Capitulo XXII

Edward POV

-¡Edward ya llegamos!-. Se escuchó la voz de mamá, logrando que me quedara totalmente tieso, nunca ni en mis más locos sueños me pude haber imaginado que un día me encontrara en esta situación.

-Llego tu mamá-. Me dijo Bella mientras nos intentábamos parar rápidamente, pero solo logrando golpearnos en la cabeza, por fin nos paramos bastante torpes. –Yo voy a arreglarme al baño-. Me dijo mientras tomaba su blusa e intentaba salir corriendo. Yo no sabía qué hacer en estos casos y por primera vez en mi vida mi mente estaba solo estaba en blanco.

Bella POV

Intente correr al baño antes de que Esme me viera sin blusa intentando abusar de su primogénito, pero ver a Edward que solo seguía sentado en la cama sin saber que hacer me detuvo. Al verlo me confirmo que el necesitaba más el baño que yo, su problema era bastante evidente.

-Edward ¡Edward!-. Lo moví rápidamente de forma nerviosa y al parecer logre que reaccionara. –Ve tú al baño y date una ducha yo hablare con tú mamá-. Le ofrecí de manera nerviosa.

-No, no yo me encargare-. Me dijo como siempre intentando ser un caballero mientras sacudía su cabeza intentando despejarla.

-Edward tú problema es un poco más evidente-. Le dije mientras le señalaba su erección, logrando que se pusiera totalmente rojo. -No habrá manera de que le expliques eso, así que corre a darte un baño-. Le dije rápidamente y el solo asistió antes de irse a la ducha totalmente rojo, era sorprendente que después de lo que había pasado le diera vergüenza que señalara su pequeño gran problema. Sin perder más tiempo me puse la blusa e intente arreglar mi aspecto, las dos se escuchaban ocupadas en la cocina, eso era bueno para que me dieran tiempo de verme lo más normal posible, cuando escuche pasos, me puse los audífonos de Edward a todo volumen y me tire a la cama intentando aparentar que estaba entretenida.

-¡Oh Esme! no te oí llegar-. Fingí sorpresa una vez que Esme me movió para llamar mi atención.

-Cariño no es bueno que escuches los audífonos tan fuertes, puedes lastimarte los tímpanos-. Me regaño Esme de forma maternal. ¿Y Edward?-. Me preguntó

-Oh se metió a dar un baño, yo creo que no debe tardar ya tiene rato, íbamos a ver una película pero como se quería dar una ducha le dije que lo esperaba, ¿Espero que no te moleste?-. Definitivo debería estudiar actuación en lugar de literatura.

-Oh claro que no cariño, siempre serás bien recibida, además me da gusto que estés aquí, Bree y yo trajimos algo rico para cenar, que sé que te encantará-. Me dijo tan amable como siempre, eso hacía que me encontrara en un dilema, me sentía mal por mentirle debido a que siempre era tan buena, pero tampoco me arrepentía de lo que había pasado con Edward, ¿En qué situación me dejaba eso? –Vamos antes de que se enfríe, allá esperamos a que Edward salga-. Dijo antes de salir seguida por mí.

-¡Bella!-. Me saludo Bree con un abrazo y beso en la mejilla, parecía que no la había visto hoy en la mañana para llevarla a la escuela. –Mira trajimos nachos con carne, ¿Quieres?-. Me pregunto tan feliz como siempre.

-Claro que sí-. Le dije con una sonrisa, esperaba que Edward no estuviera en contra de que subiera unos cuantos kilos porque últimamente me la pasaba comiendo.

-¡Edward!-. Habló Bree llamando mi atención que había estado puesta en los nachos, y en el televisor que estaba enfrente de mí, Edward iba entrando en la sala, traía su cabello totalmente mojado y vestía su pijama de Batman, lo que me saco una sonrisa.

-Bribona-. La saludo Edward con un beso en la cabeza.

-Que bueno que sales cariño, estamos cenando ¿Tienes hambre?-. Ahora le pregunto Esme.

-No mamá comí mucho en la casa de Jasper-. Le dijo Edward antes de darle un beso en la mejilla en forma de saludo, cuando por fin volteo a verme, solo levanto una ceja y puso una media sonrisa al darse cuenta de que yo si había aceptado comer, maldición era tan lindo y yo que quería sentirme culpable por querer abusar del nene de Esme.

-¡Hey!-. Me saludo con un beso en la mejilla, mientras se sentaba a mi lado, sin importarle que estuviera sentada en el suelo, era la mejor posición para utilizar la mesa de centro. Yo solo me recargue en él, me gustaba que fuera tan cariñoso.

-¿Quieres?-. Le pregunte mientras le ofrecía un nacho, su respuesta solo fue abrir la boca, sin pensarlo dos veces se lo di. Amaba estos momentos cuando estábamos tan a gusto en compañía del otro. Una mirada llamo mi atención y era Esme que nos miraba con una sonrisa en su rostro, provocando que me pusiera roja, por estar tan concentrada en Edward me había olvidado que no estábamos solos.

-Me recuerdan tanto a Carlisle y a mí cuando teníamos su edad-. Nos dijo Esme con una voz soñadora.

-¿Se conocieron muy jóvenes?-. Le pregunte con verdadera curiosidad, nunca había escuchado su historia y algo me decía que era hermosa.

-Oh si, conocí a Carlisle cuando entre en la preparatoria, recuerdo la primera vez que lo mire, fue el primer día de clases estaba tan guapo con esa camisa azul que resaltaba de una manera tan impresionante sus ojos. Era el chico más guapo del plantel y no era solo eso, sus ojos trasmitían tanta paz, siempre me encanto el mar y era lo que miraba cuando veía sus profundos ojos iguales a los de Bree. Por si fuera poco ese día el también me miro, no podía creer que ese chico tan perfecto me hablara, era como un sueño.

-A puesto a que eras hermosa ¿Cómo no te iba hablar?-. Le dije muy interesada en su historia.

-En aquel entonces no era fea pero es algo más que eso, es como si no pudieras creer tu suerte, no puedes creer que precisamente esa persona te voltee a ver de la misma manera en que tú la estás viendo, parece un sueño-. Yo solo pude asentir porque sabía de qué estaba hablando, yo aún no podía creer tener tanta suerte, sin darme cuenta me apreté más hacía Edward mientras seguía escuchando a Esme. –No tardo mucho para que empezáramos hablar, teníamos tanto en común que congeniamos inmediatamente, nuestra historia fue muy rápida porque desde el momento en que nos vimos supimos lo que queríamos y era al otro, no paso ni un mes cuando empezamos salir-. Era sorprendente como después de tantos años podía seguir escuchándose enamorada.

-¿Y siguieron juntos hasta que se casaron?-. Era muy curioso cómo lograbas tener la seguridad de saber que esa persona iba a ser el amor de tu vida. Yo sabía que nunca iba encontrar a nadie más que se le comparara a lo que sentía por Edward pero aun el futuro estaba indeciso en mi mente.

-Oh no te voy a mentir, las cosas no siempre fueron fáciles, hubo un tiempo en el que creí que lo iba a perder, cuando estudiábamos la universidad Carlisle quería ser doctor y yo enfermera dos carreras nada fáciles, nos es que haya una que lo sea, pero los dos nos encontrábamos tan estresados, había tantas peleas por temas insignificantes, porque estábamos dejando que el estrés de nuestra vida tambaleara nuestra relación, llegó un momento en donde pensé que ya todo estaba perdido, incluso ya había pasado por mi mente el mudarme, sabía que aunque no dijera nada Carlisle también lo sospechaba, solo el pensar en dejarlo dolía tanto, pero también me aterraba que tanto amor se convirtiera en rencor-. No me quería imaginar lo que fue vivir eso.

-¿Te mudaste?-. Le pregunte muy curiosa.

-No porque me enferme, me sentía tan mal que tuve que pedir permisos para recuperarme, eso hizo que Carlisle también se preocupara mucho e hiciera una pausa en su vida para enfocar toda su atención en mí, era bastante sobreprotector y el tener tiempo para los dos, aunque fuera por motivos de salud ayudo a que nos diéramos cuenta lo mucho que nos amábamos y resulto que para nuestra gran sorpresa todos esos achaques solo significo una cosa, estaba embarazada de Edward-. Mi cara era de total sorpresa, no me esperaba eso, no me imaginaba a Esme saliendo embarazada antes de la boda, escuche la risa de Edward por mi reacción pero lo ignore, quería saber qué más había pasado, cómo habían reaccionado cuando se enteraron.

-¿Qué hicieron?-.

–Cuando nos dieron los resultados, ya te imaginaras que estaba aterrada, los dos nos encontrábamos estudiando, Carlisle no se encontraba ni a la mitad de su carrera, si no teníamos tiempo para una relación que haríamos con un bebe, pero para mi gran sorpresa cuando por fin reuní el valor de voltear a ver a Carlisle, él tenía una gran sonrisa en su rostro, aún recuerdo que nunca había visto sus ojos tan brillantes como ese día, cuando vio mis miedos, me prometió que trabajaría muy duro por nuestra relación, para que no nos faltara nada y sobre todo para que fuéramos muy felices tanto como lo estaba él, lo cumplió tenía que trabajar y estudiar el pobre no dormía y aun así estando tan casando llegaba a jugar con Edward y te puedo decir que nunca lo había visto tan feliz, le gustaba decir que "Edward había sido nuestro rayito de luz, cuando creíamos que ya no había esperanza y todo estaba perdido, fue nuestra señal para no dejar de esforzarnos y recordarnos que valía la pena luchar"-. Ahora tenía una gran admiración por el otro Cullen.

