Capítulo XXVIII
-¡Bella!-. Escuche la voz de Edward, por lo que lo volví a intentar abrir la puerta del carro no quería verlo. –¡Bella!-. Me volvió a decir ahora tocándome el brazo su contacto me fue tan doloroso que hizo que un sollozo se me escapara, al escucharlo me volteo rápidamente. –Dios Bella-. Me dijo horrorizado cuando vio mi estado. –Perdóname, por favor perdóname, soy un idiota-. Dijo mientras me abrazaba sin poder resistirme lo abrace fuertemente, sentirlo tan cerca provoco que más sollozos salieran de mí, estaba dejando salir el dolor de estas dos semanas, el miedo de perderlo aunque sabía que esto era inevitable, mi estado me lo recordaba a cada momento. –Todo está bien hermosa-. Me dijo mientras me daba besos en las mejillas, ese pequeño gesto hizo que llorara más, porque él ya no lo hacía, ni mucho menos me llamaba así.
Pude durar horas abrazándolo pero se sintieron solo como unos cuantos minutos, él me abrazo sin quejarse, hasta que me desahogue y ya no tuve más lágrimas para derramar, aunque eso no significaba que todos los sentimientos negativos habían desaparecido. Pero él no tenía que vivir este drama que estaba de más, no debía de tener ni fuerza, ni energía y ni mucho menos tiempo para atender un por menor como yo, lo había descubierto por las malas aunque parecía que no me entraba en mi estúpida cabeza.
-Perdón soy una tonta, olvida lo que paso-. Le dije viéndome las manos para no mirarlo a los ojos, debía estar muy cansado y ya tenía suficiente problemas para complicarle más la vida. – Lo mejor es que me vaya, ya es tarde debes estar cansado nos vemos el lunes-. Le dije mientras me daba la vuelta para intentar abrir la puerta de nuevo.
-No, no te vayas-. Me dijo tomándome el brazo de nuevo para darme la vuelta. –No te vayas por favor quédate conmigo esta noche, te necesito-. Me pidió tiernamente, era tan tentadora su propuesta pero a la vez tan mortal.
-No, no es buena idea, es mejor que descanses tranquilo, yo estoy muy... emocional, tú estás casando, no te preocupes estaré bien-. No había ningún motivo para que me quedara.
–Quiero estar contigo, quiero estar como antes de que toda mi vida se convirtiera en un infierno-. Me pidió.
-No creo que sea una buena idea-. No podría soportar quedarme con él y sentirlo tan frío, ya no era tan fuerte, ya no.
-Por favor quédate, te necesito-. Me rogó viéndome a los ojos y como la idiota que era asentí, no podía soportar la idea de que me necesitara y decirle que no, muchas veces le había jurado que siempre contaría conmigo aunque eso me terminará de romper. –Gracias-. Me dijo con un pequeño beso en los labios, que fue incluso más doloroso que su abrazo. –Ven vamos-. Me jalo y caminamos hacía su habitación, me sentía igual que antes como un zombi y con esto mis instintos me recordaban que ya estaba casi toda la obra terminada ya solo faltaba el acto final.
Entramos a su habitación y voltee hacía todos lados como si fuera la primera vez, parecía que hace mucho no entraba a esta parte de la casa, desde que aquella vez que habíamos tenido relaciones muy rápidas no volví a entrar y no volví a dormir con él, cuando él se quedaba yo me iba y si había necesidad de que me quedara me recostaba en el cuarto de Bree o en el sillón ya que ni siquiera podía dormir, estar aquí en su cuarto sola se me hacía más real nuestra lenta separación.
-Puedes ponerte esto-. Me saco de mis pensamientos Edward que me entrega una de sus playeras.
-No gracias estoy bien así-. Eso sería demasiado dolor y además quería poder huir si se presentaba la necesidad.
-Bella por favor-. Me volvió a rogar por lo que asentí, me empecé a retirar la playera sin intentar voltearme, ni llamar su atención, no tenía fuerzas para nada más que lo que él necesitara. Él me ayudo a ponerme su playera, sin intentar nada más, eso era bueno ya que no tenía fuerzas físicas y menos emocionales, eso no quitaba que disfrute al sentir la playera, tenía su olor al igual que toda la habitación, tuve que suspirar para controlar las lágrimas que querían volver a caer. –Perdóname, por favor perdóname-. Me dijo hincándose delante de mí y tomando mis manos, podía ver el dolor y pesar en su mirada, pero no entendía a qué se refería y la verdad era que mi mente solo trabajaba a medias porque la otra mitad ya estaba muy cansada para cualquier actividad.
-No tengo nada que perdonarte, lo entiendo, sé que tienes muchas cosas de las cuales preocuparte, entiendo tus prioridades, no pasa nada-. Sabía que el problema era yo y mis malditos problemas, con los cuales no lo podía atormentar más de lo que ya estaba. Yo nunca podría ser una novia normal, no podía simplemente estar apoyándolo en los momentos difíciles, porque yo tenía demasiados problemas, estaba demasiado rota, necesitaba demasiado tiempo y esfuerzo, uno que ni siquiera sabía si valía que alguien realizara que sentido tenía, al final el resultado siempre sería el mismo.
-Si tienes mucho que perdonarme, te he tratado muy mal cuando tú solo quieres ayudarme-. Me dijo viéndome a los ojos, parecía que mi Edward estaba regresando, era una lástima que la verdadera Isabella también estaba casi de vuelta y su Bella la chica que él conocía se encontraba agonizando.
-Yo sé que tienes mucho estrés, es mucho lo que has estado viviendo, necesitabas sacar con alguien tu frustración y ese alguien soy yo, está bien yo te dije que siempre estaría aquí, no importa pase lo que pase siempre estaré velando por ti-. Le explique, como siempre la verdad a medias.
-No, no tenía ningún derecho a desquitarme contigo-. Me dijo sentándose en el suelo y viendo al mismo lugar. –Me siento culpable, pensé en desconectarlo, creí que estaba lastimando a mamá y a Bree verlo así, te das cuenta, quería desconectarlo para que todos viviéramos más tranquilos y hasta ahorita alguna parte de mi en el fondo quiero reclamarle lo que nos esta haciendo, eso me hace una persona horrible, no me sorprende que él no me quiera ver, parece que supiera que deseaba matarlo-. Sin pensarlo me senté el suelo junto a él y lo abrace. –Eso me hizo pensar en lo egoísta que soy, tanto que quería sufrir todo el tiempo que él estuviera sufriendo, no quería contar con tu compresión ni apoyo, no la merezco, hasta hoy que por fin me di cuenta que estaba volviendo a ser egoísta porque te estaba lastimando en el camino, por favor perdóname, te juro que no volverá a suceder, no te quiero perder, te extraño, te amo con todo mi corazón-. Me dijo con sus ojos vidriosos.
