Disclaimer: Los personajes de este Fanfic no me pertenecen.
PD: Gracias por sus reviews, no sé si me tarde pero el bloqueo no se iba X( y leerme las novelas de Yokozawa no ayudo mucho a que avanzara XD.
PD1: En la historia tienen 21 años, solo que ya no pude corregir esa parte porque soy novata aún XoX.
PD2: Al parecer al principio después de que cumplieron los veintiuno hice una referencia de una llamada a Nagisa y Rei donde aún estaban en el club más esto se suponía que era un recuerdo, creo no haberlo resaltado así :$$$, tan traviesos fueron que no se graduaron XD. En fin, ellos ya se graduaron y estudian universitariamente.
Mis disculpas por esos horrores.
Arigatou! Y perdón si hice sufrir a algunas u_u.
El azabache corría al límite de su capacidad sintiendo como diminutos copos de nieve se estrellaban en su rostro enfriando y resecando su pálida piel.
Una considerable incomodidad empezaba a desbordarse en su cuerpo, más la imagen finamente sonriente y vacía de su amigo en aquella tarde en la que habían hablado se plasmaba en su mente provocándole una severa angustia.
Se reprendía mentalmente sintiéndose algo bufón al desear con todas sus fuerzas la capacidad atlética de Rei para correr en esos momentos. Más la llamada de Rin había dejado mucho que desear a la lógica que comúnmente su mente manejaba.
Repentinamente sus ojos se abrieron fuertemente y su andar se detuvo.
-…nggh… ¿Qué…- Se detuvo bajo una farola en una calle intransitada al sentir una pequeña convulsión en su pecho parecido a un brusco ataque de hipo.
Apoyando sus manos en las rodillas, exhausto, esperaba a que el extraño ataque desapareciera.
Lentamente el síntoma pasaba, y sus piernas descansaban.
Cuando hubo cesado, exhalo fuertemente dejando salir aliento hecho vapor gracias al frio que emanaba en el ambiente para componerse y continuar corriendo.
Una parte de su pensar considero enormemente el hacerse un chequeo médico después para verificar su salud que empezaba a tornarse extraña.
Se sentía verdaderamente bien, cómodo y relajado.
Al mirar a su alrededor, podía darse cuenta que se encontraba flotando de espalda al mar vistiendo su traje de baño usual.
El océano bajo su cuerpo era apacible, lleno de calma que le meneaba cual bebé en su cuna.
La sensación del roce en todo su cuerpo de la fina superficie del mar en el que flotaba era tan agradable, que le hacía olvidar completamente que se encontraba sobre algo que le causaba un pavor incontrolable.
El inmenso océano y sus misterios bajo este.
Que tranquilidad. Pensaba.
No quería salir de ahí, y nadie podría sacarlo de ahí. Al menos no por ese instante.
Todo lo que le importaba, las personas que había conocido, todo aquello terrenal parecía pasar a ultimo termino en ese instante.
Sentía que estaba a punto de dormirse por el arrullo del grande y vasto azul que le abrazaba y le susurraba que se durmiese.
Al dirigir su mirada al cielo, podía distinguir a este de un color grisáceo, como próximo a llover.
Pensaba para así mismo que el dormir flotando estaría bien hasta que la lluvia llegase.
Solo después de eso nadaría hasta la orilla para irse a su casa. Caminaría por el sendero acostumbrado para llegar y no preocupar a su madre, jugar con sus hermanos hasta cansarse y ya caída la noche, visitar a Haru un buen rato hasta tener que regresar a su casa y dormir nuevamente.
Haru…
Sus ojos trataban de cerrarse pesados en la inmensa tranquilidad, mas repentinamente su sueño se veía interrumpido por olas pesadas que constantemente se dejaban sentir contra él con pequeña brusquedad, haciendo su inmóvil cuerpo zarandearse un poco en su flote despertando a medias sus sentidos y haciéndole molestar.
Que desesperante…
Pensaba para así mismo dejar que las olas le molestasen un rato hasta apaciguarse para poder quedarse dormido sin inquietudes.
Bajo ese cielo que parecía estático.
-¡Denle desfibrilación* otra vez hasta que responda!-
Gritaba uno de los paramédicos que viajaban arriba de una ambulancia donde transportaban a un chico que se debatía entre la vida y la muerte por una fuerte sobredosis y hemorragias internas.
-No permitan que se nos vaya…- decía limpiándose el sudor de su frente.
-Aceleren, tenemos que llegar al hospital ¡Está entrando en paro!- decía otro paramédico mientras nuevamente aplicaba el proceso al chico que se encontraba sobre una camilla con una mascarilla de oxígeno en su rostro y el pecho descubierto.
