Isabella POV
Habían pasado cinco días desde que tome la decisión de alejarme un poco de Edward y dejar todo el asunto solamente como una amistad, pero cada vez me costaba más trabajo mantenerme alejada, había una atracción entre nosotros muy difícil de mantener a raya y sabía que si solo me dejara llevar sería tan agradable y pasaría los mejores momentos de mí vida, ya había tenido un pedacito de ello aunque solo lo viví un corto momento tuve los mejores momentos, pero todo esto lo hacía por él, en su vida no tenía cabina para más problemas que era lo único que yo le traería.
-Bells y qué harás el fin de semana, me debes una salida por la plantada de la fiesta-. Me dijo Alice sacándome de mis pensamientos.
Nos encontrábamos en el comedor, era la hora del desayuno, desde aquí podía ver a Edward, que se encontraba con sus amigos, incluidos la simplona de Ángela que desde aquí podía ver que no paraba de hablar, las cosas entre nosotros estaban un poco tensas, sabía que era por mi culpa, por intentar marcar una línea entre nosotros. En cambio cada vez me llevaba mejor con los Brando y Hale era una lástima no haber intentado interactuado antes con ellos.
Eran un grupo muy curioso, Jasper era el más grande, nos llevaba a todos dos años aún no sabía porque se había retrasado en la escuela y no tenía tampoco la confianza para preguntar, este era hermano de Rosalie la cual tenía nuestra misma edad, los dos se parecían muchísimo con el cabello rubio y esos ojos tan grises. Mientras que Alice era cuata de Emmet algo que nunca me espere, si los mirabas detenidamente se parecían bastante, los dos tenían el cabello muy negro y los ojos azules, pero mientras Alice era una cosa pequeñita Emmet era un gigante, el día que me entere empezaron a hacer bromas sobre que Emmet era un glotón y se había robado todos los nutrientes de Alice y por eso había crecido lo doble.
Emmet era muy gracioso, tenía cada ocurrencia y casi siempre que lograba que Edward saliera un poco de mi cabeza me encontraba muerta de risa por su culpa, mientras que Rosalie era más sería, alguien tenía que ser la madura de la relación, pero me caía muy bien podía platicar muy a gusto con ella y estaba perdidamente enamorada de Emmet. Mientras que Alice era una bomba de energía le encantaba estar planeando todo tipo de cosas, le costaba estar quieta, era todo lo contrario a Jasper que era bastan calmado a veces él tenía que ayudarnos a tranquilizarla, eran una hermosa pareja los dos se encontraban bastante acoplados parecían saber que quería el otro sin la necesidad de palabras.
-Lo siento-. Le dije regresando a la realidad. –Tengo un compromiso el sábado iré a una fiesta de cumpleaños, pero no es en Forks así que no estoy segura de que estaré aquí para el domingo-. Por nada del mundo me perdería la fiesta de Bree.
-Oh es una lástima-. Me dijo Alice con un pequeño puchero.
-Pero si quieres podemos hacer algo el lunes saliendo de clases-. Le propuse tenía toda la semana sin ir a la casa de los Cullen, por lo que mi vida se había tornado bastante complicada, salía de la escuela y me quedaba un rato en la biblioteca para hacer mis trabajos, luego me iba a comer con toda la calma algún restaurant en el centro comercial, una vez que terminaba me daba una vuelta para al final dirigirme al gimnasio, necesitaba algo en que entretenerme urgentemente.
-Si será genial para empezar iremos a comer saliendo de la escuela luego podemos ir a ver una película luego podríamos ir de compras y para finalizar pasaremos por un helado para relajarnos -. Me dijo muy emocionada Alice.
-Has invocado al diablo y creme te arrepentirás de haberte vendido-. Me dijo Emmet con cara de terror recibiendo una mirada fulminante de su hermana. –Niégalo enana-. La reto Emmet y ella solo le saco la lengua dejando en claro que era verdad y asustándome un poco.
Pero no alcance a terminar porque sonó el timbre, avisándonos que ya era hora de las últimas dos clases de la semana por lo que cada quien se fue a su salón. Al entrar al salón me mire en la necesidad de pasar a lado de la mesa de Ben y Erick, el primero me dedico una sonrisa la cual regrese y el segundo solo una mirada de apreciación, la cual ignore por completo.