-Yo también te amo y no me vas a perder por esto… ya te dije aquí estaré para ti y tú no eres una persona horrible, solamente quieres proteger a los que más amas que son tu mamá y Bree, desde muy chico tuviste que tomar el papel de hombre de la casa, por eso harías todo lo que fuera por no verlas sufrir y verlas de esta manera te confunde y no sabes que hacer para solucionarlo, recuerda que eres un buen hombre el mejor que he tenido el placer de conocer-. Al terminar de hablar me beso con amor, un beso que llevaba dos semanas sin recibir por lo que atesore, nunca sabría cuándo sería el último pero algo me decía que sería pronto.
-Gracias por todo, te amo-. Me dijo con su frente recargada en la mía.
-Cuando quieras-. Le dije intentando bloquear todos mis malos pensamientos, ahora me necesitaba y siempre antes que yo estaba él.
Me levante y le tendí mi mano para ayudarlo a levantarse también, pero al jalarlo casi hace que me caiga, al parecer no solo mi mente estaba cansada si no también mi cuerpo, nunca había sido una persona débil pero ahora toda yo se encontraba sin fuerzas, pude ver un poco de tristeza en su mirada pero no le tome importancia porque no tenía fuerzas para descifrar, por lo que lo jale para que nos acomodáramos en la cama, él se acostó viendo al techo y tenía ganas de recargarme en su pecho como lo hubiera hecho normalmente, era nuestra posición usual, pero no tenía la valentía, tenía miedo de romperme por lo que me puse de lado viendo hacía la puerta, prácticamente le estaba dando la espalda pero era más seguro de esa forma, no paso mucho tiempo cuando sentí el brazo de Edward rodearme sin decir ni una palabra entrelazo sus dedos con los míos, recargandolos en mi abdomen, eramos la típica pareja haciendo cucharita y se sentía tan bien, suspire sentía que este era mi lugar, esperaba poder conservarlo el mayor tiempo posible por egoísta que resultara.
-Buenas noches-. Me despedí en un susurro me sentí tan a gusto que el cansancio empezó a ser huella en mí.
-Que descanses hermosa-. Me contesto con una beso en la cabeza antes de que callera en la profundidad.
-Bella, Bella-. Escuche un mormullo y débil movimiento en mi hombro, por lo que obligue a mis ojos a abrirse y frente a mí esta Bree con su carita todavía adormilada.
-¿Qué sucede hermosa?-. Le pregunte intentando levantarme, pero Edward me tenía fuertemente abrazada por lo que al sentir que me moví gruño aun dormido, esa sensación me gusto hace mucho que no estábamos así.
-Tuve una pesadilla ¿puedo dormir con ustedes?-. Me dijo con su carita triste.
-Claro que sí, vente hermosa-. Le dije mientras abría las cobijas para ella, que no dudo ni un segundo en acostarse, de espalda a mí por lo que la abrace.
-Gracias-. Me dijo mientras se acurrucaba.
-Siempre que quieras linda-. De hecho era justo lo que necesitaba sentir a las personas que más amaba a mí alrededor. -¿Quieres contarme de que iba tu sueño?-. Le pregunte aunque me hacía una idea con todos los problemas que había.
-Soñé que todos se iban y me dejaban sola, que me abandonaban -. Me dijo insegura y con sus ojitos llenos de lágrimas.
-Te puedo prometer que eso nunca pasará-. No podía prometerle que yo siempre estaría aquí, pero estaba segura de que Edward no la dejaría. –Tu hermano te ama demasiado para pensar en dejarte alguna vez-. Le prometí.
-¿Lo prometes?-. Aún podía ver el miedo en sus ojos.
-Lo prometo-. Le dije sería. –Aclarando ese punto, vamos a dormir-. Le dije pegándola más y esperando que nos venciera el sueño de nuevo.
Empecé a sentir unos delicados besos en mi mejilla y sabía de quién provenían lo que me saco una gran sonrisa incluso antes de que terminara de despertar, por primera vez en dos semanas las ganas de sonreír se hacían presentes, al abrir mis ojos mire a Edward con el cabello más alborotado de lo usual y ya traía puestas sus gafas, sin pensarlo un fuerte suspiro salió de mí al verlo, era un gran descanso saber que no había cambiado de opinión y no volvía a ser indiferente.
-¿Y ese suspiro?-. Me pregunto curioso.
-Es que es bueno despertar así-. Le dije con una sonrisa tímida.
-Yo sería el que debería estar suspirando, eres hermosa-. Me dijo dándome un piquito, lo hubiera profundizado pero Bree estaba dormida a un lado. –¿Cómo termino aquí la enana?-. Me pregunto finalmente.
-Tuvo una pesadilla anoche-. Le informe y la preocupación baño su rostro, pero solo asistió.
-Bueno hice el desayuno así que ya es hora de despertar dormilonas-. Dijo un poco alto mientras le hacía cosquillas a Bree, para que se levantara.
-¡No Edward no!-. Grito Bree despertándose y huyendo de su hermano que no le daba piedad. –Ya está bien me voy a levantar-. Prometió Bree.
-Solo porque ya te vas a levantar-. Dijo Edward con un gran sonrisa, sin pensarlo una enorme sonrisa idiota estaba en mi rostro, Bree tenía las mejillas sonrojadas y una sonrisa en su rostro y Edward la miraba como antes, como si el mundo girara a su alrededor. Tuve que parpadear varias veces para alejar las lágrimas que querían correr por mis mejillas, los había extrañado, verlos tan felices me hacía creer que podía salir de esta, me hacía querer engañarme de nuevo, pero aunque esto no era cierto era bueno saber que pasara lo que pasara ellos estarían bien. –Entonces a lavarse los dientes que la comida se enfría-. Nos dijo aplaudiendo y Bree se levantó corriendo al baño yo lo hice con más calma, no sin antes darle un fuerte abrazo a Edward demostrándole lo mucho que lo había extrañado.
-¿Hiciste Panqueques?-. Pregunto totalmente sorprendida Bree cuando se sentó en la isla de la cocina.
-Y me quedaron riquísimos-. Le contesto Edward con una sonrisa.
-Siempre te quedan riquísimos-. Le volvió a contestar como si fuera algo obvio. –Bella intento hacer la semana pasada-. Le comento Bree mientras comía y Edward levanto una ceja viéndome en forma de pregunta, había intentado levantar el ánimo de Bree por lo que quise cocinar y le pedí que me ayudara, me había costado mucho trabajar con el fuego, al parecer lo sucedido había dejado un trauma más fuerte de lo que había pensado lo que hizo que mis manos temblaran todo el tiempo y eso no ayudaban en nada, por lo que solo logre ponerme más histérica de lo usual, esperando en cualquier momento que la cocina se incendiara, pero Bree valía la pena el esfuerzo, lo cual no funciono porque fueron horribles. –Salieron horribles, terminamos desayunando cereal, ella de verdad no sabe cocinar-. Aclaro sacándome de mis pensamientos.