Afuera de la ambulancia y detrás de esta, se encontraban dos motocicletas negras siguiéndoles el paso.
Arriba de una, Takashi manejaba veloz evadiendo semáforos al igual que la ambulancia mientras sangre adornaba sus manos. En la otra, Kentarou se mostraba manejando igual de veloz, solo que considerablemente pálido mientras manchas de sangre le adornaban la ropa y las manos.
En el proceso, Yuki había terminado acompañando al ojiverde dentro de la ambulancia, por lo que se encontraba sentada frente a este viendo como los paramédicos intentaban aferrarle a la vida desesperadamente.
El sonido de la sirena de la ambulancia aturdía enormemente a la chica haciéndole entrar en un trance viendo en cámara lenta, como el cuerpo del chico se levantaba bruscamente por la desfibrilación inducida.
Era una escena horrible que deseaba nunca haber presenciado en su vida, y menos en alguien tan amable y agradable como era aquel chico.
Al ver que este no parecía tener mejora, salió rápidamente de su trance limpiando algunas lágrimas de sus mejillas pasando un mechón de su cabello detrás de la oreja, para disponerse a sacar de su bolso un celular color verde que anteriormente había tomado del piso de aquella caseta de baño.
Este, tenía sangre seca adornándole la carcasa, dándole un toque espeluznante de decoración.
Lo miraba fijamente recordando el cómo lo había obtenido minutos antes.
Tanto Takashi como Yuki acomodaban sus ropas para dirigirse nuevamente al lugar donde habían dejado a Kentarou y a Makoto.
Takashi se abrazaba fuertemente de la cintura de Yuki mientras esta reía con las cosas que el chico le susurraba al oído.
Al llegar al lugar, se separaron suavemente al ver la ausencia de sus dos compañeros en la sala. Extrañados por la situación, Takashi se dispuso a marcar desde su celular a Kentarou para verificar su posición mientras la chica se sentaba en un sillón al parecer cansada.
-…-
-Oi, Kenta…-
-Oye Takashi, ¿Dónde están?- Respondía rápidamente Kentarou. El azabache pudo percatarse que al parecer el rubio no se encontraba dentro del club debido a la ausencia de sonido al otro lado de la línea.
- ¿Dónde están ustedes?... iremos para allá- Decía Takashi llevando su cabello hacia atrás con la mano que tenía desocupada.
-¿Ustedes?- - Kentarou dame eso, ¡jajaja!- -¡HEY! Umm estoy afuera, a espaldas del club, estoy con unos colegas…- El chico parecía estar algo ocupado tratando de dar su ubicación a un Takashi que empezaba a impacientarse.
-Tch- chasqueo - voy para allá- decía el ojigris colgando la llamada para guardar su teléfono en el bolsillo de su pantalón. Volteo con un gesto tierno hacia a su novia para levantarla tomándole de la mano mientras se habría camino entre la gente que bailaba.
…
Fuera del complejo, el chico buscaba concentrado el paradero de sus amigos en la intransitada calle con el ruido y el barullo del club a sus espaldas.
Al dar vuelta en una esquina algo oscura, pudo distinguir a Kentarou despidiéndose de unos sujetos un poco más bajos que él, este daba vuelta probablemente dirigiéndose de nueva cuenta al club.
-¿Y esos sujetos?- decía Takashi llegando hasta su altura de la mano de su novia.
-Solo colegas del trabajo, me trajeron la motocicleta por lo que solo fumamos por un buen rato acá afuera- respondía algo ególatra mientras señalaba su motocicleta acomodada al lado de otras de un aspecto más rudo.
Takashi miraba indiferente la calle por donde se habían ido los sujetos.
-Está bien…como sea ¿Y dónde está Makoto?- preguntaba seriamente al otro que le devolvía un gesto de confusión infantil.
-No lo sé, ¿no estaba bailando?-
-No… pensábamos que estaba contigo-
-…-
Los tres se miraban confundidos ante la innecesaria creciente disputa, un poco más centrados, tomaron rumbo nuevamente al club en búsqueda del ojiverde.
Dentro del club, habían tomado la tarea de buscar cada quien al castaño por su cuenta. Más minutos después se juntaban nuevamente para notificar que nadie daba con el paradero del chico.
Takashi por su parte, se sentía algo más desesperado en buscar al ojiesmeralda al recordar la rudeza de sus actos en ese día. En un estado así no podía imaginarse que rayos le pasaba a aquel sujeto en la cabeza.
Trato de sacar su celular para disponer a llamarle cuando un barullo empezaba a formarse cerca de los baños de hombres.