Me encontraba sentada a lado de Edward el cual se encontraba como toda la semana muy callado, no me gustaba estar así con él quería que siguiéramos sintiendo esa confianza de antes aunque no pudiéramos ser algo más lo quería como un gran amigo.
-¿Mañana si iremos a la feria?-. Le pregunte porque ya no había mencionado nada.
-Si todo sigue en pie-. Me dijo con una sonrisa que no me gustaba del todo, porque no eran como mi favorita esa sonrisa de lado que solo tenía para mí.
-¿A qué hora quieren que este ahí?-. Le dije emocionada para ver si así lo ayudaba a cambiar un poco su actitud.
-¿Te parece bien a las 6?-. Me pregunto algo nervioso.
-Perfecto-. Le dije con una sonrisa. –Necesitan que lleve algo, no sé puedo pasar a comprar algo-. Le ofrecí dejando también en claro que no cocinaría.
-No estamos bien ya harás suficiente con prestarnos tu carro-. Me dijo algo apenado aun por el tema, me saco una sonrisa saber que aún estaba resistente a que nos fuéramos en mi carro. Pero una mirada distrajo mi atención, me enojo bastante saber que era Erick, es acaso que no se cansaba, se sentaba enfrente y no dejaba de verme, intentaba ignorarlo pero ya estaba bastante cansada.
-Me podrías hacer el favor de decirle a tu amigo Erick que deje de verme, si no me veré en la necesidad de hablar yo con él y sabes de sobra que amabilidad no es mi segundo nombre-. Le dije bastante molesta, aunque sabía que él no tenía la culpa de nada ya estaba cansada de ese tipo y si no le había dicho nada es porque era amigo de Edward, ya había hecho suficiente al amenazar a Ángela no tentaría tanto mi suerte.
-No sabía que te enojara tanto, por qué te molesta tanto este enamorado de ti-. Me pregunto sin llegar a verme a los ojos, pero creí escuchar algo de molestia en su voz. Pensé que habíamos dejado en claro ese tema el otro día, pero al parecer tendré que ser clara y contundente.
-Punto número a la mayoría de las mujeres, como es en mi caso nos molesta que nos vean como si fuéramos una maldita muñeca inflable, ya sabes solo un lugar donde desahogar digamos su necesidades-. En cuanto termine de hablar y comprendió mis palabras sus ojos se encontraban en los míos con cara de total sorpresa.
-No creo que se así, él está enamorado de ti-. Me dijo algo nervioso moviendo su cabeza en forma negativa, cuando dijo eso me molesto porque sabía que había atracción entre nosotros y aunque la quisiera mantener a raya, no me gustaba que defendiera el disque enamoramiento de su amigo.
-Es a lo que voy, punto número dos, él no está enamorado de mí, es imposible si él les hace creer eso es porque es más idiota de lo que pense, primero que nada no me conoce, aun lo que digan todos los cuentos de hadas y novelas románticas, no te puedes enamorar de una persona que no conoces, simplemente te puede gustar y en su caso la puedes desear, aún más cuando esa persona solo te hace desplantes, por eso mi comparación con la muñeca inflable, estas no hablan, solamente te gustan por su apariencia y solo tienen una función. Él solo me ha convertido en un maldito reto, así que es imposible que tu amigo este enamorado de mí, aunque te haya dicho lo contrario, jamás he hablado con él no me conoce para nada-. Aun se veía bastante confundido por lo que seguí. –Todo lo que ha escuchado y visto de mí es que soy una total perra-. Su cara se volvió ahora sorpresiva. –No creas que no lo sé, me gusta que la mayoría piense eso y se mantenga lejos, los únicos que no se alejan son los que me conocen de verdad o los que quieren algo de mí, por ejemplo tú amigo que tiene todas sus malditas hormonas puestas en mí, pero te lo vuelvo a repetir sus miradas insinuadas me están cansando y poniendo de muy mal humor, intento llevar la fiesta en paz porque es tu amigo, pero me harías un gran favor si intentas hablar con él-. Termine con mi discurso.
