Primero que nada una disculpa por la demora he tenido varios contratiempo espero no haberlos hecho sufrir tanto, no fue mi intensión, pero ya saben como recompensa les tengo un capítulo largo y uno de los más esperados, espero que les guste y me digan lo que les pareció ;)

Edward POV

A lo lejos escuchaba unos molestos ruidos pero estaba intentando ignorarlos, por lo que atraje mi almohada para abrazarla y así ignorar el molesto ruido, esta hoy se encontraba más cómoda que en otras ocasiones, incluso olía bastante bien por lo que la atraje más hacia mí y como si conociera mis intenciones ella sola se acomodó, cuando ya estaba a punto de caer en la inconciencia razone que las almohadas no se mueven solas y yo no estaba abrazando a la almohada si no que esta me abrazaba a mí.

Abrí los ojos rápidamente y lo primero que mire fue a Bella acostada sobre mi pecho, su postura mostraba que se encontraba muy a gusto pero el ceño fruncido me decía que también le molestaban los ruidos, los cuales provenían de la cocina dándome a entender que mamá se encontraba despierta y nos había visto dormidos en el sofá, lo que hacía preguntarme cómo se tomaría todo esto.

-Dime por favor que esos ruidos no son de tu mamá-. Me dijo Bella con los ojos cerrados y la voz ronca.

-Lo siento-. Fue mi única respuesta porque no sabía que nos esperaba, no es como si mamá me encontrara muy a menudo dormido en el sofá con una chica entre mis brazos. Pero ante mi respuesta Bella intento esconder su cara en mi pecho.

-¿Crees que está muy enfadada y por eso hace tanto ruido?-. Me pregunto mientras recargaba su barbilla en mi pecho para verme por fin a los ojos, tenía que decir que se miraba adorable con la cara soñolienta.

-Honestamente no lo sé-. Le conteste la verdad.

-¡Genial! primero me encuentra con la ropa de su hijo y luego dormida con él-. Ese comentario me puso nervioso e hizo que mis mejillas se pusieran rojas. -recemos porque no sea una madre celosa y me odie o que crea soy una inmoral y te estoy pervirtiendo-. Me dijo divertida pero sabía que en el fondo estaba preocupada.

-No creo que así-. La intente tranquilizar.

Sin decir nada más nos paramos e intentamos arreglarnos, una vez que tuvimos el valor suficiente caminamos a la cocina para ver a mamá, la cual tenía varias cazuelas con comida y un pequeño pastel, parecía que había tenido mucho trabajo en toda la mañana.

-Hola chicos que gusto que ya se despertaron tenemos el tiempo justo para alistarnos-. Nos dijo mamá con una sonrisa, lo que nos provocó un suspiro de alivio, era bueno saber que no estaba enojada.

-¿Necesitas ayuda mamá?-. Le pregunte parecía que tenía mucho trabajo.

-Si cariño me podrías ayudar a envolver los burritos-. Me dijo con una sonrisa. -¿Qué te parece Bella si haces uso del baño en lo que nosotros terminamos aquí?-. Le ofreció mamá.

-Si no le molesta me daré una ducha rápida y en unos minutos vengo ayudarle-. Dijo Bella algo apenada.

-Por supuesto que no cariño, utiliza lo que desees-. Bella solo asistió con una sonrisa después salió de la cocina.

-Mamá este yo…-. Estaba muy nervioso no sabía cómo decirlo. -Quiero pedirte una disculpa por lo sucedido con Bella-. Le dije de forma atropellada ni siquiera sabía si me había entendido.

-No pasa nada cariño-. Me dijo con una sonrisa tranquilizadora. –No negare que me sorprendió mucho verlos durmiendo juntos, pero yo también fui joven-. Me dijo con voz picara. –Aunque no negare que me tranquilizo que fuera en la sala-. Agrego intentando ser autoritaria. -ya sabes con las puertas abiertas-. Eso hizo que mi rostro se tornara rojo, nunca pensé tener esta conversación con mamá.

-No… no es lo que tú crees-. Le dije totalmente avergonzado haciendo que ella solo levantara una ceja.

-Me pregunto si sigues pensando que esa niña no siente lo mismo que tú-. Me dijo Esme con voz algo sugerente. –Porque a mí con todo lo que he visto me queda bastante claro, que te quiere-. Me aseguro.

-Sí, si me quiere-. Sabía que me quería, lo había intentado explicar anoche, pero no sabía si de la misma forma que yo la quiero o cómo quiere a Bree.

-Y si ya lo sabes ¿Por qué sigo viendo duda en tus ojos?-. Me pregunto mamá bastante suspicaz.

-Porque las cosas son complicadas-. Y ella no sabía cuánta razón tenían mis palabras.

-Tienes que arriesgarte si no quieres que te la ganen. Te daré un consejo-. Me dijo bastante seria viéndome fijamente a los ojos. –No lo pienses tanto, el amor se siente, no se piensa, se tienen que aprovechar en el momento porque luego se puede llegar a esfumar y dejaras pasar la oportunidad de tu vida. Recuerda que los hubiera no existen y si no te arriesgas siempre te estarás preguntando, qué hubiera pasado si hubieras escuchado a tu corazón y no a tu cabeza que solo te llena de miedos, la mayoría de estos no tienen sentido, ya que aunque se cumplan siempre abra valido la pena vivir ese momento de felicidad por corto que sea, aunque dure solamente un día vivirás sabiendo que fue el mejor día de tu vida-. Me dijo antes de darse la vuelta y seguir preparando la comida.

Sus palabras me dieron mucho que pensar, sabía que tenía razón no podía perder cualquier oportunidad que tuviera por mis inseguridades, había sido testigo de la historia de mis padres, ellos se amaban y la vida los separo demasiado rápido, pero siempre les quedara la dicha de que vivieron al máximo los momentos que la vida les brindo y tenían hermosos recuerdos para atesorar.

Una vez que terminamos mamá se fue a bañar y alistar a Bree, sin nada que hacer me puse a buscar a Bella, ya tenía mucho que no la miraba, no la encontré en la casa pero al asomarme por la venta mire que se estaba en su carro con todas las puertas abiertas, por lo que salí para reunirme con ella, había un montón de cosas esparcidas alrededor del carro, cualquiera diría que pronto abriríamos una venta de garaje. Bella parecía que estaba peleando con algo en su cajuela, hasta donde alcanzaba a ver tenía el cabello muy mojado y ya se había quitado el pantalón de playa que traía anoche y ahora traía un pequeño short de mezclilla que dejaba ver sus muy largas piernas, combinado con una playera y tenis, se veía muy sencilla pero no por eso menos hermosa.