-Pero el cereal me quedo riquísimo-. Le dije intentando bromear y quitando de mis pensamientos la semana anterior, para no invocar de nuevo a mis síntomas que por momentos querían desaparecer.
-No lo sé, yo prepare mi propio cereal-. Me dijo con una sonrisa.
-Pues a mí me supo muy rico-. Le dije encogiéndome de hombros. –Listo, ya termine estaba riquísimo-. Le dije a Edward mientras me levantaba del comedor.
-No vas a comer más, comiste muy poquito-. Me dijo con reproche.
-Pues ya me llene-. Le dije la verdad, ya no tenía hambre, últimamente con todo lo sucedido no me daba apetito, era una sorpresa que hubiera desayunado algo más pesado que un cereal o un yogur y un plátano.
-Comete uno más y tu leche con chocolate-. Me dijo tomando mi plato y sirviéndome uno más pero ya no tenía hambre. –Por favor, ayer no creas que no me di cuenta estás más delgada-. Me dijo en el oído para que no escuchara Bree y tenía razón, aunque no espere que se diera cuenta, el peso que había ganado desde que empezamos a salir ya lo había perdido en solo dos semanas. –Me gustaba más como estabas-. Me dijo viéndome directamente a los ojos, por lo que asentí iba a ser el intento de comérmelo. –Y tú también te comerás otro ¿verdad enana?-. Le dijo a Bree con una sonrisa y la pequeña asistió enérgicamente. Ella haría todo lo que su hermano le pidiera, esperaba que Edward se diera cuenta de eso.
….
El día de ayer había sido maravilloso, muy parecido a los viejos tiempos, pero no sabía que pasaría hoy que Edward tuviera que volver al hospital, tal vez regresaría a su comportamiento habitual y el día de ayer quedaría solo como una ilusión que me lastimaría aún más.
-¿Es todo lo que te vas a servir?-. Me pregunto Rosalie, estamos sirviéndonos comida mientras Edward se encontraba con los chicos en la mesa.
-No tengo hambre-. Le informe, solo había tomado un cartón de leche y un plátano, haría una esfuerzo para no preocupar a Edward, pero la verdad era que me dolía la cabeza y el estómago, me encontraba muy nerviosa esperaba no tener una crisis, no en estos momentos delante delante de ellos.
Edward POV
-Tengo planeado hacerle una fiesta sorpresa a Bella, un día antes de su cumpleaños, con la situación como esta en mi casa creo que lo mejor sería hacer algo pequeño, una comida y un pastel, quiero que estén presentes sé que ella estará encantada-. Les explicaba a los chicos, mientras Bella estaba con Rosalie escogiendo su comida, a pesar de todo lo que estaba sucediendo quería que tuviera un gran día, más después de como la había tratado las semanas pasadas, era una de las mejores mujeres y se merecía tener una fiesta algo que nunca había tenido, por si fuera poco se lo había jurado.
-Cuenta con nosotros-. Dijo Alice muy emocionada mientras daba palmaditas, pero ya no comente nada más porque Bella había llegado.
-¿Solo desayunaras eso?-. Le pregunte cuando vi su charola casi vacía, el día de ayer casi no había querido comer y cuando se había cambiado delante de mí la había notado demasiado delgada, eso me había derrumbado, al principio pensé que una vez que pasara la crisis del desahogo Bella estaría bien, pero debí de saber que no era una crisis normal, nunca la había visto tan perdida por lo que me llene de terror y remordimientos cuando me di cuenta de que ya no estaba mi Bella segura y coqueta, solo estaba una muchacha indefensa y temerosa, no me gustaba, quería a mi Bella coqueta, risueña, la que siempre tenía hambre y siempre estaba cazando dulces con una sonrisa de niña traviesa, pero yo era el único responsable de ese cambio.
-Lleve a Bree a desayunar-. Me dijo mientras abría el plátano, solo asentí porque no le podía discutir, le tendría que dar tiempo para que se acostumbrara y volviera a ser la misma.
-Saben creo que un día de estos deberíamos hacer una comida en mi casa-. Nos interrumpió Rosalie. –Ya saben para pasar el momento-. Lo dijo encogiéndose de hombros para restarle importancia, tendría que hacer algún tiempo entre el hospital y la fiesta de Bella, pero me parecía buena idea, tenía que empezar a pasar más tiempo con Bella, incluso podía hablar con los chicos para incluir a Bree, las dos habían estado muy solas.
-Sería una idea maravillosa podríamos… -. Alice empezó a planear toda una parrillada.
Sentí una mirada que hizo que dejara de prestar atención y para mi sorpresa era de Alec, esta no estaba dirigida a mí si no a Bella, parecía que la estaba estudiando primero enfoco su rostro hasta que mirada se concentro en sus manos las cuales no las dejaba de mover nerviosamente, él no podía ver su pie pero este también se estaba moviendo, parecía que estaba temblando, entonces Bella desvió su mirada y la enfoco en Alec que le sostuvo la mirada y solo levanto una ceja en forma de pregunta, Bella se quedó quieta y muy tensa como si él le hubiera señalado algo.
-Bella ¿Estás bien?-. Le pregunte asustado por su reacción, en todo el día la había notado nerviosa.
-¿Qué?-. Me preguntó cómo si no hubiera entendido mi pregunta.
-Pareces muy nerviosa ¿Necesitas algo? ¿Te encuentras bien?-. Le pregunte preocupado.
-Estoy bien-. Me dijo pero no le creí, había parecido una respuesta automática.
-Si quieres vamos a la enfermería-. Pero ella enfoco de nuevo la mirada en Alec que la seguía viendo atentamente, sin prestarme atención. -No te miras muy bien-. Volví a llamar su atención y era verdad cada vez se miraba más alterada, casi sofocada y no había ningún motivo.
-¡He dicho que estoy bien maldita sea, dejen de estudiarme!-. Grito enojada mientras se paraba bruscamente, los chicos que no se habían dado cuenta de nada, se quedaron callados también sorprendidos y asustados, no entendía que había pasado y por qué estaba tan alterada.
