Los nombres de los personajes que utilizo en esta historia; no son de mi pertenencia sino de RUMIKO TAKAHASHI. La historia si es mía y queda prohibida su copia total o parcial.
Espero les guste mucho este fic y espero sus hermosos comentarios mis queridísimas lectoras
NO OLVIDES MI NOMBRE
Capitulo 2 - YaZziLeOn
Volteo por última vez hacia atrás, más que nada para convencerse a sí misma que ya se había ido, que ya no estaba con ella. Vio en el suelo, entre las hierbas; el cesto que sin pensarlo tiro por ir a correr en su dirección. Lo tomo entre sus manos y continúo con el encargo que Kagome le hizo.
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Rin nunca oculto su preocupación y sufrimiento en cuanto comenzó a notar la ausencia de Sesshomaru, pues este la visitaba una vez al mes y en cuanto las semanas pasaron una tras otra, su dolor fue aumentando así como la zozobra y tristeza que le comenzaron a inundar el corazón. No solo porque lo extrañaba, no solo porque no, entendía su desaparición, sino porque lo necesitaba, le hacía falta aquel imponente Yokai de quien estaba completamente enamorada.
Fue en ese momento cuando Kohaku, aquel muchacho que conoció en su infancia, el mismo quien con el tiempo se enamoro perdidamente de la chica, aprovecho la oportunidad de su vida para demostrarle su entero amor. En efecto, Kohaku sabía bien que teniendo cerca a Sesshomaru, nunca podría demostrarle su amor a la bella señorita, no solo por lo imponente del Yokai, sino también porque conocía el afecto de Rin hacia el peli plateado.
Con forme el tiempo fue pasando, Rin menos esperanzas tenia de que Sesshomaru regresara, lo que le llevaba a pensar que era verdad "Sesshomaru, nunca elegiría a una humana como compañera" "si venía a visitarle era, porque de alguna forma se sentía responsable de ella, como su protegida, solamente por eso" pensamientos, que la llevaron a tomar a cabo, los constantes consejos de sus amigas.
- Kohaku es un buen muchacho
- Claro que sí, no lo digo solo porque es mi hermano. Te ha ayudado mucho en este tiempo, siempre demostrándote lo importante que eres para él, siempre has sido importante para él
- Sería un buen esposo
- Ya estás en la edad de casarte Rin
Así, tomando la decisión, de comenzar con una vida, donde Sesshomaru no estaría, puesto que ya habían pasado dos años desde su ausencia. Rin sabía bien que nunca olvidaría a aquel Yokai, si, apreciaba y le sentía un profundo cariño a Kohaku, pero nunca se engañaría así misma, estaba segura de que a lado del joven exterminador, tendría una vida estable, más no una feliz, como la que siempre se imagino a lado de su señor.
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Frustrado miraba el cielo nocturno, sentía muy dentro de él, una monumental impotencia, una de la que por más que luchaba, no podía salir, lo sabía, estaba seguro, había llegado tarde, su estúpida ausencia, escusada por intentar no aceptar sus sentimientos, lo había llevado a aquel momento, uno que odiaba con todo su ser.
Desde su partida, cada noche, cada que volteaba su rostro y clavaba su dorada mirada en la luna, la veía a ella, veía su inmensa sonrisa, de hecho hasta la podía escuchar y desde que decidió no volver, todo su ser le indicaba regresar.
Hasta el momento en que acepto su afecto hacia Rin, no hizo otra cosa más que pensar en ella, tan solo con ver la radiante luz de la luna, pero esa noche, esa, donde la luna era mas inmensa que cualquiera otra, de una terrible manera le anunciaba que para el día siguiente, su pequeña, ya no sería más, de él, sino de otro.
El par de meses que Rin le indico para la ceremonia, por fin habían terminado y Sesshomaru, se dirigía a la aldea para acompañarla así como lo prometió. Si, era una estupidez, una suma atrocidad pero… ¿tendría a caso, otra alternativa? A pesar de que durante esos dos meses lo había pensado, si decirle o no, sus intenciones, desafortunadamente, había llegado a una conclusión.
¿Para qué mencionarle que pensaba hacerla su compañera? ¿Para qué arruinarle el día que de seguro, sería el más feliz para ella? ¿Que ganaría en desbaratar todos aquellos años de confianza? Ocasionándole a la chica, una gran incomodidad y dificultad de mencionarle que entre ellos nunca pasaría nada, porque ya había elegido a Kohaku. Realmente inconcebible, así mismo, prefiriendo ocultar sus sentimientos, aceptando la felicidad de Rin acompañándola en ese momento.
Momento, que para él, sería el peor de todos, pues la perdería para siempre.
