Disclaimer: Los personajes de este fic no me pertenecen.
PD: Gracias por sus reviews! Realmente respeto a todos los que hacen Fanfics ya que si hay que dedicarle un buen tiempo y a veces viene la inspiración e inmediatamente se va u_u. Y pues luego de ver el OVA de esta serie fue como una explosión de feels 3.
Sin más que decir, solo thanks! Les dejo leer.
Mientras los días seguían su curso, Makoto empezó a darse cuenta entonces de los grandes cambios que empezaba a sufrir su rutina diaria desde que Haruka se había hecho formalmente novio de Mikoto.
A pesar de todo, el ojiverde trataba de sobrellevar la situación de manera calmada, seguía haciendo sus mismas actividades para no levantar cualquier tipo de sospecha, puesto que más que nunca debía mantener su secreto lejos de la persona que podía leerlo perfectamente.
No era nada fácil.
Al ir al departamento del azabache por las mañanas, como siempre lo hacía, Makoto quedaba boquiabierto con la novedad de que su amigo ya se encontraba preparado y listo casi corriendo de salida a su universidad al ser sacado de su baño matutino por nadie más ni nadie menos que su novia, que seguido lo llevaba de la mano a rastras hasta su institución.
Al de orbes oceánicos parecía no importarle el gesto de ser literalmente arrastrado por lo que se dejaba llevar por su novia sin chistar.
Ahora regularmente Makoto solo los veía irse hacia la universidad despidiéndoles desde el pasillo frente a la puerta del departamento de Haruka agitando su mano y sintiéndose un poco ignorado.
Mas no se le hacía algo inesperado, gracias a su habilidad, cada mañana lo veía venir.
Por las mañanas, antes de ir a casa de su amigo, podía sentir un roce cariñoso en su mano que lo despertaba asustándole en la soledad de su departamento, al confirmar el origen de la sensación, solamente se dedicaba a mirar la palma de su mano mientras la sensación desaparecía.
Sabía que alguien más empezaba a llenar su lugar, mas sin embargo no podía hacer nada.
Esto de alguna manera empezaba a atrofiar el reloj metabólico de Makoto.
Ya no había la necesidad del ir a la casa del ojiazul para sacarlo de la bañera, empezaba a aceptar que la "responsabilidad" había pasado a otras manos, pero el dejar de hacerlo solo le dejaba con dudas. ¿Realmente Mikoto había logrado llevarlo a la universidad?, ¿Y si se ahogaba en la bañera por no haber ido por él? Simplemente el pensarlo le erizaba la piel y solo lograba distraerse en clases.
Cada vez eran menos los dias que se veía con su mejor amigo, y claro que había dias que la chica les daba su espacio, pero esto a Makoto solo le afectaba más ya que entre las cosas triviales de las que hablaba Haruka, de algún modo Mikoto siempre terminaba apareciendo.
Si Makoto poco a poco y con esfuerzo lograba recoger los trozos de su corazón para poderlos reponer y pegar, cada vez que hablaba con su amigo, este parecía tomar su corazón para hacerlo trocitos con sus propias manos.
Realmente se estaba cansando.
Los únicos momentos realmente tranquilos en los que su mente lograba despejarse, eran cuando llamaba y recibía llamadas de sus kohais contándole que tal les iba con respecto a su vida y al club que tanto Haru como el, habían dejado en sus manos.
Le hacía muy feliz el saber que tanto Rei como Nagisa lo estaban haciendo bien, por lo que se moderaba con sus llamadas para no perjudicar los estudios de sus amigos. El ya había pasado por el tercer año de preparatoria por lo que sabía que no la tenían tan fácil, y el preocuparlos con su tonto problema solo los distraería.
No podía negar que cada vez se sentía mas solo, con la necesidad de poder hacer algo para volver a como todo estaba antes. Pero la vida no era así de sencilla, por lo menos no para él.
Se le revolvía el estómago cuando podía sentir los besos prolongados que rara vez su amigo y su novia se daban.
Se le hacía algo irónico saber que era rara la vez estos se besaran de aquella manera ya que la sensación de roce sobre sus labios a veces era corta y a veces muy larga. Conforme el tiempo pasaba empezaba a desarrollar un miedo descomunal de algún día arrancarse los labios de pura desesperación.