-Yo… yo lo siento-. Dijo mientras se sentaba y se tapaba la cara con las manos, la cuales seguían temblando, parecía bastante arrepentida por su reacción, como si ni ella la hubiera esperado, pero yo seguía sin entender que había pasado. –Lo mejor es que vaya a dar una vuelta, necesito aire-. Nos dijo antes de salir, sin preguntarle si la acompañaba solo me pare y la seguí, camino hasta el estacionamiento hasta que se recargo en su carro, parecía que siempre se dirigía a este. –Lo siento, soy una tonta, no debía haberte gritado, yo solo no sé qué me pasó, estoy cansada, no he dormido bien, son un montón de cosas, estoy muy sensible, puedo echarle la culpa a mí periodo, pero ni siquiera estoy segura de que sea eso-. Me dijo llorando y solo me pude acercarme a abrazarla, sabía que las semanas pasadas habían sido demasiado para ella, era normal que estuviera así, tenía que desahogar todo lo que se había guardado por mi culpa.
-Todo estará bien, no pasa nada-. La consolé.
-No, nada está bien, ni siquiera deberías estar aquí con mis estúpidos problemas, tienes mejores cosas de que preocuparte que de una novia neurótica-. Me dijo entre hipos.
-No eres neurótica y me gusta hacerme cargo de ti-. Le dije mientras le daba un beso en su cabeza.
…..
Isabella POV
Había pasado una semana desde que Edward me había permitido estar ahí para apoyarlo en lo que necesitara y una semana desde mi episodio neurótico, el día de hoy Bree había ido a la casa de una amiga por lo que pensé que me tendría que ir a perder el tiempo a algún lugar, pero para mi sorpresa Edward me pregunto si le quería hacer compañía en el hospital inmediatamente acepte, quería estar aquí para él en todo momento.
-Hola Bella ¿cómo estas linda? Siento que hace mucho tiempo que no miro-. Me saludo Esme con un fuerte abrazo, tenía razón hace varios días que no coincidíamos para nada, ella estaba la mayor parte de su tiempo en el hospital.
-Muy bien y tú ¿cómo estás?-. Le hice la idiota pregunta a pesar de verla tan cansada.
-Estoy bien, solo necesito ir a dormir un rato, espero que no les moleste quedarse con Carlisle unas cuantas horas-. Me dijo con una sonrisa cansada.
-Por supuesto que no, será un gusto-. Le dije tranquilizándola.
...
-Edward ¿cómo estás?-. Lo saludo el mismo doctor de la vez pasada, unos minutos después de que se había retirado Esme a descansar.
-Bien Liam y cómo está la pequeña Mia-. Le saludo de vuelta Edward.
-Oh muy grandota, ha estado advirtiéndome que se convertirá en el dolor de cabeza de papá-. Le dijo con una enorme sonrisa y podía ver el gran amor que tenía por su hija. –Yo te recuerdo, estuviste el día que Carlisle despertó verdad-. Me dijo poniendo su atención en mí.
-Sí, ella es Isabella Swan, mi novia-. Me presento Edward.
-Tú novia, mira muchacho ya decía yo que habías aprendido mi buen gusto por las mujeres-. Le dijo con una gran sonrisa pícara. –Mucho gusto Isabella Swan, tu nombre te hace justicia todo un cisne-. Dijo mientras levantaba mi mano y plantaba un beso ahí, logrando que me sonrojara. –Edward es todo un suertudote-. Dijo cuándo se dio cuenta de mi sonrojo.
-Yo soy la suertuda-. Le dije con una sonrisa.
-Y te ama, que más puede pedir un hombre-. Le dijo a Edward. –Bueno a lo que venía, tengo que revisar a tu padre, sé que esto no será muy grato pero tendrás que estar presente, si quiere Isabella también puede ingresar-. Edward se tensó al escucharlo pero asistió.
El doctor fue el primero en entrar seguido de Edward y de mí, ya que Edward no soltaba mi mano, al ingresar no podía creer lo que estaba viendo, el señor allí acostado estaba más viejo que la última vez que lo mire, tenía fuertes bolsas debajo de sus ojos, los cuales estaban rojos, sus ojos azules y llenos de vida de las fotos se encontraban apagados y tenía una barba como de una semana, dándole un aspecto bastante demacrado, sin contar lo delgado que se encontraba.
-Hola Carlisle ¿Cómo amaneciste?-. Le pregunto Liam con una sonrisa, pero no recibió ninguna respuesta, solo una mirada muerta. –Creo que no la conoces, ella es Isabella la novia de Edward, ¿es hermosa verdad?-. Carlisle detuvo su mirada en mí lo que demostraba que estaba comprendiendo todo lo que doctor estaba diciendo.
-Es una placer conocerlo-. Le dije y su mirada se heló y volteo la cara, como si no quisiera verme, a un lado de mi cada vez sentía más tenso a Edward.
-So-lo-. Dijo con esfuerzo y voz bastante ronca.
-En un rato te dejaremos solo, es hora de un chequeo y hoy adelantaremos tus ejercicios, prefiero que me ayude Edward, Esme ya está muy cansada-. Le informo el doctor como si hubiera dicho algo totalmente normal.
-No-o-. Dijo fulminando a Liam con la mirada.
-Entre menos debatas más nos apuraremos y más pronto estarás solo como deseas-. Le explico en el mismo tono alegre. -Edward me ayudara con tus ejercicios. Ya te comento que también quiere ser doctor-. Prosiguió Liam como si nada pasara pero Carlisle no contesto, solo volteo a la ventana con fría indiferencia, Edward le dedico una negación a Liam dejando en claro que no siguiera, esto debía de ser muy difícil para él.
Los ejercicios fueron agotadores y muy dolorosos, aunque no se quejaba podía ver en sus gestos lo mucho que le dolía, tanto que mi dolor de estómago regreso junto con algunas recuerdos que se colaban en mi mente, casi sentía lastima por él, pero la verdad era que le tenía rencor, por rechazar a las personas más maravillosas que había tenido el placer de conocer, él tenía una familia que había guardado la esperanza de que despertara y que estarían con él en todas las adversidades, a veces por mi mente pasaba que era mejor que no hubiera despertado, pero no quería pensar en eso porque Edward se daría cuenta de mi antipatía por su padre y ya no me permitiría acompañarlo y más que nada deseaba estar con él.
-Sé que es una pregunta estúpida pero ¿Cómo estás?-. Le pregunte tomando su mano con valentía algo que normalmente ya no hacía porque las mías casi siempre estaban temblando y no quería que se diera cuenta.
-No es una pregunta estúpida y dentro de lo que cabe estoy bien, gracias por preocuparte y por estar aquí conmigo, te amo-. Me dijo atrayéndome a su pecho y dando un beso en mi cabeza.
-Yo más-. Le conteste apretándome más contra él.
…..