Kentarou que había sido el primero en reaccionar, atravesó a la gente que se empezaba a cerrarse paso en aquella zona específica, seguido de Takashi que con dificultad jalaba a Yuki tras de sí.
Al llegar al frente de la multitud, se quedaron pasmados al igual que la mayoría atrás suyo al notar un charco de sangre en la entrada del baño, seguido de huellas de dedos arrastrados a lo largo de los lavabos.
Parecía una típica escena digna de una película de terror.
Yuki algo contrariada, veía como su novio y su amigo entraban sin vacilar al baño abriendo la única caseta que se encontraba cerrada de todas las demás dentro del baño.
-… ¡¿Qué..?!-
Su corazón dio un salto al ver como la cara de Kentarou palidecía mientras Takashi abría totalmente sus ojos dejando asomarse cierto horror en su mirada. Su novio rápidamente entraba a la cabina del baño y casi por inercia sus menudos pies se movieron hasta la cabina de aquel baño importándole menos que fuese el baño de hombres.
-¡¿MA-MAKOTO?! ¡HEY MAKOTO! ¡DESPIERTA! Maldición… ¡Yuki rápido llama a una ambulancia!-
La chica habría fuertemente sus ojos dejando salir un grito de angustia y horror.
-¡¿QUE RAYOS PASÓ?!-
Soltó para inmediatamente después sacar su celular de su bolso y torpemente teclear un número en este poniéndolo temblorosamente en su oreja.
Frente a ella, Kentarou daba leves primeros auxilios y Takashi tembloroso alzaba levemente el cuerpo de un Makoto totalmente inconsciente y ensangrentado.
-¡Takashi! ¡Dense prisa! ¡NO ESTA RESPIRANDO!-
-¡REVISA SU PULSO!-
-…N-No lo encuentro… –
- ¡¿COMO QUE…?! ¡REVISA OTRA VEZ! -
La pelirroja terminaba la llamada, más al escuchar eso de los labios de los chicos, simplemente no pudo aguantar y se soltó a llorar acompañada de gritos desesperados.
Kentarou al escuchar los quejidos de la chica solo pudo alterarse más.
-¡MAKOTO! ¡RESPIRA! Ma…. –
-¡MALDICIÓN! ¡¿YA LLAMARON A LA AMBULANCIA?!-
-Yuki, tranquilízate -
Le decía Takashi con severa seriedad en su rostro.
…
Ni quince minutos pasaron cuando paramédicos entraban al lugar rápidamente ignorando la ilegalidad que se respiraba en el ambiente.
Con la ayuda de Takashi, Kentarou, y otros chicos del club, los paramédicos cuidadosamente subieron al chico en una camilla para salir inmediatamente del lugar hasta la ambulancia ante la mirada de las personas que se habían amontonado para presenciar aquello.
Yuki miraba por última vez el piso de la cabina distinguiendo entre la sangre desparramada el celular abierto del ojiverde.
Con rapidez lo tomo del sitio y lo volteo hacia sí misma pudiendo distinguir en la pantalla un fondo de pantalla que le provoco un triste sentimiento y un revuelco en su estómago.
Su corazón se estrujo levemente.
En el fondo de pantalla, se mostraba un Makoto sonriendo de una manera que nunca le había visto desde que le había conocido. A su parecer, la sonrisa que mantenía en aquella fotografía podría curar enfermedades si pudiera. Rápidamente reparo en un chico realmente atractivo al lado del castaño que se mantenía neutro.
La sencilla imagen a su parecer era hermosa en su esplendor.
Sin indagar más, cerró el celular para correr detrás de los demás.
La chica abría el celular encontrándose nuevamente la intrigante imagen, sumado a varias llamadas perdidas de un número que correspondían a un contacto llamado Haru.
Al verlo, recordó como su compañero se había asustado la primera vez que había intentado hablarle a aquel número, mas ahora la situación era totalmente diferente, dudo un poco al pensar que probablemente la persona fuese aquel del que alguna vez el ojiverde menciono estar enamorado.
Tecleo un botón y pego el celular a su oído percatándose que sus manos aun temblaban mientras los paramédicos lucían desesperados.
El ojiazul golpeaba desesperadamente la puerta de Makoto sin mucho éxito.
Los espasmos en su cuerpo llegaban a tiempo azaroso por lo que ya no les hacía mucho caso.
Su mirada se veía realmente confundida y repleta de angustia. Repentinamente sintió vibrar su celular, lo saco de su bolsillo y al abrirlo, pudo ver que recibía una llamada por parte del castaño. Una punzada de alivio recorrió su cuerpo inmediatamente.
Empezó a tranquilizarse para poder contestar.