El día en que pudo darse cuenta que ya no tenía ninguna esperanza fue cuando el de ojos zafiro empezó a agarrar la confianza de besar a Mikoto en su presencia. Probablemente entre amigos era un gesto insignificante y algo incómodo, puesto que solo eran besos de despedida o de saludo, mas sin embargo para el castaño eran unas inaguantables ganas de vomitar todo lo que tenía en su estómago tras el enorme nudo que se hacía en su garganta al aguantar su coraje interno.
Haruka por su parte algunas veces de reojo podía ver como Makoto bajaba la vista y hacia unas muecas de dolor.
El gesto se le hacía extraño, mas sin embargo no lograba entender el porqué de esa expresión facial. Él sabía que cuando el ojiverde ponía una expresión parecida a esa era porque algo le dolía y trataba de ocultarlo de los demás, mas sin embargo solo podía fruncir el ceño al no poder descubrir que causaba dolor en su amigo.
No le gustaba esa mirada en Makoto. La odiaba.
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Cuando Haruka y Mikoto cumplieron cinco meses de relación, el castaño no pudo soportarlo más.
Se encontraba haciendo un ensayo, para ser más exacto, una tarea.
Una simple tarea, la cual consistía sobre la ciencia de la anatomía del cuerpo, algo muy común para aprender derivado a la carrera que estudiaba.
Gracias a esa tarea fue cuando pudo darse cuenta que estaba olvidando un factor severamente importante en el noviazgo de dos personas a su edad con ya cinco meses de relación por delante.
Relaciones Sexuales.
Él sabía, que era cuestión de tiempo y un poco más de confianza para que esto llegara a suceder entre la persona que amaba y su pareja.
Se había congelado frente a su tarea aun sin terminar.
Podía soportar los abrazos,…..Si
Los besos,…..Si
Inclusive pequeñas demostraciones de caricias algo subidas de tono,…
más no creía poder soportar el sentir cuando "eso" pasara.
Al sentir que sus ojos empezaban a llenarse de leves gotas saladas se levantó del piso donde hacia su tarea frente a una pequeña mesa para admirar las tenues luces de la ciudad que se asomaban por la ventana de su departamento.
Tomaba fuertemente el marco de la ventana al punto de que sus nudillos se encontraban blancos. Sentía la fuerte necesidad de desahogarse, sin embargo, se encontraba cansado de llorar, por algún motivo las luces de la ciudad lo apaciguaban al punto de tranquilizar la tormenta de preocupación que se encontraba dentro de él.
Con la misma ropa informal que vestía desde la mañana, jeans ceñidos y camisa a cuadros azul, cepillo sus dientes, tomo su chaqueta negra y salió corriendo de su departamento.
Sabía que en algún lugar de aquella inmensa ciudad encontraría la manera de evitar el poder sentir algo cuando "eso" pasara entre Haru y su novia.
Estaba cansado de ser ignorado, de algún modo pensaba que de haber sido así las cosas, habría preferido mil veces que Haruka se hubiese ido a Australia con Rin, mas a pesar todo, sabía que eso no cambiaba el hecho de poder sentir lo que el otro. Era inútil, pero tenía que encontrar la manera de escapar de aquello.
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La noche empezaba a ponerse más oscura mientras caminaba solitario por las concurridas calles de la ciudad de Tokio.
Mientras avanzaba, y veía a la gente pasar vagos recuerdos venían a su mente.
Meses antes de saber la relación de su amigo, en medio de una de sus clases, había recibido la invitación de ir esa misma noche a beber con algunos de sus compañeros de clase, mas sin embargo había terminado rechazando la invitación puesto que había dias en los que pasaba a recoger a su amigo a su instituto para regresar juntos a sus departamentos, y ese día no era la excepción. Prefería mil veces eso a cualquier cosa.
-No le veo lo interesante, solo es sake….-el ojiazul le había mencionado algo indiferente después de haberle contado acerca de la invitación mientras caminaban por un parque de regreso a sus departamentos.
-Mmmm….. Creo que tienes razón Haru, mas sin embargo también se trata de conocer amigos nuevos. Pero…si he de beber algún día, quiero que tu estés ahí conmigo…- dijo Makoto mientras sonreía vivaz como siempre a su amigo que lo veía levemente sorprendido.
El azabache fue suavizando sus brillosos ojos de sorpresa para concentrase nuevamente en el camino sin señal de querer seguir hablando sobre el tema.
–Está bien….- sentencio mientras soltaba una casi imperceptible sonrisa.