Faltaban dos días para mi cumpleaños, contabilice frente al espejo, hace dos semanas que no venía a dormir a mi casa, ya casi se me hacía extraña la recamara en la que crecí casi toda mi vida, no era que sintiera nostalgia por ella, si fuera por mí no pondría un pie en esta casa de nuevo pero era necesario, ya no contaba con ropa limpia en mi carro, el cual se sentía más como mi hogar que esta misma casa, de hecho le había tomado mucho cariño ya que ahí había pasado gran parte de mi vida, esperaba poder llevármelo si no lo extrañaría ahora que fuera a la universidad.
Ese pensamiento me trajo un triste recuerdo y el segundo motivo por el que estaba aquí, necesitaba alejarme un poco de Edward para pensar, ya que había llegado el momento de decidir, teníamos que tomar la decisión de permanecer juntos o separarnos para siempre, mañana era el último día para mandar las solicitudes a la universidad y aun no sabía qué hacer, si decidía irme no volvería jamás estaba muy consciente de ello, pero la cuestión era tenía la fuerza para quedarme, soportaría vivir en el mismo estado que mi familia, bajo el gran poder de Charlie, siendo toda mi vida la hija de Charlie Swan. Decidí no perder más tiempo con las mismas preguntas que me habían atormentado toda la noche y ponerme manos a la obra, tenía que pasar por Bree y Edward para llevarlos a la escuela, Esme se había quedado con Carlisle en el hospital y ella tenía el carro.
-Isabella-. Escuche la voz chillona de Jessica justo cuando iba saliendo de mi habitación, para mi suerte no venía sola estaba acompañada de Sue.
-El sábado es mi cumpleaños y no he visto que te piensas poner-. Me dijo altanera.
-Aun no lo sé Jessica, tengo mejores cosas que hacer-. Le dije enojada.
-Si cosas cómo cuáles, pasearte con el fenómeno de tu novio-. Me dijo de forma insultante.
-¡No te atrevas a volver a decirle a si!-. Le dije enojada mientras me acercaba amenazante, sería muy lindo que tuviera la nariz rota para su cumpleaños.
-¡Basta ya!-. Me grito Sue mientras me jalaba para separarme. –No eres más que una maldita inútil, quiero que dejes de perder el tiempo y vayas y te busques un vestido que sea elegante, no se te vaya a ocurrir parecer una vulgar camarera, ya he soportado bastante teniendo a ti en mi techo por tanto tiempo, no veo el momento en que te largues, pero no permitiré que la gente hable y sabes muy bien de lo que soy capaz-. Me dijo en tono amenazante.
-No te preocupes, encontrare el maldito vestido, algo más-. Le dije enojada, para evitar discutir.
-Yo tengo algo más que decir-. Me dijo Jessica. –Quiero dejar en claro que es mi fiesta por lo que no tendrás derecho a invitar a nadie y cuando digo a nadie es nadie, no quiero verte con los idiotas de tus amigos y menos con el fenómeno ese que llamas novio-. Dijo en forma de berrinche.
-Buena suerte con eso, me pediste que consiguiera un vestido decente y lo haré, me pediste que me comportara y lo haré, por lo tanto no tientes a tu suerte, voy a traer a mi novio y lo dejaran entrar y fingirán felicidad. Sobre todo no pondrás en marcha ninguno de tus estúpidos planes, ya que si lo haces yo también pondré en marcha mis planes y arruinare tu fiesta y no solo eso, haré que sea memorable y nuestras amistades no dejen de hablar de esto por generaciones-. Les dije ya cansada, Edward me había dicho que vendría, al principio no me parecía buena idea, pero ahora no me imaginaba pasar ese día sin él.
-¿Me estas amenazando?-. Me pregunto Sue furiosa.
-Para nada somos más educadas que eso, sólo estamos llegando a un acuerdo y estoy mencionando las cláusulas de lo que pasaría si violas el trato-. Le dije como la princesita de hielo que habían educado.
-Yo que tu jugaría bien mis cartas Isabella-. Me dijo de forma tan despectiva y amenazante que en momentos como estos, me recordaban lo mucho que me odiaba.
-Tuviste una hija tonta y te aseguro que esa no soy yo-. Le dije con una sonrisa logrando que sus ojos demostraran más desprecio si es que eso fuera posible. –Yo siempre juego bien mis cartas ¿Verdad Jessica?-. Agregue con confianza.
-Te lo juro Isabella, te vas a arrepentir, esto no se quedara así-. Me dijo Sue destilando veneno.
Solo asentí dándole a entender que su mensaje había llegado, pero sin decir nada más salí de la casa, una vez que estuve en la seguridad de mi carro, suspire intentando calmarme, había pasado mucho desde mi último enfrentamiento con ella, tanto que me estaba costando más de lo normal calmarme, parecía que la práctica se iba perdiendo, pero en estos momentos me era tan doloroso que esa mujer fuera mi madre y que me odiara tanto, al parecer el estrés de todo lo sucedido le estaba pasando factura a mis débiles nervios, ya que estos últimamente eran un recordatorio de lo inestable y débil que era.
Llegue a la casa de Edward y tome varias respiraciones intentando calmarme, habían pasado veinte minutos y todavía me dolía la cabeza, mi cuero cabelludo picaba, no lograba que el temblor de mis manos y el nudo en mi estómago desapareciera, cada vez mis nervios se prolongaban más, incluso cuando no tenían ningún enfrentamiento se hacían presentes sin motivo alguno, casi todo el tiempo estaba al borde de una crisis, creía que esta era la respuesta que estaba buscando, no me podía quedar aquí, mis nervios no lo resistirían tenía que huir a la universidad si no quería perder mi poca salud mental y regresar a esas malditas drogas, los síntomas estaban volviendo, el problema era que tampoco podría dejar a Edward, una de las dos cosas me terminaría de romperme si es que eso era posible y no estaba lo suficientemente rota ya.
-Bella-. Me llamo Edward a través del cristal, tenía el ceño fruncido demostrando preocupación, por lo que le dedique una sonrisa antes de abrir la puerta. –¿Te encuentras bien?-. Me pregunto alarmado y yo solo asentí regalándole una sonrisa, no estaba mintiendo porque ahora que lo miraba ya estaba mejor. -¿Por qué no bajaste? Parecías ida-.
-Tengo esa extraña sensación de que olvide algo y estaba haciendo el intento de recordar que puedo ser-. Le dije mientras lo abrazaba para que no pudiera ver mi rostro y se diera cuenta de la mentira. –Aunque en algo tienes razón, no estaba muy bien hace rato, te extrañe mucho anoche-. Agregue poniéndome de puntitas para alcanzar sus labios y darle un beso, logrando quitarle un poco lo tenso a la situación.
-Yo también te extrañe mucho hermosa, no te vuelvas a ir-. Me dijo abrazándome más a él y lo volví a besar disfrutando y atesorando el beso, porque no podía prometerle que no iría.
