Se sienta con su perro a su lado y yo lo imito, algunos metros como barrera por si se le ocurriese tratar de tocarme.
—Soy Viktor —declara tras algunos segundos de silencio.
—Mh —hago un sonido de entendimiento y asiento con la cabeza.
—Aquí es donde tú me dices tu nombre también.
"Primero la historia, al final tu nombre."
Permanezco en silencio y, por alguna razón, Viktor no insiste.
—¿De qué estás disfrazado?
—Soy el alma de un niño al que asesinaron brutalmente hace años y no encuentra el descanso eterno —soy sincero. No usé ningún "estoy disfrazado de" para responder.
—Wow —siento su mirada fija en mi rostro, no me giro a mirarlo de regreso—, el maquilla es espectacular. La sangre seca te cubre casi por completo, cara, cuello, gran parte de la ropa... se te nota pálido lo poco de piel que está limpia, y tu cabello es un bien esmerado desastre.
No me cree, claro.
Y me ha dicho cómo luzco ante los vivos.
Es una verdadera suerte.