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El tiempo había llegado, ese día, sería el inicio de su nueva vida y por más que lo intentara, Rin no sentía absolutamente nada de emoción sino mas bien, sentía estar atrapada en una decisión irrevocable.
Miraba a sus amigas correr de un lado a otro, tanto Sango como Kagome, preparaban todo para la ceremonia de ese día, sabía que se encontraban felices por ella, aunque no compartía el mismo sentimiento. A lo lejos, miraba en busca del Yokai de pelo plateado pero no aparecía, no le preocupaba su llegada ya que confiaba en él, lo que le inquietaba era no tenerlo cerca de ella pues Sesshomaru, era el único quien podría transmitirle tola la confianza y tranquilidad que necesitaba en ese momento.
Resignada de no notarlo entre el bosque, entro a la cabaña donde sus amigas le ayudarían a vestir.
No paso mucho tiempo para que terminaran de arreglar a la joven. Los ojos de las dos acompañante de Rin, formaban estrellas al observar resplandeciente a la chica, lucia realmente hermosa, aquel kimono blanco con pequeños toques en rosa, resaltaban toda su abundante belleza, el peinado que le habían hecho, hacia lucir aun mas grandes sus cobrizos ojos y el poco maquillaje que traía en el rostro, la hacía parecer todo un ángel.
Orgullosas de su trabajo, admiraban y alagaban a Rin quien no escuchaba a nadie más que a los latidos de su corazón.
Desde su posición podía percibir a la perfección el desagradable aroma a humanos que se encontraba, no faltaba mucho, a solo unos cuantos metros se encontraba aquella aldea donde para su desgracia había dejado a Rin. Sin detenerse más, comenzó adentrarse al lugar, sabía que la hermosa mujer se encontraba cerca pues podía distinguir el embriagante aroma que siempre la caracterizo.
Antes de acercarse a una cabaña donde parecía ahí, se encontraba Rin, a lo lejos distinguió a Inuyasha junto con Kohaku, de inmediato frunció el ceño, no recordaba haber visto seres más repugnantes que ellos. Observo detenidamente al joven exterminador, lo suficientemente penetrante que, lo hizo voltear.
En cuanto Kohaku conecto su mirada con la del Yokai, sintió un vacio enorme en el estomago, sabía bien la mirada que le clavaba. Inuyasha de igual forma se percato de la presencia de su hermano pero en comparación de Kohaku, este no le tomo importancia, sabía que Rin había solicitado su presencia.
Segundos después, desvió su abismal mirada a otro sitio, estaba seguro que si seguía un segundo más, observando a aquel bastardo aprovechado, sería capaz de ir hasta él y matarlo de un solo golpe. Vaya satisfacción que sentiría estar frente a ese imbécil y llenar sus garras de su sangre, así mismo, ver como salpicaría, si, aquello calmaría un poco su rabia pero no el dolor de imaginarse a Rin, odiándolo por siempre, por matar a su futuro esposo.
Dejando de lado esos pensamientos, se coloco frente a la entrada de la cabaña.
Se podían escuchar mimos y chillidos de emoción, eran sonidos bastante irritantes para Sesshomaru, sonidos, que en un instante comprendió al ver frente a él, a la mujer mas hermosa que jamás había visto.
Era la primera vez que Sesshomaru embozaba un asombro como ese, pues se encontraba paralizado por tal belleza frente él, si, sabía que Rin era una bella chica pero nunca imagino que se vería de esa manera.
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Los halagos de sus amigas no cesaban, Rin sentía asfixiarse por todo aquello y hasta cierto punto, llego a sentirse incomoda pero todo eso cambio, en cuanto alzo la mirada, pues frente a ella, se encontraba él, el imponente Yokai de hermosos ojos dorados, quien la miraba penetrante.
- Señor Seshsomaru – soltó involuntariamente en un suspiro
Sus acompañantes, asombradas, voltearon la mirada hacia donde se encontraba el Lord y comprendiendo la relación de esos dos, salieron de la cabaña para dejarlos solos. Pues no sospechaban nada más que una charla y felicitaciones por parte del Yokai.
Ambos se quedaron observándose mutuamente por un momento, ni uno, ni otro, sabía que decir o hablar. Sesshomaru se encontraba hechizado por tan radiante belleza y Rin, se encontraba pasmada por tener a tal presencia frente a ella pero lo peor, era que este, la estuviera viendo, vestida de novia.
- Se… señor Sesshomaru – tartamudeo Rin, rompiendo el silencio – si vino…. Muchas gracias
Menciono ella compartiéndole al Yokai una leve sonrisa, la cual no fue correspondida por ningún sonido o gesticulación. De pronto y en cuestión de segundos, la chica al no ver respuesta alguna de su amo, más que una penetrante mirada, comenzó a sentirse tan pequeña como una hormiga.