-Makoto… ¡¿Dónde estás?! Rin esta preocupa…-
-¿Hola?, perdón, soy una amiga de Makoto, estamos camino al Hospital de Tokio*, Makoto está perdiendo mucha sangre y su situación es muy grave por lo que necesitaremos apoyo…- repentinamente la llamada se cortó.
Ahora sus manos temblaban. Lagrimas empezaban a caer de sus ojos nublándole parcialmente la vista. ¿Qué demonios estaba pasando?
Al ver en sus pensamientos extinguida la sonrisa boba de su mejor amigo, guardo su celular y corrió rápidamente a la avenida para tomar un taxi.
Deseaba llegar a aquel hospital con la esperanza de estar teniendo una pesadilla de la cual se despertaría en cualquier momento.
Dentro del taxi, el conductor veía de reojo a través del espejo como el delfín gimoteaba con una cara de enojo e impotencia.
Al final, no había podido quedarse dormido.
Aun así, se mantenía flotando con la vista hacia aquel cielo gris que parecía congelado en el tiempo.
Podía escuchar a gente gritando su nombre y una que otra llorando. Más involuntariamente terminaba por ignorarlos.
A pesar de todo el barullo, se sentía realmente relajado en aquella superficie líquida que parecía hacerle flotar a propósito indispuesta a sumergirlo.
Podía escuchar el sonido de algo parecido a sirenas de una ambulancia mientras nuevamente las olas meneaban todo su cuerpo.
También escuchaba como una chica le gritaba con una voz desgarradora. Levemente había comenzado a asustarse, no le gustaba escuchar a la gente llorar, por lo que decidió tratar de dormir nuevamente ignorando los ruidos ajenos.
Suspiro…
Casi sin respiración, Haruka llego a aquel hospital donde le habían indicado en la breve llamada que se encontraba Makoto, con suma angustia pero su rostro igual de serio que siempre, se acercó a una enfermera para preguntar por el paradero de su amigo, más antes de preguntar, vio como varios paramédicos entraban rápidamente con una persona en una camilla.
Su respiración se detuvo por un momento al darse cuenta casi en cámara lenta, como la persona que metían rápidamente por el pasillo, se trataba de su mejor amigo.
Era Makoto.
Su rostro ya no era serio para nada.
Sin preguntar siquiera se acercó hacia los paramédicos quitando uno de su camino para impactarse al observar al chico.
-Makoto…- su voz sonaba faltante de aire.
El ojiverde desbordaba sangre de sus labios hasta el mentón, su camisa bañada en sangre estaba cortada a la mitad para dar visto a su pecho. Este tenía una máscara de oxígeno y su piel se veía totalmente pálida, su cabello se encontraba igual de alborotado a como siempre lo tenía y la mayoría de su ropa tenia sangre.
Imágenes mentales de la vez que casi se ahogaba en aquella noche de campamento llegaban inmediatamente a su cabeza.
-¡MAKOTO! ¡¿Qué pasó?! ¡¿Dónde te metiste?!- empezó a gritar en un inútil esfuerzo de despertarlo mientras los paramédicos trataban de quitarlo del camino.
Los médicos hacían lo necesario para quitar al ojiazul del camino, pero este simplemente se resistía.
Al llegar a una habitación, varios médicos tuvieron que retenerlo bruscamente de los brazos para que el azabache no entrara. Este solo pudo dejar ir la mano ensangrentada de Makoto que se estaba volviendo fría.
Ya sin los médicos que le restringían, quedo frente a una ventana de aquella habitación donde podía ver claramente como preparaban bolsas de sangre para transfusión mientras al castaño le sacaban un poco más conectándolo a varias máquinas en el proceso.
Con desesperación empezó a golpear la ventana de aquel cuarto mientras veía como su amigo no parecía responder a ningún procedimiento que le aplicaban.
-¡DESPIERTA! MALDICIÓN ¡RESPONDE!- gritaba y golpeaba Haruka el vidrio con las lágrimas desbordándose de sus mejillas con un rostro lleno de frustración y enojo.
Al ver que nada pasaba, su voz se quedó muda mientras un escalofrió empezaba abordar su cuerpo independientemente del clima que le había atacado anteriormente.
Repentinamente un pitido agudo se dejó escuchar en toda la habitación, y ante esto, sus sentidos se tensaron bruscamente viendo como médicos se movían rápido y atentaban contra el cuerpo del chico.
Su propio cuerpo había empezado a temblar de manera brusca, ahora presa del pánico. Su respiración era irregular, claramente pesada y su gimoteo incrementaba.
Varios recuerdos llegaban a su cabeza como flashbacks continuos mientras deslizaba sus dedos en aquella transparente ventana queriendo desesperadamente agarrar la mano del chico nuevamente para despertarlo, transmitirle calidez a esa mano fría.
