Disclaimer: Los personajes no me pertenecen sino a sus creadores.
Nota: Hola! Un gusto saludarles después de tanto tiempo xD literal u_u estuve ocupada con muchas cosas y aunque la verdad ya tenía el fic nada más no tenía ningún chance de subirlo :P.
Bueno, esta es la parte final de este fanfic que ya cumple el año TuT.
La idea de este comenzó con la idea básica de Skins The series, Hormones the series, y un poco de series TV que todos son obra de su correspondiente creador.
Este también nació un poco por experiencias propias, inclusive me meditaba varias veces el subir este tipo de historia con personajes ficticios ya que la idea surgió durante una época en la que donde junto a mi amiga cada fin semana nos íbamos de fiesta y esta terminaba hecha un desastre con los hombres que se metía, uno de ellos inclusive termino suicidándose.
El exceso del alcohol y demás puede ser divertido, pero por experiencia propia y como persona que estuvo a muy poco de sufrir más de una vez de un coma etílico, les aconsejo que toda cosa en exceso puede ser dañina, la experiencia del entumecimiento físico y el no recordar las cosas puede dañar tu vida diaria y hacerte más propenso a la depresión.
Para el inicio de esta historia de inspire en la canción Hive de Segal.
En fin :D ya es mucho rollo XD espero que esta historia haya gustado y aunque fue un revoltijo, solo puedo decir que amo a mi OTP *u* y espero les haya gustado como a mí me gusto escribirla.
La cabeza del azabache se llenaba de la música alrededor suyo que desbordaba en el ambiente haciéndole sentir un éxtasis extraño.
Sus parpados y sus sentidos empezaban a desvanecerse mientras la música se centraba en sus sentidos como si aquel ruido fuese su única fuente de equilibrio en aquel espacio cerrado por la gente.
Las demás personas empiezan a volverse invisibles mientras sabe que todo está ahí, a pesar de ya haber consumido una seria cantidad de alucinógenos.
Makoto veía a su adversario de la manera más bella mientras Haruka trataba desesperadamente de controlar sus sentidos debido a la euforia de las toxinas.
Las luces se detienen a sus alrededores como faroles de colores y sus latidos se aceleran mientras el rostro de Haruka permanece adormecido y eufórico.
Su cuerpo se tambalea entre un cierto bulto de personas mientras su mente divaga en un ambiente de colores primarios y acalorado.
Completamente adormecido...
Sin embargo, sintiendo un bajón de las toxinas, es cuando Haruka puede darse cuenta con sus ojos clarificados como el océano, de las lágrimas que se desbordan en el bonito rostro de la persona que ama frente a su persona.
El beat de la música estalla.
El ruido de las personas combinado con la música, se vuelve feroz a sus sentidos, encontrándose completamente de vista con su pareja llorando frente a su persona. Sabía que ambos compartían el mismo dolor. Y sabía que este lentamente estaba destruyendo a ambos.
…
-Makoto…- soltaba dificultosamente al ojiverde viendo como este empezaba a tambalearse tratando de sostener su rostro cubierto de lágrimas.
–Vamos al baño- sentía como la música empezaba a aligerarle la cabeza en una punzada de dolor fuerte.
El ojiazul sujetaba fuertemente del cuerpo de Makoto en un jalón de brazo. Ambos, habían logrado llegar a un baño del lugar, un espacio sucio pero totalmente pasable. Previéndolo, Haruka rápidamente sostenía de la cabeza de su novio quien empezaba a vomitar fuertemente en los baños del lugar.
Sin poder sostenerse a el mismo, este tomaba del cabello del castaño hecho hacia atrás tratando de no dejarle caer dentro del toilet.
Terminada la acción, Haruka ayudaba sujetando al otro con sus brazos hasta la salida del lugar.
..
El viento frio de la ciudad, topaba completamente con sus rostros haciéndoles caer de tajo sobre la fría acera, los autos que pasaban de aquel lugar simplemente empezaban a pitarles en advertencia.
Los dos continuaban caminando, uno apoyando al otro semiconsciente, realmente sin algún sentido de la hora, o del lugar donde se encontraban. El ojiazul empezaba a destantear un poco encontrando la diferencia de peso entre ambos cuerpos, Makoto era por mucho más pesado que él.
Unas pequeñas luces amarillas chocaban con el rostro de Haruka mientras este sentía como todo su cuerpo empezaba a adormecerse completamente cayendo hacia atrás.
Un movimiento rápido que sabía, dejaría todo su cuerpo adolorido por la caída de su espalda contra el pavimento.
Un espasmo le obligaba a despertar.
Confundido, el azabache rápidamente frotaba con sus palmas de sus ojos sintiendo como la realidad se hacía clara frente a él en aquel momento. Una mañana templada.
Con velocidad este sentaba de su cuerpo sintiendo como el pasto le rodeaba en aquel lugar que daba vista a un enorme lago del parque cercano a los departamentos.
Todo aquello que había sido vivido, las luces, la adrenalina, el dolor, volvía a su cabeza obligándole a pestañear fuertemente para agarrar noción de la realidad.
Podía completamente recordar todo aquello.
Por costumbre, apurado volteaba a observar al lado mirando como la persona que amaba se encontraba despierta, totalmente empapado y observándole sereno, sentado al igual que el en la orilla del lago fumando de un cigarrillo. Los ojos de Makoto le observaban quietos, soltándole una pequeña sonrisa seca que se volvía a observar al lago frente a ellos.
Aquellos ojos, que tristemente algunas semanas atrás habían perdido un poco más de su brillo debido a la tragedia.
-Buenos dias- sonreía Makoto al aire dando una calada al cigarrillo en su mano derecha. La brisa del viento por unos segundos le revolvía de su castaño cabello pasando a arreglarlo detrás de su oreja.
-Si…- contestaba Haruka sin sonreír mirando a su alrededor -¿Dónde estamos?- soltaba el azabache todavía aturdido por la situación en la que estaba. Su cara hacia una mueca de disgusto observando de manera seria el nada común paisaje a primera hora de la mañana.
-Estamos cerca del departamento, no te preocupes…- soltaba el más alto cerrando sus ojos –Hasta aquí fue que nuestros cuerpos alcanzaron a llegar ayer- susurraba por debajo.
Repentinamente, el castaño se levantaba de su posición tirando del cigarrillo al lado de su persona. Haruka simplemente le observaba serio notando como el ambiente era tranquilo y apacible. El ruido de las cigarras reinaba por sobre el ruido del movimiento de la ciudad en aquel sitio.
-Vamos a casa Haru…- escuchaba decir a Makoto mientras este estiraba de su brazo para levantarle con la mirada totalmente apartada de sus ojos.
Aquel nuevo gesto en Makoto, simplemente hacia erizar los nervios del ojiazul quien molesto tomaba de la mano del otro para levantarse.
El mayor sacudía de su cuerpo notando como el agarre de Makoto se volvía duro en su persona comenzando a llevarle hacia el departamento de ambos casi a la fuerza.
Queriendo dejar a lado aquellos pensamientos, este volvía de su mirada al lago notando extrañamente como su deseo de entrar al agua se había suprimido por completo al tener aquel medio frente a su persona. Cabizbajo y aun algo aturdido, se soltaba del agarre de Makoto sobre su mano sin perder el ritmo del otro que no hacia movimiento alguno ante sus acciones.
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Desde aquel suceso, en el cual el fruto de Haruka y Mikoto se había extinguido, la actitud de ambos chicos había terminado por tornarse en algo bizarro.
