Viktor retoma el tema de cuidar de Yuri, se apellida Plisestsky según me dice. Y luego me informa que él es Viktor Nikiforov. Vuelvo a asentir para darle a entender que he comprendido y él infla las mejillas, pero no presiona, por segunda vez.
—Acepté porque mi madre me obligó. Ese niño me va a hacer la vida imposible junto a su gata.
—Tiene mascota.
Viktor asiente pese a que no lo he dicho como una pregunta.
—Y tiene un nombre ridículo.
—¿Pelos?
Viktor se ríe y niega con la cabeza.
—Peor. Le puso Puma Tigre Escorpión.
Abro mucho los ojos, enarcando las cejas al extremo.
—La llama Potya para abreviar.
Parpadeo.
—Creo que me gusta.
—¿Ese nombre?
Asiento.
—Really?
Vuelvo a asentir.
—Wow... Tal vez te llevarías bien con Yuri. ¿Qué edad tienes?
—¿Físicos o verdaderos?
Viktor sonríe.
—Ambos.
—Doce en apariencia —indico, y tardo un largo minuto en calcular mi edad actual, o la que tendría de haber podido desarrollarme—, y casi veinticuatro en verdad.
—Vaya —Viktor aplaude—, con que te asesinaron hace doce años.
—Sí —suspiro—, lo hicieron.
