Capítulo 4: Espíritu Navideño.

Bienvenido al Little Titan Café!

El especial de hoy: Peppermint Mocha Latte

Aunque la mayoría de las tiendas ya estaban tocando música de Navidad, una cierta tienda de café no lo estaba. Normalmente no era un problema cuando la mayoría de sus clientes eran universitarios o estudiantes de secundaria. Pero de vez en cuando había un cliente ocasional que no podía dejar de señalar la elección de la música (no es que hubiera algo malo con ella, trataban de mantener una música variada, desde Michael Bublé a Of Monsters and Men con The Mowgli's mezclados, entre otros). En cualquier otro momento del año no hubo nunca ninguna queja, pero cuanto más se acercaban a las vacaciones, bueno…

— Que tenga una buena noche, señor Pixis — Eren pasó por sobre el mostrador la bebida al hombre. Regresó al registro al mismo tiempo que una anciana se acercó. Ella estaba entrecerrando los ojos, con el ceño fruncido y los labios temblorosos, como si estuviera disgustada. A Eren le gusta pensar que, después de obtener la edad de trabajar para su mamá, él era un profesional en la lectura de los clientes en el momento que los veía. Y sabía desde el momento en que ella entornó los ojos pequeños y brillantes, que ella iba a ser un gran problema. — Bienvenido al Little Titan Café. ¿Qué le puedo ofrecer? —

Ella frunció el ceño, su mirada crítica. — Lo que puede ofrecerme es un poco de espíritu navideño —

— ¿D-disculpe? —

—Si esto uno de esos establecimientos anti-Cristo, me niego a ser su clienta—

—No lo entiendo — Y Eren realmente no lo hacía. Acababa de volver de su descanso regular, tomó la orden del señor Pixis, se la entregó, y ahora una anciana estaba cuestionandolo sobre su espíritu navideño. — No somos anti-Cristo señora, o anti-religión —

— Entonces, ¿dónde está tu espíritu navideño? — Preguntó Ella — ¿Por qué no reproducen música de Navidad? —

Eso fue lo que logro hacer clic en su cabeza como si un viejo bate golpeara enojado. — Eso no tiene nada que ver conmigo. El propietario escoge las canciones. — Bueno, eso sólo era una verdad a medias. Eren a veces tenía influencia sobre qué canciones elegía su madre sobre todo porque ella no entendía cómo hacer una mezcla, comprar o descargar (gratis) música en línea, grabarlos en un CD o copiarlos en un flash drive, básicamente cualquier cosa relacionada con tecnología. — Ahora, ¿que le gustaría o- —

— Estoy segura de que atraerá más clientes una vez que comience a reproducir música navideña — Ella interrumpió. Eren suspiró, mirando alrededor de la tienda, porque eran quince minutos después de las diez de la noche del viernes y el lugar estaba lleno decentemente.

— Esto es sólo mi opinión personal — Eren señaló hacia la tienda decentemente llena — Pero no creo que necesitamos música de Navidad para atraer a más clientes. ¿Va a pedir algo o no? —

— Pero debe haber música de Navidad en todas partes — Insistió apasionadamente.

La paciencia de Eren era una cosa caprichosa. Sólo duró un corto tiempo (treinta segundos más o menos) antes de que la impaciencia mostrara su lado oscuro. — Mire, señora, no es faltarle el respeto a su amor por la música de Navidad, pero ¿sabe lo que se siente al escucharlo durante horas y horas? En realidad, no me lo diga. Pero déjeme decirle que es una pesadilla, ¿de acuerdo? Prefiero escuchar un poco de buen gusto, que mierda pop durante todo el día y luego ser obligado a soportar interminables horas de "os deseamos una Feliz Navidad" ¡Y ni siquiera hemos tenido la acción de gracias todavía! Halloween terminó como, hace una semana.¡Dele un poco de tiempo!. Ahora, — Eren una pausa para recuperar el aliento — ¿Va a ordenar algo o salir de aquí?—