-Maldición, ¿qué tienen los Cullen con las palabras bonitas? al menos ya sé que es hereditario-. Escuche una carcajada por parte de Edward y mire a Esme que me miraba divertida, lo que me demostró que había pensado en voz alta.

….

El día de hoy había llegado temprano a casa de Edward porque Emmet pasaría a recogernos aquí, decidimos que nos iríamos en su carro porque ahí cabríamos todos, a pesar de que sabía dónde estaba la llave decidí tocar, ya que no venía a recoger a Bree. Para mi sorpresa Esme fue la que abrió la puerta, pensé que ella trabajaría desde temprano.

-Buenos días Esme-. La salude.

-Buenos días cariño-. Me saludo con un abrazo. –Por favor entra-. Me dijo mientras se hacía a un lado. –Los chicos se están terminando de alistar, no sabes lo malos que son para levantarse temprano, siempre tengo que estar detrás de ellos-. Se quejó con una sonrisa provocando otra en mi rostro. -¿Ya desayunaste cariño?-. Me pregunto en forma maternal.

-No todavía no, pensaba en pasar a comprar algo antes de llegar al zoológico-. Le explique sin agregar que no había posibilidad de que comiera algo en mi casa.

-Eso de ninguna manera, no permitiré que salgan de aquí con el estómago vacío-. Me reprendió antes de dirigirse a la cocina seguida por mí. –Fue bueno que hoy entrara un poco más tarde, los conozco demasiado para saber que se hubieran ido con el estómago vacío y ve a saber a qué horas comerían-. Me dijo mientras empezaba a sacar unas cacerolas.

-Con lo tragona que me estoy volviendo, no creo que hubiera pasado mucho tiempo sin que pidiera comida-. Le dije con una sonrisa. –Aunque nada se compara con tus guisos-. Agregue mientras me sentaba en la isla. No paso mucho tiempo cuando Esme me ofreció huevo con jamón, un Hot cake y un licuado de fresa, esta mujer lograría ponerme como vaca, pero no me quejaba.

-Mamá ¿No ha llamado o llegado Bella?-. Pregunto Edward desde el pasillo antes de asomarse a la cocina. En cuanto me miro una sonrisa se formó en su rostro, la cual se amplió al darse cuenta de que me estaba atascando con la comida de su madre.

-Creo que aquí hay un pedacito-. Le dije intentando bromear.

-Si yo creo lo mismo-. Me dijo mientras se acercaba a darme un beso en la frente. –Ahora soy yo el que debería sentirme olvidado-. Intento aparentar que estaba ofendido, recordándome el episodio en el centro comercial. –O más bien remplazado-. Agrego viendo el plato de comida.

-Lo negaría, pero tú mamá cocina tan rico, que no me pude resistir-. Le dije con fingido pesar.

-Oh cariño y todavía falta el postre-. Me dijo Esme mientras le daba ahora un plato a Edward y a mí me pasaba un flan.

-Espero que no te moleste que suba unos cuantos kilos-. Le dije a Edward sin negarme a comerme el postre, era demasiado débil.

-No importaría, pasara lo que pasara seguirías siendo igual de hermosa-. Me dijo Edward muy serio demostrando que hablaba con honestidad, mientras me daba un beso en la mejilla.

-Esos genes Cullen tan poéticos ¿Cómo sobreviviste a ellos Esme? Necesito consejos urgentes-. Le dije provocando la risa de Esme y Edward.

Poco después se no había unido Bree y estábamos terminando de desayunar cuando se escuchó el claxon de un carro.

-¡Ya llegaron, voy por mi mochila!-. Grito Bree mientras salía corriendo a su cuarto.

-Espero que lo estén asaltando porque si no me va a escuchar-. Me queje con Edward, ya que Emmet no dejaba de tocar el claxon. –Esme me despido que tengas suerte en el trabajo, tengo que salir a calmar al payaso de allá afuera-. Le dije con una sonrisa de disculpa.

-Oh cuídate mucho cariño-. Me dijo.

En cuanto me subí al carro lo primero que hice fue dedicarle una mirada mortal a Emmet, el cual solo se rió con un intento de inocencia que no le quedaba. Pero al menos ya había dejado de tocar el claxon. No paso mucho tiempo cuando salió Edward seguido de Bree que parecía un poco nerviosa.

-Les presento a mi hermana Bree-. Dijo Edward una vez que subió al carro.

-Hola-. Dijo la pequeña con voz bajita.

-Hola, mi nombre es Rosalie pero me puedes decir Ross, es un placer conocerte, Edward nos ha hablado mucho de ti-. Se presentó amablemente.

-Si nos ha hablado mucho de ti, pero Edward no nos habías dicho que tuvieras una hermana tan hermosa-. Le dijo en tono de reclamo. -Por cierto soy Jasper es un placer hermosa señorita-. Agrego mientras levantaba la mano de Bree para dejar una beso en ella, logrando que se pusiera totalmente roja. No había duda que Jasper podía ser un galán, hasta yo me hubiera sonrojado y eso era mucho decir.

-Y yo guapura soy Emmet, el más guapo y divertido de todos-. Le dijo el susodicho mientras le daba un guiño. –Como muestra de ello yo fui el que sugirió ir al zoológico, ellos te querían llevar a un aburrido parque-. Agrego con una sonrisa provocando que todos rodáramos los ojos.

-Y el menos inteligente también, yo soy Alice la gemela de aquel, pero no te preocupes yo me lleve todo lo bueno-. Le dijo con un guiño que provoco una risita en Bree.

-¿También son gemelos como Bella?-. Pregunto Bree totalmente asombrada. –Son muy diferentes pero al mismo tiempo muy parecidos, es raro, Bella también me dijo que no se parece a su gemela, pero nunca la he visto, así que no lo podría decir-. Y esperaba que no la conociera.

...

No podíamos creer nuestra suerte, cuando llegamos al zoológico nos dimos cuenta de que se encontraba cerrado, habíamos hecho un camino de aproximadamente una hora y media a Port Angeles para que estuviera cerrado.

-Y tenía que ser la idea de Emmet venir al zoológico-. Se quejó Alice. –Al menos pudiste haber revisado que estuviera abierto-.

-¿Qué posibilidades hay de que estuviera cerrado en sábado? Justamente este día lo tenían que cerrar, mira el cartel dice que mañana ya estará abierto-. Se defendió Emmet.

-Pues al parecer hay muchas posibilidades de que esté cerrado-. Le dije, yo quería que Bree pasara un buen día y ahora estábamos atascados en el carro con un zoológico cerrado.

-¿Qué les parece si realizamos el plan inicial y vamos a un parque?-. Dijo Edward.

-¿Tú que dices Bree? Te gustaría ir a un parque o prefieres que vayamos a otro lugar-. Pregunto ahora Rosalie.

-Me gustaría ir a un parque, nunca he venido a uno aquí-. Dijo Bree con una sonrisa.

-Entonces ya está dicho, iremos a un parque-. Dijo Emmet mientras arrancábamos.

-Antes de llegar al parque Emmet, creo que sería prudente pasar a una central de abastos para comprar algo de comida y una manta, no traemos nada de eso-. Le dijo Alice y pude ver la mirada de horror de Edward, la cual provoco que soltara una carcajada y recibiera una mirada de enojo de su parte, pero es que se miró tan chistoso.

En cuanto entramos a la central de abastos, Rosalie fue por un carrito mientras Alice empezaba a numerar todo lo que necesitábamos, solo escuchaba palabras difusas, sabana, sodas, vasos, platos dulces, papas, pan, jamón, mayonesa, etc. Al final el carro termino hasta con una pelota de futbol que según los chicos era indispensable, igual que el bate y un platillo volador.

-Creo que en este momento debería huir con Bree, me empieza a dar miedo lo mucho que le está gustando comprar-. Me dijo Edward bajito y era verdad su hermana se la estaba pasando en grande con todas las compras, incluso parecía la hermana perdida de Alice y creo que esta ya la miraba así.

-Creo que es demasiado tarde, Alice ya la convirtió en una mini ella-. Le tome el pelo recibiendo una mirada de terror de su parte.

...

Pasaba de medio día y nos la estábamos pasando genial, habíamos jugado un poco de futbol, beis e incluso habíamos llevado a Bree por el mal camino enseñándole a jugar cartas, claro el inofensivo manotazo y en un descuido de Edward, Emmet la enseño jugar pares. Pero que me encontraba haciendo en estos momentos, estaba corriendo en círculos para preservar mi vida, resulta que me las había cobrado por todas las bromas que Emmet nos había hecho a Edward y a mí, cuando mire una pequeña e inofensiva iguana no dude en ponerla sobre su cabeza, lo que nunca espere es que se pusiera a gritar y correr como niña muerto de miedo, tenía que ser honesta había sido lo mejor del día.

-¡Me la pagaras Swan!-. Grito Emmet que venía atrás de mí. Y cuando digo atrás era muy atrás, sabía que era rápida pero nunca espere que él fuera tan lento.

-Si es que en algún punto de tu vida logras alcanzarme-. Le dije mientras me paraba y volteaba hacia él en forma de burla. -Mira que eres lento. Me pregunto, ¡¿Rosalie cómo le haces para no dormirte? Es tan lento, ahora entiendo porque tienen tanto tiempo libre!-. Le grite ya que no estaba lejos, intentando demostrar el doble sentido, pero solo me contesto con una carcajada acompañada por los demás.

-Te vas a arrepentir Swan-. Me grito Emmet antes de empezar a correr más recio al parecer lo había logrado motivar, eso significaba que tenía que empezar a correr de nuevo.

