Los nombres de los personajes que utilizo en esta historia; no son de mi pertenencia sino de RUMIKO TAKAHASHI. La historia si es mía y queda prohibida su copia total o parcial.

NO OLVIDES MI NOMBRE

Capítulo 3

Chicas, puede ser un poco desesperante y hasta cierto punto, doloroso pero por favor, termínenlo de leer, no se queden a la mitad ¿siiii?


¿Cómo podría? ¿Cómo podría soportar verla caminar directo a ese bastardo? ¿Porque había aceptado estar presente? Se decía, más que irritado. Era un imbécil, un completo imbécil, por ceder ante tal petición tan más despreciable. Pero ¿qué hacer ahora? Esa sonrisa de Rin, le había indicado que se encontraba feliz por tenerlo el día de su boda, lo entendía, estaba decidido, ella se casaría y era irrevocable.

Sin alguna otra alternativa, se dirigió al lugar donde procedería la ceremonia. Justo en un lugar apartado de todos aquellos inútiles humanos, se quedó de pie, esperando la entrada triunfal de la novia.

- ¿Bien Rin, a partir de aquí caminas tu sola entendido? – le menciono Sango mientras ella, solo acento

Más que alegría o emoción, sentía en su corazón un profundo dolor. Sesshomaru no había dicho nada, no había hecho nada, ni siquiera, al ver que estaba a punto de dirigirse al lugar, donde uniría su vida con Kohaku. Por más que en su interior tenía la esperanza de que ese Yokai le tuviera un sentimiento diferente a la de una protegida, al ver la actitud de su amo, desapareció. Así que, resignada, se encamino a su destino.

No había recordado que aquel kimono le apretara tanto como lo sentía en ese momento, pues sentía que el aire le faltaba, sabia y había escuchado de esos nervios que le dan a todas las novias pero, aquellos que sentía, eran diferentes, eran tormentosos, eran aterradores y eso le perturbaba ya que, nunca imagino sentir eso el día de su boda, sino todo lo contario.

Por fin se encontraba frente a los invitados, frente a ella, vio a Kohaku quien ya la esperaba, en cuanto lo noto, una profunda tristeza la inundo, entonces comenzó a caminar a su dirección, lo hacía más en automático que decidida. Mientras que el joven exterminador, al verla frente a él, soltó un profundo suspiro, su prometida no podía verse más hermosa, se sentía tan enamorado y completamente decidido a unir su vida con la de ella.

Parecía un sueño, nunca pensó que esa hermosa mujer le daría el sí, tenía que admitir que al enterarse que Rin se había encontrado con Sesshomaru después de dos años, lo asusto, pues creyó que todo se perdería, porque Rin, elijaría irse con el Yokai pero al no ver ninguna intención de cancelar su compromiso, su espíritu se tranquilizó, sintiéndose seguro de que su trabajo con esa chica, había resultado. Ella, ya había olvidado al poderoso Lord.

Mientras caminaba, a su alrededor podía notar cada una de las miradas encima de ella, las llenas de ilusión de sus amigas, las de orgullo de Inuyasha y Miroku y las de alegría de todos los demás presentes, mientas ella, no podía sentirse peor ¿pero qué hacer? ¿Qué hacer si Sesshomaru no le había mostrado ni siquiera una pequeña señal de que no realizara ese matrimonio?

Pensando en aquello desvió la mirada de Kohaku y comenzó a buscar en que sitio se encontraba aquel, quien solo la veía y seguiría viendo como a una pequeña niña. No tardo mucho para encontrarlo, Sesshomaru ya la veía y esa mirada que siempre la paralizo, amenazaba con hacer lo mismo en ese momento, pues era tan intensa e insistente que podía sentir como su alma, salía de su cuerpo al soltar un suspiro, y volvía a entrar, cuando recuperaba el aliento.

Veía como la chica se acercaba lentamente, hasta ese día, nunca había notado la natural elegancia que ella despedía, realmente la pequeña niña se había quedado atrás y una hermosa señorita había nacido al pasar de los años. Años, en los cuales, su corazón había sido paulatinamente cautivado.