-Hablare con él-. Me dijo con la sonrisa que tanto me gustaba, parecía más feliz que hace rato y aunque no entendía por qué le devolví la sonrisa. –Siento mucho no haber hecho nada antes pero creo que no entendía tu punto-. Y regreso el caballero.
-No te preocupes sé que no es tu problema y sé bien como tratar con esos tipos, pero prefiero arreglarlo por la paz ya que es tú amigo-.
Las cosas parecían estar mejorando pero lamentablemente se terminaron las clases, tuvimos que despedirnos pero quedamos que mañana nos veíamos temprano, seguí mi rutina diaria primero la biblioteca, luego la ida a comer, después fui al centro comercial y busque un bonito regalo para Bree, una vez listo me dirigí al gimnasio. Eran aproximadamente las 7 de la tarde cuando llegue a mi casa, me iría directo a mi cuarto a darme un baño para después ponerme a ver la televisión.
Una vez que estuve bañada quería ver la televisión pero estaba muriendo de hambre debido al ejercicio y mis provisiones se habían terminado, esperaba que por ser viernes no hubiera nadie en casa, intentando ser silenciosa baje a la cocina, parecía ser mi día de suerte porque no se miraba nadie alrededor y al revisar el refrigerador mire que había pastel, rápidamente tome un plato y me serví un pedazo, pero en realidad todo fue un ilusión caí como el ratón en una trampa de comida.
-Mira nada más que tenemos aquí, la rata ya salió de su escondite-. Escuche la voz de James que se encontraba a mí espalda, por lo que voltee lentamente. –Y ahora si no se encuentra nadie que te pueda defender-. Eso sí me asusto bastante no creía que mi puerta resistiera tanto si es que alcanzaba a llegar a mi cuarto. -Creíste que se me iba olvidar el golpe que me diste perra-. Me dijo mientras me tomaba fuertemente del brazo del cual acababa de desaparecer el moretón y me pegaba en la encimera, asiéndome daño también en la espalda.
-James dejemos las cosas como están es mejor-. Lo intente calmar.
-Ahora si estás muy mansita perra, dime qué paso con la chica altanera de hace unos días-. Me dijo con una sonrisa siniestra. –Sabes yo intento ser un buen hermano te advierto que no te metas conmigo, pero eres tan estúpida que no aprendes-. Me dijo mientras me apretaba más.
-Yo no me metí contigo, no hice nada solo fue la estúpida de Victoria no yo-. Le dije intentado defenderme pero solo lo hice enojar aún más logrando que apretara más el agarre provocándome una mueca de dolor.
-Cómo le llamas al golpearme estúpida, eso para mí es meterte conmigo-. Estaba bastante asustada más porque olía un poco a alcohol, sabía que eso lo ponía aún más violento. –Sabes estuve pensando cuál era la mejor forma de cobrarme la que me hiciste pero aún lo estoy meditando, tenía que ser algo épico-. Todas las venganzas de James eran épicas sobre todo por ser horribles. –Sabes de repente me dieron ganas de recordar viejos tiempos-. Él sabía como hacerme daño y detestaba que me recordara todos mis traumas, por lo que empecé a moverme para que me soltara.
-Suéltame-. Le dije mientras intentaba aventarlo.
-Oh miro que si te acuerdas, recordemos mis favoritas una de ellas fue cuando el collar que te dio la idiota de la abuela quedo totalmente destruido y que me dices de esas viejas fotos de la abuela que se cayeron accidentalmente en un bote de pintura, aún recuerdo escucharte llorar toda la noche, en verdad que eras una estúpida sentimental-. Sus palabras trajeron a mi mente los recuerdos, la abuela me había regalado un hermoso collar poco antes de su muerte, este tenía dos pequeñas fotografías adentro, me dijo que era para estar más cerca de mi corazón, la abuela apenas tenía unos meses de fallecida y yo aferraba a sus recuerdos para sobrevivir en esta casa, hasta que estos terminaron destruidos.
-Tú lo has dicho ¡era una sentimental! Ahora ya no tienes nada, así que más te vale que me dejes-. Le dije mientras intentaba zafarme.