Una mancha roja tiñó el rostro de la vieja bruja, una mancha que crecía más y más brillante en cuestión de segundos: 3...2...1 Eren fue contando con los dedos. entonces la cliente encontró su voz. En este punto, Eren le desconectó. Siempre era la misma perorata con gente como ella: ¿dónde está tu manager? Haré que te despidan. Grosero. Terrible servicio al cliente. Tu ni siquiera sonreíste al saludarme. Se supone que debes sonreír a tus clientes. Los niños estos días. ¡Y esa actitud! ¡Oh, qué vergüenza sentiría tu madre (no es que Eren pudiera negarlo).

— No es difícil sonreír, ya sabes —continuó, su voz se abrió paso sobre la indiferencia de Eren. — Deja salir toda tu angustia adolescente y vendrá naturalmente —

— No he sido un adolescente desde que cumplí los veinte. Y eso fue como, hace un año y medio, ¿de acuerdo? —

— Oh — Su tono adquirió un significado diferente que a Eren no le gustaba. Era simpática y compasiva. — Ya veo. Estás trabajando aquí porque no pudiste entrar en una buena universidad. Entiendo tu forma de ser —

¡Maldita sea! ¿que acaso la palabrería de esta mujer no tenía fin? — No, y si eso es todo lo que- —

— Voy a tomar un café negro pequeño — Ella sacó su billetera de su bolso y sacó un par de billetes. Deslizó algunos en el tarro de las propinas. — Y aquí hay algo para ti querido. Ruego al espíritu navideño que te toque este año —

—No, yo- — Eren dejó escapar un suspiro de frustración, hundió sus hombros en la derrota y marcó el total en la registradora — Son uno con cincuenta —

—¿Qué fue eso?— Preguntó una voz cuando la mujer se fue con su pequeño café negro, que él pensó podría ser tan negro como su corazón.

Eren se volvió hacia su compañera de trabajo, con un melonpan a medio comer en la mano. Sasha Braus era una cosa extraña, con su interminable apetito y su personalidad casi maníaca cuando se trataba de comida. — Oh, nada. Sólo otro cliente loco —

Ella asintió con la cabeza, dandole una mordida a su pan. Pan que Eren miró entrecerrando los ojos.

— ¿Sabías que eso es de la tienda? —

— Umm — Se metió más pan en la boca para ahogar su respuesta.

Sin decir una palabra, Eren se acercó al armario, sacó un cubo y una fregona, regresó junto a Sasha y sostuvo ambos artículos. Ella tragó su bocado, gimiendo lastimosamente — Aw, ¿ tengo que? —

— Para compensar la comida gratis que sacas a escondidas, si —

Se metío el resto del pan en la boca antes de tomar la fregona y el cubo de mala cruzó de brazos y no apartó la mirada hasta que ella había enfurruñado todo el camino hasta el baño. Cuando ella se fue, él relajó su postura y buscó en el bolsillo de sus pantalones para sacar su celular. Por lo menos que podía confiar en que Sasha metería la pata para que pudiera usar eso como una excusa para hacerla limpiar el baño, Eren había estado posponiendolo por un par de días. No porque él era perezoso ni nada, es sólo que normalmente después de que él tenía su descanso, se quedaba solo para cerrar la tienda, así que no había oportunidades para que se fuera del registro sin supervisión.

Vale, vale, sobre todo él era un vago y se negó a ser un buen trabajador.

— -so —

Eren se puso rígido, dándose cuenta de que alguien estaba tratando de llamar su atención.