Según mi experiencia cuando la vida te quiere dar mierda, alinea todo el universo para que recibas mucha y de golpe. Mientras iba corriendo tropecé con una niña que estaba paseando a su perro, un Schnauzer gris y blanco, que al verme correr tan cerca de su dueña empezó a ladrar.

-No, no le hagas, no pasa nada-. Le dijo la niña mientras se hachaba a abrazarlo. Esas ligeras acciones y pocas palabras hicieron que un recuerdo se filtrara en mi mente solo fue un pequeño flash, pero eso basto para que tropezara con algo que no alcance a ver, cuando reaccione estaba en el suelo y me sentía aturdida, sentía un líquido recorriendo mi cara y lleve mi mano a revisar y al verla estaba llena de sangre. El perro a unos cuantos pasos de mí no dejaba de ladrar y la niña no dejaba de gritar, todos esos sucesos provocaron que mi mente se empezara a nublar por los recuerdos amontonándose.

El día de hoy se iba a celebrar el cumpleaños de Jessica, también era el mío pero eso a nadie le importaba, mamá iba a hacer una gran fiesta, todo el día habíamos estado preparándonos para el evento, bueno ellas yo solo las estuve siguiendo, mamá se quejó todo el día, de que si no fuera porque la gente no tenía nada que hacer y se fijaría en que solo llevaba a Jessica, me hubiera dejado en la casa, a mí no me importaba, solo me daba un poco de miedo cuando se iban de noche. Yo ya traía el vestido que me había dado para el evento, era muy bonito no tanto como el de Jessica pero me gustaba mucho. Sabía que tenía que cuidarlo porque si me ensuciaba me iban a regañar muy feo.

Pero aunque se enojaran tenía que lograr salir al patio, por estar todo el día afuera no lo había visto, tenía que asegurarme de que estuviera bien. Cuando lo logre escuche unos pequeños gimoteos, siempre que estaba cerca y él no sé podía acercar hacía eso, me preguntaba como sabía que era yo. Seguí caminando hasta que lo mire, se encontraba amarrado a un palo, cuando me agache para acariciarlo empezó a mover su cola feliz.

-Hola amigo-. Lo salude. Era un lindo schnauzer color gris y blanco, mi abuela me lo había regalado, me dijo que él siempre me haría compañía para que nunca estuviera sola, que cada que lo viera pensara que había alguien cuidándome, ya sea en la tierra o en el cielo y no había mentido, era mi fiel compañero, me ayudaba a que no me sintiera tan sola, porque extrañaba mucho a mi abuela ya que era la única persona que me quería.

-¿Qué pasa Jack? ¿Quieres que te suelte?-. Le pregunte cuando lo escuche llorar y jalar su correa. –No lo puedo hacerlo porque mamá se enojaría mucho-. Le dije no me gustaba verlo triste. Así que le seguí rascando su cabeza y panza para que no se acordara que estaba amarrado, era un buen perro no entendía porque lo quería amarrado.

-¡Aquí estas!-. Se escuchó la voz enojada de James, eso logro que mi corazoncito empezara a latir más rápido, el me daba mucho miedo siempre era muy malo conmigo, rompía mis cosas solo por diversión, la semana pasada había roto la única foto que mamá me había permitido traer, una donde salíamos la abuela, Jack y yo, le rogué que no lo hiciera y aun así la rompió, era mi único recuerdo después de que ya había roto los demás como mi cajita de música. El venía caminando hacía acá y parecía muy enojado, incluso Jack se acomodó atrás de mí, el también le tenía mucho miedo porque a veces lo pateaba.

-¿Qué… qué pa… paso?-. Le pregunte con mucho miedo.

-¿Qué… qué… qué paso?-. Dijo imitando mi tartamudeo. –¡No te hagas la estúpida!-. Me grito logrando que me asustara más. -¿Quién te dio permiso de meterte en mi cuarto y agarrar mis cosas?-. Me pregunto muy enojado, yo no sabía de qué hablaba yo no entraba a su cuarto. -¡Contéstame!-. Me grito jalándome de mi brazo.

-Yo… yo… no… no… no entre-. Le conteste, mis ojitos se empezaban a llenar de lágrimas y mi brazo picaba.

-No me mientas, Jessica te miro-. Me dijo apretándome más. –Tú entraste y tomaste mi videojuego, no te hagas estúpida-. Me dijo mientras me enseñaba el juego que mamá le había comprado la semana pasada, estaba roto pero yo no lo había usado, Jessica había estado jugando con el.

-Yo.. yo no fui-. Le dije.

-No te creo ¡tú lo rompiste!-. Me dijo mientras me aventaba, mis pies no pudieron detenerme y caí sobre mi brazo lastimándome.

-Yo… yo… no fui-. Le dije mientras las lágrimas caían por mi rostro.

-¡No te creo!-. Me grito mientras me aventaba el juego, yo solo levante mis brazos para proteger mi cabeza pero aun así el golpe dolió. –Te juro que te vas a arrepentir-. dijo mientras se acercaba más, yo solo cerré mis ojos y me intente hacer bolita, porque tenía mucho miedo. -¡Maldito perro! ¡Suéltame!-. Grito James, al abrir mis ojos mire que Jack se había soltado y estaba mordiendo a James en la pierna y este lo pateaba para quitárselo.

-¡Jack no, no lo hagas!-. Le grite porque sabía que James lo lastimaría.

-¡Maldito perro me la vas a pagar!-. Grito mientras se agachaba a tomar el palo en donde antes había estado amarrado Jack.

-¡No, Por favor no!-. Le dije intentando proteger a Jack, pero James solo me aventó muy fuerte contra el piso, para empezar a golpear a Jack. Me pare rápidamente e intente aventarlo con todas mis fuerzas lejos de Jack pero tuve que intentarlo muchas veces antes de que él solo se moviera. –¡Jack, Jack!-. Llore una vez que James se quitó. Mi Jack estaba todo lleno de sangre, su hermoso pelo gris estaba rojo. –Jack-. Volví a intentarlo mientras lo abrazaba. –Jack, tu no, tu no por favor, tu no me dejes, abre tus ojitos-. Le roge, pero no los abría. –Por favor, por favor no me dejes, tú eres lo único que me queda, el único que me quiere-. Le volví a rogar, pero sabía que ya se encontraba con mi abuelita.

-¿Qué demonios está pasando aquí?-. Pregunto mamá, cuando llego junto a papá.

-Pasa que el maldito perro me ataco-. Dijo James.

-¡El solo intento defenderme!-. Le grite, lo odiaba con todas mis fuerzas, no me gustaba odiar a nadie porque la abuela me había dicho que era malo porque mataba el corazón pero lo odiaba.

-Mira mamá como me dejo el maldito perro, yo solo me defendí-. Le enseño James la mordida.

-¡Dios Charlie! Te dije que no era bueno que ese animal viviera aquí-. Dijo mamá.

-El solo quería defenderme y él lo mato-. Les volví a decir con lágrimas en mis ojos.

-¡Ya cállate, eso ya pasó!-. Me dijo. –Ahora Charlie tendrás que llevar a James al doctor ve tú a saber que bacterias tenía ese animal-. Y él solo asistió y se dio la vuelta sin decir nada.

-Te dije que me las ibas a pagar-. Me dijo bajito James para que nadie escuchara, cuando se acercó a tomar el estúpido videojuego.

-¿Mamá que pasó?-. Dijo Jessica con cara de asco cuando se acercó a ver.

-Paso que el maldito animal ataco a tu hermano-. Le contesto enojada.

-¿Qué van a decir los invitados cuando vean todo esto mamá? Y luego ella se ve horrible. ¿Qué van a pensar de mí?-. Empezó a hacer un berrinche Jessica.

-Nadie va a decir nada cariño, porque ordenare que limpien todo y tendré que buscar algo para que use la inútil de tu hermana-. Cómo podían ser tan malas. –¡Isabella te quiero en tres minutos en tu habitación!-. Me grito. –¡¿Me oíste?!-. Me volvió a gritar cuando no le conteste.

-Si Sue-. Le dije con mi vista enfocada en Jack.

-¿Cómo me llamaste?-. Me dijo enfadada.

-Sue, porque tú ya no eres mi mamá, mi mamá también está muerta-. Le dije, si contesto algo no la escuche solo podía ver a mi fiel amigo. Hoy no solo se había muerto mi Jack, si no también esas personas que decían ser mi familia, ahora solo estaba yo, me había quedado totalmente sola. –Adiós mi Jack, perdóname tu solo quisiste defenderme y yo no pude hacer lo mismo ti-. Me despedí pero aunque era raro mis ojos ya no lloraban, ya no me sentía triste, mi corazón no sentía nada era como si este se hubiera apagado, ahora entendía cuando la abuela dijo que el odio mataba el corazón, al parecer mi corazón ya estaba en el cielo con ellos.

Edward POV.

-¿Por qué Bella dice que Rosalie y Emmet tienen mucho tiempo libre?-. Me pregunto Bree sin entender la broma de Bella.

-Porque no tienen muchas cosas que hacer-. Le dije esperando que lo dejara por la paz no me imaginaba explicándole el verdadero porque.

-Pero eso qué tiene de gracioso-. Me volvió a preguntar.

-Es que…-. Estaba intentando buscar la respuesta cuando mire que Bella tropezaba y caía golpeándose en un tronco. No pensé en nada solo corrí lo más rápido que puede hacia ella.

-Dios Bella ¿Estas bien?-. Escuche que le pregunto Emmet que fue el primero en llegar.

-¿Bella?-. La llame mientras me agachaba su mirada estaba fija en la sangre de su mano. Le toque el hombro intentando llamar su atención.