-A dónde quieres ir hermanita si a penas empezamos a recordar viejos tiempo-. Me dijo aumentando su sonrisa siniestra porque sabía que el recordar me hacía daño. –En que estábamos antes de que me interrumpieras, a si ya recordé, yo también pensé que ya no había nada que te importara, hasta que me acorde de tu cumpleaños número 10, ¿cuál era tu sueño? Si no me equivoco era ser bailarina de ballet, hasta que accidentalmente te caíste de las escaleras y ya no pudiste bailar, una pena si me lo preguntas-. Quería que se callara no me gustaba recordar, era algo que tenía encerrado con llave en mi mente, pero sus palabras abrían la caja. Era de las mejores niñas en el programa, mi profesora estaba encantada conmigo, el baile se había convertido en mi escape, pero a Jessica no le gusto eso y se puso de acuerdo con James para que dejara bailar, fue bastante fácil solo se necesitó un resbalón desde lo alto de las escaleras y dos años de terapia para que me olvidara de bailar.
-Vamos a ver que más recuerdo…-. Prosiguió James como si fuera una plática bastante amena.
-¡Te dije que me sueltes!-. Le grite intentado patearlo en la espinilla igual que la otra vez, pero ahora no funciono él esperaba el golpe por lo que se supo defender, ahora me encontraba de boca en la encimera y mi brazo se encontraba doblando en mi espalda, me estaba lastimando bastante.
-Te dije que tengas cuidado perra, si no quieres terminar con otro hueso roto, en aquella ocasión fue la pierna ahora podría ser tu brazo-. Me dijo enojado mientras doblaba aún más mi brazo, el dolor era bastante, tenía terror de que me lo quebrara, no quería volver a pasar por lo mismo de la terapia. –A ya recuerdo mi favorito fue ese día en el patio…-.
Todo pasó muy rápido, solo recuerdo pensar ese recuerdo no y tener enfrente de mí el plato de vidrio en el cual me había servido el pedazo de pastel, sin meditarlo lo tome con mi brazo libre y con impulso lo estampe en la cabeza de James que se encontraba hablándome en el oído. Solo sentí que su agarre se aflojo y me encontraba libre, me di la vuelta esperando intentar defenderme de nuevo, pero James se tocaba la cabeza que estaba llena de sangre.
-¡Qué hiciste perra!-. Me dijo mientras se presionaba la herida, él estaba bastante manchado de sangre. Pero lo que me hizo entrar en shock es que yo también tenía sangre.
Se escuchó un grito, pero yo solo podía ver a James y a mí todos llenos de sangre, sabía que la herida no era para tanto, a lo mucho solo necesitaba puntadas, pero esto traía dolorosos recuerdos, seguía sin poder moverme viendo la sangre salir, hasta que Sue se interpuso en mi camino moviéndose histéricamente tratando de presionar la herida.
-¿Qué demonios hiciste mocosa estúpida?-. Llamó mi atención Charlie volteándome hacia él con un jalón del brazo lastimado provocando que hiciera una mueca de dolor. -¡Contéstame! ¿Qué intentabas hacer?-. Me zarandeo.
-Yo… yo solo… intente defenderme-. No sabía que más decir.
-¡Matando a tu hermano! Sí serás estúpida no cabe duda que no eres más que una maldita maldición para esta casa-. Me dijo Charlie muy alterado.
-Charlie olvídate de esa estúpida, tenemos que llevarlo a que le cosan la herida-. Le dijo Sue saliendo rápidamente de la cocina con James.
-Ya hablaremos de esto después mocosa, esto no se quedara así-. Dijo Charlie antes de salir.
Yo solo me quede un rato viendo las manchas de sangre que había en la cocina, después me surgió la necesidad de salir de ahí, por lo que subí corriendo por mi bolso y me subí al carro, maneje sin saber a dónde iba, hasta que me di cuenta que me encontraba cerca de la casa de Edward, pero no podía llegar así asustaría a todos, así que maneje a un parque que se encontraba cerca me baje del carro y di una vuelta intentando calmarme pero no lo lograba, las personas me miraban con desconfianza tenía miedo de que no tardara alguien en llamar a la policía. Por lo que sin pensarlo mucho tome mi teléfono y llame.