Había dias, en los que ambos simplemente quedaban dormidos más de doce horas, encerrados en aquel departamento que se alejaba de los sonidos del ambiente citadino. La cama del más alto se volvía el sitio de descanso más común ya que el dormir separados no lograba servir mucho para conciliar el sueño de Makoto. Otros días, tanto uno como el otro se separaba de la rutina aceptando comúnmente las invitaciones de los amigos de Kentarou quienes les llevaban a los sitios que comúnmente servían de distracción para olvidar aquel suceso.
El llorar por las noches, el gritar por cosas insignificantes y el abusar de estupefacientes se había vuelto casi tan natural como el respirar para ambos.
Siendo apenas estudiantes de universidad, ambos evitaban en su mayoría hablar del tema del bebé, sobre todo Makoto.
Sus bocas habían sellado aquel precioso secreto junto con su madre y la experiencia de casi haberlo tenido.
Un secreto, el cual Haruka comprendía que tarde o temprano terminaría por salir de nuevo a la luz de alguna manera.
Ni sus padres, ni amigos o conocidos, a excepción de los amigos de Makoto, sabrían de aquella existencia que había pasado de manera pasajera por sus vidas. Una figura pequeña que con aquellos ojos verdes sin desarrollar, seguía atormentándoles en sueños obligándole a Haruka a repudiar a su persona por todo lo pasado.
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El sonido de un plato quebrándose hacia despertar los sentidos del ojiazul.
Haruka confundido alzaba la mirada del sitio donde se encontraba sentado en el piso, notando como de nueva cuenta Makoto había tirado del tazón donde se había servido arroz. Con calma, este observaba los movimientos bruscos del castaño quien trataba de recoger de los trozos quebrados del tazón en el suelo.
Sin indagar el azabache se volvía de nueva cuenta hacia sus pensamientos escuchando con incomodidad, como el crujir de los vidrios siendo arrastrados se tornaba más molesto cada segundo.
Aquel ruido, que hacia un tiempo venia escuchando la mayoría del tiempo.
De nueva cuenta, el ojiazul fruncía el ceño conforme el ruido de los vidrios se volvían hacía una bolsa plástica.
Un sonido que se volvía un eco en su mente obligándole a fruncir el ceño un poco más ante la incomodidad.
-Es el séptimo esta semana…- soltaba abriendo sus ojos desfrunciendo su mirada. Mirando a Makoto, este se acostaba en el piso dándole totalmente la espalda.
-Lo siento…- escuchaba Haruka como respuesta sabiendo de antemano que aquella palabra era la única que escucharía después de un portazo.
Y efectivamente, el ruido de la puerta principal abriéndose era lo único que se dejaba escuchar después de un leve portazo.
Su mirada, cansada, se volvía a mirar del techo del departamento notando como la pintura de este había empezado a descarapelarse. El azabache en la calma del ambiente con la yema de sus dedos empezaba a delinear de las grietas que se formaban en el techo.
-Yo también lo siento…- soltaba cerrando sus ojos.
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Haruka abría los ojos mirando como la oscuridad reinaba en todas partes del departamento. Con un dolor de espalda, este se levantaba del sitio notando como sus manos se sentían un tanto pegajosas. Con extrañez, este notaba como sus ojos se sentían aun pesados a pesar de haber dormido tanto. Sin indagar en ello, este se movía hacia las paredes notando como un olor extraño a hierro reinaba en la estancia, en completa pesadez este prendía de la luz con sus dedos inusualmente viscosos.
De manera repentina, sus pupilas se contraían notando como en el sitio donde yacía acostado un rastro de sangre se mezclaba color turbio y pesado.
Sintiendo sus manos temblar, Haruka alzaba de estas notando como efectivamente aquella sensación viscosa se trata nada más ni nada menos de sus brazos cubiertos por aquella sustancia vital.
-¿Q-que… es…- comenzaba a balbucear sintiendo su respiración acelerada.
Rápidamente este notaba como aquel rastro empezaba o probablemente terminaba en aquel baño del que últimamente trataba de no hacer mucho uso.
Sintiendo principios de hiperventilación, Haruka empuñaba de sus manos siguiendo aquel rastro carmesí hasta el baño.
En suspenso, este caminaba hasta el marco de la puerta abriendo de la puerta del baño sintiendo como todos sus miedos nuevamente se comprimían en un grito.
Un grito que le desgarraba la garganta.
…
Sus ojos se abrían respirando rápidamente.
Observando como la oscuridad le rodeaba la soledad se hacía eco en su mente ayudándole a darle la adrenalina suficiente para levantarse de aquel sitio y prender de la luz.
Relajando de su cuerpo, el azabache levantaba de sus manos notando como todo rastro de sangre había desaparecido.
Sintiendo un pronto alivio en todo su cuerpo este miraba de la hora notando como casi la media noche se hacía presente en un departamento donde el segundo inquilino aun no daba acto de presencia.
Aún la sensación viscosa en sus manos, el de ojos zafiros paraba en su cuarto tomando de una chaqueta azul y un juego de llaves. Echando un último vistazo a su alrededor este ignoraba de su platillo favorito ya frio sobre la mesa sintiendo como su estómago pedía todo lo contrario, calzando de sus tenis favoritos, este salía del departamento tan rápido como se había levantado.
El azabache caminaba de manera tranquila sobre la acera de las calles de aquella gran ciudad notando como la algarabía de las personas y los centros nocturnos se daban más a notar a ese punto de la noche. Como siempre.
Mirando los grandes letreros de neón de ciertas calles y uno que otro grande afiche publicitario, este se tornaba a mirar al cielo notando como las estrellas desaparecían por completo en aquella gran ciudad a diferencia del lugar donde anteriormente solía vivir.
Cinco calles más, uno que otro parque, varias colinas, fueron lo que su mente había podido grabar hacía ya algún tiempo cuando aquella gran carga mental de aprender un nuevo entorno se había hecho difícil para él.
-No puedes esconderte de mí…- soltaba cuando sus pies llegaban a la orilla de un puente colindante a un rio que desbordaba al mar.
Ahí, en aquella misma orilla, donde las luces a los lados de este se volvían nítidas y brillantes, el mayor observaba como Makoto yacía sentado en una de las bardas del puente con sus piernas colgando hacia el rio. De forma instantánea Haruka abría sus ojos sintiendo como aquella imagen no le causaba alguna satisfacción.
Con sigilo el ojiazul poco a poco iba acercándose al castaño notando, con una punzada de dolor en su pecho, como desde la comisura de su boca hasta la mitad de su cara, sangre parecía haber desbordado dejando un rastro que probablemente el otro no había tenido el cuidado de quitar.
Cerrando sus ojos, el ojiazul tomaba un fuerte respiro recargándose en aquel sitio evadiendo por completo la cara del ojiverde.
-Sabía que estarías aquí- soltaba Haruka con su voz estoica de siempre sintiendo como aquel tipo de voz salía ya casi por mera costumbre.
-¿Cómo?- respondía Makoto de forma casi automática quien extrañamente hablaba con un toque rasposo en su voz.
-Yo, muchas veces tuve ganas de hacer lo mismo…- se sinceraba el ojiazul escuchando a lo lejos el ruido de una ambulancia pasar.
-En eso te equivocas- escuchaba decir la castaño quien reía un poco al aire. –Yo aún no he bajado de aquí- soltaba bajando el tono de su voz –Es una carga muy grande Haru- se sinceraba por igual observando hacia el frente haciendo caso omiso del significado en las palabras del otro.
El azabache volteaba de su rostro mirando por igual de aquel paisaje nocturno.