Makoto nunca en su vida había asistido a lugares realmente concurridos que no fuesen campeonatos o la escuela. Simplemente pensaban que al no ser cosa del ojiazul, tampoco eran su cosa. Era realmente inocente en aquel aspecto.
Pero todo tenía su límite y Makoto realmente temía que un día de esos su suposición se cumpliera cayéndole de sorpresa como dagas en el corazón. Costará lo que costara debía conseguir eliminar esa habilidad.
Sin embargo se encontraba ahí, frente a un bar en el centro de la ciudad. El local era muy vistoso y la gente que entraba a este no se veía para nada amigable. Se sentía algo temeroso, lo cual era ridículo pese a su tamaño corporal.
Dudaba acerca de entrar o no a un lugar como ese. Un miedo se apodero de él.
Makoto era una persona correcta, nunca en la vida se imaginaria querer recurrir a un lugar tan bizarro para aliviar sus problemas. No era nada bueno.
Empezó a sentir impotencia al no tener el suficiente coraje para poder entrar a aquel lugar y la desesperación de no saber que más hacer no ayudaba en nada, nadie podía ayudarlo ante su extraña habilidad. No sin ser revelados sus sentimientos.
Quería que alguien le abrazara y que le dijera que todo estaría bien, se empezaba a preguntar si el karma le estaba devolviendo alguna especie de castigo al haber rechazado y echo llorar a tantas niñas y compañeras suyas por alguien que le haría sufrir en demasía.
Para terminar su agonía, un pequeño roce se dejó sentir en sus labios.
Había sido inesperado, pero no por eso dejaba de aterrarle debido a su suposición, ya era realmente noche por lo que temía lo peor.
Sería la persona con la peor suerte, y alguna clase de adivino si su suposición se cumpliera esa misma noche.
Con desesperación, opto por raspar su boca con la manga de su chaqueta hasta que la sensación desapareciera poco le importaba si la gente lo estuviese viendo.
Cuando esta se fue, decepcionado giro su cuerpo para disponer a regresar a su departamento, ya no se sentía tan valiente como antes…
-¡OYE! Tú eres nuestro compañero ¿no? ¿Qué haces por aquí?- el saludo lo hizo voltear su mirada hasta la persona dueña de la voz.
El ojiesmeralda se sorprendió ampliamente cuando pudo reconocer al chico como la persona con la que meses había chocado fuertemente haciéndole caer. Días después se había arrepentido de no haberse disculpado con aquel chico. El hombre había resultado ser un compañero suyo de clases, pero generalmente faltaba mucho a clases junto a otros dos compañeros por lo que no lo reconocía del todo.
-Hola, buenas noches…perdón por haberte empujado aquella vez…- saludo Makoto con una expresión de duda al no conocer el nombre de las personas frente a él, puesto que aparte del chico, se encontraban otros dos hombres más.
-¿Eso? ¡No te preocupes! Cierto aun no nos presentamos… bueno… Mi nombre es Takashi, y ellos son Kentarou y Yuki. Puedes llamarnos así ya que vamos en el mismo salón, los apellidos son algo muy formal- el hombre ponía su brazo alrededor de la chica llamada Yuki.
Los chicos frente a él eran conocidos como los más problemáticos de su salón, prácticamente no asistían mucho a clases, más sin embargo milagrosamente pasaban las materias.
Takashi era un chico realmente atractivo y muy alto, este tenía cierto parecido al amigo de Rin, Sousuke, solamente que Takashi se veía algo más amigable, con cabello igual de oscuro pero más largo y tenía piercings por muchos lados. Sus ojos grises resaltaban en su rostro.
Kentarou probablemente practicaba algún deporte de lucha, era fornido y muy rubio, parecía tener raíces americanas de no haber sido por sus ojos verdes claro y rasgados.
Yuki, la única chica del grupo, era más o menos de la altura de Rei, era muy hermosa, su cabello era la combinación del rojo con el negro, parecía alguien realmente popular y en su salón no era la excepción, solo que su personalidad era muy atrevida para los chicos que la rodeaban.
-Mucho gusto, soy Ta…esto…. Makoto - contesto el castaño un poco desconfiado, Tokio realmente era un lugar nuevo para él, aun a pesar del poco tiempo que llevaba viviendo ahí.
-Vaya, cambiando de tema… ibas entrar a ese bar ¿no? Pensé que eras alguien más serio Makoto, quien lo diría, al parecer eres de los nuestros- señalo Takashi el bar a lado de ellos con una sonrisa divertida.