Sumergido en sus pensamientos, clavo aún más sus hermosos ojos dorados en Rin, con la suma intención de grabarse aquella escena en su mente. En verla, tan hermosa, siendo ella, tan sonrojada como siempre, tan insegura al sentir tantas miradas, al tener ese despeinado mechón de cabello, al bajar su mirada cobriza al sentirse incomoda y al buscar siempre la abismal mirada de Sesshomaru.

Entonces, al mirarse, ambos conectaron más que una mirada, sino también sus corazones, su alma.

xxx

Rin, termino de soltar aquel suspiro y por fin llego hasta Kohaku, este, la tomo de la mano y la acerco al lugar donde se llevaría a cabo la ceremonia pero ella, no apartaba la vista de aquel Yokai, parecía que entre ambos aquella conexión que siempre existió, se negaba a romperse. Con la cabeza volteando por completo a su lado izquierdo, continúo mirándolo hasta el instante en que su prometido se colocó frente a ella.

De un sobresalto se desconectó de aquel imponente ser y enfocando la mirada pudo visualizar a Kohaku. Una fugaz rabia envolvió al peli plateado, sabía bien lo que Kohaku intentaba, así mismo había comprendido, aquel imbécil le había declarado la guerra.

Sin más, la ceremonia comenzó, todos los presentes contemplaban a los novios con suma alegría y complacidos de la próxima unión. Mientras que para dos de los presentes, aquel matrimonio, no podía ser más tormentoso, más angustiante y más lleno de dolor.

La bella chica, sentía sus piernas temblar, el ramo de flores que sostenía con ambas manos se remolineaban más por su angustia que por el soplar del viento, comenzó a sudar, su corazón palpitaba tan de prisa que sentía que en cualquier momento lo escupiría, pasaba saliva y a cada momento volteaba su mirada en busca de la abismal y cautivadora de Sesshomaru.

Parecía ansiosa, tal vez estaba más contenta de lo que él, pensó, aunque no comprendía porque Rin insistía tanto en mirarlo mientras transcurría la ceremonia ¿la pondría nerviosa? Pensó, era notable que al poderoso Lord nunca le agrado del todo Kohaku, y mucho menos cuando comenzó hacerse hombre, eso siempre lo había dejado claro. Tal vez estar presente en ese momento le incomodaba a la chica, cosa que no había prevenido en cuanto le pido acompañarla.

De cualquier forma, todo era una estupidez, desde que se encontraba parado en aquel lugar, desde que la vio caminar con su kimono blanco, desde que llego a la aldea, cuando ella le dijo que lo necesitaba presente, cuando la tuvo entre sus brazos sin saber que era solo un engaño, de hecho, todo había sido una estupidez, desde que había regresado.

En definitiva, nunca debió de aceptar tal propuesta, sin que ella supiera, lo había condenado a morir contemplando su matrimonio ¿en qué momento se había vuelta tan egoísta? Pensó, esa mujer le había tomado el pelo, si su plan era acabar con él, estaba equivocada, pues no estaría presente, si, lo había decidido, se marcharía, no soportaba más ese momento.

Debía irse, antes de que pasara lo que ella había ocasionado "destruirlo" debía irse, antes de que perdiera el control, tenía que alejarse, antes de contemplar que la perdería para siempre. Sin más, decidió retirarse, comenzó a caminar en dirección al bosque con su tan estoica y conocida manera, de tras de su hombro miro por última vez la figura de aquella hermosa chica y después continuo, ya no tenía nada que hacer ahí.

Todo su cuerpo temblaba, en definitiva, no se encontraba bien, la ceremonia iba a la mitad, estaban a punto de pasar al culmine de la unión y Rin, sentía estar a punto de perder más que su libertad. Resignada, tomo aire, volteo la vista a donde se encontraba Sesshomaru, exhalo lentamente y después de aquello, se quedó sin aliento, pues el Yokai, ya no se encontraba.

Tan parecido a como si le clavaran miles de espinas en el pecho, fue lo que sintió cuando no encontró a quien le había prometido a acompañarla. Gritar, si, es lo que Rin quería en ese momento, gritar, pues en cuestión de segundos, una profunda desesperación y una inmensa soledad, le inundo por completo el cuerpo.