-Qué paso… para que terminaras así…- se preguntaba internamente mientras todos los ruidos a su alrededor pasaban a ser simples ecos y nada.
Ante la mirada de Yuki, los actos desde la entrada de Makoto al hospital, hasta su entrada a la habitación habían trascurrido casi como si el tiempo se hubiese congelado.
Sin decir nada, se alejó rápidamente del marco de aquella triste escena para dirigirse a otro lugar dejando a aquel chico quebrado frente a la ventana.
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Usando mucha fuerza y oponiendo mucha resistencia, los guardias del hospital habían conseguido llevar al chico a la sala de espera.
No quería dejar al castaño solo.
Ya sentado, falsamente tranquilo en la sala de espera, con mucha dificultad y la voz rota, se había encargado de llamar a Rin nuevamente solo para confirmarle los hechos ocurridos. Al parecer este llegaría ese mismo día.
La parte realmente difícil para él, definitivamente había sido hablar a la familia del castaño.
Sin encontrar exactamente las palabras adecuadas, había podido percatarse del llanto agudo que se escuchaba al otro lado de la línea. Mientras hablaba, sentía como sus propios ojos se llenaban igualmente de lágrimas tratando de alejarlas suavemente con sus dedos.
Había sido difícil.
Sentado y solo en aquella sala de espera, con la mirada perdida en la gente que entraba y salía del hospital, dejo a su llanto hacer lo suyo empezando a desahogarse amargamente tratando de calmarse por todos los medios para mantener su actitud estoica de siempre, más el llanto parecía no dejarle ventaja.
Después de un rato, trato de llenar un formulario que una enfermera le había solicitado con referencias de Makoto, dándose cuenta de que alguien ya había dado algunos datos del chico orca, más a pesar de eso, y con cierta confusión, lleno todo lo demás con la esperanza de buenas noticias.
Caída la noche, Rin llegaba al hospital pudiendo distinguir a sus viejos amigos y la familia del castaño sentados en la sala de espera del hospital.
Al llegar a la sala pudo ver a la mamá del castaño inconsolable y a los hermanos ya no tan pequeños de Makoto hablando con Nagisa, que se veía con las facciones más afiladas mientras se dirigía a Ran contándole alguna especie de experiencia y por Rei, que con Ren al lado se encontraban igualmente al lado de Nagisa escuchando la historia, el de lentes parecía más alto a como lo recordaba.
El ambiente era triste en si.
….
Los padres y hermanos de Makoto llegaban al hospital rápidamente percatándose inmediatamente del ojiazul pasmado en un asiento en la sala de espera totalmente sonrojado de los pómulos y los ojos llorosos.
El nadador al percatarse de estos pudo ver como Nagisa y Rei se les sumaban con el semblante totalmente preocupado y Rei soltando una que otra lagrima.
Al estar frente a este, el padre del oji esmeralda se le acerco totalmente serio.
-Haruka, hijo, ¿Cómo esta Makoto?- decía abrazando a su esposa que mantenía el semblante desesperado en busca de respuestas.
-¿Qué le paso a nuestro hermano?- preguntaba la hermana de este con la nariz roja.
-No lo sé, ningún doctor ha salido hasta ahora, y las enfermeras no ayudan mucho, perdón… - decía bajando el rostro con sus ojos cubiertos por su cabello.
-¿Pero se pondrá bien? ¿No? Mako-chan es muy fuerte…-
Al escuchar esto, levanto el rostro encontrándose con la mirada seria y entrada a la adultez de Nagisa. Al recordar los hechos de la mañana bruscamente y toda la sangre, su rostro palideció sonriendo tristemente.
-Espero que si… -
-Haruka-sempai… - mencionaba Rei notablemente triste.
-… -
…
-Hola a todos, Buenas noches señora, Buenas noches señor- Saludo el pelirrojo recibiendo un "Hola" y un "Buenas noches" con tono triste por parte de todos a excepción del de ojos zafiros.
El pelirrojo lucía un poco más fornido más no había cambiado en nada, este llevaba el cabello sujeto.
Al ver el ambiente, se acercó al chico delfín tranquilamente sentándose.
-¿Cómo sigue? ¿Tienen alguna noticia?... ¿Qué carajos pasó?- decía mirando al otro que parecía un poco lejano a todos.
El ojiazul solo movió su cabeza en señal de negación mientras volteaba a ver al pelirrojo que le hablaba.
Podía ver las claras marcas de alguien que se mantuvo llorando por mucho tiempo, los ojos del tiburón están hinchados, su nariz levemente roja y sus pómulos pocamente sonrojados.