-¿Pasa algo Bella?-. Le pregunte sacudiendo mi cabeza para quitar de mi mente lo bien que se le miraban esos short, no me gustaría que pensara que la miraba igual que Erick, pero estaba tan concentrando en sus infinitas piernas que no me di cuenta que ella no me había oído llegar, por lo que la asuste, provocando que brincara y se pegara en el techo de la cajuela. -Lo siento mucho ¿Estas bien?-. Le pregunte bastante preocupado porque el golpe se escuchó fuerte.

-Deja de hacer eso-. Me regaño llevándose una mano a la cabeza para sobarse. –Dime tengo el cráneo tan grueso como aparento-. Dijo mientras inclinaba su cabeza hacía mi para que la revisara. No alcanzaba a mirar su rostro pero podía escuchar un atisbo de diversión en su voz.

-Solo tienes un poco rojo, en verdad siento mucho asustarte no fue mi intención-. Le dije bastante avergonzado una vez que la revise.

-No pasa nada a lo mejor con un beso se me quita-. Me dijo con una sonrisa bastante picara, que provoco que me pusiera de todas las tonalidades de rojo que existía. Al mirarme ella solo se rio, antes de tomarme por sorpresa por segunda vez, ya que se paró de puntitas y me dio un beso de esos que llaman de piquito. –Ahora ya estoy mejor-. Me dijo con una sonrisa tierna por mi estado de shock, después se dio la vuelta para seguir con lo que estaba haciendo antes de que llegara. –Ahora si respecto a tu pregunta inicial estoy intentando quitar mi cochinero, se me olvido que tenía que limpiarlo-. Me dijo como si nada hubiera pasado mientras sacaba otra bolsa de la cajuela mientras yo no sabía qué hacer ni decir. –Si quieres puedes ayudarme-. Me dijo sacándome de mi aturdimiento, mientras se recargaba en el carro, parecía muy divertida por mi estado.

-Yo si… si esta…-. No sabía que estaba mal con mi cerebro que no podía unir más de dos palabras. -¿En que necesitas ayuda?-. Fue lo que pude formular después de tomar una larga respiración.

-Las bolsas del lado izquierdo son cosas que ya no necesito, mientras que las de lado derecho todavía lo quiero pero no cabe en el coche y todo lo que está cerca de los contenedores es basura-. Me dijo mientras me apuntaba todas las bolsas que estaban en el suelo, me alegro que no comentara mi vergonzosa situación.

-Si quieres lo que todavía necesitas podemos guardarlo en la casa-. Le ofrecí.

-Te lo agradecería mucho-. Me dijo con una sonrisa. –El problema es que haremos con eso-. Me dijo apuntando a su lado izquierdo. –Son productos y ropa que ya no quiero pero si sirve-. Me dijo con una mueca.

-Qué te parece si lo ponemos en la cochera y en una oportunidad que tengamos lo llevamos a alguna iglesia o algo así-. Le ofrecí lo que provoco una gran sonrisa en su rostro.

-Esa es una gran idea, incluso luego podría darme el tiempo de limpiar también mi habitación y ver qué más podemos llevar-. Me dijo bastante emocionada, ella era la única persona que podía dudar de no ser buena, yo sabía que era un ser humano hermoso.

-Muy bien entonces voy a llevar lo que si quieres a mi habitación y después llevare lo demás a la cochera-. Una vez que terminamos de arreglar el carro, me metí a darme una ducha para irnos, como era mi costumbre no tarde nada en estar listo, ya solo me faltaba acomodar mi cabello que era lo más complicado. Estaba parado frente al espejo pensando que necesitaba un corte cuando llegó Bella.

-Siéntate-. Me dijo apuntando el baño. Una vez que estuve sentando sin preguntar nada, tomo un poco de gel con sus manos, le quise advertir que con esa cantidad no lograría nada, mi cabello era demasiado complicado pero me quede callado y ella empezó a jugar con el, alcance a reprimir un ronroneo, sus manos se sentían de maravilla. –Listo-. Me dijo cerca de mi oído provocando que abriera los ojos y que un escalofrió recorriera mi espina dorsal. Me mire en el espejo y mi cabello se miraba bastante desordenado, pero de alguna extraña manera se miraba bien, no era lo que acostumbraba a llevar pero se veía algo juvenil. –Si no te gusta por mí, no hay problema lo puedes arreglar, de la otra manera también se te mira bien-. Me dijo Bella de forma nerviosa.

-Se mira bien, es diferente pero está bien-. Le dije con una sonrisa para tranquilizarla la cual ella me devolvió.

-Lo que pasa es que tiene un cabello muy sexy señor Cullen-. Me dijo con una sonrisa pícara y un giño antes de salir del baño, dejándome sorprendido por tercera vez.

No entendía qué estaba pasando o más bien no quería admitirlo para no hacerme ilusiones hasta no estar totalmente seguro. Más tranquilo salí del baño y la encontré sentada en la sala, estaba comiendo algo que no alcanzaba a distinguir pero en cuanto me miro me sonrió, me encantaba esta Bella se miraba bastante feliz y llena de vida.

-Estas comiendo M&M tan temprano-. Le dije mientras me sentaba a su lado y alcanzaba a distinguir lo que estaba comiendo.

-Que te puedo decir, me estaban viendo con esa expresión de cómeme y pues no me pude resistir-. Me dijo mientras se encogía de hombros con una sonrisa inocente que me lleno de ternura. –Mira prueba un poco-. Me volvió a tomar por sorpresa cuando puso uno en mi boca de manera bastante intima. –Están riquísimos verdad ni como sentir remordimiento-. Sabía que estaba hablando del chocolate que me dio, pero yo solo podía ver sus labios y pensar que estaba hablando de ellos. – ¡Bree Feliz Cumpleaños!-. Grito Bella cuando miro salir a Bree y a mamá parándose para ir a darle un fuerte abrazo, eso rompió el momento salvándome de lo iba a hacer.

-Enana Feliz Cumpleaños-. Le dije una vez que el abrazo de ellas termino, dándole yo también uno a Bree que parecía muy emocionada casi tanto como Bella.

-Ya tienes 10 años ya eres todo una niña grande-. Le dijo Bella con una sonrisa. Por cierto te tengo un regalo-. Le dijo Bella mientras tomaba un paquete que estaba envuelto en la mesa y no lo había visto.