-Ya terminaron, llegaré tarde a la escuela-. Se quejó Bree con una gran sonrisa en su rostro.
-Ya nos vamos enana molesta-. Le contesto Edward devolviéndole la sonrisa.
….
-Ya mandaste las solicitudes a la universidad-. Me pregunto Alice a la hora de la salida.
-No todavía no las mando-. Le conteste un poco incomoda, cómo decirle que no sabía a dónde quería ir.
-Sabes que mañana es el último día verdad-. Me dijo con el rostro alarmado.
-Si lo sé, solo que no he tenido oportunidad pero lo haré lo antes posible-. Le dije con indiferencia.
-¿Estas lista?-. Me pregunto Edward mientras llegaba y tomaba mi mano.
-Claro vamos por Bree-. Le dije con una sonrisa agradecida por la distracción que me brindaba en comparación de Alice. –Nos vemos Alice-. Me despedí rápidamente.
-Adiós-. También se despidió Edward. – ¿Está todo bien con Alice?-. Me pregunto mientras me abría la puerta del copiloto y lo mire con confusión como si no supiera de qué estaba hablando. –Parecías tensa-. Me explico.
-Para nada, solo hablamos de cosas de chicas-. Le dije con una sonrisa y el asistió sonriéndome, al parecer me estaba convirtiendo en una maestra de la mentira, últimamente siempre le estaba ocultando mis sentimientos, pero con todo lo que estaba pasando me daba miedo sus reacciones y ni siquiera yo sabía o no quería aceptar lo que me estaba sucediendo, sentía que la historia se volvía a repetir en cámara lenta.
Sentí su manos acariciando la mía trayéndome a la realidad, razones como esta era por lo que todo sucedía en cámara lenta, él siempre me traía de vuelta, pero no podía dejar de pensar que sucedería si llegara el momento en el que ya no pudiera hacerlo, lo que más me asustaba era terminar hiriéndolo, no importaba lo que sucediera conmigo, lo amaba tanto que no quería que él sufriera.
-No me quieres decir qué está sucediendo-. Me dijo mientras nos estacionábamos frente a la escuela de Bree, en sus ojos miraba una infinita preocupación y tristeza. –Sabes que puedes hablar conmigo de cualquier cosa, siempre contaras conmigo para todo, te amo-. Podía ver la verdad en sus ojos y de repente me sentí tan cansada, quería contarle todo lo que estaba pasando por mi mente, contarle todo lo que no le había dicho, esas verdades a medias.
-No es nada realmente nuevo, estoy preocupada, creo que se vuelve a repetir y tengo…-. El celular de Edward empezó a sonar interrumpiéndome.
-No, no sigue-. Me dijo ignorando el celular como siempre tan caballero y preocupado por mí, pero su mirada estaba la preocupación, sabía que tenía que ser Esme y eso significaba algo importante.
-Mejor contesta, debe ser importante-. Le dije y con pesar asistió porque también estaba asustado.
-Mamá-. Contesto. –Estoy con Bella esperando a que salga Bree, ¿Qué sucede?-. Tenía el ceño fruncido en señal de preocupación. –No te preocupes recojo a Bree y voy para allá, tranquila mamá ya verás que todo estará bien-. Le dijo mientras salía del carro y caminaba al colegio aun hablando por teléfono.
En pocos minutos regreso con Bree y la subió en la parte de atrás y arranco el carro de forma apresurada, todo sin decir ni una palabra. Incluso Bree sabía que algo estaba sucediendo porque parecía muy callada y nos miraba a los dos con algo de miedo, pero Edward solo se encontraba manejando como loco sin decir ninguna palabra y me daba miedo preguntarle delante de Bree, por si algo grave había sucedido.
-Edward creo que deberías bajar un poco la velocidad-. Le dije con algo de miedo cuando cambio de carril de forma brusca y sólo me gane una mirada envenenada de esas que hacía dos semanas no me dedicaba. –¡Que bajes la maldita velocidad venimos con tu hermana!-. Le grite enojada, cuando un carro nos pitó mis nervios de nuevo estaban al borde, Bree venía agarrada del asiento muy asustada sin decir ninguna palabra. Pero él solo me ignoro aunque disminuyo su velocidad, cuando llegamos al hospital se estaciono enfrente de la puerta de entrada y se bajó a un con el carro prendido.
-Lleva a Bree a la casa-. Me ordeno antes de irse aún molesto como si yo fuera una idiota que no comprende.
-¿Sucedió algo malo?-. Me preguntó Bree bastante preocupada, cuando nos bajamos ya en su casa.
-No lo sé hermosa, no lo sé-. Le conteste la verdad mientras la abrazaba intentando reconfortarla, no tenía otro camino al que recurrir, no podía decirle que no era nada cuando las dos habíamos vivido ese episodio, esperaba que Edward solucionara esto, por mi no había problema ya estaba rota pero no quería ver a Bree siendo un reflejo mío.
…
Me encontraba en la escuela en la hora de la comida, caminaba rápidamente al comedor esperando encontrarme con los chicos, últimamente pasaba mucho tiempo sola en estas instalaciones y eso no ayudaba, ya que hacía que mi mente corriera miles de kilómetros indeseados, antes por eso estaba con Tanya y Victoria no me convenía estar sola, la soledad le hacía estragos a mi mente. Mientras caminaba no pude evitar recordar que era viernes, el día final para la sentencia, tenía que decidir a qué universidad mandaría mi solicitud, no había podido hablar con Edward de nada porque se había quedado a dormir en el hospital, para mi mayor dolor en la mañana me había hablado Esme en lugar de Edward para comentarme que llegaría más tarde a la casa y que no iría a la escuela, me pidió de favor que me encargara de Bree como lo llevaba haciendo todo este tiempo y no era que me quejara la quería muchísimo, pero no podía evitar sentir que la descuidaban y yo sabía lo que era crecer de esa manera, pero al parecer Carlisle había entrado en un ataque de pánico o algo parecido y no lo podían estabilizar.
-Hola chicos-. Los salude una vez que estuve en la mesa, tenía que olvidarme un rato de todo.
-¿Y Edward no ha salido?-. Fue el saludo de Emmet.
-Amm no, no vino a la escuela hoy, tuvo un problema con su papá-. Les explique, al parecer ellos no serían mi escape.
-¿Entonces hoy no se hará nada? ¿Se cancelara?-. Pregunto confundido pero no sabía de qué hablaba.
-No recuerdo que hayamos quedado en nada-. Le dije dudosa, ya que todos miraban a Emmet con odio.
-Lo que pasa es que los queríamos invitar a dar la vuelta en la tarde-. Me dijo Jasper.