Rin solo dejo soltar un suspiro cansado mientras procedía a seguir con la interrogativa cuando una voz grave los interrumpió.
-¿Familiares de Makoto Tachibana?- interrogo una enfermera mientras el azabache se paraba inmediatamente.
Igualmente todos los demás se enfocaron en la chica que portaba limpiamente su uniforme y su cabello castaño yacía recogido.
-Nosotros somos sus padres- respondió el papá del castaño de la mano de su esposa que parecía haberse calmado.
-Está bien, solo pueden venir conmigo uno de los padres y dos personas más por favor- respondió la enfermera con una tabla de apuntes en sus brazos.
Ante las palabras de la castaña, se decidió que de entre todos los presentes, solo Haruka, Rin y el papá del castaño recibirían noticas. Estos siguieron a la enfermera hasta una pequeña oficina lejos de la habitación donde Haruka, sabía que se encontraba su amigo.
Al llegar a la oficina, el doctor les ofreció a tomar asiento mientras apoyaba sus brazos en el escritorio cruzando los dedos de sus manos con signos de angustia y noticias no tan agradables.
Todos tenían la respiración contenida, y el papá del castaño acomodaba sus lentes con cierto nerviosismo.
-El chico ya está estable-
Todos volvían nuevamente a respirar.
-Al parecer su cuerpo respondió después de un buen tiempo suministrando impulsos ya que su corazón se detuvo por algunos segundos- soltó el doctor profesionalmente.
Ante tal hecho, tanto Rin como Haruka pasaban de un rostro lleno de alivio, a uno sorprendido para al final regresar a uno de seriedad. Al parecer el color volvía a sus rostros pálidos. El papá del chico soltó un pequeño sollozo mientras el doctor lo veía con un semblante sereno.
-También quisiera comentar un tema sumamente complicado- el doctor adoptaba una pose relajada en su asiento con los brazos cruzados.
-¿Cuánto tiempo tenía el paciente consumiendo drogas?- soltó mirando seriamente a todos.
Todos vieron al doctor sorprendidos. Como si de un fantasma se tratara.
Al ver aquella reacción, el doctor opto por seguir el resumen médico.
-Lo pregunto primordialmente por qué la razón por la cual el corazón del paciente fallo, fue por una sobredosis de drogas tanto inyectables como inhaladas, además de que estaba a punto de entrar en un shock etílico debido al alto contenido de alcohol en su sangre, su cuerpo rechazó una buena cantidad de medicamentos debo agregar, aparte de desbordar en su interior hemorragias… el paciente realmente fue muy fuerte-
Ahora sus rostros no eran de sorpresa si no de terror, el papá de Makoto fruncía el entrecejo mientras el delfín y el tiburón veían asustados al doctor. Este se daba una mínima idea de que ninguno de los presentes parecía tener conocimiento de aquello.
-También al revisar al paciente pudimos encontrar marcas cicatrizadas de rasguños y cortadas en brazos, antebrazos, en partes de su cara y cuello, sospechamos que si encontramos positivo el hecho de que fueron hechos por el mismo paciente, este caso daría sospechas de un posible intento suicida… Trataremos de hacer lo posible por despertar al paciente, ya que al parecer su subconciente no quiere despertar, en términos más sencillos, el chico está en un coma- soltó dando un leve suspiro a los petrificados rostros frente a su persona.
-Estaremos vigilando al paciente por lo que esto es lo que tenemos hasta ahora, si hay algún cambio o reacción, y esperemos que bueno, se los haremos saber, con su permiso pero me tengo que retirar, le dejare unas hojas para que pueda firmar un responsable- el doctor hizo una leve reverencia mientras se retiraba del lugar.
Los tres miraban a la nada en aquella grande oficina médica. El rostro pálido del padre de Makoto sobresalía por sus iluminadas gafas.
Tanto Rin, como el padre del chico en la línea, veían a un inmovilizado y boquiabierto ojiazul que parecía no dar sentido a nada.
-Haruka, ¿sabías algo de esto? ¡¿Porque no nos avisaste?! ¿No somos acaso como familia?- encaraba el mayor al chico que había salido de su intento por procesar tanta información dentro de su cabeza. Miraba al mayor con la razón hecha un lio.
-N-No… no sabía nada de esto, tenía mucho tiempo que Makoto no me contaba nada hasta el día de ayer… perdón- se excusó el azabache ante el papá de su amigo.
El de dientes afilados solo miro confundido para ver la expresión de decepción que tenía su amigo.
A su parecer, algo no estaba bien ahí, nada cuadraba.