-¿Es para mí? ¿Qué es?-. Pregunto Bree con una gran sonrisa.

-Es una sorpresa, pero lo abrirás hasta mañana ya que me haya ido. Y además ya nos vamos vas a ver lo bien que nos la vamos a pasar en la feria-. Le dijo muy emocionada.

-Mamá me dijo que nos íbamos a ir temprano para dar una vuelta por la ciudad y a las 4 la abrían la feria, dijo que podíamos ir a las tiendas de recuerdos y a una librería súper grande y a comer pizza para subirme a los juegos y que haríamos un montón de cosas divertidas-. Dijo Bree con los ojos brillantes por la emoción, seguida por Bella parecía igual de feliz.

Verla así de feliz me recordó a la niña de la que me platicó ayer, esa pequeña carente de amor y atención, que vivió demasiadas injusticias en la vida y aun así siguió luchando y se volvió la excelente persona que es ahora. Sabía que todas esas batallas habían dejado su huella, que a pesar de aparentar seguridad y confianza dentro de ella se encontraba esa pequeña llena de inseguridades, la cual pensaba que no era lo suficientemente buena para que la quisieran y al mismo tiempo tenía ganas de vivir todos esos sueños que la vida o su familia le habían arrebatado. Me prometí que la ayudaría que siempre estaría ahí para darle el amor y el apoyo que su familia nunca le brindo.

-¿Mamá ya nos podemos ir? Dijiste que si llegábamos a tiempo podríamos ir a más lugares-. Pregunto Bree impaciente.

-Claro que si ya nos vamos, ¿Yo voy a revisar que todo esté cerrado? Bree tú ve por una suéter para ti y para mí-. Bree no tardo nada en salir corriendo en dirección a su cuarto. –Y ustedes me podrían ayudar a subir lo que está en la cocina y no se olviden de llevar una chamarra-. Nos dijo Esme mientras iba a revisar que el garaje estuviera cerrado.

-Bueno manos a la obra-. Me dijo Bella mientras se echaba un chocolate a la boca y caminaba a hacía la cocina. –Lo que me recuerda-. Dijo Bella parándose abruptamente en la puerta de la cocina para darse la vuelta rápidamente y quedar de frente a mí provocando que casi chocara con ella. -Hace rato te tardaste y lo pensaste mucho-. Fueron sus palabras antes de pararse de puntitas y poner sus manos en mi cabello, para intentar darme otro beso, tenía que agradecer que mi cuerpo reaccionara primero que mi cerebro, agachándose para facilitarle más el acceso por lo que el beso fue más duradero, pero solo nuestros labios estuvieron implicados y aun así podía sentir ese agradable cosquilleo a lo largo de mi cuerpo, el cual se activaba al encontrarse con el sabor de Bella mezclado con el chocolate, en realidad me podría volver adicto a ese sabor si no es que ya lo era.

Cuando el beso termino abrí los ojos y mire a Bella con sus ojos cerrados y una sonrisa en su rostro, se veía hermosa con sus mejillas sonrojadas, no había manera de describir lo que sentí cuando abrió sus ojos verdes los cuales estaban llenos de emoción volviéndolos tan trasparentes, la palabra hermosa no me alcanzaba para describirla, solo podía decir que era perfecta, tan perfecta que no parecía real.

Bella POV

Accidentalmente había escuchado la plática que habían tenido Edward con su mamá, había sido tan revelador escuchar esa conversación, yo nunca había tenido a nadie con quien hablar de esa forma, alguien que te dé consejos para tú bien y basados en la experiencia, ahora entendía porque todos al final del día acudían a sus padres para pedir ayuda. Ella no había hablado precisamente conmigo pero así lo sentí, cuando escuche los consejos de Esme decidí que tenía razón, no quería lamentarme en un futuro preguntándome que habría pasado, después de tanto dolor y sufrimiento la vida me había recompensado poniendo a Edward en mi camino y en lugar de aprovechar el tiempo que me otorgaron para ser feliz lo estaba desperdiciando.

Sabía que él era lo mejor que me había pasado, pero seguía creyendo que yo era la que no estaba a la altura, por eso le conté todo yo siempre lo dejaría escoger a él. Él siempre tomaría la última decisión, pero nunca pensé que al darle tanta responsabilidad lo estaba enfrentando a sus inseguridades, cuando dio a entender que no estaba seguro de que yo sentía algo por él, me demostró que estaba actuando mal, yo pensé que él tenía en claro y más después de ayer que yo lo quería y no precisamente como amigo, la pregunta era si él estaba dispuesto a correr el riesgo conmigo. Por eso decidí cambiar de táctica, le dejaría en claro con acciones que no solo lo quería sino que también me atraía, quería ayudar a eliminar todas sus inseguridades, pero al final yo también tenía las mías necesitaba que me dijera lo que sentía, si le haría caso a la atracción que sabía que sentíamos o prefería que la ignoráramos para no complicar aún más las cosas.

Hace un rato cuando le había dado un chocolate lo había visto con ganas de besarme y yo también tenía muchas ganas de que lo hiciera, pero sabía que no lo haría porque sus ojos estaban llenos de dudas, pensaba hacerlo yo cuando mire que Esme y Bree venían hacía la sala, por lo que me levante a saludar no estaba segura de sí quería que su familia se enterara de todo lo que estaba pasando, pero una vez que estuvimos solos decidí que no pensaba cometer el mismo error y pensara que no besarme fue la mejor decisión.

Decir que no me arrepentía del beso era poco, podría pasármela probando sus labios todo el día, todos los besos que nos habíamos dado eran bastante castos pero nunca había sentido tanto con un solo beso, él tenía un sabor único y sus labios eran tan tiernos contra los míos, su cabello también me tentaba todo el tiempo era tan sedoso que había encontrado el lugar favorito de mis manos y cuando sus manos se colocaban en mi cintura hacia que me sintiera protegida y que ese eran su lugar adecuado.

-Definitivamente me encanta tu cabello-. Le dije mientras le acariciaba por última vez el cabello de su nuca. –Y para la otra no lo pienses tanto-. Le dije antes de darle un pequeño beso de piquito en forma de despedida, antes de darme la vuelta

Me puse a trabajar en el encargo de Esme, mientras Edward terminaba de salir de su ensueño, sabía que estaba estudiando todas mis palabras y actos anteriores para llegar a una conclusión, al parecer simplemente se negaba a creer la verdad, no quería aceptar que estaba interesada en él, sabía que era por su físico pero hacía tiempo que eso no me interesaba y no era solamente porque es una increíble persona, en verdad él me atraía de una manera tan intensa como nunca me había sentido antes.