-Adelante...- soltaba repentinamente ganando la atención del ojiesmeralda quien aún en aquel modo volteaba a mirarle sorprendido.
-Ya no te voy a detener- con filo en su voz, la mirada retadora del ojiazul se daba a relucir notando como el otro de nueva cuenta se recargaba en aquel sitio sin mirarle observando el andar del agua bajo el puente.
Así mismo el ojiverde soltaba una risilla.
-Oye, Haru, ¿Te puedo hacer una pregunta?- cuestionaba dejando salir su voz al aire sintiendo un poco de la brisa de la noche sobre su piel.
El otro simplemente no respondía de aquella incógnita suponiendo evidente la respuesta. Sus azules ojos cansados se abrían nuevamente a mirar de sus manos recordando aquella sensación de pesadez que varias veces lograba despertarle en sueños, tal como aquel día.
-¿Crees en la reencarnación?- suspiraba Makoto sintiendo la mirada del otro de nueva cuenta sobre su persona.
-Digo, que… si acaso llegáramos a irnos juntos, así al igual que el bebé… ¿Podríamos reencarnar en algo así como… un chico y una chica?... – soltaba ganando por completo la atención de Haruka quien abría de sus ojos - Y así tal vez no sé, poder dar vida a un diminuto ser que tenga tantos tus rasgos físicos como los míos, que pueda crecer y ser feliz, como tú, como Nagisa, Rin o yo, ser amigo de la infancia de alguien así como nosotros…- su voz notoriamente sonaba rasposa con un tono triste.
-Y que aquellos pequeños ojos color verde… no pasaran a ser parte del agua del alcantarillado…- terminaba en un hilo de voz bajo sintiendo como un aura pesada se posaba en sí mismo a pesar de la tranquilidad del ambiente.
El retrato de aquel sitio lentamente iba plasmándose en la mente de Makoto como una obra de arte mental que le incitaba a cerrar sus ojos dejándose llevar por el ambiente calmo.
…
Repentinamente, una pequeña sonrisa sarcástica le traían de nueva cuenta al mundo real observando a su lado, como la mirada del azabache yacía ensombrecida por su flequillo caído.
-Haru…-
-Ya me harte de esto, me voy- soltaba el nadador dando la vuelta de aquel sitio.
El menor, un poco contrariado, bajaba de aquel sitio en el puente.
–No entiendo Haru...-
-Me canse de todo- soltaba el ojiazul aun sin voltear a ver al otro quien drásticamente ya no se encontraba en el anterior modo en el que estaba.
-HARU…- nombraba duramente el otro alcanzándole.
-¡¿ACASO CREES QUE ES FACIL PARA MI?!- soltaba Haruka de forma abrupta encarando a Makoto. El castaño, con una punzada en su pecho, observaba como el otro mantenía una mirada vacía, un mar seco, asustado, Makoto se mantenía calmo observando del enojo del más bajo.
-¡YO FUI, EL QUE LE FALLO A TODOS! ¡A ti, a Mikoto, a nuestros amigos!- empezaba a gritar. – ¡Solo he cometido errores que nunca me serán perdonados!- su voz se quebraba.
–Que tú no me perdonaras…-
Makoto observaba por primera vez en aquel periodo con preocupación las acciones de su pareja.
-Haru… eso no es cierto, lo siento, también yo…- trataba de alcanzar la mejilla del otro aún confundido por lo que estaba pasando , sin embargo, un manotazo sumamente fuerte había sido suficiente para alejar su mano lejos de aquel que parecía empezar a quebrarse de nuevo después de tanto tiempo.
-No digas eso cuando tienes la mitad de tu cara cubierta con sangre…- soltaba observando la mirada sorprendida del otro. -De todos…- bajaba su rostro.
–A ti es a quien más le falle-soltaba sin más.
Makoto simplemente permanecía mudo tallando un poco de la sangre en su rostro en un roce. Mirando sus manos manchadas de carmín recordaba de forma rápida la pelea en la que había caído horas atrás.
-No digas que no es culpa mía, porque…- soltaba el ojiazul sintiendo como gimoteos empezaban a impedirle la respiración, su voz se tornaba agria. –Tú no fuiste el que tuvo que limpiar de toda aquella sangre y tirar el cuerpo… de aquellos ojos verdes tan parecidos a los tuyos-
Quebrándose completamente, este limpiaba de su rostro húmedo notando como Makoto también empezaba a lagrimear casi de manera inconsciente al no tener gesto alguno en su rostro después de aquellas palabras.
La imagen de aquel azabache que había sido su amor de años, nuevamente se revelaba con aquel gesto que odiaba.
Pero nada podía hacer. Ya que su voz y mente se habían quedado sin argumento alguno ante aquella realidad que sabía no podía modificar.
-Ha…-
-Aléjate…-
Sin aviso, el azabache daba vuelta empezando a alejarse de aquel sitio de manera veloz. Sin pensarlo rápidamente el más alto procesaba aquello cerrando sus dientes de manera fiera empezando a seguir a aquel que ya le llevaba algo de ventaja.
-¡Espera!- gritaba sintiendo su voz rasposa calar por dentro.
Ambos, pasaban de personas, toldos de colores y espectaculares de neón sin parar en algún solo momento su carrera sobre las calles.
Los semáforos constantemente cambiaban obligándoles a ambos a cambiar de rutas.
-¡ESPERA!- gritaba el castaño al otro que parecía casi hipnotizado a alejarse de su persona. Uno tras otro tomaban diferentes rutas sabiendo el destino que ambos tomarían.
Llegados ambos al parque cercano de su departamento, el ojiazul corría rápidamente hacia el departamento siendo perseguido de manera un poco más veloz que él por el ojiverde quien tenía algunos metros menos de ventaja.
El azabache subía de las escaleras abriendo de la puerta del departamento no logrando cerrarla por el empuje del más alto, logrando únicamente lograr encerrarse en el baño de aquel hogar.
…
-¡ABRE! ¡HARU!- gritaba el castaño dando golpes a aquella puerta.
Sin embargo ningún ruido dentro de este le daba alguna pauta de las acciones del otro.
-¿¡Haru!?- soltaba un poco más calmo recurriendo a correr a la cocina. Rápidamente, este tomaba de un cuchillo dirigiéndose al picaporte de la puerta de aquel baño logrando abrirla.
Azotándola contra la pared, este paraba en seco, sus pupilas se contraían mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.
-¡HARU!- soltaba tirándose al piso notando como su pareja se encontraba en el piso vomitando descontroladamente. -¡¿Qué hiciste?! ¡Que hiciste!- gritaba tomando en sus brazos del ojiazul mirando inmediatamente a su lado, un frasco de pastillas para dormir totalmente vacío con alguna que otra pastilla por fuera.
Sin pensarlo un segundo, este tomaba del otro en sus brazos metiendo de sus dedos en la boca del azabache obligándole a vomitar de todas las pastillas. -¡Escúpelas todas!- gritaba empezando a llorar. Mirando como al parecer el otro ya había vomitado todo, el menor empezaba a alterarse notando como Haruka empezaba a desmayarse.
-¡No te duermas!- soltaba palmeando el rostro del ojiazul -Ha-Haru…llamare a una ambulancia…- soltaba llorando tratando de animar al otro, sin embargo, al tratar de levantarse repentinamente Makoto tomaba de su estómago sintiendo como un mareo empezaba a inundarle de manera fuerte.
Inmediatamente, este caía en el piso sintiendo como el cuarto empezaba a dar vueltas.