A caso ¿me veo tan mal? Se decía entre pensamientos. A pesar de haber escuchado tantos halagos de sus amigas, ninguno tendría más valor para ella, que si se lo dijera Sesshomaru.
Nunca había sentido esa clase de sentimientos, era una combinación de asombro, de rabia, dulzura, odio e impotencia al verla, al tenerla, tan cerca y a la vez tan lejos de él. ¿Qué decirle? ¿Que nunca la había visto mas hermosa para otro hombre? ¿Qué ese día su olor era aun mas embriagador que otros días y que jamás volvería a disfrutar de su sabor? Pues después de ese día, se contaminaría con el asqueroso olor de Kohaku.
Pensado lo anterior, decidió simplemente retirarse, acto que fue interrumpido, cuando la chica hablo.
- No paraban de, decirme… lo hermosa que me veo… pero… no me siento así ¿Es cierto señor Sesshomaru? ¿Me veo hermosa? – pregunto la chica mirando con ilusión al Yokai , pues esperaba una respuesta positiva, aunque fuera un simple "si" pero lo quería escuchar de él
Sesshomaru la observo por un segundo mas ¿Cómo es que, en ocasiones era tan torpe? Se decía, simplemente, esa era una de las muchas razones por las cuales ella, lo volvía loco. Siempre tan infantil, siempre tan sutil, siempre tan sensual, siempre tan Rin.
Sabía que la chica esperaba una respuesta, sus ojos no le mentían, ella buscaba con desesperación un comentario de aprobación, cosa que altero los instintos de Sesshomaru ¿Por qué? Simplemente porque en ese momento, Rin, no podía estar más vulnerable.
Se fue acercando lentamente a ella, la chica soltó un suspiro al tenerlo de frente, sus ojos se abrieron cual asombro y nerviosa, sintió ruborizarme. En cambio Sesshomaru, con aquella varonil actitud, arqueo una ceja y alzando el mentón de la joven, hablo:
- Siempre luces hermosa
Rin soltó involuntariamente todo el aliento que le quedaba, después de aquello, el poderoso Lord se aparto de ella, dejándola, con una sensación de inmensa soledad.
Después de mencionarle aquellas palabras, el gran Lord, decidió salir de ahí, sabía bien que no soportaría estar más tiempo a solas con ella, entonces dio media vuelta cuando:
- No, por favor… aun no se valla – dijo ella casi implorando – quédese, su presencia me llena de paz y si se va yo… por favor quédese…
Sesshomaru la observo sorprendido, la actitud de Rin lo descontrolaba, pero lo entendía, se encontraba nerviosa por su boda y por supuesto solo él, podía darle seguridad.
- Bien – respondió, quedándose en el lumbral de la entrada
- Señor Sesshomaru – hablo
- ¿Sí?
- Gracias… gracias por estar aquí… conmigo – mencionaba la chica aguantando las inmensas ganas de llorar – ¿usted cree que esto, es lo co…? - preguntó Rin sin terminar frase pues en segundos entro Sango, anunciándole a la joven, que ya era hora de salir. La ceremonia comenzaría
Un profundo miedo inundo a Rin, lo suficiente, que comenzó a respirar entre jadeos pero los presentes no sospecharon nada pues, confundieron su terror, con nervios de una novia. Entonces, al ver que ya todo comenzaría, Sesshomaru, se aparto de la entrada para dejar salir a la chica.
La bella joven salió de la cabaña y sintiendo sus piernas temblar, volteó su mirada al poderoso ser junto a ella. Esa hermosa mirada de oro, ese delicioso aroma que siempre la cautivo, esa manera de hablar, esa forma de ser tan suya que la enloquecía, jamás la volvería a tener cerca, porque después de ese día, su vida cambiaria para siempre.
¿Señor Seshsomaru, usted cree que esto sea lo correcto? Era la pregunta que fue interrumpida. Si antes, Rin, no estaba segura de casarse, mucho menos en ese momento puesto que lo que menos hubiera deseado en toda su vida, era estar separada del ser a quien más amaba en el mundo.
- Señor Sesshomaru – menciono Rin entre temblores
- No te preocupes Rin – hablo él – te estaré acompañando
Y aquellas palabras, la derrumbaron. Entonces era cierto, entre ellos jamás existiría nada más que una relación de amo a protegida. Comprendiendo aquello, reprimió sus lagrimas y regalándole una sonrisa, de dirigió junto con Sango a donde seria la ceremonia.
Mientras que Sesshomaru, al verla caminar a aquel maldito lugar, sintió claramente como si le arrancaran el alma del cuerpo.
Bien aquí les traigo el segundo capítulo…. Espero que lo disfruten y me comenten su sincera opinión.
Saben que las quiero muchísimo a ustedes mis hermosas lectoras, les mando un fuerte abrazo.
YaZziLeOn