-Yo lo cargo-. Me dijo cuando estuve a punto de cargar las bolsas, por lo que solo salí a abrirle la puerta del carro para que pudiera acomodar todo.

-Edward-. Llame su atención al parecer su cerebro estaba a punto de echar humo. –Me podrías prestar una chamarra por favor, encontré esta ropa en la cajuela pero no tenía ningún suéter-.

-Por supuesto, que desconsiderado de mi parte, no te pregunte si tenías todo lo que necesitabas, ¿Ocupas algo más? ¿Quieres que le pida una chamarra a Esme? Creo que esas te quedaran mejor-. Me dijo bastante rápido al parecer seguía un poco nervioso.

-Una chamarra es lo único que me falta y con una tuya estoy segura que será más que suficiente-. Le dije con una sonrisa, me ahorre la parte de que su chamarra de seguro olería de maravilla. Al poco rato salió Esme y Bree seguidas por Edward que traía dos chamarras al parecer ya estaba todo listo y eso era bueno porque ya era bastante tarde.

-Ten-. Le dije a Edward mientras le entregaba las llaves del carro. –Tú vas a manejar, si ocupas ayuda me dices, pero yo no tengo ganas de manejar-. Le informe ante su cara de confusión.

-¿YO?-. Yo solo asentí. –Pero y si pasa algo y si choco, es un carro muy costoso, lo mejor es que manejes tú-. Me dijo bastante asustado intentando regresarme las llaves.

-Si chocas tenemos un seguro de gasto completo, aunque espero que no lo hagas porque Bree y yo estamos muy emocionadas, así que se un caballero y maneja tú para que yo pueda descansar un poco-. Le dije usando las artimañas que sabía que funcionarían con él y tal como lo esperaba funcionaron.

Edward POV.

Me gustaba mucho manejar y desde mi punto de vista lo hacía bien, pero eso no evitaba que me encontrara nervioso, siempre había manejado en el carro de mamá, pero este era uno muy costoso y sobre todo no era de nosotros, al contrario de mí, Bella parecía bastante cómoda sentada aun lado mío, platicando con Bree y mamá sobre todo lo que haríamos, su estado me ayudo a relajarme bastante, me alegraba verla tan feliz, aunque también me tenía muy confundido, el día de hoy no había dejado de darme sorpresa tras sorpresa, no terminaba de entender su comportamiento cuando ya había algo nuevo, mientras toda la semana pasada estuvo muy distante ahora sentía como si todo se estuviera aclarando entre nosotros.

-Mamá ya tengo hambre-. Dijo Bree, llevábamos aproximadamente 40 minutos de camino pero no habíamos tenido tiempo de comer.

-Pues la comida ya está lista corazón-. Dijo Esme con tono maternal. – ¿Cariño paramos para que puedas comer?-. Se dirigió ahora a mí.

-Qué te parece si seguimos avanzando mamá, si me pasas uno de tus ricos burritos puedo seguir manejando sin problemas-. Le ofrecí porque ya íbamos bastante tarde.

-Seguro cariño no comerás muy incómodo-. Me dijo como siempre preocupada.

-Claro que no mamá-. Le dije con una sonrisa que no alcanzo a ver, pero Bella si por lo que la mire sonreír en modo de respuesta.

-Ten Bella estos son para ti y para Edward ¿tú se los puedes pasar?-. Le dijo mamá mientras le daba una bolsa de burritos a Bella. Bella los tomo y los empezó a abrir.

Nos pusimos a comer mientras Bella alababa los burritos de mamá, diciéndole que debería dejar de ser enfermera y abrir un restaurant, siempre pensé que ella sería de las que cuidaban lo que comían pero me sorprendía y me gustaba al mismo tiempo que comiera bastante bien e incluso parecía disfrutarlo.

-Un centavo por tus pensamientos-. Me dijo Bella con una sonrisa, llamando mi atención. Ya llevábamos más de la mitad del camino Bree y mamá se habían quedado dormidas hace poco el carro tenía ese efecto en ellas.

-En realidad no valen tanto-. Le dije regresándole la sonrisa. – ¿Qué te parece si jugamos un juego para hacer más corto el camino?-. Le dije algo nervioso porque no sabía si pensaría que era algo tonto, pero por lo que me había dicho anoche ella nunca había hecho un viaje familiar por lo que quería que viviera la experiencia completa.

-¿Un juego? ¿Qué juego?-. Me dijo sentándose derecha parecía muy emocionada lo que me animo un poco más.

-Existen varios para situaciones como esta-. Le dije mientras alternaba mi mirada de ella a la carretera. –Por ejemplo te puedo decir una palabra y tú me tienes que decir una canción que la tenga-. Me daba ternura su rostro porque parecía que le estaba explicando algo de vida o muerte. -Esta otro que se llaman 20 preguntas que es el número de preguntas que me puedes hacer a mí y yo a ti, pero si prefieres podemos hacer 10, también están las adivinanzas y los chistes-. Le termine de explicar.

-Podemos jugar a las 10 preguntas-. Me dijo muy emocionada.

-Hazme tu primera pregunta-.

-¿Cuál es tu color favorito?-. Me dijo impaciente por mi respuesta

-Verde-. Esa pregunta era fácil, aunque hace unos días habría dicho azul, pero sus ojos se habían convertido en mi color favorito.

-¿Cuál es el tuyo?-. Era sorprende que después de todas las conversaciones que habíamos tenido nunca hubiéramos hablado de temas tan triviales, al parecer no éramos para nada convencionales.

-Esa es muy difícil-. Me dijo tomándome por sorpresa porque no entendía el por qué se le volvía complicado la pregunta. –Supongo que el gris-. Me dijo un poco indecisa, pero no la cuestione.

-¿Cuál es tu pasatiempo favorito, algo así como para relajarte?-.

-Estoy entre los videojuegos y la informática-. Le mentí porque mi pasatiempo favorito era pasar tiempo con ella, pero no creía que esa fuera una buena respuesta.

-¿Y cuál es el tuyo?-. Le pregunte bastante interesado.

-Eso es trampa haces las mimas preguntas que yo-. Me reclamo. –Pero uno de mis pasatiempos favoritos es leer un buen libro, pero para relajarme utilizo el ejercicio eso despeja mi mente-. Me dijo con una sonrisa. –Te toca otra vez para que no hagas trampas-. Me dijo con un mohín.