Los latidos de su corazón eran tan fuertes que no podía escuchar nada más que su palpitar. Con sus cafés ojos, descaradamente y sin escrúpulos, comenzó a buscar a Sesshomaru por cada lugar, por cada rincón pero, no podía encontrarlo. Entonces llego el momento, la hora en que cada uno, mencionará sus votos y después de eso, por fin serian marido y mujer.

xxx

Les indicaron a los jóvenes colocarse uno frente al otro, Kohaku de inmediato lo hizo mientras Rin, absorta continuaba en su búsqueda sin éxito, sus ojos no podían dejar de moverse por doquier, querían encontrarlo pero no podían, él, ya no estaba ahí.

- Señorita, por favor póngase frente a su novio – escucho de pronto y de un sobresalto reacciono acomodándose casi con movimientos mecánicos

Rin respiraba entre jadeos, su pecho le dolía y sentía inmensas ganas de llorar. Entonces, sintió como Kohaku le tomo las manos, mientras le sonría dulcemente, ella, se limitó a devolverle el gesto ya que, experimento una sensación extraña pues, veía al joven de frente, con el mismo sentimiento como si estuviera viendo un tronco. Sin poder analizar esa sensación, el joven comenzó hablar.

El tiempo parecía extraño, Kohaku comenzó a pronunciar sus votos y, Rin tal y como si comenzara a entrar a un extraño sueño, el sonido de la voz de su novio y hasta el soplar del viento, se fueron apagando lentamente hasta que no se escuchaba nada más que su respiración.

Por su mente viajaban cientos de pensamientos, se sentía confundida, desesperada, asfixiada pero lo más relevante, inconforme; no podía quedarse así, Sesshomaru no podida irse y dejarla sola, así que sin más, giro su cabeza hacia donde estaban todos los presentes, observando a la joven pareja y sin darles importancia, comenzó a buscar a su señor. Buscaba entre cada persona, entre cada rincón, alguna señal, algún movimiento, algo, que le indicara que él, seguía ahí.

Se negaba rotundamente a pensar, que ya no estaba.

- Señorita… señorita… - le llamaban y aquella voz se escuchaba lejana – señorita Rin…. Señorita… – continuaba y entre más identificaba el sonido, más cerca lo sentía – ¡señorita Rin!

- ¿Ah? ¿Eh? – exclamo sorprendida

- Le pido de favor, no gire su rostro, manténgase frente a su novio – le reprendieron

- Ah, sí, si – respondió ella aun con mirada aturdida

Kohaku sin tomarle mucho interés a la actitud de Rin, prosiguió.

Ser sumamente inquieta es una de las características que definen a Rin y no hubo excepción en ese momento, pues no tardo mucho para volver a buscar a Sesshomaru, deseaba con todo su ser verlo, si, sabía que todo cambiaría desde que se convirtiera en esposa de Kohaku pero las cosas no podían terminar de esa manera.

Tenía que verlo, debía despedirse, darle el ultimo abrazo, sentir por última vez que estaba cerca de ella, sentir su calor inundar su cuerpo para que después de aquello, por fin, dejar de ser la protegida del poderosos Lord de las tierras del oeste y ser ahora, protegida por su esposo el joven exterminador.

Su búsqueda estaba a punto de terminar, no lo había encontrado en ninguna parte, acaso ¿realmente la había abandonado? De inmediato que llego esa pregunta a su mente, comenzó a sentir como si su cuerpo se fuera a desvanecer, las piernas le temblaron y su vista comenzó a nublarse, fue entonces cuando alzando la vista, justo antes de llegar al gran cerezo, caminando tan estoico como siempre, iba Sesshomaru.

Sus ojos se abrieron cual sorpresa, era él, si, era su señor a quien se le mecía su plateada melena por el soplar del viento, quien con la misma tranquilidad que siempre lo caracterizo, caminaba lejos de la ceremonia, en dirección al bosque, porque en efecto, se marcharía, definitivamente, no la acompañaría. Pero eso no era lo que más le dolía sino que ese acto del Yokai, lo entendía bien, a su manera, era la forma de darle el adiós para siempre.

