Aquí está el segundo capítulo, gente!
Un grito para Nerdette92, Not-Logged-In y Kermac por comentar. Muchísimas gracias, son muy motivadores (Y sí, por muy raro que suene, "wilco" es lenguaje lingüístico usado por pilotos y algunas veces la milicia – te lo confirmo. :) )
Disclaimer: MK Y sus personajes/argumento/personajes/todo pertenece a sus respectivos dueños. No me pertenece nada.
Ermac miró de manera burlona al espadachín en frente de él: Alto, fornido, con los ojos vendados, sosteniendo una katana que estaba brillando con una peligrosa tonalidad roja. 'Un terrícola descarado', supone.
Un espíritu compuesto de mil espíritus guerreros, Ermac fue creado por los hechiceros Shang Tsung y Quan Chi con el único propósito de servir al emperador del Outworld, Shao Kahn. Después de conseguir desencadenar una batalla con las Fuerzas Edenianas, Ermac perdió el contacto telepático que compartía con su maestro. Sin órdenes, el esbirro erraba por la duras tierras de Outworld, buscando respuestas. Y dentro de la violenta oscuridad del Bosque Viviente, él creyó encontrar la perfecta ayuda.
"Estás ciego".
Era más una afirmación que una pregunta; desconsiderada, y sin embargo – nada raro para el habituado espadachín. Kenshi inhaló profundamente, ignorando la aversión que bullía dentro de él ante la observación, en su lugar decidió tomar en cuenta la inusual voz de Ermac – un coro de múltiples voces que hablaban en completa sincronía.
Unos momentos después, el espadachín dio un paso adelante. Ermac podía ver en sus labios una mueca. "Respóndeme, Forastero," dijo nuevamente el espadachín, en un serio, enfático tono.
El esbirro sopesó sus opciones. Él tiene el poder, los conocimientos y la experiencia para apalear este discapacitado espadachín en pocos momentos; sin embargo el guerrero podría proporcionarle información acerca del paradero de Shao Kahn. Internamente en conflicto, incluso él no podía saber si era una amenaza o no para el Terrícola.
"Nosotros somos Ermac, " comenzó. "Humilde sirviente del Maestro Shao Kahn, Gobernante del Outworld, y Leal Servidor de la Voluntad de nuestra Majestad," continuó Ermac, fuerte y autoritariamente. Kenshi observó la inusual manera que tiene Ermac para referirse así mismo, pero no responde con nada por los momentos.
"La respuesta a si somos enemigos o no para ti será determinada, en consecuencia, por tus acciones, Terrícola," advirtió.
Kenshi simplemente se limitó a arquear una ceja debajo de su venda ante la amenaza. "¿Nosotros?", interrogó.
"Nosotros somos una fusión de las almas de mil guerreros. Poseemos conocimientos, habilidades y experiencias que sobrepasan los límites de tu mortal compresión," continuó Ermac, emanando un aire de superioridad. "Ahora es cuando, nosotros buscamos información sobre el paradero de nuestro Maestro Shao Kahn."
La boca de Kenshi se curvó hacía arriba en una mueca burlona ante el comentario, casi sonriendo ante la aparente ignorancia del auto proclamado "omnisciente" sicario. "¿Y deberé compartiría esa información porque…?" Kenshi se atrevió a dejar abierta la oración para que Ermac la completase.
"Un aliado es un lujo aquí, en el Outworld. Guíanos, Espadachín, y te ganarás un camarada," ofreció el esbirro.
Kenshi bajó su espada ante la proposición, aunque no bajó la guardia del todo. Consideró los términos de la oferta – su conocimiento sobre el paradero de Shao Kahn por apoyo para encontrar a Cyrax. Naturalmente, cooperar con un Forastero podría permitirle encontrar y salvar a Cyrax más rápido que si lo hiciera sólo. Mientras más rápido termine con esta misión, más rápido podría seguir en su caza de Shang Tsung. La proposición era casi demasiado buena para ser verdad.
Casi.
Obviamente, sabía que era mejor no confiar en un extraño, especialmente, en tierras extranjeras. Su anterior experiencia con habitantes del Outworld resultó con él siendo engañado y cegado durante el calvario. Permanentemente. Aun así, la naturaleza de la demanda de este Ermac era, de hecho, un conocimiento general por a través de los reinos. 'No debe de haber problemas en revelarle lo que todo el mundo ya sabe', concluyó mentalmente.
"Shao Kahn está muerto, Ermac," declaró Kenshi gravemente, antes de continuar: "La Deadly Alliance[1] le juró falsa lealtad y ante la primera oportunidad que encontraron lo mataron."
Ermac renegó ante tal revelación. 'Blasfemia,' fue lo primero que se le ocurrió. Las noticias sobre la muerte de su maestro ciertamente no le sentaron muy bien. He aquí un guerrero, con la fuerza de miles – abandonado por una artimaña; sin guía, y sin propósito. No sólo dio como resultado un conflicto interno aún mayor, sino que también dio lugar a la pura rabia dentro del esbirro.