-Está bien-. Le dije intentando aparentar resignación. -¿Cuál es tu animal favorito?-. Al escuchar mi pregunta la sentí tensarse.

-En realidad casi no me gustan las mascotas-. Me dijo algo nerviosa, aumentando mi inquietud por el tema. –Pero si tuviera que escoger un animal creo que sería el pingüino, he visto documentales y para mi gusto tienen un estilo de vida que ni muchos humanos-. Me dijo con una sonrisa triste. Sin pensarlo tome su mano intentando reconfortarla recibiendo un ligero apretón. ¿Quieres chocolates?-. Me dijo sacando gran bolsa que traía desde la mañana.

-Si gracias-. Aunque algo resistente pensaba soltar su mano para tomar unos cuantos, pero ella me sorprendió dándomelo en la boca con su mano libre. –¿Cuál es tu comida favorita?-. Le pregunte una vez que me recupere de la sorpresa.

-Hey, sigo yo-. Me reclamó.

-No tú me preguntaste si quería chocolates y yo conteste que sí, esa es una pregunta ahora ¿Cuál es tu comida favorita-. La hice intentado molestarla para ver si lograba quitar esa mirada triste y lo logre porque ahora me miraba enojada con un pequeño mohín pero sabía que en el fondo lo había causado gracia.

-Toda la comida de Esme y tuya-.

-Esa no es una respuesta concreta Bella-. Le reclame provocando una sonrisa en ella.

-No pero es verdad-. Me dijo mientras me daba otro chocolate. –ahora sigo yo…-.

Así seguimos hasta que se despertó Bree y dijo que ella también quería jugar por lo que empezamos con el juego de las canciones y las adivinanzas dichas sobre todo por la enana. Todo el camino se fue entre risas y platicas. Cuando por llegamos a Olympia lo primero que hicimos fue dirigirnos a los lugares turísticos por lo que nuestra primera parada fue el puerto, apenas estaba apangando el carro cuando Bella y Bree ya habían salido corriendo.

-¡Niñas tengan cuidado!-. Grito preocupada mamá.

-¡Siii!-. Se escuchó la voz de Bella y Bree al mismo tiempo pero aún seguían corriendo. Por lo que mamá y yo nos apuramos para alcanzarlas, pero ellas estaban llenas de energía.

-Hagamos algo-. Me dijo mamá deteniéndose para tomar aire. –Tendremos que separarlas sino no podremos seguirles el ritmo-. La mire sin entender. –Tú te encargas de cuidar a Bella y yo a Bree porque si seguimos así no sobreviviremos-. Me dijo mamá muy decidida y convenciéndome que era buena idea porque ellas dos eran una bomba de energía.

-No es hermoso y tan tranquilo-. Me dijo Bella una vez que la alcance, tenía las mejillas sonrojadas por el sol y de tanto correr.

-Es hermoso-. Le conteste pero no solamente estaba viendo el paisaje sino también a ella que se miraba tan relajada.

-Sabes a pesar de lo cerca que esta Olympia nunca había venido, he ido muchas veces a Seattle por los negocios de Charlie pero aquí hasta donde sé no tiene ninguno por eso nunca venimos, pero aquí se siente diferente me siento lejos, me siento en paz-. Me dijo mientras suspiraba aíre del mar.

-¡Mira Bella allá hay recuerditos!-. Grito Bree mientras caminaba hacia el lugar que había visto, ahora era sostenida de la mano de mi madre,

-Gracias por traerme-. Me dijo antes de darme un beso en la mejilla. –Vamos-. Me jalo hacia los puestecitos.

Después de que compraran varios recuerdos, compramos un helado y dimos una vuelta por los alrededores, después fuimos a conocer el palacio de gobierno el cual era muy bonito con jardines muy bien cuidados y finalizamos en un centro comercial, mamá quería comprar unas cuantas prendas para Bree y Bella creo que simplemente le encantaba estar de compras, aunque no creía que esta tienda fuera a las que estaba acostumbrada pero a ella no parecía importarle.

-Mira me gusta está brillo, huele rico verdad y también dice que sabe bien-. Me dijo acercándome un tipo lápiz labial y en verdad olía bien pero lo del sabor no me convencía porque ella no lo necesitaba. –No pareces muy convencido, entonces será mejor dejarlo vamos a ver que más hay-. Me dijo antes de jalarme sin importarle el dejar olvidado su brillo.

-Esta camisa está muy bonita ¿te gusta?-. Me pregunto mostrándome una camisa azul bastante sencilla, en realidad estaba bonita y era de mi estilo sin ningún detalle.

-Está bonita-. Le dije provocándole una sonrisa. -solo que necesito una talla más grande-. Cuando agregue eso frunció el ceño.

-Claro que no necesitas una talla más grande, está te quedara muy bien-. Me dijo con voz decidida.

-Es que no me gustan las cosas demasiado apretadas-. Sabía que era flaco por lo que no me gustaba que la ropa mostrara cuánto.

-Ya verás que te quedara muy bien y es más vamos a escoger un pantalón para que te midas todo el conjunto-. Me dijo mientras se iba al área de pantalones. –Ten mídete estos dos-. Di gracias que escogió un pantalón de los que me gustaban, era de mezclilla negro de corte recto sin ningún tipo de deslavado o roto, hubiera sido perfecto sino fuera por la talla.

Entre un poco resignado al vestuario y me puse el conjunto que me dio Bella, estaba seguro de que se me vería bastante mal, pero una vez puesto me lleve una sorpresa al darme cuenta que no me quedaba tan mal, Bella tenía razón no me quedaba pegado al cuerpo como temía, pero tampoco me quedaba tan grande como la que normalmente usaba, incluso con la otra ropa me miraba aún más flaco por lo grande que era, pero no porque se me viera mejor significaba que estuviera del todo a gusto, se me hacía un cambio bastante grande empezar a cambiar mi imagen que normalmente era bastante desalineada. Me cambie y salí con la ropa en la mano, pensando si debía comprarla o no, pero me lleve una gran sorpresa al ver que Bella traía otras piezas.

-Mira este pantalón es igual al negro-. Me dijo mostrándome un pantalón igual al que yo traía en la mano. –Escogí el mismo pantalón que te mediste solo que de la talla que querías-. Me explico el por qué traía otro pantalón idéntico al de mi mano. –Siento mucho el haberte obligado a que te midieras ropa que no querías, supongo que esto de la ropa me vuelve un poco neurótica, pero no debí haber interferido son tus gustos y lo único importante es que tú te sientas a gusto ¿Me podrías perdonar? Prometo no interferir más-. Me dijo bastante nerviosa y apenada.