-¡Yo… yo no fui!-. Grito aterrada mientras se alejaba de mi toque y se protegía como si la fuera atacar. –¡Por favor detente, no, no lo hagas detente!-. Estaba muy alterada y con su mirada perdida.

-¡Bella!-. La volví a llamar quería que viera que todo estaba bien, que solo éramos nosotros.

-¡No la toques!-. Me dijo Rosalie en cuando llego. –La vas a asustar más, está teniendo un ataque de pánico y está en trance ella no puede ver que eres tú-. Me explico. –Bella cariño-. Le empezó a hablar con voz calmada. –Bella míranos, enfócate somos nosotros, no pasó nada, no estás ahí es solo un sueño, todo está bien-. Le decía mientras daba unas palmaditas para llamarla y poco a poco parecía estar regresando en sí. –Mírame Bella enfócate en mis ojos, ignora lo demás-.

-¡Dile que se calle, has que se calle el perro, no lo soporto!-. Le dijo Bella mientras se llevaba las manos a los oídos pero miraba atenta a la niña como si le tuviera miedo.

-Emmet-. Fue todo lo que dijo y este salió hacía la niña que sostenía el perro que no nos dejaba de ladrar, ella nos miraba un poco asustada pero no se movía. –Emmet se los va a llevar y todo va estar bien-. Le dijo intentando tranquilizarla.

-Solo quiero que se vayan y que todo se acabe… quiero que todo se acabe-. Dijo mientras cerraba los ojos pero ya era demasiado tarde las lágrimas corrían por sus mejillas, me partía el corazón verla así y sentirme tan imponente.

-Y se van a ir-. Le aseguro Rosalie. –Ves ya no hay nadie, no pasa nada-. Le dijo una vez que la niña se fue acompañada por Emmet, Bella volteo al lugar y lágrimas silenciosas seguían cayendo, pero su mirada no se despegaba de ahí.

-Traje servilletas y agua-. Dijo Alice mientras me las entregaba.

-Bella necesito revisar tu herida ¿Te puedo tocar?-. Le pregunto Rosalie con cautela y Bella solo asistió pero sin mover su vista del mismo lugar, me sentía tan impotente no sabía qué decir o hacer. Cuando Rosalie toco la herida de Bella está pego un pequeño brinco junto con un quejido, instintivamente mi mano se fue a la suya como acto de reflejo y fue muy tranquilizador que apretara mi mano en lugar de retirarla y volteara a verme por primera vez, su ojos se encontraban rojos y muy oscuros casi volviéndose cafés, podía ver un profundo dolor en ellos. –Lo siento sé que duele pero tengo que ver que no necesites puntadas-. Le explico por lo que asistió, sin dejar de verme soltó mi mano y para mi sorpresa me abrazo mientras se acomodaba para que Ross la revisara, ese gesto me reconforto el saber que me necesitaba y quería a su lado.

-¿Bree?-. Dijo Bella con voz rasposa, aunque fue la único que dijo todos sabíamos a qué se refería, tenía miedo de haberla asustado al ver la escena de hace un momento y la verdad es que yo no había pensado en eso.

-Está bien, Jasper se la llevo a dar la vuelta, estaba un poco renuente pero logramos convencerla, solo miro tu caída nada más-. Nos dijo Alice, mientras Rosalie seguía curando la herida de Bella la cual se encontraba muy quieta no hacía ningún tipo de gesto.

-Parece que siempre logro asustarla-. Dijo Bella con pesar y sabía que se refería a la vez que la había empujado.

-Como dijo Alice ella solo miro una caída y a su edad está acostumbrada a ver muchas-. La tranquilice porque la conocía y sabía que se estaba quebrando la cabeza con la culpa.

-¿No te duele?-. Le pregunto Rosalie al darse cuenta también de su pasividad.

-Un poco-. Le contesto Bella. –Pero tengo buena tolerancia al dolor, una vez que te quiebras la pierna de tal forma que es un milagro que no cojeas, entonces tus curaciones se vuelven una fina caricia-. Me agradaba que intentara bromear, aunque el tema no me gustaba, imaginar cuánto dolor tuvo que haber pasado para que no sintiera dolor en este momento.

-Y yo que pensé que era debido a que tenía buena mano, ya pensaba dejar mis planes e irme a estudiar enfermería-. Le siguió la broma Rosalie, me sorprendía la gran capacidad que tenía para tratar este tipo de situaciones. –Ahora creo que no ocuparas puntadas, pero es importante que vayamos al doctor, mínimo ocuparas unos analgésicos y sobre todo algo para la inflamación, ya que tu cabeza está adquiriendo una apariencia un poco rara por no decir anormal-. Termino Rosalie con una sonrisa logrando que Bella frunciera el entrecejo.

-Yo la veo normal-. Le dije estaba un poco hinchado esa parte pero nada anormal.

-Tu opinión no cuenta no eres objetivo, no puedes ver como su cabeza se deforma-. Dijo Rosalie.

-Necesito un espejo-. Dijo Bella un poco asustada.

-Está bien, esta normal-. Dijo Rosalie derrotada recibiendo una mirada de enojo por parte de Bella. –Eso fue por bromear sobre mi vida sexual-. Termino con un guiño, logrando una sonrisa en el rostro de Bella.

-Touché-. Le dijo Bella, en estos momentos estaba tan agradecido con Rosalie, había logrado instalar una hermosa sonrisa en el rostro de Bella. También los chicos se habían portado muy bien, no habían hecho ninguna pregunta, solo se había dedicado a ayudar y era bueno porque algo me decía que Bella no estaba preparada para hablar de su pasado con ellos, solo esperaba que conmigo se abriera un poco.

-Ahora con calma intenta pararte-. Le dijo Rosalie, ella lo hizo despacio pero a medio camino estuvo a punto de caerse parecía mareada, la alcance a sostener.

-Fue solo un pequeño mareo y que me intente apoyar en el pie que me lastime pero estoy bien-. Nos dijo Bella, pero aun así no la solté. Emmet no tardó en llegar y decidió que era más fácil si la cargaba a lo que Bella se negó por completo.

-¡Vamos Bella! Aun después de todo lo que dijiste no te voy a dejar caer, ya tuviste suficiente, mira que la manera en que reboto tu cráneo contra el pobre árbol ya con eso, pero mira que lo tienes duro eh-. Le dijo Emmet recibiendo una mirada dura de todos. -¿Qué dije?-. Para nuestra sorpresa Bella se rio, eso me preocupo a lo mejor el golpe fue más duro de lo que pensamos, no entendía como eso le podía causar risa.

-Recuérdame que nunca le diga nada a Emmet, al parecer tiene pacto con quién sabe quién-. Me dijo Bella con una sonrisa.

Al final Bella solamente acepto mí ayuda para caminar, los chicos se apuraron a recoger todo para irnos al hospital, no tardó mucho en llegar Jasper acompañado por Bree. En cuanto nos vio Bree corrió hacía Bella a darle un abrazo.

-¿Cómo estas Bella? ¿Te duele mucho?-. Le pregunto mientras la seguía abrazando.

-No cariño no me duele mucho-. Le dijo Bella con una sonrisa tranquilizadora.

-Yo quería ir a verte, pero me dijo Jasper que mejor fuéramos a dar la vuelta, porque a él le daba mucho miedo la sangre a pesar de que ya está grande y Alice me pidió que no lo dejara solo, ¿No estas enojada de que no fui a verte verdad?-. Le pregunto con inocencia

-Claro que no me enoje, está mejor que cuidaras al miedoso de Jasper, yo estoy bien aunque según estos aburridos tendremos que ir al doctor, siento que se tenga que terminar tu día de campo-. Le dijo Bella con pesar.

-No importa me la pase muy bien-. Le dijo Bree con una sonrisa. –Además no conozco los hospitales de aquí-. Ella siempre veía el lado bueno de todo.

No tardamos en llegar al hospital, Jasper y Alice se ofrecieron a quedarse con Bree, mientras los demás acompañábamos a Bella. Según ellos la llevarían a dar la vuelta pero para su sorpresa la enana quería dar la vuelta por el hospital, a ella le gustaba mucho este ambiente, no dudaba que ya estuviera haciéndose amiga de las enfermeras o futuros pacientes, desde pequeña le tocaba ir constantemente al hospital donde trabajaba mamá y para visitar a papá así que estaba en su segundo hogar.

Se nos acercó rápidamente una enfermera al ver la blusa de Bella y mía llena de sangre, lo primero que hicieron fue limpiar correctamente la herida para saber qué tan grabe era, pero al darse de cuenta que no era de vida o muerte, nos pidieron el número de seguro para entrar al sistema y por lo tanto a su expediente.

-Señorita Swan soy Maggie y los estaré acompañando en su recorrido el día de hoy-. Nos dijo la enfermera con una sonrisa. –Lo primero como eres menor de edad tendremos que llamar a tus papas-. Esas simples palabras lograron que Bella se tensara. –Llamare al número que aparecen en tu archivo-. Nos explicó.

-¿No podemos hacer otra cosa? Que alguien firme por mí ¿o algo así? Mi padre está ocupado-. Le explicó Bella.

-No cariño no se puede eso solo lo hacemos cuando ingresa alguien en peligro y una persona se hacer responsable solo por el momento, ya que no podemos perder tiempo, pero como no es el caso tendremos que hablar con tus padres, pero no te preocupes estoy segura de que no estará tan ocupado como para no preocuparse por su hija, los hijos siempre son nuestra prioridad así que no te preocupes se dará tiempo-. Le dijo la amable enfermera con una sonrisa, la pobre no conocía a los padres de Bella.

-Si claro se dará tiempo-. Dijo Bella en voz baja, para la enfermera que se acababa de ir no la escuchara. –En cuanto tenga la mayoría de edad lo primero que haré será cambiar esos malditos papeles-. Dijo ahora enojada.