Pero Ermac no podía aceptar las noticias acerca de su recién encontrada inutilidad tan fácilmente. Después de un breve, tenso silencio, ocupado sólo por los escalofriantes lamentos de los torturados árboles, fue que finalmente Ermac habló.
"Mientes, " acusó, estrechando los ojos y formando sus manos en puños.
"No te miento, esbirro," respondió Kenshi, tornando su propia voz en un tono peligroso. "Es algo bien sabido a través de los reinos. Shao Kahn está muerto, Edenia es libre y pronto, el Reino de la Tierra también volverá a s-"
"¡MIENTES!" vociferó Ermac, empuñando un hacha que previamente estaba atada a su espalda. Tan pronto como dijo eso, Ermac hizo un grito atormentado y furioso, y se abalanzó en un cortante ataque.
Kenshi se sostuvo con la guardia en alto, y en el último momento, levantó Sento hacía el hacha que caía, metal chocó contra metal. Esquivó expertamente y cortó a Ermac a través del hombro, en defensiva represalia que lo llevó a tropezar unos cuantos pasos, cortando a través de la armadura del sicario.
Usando su vista espiritual, Kenshi vio que varios espíritus encerrados dentro del singular cuerpo de Ermac tenían una guerra unos con otros. Mientras que algunos estaban eufóricos, la mayoría de las almas dentro de Ermac estaba histéricas por la noticias acerca del deceso de Kahn. Podía sentir la confusión de Ermac – que por, aparentemente, mil almas de guerreros había casi mil diferentes reacciones a la situación. ¿Debería Ermac disfrutar de su recién encontrada libertad? ¿Debería continuar con el trabajo de Kahn? ¿Debería cazar a los de la Deadly Alliance? ¿Debería llorar la muerte de su señor? Sin ninguna guía, instrucciones o propósito, Ermac era prácticamente inservible – y la reacción más humana para esta situación, para cualquiera, era estallar en ira.
Kenshi lo sabía demasiado bien. Por culpa de su ceguera, le tomó años resolver sus exagerados conflictos emocionales – pasando de la rabia a la impotencia, de la culpa a la humillación, hasta la completa desesperación. Podía fácilmente resumir el estado mental actual del siervo. Ermac nunca intentó dañar a Kenshi – este acto de desinhibida violencia era tan sólo una ventana para descargar su frustración interna – un mecanismo de defensa que te previene de romperte por dentro.
"Ermac," llamó Kenshi calmadamente, después de evaluar el daño hacía su armadura. "Eres veloz para ser un hombre ciego, espadachín, " dijo por lo bajo, sosteniendo su hacha enfrente de sí una vez más. "Aun así, no tienes posibilidades. Nosotros somos muchos; tú solamente eres uno. ¡Esto termina aquí!" dijo, abalanzándose una vez más.
Kenshi anticipó sus movimientos y bloqueó el ataque eficientemente. Pero, si bien su bloqueo fue exitoso, falló evitando la patada de Ermac a su tibia, cayendo sobre sus rodillas.
Ermac intentó golpear a Kenshi en el rostro con la empuñadura de su hacha, que de algún modo rechazó. A pesar de que Kenshi notó tener una perfecta oportunidad para hacer un crudo corte en aquel momento, se contuvo de hacerlo. Esta pelea no beneficiaba a ninguno de los dos – Ermac tenía que darse cuenta. Y rápido.
Kenshi se puso de pie, al mismo tiempo que escuchaba un zumbido y se movió evitando que el hacha atravesara sus tripas. Ermac se volvió hacia Kenshi, moviendo su hacha abajo y arriba realizando una serie de movimientos circulares y cortantes. Todo el tiempo, Kenshi bloqueó los ataques, con Sento puesta enfrente de él, con el cuerpo rígido para el combate. "Esto es inútil, siervo. Déjame hablar contigo," dijo, conociendo muy bien el dolor y la angustia de Ermac.
Ermac en su lugar exclamó un fiero grito de guerra y lanzó una serie de ataques incluso más mortales contra el espadachín. Kenshi, en cambio, los repelía con aparente facilidad, batallando para contener las ganas de contraatacar.
Por algunos acalorados momentos, el sonido del metal contra el metal era lo único que se escuchaba, ahogando los quejidos de los árboles del Bosque Viviente y los rugidos del espero viento. Las armas de los luchadores brillaban bajo la luz de las lunas del Outworld. Los gritos de guerra de Ermac resonaban en las profundidades del bosque, mientras que Kenshi mantenía las severas órdenes de continuar ignorándolas.
"¡Pelea, ciego cobarde!" bramó Ermac, emanando frustración de sus palabras.