-Bella no tengo nada que perdonarte, de hecho tengo que decir que me gusta la ropa que me diste-. Después de la reacción de Bella había tomado la decisión de comprarla, no sabía si algún día tendría la valentía de ponérmela pero sabría que ahí estaba.

-No tienes que comprarla, me gusta tu ropa es tu estilo-. Su voz se escuchaba bastante tímida.

-Pero la quiero comprar me gusto, ven vamos a escoger ahora unas playeras que necesito-. Estas fueron más fáciles, porque ya no dijo nada solo me ayudo a escoger algunos estilos, tenía que admitir que conocía muy bien mi estilo porque la mayoría de las que me mostraba me gustaba. Una vez que terminamos nos fuimos a buscar a mamá y Bree pero estas todavía no terminaban por lo que fuimos a dar una vuelta al local.

-Te la recomiendo-. Nos encontrábamos cada quien en un estante viendo las películas y a Bella se le acercó un tipo. -Está muy entretenida-. Prosiguió pero no sin antes darle una mirada calificativa a Bella, la cual parecía que paso la prueba. Nunca me había sentido tan enojado en vida tenía ganas de aventar al tipo ese y llevarme a Bella de ahí.

-Ya la mire solo que no me decido si la debo de ver otra vez-. Le dijo Bella amablemente.

-Pues si ya la viste te puedo recomendar esta-. Dijo mientras tomaba una película que no alcanzaba a ver el nombre. -si te gusto la trama de esa, estoy segura que esta también será de tu agrado-. Agrego con una sonrisa.

-De hecho también ya la mire y si tienes razón me gusto-. Le contesto Bella demasiado amable para mi gusto.

-Vaya es raro que una chica tan linda como tú, sepa de buenas películas la mayoría estaría en la sección de maquillaje y ropa-. Le dijo el tipo cada vez más interesado y acercándose más a ella provocando que mis manos se volvieran puños.

-Pues en realidad ya vengo de allá no creas-. Le contesto como si no se diera cuenta de las intenciones de ese tipo. –Edward-. Me llamo provocando que el tipo se tensara y me volteara a ver por primera vez, pero una vez que me estudio se relajó como decidiendo que yo no era una amenaza para él, provocando que mi enojo aumentara más de lo que creía posible. Al parecer Bella se dio cuenta de mi estado, porque alcance a ver que se quiso asomar una pequeña sonrisa en su rostro, lo que causo que frunciera más el ceño ya que no le encontraba la gracia a la situación. -¿Encontraste alguna película que te gustara?-. Me pregunto mientras daba un paso hacia mí, y entrelazando nuestros dedos. Fue un placer ver la cara del tipo cuando ella tomo mí mano, parecía no entenderlo, la verdad era que yo tampoco pero eso no me hacía menos feliz, quería gritarle a la cara que se alejara de ella que ella era mía.

-No en realidad no-. Le conteste más tranquilo esa pequeña descarga que surgía cada vez que me tocaba me estaba relajando.

-Mira el muchacho-. Me dijo mientras me soltaba, estaba a punto de entrar en pánico pensando que se iba a acercar otra vez a él, cuando sentí su mano en mi cintura, por lo que instintivamente pase la mía por su cadera de forma protectora, así estaba mucho mejor porque la podía mantener alejada de él. -Perdón no te pregunte tu nombre-. Le pregunto Bella, al tipo que se encontraba viéndonos con cara de desconcierto.

-Embry-. Le contesto con cara de que aún no entendía del todo.

-Bueno Embry se ofreció a ayudarnos a buscar una película, aunque yo ya mire esta y estoy segura que te va a gustar mucho-. Me dijo mostrándome la película de "12 años de esclavitud". -¿Quieres que veamos esta o buscamos otra?-.

-Esta está bien-. La película se escuchaba bien y aunque no fuera así la miraría para no permitiría que le volviera a pedir ayuda a ese.

-Bueno Embry muchas gracias por tu ofrecimiento pero nos llevaremos esta-. Le contesto Bella de forma amable. –Vamos a buscar a tu mamá para ver si ya está lista-. Me dijo mientras se separaba de mí para irnos, pero no sin antes tomarme de la mano, algo que agradecí con un apretón mientras caminábamos, a lo que ella me respondió con una sonrisa.

Una vez que encontramos a mamá fuimos a pagar todo, después nos fuimos a comer, y de ahí partimos a la feria. En la feria mamá y yo estábamos deseando por primera vez en nuestra vida que Bree y Bella tuvieran un botón de apagado, eran dos bombas de energía, las intentamos separar pero ni eso funciono, apenas se bajaban de un juego literalmente corrían al otro. Pero a pesar de todo el cansancio me encantaba ver a la enana y a Bella tan felices, sabía que mamá también estaba muy feliz a pasar de ser arrastrada por Bree, podía ver una sonrisa en su rostro y eso era tan reconfortante, no solo Bella necesitaba vivir esta experiencia sino también nosotros ya que desde que papá quedo en coma, las cosas se volvieron muy complicadas.

-Creo que lo más prudente es buscar un lugar donde pasar la noche, no creo que sea buena idea manejar ahorita, todos estamos muy cansados-. Nos dijo mamá, mientras íbamos hacia el carro, ya pasaba de la media noche y Bree ya estaba más dormida que despierta.

-Yo me encargo de eso-. Dijo Bella antes de tomar su teléfono y empezar a buscar algo.

-Edward ayúdala cariño yo me subiré al carro para acomodar a tu hermana-. Me pidió Esme pero no era necesario que lo dijera, solo les abrí la puerta y camine hacia Bella.

-Buenas noches señorita Swan ¿en qué le puedo servir?-. Escuche a través del teléfono.

-Estoy en Olympia y necesito inmediatamente un lugar para quedarme esta noche-. Le dijo Bella con voz autoritaria que nunca la había escuchado emplear, se escuchó un momento de silencio, el pobre empleado debe estar muy asustado de que te hable la hija de tu jefe a estar horas enojada y con una petición bastante difícil, a de pensar que su puesto corría peligro o tal vez eso era una posibilidad. El contesto algo que no alcance a entender hasta que Bella siguió. –Voy para allá y espero que alguien esté listo con las llaves y lo que sea necesario-. Dijo antes de colgar sin siquiera despedirse, sabía que su padre tenía muchos empleados pero nunca pensé que ella los tratara así. –No te había visto-. Me dijo bastante sorprendida cuando se dio la vuelta y me miro.