Makoto al ver esa sonrisa su desconfianza hacia ellos se esfumo rápidamente pero aun así no podía evitar sentirse inseguro sobre lo que se había propuesto desde el inicio. Parecía como si el destino le quisiera hacer otra de sus jugadas al ponerle a las personas menos indicadas para evitar caer en la tentación.
Para su mala suerte, un roce fuerte impacto contra su mejilla haciéndolo tomar con su mano fuertemente el área algo torpemente.
-Realmente eres una persona extraña- Kentarou atino a decir mientras se cruzaba de brazos.
-Perdón, últimamente no me siento yo mismo…- el ojiverde relajo su pose retirando la mano de su mejilla. La sensación realmente lo había atrapado con la guardia baja.
Takashi pudo ver la angustia que emanaba el cuerpo del ojiverde, algo en él le decía que el castaño dudaba en entrar a aquel lugar así que solo pudo suspirar.
-Oye… nosotros nos dirigíamos a un lugar cerca de aquí, te invitamos a ir, pero es tu decisión el ir o no. Ese bar no es nada comparado a donde nos dirigimos, y pareces algo virgen en ese aspecto- interrumpió Takashi de manera en la cual Makoto pudiera escucharlo. El aludido se sonrojo violentamente ante el comentario.
Aun sonrojado, Makoto al ver la mirada divertida que le brindaban las personas frente a él, dudo un poco ante los impulsos de querer ir o no.
Primeramente apenas los había conocido, él no era tan impulsivo, y por Dios, ¡Él venía de un pueblo costero tranquilo! Y nunca en su vida había hecho cosas que no involucraran a Haruka.
El pensar en su amigo, le hizo traer de golpe todos esos meses de sufrimiento en silencio. Y como si lo hubiese invocado, un abrazo ajeno lo rodeo haciéndolo sentir un hueco en su estómago y erizar su piel totalmente.
Suspiro tratando de controlarse
-Acepto… vayamos-
Confirmo Makoto ante los chicos frente a él para recibir una sonrisa enorme por parte de Takashi y otras más de sus acompañantes.
-Andando- dijo Takashi mientras palmeaba la espalda de Makoto para que los siguiera.
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El azabache mayor se encontraba sentado dentro de un vagón del metro rumbo a su departamento.
Debido a que siempre salían tarde de la universidad se tomaba la tarea de llevar a Mikoto hasta su hogar. A pesar de verlo algo molesto, sabía que una chica no debía estar sola a altas horas de la noche por las calles de una ciudad tan grande por lo que había adoptado la nueva tarea de llevar a su novia a su hogar como cualquier novio normal.
De un instante a otro había volteado su mirada a la ventana de aquel vagón para mirar las luces de la gran ciudad, definitivamente las cosas no eran para nada igual a la preparatoria.
Últimamente los besos que compartía con la chica empezaban a subir de tono, sabía que era una respuesta normal del cuerpo, mas sin embargo no podía evitar sentirse algo temeroso del ritmo de la chica en su relación.
Suspiro.
Al llegar a su destino, bajo del tren para dirigirse a su departamento rápidamente, realmente estaba cansado por lo que deseaba con todas sus ganas llegar a darse un largo baño en su bañera.
En su tarea de llegar rápido, fue sorprendido por el ruido de un objeto cayendo fuertemente contra el piso, volteo la mirada para encontrar su celular abierto contra el pavimento.
Con algo de molestia levanto su celular del piso, ahora que cargaba a todas partes con el debido a la necesidad, nunca encontraba un buen lugar para guardarlo, por lo que siempre el celular terminaba tirado en cualquier lado.
Al tomar la pantalla para cerrarlo, sintió un dolor fuerte en su pecho al ver la imagen de fondo de pantalla de este.
En esta se mostraban Makoto y el en una foto.
Recordaba perfectamente ese día y como mientras miraban las estrellas desde el puerto de Iwatobi fue literalmente sorprendido por el castaño tomándoles a él y a si mismo una foto con su celular, solo para encontrar a los siguientes días la misma foto como fondo de pantalla de su celular.
Ahora la misma foto se veía opacada por un enorme golpe justo en donde antes se encontraba el rostro de Makoto con una gran sonrisa, dejando solamente a la vista su rostro estoico al lado de nada.