Que es esto… se preguntaba temerosamente empezando a sospechar la respuesta. No puede ser… No ahora por favor…
Por otro lado, y aun retorciéndose de dolor, el ojiazul volteaba con un gesto de dolor a observar al otro quien también se encontraba en el suelo.
Ambos, intercambiaban miradas de dolor notando como el sudor empezaba a apoderarse de ellos como vapor en el aire.
Semiconsciente el ojiazul tomaba de la mano de otro mirándole con la más triste mirada del mundo.
Al mismo tiempo, el ojiesmeralda con todas sus fuerzas se aferraba de aquel agarre intercambiando su descubrimiento al otro quien soltaba alaridos debido al dolor.
Sin preverlo el ojiverde con gruesas lágrimas en sus ojos miraba como el otro caía desmayado sintiendo pesar su mirada.
Haruka se había desmayado.
Impotente, completamente débil sintiendo su cuerpo desmayarse por igual, el ojiverde recordaba rápidamente todo aquel trayecto que le había traído hasta aquel punto. Todas las penas y alegrías que había tenido que pasar para poder ser la pareja de Haruka, la partida del bebé y lo que había tenido que soportar con aquel dolor encima.
Todo lo que había tenido que soportar sintiendo en su piel, las sensaciones compartidas que había vivido hasta ahora con Haruka.
La vida que había tenido con aquel, que estaba muriendo frente suyo y no podía hacer nada para ayudarle, preguntándose internamente, cuando se había convertido en una persona tan débil y egoísta.
Observando la figura humana que amaba frente a su persona, el ojiverde sorprendido miraba como Haruka nuevamente vomitaba entreabriendo de sus ojos volviendo en sí un poco.
Mirando de aquel acto, y aquellos ojos que no quería que se cerraran de nuevo, Makoto abría completamente de los suyos sintiendo una descarga de adrenalina desbordar en su cuerpo.
Repentinamente la imagen de aquel pequeño ser fallecido en aquel mismo lugar, se hacía presente en su mente de una distinta manera, una feliz.
No moriremos Haru… soltaba en su mente.
De forma lenta y pesada, el ojiesmeralda empezaba a levantarse con sus brazos en el vitropiso blanco del baño sintiendo aun dolor en su interior. Entre susurros, este empezaba a quejarse notando como sus energías no querían cooperar con él.
-Mal…dición- soltaba tratando de erguir sus piernas intentando de romper aquel lazo físico que compartía con aquel que yacía en el piso.
Recuperando un poco su postura, y sintiendo ganas de vomitar, Makoto abría de la llave de la regadera tomando débilmente de la cadera del ojiazul comenzando a arrastrar de su cuerpo en el piso hasta la tina del baño.
-¡Haru! ¡Despierta!…-soltaba en un débil grito sintiendo aquella adrenalina aun recorrer su cuerpo.
Entre lágrimas pesadas y quejidos que siquiera sabía podía sacar, el ojiverde tomaba del otro metiéndolo junto con él a la tina sintiendo como el agua que caía empezaba a despertar un poco a Haruka y a él mismo. Con esa ventaja el más alto metía de sus dedos en la boca del otro obligándole a sacar lo que aún dañaba su cuerpo, rápidamente Makoto notaba frente a él y entre sus brazos como el azabache vomitaba por última vez despertándose por completo empezando a llorar.
-Lo… siento…-soltaba el ojiazul mientras el llanto se hacía en su rostro –Perdóname…-soltaba tomando desesperadamente las manos de otro que le abrazaban fuertemente con un rostro lleno de alivio y felicidad.
-No importa…-agradecía internamente Makoto a la vida que le permitía escuchar de nuevo aquella voz.
Sin decir nada más, este escuchaba el llanto del otro sin soltarle de aquel abrazo el cual le era algo increíble. Abriendo de sus ojos, este cerraba de la llave de la regadera saliendo de la tina.
Mirando a sus alrededores el menor tomaba de una toalla grande cubriendo por completo a Haruka quien débilmente se postraba en el borde de la tina del baño. El mayor rápidamente respondía con una mueca de agradecimiento sintiendo como tenía que hacer un sobreesfuerzo por mantenerse en el borde mientras el otro iba y volvía de su habitación con un cambio de ropa.
Sin algún tipo de vergüenza el castaño secaba con cuidado del cuerpo del de ojos zafiros secándose por igual estando ambos sin ropa, poniéndose la toalla en su cadera, Makoto empezaba a vestirle sintiendo como su salud empezaba a mejorar debito al vomito de los medicamentos. Totalmente vestido este se sostenía aun de la tina mirando como el otro empezaba a cambiarse lo más rápido que podía aparentemente débil.
Ambos cambiados, el mayor sentía como todo su peso era levantado por el otro quien torpemente se sostenía de algunas de las paredes para mantener el equilibrio. Sintiéndose salvo en aquellos brazos el ojiazul se mantenía calmo observando como el castaño tomaba de algunas cosas sobre la estancia de su departamento.
-Llamare a un taxi-soltaba Makoto.
Con dificultad, este sentía de nueva cuenta su peso sobre el piso observando como el ojiverde llamaba desde su celular. Pasados algunos minutos Haruka observaba como el otro terminaba la llamada e intentaba cargarle de nueva cuenta, sin embargo, este detenía las intenciones de Makoto no teniendo mucho éxito al sentir como su cuerpo de nueva cuenta era suspendido en el aire para salir de aquel lugar.
Sin algún tipo de emoción, y aún con síntomas, Haruka se aferraba del cuerpo del otro como una mochila humana sintiendo como ambos subían al taxi probablemente rumbo al hospital.
-Perdona de nuevo- soltaba el ojiazul a un Makoto que yacía vertiendo de té en un vaso con pequeñas pastillas blancas en el fondo decorado con hojas de menta. Su voz que se había vuelto un poco rasposa sonaba dulce hasta aquel que se mantenía sin verle en aquel momento.
-Qué bueno que estés… uhm~, estemos bien- soltaba el castaño de espaldas en la cocina recalcando aquella habilidad que casi les había matado aquella vez.
A pesar de sus palabras, el ojiazul notaba como el ojiverde extrañamente tomaba fuertemente del vaso que servía. Lentamente este se paraba de su sitio dirigiéndose hasta detrás del menor que no le encaraba.
-Realmente lo siento- soltaba abrazando de forma suave al otro quien por enfrente, había empezado a soltar gruesas lágrimas.
De forma inusual y abrazando aun del otro, del azabache empezaba a sentir en sus brazos los espasmos del cuerpo del otro quien dejaba aun lado del vaso empezando a tallar de sus ojos los cuales no paraban de soltar lágrimas mostrando un rostro lleno de impotencia.
-No vuelvas a hacer eso Haru… ¿Si?… - sus palabras temblaban entre sonrisas sintiendo como sus balbuceos más que palabras, empezaban a afectar al otro que se abrazaba aún más fuerte de su persona.
…
Pasado aquel episodio, un poco más tranquilos ambos se mantenían comiendo contando trivialidades de una manera sana. Sana, a diferencia de la rutina que de manera imprudente habían empezado a tomar.
Con la muestra de pequeñas cicatrices el azabache regañaba de Makoto quien contaba la historia acerca de la causa de la sangre en su rostro aquel día arriba del puente. Repentinamente cambiando el ambiente, el teléfono del ojiesmeralda empezaba a timbrar fuertemente interrumpiendo la plática de ambos.
-Adelante…- soltaba Haruka levantándose de su sitio hacia la cocina.
Mirando aquella acción el castaño miraba del remitente de la llamada notando como no reconocía del número.
-¿Hola?- respondía cambiando rápidamente su rostro tranquilo a uno de confusión.