La paciencia acumulada durante un decenio de meditación se estaba a agotando rápidamente para el espadachín. Apretando sus mandíbulas con fuerza, continuó bloqueando las agresiones del esbirro. Ermac batió su hacha diagonalmente, mientras que Kenshi saltaba hacía atrás. Entonces Kenshi atacó – lanzándose cerca, con Sento sostenida diagonalmente entre su cuerpo y el hacha de Ermac. Ermac bloqueó de la manera similar, mirando al irritado ciego. "Escojo mis batallas con sabiduría, esbirro," gruñó Kenshi. "Y esta no es mi batalla".
Mientras que Ermac se concentraba en las palabras de Kenshi, este había deslizado a Sento hacía el interior de la empuñadura, enganchándola por debajo del hacha de Ermac. Cuando empujó a Ermac hacía atrás, el agarre en su hacha se aflojó y cayó, retumbando en los pies del espadachín.
Ermac dejó salir una risa carente de gracia. "¡Sólo predicas mera filosofía, hombre ciego!" Y con eso, reunió la fuerza de sus espíritus, levantando telequinéticamente a Kenshi en el aire y tirándolo contra el suelo, espalda contra pavimento primero. Aturdido por el ataque, Sento se deslizó de las manos de Kenshi, y este gemía en agonía.
Ermac recuperó su hacha apresuradamente, apuntándola a la figura del espadachín. Altaneramente caminó hasta la silueta caída, y pisó duro contra su pecho con su bota. Kenshi se sacudió hacía arriba, tosiendo y gruñendo. Ermac pateó al espadachín unas cuantas veces más en el abdomen.
Sintió el sabor metálico de su propia sangre, así como la vista espiritual de Kenshi le mostraba a Sento llamarlo, tirada apenas a unos pocos pies de él. Se estiró e intentó gatear para recobrar su espada. Ermac se dio cuenta de sus intenciones y lo volteó sobre su espalda con una áspera patada en las costillas. Ató juntas las manos de Kenshi telequinéticamente enfrente de él, antes de poner su pie embotado en su garganta, aplastándola, haciéndosele difícil respirar al espadachín. Sentía sus pulmones luchar por aire, y su una vez inquebrantable concentración, se volvió débil.
Mientras luchaba contra el agarre de hierro, el esbirro se inclinó y miró los inútiles esfuerzos de Kenshi. "Mírate, inválido infeliz, " murmuró Ermac, meneando la cabeza en fingida simpatía, con la clara intención de ofender. "Predicas paz, espadachín. Una ideología inútil – una que resultará en tú propia muerte, " continuó.
"De igual modo, aunque nos hubieras atacado, habrías encontrado el mismo destino, hombre ciego," se burló, despreciando al hombre abatido.
Kenshi escupió sangre y dejó salir un adolorido gruñido – podía sentir como perdía la consciencia. Todavía recio contra el esbirro, Kenshi se concentró en su energía interna, lanzando un poco de invisible proyectil de Chi – y, aún a pesar de su condición, se sintió aliviado cuando percibió la telequinética conexión con Sento restablecerse, para la ignorancia de Ermac.
"Estás muerto, terrícola," susurró Ermac vilmente, mientras levantaba su hacha para decapitar al blasfemo intruso, de una vez por todas.
Para la sorpresa de Ermac. Kenshi dejó salir una carcajada, justo enfrente de su propio ejecutor. La despreocupada, fría pero sin aliento risa enfureció al sicario, hasta el punto de que se sacudió con rabia, y su visión se hizo borrosa. La sangre del abatido espadachín se escurría por las esquinas de su boca, los cachetes ayudando a hacer una sonrisa cruel.
Y antes de que el esbirro pueda entender nada de lo que estaba pasando, él mismo se encontraba en el suelo, varios metros lejos del caído espadachín, con un agudo dolor en medio del pecho, similar al de ser golpeado por una bala.
"Te equivocas, esbirro. "
Entiendo que la línea de tiempo original no hace mención a una escena de kombate – pero, para ser honestos, la línea temporal de MK suele dejarse bastante vaga. Inicialmente, incluso me imaginé que había una pesada pero interesante conversación que haría click en algún lugar en Ermac, terminando su control mental. Pero cuando empecé a escribir, no pude detenerme a NO escribir una escena de lucha. Creo que le añade más sustancia a la historia, y ayuda a fortalecer el lazo que tendrán más tarde.
Revisa y comenta, me gustaría saber cómo está yendo esto (especialmente con la parte del kombate, de la cual no estoy totalmente apegada a.) El siguiente episodio va ser el último en esta historia. Hasta entonces, gracias y disfruta! :)
[1] Literal, "Alianza Mortal". Suena mejor y es más respetuoso si no cambias dicho nombre. Por cierto, La Deadly Alliance era la alianza entre los hechiceros malévolos, Quan Chi y Shang Tsung.