— Oi, mocoso —

¿Y ahora qué? Rápidamente metió su teléfono en el bolsillo y se volvió hacia el cliente. — Bienvenido a - — Una sonrisa iluminó el rostro de Eren — Oh, eres tú —

— Tch, tú y tu servicio de mierda — Levi chasqueó la lengua mientras dejaba su mochila en la mesa de la barra. Siempre era refrescante verlo, pensó Eren, porque había algo inexplicablemente maravilloso sobre su presencia. Tal vez fue la forma en que siempre estaba bien vestido, o simplemente el hecho de que habló con Eren cada noche que vino, pero cualquier otra razón salió de la cabeza de Eren cuando Levi tiró de sus guantes de piel de las manos, un dedo a la vez. Todos los pensamientos llegaron a un alto tan pronto como fueron expuestos dedos largos y delgados. No era como si fuera la primera vez Eren veía esas manos. Los vio el último par de veces que se deslizan sobre la computadora portátil de Levi, trazando líneas sobre el papel, agarrar sus bebidas de la manera que Eren encontró adorablemente torpe.

Nunca se le había ocurrido que Levi podía casarse. Ese pensamiento cruzó su mente por un momento fugaz en ese mismo momento, pero una vez que el guante izquierdo estaba fuera, sus preocupaciones se fueron. Pero eso no cambia el hecho de que - al igual que él era consciente de los brazos de Levi, de sus ojos, sus miradas, sus hombros y el cuello - que ahora era dolorosamente consciente de esas manos. Esas hermosas, hermosas manos y dedos y Eren se preguntaba cómo esas palmas se sentirían. ¿Serían ásperas? ¿Gruesas? ¿Suaves? ¿Calientes o frías?

— ¿Estás escuchando? —

— ¿huh? —

— A veces me pregunto si hay algo en esa cabeza tuya — Dijo Levi, guardando sus guantes de cuero en el bolsillo de su abrigo. Se encogió de hombros para sacarse la chaqueta y la colgó sobre el taburete a su lado. — Yo decía si tenía alguna recomendación —

— ¿Recomendación...?— Eren frunció el ceño, tratando de ordenar sus pensamientos dispersos, ya que no era justo lo conscientes que eran del hombre.

—Para beber. Ya sabes. Está es una cafetería. Y tu trabajas aquí—

—Ah. Cierto. Si, café. Yo puedo hacer café. Umm — Eren le dio la espalda a Levi para poder mirar el tablero del menú. Él conocía el menú de memoria era sólo que su corazón no era capaz de calmar el infierno que tenía dentro. — ¿Qué tal un latte mocha menta? —

— ¿Me veo como si me gustaría beber un latte mocha menta? —

Eren sonrió para sus adentros. Si él se diera la vuelta estaba seguro de que iba a ver una mirada sin expresión en el rostro de Levi. — No. Pero es bueno, te lo prometo. Tal vez un poco de espíritu navideño encenderá ese ceño fruncido qué tienes — ¡Oh, la ironía!. Esa vieja bruja llegó a él.

Oyó a Levi suspirar. — Esta bien, pero no hagas nada festivo —

Un par de minutos más tarde, un latte mocha menta positivamente festivo en una copa se encontraba en frente de Leví, cubierto con crema batida y adornado con bastones de navidad triturados. Eren sonrió, enseñando todos los dientes con malicia — Un festivo latte mocha menta para el Sr. Grinch —

Sí, tal vez podría entrar en esta cosa del espíritu navideño.

La frente de Levi se crispó. Eren quería decirle tal vez debería conseguir que le revisaran eso porque su ceja parecía estar haciendo eso de crispar mucho. — Pedazo de mierda —

—Son tres con veinticinco—

— Yo no quiero esto —

Eren definitivamente podría entrar en esta cosa el espíritu navideño si eso significaba joder a Levi.


NT: Me da pena Eren, siempre le tocan clientes idiotas, es el precio por trabajar atendiendo publico. Aunque si tener tu propio Levi es el premio pues... así cualquiera no?. Tantos tipos de café que se mencionan aquí me dan realmente ganas de aprender a hacerlos x3. Muchas gracias por sus comentarios, yo se que la historia va avanzando lenta, pero les prometo que pronto ellos se acercaran mucho mas. besos

Mono