Conocía bien la manera en la que se comunicaba su amo, por lo tanto, alejarse del lugar sin decir nada, era claramente su despedida y Rin lo sabía, ese torso fornido y los cabellos plateados serian lo último que verían sus ojos, sería lo último que sabría de Sesshomaru.

xxx

Mientras caminaba en dirección al bosque, su mente comenzó a pensar. Marcharse, en definitiva, era lo mejor, alejarse y dejarla disfrutar de su felicidad junto al que en cuestión de minutos, sería su esposo pues, despedirse, no era una opción, ya que, de cualquier forma, no podía seguir viendo tal escena, bastante había soportado al verla caminar directo a ese bastardo, bastante lo había torturado en entregarse voluntariamente a otro hombre.

¿Cómo había llegado a ese momento? Pensó de pronto volviendo su mente al pasado.

Comenzó a recordar los momentos vividos con esa chica, los días enteros que paso con esa femenina compañía que siempre, lo llenaba de una manera inexplicable, si, él nunca negaría que cada segundo junto a Rin, fue simplemente maravilloso y aunque por su personalidad y naturaleza, se le era casi imposible demostrarlo, lo sentía y eso, era suficiente.

Y ahora, ¿Qué pasaba? Todo aquello se perdería. No podía estar más que arrepentido por dejarla aquellos dos años, si en algún momento, su estupidez no lo hubiera dominado, no estaría viviendo esa situación – se dijo frustrado – Entonces, un recuerdo más llego a su mente. En toda su vida, nunca había experimentado un sentimiento semejante, si bien no le era de su incumbencia, vidas ajenas a la de él, obteniendo siempre lo que se proponía ¿Por qué en esta ocasión era diferente?

El Yokai detuvo su andar, arqueo una ceja y analizo.

Era la primera y única vez que sabía bien que esos sentimientos, hacia esa chica, eran de amor, sabía que estaba enamorado de ella y aun así, él, el gran Sesshomaru ¿la dejaría? De pronto, una enorme ira lo inundo, cerró los ojos y trato de controlarse, una vez más, esa mujer lo hacía actuar fuera de él, así mismo tal y como un certero golpe a su orgullo lo sacudió por completo. ¿Cómo es que había sido tan estúpido? Se dijo conteniendo un gruñido.

¿Realmente, así seria? ¿Así de fácil dejaría ir a la mujer que amaba? ¿De esa forma tan simple se dejaría vencer por un insignificante humano? ¿En qué demonios pensaba? Se dijo, entonces comenzó a analizar, la manera en la que Rin lo había recibido ese día, pues en ese momento, al sentirla lanzarse a sus brazos, no había sido un simple gesto de emoción, porque en ella, había sentido una entrega, una total declaración de la falta que le había hecho durante ese tiempo

Pero no solo eso ¿Porque la insistencia de Rin en que él, la acompañara? ¿Porque su angustia al mencionarle que se casaría? ¿Porque tantos nervios a la hora de encaminarse a su prometido? Y ¿porque las constantes miradas, mientras procedía la ceremonia? A caso ¿Rin, intentaba decirle algo? Por fin soltó un gruñido, ya lo comprendía, el dolor que había sentido al escuchar a Rin decirle que se casaría, lo había segado, lo había hecho comportarse como un imbécil ¿qué? acaso ¿no regreso por ella? Acaso ¿No estaba dispuesto a tenerla para él y solo para él?

En efecto, no la dejaría, no tenía porque, justo a tiempo su cerebro había reaccionado, justo el momento, para regresar por ella y llevársela lejos de esa asquerosa aldea, porque si, él había regresado con un objetivo y no dejaría que un simple y repugnante ser como Kohaku, se quedara con la mujer que le pertenece, la que siempre le perteneció. Rin no pertenecía a ese sitio, su lugar, siempre había sido junto a Sesshomaru.

Completamente decidido y con una leve sonrisa en su rostro, dio media vuelta y así tuviera que matar a quien se le pusiera frente, lo haría, pero no saldría de ahí, sin Rin. El gran Lord no dio más de un par de pasos cuando completamente pasmado, presencio frente a él, una escena, que nunca se imagino.

xxx

Entonces lo comprendió, no era esa inmensa necesidad de tener a su amo apoyándola en el día de su vida, sino que era exactamente él, quien la llenaba más que cualquier cosa, no era que no se sintiera apoyo, sino que lo necesitaba para poder estar de pie, no era que realmente quisiera casarse, sino que era un simple y torpe intento de olvidar a Sesshomaru. Pero que estúpida era, se dijo ¿En qué pensaba? Por más que quisiera, nunca podría hacerlo, nunca podría olvidar a Sesshomaru.