-Bella-. Me contesto al poco tiempo, parecía un poco asustado, pero escuchar su voz fue como un detonante.
-Te necesito-. Fueron mis únicas palabras sentía que estaba a punto de ponerme histérica.
-¿Dónde estás Bella? Dime el lugar y voy para allá-. Me dijo bastante preocupado, podía escuchar bastante movimiento.
-En un parque cerca de tu casa, no sé cuál-. Le dije bastante nerviosa.
-Dime que hay alrededor-. Me pregunto con voz calmada.
-No lo sé-. No podía enfocar nada.
-Inténtalo por favor qué hay alrededor-. Me dijo intentando tranquilizarme.
-Hay una tienda de comestibles y una nevería aun lado-. Fue lo único que pude distinguir.
-Estas solo unas cuadras de la casa deme 5 minutos y llego no tarde-. Yo solo asentí antes de colgar, no me importo que no me pudiera ver, ya no podía hablar más.
Me encontraba en el lado más oscuro del parque, miraba a unas cuantas personas pasar unas me volteaban a ver con curiosidad mientras que otras ni cuenta se daban de que estaba aquí. Yo me enfocaba en la mayoría para intentar dejar de pensar pero no lo lograba, hasta que mi mirada se enfocó en mi mano y me di cuenta que todavía se encontraba llena de sangre y mi pantalón estaba en la misma condición. Mi respiración se empezó a poner errática conocía los síntomas estaba a punto de sufrir un ataque de pánico.
-Bella, Bella ¿Estas bien?-. Me dijo Edward mientras me tomaba de los hombros, intentando llamar mi atención, yo solo voltee a verlo a los ojos intentando encontrar la calma que necesitaba. –Bella por favor contéstame ¿te encuentras bien?-. Me pregunto cada vez más alarmado.
Sin pensarlo hice lo que necesitaba me lance a sus brazos, el me rodeo también sentándose en la banca intentando consolarme, sus brazos me hacían sentir confort y protección, así que sintiéndome protegida empecé a llorar para desahogarme, hace años que no me permitía llorar pero con él me sentía segura.
Edward POV
Después de una semana algo pesada por fin había aclaro todo con Bella, tenía que aprender a no juzgarla tan rápidamente, cuando dijo que Erick no podría estar enamorado de ella por culpa de mis inseguridades pensé que se refería solamente por lo físico, pero otra vez me lleve una gran sorpresa al darme cuenta que ese no era el problema, incluso llegue a pensar de la misma manera que ella, no había manera de que Erick estuviera enamorado, porque no la conocía solo se sentía atraído por ella y Bella se merecía algo mejor que una simple atracción, ocupaba alguien que la valorara por la excelente personas que era.
Eran pasadas las 10 de la noche cuando recibí la llamada de Bella, desde el momento en que mi celular empezó a vibrar sabía que no podía ser nada bueno, cuando dijo que me necesitaba me aterre se escuchaba muy mal, sabía que estaba a punto de entrar en Shock por lo que intente calmarme mientras hablaba con ella para que no se alterara más. Una vez que supe que estaba en el parque a tres cuadras de aquí, tome la bicicleta sin avisar a nadie para no perder tiempo.
Cuando llegue la mire sentada en la oscuridad, parecía una niña perdida, no era ni de lejos la mujer segura que siempre demostraba ser. Cuando se lanzó a mis brazos solo pude intentar reconfortarla, me partía el corazón sentirla temblar en mis brazos y más aún oírla llorar de forma desgarradora aferrada a mí como si intentara no perderse en la oscuridad. La deje que se desahogara mientras intentaba reconfortarla acariciándole la espalda y meciéndola un poco, ya que se calmara intentaría saber que le había sucedido.
No estaba seguro de cuánto tiempo había pasado, pero su llanto ya solo se habían convertido en unos cuantos hipos.
-Siento mucho todo esto, tú no tendrías por qué vivir esto, pero no sabía a quién más recurrir mi mente solo podría pensar en llamarte-. Me dijo con la cabeza agachada mirando fijamente el suelo, una vez que se separó y logro controlar su respiración.