-Todo estará bien-. La intente tranquilizar con suaves caricias en su mano. Rosalie y Emmet se encontraban en la sala anterior esperándonos.

-Gracias por estar aquí y aguantar toda esta mierda-. Me dijo mientras se recargaba en mi hombro.

-Al contrario gracias por permitirme estar aquí-. Le dije mientras le pasaba un brazo por sus hombros, cuando todo había pasado tenía miedo de que como siempre me alejara, pero había sido tan reconfortante que por primera vez confiara en mí, sentía que estábamos haciendo un gran avance.

Bella se estaba quedando dormida, al parecer las emociones de hoy la habían agotado, pero no tuvo oportunidad ya que la enfermera había regresado más pronto de lo que pensamos, al parecer no había tenido mucha suerte porque ya no se miraba tan sonriente como hace rato.

-Tu padre dijo que estaba ocupado, pero que mandara a tu tutor el cual no ha de tardar, entonces creo que podemos pasar para que el doctor te mire-. Le dijo la enfermera un poco incomoda, a lo que Bella asistió y se paró de la silla sin soltar mi mano.

-¿Puede pasar conmigo? No quiero entrar sola-. Le explicó Bella, al parecer la enfermera se sentía tan mal que nos dejó pasar juntos.

-Cuéntenme qué pasó chicos-. Nos dijo el doctor muy amable.

-Me caí, estaba jugando con un amigo e iba corriendo y me tropecé, tuve tan mala suerte que mi cabeza le atino de lleno a un tronco-. Le explicó Bella.

-No creo que sea tan mala suerte-. Le dijo el doctor de aparentemente unos 50 años mientras revisaba la herida. –Pudiste haberte golpeado contra una roca y el golpe pudo haber sido en una parte más delicada y aun así dependiendo de las consecuencias te sabría decirte si tuviste buena suerte o mala suerte, en este caso te mandare a hacer unas tomografías para ver si no hay daño, después de eso te diré si tuviste mucha suerte o mala suerte-. Terminó el doctor con una sonrisa, le habló a la enfermera que nos había acompañado antes, fuimos hasta una sala de donde salió otra enfermera para llevársela y ninguno de los dos la pudimos acompañar.

-Estará bien no te preocupes-. Me dijo la enfermera cuando noto que estaba bastante nervioso.

-Eso espero-. En mi voz se notaba la preocupación, no me gustaba dejarla sola, menos en estos momento después del episodio que tuvo.

-Sabes es tan raro, son tan pequeños pero su relación parece tan sería, se miran de una manera que es raro de ver, la mayoría de las parejas incluso ya casadas quisieran tener algo como lo que tienen ustedes, es bonito se mira a distancia el gran amor-. Me dijo logrando una sonrisa en mi rostro.

-La quiero mucho-. Le dije sin saber por qué.

-Eso no te lo cuestiono-. Me dijo con una sonrisa. –Y ella se ve que también te quiere demasiado es de ese amor que no necesita palabras para saber que está presente-. Esas palabras lograron que mi corazón palpitara más rápido, me gustaba que alguien que no nos conocía lo pudiera ver. –Mira ahí viene-. Me dijo y rápidamente me levante para ver cómo estaba.

-¿Cómo te fue-. Fueron mis palabras en cuanto me acerque.

-Estoy bien, señor preocupón-. Me dijo con una sonrisa provocando otra en mi rostro.

-Bueno chicos porque no se sientan un rato, en lo que voy por sus resultados para luego regresar con el doctor-. Nos dijo la enfermera con una sonrisa.

Estábamos esperando cuando el celular de Bella empezó a sonar, pensamos que serían los chicos preocupados pero para nuestra sorpresa en la pantalla se podía leer "Charlie". Con algo de nerviosismo Bella apretó la tecla contestar y lo puso en en volumen alto para que lo alcanzara a escuchar.

-Charlie-. Le dijo Bella de forma vacilante.

-¡Me puedes explicar! ¿En qué estupideces andas metida ahora?-. Le dijo en un tono tan helado que no sabía si cuando estuviera muy enojado me saldría el mismo de inmediato Bella se tensó incluso yo me sentí a la defensiva, ella me había contado unas cuantas historias pero era muy diferente escucharlo.

-No estoy metida en ninguna estupidez-. Le dijo Bella enojada.

-¡No me mientas! Una maldita enfermera acaba de marcar a mi oficina, interrumpiendo una junta muy importante, diciendo que tengo que ir al hospital y tienes el descaro de decirme que no estas metida en otra estupidez-. Podía saborear el veneno que destilaba su voz, era tanto que te producía malestar.

-Entonces sabrás que estoy en el hospital y no en la carcel, no veo el caso de tu llamada, Dios no quiera que pierdas más de tu valioso tiempo, ya me dijo la enfermera que mandaras a Stefan a firmar los documentos, te doy un consejo si no quieres perder más tiempo en un futuro, manda a tu abogado y dile que cambien la documentación del hospital para que marquen directamente a Stefan y listo, es una estupidez que no se te haya ocurrido antes-. Le dijo Bella con voz tan parecida a la de él.

-¡A mí no me hablas así! Y si no fueras tan estúpida no tendría que tomarme estas malditas molestias, no sabes cómo…-.

-Maldices el día que nací, lo sé-. Termino por él Bella sin ningún sentimiento en su voz y yo no podía creer que un padre pudiera decir eso. –Si ya terminaste estoy ocupada-. Prosiguió pero solo se escuchó que habían colgado el teléfono. –Siento mucho que hayas tenido que presenciar eso-. Me dijo con pesar.

-No sientas nada el problema es él no tú, ¿Sabes que siempre estaré ahí para ti verdad? Pase lo que pase siempre podrás contar conmigo para lo que sea, yo siempre estaré ahí para lo que necesites-. Le dije las palabras que querían que siempre estuvieran en su mente. Y ella asistió mientras me abrazaba, aún seguía un poco en shock, mientras ella no parecía sorprendida más bien acostumbrada, no entendía como un padre podría actuar así y destilar tanto veneno hacía sus hijos, pero cada vez entendía más el comportamiento de Bella y porque se comportaba así.

-Vengan chicos, el doctor los está esperando-. Nos dijo la enfermera con una sonrisa, la seguimos de nuevo al consultorio.

-Bueno Isabella yo creo que tienes muy buena suerte-. Nos dijo el doctor con una amplia sonrisa en cuanto entramos eso logro tranquilizarme un poco. –Tengo que decirte que al principio tenía miedo de que hubiera algún daño interno por lo fuerza del golpe, pero este no fue el caso, no existe ningún riesgo, solo te daré unos medicamentos y unos pasos a seguir-. Dijo mientras escribía en una receta. –Las primeras pastillas son para el dolor y la inflamación estas te las tomaras cada 8 horas y las segundas son para la infección no queremos que la herida se infecte estas te las tomaras cada 12 horas, todas estas te las tomaras por 7 días sin ninguna interrupción ¿Alguna duda?-. Nos preguntó.

-No todo claro-. Dijo Bella y yo asistí.

-Ahora seguimos con las indicaciones, pongan mucha atención que es importante-. No podía estar más atento, hasta ganas tenía de pedir una pluma para tomar nota. –Primero y más importante, intenta no dormirte al menos en las próximas cinco horas, segundo esto lo tendrás que hablar con tus padres o alguien que te pueda ayudar-. Esa parte me preocupo porque sabía que no contaba con sus padres, pero me tenía a mí. -Cuando te duermas te tendrán que estar despertando cada dos horas, tercero nada de sol, ni emociones muy fuertes o cargar pesado, al menos por los próximos tres días, si pudieras guardar reposo mejor ¿Entendido?-. Nos preguntó con una mirada seria.

-¿No puedo simplemente poner la alarma cada dos horas?-. Pregunto Bella preocupada.

-No porque no es solo el levantarte, es también el asegurarse que te encuentres bien y en caso de que no sea así hablar rápidamente a urgencias, ¿Hay alguien que te pueda cuidar? Si no te tendrás que quedar hoy en el hospital para que una enfermera te monitoree-. Nos dijo serio.

-No será necesario yo la cuidare-. Le dije recibiendo una mirada agradecida de Bella.

-Muy bien, ya que tú serás el responsable. ¿Tienes alguna duda de las indicaciones que debes seguir?-. Me pregunto con una sonrisa.

-Una vez que la despierte ¿tengo que hacer algo o revisar algo? Y ¿Qué es catalogado cómo emociones fuertes para saber si en necesario que guarde reposo?-. Le pregunte recibiendo una sonrisa de su parte.

-Veo que no te pudiste conseguir un mejor enfermero-. Le dijo a Bella con un sonrisa, logrando que se instalara una sonrisa en su rostro, mientras yo me ponía un poco rojo.

-No, la verdad es que no puedo tener un mejor enfermero-. Le dijo Bella con una sonrisa mientras tomaba mi mano.

–Bueno respecto a las preguntas anteriores, no solo tienes que asegurarte que este consiente y emociones fuertes es brincar, correr, enojarse muy fuerte, cargar cosas pesadas, algo que la fatigue-. Me explicó el doctor

Una vez que todo quedo claro nos despedimos del doctor, la enfermera nos explicó que los documentos ya habían sido firmados por el tutor de Bella el cual ya se había ido, por lo que ya solo teníamos que pasar por el medicamento. Al salir de esa área nos encontramos con Rosalie y Emmet que nos estaban esperando.

-¿Cómo les fue?-. Nos preguntó Rosalie en cuanto salimos.