Duro unos momentos mirando la pantalla del celular.
Suspiró.
Por algún motivo, aquella acción le tenía muy mala espina, más se encontraba sumamente cansado, tanto física, como mentalmente para poder pensarlo a profundidad. Llamaría a Makoto al día siguiente.
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Makoto llego junto con sus compañeros de salón a un lugar de la ciudad que parecía algo abandonado, había enormes departamentos conjuntos algo viejos, lo que le había dado algo más de confianza en caso de que Takashi y sus amigos le hubiesen engañado para asaltarlo o algo parecido. Aun no los conocía lo suficiente por lo que no dejaba para nada la guardia baja.
Todos se situaron frente a un edificio algo viejo de ladrillos rojos con una puerta a la vista, pero lo que realmente atrajo la atención de Makoto era la fuerte música que se escuchaba dentro del edificio.
Vio como con toda la seguridad del mundo, Yuki tocaba la puerta de manera singular, como en alguna clase de código, la puerta tenía la palabra "EXIT" en japonés como en en ingles escrita en letras grandes y blancas.
Momentos después de esta salió un chico igual de alto y fornido que Kentarou con cara de muy pocos amigos, este vestía casi tan casualmente como lo hacían ellos, pero algo le decía a Makoto que el tipo era cien veces más extrovertido de lo que aparentaban sus acompañantes.
-¡Takashi!, cuanto tiempo idiota- el oji esmeralda vio como el sujeto en un torpe movimiento trato de taclear a Takashi sin mucho éxito. Takashi por el contrario se carcajeaba ante tal acto sano y salvo al lado de Kentarou.
El chico se percató de Makoto instantáneamente cruzando los brazos y poniendo una sonrisa ladina en su rostro.
-¿Y tú quién eres?- decía el chico mirando a Makoto con cara de pocos amigos.
-Déjalo, es un nuevo amigo… ¡y deja de intentar taclear a tu cuñado! tonto hermano- decía Yuki haciendo un puchero infantil. El castaño suspiro.
-Mucho gusto… mi nombre es Ma….-
-Como sea, hay que entrar, que después se terminan la hierba todos los amigos de Takashi- dijo Kentarou interrumpiendo al castaño y entrando al lugar como si nada dejando a todos atrás.
Al ver el acto todos los chicos se dispusieron a hacer lo mismo a excepción de Makoto.
No estaba muy seguro de entrar a ese lugar, que a juzgar por el, tenía toda la apariencia de un club de mala muerte y… acaso Kentarou había dicho ¿hierba?...Realmente quería salir inmediato de aquel lugar pero al ver el gesto de invitación con sus manos de Yuki y Takashi para entrar, simplemente dejo su cerebro por algún lado de la calle y entro cerrando la puerta tras de sí.
*Música Hard Style
Subía las escaleras de aquel lugar como si se dirigiese a su propia sentencia de muerte, estaba sumamente nervioso. Era su primera vez en un lugar así, en cuanto las escaleras se terminaron, llego a lo que parecía la pista del lugar.
Quedo cegado un momento por todas las luces de neón que inundaban el lugar, este estaba sumamente oscuro, a pesar de ello se alcanzaban a distinguir las paredes blancas que lo cercaban haciendo contraste con las luces de neón.
Cuando salió del shock luminoso, pudo divisar al fondo una acumulación de personas bailando alegre y escandalosamente, a sus lados, veía personas que parecían algo desorientadas sentadas en pequeños asientos de color neón, y en otros lugares más cerrados podía ver a personas besándose sin ninguna vergüenza, inclusive había parejas del mismo sexo que sin pudor alguno se besaban y acariciaban como si nadie se encontrara viéndolos.
Se asustó.
Quería salir inmediatamente de ahí.
Nunca pensó ver ese tipo de escenas en persona, no con la rutina que siempre había llevado a cabo y conociéndose a sí mismo. A pesar de ser ya un adulto, aún era inocente en esos aspectos.
Por un momento la música lo ensordeció al punto de tener que cerrar sus ojos por un momento y volverlos a abrir solo para comprobar que no se trataba de algún sueño suyo.
Takashi al ver en la cara del ojiverde una expresión de un niño que acababa de ver un fantasma encerrado en un trance, Takashi y Yuki voltearon a verse mutuamente y concluyeron en comprar bebidas para todos.