-Bella me alegra que me hayas llamado-. Le dije mientras levantaba su rostro para que me mirara a los ojos y viera que era verdad lo que le decía. –Cada que me necesites no dudes en llamarme siempre estaré ahí para ti, pase lo que pase siempre contaras conmigo para todo lo que necesites-. Le prometí.
Una vez que termine sentí sus labios juntos a los míos tomándome por sorpresa, pero una vez que reaccione le regrese el beso intentando responderle de la misma manera, era un muy parecido a nuestro primer beso, solo que ahora su sabor a fresas estaba mezclado con sus lágrimas y podía sentir su necesidad.
-Esto no está bien-. Dijo más para ella misma que para mí, pero su frente seguía recargada en la mía, como si le costara alejarse.
-¿Por qué no está bien?-. Las palabras brotaron de mí sin darme la oportunidad de meditarlas.
-Porque yo no soy buena-. Me dijo separándose por completo, estaba a punto de replicar cuando dijo. -Tengo que lavarme las manos-. Su mirada estaba fija en la sangre de sus manos de la cual no me había dado cuenta, logrando que me inquietara más por saber lo que le había sucedido
-Si quieres puedo ir a comprar una botella de agua al mercadito-. Le ofrecí pero ella solo negó.
-Tengo botellas de agua en el carro, me podrías traer una por favor, están en el asiento de atrás-. Me dijo mientras me entregaba sus llaves.
Sin decir nada más me dirigí rápidamente al carro, no tarde nada en encontrarlo ya que desentonaba en estos rumbos, decidí llevarle dos botellas por si también tenía sed y unas servilletas que me encontré esparcidas en el carro. Cuando regrese la mire más recompuesta se había secado las lágrimas pero aún se miraba bastante desalineada en comparación a la Bella que conocía.
-Aquí están las botellas de agua-. Le dije mientras abría una, ellas solo estiro sus manos y empezó a enjugarlas, con cuidado de no alterarla tome sus manos para revisarla, encontré una pequeño corte entre el dedo índice y el pulgar no era nada serio, pero sabía que esa área era muy escandalosa y solía salir bastante sangre, por lo que eche agua en ese lugar para desinfectar un poco.
-Tranquila solo es un pequeño corte no es nada, de esta área suele salir mucha sangre pero solo es un rasguño-. Le dije con una sonrisa intentando quitar la tensión que surgió cuando encontré la herida.
-Puedes sostener la botella para que intente enjuagar mi cara-. Me pidió con voz algo ronca por el llanto.
Una vez que termino de enjuagarse, me senté otra vez a su lado esperando que terminara de tranquilizarse.
-Me quieres contar lo qué pasó-. Le pedí una vez que se encontró más repuesta, ella solo se recargo en mi hombro.
-Me pele muy fuerte con mi hermano-. Me sorprendió cuando escuche su voz ya que pensé que se negaría a hablar. Me molestaba no poder ver su rostro, pero tomaría lo que estuviera dispuesta a dar.
-Me quieres contar cómo sucedió-. Le pedí con voz tranquila para que se animara.
-Es una muy larga historia y ya es muy tarde-. Me dijo con voz baja.
-Tengo tiempo si quieres contarme-. Le di a elegir.
-No quiero que Esme se preocupe por ti, no me gustaría que por mi culpa empieces a tener problemas-. Me dijo con un deje de culpabilidad. No podía negar que tenía razón no le había avisado a mamá que iba a salir, si se daba cuenta se iba a preocupar bastante.
-¿Regresaras a tu casa?-. Le pregunte algo preocupado.
-No, no pienso volver al menos por hoy-. Me dijo bastante tensa.
-¿En dónde te quedaras?-.
-Supongo que en algún hotel-. Se encogió de hombro como si en verdad no le importara, pero a mí no me agradaba para nada la idea de que estuviera sola en estas condiciones.
-Si quieres puedes quedarte en la casa-. Le ofrecí.
-No te quiero ocasionar más problemas, ya suficiente hiciste por mí-. Me dijo bastante apenada.
-Eres mi amiga y eso hacemos los amigos, así que no te preocupes por nada, de hecho yo también quiero que me hagas un favor-. Cuando escucho mis últimas palabras levanto su rostro bastante interesada. –Quiero pedirte que cada vez que me necesites me llames, no importa lo insignificante que sea, me harías ese favor-. Sus ojos se volvieron a llenar de lágrimas sin derramar, me partía el corazón verla así.