-Bien, al parecer Emmet tenía razón y tengo la cabeza dura-. Les dijo Bella con una sonrisa.

-Ya decía yo que Bella es cabeza dura, pobre árbol no se la esperaba-. Dijo Emmet mientras hacía cara de fingido pesar. -Deberíamos tener cuidado con todos esos ecologistas, no nos quieran linchar-. Prosiguió mientras volteaba a todos lados como si esperara que alguien lo atacara, por lo que recibió una mirada de enojo de Bella.

Fuimos rápidamente a la farmacia del lugar y de ahí nos fuimos a buscar a los demás, fue interesante cuando los encontramos, Alice y Jasper estaban sentados platicando, mientras Bree estaba platicando muy entretenida con las enfermeras que se estaban en el área de registro, parecía que ya había hecho grandes amigas.

-¡Bella, Edward!-. Grito mientras salía corriendo hacia nosotros, una vez que nos miró. -¿Qué te dijo el doctor Bella, ¿Te inyecto? ¿Te dolió?-. Le pregunto como si hubiera dicho que sí.

-Me fue muy bien y no me inyecto pero si me dio medicamento y ya nos podemos ir-. Le dijo Bella con una sonrisa.

-Muy bien me iré a despedir-. Le dijo mientras se daba la vuelta y se iba a despedir de sus nuevas amigas.

-Eso es hacer amigas rápido-. Me dijo Bella y yo solo asentí, mientras mirábamos a Bree darle un beso en la mejilla a las enfermeras, prometiendo que si volvía aquí las vendría a visitar.

-Desde que llegó, parecía que había venido miles de veces y conocía a todos, tengo que decir que hasta me sentí un poco ignorada, ya había planeado miles de actividades para entretenerla y resulta que me ignora-. Dijo Alice con un puchero.

Una vez que salimos del hospital Alice, Emmet y Bella dijeron que deberíamos ir a comer porque ya era tarde y no habíamos comido, en cambio Rosalie y yo alegábamos que era mejor que nos fuéramos a mí casa y ahí pedíamos algo de comer para que Bella pudiera descansar, mientras Jasper y Bree decidieron quedarse en silencio, por lo que la mayoría gano sobre todo por los argumentos de Bella que dijo que ir a comer no era nada cansado al contrario necesario para que se pudiera tomar los medicamentos de una vez y sostuvo su teoría diciendo que si llegábamos temprano a casa se quedaría dormida antes de que las cinco horas pasaran.

Así que nos encontrábamos en un restaurant que estaba en la orilla del muelle, con una hermosa vista, los chicos no tardaron en devorar todo lo que habían pedido. Una vez que terminamos de comer y le pase sus pastillas a Bella, quisieron ir a dar la vuelta, yo no estaba de acuerdo con eso porque todavía había sol y el doctor había dicho que nada de sol para Bella. Por lo que nosotros nos quedamos sentados en una banca que estaba cubierta por un frondoso árbol, mientras los chicos acompañados por Bree se iban a dar la vuelta por el muelle.

Me encontraba muy a gusto, sentado en esta banca ahora si me parecía una gran idea quedarnos aquí para que los chicos dieran la vuelta y por la mirada relajada de Bella podía ver que ella pensaba lo mismo.

-Mi mente me hizo una mala pasada en el parque-. Empezó a hablar Bella mientras se tocaba las manos de forma nerviosa, su tranquilidad se había ido muy lejos.

-Bella si quieres no tienes que explicarme en este momento, después que estés más tranquila-. Quería saber lo que había pasado, pero no quería que se alterara en este momento.

-Prometí que no huiría de ti y eso estoy intentando hacer, no quiero que pase más tiempo y termine perdiendo el poco valor que tengo, quiero que te des cuenta que confío en ti, tanto que siento que te lo tengo que contar-. Me dijo Bella en voz baja.

-Siempre estaré aquí para lo que necesites, en cualquier momento-. Le dije mientras le tomaba la mano, dándole el valor que necesitaba.

-Antes de que mi abuela muriera me regalo un cachorro, era un hermoso Schnauzer gris con blanco muy parecido al que tenía la niña el día de hoy, se llamaba Jack-. Dijo Bella mientras se abrazaba a sí misma. –Creo que me lo dio cuando se dio cuenta de que no le quedaba mucho tiempo de vida, recuerdo que cuando me lo presento, que era para que nunca me sintiera sola y me diera cuenta que alguien me cuidaba ya sea en el cielo o aquí, al principio no le tome importancia a sus palabras, ni siquiera cuando falleció las comprendí, en alguna parte de mi inocente mente pensé que contaría con mi familia, pero no tarde mucho en darme cuenta que no tenía a nadie, entonces comprendí sus palabras Jack era mi fiel amigo-. Sin pensarlo tome su mano para que sintiera que no estaba sola. –Él se convirtió en mi única familia, no podía pasar ni un solo día que no lo viera o no estuviera con él, era mi puerto seguro, no sé si alcanzo a explicar la importancia que tenía para mí-. Me dijo.

-Creo entender, eras una niña de seis años que no contaba con nadie más que con su perro para no sentirse tan sola-. Intente resumir lo que me había contado y ella asistió.

-Pasaron los años y era el cumpleaños número ocho de Jessica-. No paso desapercibido que se refería al cumpleaños de Jessica y no al de ella, recordé que me dijo que desde su abuela no lo había celebrado de nuevo, me prometí que este año seria diferente. –Estaba todo arreglado incluso yo tenía un bonito vestido, Sue me había traído dando vueltas porque Jessica tenía que lucir espectacular, en un suspiro que me dieron salí al patio no había visto a Jack. Sabías que los Schnauzer son perros que también son muy dependientes de sus dueños, supongo que eso nos hacía un excelente equipo-. Me dijo cambiando un poco de tema. –Bueno el pobre estaba amarrado, a un pequeño palo que estaba semi puesto, solo para que le diera la sensación de que no podía moverse, cuando me vio empezó a llorar y sin darme cuenta me quede con él más tiempo del que pretendía-. Sus ojos se empezaron a volver vidriosos.

-Todo está bien cariño, yo estoy contigo-. Le dije mientras le daba una caricia en su mano.

-James llego gritando, estaba muy enojado porque Jessica le había dicho que yo había roto su estúpido videojuego, pero yo no lo había tocado ella había estado jugando con el, yo le tenía tanto miedo porque siempre ha sido una persona muy cruel y violenta, que empecé a llorar intentado explicarme, pero eso solo lograba que se enfureciera más, empezó a ponerse violento-. Se quedó callada mientras un estremecimiento sacudía su cuerpo, logrando que me tensara cada vez más imaginando lo que había sucedido. –Me aventó muy fuerte y cuando pensé que me iba a golpear, Jack había cometido el gran error de desatarse para intentar defenderme, James tomo el palo que ahora se encontraba suelto y lo empezó a golpear, yo intente defenderlo juro que intente defenderlo con todas mis fuerzas-. Dijo mientras la voz se le quebraba y las lágrimas empezaron a caer, me partía el corazón verla así. -Pero no pude hacer nada, solo se detuvo cuando ya lo había matado, era una escena horrible, su pelaje color claro estaba rojo por la sangre-. Se tapó la cara con sus manos como si intentara tapar el recuerdo.

-No pasa nada cariño-. Le dije mientras la abrazaba, estaba impactado no podía creer que existiera ese tipo de crueldad y que ella había tenido que vivir con ella, ahora entendía el miedo irracional que tenía por su hermano, era una persona sanguinaria.

-Lo abrace y llore y llore esperando que se despertara aunque sabía que no lo haría, había mucha sangre alrededor era una escena horrible, pero aun así me abrace a él pidiéndole que no me dejara, no tardó mucho en llegar Sue y Charlie-. Dio un suspiro intentando tranquilizarse y eliminar el recuerdo.

-¿Qué hicieron?-. Le pregunte no podía imaginarme lo que harían al ver de lo que su hijo era capaz.

-No hicieron nada, solo dijeron que me callara y que tenían que limpiar todo el desastre antes de que llegaran los invitados, incluso recibí un gran regaño por arruinar el vestido-. Dijo con ironía en su voz Dios ¿Qué había mal con esos sujetos? ¿Cómo había podido sobrevivir Bella a tanto? –Ese día sentí que algo se rompió en mí, el pequeño lazo que tenía con esas personas se había roto, toda esperanza de que un día me quisieran se murió, ya no quería tener nada que ver con ellos, empecé a trabajar duro en mis clases de danza porque quería huir de ahí, pero como sabrás eso tampoco resulto-. Me dijo con una sonrisa carente de felicidad. –Bueno ahí tienes lo que paso, ciertos cosas me hacen revivir ese momento, sobre todo la sangre no soporto verla, pero hoy al ver la niña y un perro fue demasiado para mí, ese tipo de reacciones es algo que no puedo he podido superar, eso fue lo que también me paso cuanto te peleaste-. Me dijo con pesar.

-¿Nunca fuiste al psicólogo?-. Le pregunte porque tenía que superar sus miedos y una escena así no era fácil de superar.

-Claro que sí, era como si hubieran matado a mi hermano delante de mí-. Me dijo con una sonrisa superficial. –No había manera de que durmiera después de esa escena, mis gritos por la noche los tenían artos así que no les quedo de otra que llevarme, pero no funcionó en mucho, las pesadillas terminaron pero el miedo a la sangre seguí presente, la psicóloga no tardó mucho en darse cuenta que mi familia era un gran obstáculo, quiso hablar con ellos para que fueran a terapia y mostro su interés por atender a James, pero ya te imaginaras que eso no era una opción, rápidamente me sacaron de ahí, la doctora amenazó con denunciarlos y sepárame de ellos pero nunca sucedió eso, supongo que el dinero de mi familia les gusto más, pero estaba muy chica muchas cosas se me iban-. Dijo encogiéndose de hombros. –Ahora entiendes también porque no me gustan los videojuegos fue debido a que por ellos paso todo, ni las mascotas no se me hace justo el nivel de lealtad que regalan-.