Antes de sufrir un ataque de pánico, de entre toda la gente que lo rodeaba el castaño pudo oír la voz de Kentarou que le llamaba. Casi por impulso, al divisarlo se acercó hasta este mientras era dirigido por su cuerpo a lo que parecía la barra de bebidas del lugar. La música lo mareaba un poco. Al llegar pudo ver que Takashi le ofrecía un vaso de bebida.
-Ten toma esta, es lo menos alcoholizado que pude encontrar…-
El ojiverde ya se encontraba bebiendo del vaso de cristal hasta escuchar la palabra alcoholizado.
Inmediatamente retuvo en líquido casi completamente en su boca sin ganas de querer pasarlo.
Siempre pensó que su primer sake lo tomaría junto con Haruka, pero al parecer, eso también le había sido robado al igual que todas las primeras veces del azabache. La única ventaja, era que la bebida que le habían brindado era todo menos sake, cosa que no le dejaba tan tranquilo.
Con melancolía en su rostro, agarro fuerzas para poder pasar el líquido retenido en su boca poco a poco dejando un poco de líquido cayendo a un lado de su boca. Comprobó que realmente lo que tomaba no sabía tan mal y le daba la impresión de que podía confiar en lo que sea que este fuese.
Así fue que cuando termino aquella bebida, termino pidiendo otra igual.
Y otra
Y otra
Y otra.
Al llegar al séptimo vaso, fue cuando Yuki le indico al bar tender que dejara de servirle, empezaba ver al chico tambalearse con una sonrisa en su rostro y sus mejillas ruborizadas.
-Oye, relájate Mako, no quieres una congestión alcohólica la primera vez que pruebas bebida, veme a mí, años de experiencia ya no me hacen nada-
La chica solo veía divertida como el chico con todos los pómulos rojos hasta las orejas le sonreía con ternura y se alejaba para ir a la multitud de la pista de baile.
-Yuki volví, al parecer Kentarou ya encontró…. ¿Y Makoto? ¿Dónde está?- le pregunto a la chica que se encontraba con las mejillas ruborizadas apoyada con sus codos sobre la barra de bebidas, ella no estaba mejor que el ojiverde y ante la pregunta de su novio solo pudo señalar hacia la pista.
Takashi con cara de incredulidad y diversión miraba hacia la pista viendo como Makoto bailaba en medio de un chico más bajo que el enfrente y una chica alta rubia detrás suyo con una expresión de realmente estar disfrutando la música. El azabache se preguntaba, como a pesar de que el chico estaba totalmente ebrio, seguía viéndose tan genial e inocentemente adorable a como cuando estaba sobrio. Se reprendió a si mismo por los pensamientos homo que inundaban su cabeza.
*Música Psy Trance
Makoto se sentía realmente bien, no sentía absolutamente nada, a pesar de poder controlar sus movimientos su cuerpo estaba totalmente entumecido, se dejaba llevar por la música al igual que todas las personas a su alrededor, aun estando rodeado de extraños, sostenía una expresión relajada en su rostro y sus ojos se encontraban cerrados.
Dentro de su subconsciente sabía que había logrado su propósito. Cuando abría los ojos, las luces del lugar le hacían sentir libre y algo confundido, era parecido al estar nadando pero totalmente desorientado.
Fuera de todo eso se sentía tontamente feliz, entre el baile y el cambio de canciones abrió los ojos pudiendo distinguir a Takashi y Yuki en la barra de bebidas, realmente les debía una. Probablemente de no haber sido por ellos en ese instante estaría llorando en algún rincón de su departamento tratando de alejar las sensaciones de su cuerpo.
El ojiverde no pudo evitar sentir suma ternura al momento de ver a Takashi besar a la pelirroja en la nariz tomándola de sus orejas como si de una niña pequeña se tratara. Realmente parecían quererse mucho y a pesar de no haber querido congeniar con ellos, sabía que el azabache en clases parecía intimidante ante los chicos que querían acercársele a la chica. Aunque ahora ya sabía el verdadero motivo, y era que esta, era la novia de Takashi.
Ante aquellas acciones, Makoto solo pudo sonreír melancólicamente mientras nuevamente se dejaba llevar por la música ignorando por completo que la gente que se le arrimaba para bailar.
Entre sus extraños pensamientos, Makoto a veces deseaba haber nacido mujer o simplemente que la vida no lo torturara con poderes extraños, tal vez sin esa habilidad, hubiera podido superar su amor no correspondido, solo tal vez.