-No creo que se pueda chicos, no sé a qué hora llegará Edward a lo mejor tengo que cuidar a Bree-. No agregue que lo más seguro es que Edward no quisiera estar en la mismo espacio que yo.
-A lo mejor podremos hacer algo nosotras-. Me dijo Alice sonriente, pero sus ojos mostraban lastima.
-No creo que sea un buen momento-. Y era verdad me encontraba tan cansada, sentía que mis hombros cargaban un gran peso.
-Pero mañana es tu cumpleaños-. Me recordó incrédula.
-Por más razón será la fiesta de Jessica tengo que estar en condiciones-. Y de repente alguien había agregado más peso a mis hombros. No sé si vieron mi expresión y se dieron cuenta de que no debían seguir por ese camino, pero lo importante fue que cambiaron de tema y no siguieron escarbando.
…..
Llegamos a la casa, para encontrarnos que Edward estaba dormido en su habitación, nosotras comimos sushi que habíamos comprado en el camino y le guardamos a Edward para cuando se levantara. Sin más que hacer me puse a meditar mis opciones a futuro, sabía que amaba a Edward pero no sabía si era lo suficientemente fuerte para luchar por lo que teníamos, la razón me decía que corriera mientras pudiéramos seguir cuerdas, mientras que mi corazón me decía que no había ninguna manera de que saliéramos cuerdas de esta situación, que ya estábamos demasiado implicadas, que a aunque valió la pena cada minuto habíamos sido descuidadas y nos habíamos quedado demasiado expuestas y vulnerables, necesitaba algo más, algo que me ayudara a decidirme.
-¿Qué haces?-. Me pregunto Edward tomándome por sorpresa y sacándome de mis pensamientos. Estaba parado frente a mí en pijamas todavía y con el cabello todo revuelto por la almohada, parecía receloso pero ya no tenía la mirada de odio con la que me veía ayer.
-Mandado solicitudes a la universidad-. Le dije nerviosa.
-Yo tampoco lo he hecho supongo que tendré que ponerme lo antes posible-. Me dijo con indiferencia, sin preguntarme nada, sin importarle mi decisión. De repente me di cuenta que él ya tenía claro que no tendríamos futuro juntos, que estábamos a punto de terminar nuestra relación y esa idea me aterro.
-Podrías mandar solicitud a Havar es una gran opción-. Le dije aferrándome a mi última oportunidad.
-No puedes estar hablando en serio-. Me dijo con incredulidad.
-Es una gran opción, tiene el mejor prestigio del mundo, es la clase de experiencia que jamás podrás volver a vivir y además podremos estar juntos-. Le dije negándome a perderlo.
-¿Cómo puedes ser tan egoísta?-. Me dijo acercándose muy enojado nunca lo había visto de esa forma. –No puedo creer que me pidas que renuncie a mi familia, que la deje consumirse a su suerte con esta situación-. Me dijo con tono de asco el cual lo sentí como un golpe. –Quieres aparentar que no encajas con tu familia que ellos son los malos y hacerte la víctima, pero la única verdad es que son iguales, eres tan parecida a ellos, parece que en sus genes no conocen la lealtad y sobra el egoísmo, pues yo si conozco lo que significa tener una familia, no me extraña que no tengas una-. Me dijo con desprecio y sus palabras dolieron mil veces más de lo que me pudieron doler las palabras de Sue o Charlie en todos estos años.
-¡Tienes razón soy una perra egoísta!-. Le dije mientras me paraba de forma brusca tirando la silla en el proceso, me protegí de la única manera que sabía, solo que a él no le pude ocultar mi dolor, por mis mejillas corrían lágrimas las cuales intentaba retirar de forma brusca. –Pero eres tú el que tendría que quitar todo este teatrito, yo nunca te mentí, ni te engañe al respecto, así que deberías de dejar de hacerte el ofendido, tú fuiste el que te engañaste solito -. La familiar picazón inundaba mi cuero cabelludo, el dolor de estómago estaba más fuerte que siempre, el temblor y el frío regresaron todos más vivos que antes. –A mí nadie me enseño nunca lo que es la lealtad, mucho menos una familia, porque nunca la he tendido -. Le dije mientras empezaba a alzar mis cosas para irme. –Y que te puedo decir comparto con ellos todos mis genes, tal vez la vida solo me dio lo que me merecía-. Le dije antes de salir, ahora si no me detuve, subí rápidamente a mi carro y acelere, unas calles después me detuve en el mismo parque que vine a llorar unos meses atrás, me baje a caminar porque mis manos temblaban demasiado, las lágrimas habían dejado de caer, era como si ya no tuviera, no sentía tristeza solo sentía un agujero en mi pecho que me hacía sentir adormecida.
No sé cuánto tiempo estuve ahí, pero no quería ir a mi casa, no quería ver a nadie, menos verme en la necesidad de contarle a alguien lo que había pasado, no quería recordar las palabras de Edward, ni analizar si era verdad lo que me había dicho. Pero algo me decía que ya tenía mucho tiempo aquí, sobre todo porque tenía mucho frío o tal vez solamente eran los temblores de mis manos lo que me engañaban, estaba luchando con la necesidad de ir a comprar algo para relajarme, no tenía opción lo necesitaba a pesar que fue hace muchos años cuando los tome, reconocía todos los síntomas, tenía que hacer algo antes de que todo se volviera a repetir, antes de que encontrara una única salida, sabía que si me presentaba frente a un doctor me daría algo sin ningún problema pero no quería ir y que le hablaría a Charlie este no se lo tomaría muy bien, mi otra al terminativa era comprar algo de forma ilegal pero sería tardado y lo que menos tenía era tiempo. Podría comprar alcohol eso me tranquilizaría lo suficiente aunque fuera por un ligero momento pero también corría el riesgo de que me alterara más llevándome de nuevo a esa única salida, lo mejor era visitar a Alec, sabía que él me recibiría con los brazos abiertos, me debía muchos favores y con él ya no tenía que perder el tiempo, las tendría a la mano.
Si era lo que tenía que hacer, tenía que visitarlo, ya no había otro camino, había vuelto a caer, lo necesitaba de nuevo, ya no soportaba más los malditos temblores, ni la picazón en mi cuero cabelludo, mucho menos el dolor de hombros y cabeza, además estaba segura que alguien no tardaría en llamar a la policía debido al estado en que me encontraba, aunque lo dudaba el parque estaba desértico, aunque se suponía que era viernes, sin más me subí al carro y maneje hacía la casa que ya hacía mucho tiempo no iba.
...
Muchas gracias a todas las que me han agregado a favoritos, las que comentaron y las que han recomendado la historia, eso me demuestra que en verdad les gusta y me pone tan contenta que no sé cómo hacerlos ver, creo que aunque intento escribir no soy tan buena expresándome.