Conforme la llamada progresaba Haruka desde su sitio notaba como el ojiverde cambiaba los gestos de su rostro manteniéndose atento a la llamada, respondiendo solo con afirmaciones.
-Hoy mismo le doy una respuesta…- decía su boca terminando de aquella llamada cerrando de su celular.
Encontrando silencio en el ambiente, el castaño se mantenía pensativo en su sitio. La voz del ojiazul hacía eco en su mente obligándole a volver a la realidad de tajo.
-¿Qué paso?- preguntaba el otro volviendo de la cocina sentándose en su sitio. Sin embargo notaba como de manera seria, completamente contraria a su actitud anterior, el ojiverde se dirigía a él con un rostro afligido.
-Me hablaron de la universidad, al parecer unos compañeros míos abogaron por mí – se detenía con la imagen de Yuki, Kentarou y Takashi en su mente –Ellos estaban preocupados por mi baja de calificaciones así que…- se detenía observando al otro quien le miraba confundido con el ceño fruncido.
-Otra vez activaron mi beca de traslado a América…- soltaba bajando de su rostro.
Ante aquella verdad, el ojiverde miraba de forma intensa al otro cuidando como este se paraba de su lugar abriendo rápidamente de la puerta de su cuarto. Confundido, el castaño escuchaba de los movimientos del otro notando como el mayor volvía con su mochila de la universidad.
Ambos con la mirada confundida, Makoto aún más por todo, observaba como el otro sacaba un papel de su mochila alzándolo en el aire.
-Esto…- susurraba el ojiazul poniendo en la cara de Makoto del papel que cargaba en sus manos. Atento, el castaño tomaba del papel notando como estos eran documentos oficiales de la universidad de atletas en la que estudiaba el otro.
Tomando de sus lentes, Makoto lentamente leía del documento abriendo de sus ojos en una sonrisa conforme el documento iba acortándose. Bajando de este, Makoto tornaba todo su rostro en una sonrisa mientras el otro sorpresivamente también le miraba con una sonrisa inusualmente brillante.
-¿Cuándo?-soltaba Makoto incrédulo.
-El día… de Mikoto- soltaba volteando de su mirada notando como aquel suceso aun dolía al ser recordado.
Sin más, Makoto se levantaba de su sitio sin perder de su sonrisa tumbando a Haruka terminando tirados ambos en el suelo enredados en un abrazo fuerte.
-Dolió…-susurraba el azabache acostado completamente en el piso.
-Si…-soltaba Makoto en una grande sonrisa acompañada por un gesto de dolor.-A veces lo olvido-reía recibiendo una mueca feliz del otro.
Sin más, ambos compartían miradas empezando de un suave beso tirando de los papeles del ojiazul a un lado del piso.
Papeles, que contenían la certificación de un intercambio universitario a América.
Blacklisted me (Emerald eyes)
You're lies had taken what lied behind your emerald eyes...
(Tus mentiras habían tomado lo que había detrás de tus ojos esmeralda...)
…
Por fin lo reconocía completamente. A pesar de todo lo que habían pasado aun sin finalizar su vida universitaria, quería estar con él, crecer con él, envejecer con él.
Mas el destino y sus piernas parecían querer otra cosa puesto que por más que avanzaba el tiempo este sentía la urgente necesidad de salir de una vez de aquel sitio de la mano del otro.
Ambos corrían a contra tiempo llegando al aeropuerto mirando la multitud de personas y los horarios de vuelo.
-Llegamos a tiempo- soltaba Makoto con una sonrisa.
…
Beneath a sea of humility
(Bajo un mar de humildad)
And youre drowning when youre looking up so hopessly
(Te estas ahogando cuando estas levantando la vista tan desesperadamente)
On your own
(Por tu cuenta...)
You're hands were once so strong
(Tus manos alguna vez fueron tan fuertes...)
All alone…
(Completamente solo...)
The man i loved is gone
(El hombre que ame se ha ido)
…
Con mucha dificultad ambos traspasaban a la gente llegando a la fila supuestamente dirigida a los pasajeros con ese destino.
Ignorando de la mirada de las personas, el ojiazul tomaba de la chaqueta del ojiverde quien arreglaba de los papeles para poder abordar en cualquier momento. Aquel gesto infantil, que tiempo atrás recordaba como el más alto solía hacerlo y él nunca había tenido el valor de hacerlo de la manera en que lo hacía en aquel momento.
-Muchas gracias- escuchaba soltar al menor quien con una sonrisa tranquila le observaba dirigiéndose afuera de la avalancha de personas.
…
I know you can do it cause, I´ve seen that you knew once
(Sé que puedes hacerlo, he visto lo que conociste alguna vez...)
So if i believe in you, Will you believe it too?
(Así que, si puedo creer en ti, ¿Tú también puedes creerlo?)
You lie awake, and you feel like you´re dying
(Acostado despiertas, puedes sentir como si estuvieras muriendo)
Too see the world through my eyes, Maybe for once in your life
(Para ver el mundo a través de mis ojos, Tal vez, alguna vez tu vida)
Barely alive to the sight of the siren lights
(Apenas vivas a la vista de las luces de las sirenas)
Your lies had taken what lied behind your emerald eyes
(Tus mentiras habían tomado, lo que había detrás de tus ojos esmeralda...)
…
Con firmeza y ahora sosteniendo de aquella mano, el azabache observaba a través de los vidrios del aeropuerto que daban vista hacia los aviones que yacían estacionados. Una leve imagen de las luces que solía mirar en los antros invadía su mente en un instante.
Al fin esto acabará… soltaba en su consciente recibiendo un apretón en su mano por parte del más alto.
Ambos, solos esperando su vuelo como si solo ellos dos existieran en aquel mundo, apretaban del agarre de sus manos causando curiosidad en Haruka de observar del rostro sonrojado hasta las orejas del castaño preguntándose inmediatamente si él también se veía de aquella manera en ese momento. El reflejo de ambos en el inmenso vidrio del aeropuerto le daba la respuesta causándole paz.
…
So this is what you´re chose over me
(Así que, ¿Esto es lo que elegiste para mí?)
And you're drowning cause your losing all your perfect dreams
(Y estas ahogándote porque estás perdiendo todos tus sueños perfectos)
On your own
(Por tu cuenta)
Your deal with death is done
(Tu trato con la muerte está hecho)
All alone
(Completamente solo)
Will you ever see the sun?
(¿Alguna vez veras el sol?)
…
Sujetándose mano a mano, los dos miraban a su alrededor captando a toda la gente que les veía tiernamente y a unos con celulares a mano los cuales probablemente estaban tomado fotos anteriormente.
Ante aquella acción, el ojiazul tornaba su rostro hacía un lado aflojando un poco su agarre, sin embargo por el contrario, el más alto apretaba aún más de sus dígitos ignorando completamente su acción.
-Ya antes deje ir esta mano fácilmente… una segunda vez no me lo perdonaría…- tomaba suavemente de la mano del ojiazul besándola tiernamente. El otro simplemente acallaba sus sentidos volviendo a su actitud estoica de siempre. –Yo también la deje ir una vez- soltaba en un susurro con el consentimiento de haber sido escuchado por el otro.
Definitivamente ambos cambiamos… pensaba sonriendo.
…
I´ve seen that you knew once, I know you can do it cause
(He visto que lo conociste alguna vez, sé que puedes hacerlo porque)
if i can believe in you, You can believe it too?
(Si puedo creer en ti, tú también puedes creerlo)
…
Haruka con el boleto en sus manos, nuevamente observaba al más alto un tanto retraído con los ojos nuevamente llenos de vida y algo de inseguridad, una inseguridad que probablemente la asociaba con él abandonar todo lo que fueron en aquella ciudad.