Aunque el joven exterminador tuviera todo lo necesario para obtener una buena vida, no era lo que ella quería pues Rin siempre lo supo y al ver que ya no se encontraba y sentir que se desvanecería, no era una simple sensación de dolor, verlo alejarse de ese lugar, dejando a la intemperie que uniera su vida con Kohaku y sentir que el alma se iría junto con él, no era simplemente dolor, sino era perder su misma vida, porque perder a Sesshomaru, era mucho peor que perderse a ella misma.

¿En qué momento había dejado que su tristeza eligiera por ella? Sí, siempre supo que estar con Sesshomaru era lo que siempre quiso y siempre querría.

- Señorita Rin – escucho y entonces tal y como si hubiese despertado de una pesadilla, su mente por fin se aclaro.

Parpadeo un par de veces para poder enfocar bien y así fue, la vista ya no la tenía nublada pero el tiempo pasaba como si fuera lento, vio a cada uno de los presentes, sonriendo y admirando a los novios, sintió a alguien tomándola de las manos, volteo al frente y lo vio, era Kohaku quien continuaba diciendo sus votos.

- Señorita, es la última vez que le digo, por favor no volteé su rostro, mantenga la mirad afija en su novio –

Rin observo al hombre quien la reprendió, después de eso, clavo sus cafés ojos en Kohaku, al mismo tiempo en que una gran satisfacción comenzó a recorrer su cuerpo, sonrió levemente y al instante soltó las manos de su prometido. Tal acto, sorprendió al mencionado quien mirando con asombro a la chica, intento volver a tomarle las manos. Rin se aparto de él y mirándolo compasiva, pronuncio las palabras correctas para romperle en mil pedazos el corazón.

- Lo lamento – dijo, al tiempo en que retrocedió un paso

- ¿Qué? – pregunto el joven sorprendido

Rin sabía lo que hacía, estaba dispuesta, quizá el Yokai de cabellos plateados no le correspondería a sus sentimientos pero ¿eso que más daba? No perdería la oportunidad que siempre soñó; el confesarle sus sentimientos, si, perdería la oportunidad de casarse y de tal vez, tener (ante la perspectiva ajena) una buena vida junto al joven exterminador pero ¿tener una buena vida era, estar con un hombre a quien no amaba, mientras que el amor de su vida se encontraba lejos de ella? y lo peor ¿Qué ni siquiera tuvo el valor de mencionarle sus sentimientos?

No, definitivamente, no importaba, iría con Sesshomaru, le confesaría sus sentimientos y aunque no fueran correspondidos, rogaría porque se le permitiera estar a su lado, pues no deseaba permanecer con alguien que no fuera su señor.

- No puedo – continuo ella agitando la cabeza y retrocediendo aun mas –

- Rin – pronuncio Kohaku sintiendo que el alma se le escapaba del cuerpo

- Lo siento mucho – afirmo ella y sin perder más tiempo dio media vuelta comenzando a correr directo a la salida

- Rin – grito el joven quedándose estático

Tomando su kimono entre las manos, corrió lo más rápido que le dieron sus pies, de una extraña manera se sentía más libre que nunca, sentía su espíritu volar junto con la felicidad que sentía en ir a alcanzar a Sesshomaru.

Como si el tiempo marchara más lento, todos los presentes contemplaron atónitos, como la bella chica, de un salto, bajo del altar y tomando su kimono en manos, comenzó a correr fuera del lugar así mismo contemplando el pasmo del joven exterminador.

Una sonrisa se comenzó a dibujar en su rostro y una inmensa satisfacción la inundo, pues aquello, es lo que hubiese querido hacer desde un principio. Ya fuera del sitio, continuo corriendo mientras mantenía sus ojos cerrados, la emoción no cavia en Rin, sentía un enorme deseo de gritar, de llamarle pero antes de que pudiera pronunciar palabra, Sesshomaru ya se encontraba frente a ella.

xxx

Aquella escena realmente nunca se la espero, pues vio a Rin apartarse del bastardo y correr en dirección al bosque. Una sensación que nunca antes experimento, abarco todo su cuerpo y sin perder más tiempo se acerco a ella.