Alrededor de las tres y media de la madrugada, Kentarou sostenía con uno de sus hombros a un ebrio castaño con las mejillas sonrojadas que vomitaba bruscamente por la acera.
Ya habían pasado más de veinte minutos en los que el castaño no soltaba palabra alguna y se dedicaba a sostenerse de sus rodillas para vomitar nuevamente.
Yuki un poco más sobria amablemente le pidió su teléfono a Makoto, este con esfuerzo se lo entrego recibiendo una botella de agua a cambio, el castaño insistía en tomar un taxi e irse a su departamento por su cuenta, pero Yuki no lo permitiría, con el teléfono en mano se dispuso a llamar al parecer a algún contacto.
-Su primer contacto se llama Haruka, ¿le llamamos? No podemos dejarlo ir así como así- pregunto Yuki a Takashi que sobaba la espalda del castaño que terminaba de vomitar por quinta vez ahora adentro de un bote de basura.
-¡NO!-respondió Makoto limpiándose parte del vomito con las mangas de su chaqueta. –Puedo regresar a mi departamento solo, descui….- no pudo continuar pues otra ola brusca de vomito lo invadió y nuevamente se aferró al bote de basura anterior.
-¡Cielos!, jamás habías hecho esto antes ¿cierto?- decía Kentarou ayudándolo a sostenerse del bote de basura.
Takashi veía con algo de diversión como Makoto era incapaz de sostenerse por sí solo del bote.
El chico orca se alejó nuevamente del bote de basura y se dirigió para con los chicos.
-R-Realmente puedo llegar a mi casa… descuiden- se apresuró a contestar un poco más sobrio después de haber vomitado tanto.
-Tranquilo te llevaremos, solo indícanos por donde ir- respondió Kentarou algo divertido por la cara roja del castaño.
-Si….- contesto resignado con el calor subiendo por sus mejillas.
Entre todos tomaron por la avenida un taxi cargando con dificultad al castaño para meterlo dentro del auto sin caerse. Con la ayuda de Kentarou obviamente todo había sido más sencillo.
Makoto entre la semiconciencia, fue indicándoles el camino hasta llegar a su departamento, el de orbes esmeralda se bajó del taxi algo ya más consciente despidiéndose de los demás, subió los escalones seguido de torpemente lograr abrir la cerradura de su puerta donde al saberse dentro de su departamento, cerró la puerta detrás suyo para después caer sobre el piso de la entrada quejando totalmente inconsciente.
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Makoto abría lentamente sus ojos para darse cuenta que se encontraba en el frio piso de la entrada.
Volteo a sus alrededores algo desorientado para percatarse que efectivamente se encontraba en su departamento.
Realmente no recordaba mucho después de haberse tomado aquella bebida que le ofreció Takashi.
Al pararse completamente un dolor agudo cruzo su cabeza haciéndolo aferrase de una de las paredes, se incorporó nuevamente para llegar al espejo de su baño.
Frente a él, pudo ver lo despeinado que se encontraba, también reparo en el olor fuerte a vomito que inundaba sus narices. Le dolía el cuerpo en demasía. Pero a pesar de todo, no se veía tan mal a como se imaginaba.
Pudo recordar como si de flashbacks se trataran, el sentimiento de euforia que lo había invadido la noche anterior. Por primera vez en su vida se había sentido algo libre, había olvidado todo, especialmente a su amigo, y aunque ese tipo de euforia no era la que buscaba, pudo hacer cosas sin sentir pena por ello, como bailar sin reparo.
Pero sobre todo, el hecho que lo hizo sonreír por un ese instante, fue pudo olvidar su habilidad al no sentir siquiera su propio cuerpo.
Sus pensares se vieron interrumpidos al escuchar el tono polifónico de su celular sonar. Lo tomo algo extrañado para darse cuenta de un nuevo mensaje recibido.
Al parecer había conseguido la cura a su angustia.
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From: Número Desconocido
¡Hey! Soy Takashi. Hay que salir hoy después de clases.
Trata de moderarte para la próxima.
Nos vemos en clase :D
00/00/00/
Makoto atino a sonreír después de ver aquel mensaje solo para reparar que aún tenía algo de tiempo para poder terminar la tarea que había dejado inconclusa. Se despojó de su ropa para ir directo a bañarse con todo y el fuerte dolor de cabeza que lo atacaba.
Continuara….
* Música referente dentro del antro