-Estabas ocupada hablando por teléfono ¿Puedo preguntar con quién hablabas?-. Le pregunte sin poderme quedar con la duda, de por qué trataba así a los empleados de su padre aunque tampoco pude reprimir el tono de desaprobación.

-Con Stefan es un ayudante de Charlie-. Me dijo queriendo evadir la que sabía, que era la verdadera pregunta, por lo que solo me quede viéndola esperando que prosiguiera. –Él es igual que Charlie ok, solo vive para trabajar en este caso para cumplir órdenes, no tiene sentimientos solo le interesa el dinero y que yo le hable a estas horas significa para él pago de horas extras, que le sirven para darse la vida que tanto soñó, una solitaria pero llena de cosas materiales, yo solo le ayudo a cumplir sus sueños-. Me dijo a la defensiva.

-Yo lo siento no debí a ver llegado a ninguna conclusión, estoy muy apenado-. Por supuesto que ella tendría un motivo para tratarlo así, por lo que me disculpe, no quería que estuviera enojada conmigo menos después del día que habíamos pasado.

-Que él se lo merezca no quiere decir nada Edward, ya te lo dije anoche yo soy así, no soy una buena persona que se preocupa por no ofender los sentimientos de los demás-. Me dijo antes de caminar hacia el coche y subirse sin darme el tiempo de decir algo más, sin nada que hacer la seguí también.

-… mi padre tiene un pequeño departamento aquí, por lo que si no le importa nos podemos quedar ahí, ya me mandaron la dirección y todo-. Le estaba diciendo Bella a mamá.

-Eso estaría muy bien cariño, pero no sería demasiada molestia ya es muy tarde tal vez sea mejor que vayamos a un hotel no me gustaría despertar a alguien-. Le dijo mamá preocupada.

-Claro que no ya está todo solucionado-. Le dijo Bella con una sonrisa que no llego a sus ojos. –Aquí te marcara cual es camino a seguir-. Me dijo mientras acomodaba el GPS sin verme ni una vez a los ojos.

Una vez que llegamos cargue a Bree porque estaba profundamente dormida, me temía que en un tiempo más ya no podría, se estaba poniendo muy grande y pesada. Nos acercamos a un edificio muy elegante desde lejos se podía notar que era muy caro.

-Buenas noches-. Nos dijo el portero. –Si no me equivoco usted debe de ser la señorita Swan-. A lo que Bella respondió solamente con un asentimiento de cabeza. –Bienvenida señorita la están esperando en el vestíbulo-. Dijo mientras nos abría la puerta para que entráramos.

-Señorita Swan, que placer nos da verla por aquí, hace mucho que no nos visitaba nadie de su familia-. Nos recibió un señor en traje en cuanto cruzamos la puerta, me preguntaba cómo reconocían tan fácilmente a Bella. –Aquí está la llave de su departamento, este se encuentra en el último piso y tal como su padre ordeno, este se limpia una vez a la semana y ayer lo asearon por lo que se encuentra en perfectas condiciones-. Nos dijo mientras le entregaba unas llaves a Bella. -¿Le puedo ayudar en algo más señorita?-.

-No está bien-. Bella habló por primera vez desde que nos dio la dirección.

-Entonces me retiro que tengan una buena noche con permiso-. Nos dijo dándose la vuelta para irse.

Nosotros también caminamos hacia el elevador, Bella ingreso el número del piso y después la llave, todo se miraba demasiado, elegante podía notar que hasta mamá se encontraba bastante sorprendida y callada. Una vez que las puertas se abrieron estábamos en un departamento más grande que nuestra casa, incluso contaba con un segundo piso, todo se encontraba decorado en blanco, negro y gris con grandes ventanales que funcionaban como paredes.

-Supongo que las recamaras están arriba-. Nos dijo Bella mientras subíamos. Nos encontramos varias puertas y Bella abrió la primera que vio y era una amplia recamara, parecía que contaba hasta con baño. –Supongo que abra más y si quiere podemos tomar una habitación cada uno esta puede ser para Bree para que Edward la pueda acostar de una vez-. Le dijo Bella a mamá.

-Con una habitación para mí y Bree cariño, no me gustaría que se despertara sola y en un lugar desconocido-.

-Tiene razón no lo había pensado-. Le dijo Bella mientras yo acomodaba a Bree en la cama. Salimos los tres a buscar nuevas habitaciones y encontramos otras dos, estaba seguro que había más pero ya no buscamos con una para Bella y otra para mi bastaba. Una vez que decidimos donde dormiría cada uno fuimos a la cocina.

-Tomare una botella de agua si no te molesta Bella, tengo mucha sed-. Dijo mamá.

-Claro que no, siéntase en la libertad de tomar lo que guste, se encuentra en su casa-. Le dijo Bella con una sonrisa que no llego a sus ojos.

-Bella creo que es importante que le hables a tu papá y decirle que ya llegaste al departamento, me imagino que ha de estar muy preocupado desde que le hablaste para pedirle un lugar donde quedarte ha de estar asustado-. Le dijo mamá provocando que Bella se tensara.

-Si tiene razón se me había pasado, saldré a hablarle de una vez-. Le dijo antes de salir al balcón.

-Edward ya me voy a acostar, solo quería recordarte que quiero las puertas abiertas, recuerda que estamos tu hermana y yo-. Me dijo Esme antes de irse provocando que me pusiera un poco rojo.

Una vez que mamá se fue a dormir y recupere mi color normal camine hacia el balcón, sabía que Bella no le hablaría a su familia, teníamos que hablar y pedirle una disculpa por lo sucedido no me gustaba sentirla distante. Al salir la vista era hermosa, pero Bella se encontraba en el lugar más oscuro, viendo directamente al suelo parecía que se encontraba muy triste, sin pensarlo me acerque y me senté a su lado, esperanzado de que aceptara mis disculpas y poder retroceder en el tiempo.

-¿Estas bien?-. Le pregunte por inercia, no me gustaba verla con los hombros caídos y su rostro triste. –Bella yo siento mucho lo sucedido, no quería…-. Deje de hablar porque ella se lanzó a mis brazos enterrando su cara en mi cuello.

-No te eches la culpa, todo fue mi culpa yo soy la que lo siento en verdad-. Me dijo mientras apretaba más su agarre.

-Yo no debí haber reclamado nada, sin antes preguntar tienes derecho de estar enojada-. Le dije con arrepentimiento.

-No estoy enojada, tengo miedo-. Me dijo aun con su cara en mi cuello y en un susurro.