-Makoto- se detenía calmo –Tus amigos…-
-Sus amigos quieren que ambos tomen de ese avión antes de que yo mismo te meta a la fuerza en esta maleta-
Ante aquel comentario brusco, el azabache volteaba inmediatamente la mirada un tanto molesto, pero igualmente sorprendido, observando como rápidamente los amigos universitarios de Makoto se acercaban hacia ellos, con aquella aura tan alocada pero confiable de siempre.
Cuando estos estuvieron completamente frente a ellos, el ojiazul observaba como Takashi sonreía hacia ellos desglosando de varios papeles en las manos de ambos.
-Cualquier duda o problema que tengan, no duden llamar a estos números, son amigos de confianza que tengo allá así que no se preocupen de nada- soltaba Takashi a ambos recibiendo una sonrisa por parte de Makoto y una reverencia a medias y estoica por parte de Haruka.
El mayor observaba con seriedad y en silencio como cada uno de ellos se despedía con regalos personalizados del ojiverde.
Repentinamente, la chica de ojos purpuras se acercaba a su persona obsequiándole de un pequeño arreglo de dulces colorido.
-No me disculpare por la cachetada de aquella vez, sin embargo, viéndolo a él, creo que ya me caes un poco mejor- soltaba la chica hacía su persona. Haruka, lleno de un sentimiento único, agradecía aquel gesto con una sonrisa mirando como todos le recibían en un abrazo grupal. Después de todo pensaba que sin ellos, aquel momento jamás hubiese sido hecho realidad. Después de todo, él hubiese rechazado aquella beca sin reflexión alguna.
…
You lie awake and you feel like your dying
(Acostado despiertas y sientes como si estuvieras muriendo)
To see the world though my eyes, Maybe for once in your life
(Para ver el mundo a través de mis ojos, Quizá por una vez en tu vida)
Barely alive to the sight of the siren lights
(Apenas vivas a la vista de las luces de las sirenas)
Your lies had taken what lied behind your emerald eyes
(Tus mentiras habían tomado, lo que había detrás de tus ojos esmeralda)
I set myself on fire just to guide you
(Me puse en el fuego solo para guiarte)
I'll be your torch in the night so i can light you way
(Seré tu antorcha en la noche para que pueda iluminar tu camino)
I break myself into pieces just to guide you
(Me rompo en pedazos solo para unirte)
I tear myself apart so i can watch you fade
(Me desgarro en pedazos tanto que puedo mirar cómo te desvaneces)
Will i see you again or Will you take this fate?
(¿Te veré otra vez o tomaras este destino?)
…
Incrementando su sorpresa, Haruka observaba como atrás de todos los compañeros de Makoto, el propio Sousuke Yamazaki, hacia presencia trayendo consigo de una carta dejándola en manos suyas con una sonrisa ladina.
-¿Ya-Yamazaki?... – alcanzaba a preguntar el azabache mentalmente revuelto ante tantas sorpresas repentinas.
-Si… -volteaba su rostro cansado –Rin, sus amigos y yo nos enteramos de sus planes en el extranjero gracias a sus amigos de universidad, y, ya que Rin no podía venir, me envío personalmente a mí para asegurarme de que ambos no cometieran alguna "idiotez" y subieran a ese avión- explicaba haciendo énfasis en sus palabras con aquella actitud tan falta de sensibilidad de siempre. –Descuiden, el extranjero no es cosa del otro mundo- sonreía el de ojos turquesas suspirando.
-Por cierto Tachibana, creo que no hace falta decir que Rin está enfurecido contigo y probablemente pueda darte una paliza la próxima vez que se vean- decía el más alto mirando fijamente al ojiverde que tranquilamente respondía con una sonrisa a aquel frente a él.
Makoto simplemente dejaba aquella sonrisa mirando como Haruka parecía más molesto que confundido.
Una risa vistosa se hacía presente.
-Definitivamente que el mundo es pequeño, amigo, nunca pensé que conocieran a mi primo- hablaba Takashi dando un pequeño codazo al de ojos turquesas que le miraba con una leve sonrisa característica suya.
-¿Tu primo?- preguntaba el castaño a Takashi un tanto sorprendido.
-Si… después de todo… mi apellido es Yamazaki- respondía el ojigris un tanto despreocupado observando con un gesto maduro al ojiverde que dejaba la sorpresa a un signo de comprensión.
…
Can we ever be friends or Will you suffocate?
(¿Podemos ser amigos alguna vez o te sofocare?)
Am i helping you swim or am i struggling?
(¿Te estoy ayudando a nadar o estoy luchando?)
Will i fail you?
(¿Fracasare?)
Will i fail you again?
(¿Te fallare otra vez?)
…
/
Pasajeros del avión XXXX con destino América favor de empezar a abordar por el pasillo correspondiente.
/
Ante aquella voz que anunciaba aquel destino, Yuki abrazaba fuertemente a Makoto volviendo instantáneamente a su puesto a lado de su novio con algunas lágrimas en sus ojos.
A la vez que Kentarou, Takashi y el propio Sousuke se despedían amigablemente del ojiverde sin tantos sentimentalismos como Yuki.
Todo aquello, pasaba en cámara lenta frente a Haruka quien aún no podía procesar todo aquello que parecía un sueño.
-Espero el cambio les haga bien ambos- se despedía Takashi mirando con firmeza a Haruka quien por igual le miraba decidido ya sin alguna otra cosa que perder.
-Yo también lo espero- soltaba Haruka en una sonrisa de amistad con el otro.
…
Will i see you again or Will you take this fate?
(¿Te veré otra vez o tomaras este destino?)
Can we ever be friends or Will you suffocate?
(¿Podemos ser amigos alguna vez o te sofocare?)
Am i helping you swim or am i struggling?
(¿Te estoy ayudando a nadar o estoy luchando?)
Will i fail you?
(¿Fracasare?)
Will i fail you again?
(¿Te fallare otra vez?)
Will you see me? or
(¿Me veras? O...)
…
Sus maletas, boleto de avión, una estadía en América.
¿Cómo todo aquel episodio de sus vidas se había tornado, a todo un evento lleno de sorpresas un tanto agradables?
Haruka miraba de nueva cuenta aquel ambiente empezando a sentir menguar sus ojos.
¿Lo merezco?... se lo cuestionaba cerrando sus ojos guardando la imagen de aquel hombre que le había acompañado durante toda su vida y hasta aquel momento.
Escuchando como nuevamente la chica de la voz parlante llamaba a los pasajeros, su visión se abría rápidamente mirando la realidad que le acompañaba. Sin dudar de nueva cuenta agarra de aquella mano que siempre lo sacaba de apuros mirando sobre el la mirada de Sousuke un poco divertida.
¿Qué más daba si no lo merecía?
¿Qué más daba si su inglés aun apestaba?
¿Qué más daba si se dirigía a un mundo totalmente nuevo para él?
Sintiendo como aquella mano que sujetaba empezaba a temblar, Makoto soltaba de ésta mirando a los ojos del más bajo lleno de un sentimiento cálido notando como el otro empezaba a relajarse un tanto ante aquello.
Estaremos bien… lo comunicaba telepáticamente el castaño al más bajo.
Tomando las maleta y despidiéndose de todos, el ojiverde estiraba su mano hacía el azabache hidrofílico con una enorme sonrisa llena de comprensión y un nuevo sentimiento en esta al que ya ambos identificaban como… amor.