-Siento mucho todo lo que tuviste que vivir, no te merecías eso y quiero que sepas algo-. Le dije mientras tomaba su barbilla para que me viera a los ojos. –No estás sola, tienes a Bree, a mamá, grandes amigos que se preocupan por ti y sobre todo me tienes a mí, nunca permitiré que te sientas sola otra vez-. Esperaba que mis palabras se le quedaran grabadas.

-Gracias eres el mejor-. Me dijo mientras me daba un beso lleno de sentimientos, seguido de un abrazo. –Te quiero tanto-. Esas palabras lograron que mi corazón latiera más rápido.

-Yo te quiero más-. Le conteste y seguimos abrazados.

-¡Miren, miren!-. Llegó corriendo Bree. –Me compre una pulsera ¿Les gusta?-. Dijo mientras nos enseñaba una pulsera color rosa. –Alice dijo que estaba muy bonita-. Parecía muy emocionada.

-Está muy bonita Bree, ¿Cómo te la pasaste con los chicos?-. Le contesto Bella.

-¡Muy bien!-. Le contesto aun emocionada. –Ellos me caen mejor que Erick y la mosquita muerta-. Me dijo viéndome a los ojos y sorprendiéndome con la última frase, pero sabía quién se la había enseñado.

-Bueno es mejor que nos vayamos, los chicos nos están esperando-. Dijo Bella mientras se paraba y empezaba a caminar para intentar salir de la situación.

-Bree es de mala educación que le digas mosquita muerta a alguien-. Le regañe mientras caminábamos.

-Pero Bella le dice así-. Escuche que Bella se empezaba a ahogar con su propia saliva sabía que tenía que estar involucrada. –Y no es malo tiene sentido ¿Sabes por qué se les dice a las personas mosquitas muertas?-. Dijo muy sería Bree, parecía totalmente de acuerdo con el apodo y Bella solo me dio una mirada de disculpa, pero detrás de ese pequeño puchero podía verla llena de diversión.

-Pero no es de buena educación decirle así a las personas, sabes que los apodos son una falta de respeto-. La intente convencer.

-Pero ella se lo merece-. Se defendió.

-Bree, yo solo la llamó así cuando ella no me escucha, que te parece si ese apodo lo dejamos entre nosotras para que las personas no se sientan ofendidas cuando las digas-. Le dijo Bella mientras le guiñaba un ojo.

-Está bien Bella-. Le dijo antes de salir corriendo hacia los chicos.

-No sé si regañarte por llevar a Bree por el mal camino o estar sorprendido por la facilidad con que la convenciste-. Le dije porque a pesar de todo no podía estar enojada con ella.

-No puedes pedirle que no le diga así cuanto tu hermana se siente amenazada por Ángela debido a lo que sucedió, es su manera de sentirse mejor y marcar las distancias y al mismo tiempo señalarte de que no se siente nada feliz con tu amistad, por lo que deberías felicitarme por convérsela de que no es inteligente que lo diga delante de medio mundo-. Me dijo Bella orgullosa de sí misma y confundiéndome, no sabía si sus palabras era ciertas. –A demás de que mosquita muerta es un excelente apodo al menos tu hermana no miente al decirle así, es una gran hipócrita ya te darás cuenta-. Agrego ahora con una sonrisa maldosa. -Por lo que creo que deberías felicitarme con un gran beso-. Dijo con una sonrisa mientras ponía sus brazos alrededor de mi cuello, antes de empezar a besar tentativamente mis labios logrando que olvidara de todo.

Bella POV

Llegamos alrededor de las seis de la tarde a la casa de Edward y tal como son los chicos decidieron invitarse solos a ver una película, así que nos encontrábamos todos en una pequeña sala, viendo la película de Batman, había sido la ganadora ya que tenía acción, romance, historietas y sobre todo era apta para Bree. Me gustaba mucho esa película pero mis ojos se estaban cerrando, el pobre de Edward tenía que estar moviendo mi hombro cada dos minutos ya que según él faltaba casi una hora para que me pudiera dormir.

A la mitad de la película los chicos decidieron que ya hacía hambre de nuevo e iban a pedir una pizza, eso hizo que mi cerebro se despertara por completo debido al antojo, escuche a Edward reírse entre dientes cuando se dio cuenta que la comida me había despertado, por lo que lo premie con una mirada de reproche.

Estábamos al final de la película y pizza cuando llego Esme que se quedó un poco sorprendida por la invasión en su sala, pero tan linda como era quito su cara de sorpresa y nos regaló a todos una cálida sonrisa.

-Hola chicos-. Nos saludó Esme con una sonrisa.

-Hola señora Cullen-. Se escucharon todos en coro.

-Mira mamá, ellos son Jasper y Rosalie son hermanos, Rosalie es novia de Emmet, que es gemelo de Alice que es novia de Jasper el primero, no es muy curioso-. Le dijo Bree emocionada mientras le daba un abrazo de bienvenida.

-Somos un poco acéntricos-. Dijo Rosalie con cara de disculpa. Y para nuestra gran sorpresa ocurrió algo que no esperábamos ni en un millón de años.

-Gusta una rebanada de pizza señora Cullen-. Dijo Emmet mientras estiraba un plato con dos rebanadas de pizza hacia Esme, dejándonos con la boca abierta a todos, él estaba ofreciendo comida en lugar de sambutírsela toda.

-Gracias Emmet es muy lindo de tu parte, la aceptare porque muero de hambre y solo díganme Esme-. Le dijo mientras se sentaba con nosotros, recibiendo una sonrisa del grandulón porque recordó su nombre.

-¿Qué?-. Nos preguntó Emmet al darse cuenta de nuestra cara. –Tengo que ser educado porque estamos invadiendo su sala-. Se defendió mientras le daba otra mordida a su rebanada.

-Oh no te preocupes por eso, me agrada mucho que estén aquí-. Le dijo Esme con una sonrisa. -¿Y Cómo les fue?-. Preguntó aun con una linda sonrisa que un segundo después desapareció. –Dios Bella ¿Qué te pasó?-. Dijo mientras dejaba su comida a un lado y venía a revisar mi cabeza, por su cara debía tener muy mal aspecto.

-Me caí y golpe contra un tronco, pero según el doctor no fue nada grabe, solo necesito tomar unos medicamentos y no dormir por el momento-. Le explique mientras ella seguía revisando tiernamente mi cabeza, me preguntaba si ya se había deformado como dijo Rosalie.

-Oh cariño debe dolerte mucho-. Me dijo Esme con cara triste. -¿Quieres que te prepare un chocolatito caliente para que te sientas mejor?-. Agregó tomándome la mano y viéndome con preocupación, quería hacerme chocolate aunque venía cansada del trabajo para que me sintiera mejor, esos sentimientos me llegaron al alma, desde la muerte de mi abuela nadie había intentado hacerme chocolate caliente después de un mal día, saber que esta gente se preocupaba por mí era tan reconfortante.

-En realidad no duele estoy tomando pastillas para el dolor, pero muchas gracias por la oferta es tan amable-. No necesitaba un espejo para saber que tenía los ojos vidriosos, sin pensarlo le di un abrazo estaba tan agradecida, cuando vives una vida como la mía aprendes a valorar estos momentos.

-Oh cariño, debiste haberte asustado mucho-. Me dijo Esme mientras me regresaba el abrazo, ahora entendía porque Bree y Edward siempre la estaban abrazando, sus brazos eran tan cálidos y reconfortantes, cuando estaba más chica extrañaba mucho los abrazos de la abuela, pero con el tiempo la sensación fue desapareciendo hasta el punto donde me era difícil recordarlos, pero en este momento sabía porque los anhelaba tanto, era irónico como muchos nunca aprenden a valorar estos momentos. –Iré a prepararte una taza-. Me dijo mientras tomaba mi cara y ponía un beso en mi frente y yo solo pude asentir. -¿Alguien más quiere una taza?-. Les pregunto Esme y todos asistieron.

-Yo te ayudo Esme, soy el mejor en la cocina-. Se paró un enérgico Emmet para seguir a Esme, Edward tomo mi mano y deposito un beso en la palma viéndome a los ojos, no necesito palabras para recordarme que él estaba ahí que siempre estaría a mi lado y yo me recargue en él abrazándolo.

-No sé si tu madre pueda sobrevivir a Emmet en la cocina-. Dijo Rosalie con preocupación.

-Es muy inteligente, sabrá manejarlo-. Le dijo Edward con una sonrisa.

Veinte minutos después se encontraban ocho tazas de chocolate con bombones acompañado de pan tostado, al parecer Esme había logrado domar a la bestia y esta lo amaba, yo que Rosalie y Edward me empezaba a preocupar.

-¿Y dime Emmet o Alice cómo son sus padres?-. Les preguntó Esme.

-Mi padre es un importante biólogo y mi madre es una renombrada filosofa-. Dijo Emmet y podía ver la boca de Edward literalmente abierta, eso me hubiera dado mucha risa si no estuviera también tan sorprendida, pero al contrario de Edward alcance a controlarme. –No entiendo porque todos se sorprenden soy un chico inteligente y aunque no lo parezca Alice también-. Agregó recibiendo una mirada fulminante de la duende.