-¿Miedo?-. Le pregunte mientras la apretaba más, quería ver sus ojos y entender que estaba pasando por su mente, pero sabía que ella no quería que me alejara.

-Tengo miedo de que por fin entiendas mis palabras y te des cuenta de que no soy una buena persona y salgas corriendo, es lo que hacen todos-. Me dijo casi en un susurro, para luego separarse y verme a los ojos. –No soy amable con los demás soy una idiota con la mayoría de las personas y disfruto serlo, soy lo que te niegas a ver, una niña rica y caprichosa, demasiado acostumbrada a salirse con la suya, que vive entre casas y cosas lujosas para remplazar y ocultar todos las penurias, entre más entras a mi vida más sigo esperando el detonante, el día que estalles yo te dejare que te alejes en verdad lo hare, pero eso no quita que me aterre-. Me dijo todo viéndome a los ojos, me rompía el corazón ver en ellos tanto miedo y sufrimiento, cada vez crecía más mi odio por las personas con las que vivía, porque para mí ya no eran su familia, ellos no cumplían con los requisitos para ser llamados así, cómo era posible que la hicieran que dudara tanto de sí misma, más cuando tenía una gran capacidad de sacrificarse por los que amaba, si eso no te convertía en una buena persona, aun no entendía cuál era su definición.

-Yo no te voy a dejar, no voy a salir corriendo-. Le prometí. -¿Cómo puedo hacer que me creas que no eres una mala persona y que por lo tanto no voy a salir corriendo?-. Le pregunte intentando hacerla entender. Hasta que las palabras de Esme revolotearon en mi cabeza y ya no pude retenerlas. –Bella me gustas, no, no es así,-. Dije atropelladamente estaba muy nervioso y no ayudaba que Bella me miraba muy sorprendida. -Estoy enamorado de ti, de tu forma de ser eres una excelente persona, claro que también eres muy bonita-. Dios mi cerebro no estaba funcionando correctamente, debía de sonar patético intente tomar un soplo de aire antes para aclararme. -Sé que no lo esperabas pero el estar conviviendo contigo cada día y empezar a conocer a la verdadera Bella, fue inevitable empezar a enamorarme, pero no te preocupes digo yo sé que no soy tu tipo, tu eres muy hermosa y yo solo quería que supieras para…-. No me dejo terminar cuando sentí sus brazos alrededor de mi cuello y sus labios sobre los míos, como sucedía siempre que me besaba, mi cuerpo reacciono antes que mi cerebro, acomodando mis brazos en sus caderas para acercándola más a mí.

-Has lo que yo hago-. Me dijo separándose unos centímetros de mis labios, para regresar rápidamente a ellos. Intentaba entender de qué hablaba, pero mi cerebro solo procesaba que sus labios estaban de nuevo sobre los míos.

Hasta que sentí su lengua jugar con mi labio inferior, por instinto abrí más mi boca permitiéndole que su lengua entrara, empezó dando pequeños toques, hasta que tentativamente roce mi lengua con la suya, su sabor era inigualable, sin pensarlo seguí su concejo e imite sus movimientos, provocando una guerra entre nuestras lenguas, sin esperarlo el beso se volvió más pasional, cuando nos tuvimos que separar por falta de aire, nuestras respiraciones se encontraban aceleradas y Bella se encontraba hincada en la banca totalmente pegada a mí.

-Bueno aprendes rápido, ahora entiendo las ventajas de estar con un chico muy listo-. Me dijo con una sonrisa y la voz un poco entrecortada por la falta de aire. Sus mejillas y labios estaban rojos y sus ojos verdes se habían vuelto oscuros, la iris café se había extendido convirtiéndolos en cafés. Solo había una palabra para describirla hermosa. –Por cierto tú también me gustas y mucho y son puras tonterías las que dijiste sobre que no eras mi tipo-. Me dijo mientras pasaba sus manos por mi cabello, sentía mi corazón retumbar dentro de mi pecho. –Nunca nadie que fue más mi tipo que tú-. Me dijo mientras rozaba sus labios con los míos. No sabía que decir creo que estaba preparado para todo tipo de reacción menos para que me dijera esto.

-¿Quieres ser mi novia?-. Las palabras salieron de mi boca antes de darme tiempo para retenerlas.

-Claro que sí dijo con una sonrisa antes de darme otro pequeño beso y acomodarse con su cabeza en mi cuello. Creo que me encontraba en shock solamente la podía sostener contra mí cuerpo con una sonrisa idiota en mi rostro, no podía creer que la mujer de mis sueños fuera mi novia que me hubiera dicho que sí. Así nos quedamos un rato, ella recargada en mi hombro y su respiración causando cosquillas placenteras en mi cuello.

Después nos metimos porque empezó a refrescar más y Bella tenía frio, en lugar de irnos cada quien a nuestro cuarto, nos acomodamos en la sala, ninguno de los dos decía nada, solo estábamos disfrutando del momento, al final nos quedamos dormidos por segunda vez abrazados en el sillón, pero antes de caer en la inconsciencia pensé que mamá tenía razón en advertirme sobre lugares abiertos, al parecer si tenía un sexto sentido para algunas cosas.

...

Hola gracias a todos los que me dieron sus comentarios y los que me agregaron a favoritos espero que la historia siga siendo de su agrado :D

Bichit0M10: Hola y muchas gracias por comentar, espero que te guste lo dramático porque a mí me encanta así que aún falta un poco ;)

Yomii20: Primero que nada perdón por la demora :) y tienes razon toda la familia de Bella son unos malditos y gracias por comentar

MelaLM: Todo puede pasar jajaja todavía falta historia :) Sí que te puedo decir yo también lo amo y gracias por tus comentarios.

Rossy-Bells Cullen-. Bastante larga es la lista de las personas odiadas jejeje. Muy bien espero que tú también. Pues lo único que te puedo decir es que todavía hay historia tú sigue llegando a conclusiones ;) La mayoría todavía guarda secretos y hay que pensar que la pobre Bella solo ha contado dos anécdotas (la del fuego y la de las escalera) ;) no sabes lo feliz que me hace que te guste la historia y perdón por el retraso :(

Nora: Hola y gracias por comentar te puedo segurar que si es una Swan y por lo que no es robada.

Esmeraldamr: Hola y primero que nada como no tomar en cuenta sus comentarios si son los que me hacen el día ;) y pues a veces la gente es absurda para algunas cosas que ellos creen importantes, supongo que es la naturaleza humana y espero haberte alegrado hoy también la noche aunque sea un poco retrasada :D