Veintiocho.
Tardo más de lo esperado en llegar a la plaza.
Viktor no está.
Me siento a esperarlo, él dijo que vendría.
Tarareo en voz baja, cerrando los ojos.
Yurikago no uta o
Kanariya ga utau yo
Nenneko Nenneko
Nenneko yo
Me abrazo las piernas y muevo los pies.
Yurikago no ue ni
Biwa no mi ga yureru yo
Nenneko Nenneko
Nenneko yo
Viktor no hace ninguna aparición.
Supongo que a final de cuentas no deseaba saber mi nombre.
Y mucho menos oír mi historia.