-Gracias-. Me dijo antes de darme un abrazo, cuando pensaba que no podía estar más enamorado terminaba sorprendiéndome cada vez más.
-Te quedaras en mi casa, le diremos a mamá que preferiste venirte en la noche para no salir mañana tan temprano de tu casa-. Ahora menos que antes la dejaría que se fuera sola.
-Pero qué le diré a tu mamá por mí estado-. Me pregunto bastante preocupada.
-Ya veremos cómo solucionarlo-. Le dije antes de levantarme y ofrecerle mi mano para que se levantarla. Por un momento dudo pero termino tomándola, fue su forma de aceptar quedarse en la casa.
Manejo hacía la casa un poco más tranquila, una vez que llegamos tomo un sudadera de la cajuela para no verse tan desalineada y saco su maquillaje para intentar arreglar su cara, pero sus ojos se seguían viendo bastante rojos.
-Tengo una idea-. Me dijo antes de ponerse a buscar algo en el mundo de cosas que tenía en su cajuela. Hasta que saco un estuche con unos lentes, eso me sorprendió bastante nunca pensé que tuviera problemas de vista, jamás había ido a la escuela usando lentes.
-¿Usas lentes?-. Pregunte lo obvio.
-En realidad no-. Me dijo con una sonrisa no era mi favorita, esa en la cual se reía abiertamente sin preocuparse por su alrededor, pero está la ame porque significaba que cada vez se sentía mejor, ya hasta intentaba sonreír otra vez. –Estos son solamente de protección, no tienen aumento solo es el antireflejante para que no me haga daño estar mucho tiempo en la computadora o la televisión, son como de prevención, es muy raro que los use-. Me explico el por qué nunca la había visto con ellos. –Creo que en este momento ayudaran a cubrir mis ojos-.
-Si con eso, no se darán cuenta de nada-. Le dije por lo que cerro el carro y empezamos a caminar a la casa.
Una vez que entramos todo se encontraba muy callado, lo que significaba que Esme no se había dado cuenta de mi pequeña escapada, ahora me tocaba decidir si le avisaba que Bella se iba a quedar aquí o solo esperaba que se diera cuenta hasta mañana. Pero no me dio ningún tipo de escape porque en cuanto cerré la puerta de la sala, se escuchó la puerta del cuarto de mamá.
-Edward me asustaste escuche la puerta y no te sentí cuando saliste-. Me dijo mamá cuando llego a la sala, nos miraba sorprendida sabía que no comprendía que hacía Bella a esta hora, no me gustaba mentirle a Esme pero sabía que Bella no estaba preparada para hablar de lo sucedió, así que no tenía otra solución.
-Siento mucho llegar así Esme, es que hace rato estaba hablando con mi madre sobre los planes de ir a la feria de mañana y no le pareció que saliera tan temprano de casa yo sola, así que me dijo que prefería que me quedara aquí, llame hace un rato a Edward y me explicó que ya estabas dormida, pero muy amablemente me dijo que no era ningún problema que me podía quedar y voy llegando, espero que no sea ningún problema para ti, si prefieres me puedo regresar aun no es muy tarde-. Le dijo Bella de los más tranquila, casi hacía que hasta yo le creyera sus palabras.
-Oh cariño que desconsiderado de nuestra parte, nunca pensamos que saldrías muy temprano de tu casa tú sola, tu mamá tuvo razón al decirte que te quedaras aquí, si quieres te puedes quedar en la habitación de Bree, Edward puede ayudarme a pasarla a mi cuarto-. Le ofreció Esme como siempre muy preocupada.
-Claro que no, yo no quiero ocasionar molestias, si no te molesta me puedo quedar en el sofá-. Dijo Bella muy apenada.
-Para nada yo me quedare en el sofá y tú te puedes quedar en mi habitación-. Por nada del mundo permitiría que durmiera incomoda.
-Esa es una gran idea-. Dijo Esme cuando se dio cuenta que Bella quería discutir. –Ven vamos a que te acomodes y tu Edward saca las cosas que necesitaras-. Nos dijo mamá.