-¿Me acompañaras... Haru-chan?- susurraba Makoto realmente expectante de aquella respuesta.
El ojiazul por su parte, observaba seriamente al chico con su brazo estirado frente el que ofrecía su mano de la manera más humilde y pura que le conocía.
…
See through me now, i see through all your sin
(Ahora ve a través de mí, yo veo a través de todos tus pecados)
You lie awake and you feel like your dying
(Acostado despiertas y sientes como si estuvieras muriendo)
To see the world through my eyes, Maybe for once in your life
(Para ver el mundo a través de mis ojos, Quizá por una vez en tu vida)
Barely alive to the sight of the siren lights
(Apenas vivas a la vista de las luces de las sirenas)
Your lies had taken what lied behind your emerald eyes
(Tus mentiras habían tomado lo que había detrás de tus ojos esmeraldas)
…
Sonriendo un poco para sus adentros, el ojiazul tomaba suavemente de aquella mano despidiéndose a su manera de todos los presentes en el momento.
-Vamos y… quita el chan- soltaba mirando como Makoto sonreía hermosamente mientras le conducía rápidamente hasta la fila de abordaje para tomar aquel avión que les conduciría a un destino totalmente diferente a lo que imaginaban.
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I set myself on fire just to guide you
(Me puse en el fuego solo para guiarte)
I'll be your torch in the night so i can light you way
(Seré tu antorcha en la noche para que pueda iluminar tu camino)
I break myself into pieces just to guide you
(Me rompo en pedazos solo para unirte)
I tear myself apart so i can watch you fade
(Me desgarro en pedazos tanto que puedo mirar cómo te desvaneces...)
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8 AÑOS DESPUES
Varios niños nadaban a la par en una amplia piscina azul rodeaba por banderillas de colores y varios estandartes de nadadores famosos.
-Are you all right Sophie? (¿Estas bien, Sophie?)- preguntaba el entrenador de aquel instituto a su alumna quien había salido del agua rápidamente con signos de estar a punto de ahogarse.
-I don't know, i think… that i don´t have any chance of win this time Tachibana coach (No lo sé, pienso... que tal vez no tenga alguna posibilidad de ganar esta vez entrenador Tachibana)-soltaba la pequeña alumna al castaño entrenador quien cambiaba su rostro preocupado a uno de tranquilidad.
-You don't have to be worried about win, you should enjoy and feel the water, anything else, it doesn't matter how much you try it, if you are doing this with that purpose, it´s going to be a waste. (Tú no tienes que estar preocupada sobre ganar, deberías disfrutar y sentir el agua, nada más, no importa mucho que tanto lo intentes, si estás haciendo esto con ese propósito, va a ser un desperdicio)- decía totalmente estoico el segundo entrenador de aquella escuela al lado del otro hombre, quien inmediatamente solo se paraba revolviendo los cabellos de la chica.
-You already listen him, you´re great Sophie! We will be watching you right from here, we believe in you (Ya lo escuchaste, eres genial Sophie! Estaremos observándote justo desde aquí, nosotros creemos en ti) – soltaba Makoto con tranquilidad. La pequeña solo bajaba el rostro sonrojada cerrando sus ojos fuertemente.
-Thank's coach, and sorry, ¡i´m gonna do my best! I will make you be proud of me (Gracias entrenador, y lo siento, ¡Voy a hacer lo mejor! Voy a hacerlos estar orgullosos de mí)-gritaba con respeto la pequeña pelirroja saliendo inmediatamente corriendo de nueva cuenta hasta la alberca frente a ellos.
-Aunque acabas de decir eso, tú en realidad tienes la confianza en que vaya a ganar, ¿No es cierto entrenador Nanase?- preguntaba Makoto con una sonrisa observando a su esposo sentado a la orilla de la alberca quien a su vez observaba a los demás alumnos alrededor de esta.
-Va a ganar- con aquellas pocas palabras, Haruka ahora regalaba toda su atención al ojiverde al lado suyo quien se sentaba a un lado de él.
-Tienes razón, como siempre- soltaba una risilla desviando ambos su atención a sus alumnos frente a ellos.
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Ocho años habían pasado después de su repentina decisión de irse a aquel continente totalmente diferente de su antiguo hogar. Su inglés, por supuesto, había sido la primera prueba difícil con respecto a los nuevos retos que les presentaba aquel lugar.
Haruka había continuado sus estudios en aquella universidad americana que le había acogido, sin embargo, después de acabarla, solo tres años y veinticinco medallas le fueron suficientes para descubrir que el sentido de competencia que se activaba en su ser solo servía cuando Rin su viejo amigo, estaba entre los participantes, al igual de nuevamente haber caído los últimos años de su carrera en una fuerte depresión al tener poco contacto con Makoto. Así que con toda aquella experiencia, Haruka había optado por conseguir una maestría y algunos cursos pedagógicos para poder hacer lo que mejor sabía hacer.
Enseñar las maravillas escondidas del agua y disfrutar de esta por completo.
Makoto por su parte había dedicado cien por cierto a acabar la universidad en aquel nuevo lugar, consiguiendo al igual que su pareja un título en enseñanza y una maestría avanzada que a diferencia de Haruka, quien solo podía enseñar en aquel país, él podía erradicar sus enseñanzas en cualquier país que tuviese la certificación.
Tiempo después de conseguir difícilmente un puesto como entrenadores en una prestigiosa escuela de natación en Los Angeles, ambos habían tenido que hablarles de su relación a sus padres quienes para su sorpresa, habían resultado más perspicaces que ellos al estar completamente enterados de aquella no tan secreta relación después de todas las acciones hechas por Haruka el día de la hospitalización de Makoto y después.
Sobre todo, la madre del castaño, había sido la más feliz con aquella noticia para sorpresa de Makoto quien con lágrimas en los ojos, había llorado por vía telefónica a su madre que entre risas lo había tenido que consolar del otro lado de la línea.
Con la aprobación de los mayores, no paso mucho tiempo antes de que nuevamente en un viaje a la playa, para sorpresa del ojiverde, fuese el azabache quien diera el primer paso para proponerle matrimonio en aquel país ya legalizado aquel acto.
Sus ojos sorprendidos y sus facciones temblorosas habían sido poesía pura para el ojiazul quien guardaba la compostura ante la aceptación de su propuesta que no tardó en ser correspondida entre lágrimas, emoción, aplausos y chiflidos por parte de algunos turistas curiosos.
No la habían tenido fácil, pero todo había valido la pena para ambos.
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El castaño miraba a su alrededor aun en sus pensamientos, bajando un poco su mirada, se detenía profundamente pensando cuanto había pasado desde aquella vez que había estado entre el hilo de la vida o la muerte por una sobredosis y el cómo ahora podía tomar la mano de la persona junto el de manera natural y sin miedos.
-¿Qué piensas?- soltaba el de ojos zafiros a Makoto sacándolo de su trance y quitando en un desliz suave la mano de su pareja sobre la suya al notar pequeñas miradas curiosas sobre ellos.
-Uhm~ ¡ah!, lo siento…nada importante - soltaba con una risilla formando una hermosa sonrisa en su rostro.
-Nagisa me llamo el otro día- decía captando la atención de la persona al lado suyo –Me contaba cómo le iba de investigador en aquella agencia científica, aun no puedo creer que sea el asistente de uno de los científicos más importantes de ahí- hablaba agregándole una sonrisa de obviedad a su rostro.
-Es normal si ese científico es su pareja, además él nunca fue un tonto, de alguna manera siempre logra lo que se propone- soltaba Haruka desviando su atención a unos chicos que jugaban a hacer buzos.