Después de quince minutos de interrogación del padre del castaño hacía con el delfín sin mucho éxito y sumado de disculpas entre ambos, decidieron regresar a dar las noticias a solo ciertos miembros.
Rin podía ver como su amigo caminaba con el entrecejo fruncido y perdido en su mente.
Al llegar a la sala de espera, el padre de Makoto se volvía a sentar en su asiento a lado de su esposa mientras los otros dos permanecían de pie viendo como otros tres chicos se acercaban hacía con ellos.
Uno de ellos parecía traer una bolsa de suero inyectada en el brazo mientras los otros le seguían con el semblante preocupado.
Takashi con algo de confianza, se acercaba a todos con signos de hablar.
-Buenas noches, somos compañeros de Makoto, tuvimos una… complicación por lo que no pudimos quedarnos por mucho tiempo después de haberlo traído, ¿Cómo está?- decía apretando la mano de Yuki en el proceso.
Todos en la sala los veían estupefactos a excepción de un azabache que les veía contrariado y molesto aparte de unos gemelos que miraban con miedo a los recién llegados. Las ropas de los chicos estaban manchadas de sangre cosa que les daba cierto escalofrió.
-¿Ustedes le trajeron?- preguntaba Rin con un aura amenazadora dirigiéndose más exactamente al chico que se le asemejaba a Sousuke.
Mas sus palabras parecieron quedarse en el aire cuando pudo ver como Haruka pasaba de largo a todos para ir directamente hacia el chico oji gris y le propinaba un buen golpe asustando a la chica a lado suyo.
-¡¿Que demo….¡HEY!- el chico no pudo continuar al sentir nuevamente otro puño en su otra mejilla tomando bruscamente el puño del más bajo con toda su fuerza.
-¡¿QUE LE HICIERON A MAKOTO?! ¡Él ni siquiera comía bombones de chocolate con licor! ¿Cómo paso esto…?- decía tratando de deshacer el puño que le detenía.
Todos estaban realmente impactados por la actitud del chico ojiazul. La persona estoica y cerrada que parecía importarle un comino los problemas superfluos de los demás, ahora se encontraba destrozado y golpeando a un desconocido gritando a los cuatro vientos como si se tratara de algo que hiciese siempre.
Rin, Nagisa y Rei parecían los más impactados tratando de separar a su amigo del compañero de Makoto que parecía solo defenderse.
…
Después de ser reprendidos por los guardias del hospital, tanto el azabache como el otro lleno de piercings fueron separados con una advertencia, siendo la segunda para Haruka que ya antes había sido reprendido ante el escándalo en la habitación con Makoto.
Los padres de Makoto se habían alejado de ellos para que el papá del chico le explicara a su esposa la situación.
Sus ojos secos se volvieron a llenar de lágrimas y el llanto no se había hecho esperar.
Después de ver como esta se quebraba, ahora parecían hacer unas llamadas por lo que se habían mantenido fuera del tenso ambiente y aún seguían fuera de este.
-¿Quiénes son ustedes y como conocen a Makoto?- Se acercó Rin con los brazos cruzados hacia el chico fornido de ojos verdes que se mantenía sentado, centrado y atento a la situación con suero inyectado en el brazo.
El chico había dudado un poco, más algo serio se dispuso a hablar.
-Somos compañeros de Makoto en la universidad, lo adoptamos como uno de nosotros tiempo después de conocerlo hace mucho. A ese chico realmente le gusta festejar…-soltó una pequeña risa el chico alto para mirar el rostro de su interrogador.
-Makoto odia los lugares concurridos, debe ser una broma- trataba de razonar el pelirrojo quien miraba de reojo a Haruka.
-No es ninguna broma- respondía ahora Takashi sentado y tranquilo, mirando a un lugar alejado de los demás notablemente molesto y un pómulo rojo.
-La primera vez que lo conocimos caminaba algo cabizbajo frente a un bar por las calles de Tokio, ese mismo día lo invitamos ir hasta un club, parecía verdaderamente inocente de todo más lucía desesperado por beber hasta la inconciencia, ese día tratamos de comunicarnos con un tipo llamado Haru mas parecía asustado por algo – soltó abrazando a su novia y acurrucándose en su hombro mirando seriamente al de dientes afilados.
-Siempre salíamos para pasarla un rato, o a veces simplemente a hacer tareas. Pero la mayoría del tiempo no lo sacábamos del antro hasta que estaba completamente ido, además de que siempre que lo veíamos, llegaba con la boca totalmente rasguñada como si fuese atacado por gatos o algo así- cerro sus ojos notoriamente cansado.
Rin miraba impactado y extrañado a los chicos recién llegados mientras trataba de procesar la historia.