La chica sin darse cuenta continuo corriendo hasta que el imponente ser frente a ella la detuvo, su respiración estaba agitada y sus ojos no podían abrirse más por el asombro de verlo tan cerca. El Yokai, acorto aun más la distancia y la sujeto por los hombros sintiendo como la joven se estremeció completa, ambos se miraban estupefactos y aunque ninguno mencionaba palabra, ambas miradas decían más que lo que ellos pudieran pronunciar.

Todos, absolutamente todos, estaban más que sorprendidos por la actitud de Rin pero más aun, nadie entendía la reacción de Kohaku, pues el joven, simplemente observaba la escena que se encontraba a unos metros de distancia. Si, le dolía y su vacio en el pecho era tan profundo como un pozo pero de alguna manera él lo sabía, siempre lo supo, aunque intentara negarlo, siempre supo que Rin nunca lo amaría, si, pudo sentirle aprecio y un gran cariño pero nunca comparado con los profundos sentimientos hacia Sesshomru.

- Kohaku imbécil, ve por ella – le grito Inuyasha sacándolo de su Shock – ¿qué haces? – cuestiono frustrado, mientras Kohaku, simplemente se limito a mirarlo – idiota entonces iré yo…

- Inuyasha no lo hagas – interrumpió Sango

- ¿Qué? – pregunto el Hanyoi

- Esto le corresponde a Kohaku

El muchacho sentía inmensas ganas de llorar, de correr, de ir tras ella pero sabía que era inútil, Rin por más incoherente que sonara, había tomado su decisión justo a tiempo, había elegido al hombre que realmente amaba y no era él, así como Sesshomaru intento resignarse ante tal decisión, ahora era su turno, aceptar su derrota.

- No – por fin hablo Kohaku – no iré Inuyasha, ella ya eligió – dijo entre suspiros al momento de dar media vuelta y alejarse de ahí.

Sus almas parecían estar conectadas, no apartaban la mirada el uno del otro, fue entonces que la joven cortó el silencio.

- Señor Sesshomaru – hablo entre suspiros, mientras le regalaba una sonrisa

- Rin – dijo él, acariciando el rostro de la chica, quien al sentir el contacto de sus manos, entre cerro sus ojos para profundizar tan exquisita sensación.

Rin lo supo entonces, sin que le hiciera falta el escuchar alguna palabra, sabía bien que el acto de Sesshomaru, significaba una abierta declaración. Sabiendo esto, de sus cobrizos ojos, comenzaron a caer lentamente pequeñas gotas de lágrimas, mismas, que fueron limpiadas con ternura por el imponente Yokai, quien en seguida apoderándose de su cintura, la cargo entre sus brazos para después desaparecer de ese lugar, tan rápido como un parpadeo. No hizo falta decir más palabras, ambos lo sabían, ambos habían declarado su amor y ambos, eran completamente correspondidos.


Lili: nena, muchas gracias por tus hermosos comentarios, realmente esperaba tu aportación, en opiniones jajaja, ya sabes, eres de mis consentidas. J

Se bien lo desesperante de la actitud de ambos jejeje pero suele pasar, lo bueno fue que se quedaron juntos, como tiene que ser…

Comentarios de la autora.

Perdónenme la tardanza pero es que por donde vivo a hecho mucho frio y escribir con las manos congeladas es muy difícil jajaja pero aquí está la tercera y última parte, espero que les haya gustado mucho

Esta vez, quise hacer algo cortito pero lleno de emociones (espero que me haya salido bien) así mismo, a un Sesshomaru más sensible, ojala no haya metido la pata jajaja en fin, espero sus hermosísimos comentarios. Un abrazo enorme mis bellísimas lectoras las quiero. J

PD: muchísimas gracias por sus tan hermosos comentarios, de verdad que hacen feliz a mi corazón cuando leo sus opiniones J les estaré contestando a todas aquellas que tiene cuenta en FanFiction.

YaZziLeOn