-A ti también alguna vez logro engañarte-decía logrando accionar un tic de sorpresa en el rostro estoico al lado suyo.
-Supongo- fue lo único que Haruka soltó ante aquel molesto recuerdo.
A diferencia del azabache, Makoto miraba tiernamente el gesto oculto de su esposo quien para los demás parecía no estar diciendo nada con sus expresiones.
-También, al parecer posiblemente encontraron a la chica que aquella vez me inyecto aquellas drogas, pero, no quise involucrarme mucho ya que no le guardo rencores… -susurraba Makoto atrayendo una mirada seria por parte del ojiazul.
-¡Coach! ¿Can i go to the restroom? (¡Entrenador! ¿Puedo ir al baño?)-gritaba un pequeño a lo lejos quien parecía estar con un pie fuera del área.
-Sure, be careful with the wet floor (Seguro, se cuidadosa con el piso mojado)- decía el entrenador más alto a su alumno con un gesto de saludo.
-¡Thanks! (¡Gracias!)- gritaba el niño saliendo inmediatamente del lugar.
-Cambiando el tema, también Rin ha estado llamándome, ya que volviste a tu costumbre de no contestar celulares- suspiraba el ojiverde recibiendo un gesto molesto por parte de Haruka quien olvidaba totalmente el comentario anterior –Al parecer está en un viaje a las nacionales por Tailandia, yo creo… que todo eso es más para acomodar su vida que otra cosa- decía un poco afligido –No debe ser fácil para él toda esa fama y haber terminado con su novia australiana, Sousuke extrañamente se está llevando la peor parte, prácticamente se lo llevo arrastrando con él a aquel país- soltaba chapoteando parte de su piernas dentro del agua –Ojala todo mejore-
Haruka por su parte asentía un poco mirando en su mano izquierda sujeta a la orilla de la alberca un reluciente resplandor que brillaba intensamente. Su anillo de matrimonio.
Entre memorias, recordaba aquella carta que Sousuke le había entregado el día de su partida de Japón a aquel país, una carta, que se había encargado de leer el primer día que habían llegado a Estados Unidos.
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Australia /xx/xx/xx
Para Haru
Hola, saludos para ti y para Makoto.
Mando esta carta puesto que ninguno de ustedes me comunicó acerca de su partida teniendo que enterarme por terceras personas que conocí en un hospital y son cercanos a ustedes.
Como sea, para serles sincero, me da un poco de tristeza que vayan a alejarse tanto de todo lo que alguna vez nos vio crecer, pero presiento que esta oportunidad es lo correcto para ambos ya que gracias a esa extraña enfermedad o don estuvieron lastimándose por mucho tiempo entre ambos, ¿No es así? Todos incluyéndome siempre pensamos que algo iba a darse naturalmente, sin embargo, aquel día cuando Makoto me llamo estando agonizando, y el verte a ti tan desesperado gritando por su bienestar junto a aquella chica, el pensamiento de que la realidad no siempre era como uno lo imagina llego de golpe a mi ser cayendo en la cuenta de la realidad de la vida.
También, llegue a enterarme por estas personas de las estúpidas cosas que Makoto hizo después de que se recuperó, no crean que se salvarán tan fácilmente de mí la próxima vez que les vea, así que hagan las cosas bien de una vez por todas. Por su bien.
La verdad, es que he conocido a una chica acá con la que realmente congenio y me llevo bien, es hermosa y la quiero, pero, simplemente no es y nunca será la persona que amaré.
Observa a la persona que te entrega esta carta y rápidamente sabrás la razón por la cual me molesta pensar que si ustedes dos que son ustedes, no pueden llegar a ser completamente felices, que oportunidades tendría yo de conseguir la felicidad con la persona que quiero.
En fin, les deseo la mejor de las suertes y que puedan llegar a cumplir sus metas en aquel continente.
PD: Suerte con su inglés.
Rin
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Aquella vez, con ojos de completa sorpresa, el ojiazul simplemente había sonreído encendiendo de un pequeño incienso en un pequeño altar dedicado a su hijo o hija sin nacer, que había construido junto con Makoto como primer cosa en aquel país.
…
-Tenemos mucha suerte-susurraba el delfín mientras cerraba sus ojos siendo escuchado por el hombre al lado suyo quien sonreía escuchando de aquellas palabras.
-Coach, ¿Can we speak with you? (Entrenador, ¿Podemos hablar con usted?)- La voz de una de las madres de sus pequeños alumnos hablaba al castaño obligándole a pararse de su sitio llegando hasta con las madres. El ojiazul simplemente miraba aburrido de la escena acostumbrado a la popularidad de su pareja.
A lo lejos, el chapoteo de unos pequeños pies interrumpía su aura a una más calma.
-¡Dad!-
Repentinamente, el abrazo de una pequeña de piel blanquecina y ojos color verde sorprendía al ojiazul quien por reflejo se dejaba abrazar por la pequeña.
Su hija.
Una pequeña, que aunque solo llevaba los genes de su marido, amaba cómo a su propia vida.
-Be carefull daughter (Ten cuidado hija)-soltaba el azabache a la pequeña, quien hacia un pequeño puchero pasando a un rostro estoico curiosamente similar al del hombre que ahora le abrazaba.
La pequeña instantáneamente volteaba a los lados buscando a alguien en particular.
-¿Where´s Dad? (¿Dónde está papá?)- susurraba la pequeña encontrando rápidamente al castaño quien reía platicando con las coquetas madres de sus compañeros. La castaña simplemente miraba aquella escena al igual que su padre quien intercambiaba miradas con ella.
Sin palabras de por medio, tanto padre como hija intercambiaban un gesto de complicidad con sus rostros serios.
Tomando Haruka de su mejilla derecha y la pequeña de su mejilla izquierda, ambos empezaban a autopellizcarse mirando como el rostro de las madres empezaba a cambiar empezando a señalar a Makoto, inclusive logrando que una de ellas sacara de un espejo dándoselo al mayor.
Mirando su rostro, de forma instantánea Makoto sonreía con sus ojos cerrados por última vez a las mujeres despidiéndose, volviendo con aquel mismo gesto hasta el lugar donde ahora podía divisar a su hija y a su esposo mirando estoicos de la piscina.
-Haru, Ushio, ¿Podrían explicarme porque ahora mis mejillas pasaron a ser tomates? – soltaba en japonés sonriendo recibiendo solo silencio.
Sin más, este tomaba entre sus brazos de la pequeña empezando a impartir cosquillas a su hija quien drásticamente cambiaba su expresión empezando a reír en el aire.
Entre miradas, Makoto observaba como el ojiazul empezaba a reír al aire aplicando un poco más de cosquillas a su pequeña. –Venganza- soltaba riendo a la par.
Deteniendo aquella acción, y mirando como sus alumnos empezaban a salir felices de la piscina junto a sus madres, ambos intercambiaban un abrazo con su hija de por medio. Deshaciendo el abrazo, el mayor de ambos tomaba de la mano de la pequeña castaña comenzando a recoger los inflables alrededor de la piscina.
-Let´s go, help me Ushio (Vamos, ayúdame Ushio)- soltaba Haruka tomando de la mano de su hija empezando a caminar.
Mirando cómo su hija y la persona que más quería caminaban de la mano juntando inflables, dentro de su persona Makoto pensaba como aquella habilidad había pasado de haber sido un infierno para él y su mayor tortura, a ser un don mágico que ahora compartía con aquel que amaba y su pequeña hija.
Gracias… soltaba en una enorme sonrisa llegando a la altura de su familia empezando a ayudar.
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Fin