NOTA: Les comento que cambie la imagen de la historia, quiero que vean como me imagino a Bella en un inicio y después abra un cambio y pondré otra imagen para explicarme mejor y vean a lo que me refiero.
Como me imagine el comportamiento de Edward dio mucha intriga, pero intentare explicarlo porque será importante en los próximos capítulos, desde los 8 años creció siendo responsable de su madre y su hermana, creció siendo el hombre de la casa, sacrifico sus salidas, sus rebeldías, sus interacciones en la escuela, ya que tuvo que ser maduro desde chico y por eso no congeniaba con la mayoría de su edad. Vivió para su familia y la escuela aquí se esforzaba para poder darles un mejor futuro a su madre y hermana, otra vez todo por su familia, por eso era un chico Nerd e inadaptado, por la gran carga que tenía en su casa y su gran madures, que tuvo que obtener desde muy joven, Bella le dio la oportunidad de vivir acorde a su edad, ahora vienen las dudas de si es egoísta por intentar vivir así y ser feliz, las viejas costumbres no se van rápido.
Respecto a Bella, recuerden como ha vivido toda su vida, si a ti te repitieran todos los días que una pared es negra pero tú la ves blanca, el día que te pregunten qué color es, pueden ocurrir dos cosas o dirás que es negra porque ya la miras así o simplemente dudaras y no sabrás que color es, por miedo a equivocarte, nunca podrías decir sin dudar que es negra porque han sido muchos días repitiéndote eso y tu mente ya lo abra procesado, haciendo que lo creas o mínimo haciéndote dudar. También recuerden que los traumas se tienen que enfrentar y superar, no solo te puedes olvidar de ellos y hacer que no existen porque te terminaran explotándote todos en la cara.
Solo pido que tengan en cuenta esto en el próximo capítulo que estará lleno de grandes verdades y decisiones.
Ale.18: Hola, si se entiende lo que está viviendo Edward, pero Bella necesita tanta atención en estos momentos que los dos son una bomba atómica, se aman pero normalmente en estas situaciones los que más sufren son las personas en las que puedes contar porque sientes que la tienes seguras. En el siguiente te puedo decir que estallara la bomba, la noticia que muchos esperaban desde un inicio, espero que estés dispuesta al gran drama que esto son solo los cimientos. Fue demasiado corto el capítulo anterior, lo iba a dejar junto con este pero luego la pensé y lo separe porque quiero que lo lean detenidamente y si les queda tiempo recuerden algunas escenas de los capítulos anteriores. ¿Ya te estás dando una idea con la relación de Alec? Pero recuerda en mi historia ellos son como Bella ni buenos ni malos, jejejeje solo doy más pistas dispersas, pero te adelantare que nadie conoce tan bien a Bella como Jane, ni nosotros mismos que leemos todos sus pensamientos, hay bastantes cosas suprimidas. Todavía estas a tiempo para ir por esos protectores, porque creo que se necesitaran, tengo que decir que escribí una hoja para más adelante prácticamente llorando, aunque no sé si tenga ese efecto en ustedes, me alegro que encontrarás de nuevo la contraseña ya te di mi tip de ponerle a todo la misma contraseña jejejee.
Evelinaaa: Hola y bienvenida, me alegro que te esté gustando la historia a pesar del drama, espero que no te espantes en estos capítulos, porque lo admito yo amo el drama incluso la historia que tienen todos se me hace muy dramática, espero que te haya gustado la explicación de Edward, los dos están en sus propios problemas, tanto que cada uno es un cable de electricidad.
Yomii20: Hola, tu conclusión es bastante acertada, más adelante saldrá su punto de vista, al final ni siquiera es él el que tiene el mayor problema, sino que todos estaban acarreando un buen de basura que al final termino acumulándose, pues Edward ya habló de lo que le pasaba, Bella pues ya tenía su historia muy intensa que no hemos terminado de conocer y Esme solo tiene tanto tiempo rezando porque su marido despierte que siente que tiene que dar su mayor esfuerzo por traerlo completamente de vuelta.
Rossy-Bells Cullen: Eres la única que lo ha dicho :´) Creo que las demás si me odian jejeje. Él pobre se sentía muy culpable, es bueno tener presente que para él primero estaba su familia antes que sus deseos. Por fin llegaremos en el próximo capítulo a la esperada fiesta, que no será para nada como te la imaginas, creme el próximo estará lleno de grandes cambios que esperaban desde un inicio. Conste que no dije que los gemelos eran buenos, tampoco son malos, solo son como Bella no diré más, ya que estoy segura que con este capítulo empezaste a completar tus conclusiones. Si más adelante puse un Carlisle POV pero él tampoco es malo, solo que todo fue demasiado para él.
Debora: Hola si fue muy corto porque soy mala y las quiero hacer sufrir jejeje ntc. Fue corto porque no quería juntar estos dos capítulos y que se volviera muy tedioso y sobre todo porque espero que pongan atención en algunos puntos sobre todo de Bella, no puedo prometerte eso, creo que tienen que caer muy profundo para que ahora si se supere todo. Edward ya dio su explicación. Tienen que tenerle paciencia a Carlisle, lo que está mal con él es que despertó y desenterró unos cuantos cadáveres y que no fue un buen momento, pero él no es malo. Rosalie y Jasper tienen su propia historia que más adelante contaran, pero en el próximo abra un pequeño adelanto.
MilaStorm27: Hola espero que ya no lo odies tanto, él solo se siente culpable pero ama a Bella. Jajajaja no me digas eso porque creo que te la pasaras en estado Zombi unos capítulos más XD. Ya sé Edward es un debilucho no aguanto mucho, pero pues me imagino que si yo hubiera tenido las mismas ideas que él, también batallaría en saber cómo manejarlo. Sobre tu comentario no puedo prometer nada :´( mi respuesta dice mucho verdad jejeje. Pues lo que pasa es que solo había varios demonios escondidos y cuando despertó Carlisle salieron a la luz, pero estos tarde o temprano tenían que salir. No tarde mucho creo e intentare que no pase.
EternalReader15: Hola creo que todos están en Shock por lo de Carlisle, pero siempre fue mi idea de que no todo podía ser tan fácil, ha pasado muchos años y tenía que haber consecuencias, tanto emocionales como físicas, al menos una teoría ya está resuelta, Edward solo estaba siendo masoquista y Bella pagaba los platos rotos, pero no quiero que le echen la culpa de todo, Bella ya tenía muchos demonios con los que tenía que luchar y solo estaba ignorando.
Liz Cullen Boschetto Belikov: Hola no te preocupes haré todo lo que este en mis manos para no dejar la historia, al menos por mí no quedaría. Tengo que decirte que a estos dos no les irá muy bien en estos momentos.
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