Saque mi pijama y una cobija para acomodar mi cama en la sala, Bella se quedó con mamá acomodando todo, por lo que me fui al sofá, acomode todo pero solo me senté necesitaba pensar. Al poco rato todas las luces se apagaron señal de que ya se habían acostado, estaba un poco más tranquilo porque mire a Bella mucho más calmada, pero aún me inquietaba no saber qué había pasado para que se pusiera así, tenía una necesidad de protegerla, pero no podía hacerlo si ella no me contaba cuáles eran sus demonios, era bastante frustrante estar luchando a ciegas.
-Edward-. Escuche la voz de Bella por lo que abrí rápidamente los ojos para ver que se encontraba parada a lado del sofá. ¿Me puedo sentar un rato contigo? No quiero estar sola-. Me dijo con voz muy bajita, incluso podía notar un atisbo de inseguridad, como si la fuera a rechazar.
-Claro que sí-. Le dije acomodándome mejor en el sillón, una vez que se sentó se acomodó de las misma forma que estábamos hace casi una semana cuando se había quedado dormida en mis brazos. Paso un rato callada pensé que se había quedado dormida cuando empezó a hablar.
Bella POV.
Sabía que había llegado el momento de contarle, en el parque después del beso había pensado que necesitaba mantener mis murallas para no arrastrarlo aún más a mi infierno, pero cuando estuve sola en la habitación me di cuenta de que no era capaz de hacerlo lo necesitaba demasiado, al final siempre terminaría recurriendo a él, la única solución era que le diera a escoger si quería seguir cerca de mí, si no me quería cerca se volvería más fácil mantenerme alejada, ya que él me ayudaría, pero antes de que escogiera tenía que ser justa, él necesitaba conocer toda la historia o al menos la mayoría de esta.
-Todo empezó cuando arruine la vida de Sue y Charlie…
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Hola espero que les haya gustado el capítulo bastante revelador sobre la vida de Bella, ahora si como les prometí no me tarde tanto ;)
Quiero agradecer a todos los que me dejaron comentario estos me hacen el día y me anima saber que les gusta la historia, también quiero agradecer a todos los que me agregaron a favoritos, bienvenidos y espero que les siga gustando :)
Nykyta: Gracias por tu Reviews :) si pobres de nuestros queridos protagonistas tendrán muchas barreras que sortear.
Esmeraldamr: Hola primero que nada si tus reviews me hacen muy pero muy feliz. Siento que tengo que defender a Bella un poquito :) ella no sabe querer, si se quiere arriesgar y está dispuesta a salir lastimada porque cree que él vale la pena, pero no está dispuesta a lastimar a Edward , prefiere sufrir ella a que sufra él. Pudimos ver que fueron las inseguridades de Edward que lo llevo a mal interpretar todo, ella no le haría daño intencionalmente, al contrario trata de evitarlo a toda costa. Tu sufrimientos está a punto de terminar ;) en el siguiente capítulo se sabrá bastante sobre la historia de Bella, aunque en este también tuvimos una probadita con todos esos recuerdos que se escaparon. Espero no haberte dejado tan desilusionada en este, pero cada uno tiene que superar primero sus miedos antes de tener una relación.
Yomii20: Claro que no queremos que caiga en malas manos jejeje y ya vimos que la dulce familia Swan está cada vez peor, pero para eso tenemos el apoyo de nuestro querido Edward :) ya pronto conoceremos que es lo que paso con los Swan ;)
Nora: Ya vimos que no tiene tanta fuerza de voluntad, es demasiado su amor y atracción por Edward como para mantenerse alejada tanto tiempo.
Rossy Bells Cullen: Me declaro culpable de ese mal entendido jejeje. Ya conocimos un poco de lo que ahora sí hizo el villano de James, en el siguiente capítulo por fin Bella contara su versión de la historia que tantos dolores de cabeza esta dando, no sabes lo feliz que me hace que te guste la historia :)
Elizabeth Everly: Hola y gracias por tu comentario, al contrario cada batalla los vuelve más fuertes, primero necesitan enfrentar todos sus miedos, porque cada uno tiene bastantes inseguridades que superar antes de meterse en una relación ;)