-Mis padres son bastante particulares-. Agrego la duende. -Pero aunque no parezca o no lo sepan demostrar se quieren mucho, se conocieron por medio de una conferencia, empezaron a salir y se dieron cuenta que tenían muchas cosas en común y se casaron, no pensaban tener hijos pero un pequeño error y les salieron hasta de dos-. Prosiguió con una sonrisa. -Si lo preguntan no sabemos cómo tuvieron una relación los dos son muy serios y un poco antisociales, por eso Emmet y yo a veces sentimos que tenemos que ser simpáticos, porque socializábamos por ellos, bueno el punto es que cuando se dieron cuenta de que mamá estaba embarazada decidieron enfrentar el problema, los dos son muy maduros, mamá tiene montones de libros sobre bebes cuando le pregunte dijo que ella no tenía la menor idea sobre lo que implicaba tener hijos, así que hizo lo único que sabía muy bien, buscar información-.

-Son bastante raros pero nos quieren y los queremos-. Dijo ahora Emmet con una sonrisa.

-Recuerdo que un día-. Empezó la duende soltando unas risitas, lo que nos dijo que nos contaría algo muy graciosos. –Estábamos con la nana, creo que gracias a ella somos un poco más sociales y no tan excéntricos, mamá estaba leyendo un libro y de repente nos dijo que íbamos a ir a ver a papá, fuimos a su despecho, él pasaba mucho tiempo ahí pero nunca estaba cerrado podíamos entrar y salir cuando quisiéramos, eso sí sin tocar nada-. Dijo con una sonrisa. –Bueno el chiste era que mamá entro seguida por nosotros y le dijo muy seria-. Emmet se empezó a reír como loco, al parecer se había acordado de la escena contagiándonos sin saber que paso. –Benjamín acabo de leer que después de los cinco años, tenemos que dedicar un tiempo especial para estar con ellos, de preferencia un día tú, un día yo y finalmente un día los dos para que nos conozcan a cada uno y nosotros a ellos y así nos cuenten sus problemas en un futuro, como todavía es temprano y no estas ocupado tu saldrás con ellos el día de hoy finalizo mamá, papá como siempre hacía lo que le pedíamos y siendo hombre de pocas palabras solo asistió e intento averiguar a dónde nos podía llevar, la nana le dijo que era buena idea que nos llevara a comer ¿No se imaginan a dónde nos llevó?-. Dijo Alice riéndose fuertemente. -Estábamos sentados en un restaurant cinco estrellas, ni hincada alcanzaba la mesa nunca pude ver mi plato-. Yo no pude evitar soltar una carcajada. –Éramos los únicos niños en el lugar pero papá no parecía darse cuenta de nada, en cambio con cara sería nos preguntó. Y díganme ¿qué piensan hacer en un futuro próximo, ya tienen planes para cuando vayan a la universidad?-. A este punto yo estaba muerta de la risa.

–Por supuesto que no entendimos de que estaba hablando-. Continuó ahora Emmet porque Alice ya no podía hablar. –Un poco exasperado nos dijo ¿qué serán de grandes? Por supuesto que Alice ya tenía planes y le dijo que ella sería una princesa, hubieran visto su cara-. Dijo con una gran sonrisa. –Me la pase aproximadamente media hora escuchando porque Alice no podía ser una princesa, entonces Alice dijo que quería ser una artista y bailar ballet, eso sí lo convenció, en cambio yo le dije que quería ser presidente-. Mis ojos se abrieron de incredulidad

-Y lo acepto, acepto que Emmet quería ser presidente-. Dios no podía ni tomar aire. –A la siguiente semana que salimos con él nos llevó a todo el itinerario que tenía planeado, a mí a clases de ballet y a Emmet a clases de expresión. Pero se llevó una gran decepción ninguno de los dos teníamos las actitudes requeridas, por no decir que éramos un desastre, pero a nosotros no nos importó mucho para la otra semana ya teníamos otra idea, yo quería ser modelo y Emmet luchador, creo que a papá casi le daba un ataque-. Termino ahora Alice con una sonrisa.

Emmet nos platicó del primer corazón roto de Alice, la reacción de su padre cuando había llegado llorando y pidiéndole que golpeara al chico con el que había salido y tuvo que tomar medidas porque es una persona que no puede decir que no, también cómo tuvieron que vivir el mundo de la depresión adolescente, su madre no podía encontrar información confiable sobre las medidas que tenía tomar y como casi se muere cuando su esposo siguió los concejos de una película y llevo chatarra al cuarto de su hija, pero para su sorpresa funciono, ahora cada que no podía controlar la situación, regalaba un bote de helado, con cada historia morí de la risa.

Y así paso la noche con anécdotas, me entere que los padres de Rosalie había fallecido hace tres años y sus tíos que eran muy buenas personas que se habían hecho cargo de ellos, hasta que Jasper cumplió la mayoría de edad y se pudieron mudar solos pero aún seguían al pendiente de ellos. Nos platicaron que su padre era arquitecto y su madre vendedora de bienes raíces un excelente equipo y que eran una familia muy feliz, nadie quiso profundizar más porque no queríamos que se sintieran incomodos, así que regresamos a la historia de los Brandon. En toda la plática decidí quedarme callada y disfrutar de la historias, yo no tenía nada que contar no tenía ninguna historia parecida, yo no había tenido la suerte de todos ellos, incluso los Brando que no pensaban ni sabían lidiar con niños se habían hecho responsables y se preocupaban por sus hijos, los Hale antes de fallecer los habían amado dejándoles grandes recuerdo y los Cullen aunque les faltaba un integrante Esme hacía lo posible porque eso no se notara y su familia estuviera siempre feliz.

Cuando se fueron Edward le preguntó a Esme que si me podía quedar para que me estuviera checando ya que mis padres no se encontraban, ella dijo que no había problema que si necesitábamos algo le habláramos pero pude notar en su mirada que empezaba a sospechar algo, pero no le preste demasiada atención, habían sido muchas emociones por un día estaba muy cansada. Nos quedamos en la recamara de Edward, por supuesto con la puerta abierta, pero eso no impidió que nos acurrucáramos, Edward rodeo mi cintura y yo pegue mi espalda a su pecho, se sentía tan a gusto que no tarde en quedarme profundamente dormida.

Escuche la alarma sonar pero tenía mucho sueno y estaba muy a gusto, no tarde mucho en sentir que Edward se tensaba y eso logro ponerme alerta, hasta que me di cuenta del motivo, su mano se encontraba adentro de mi blusa acomoda en mi abdomen, antes de dormirnos no había estado ahí pero parecía que teníamos el caso de mano traviesa, intento quitarla despacio pero se lo impedí me gustaba su nuevo lugar.

-Ahí está bien-. Lo sentí tensarse aún más cuando escucho mi voz, pero una vez que entendió mis palabras se relajó. -Vamos a intentar seguir durmiendo estoy muy cansada-. Le dije en un susurro.

-Descansa yo te cuido-. Me dijo mientras me daba un beso en la sien y me quede dormida pensando lo mucho que lo amaba.


Gracias a todos los que me dejaron Reviews, a los que me agregaron a favoritos y a los lectores silenciosos, por ustedes es que estoy comprometida con esta historia.

Hola tarde pero segura les traje un capítulo largo y lleno de historia, aquí les presento la vida de la mayoría de nuestros personaje, conocimos la historia de amor de Carlisle y Esme, a la familia Brandon ¿Se la esperaban así? La triste historia de la familia Hale y sobre todo vivimos un pedacito de la infancia de Bella, ya sabíamos que la pobre no la había tenido fácil pero ¿Qué les apreció?

Rossy-Bells Cullen: Hola creo que mi loco horario de actualizar hace que la mayoría se desvele un montón, espero que puedas rendir en la uni si no me hechas la culpa a mí no hay problema jejeje. Me alegra que te guste ;) Qué te pareció esperabas que se diera cuenta Esme.

Esmeraldamr: Hola espero que te encuentres mejor, ya viste que por primera vez Bella reacciono bien a la situación o bueno tan bien como sus miedos se lo permitieron, al menos ya confío y nos contó el porque de sus traumas. También vimos la relación Charlie vs Bella desde la perspectiva de Edward. Adoro tus hipótesis jejeje. No diré nada de la universidad porque se vendrán grandes cambios y tengo que admitir que bastante drama. En el próximo Charlie se enterara de la relación de su hija, pero creo que no será la reacción que esperas, hare todo lo posible para tenerlo antes de tiempo para que no me odies :D Para que veas que no soy tan mala te daré una respuesta Carlisle si despierta, pero eso traerá grandes sorpresas y mucho más drama jajajaja. No te preocupes me encantan cuando me cuentan sus conclusiones y esos hacen que se me afloje la lengua y de unos cuantos adelantos jejeje PD: No falta mucho ;)

Nora: Que te puedo decir Nora estos son unos pillos y salieron vivos de esta ;) veremos cuanto les dura la suerte jajaja

Guest: Me alegro que te haya gustado y el pobre tuvo que recurrir a su primer baño de agua fría jajaja.

Debora: Si tenían que ser interrumpidos solo era el principio ;) así como esta ya tenemos a un caballero en su brillante armadura, pero ese opción que me diste no se me va de la mente :D

.Life: Hola si las cosas se están poniendo en terreno seguro, por eso quería que pasara tiempo entre chicos ;) Ross y Jasper tienen una gran historia ya conocimos solo una pequeña parte de ella, pero ya vimos hasta que nivel entiende Rosalie a Bella fue la única que supo tratar con lo sucedido.

.5: Hola y bienvenida, muchas gracias por tus palabras y no te preocupes no la dejare a la mitad, aquí me tendrás mínimo cada semana ;) Cualquier crítica, duda o incertidumbre que ya no soportes más házmela saber y si puedo intentare aclarártela ;)