar cómodamente lo que había frente a ellas.

Full moon sways… Gently in the night of one fine day. –Maki comenzó a cantar, llamando en seguida la atención de Nico– On my way… Looking for a moment with my dear. –y con un dulce gesto tomó la mano de la artista.

Esta sonrió y empezó a cantar también– Full moon waves… Slowly on the surface on the lake. –se aproximó a la pelirroja hasta poner la mejilla en su hombro– You were there… Smiling in my arms for all those years.

Maki se sentía realmente feliz de que Nico conociera la canción, recargó su cabeza en la de Nico y ambas siguieron, con una sincronía que hacía pensar que no fuese la primera vez que la interpretaban juntas.

What a fool…

I don't know about tomorrow…

What it's like to be

Ah…

I was sure,

Couldn't let myself to go

Even though I feel…

The end

Old love fair… Roalting like a bird resting her wings –la doctora abrazó a la bajita mientras continuaba cantando y esta se dejó con gusto– You were there… Smiling in my arms for all those years.

What a fool…

I don't know about tomorrow…

What it's like to be

Ah…

I was sure,

Couldn't let myself to go

Even though I feel…

The end

Full moon sways… Gently in the night of one fine day–Nico se separó un poco de Maki–You are there… Smiling in my arms for all those years… –tomó gentilmente su rostro con ambas manos, y unió sus labios en un cálido beso.