-A pesar de embriagarse hasta el cuello, nunca había optado por usar otro tipo de sustancias en su cuerpo que no fuese el beber, me empecé severamente a preocupar cuando opto por inhalar a pesar de que ya había aprendido a fumar a la perfección- Takashi seguía con su historia ajeno.
-Fue precisamente ayer cuando no pudimos percatarnos de cuantas cosas se había echado encima, se veía realmente triste, como si pudiera suicidarse en cualquier momento… en fin todos nos disolvimos haciendo cosas por separado hasta un punto de la madrugada, cuando lo encontramos estaba en el baño bañado en sangre totalmente inconsciente- terminaba el azabache de comentar abriendo los ojos con el semblante en alguna especie de trauma parándose y saliendo de la sala, probablemente al baño.
Rin realmente no entendía de entre todo ese relato, alguna pista para saber cuál sería realmente el motivo por el cual el castaño había cometido todas esas agresiones para sí mismo.
Sentía tristeza llenar su pecho ante aquello. ¿Fumar? ¿Beber? ¿Drogas? En qué carajo se había metido. Sumado a que Haru parecía no ayudar mucho, había muchas cosas raras ahí.
Las horas pasaron hasta que nuevamente el doctor los llamo de nuevo por avances.
Esta vez, solo había sido para reportar el mismo avance, por lo que algo decepcionados regresaron a la sala de espera deseando mejoras.
¿Hace cuánto estoy así?...
Se preguntaba un castaño que permanecía flotando en aquel océano donde parecía que el tiempo no avanzaba.
Las voces que anteriormente le molestaban se habían detenido, mas ahora su sueño y dormitación se habían extinguido totalmente.
Con suma dificultad, se encargó de moverse notando como su cuerpo pesaba dolorosamente, con mucha dificultad, nado hasta la orilla llegando a la playa de aquel puerto cerca de su hogar, todavía no se sentía con ganas de ir a su casa por lo que simplemente se dejó llevar por sus pies caminando por la orilla de la playa que parecía no tener fin, bajo aquel cielo que ahora era de un azul hermoso, pero que parecía no querer avanzar.
Mientras caminaba el viento del revolvía el cabello y la brisa mojaba su rostro.
El tiempo no avanzaba, y su razón era neutra… tranquila.
Al día siguiente en pleno medio día, todos lucían desesperados esperando mejores noticias de aquel que parecía no querer despertar.
Tanto Kentarou, como Takashi se encontraban dormidos en sus asientos vigilados por Yuki que hablaba por teléfono.
Al parecer, la chica se había llevado muy bien con Rei en las horas transcurridas en aquel hospital, bajo la supervisión discreta de un Nagisa que les miraba levemente distraído.
El chico rubio alto ya no contaba con la bolsa de suero, y su tez pálida se llenó de color nuevamente.
Ahora, los padres de Makoto se encontraban comiendo en la cafetería pendiente de cualquier cambio junto con Nagisa, Rei, Rin, y los hermanos del ojiverde que se veían realmente tristes.
El de dientes afilados, algo preocupado, regresaba a la sala a pedidos de Nagisa para vigilar las acciones del azabache que parecía perdido en su mundo con un rostro de dolor todo el tiempo y tampoco había comido.
Antes de poder acercársele siquiera a este, vio como una chica alta y muy bonita aparecía en aquella sala de espera acercándosele al ojiazul donde a decir por Rin, la chica pasaba a ser una copia exacta… de Makoto, pero versión mujer.
-Hola mucho gusto, soy Mikoto- saludo la chica seria y triste al darse cuenta de la presencia del pelirrojo que se encontraba sorprendido y confundido.
Al ver como esta se acercaba al delfín y le plantaba un beso en la mejilla siendo totalmente evadida por el otro, sus ojos se entrecerraron.
Sorprendido ante este acto, toco sus cienes con la yema de sus dedos suspirando pesado en el acto.
Así que esta es la causa… pensó internamente
Te lo advertí Makoto…
-Haru, ¿Qué es Mikoto de ustedes? O tuyo…- pregunto confiado el tiburón a su amigo que lo veía con algo de inseguridad ante la pregunta.
-Novia…- contesto sin salir de sus pensamientos.
-Entiendo…- chasqueó la lengua y soltó un bufido parecido a un risa arrogante
-Bueno, creo que es hora de despertar a ese tonto… discúlpanos- dijo tomando la mano del de ojos zafiros ante la sorprendida mirada de la chica que los veía alejarse.
Continuara…
No quise adentrarme en nombres de hospitales*
Terapia con choques eléctricos por medio de electrodos que se utiliza en casos de paro cardiorespiratorio*
