La VERDAD y la DESTRUCCIÓN.
Capítulo XXIX.
Bella POV
Toque el timbre pero estaba desesperada así que empecé a tocar la puerta con insistencia, necesitaba que alguien saliera antes que perdiera la poca cordura que me quedaba.
-¡Ya voy!-. Escuche un grito enojado y la puerta se abrió y mire a mi rubia amiga parada frente a mí y me miraba con cara de terror, al parecer por algo que miraba en mi rostro. –Dios Bella ¿estás bien?-. Me dijo asustada mientras me jalaba para abrazarme pero rápidamente se alejó. –Estás empapada, necesitas cambiarte la ropa-. Me dijo mientras me jalaba hacía la casa que se encontraba muy calientita, pero no entendía en que momento me había mojado. –Ven vamos a que te des una rápido baño no queras enfermarte de una pulmonía-. Me dijo mientras me jalaba a su recamar y me quede callada porque no me parecía tan mala idea que me diera una pulmonía. –Metete a bañar yo voy a traerte ropa-. Me ordeno cuando el agua ya estaba caliente.
Le hice caso y me metí debajo de la regadera, mi cuerpo lo agradeció pero yo sentía algo muy frío dentro de mí, algo que no alcanzaba a calentar el agua caliente, supongo que ahora entendía porque no había nadie en el parque, sin nada más que hacer me enjuague rápidamente porque Rosalie parecía muy nerviosa. No quería que mi mente viajara a demasiado a lugares dolorosos por eso decidí observar alrededor y no me pasó desapercibido que no había cerrado la puerta del baño por completo, parecía que tenía miedo de que fuera a intentar suicidarme en el baño, si supiera que ni para eso tenía motivación, además no creía en el suicidio. Pero no le quería arruinar más su día por lo que salí rápidamente.
-Si ella está aquí, no, no se mira nada bien, lo mejor es que no vengas, no creo que sea buena idea, yo hablare primero-. Rosalie estaba hablando por teléfono supongo que con Emmet, parecía que había arruinado su tarde. –Me tengo que ir yo te aviso-. Se despido antes de colgar y aventar su celular a la cama. – Ven, aquí tengo la secadora, te ayudo-. Me dijo y me senté en el banco que me señalo y empezó a trabajar en mi cabello, mi abuela había sido la última persona que me lo había secado, eso me produjo un extraño sentimiento por una parte nostalgia y tristeza y por otra me sentí reconfortada al saber que ella se preocupaba por mí, era bueno saber que todavía podía sentir algo y no estaba tan adormecida como creía. Sin poder evitarlo mientras Rosalie batallaba con mi largo cabello recordé que Edward había dicho que amaba mi cabello largo, eso fue casi uno de los últimos días antes de que todo se arruinara y que se diera cuenta de que yo no valía la pena.
-Así ya está bien-. Le dije mientras me levantaba, de repente pensar en mi cabello me causaba un gran pesar, por lo que tome una liga y lo amarre fuertemente para no verlo.
-¿Quieres contarme lo que pasó?-. Me preguntó Rosalie suavemente mientras se sentaba en la cama.
-Creo que Edward y yo terminamos-. Le dije con tristeza mientras recorría su cuarto inspeccionando sus adornos, decir las palabras en voz alta habían hecho que el hueco en mi pecho se volviera más grande, si es que era posible pero ya no había más lágrimas, era como si estuviera seca o simplemente dormida, uno de los principales síntomas me recordó mi mente.
-¿Crees que terminaron, cómo se puede creer solamente algo así?-. Me cuestiono.
-Pues nunca se dijeron las palabras, pero las cosas hacía mucho que no estaba bien, además ya le empieza a molestar mi naturaleza egoísta y no hay nada que pueda hacer para cambiarlo, así soy igual a mi familia, de todas formas esto iba a suceder-. Le dije mientras me encogía de hombros como si no me importara mientras seguía inspeccionando una cajita musical que estaba en el mueble, pero la verdad es que solo mi subconsciente estaba hablando con ella, mi corazón y mi razón se encontraban inspeccionando la cajita, intentando seguir adormecidos y no pensar en eso.
-¿A qué te refieres con que esto iba a suceder?-. Me pregunto y eso casi me saca una sonrisa, hablar con ella me recordaba a cuando hablaba con la psicóloga ¿Y por qué lo hiciste? ¿Cuéntame que paso por tu mente cuando lo hiciste? ¿Qué querías evitar con eso? ¿Sigues pensando que es una opción? ¿Qué crees que te orillo a recurrir a ello? ¿Qué sentiste cuándo no lograste tu cometido?
-Serás una buena psicóloga-. Le dije mientras me animaba a tocar la cajita tan delicada.
-Gracias pero en estos momentos no quiero ser una psicóloga, solamente tu amiga y entenderte-. Me dijo mientras se paraba, pero no se acercó a mí parecía entender que necesitaba espacio.
-¿Has sentido la necesidad de huir?-. Le dije mientras caminaba hacia ella olvidándome de la cajita, debido a que me había dado miedo tocarla más, parecía que se iba a desbaratar. -¿Has sentido que si te quedas en ese lugar te ahogaras? ¿Qué la única manera de sobrevivir y permanecer cuerdo es huir lejos? Aunque existen personas que quieres solo puedes ver oscuridad en este lugar y lo único que quieres es sacar a esas personas de tu infierno personal pero ellos no se quieren ir y no sabes si eres capaz de soportarlo. Si te quedas sientes que terminaras odiándolos por obligarte a seguir sufriendo, pero por otro lado te preguntas si soportaras haberte ido sin ellos-. Y ella asistió con cara sería, en sus ojos podía sentir que entendía a lo que me estaba refiriendo. -¿Qué hiciste?-. Le pregunte con voz ahogada, se sentía bien saber que alguien me podía entender, que no me estaba volviendo completamente loca.
-Huí-. Me contesto con voz rasposa, su respuesta me hizo que me tambaleara y me recargara en la pared hasta que me fui resbalando para estar sentada ya que al parecer mis piernas no lograrían sostenerme, en algún punto de mi cabeza ya lo sabía pero el escucharlo en voz alta había dolido, esto significaba que el final era el único camino. –Pero te puedo decir que fue mi mayor error-. Me dijo mientras se arrodillaba delante de mí. –Nunca me perdone el haber huido, tenía que haberme quedado a luchar-. Me dijo mientras tomaba mis manos.
-¿Y si no lo soporto?-. Le pregunte con miedo.
-Recuerda que para huir siempre hay caminos libres, el día que ya no lo soportes podrás huir, pero creo que mínimo tienes que probar si eres lo suficientemente fuerte para luchar-. Me dijo sería.
-Pero la universidad, ya tengo que mandar los papeles tengo que decidir-. Le dije con miedo.
-Puedes mandar a cuantas universidades quieras, deja que pase más tiempo, no sabemos ni en cuál nos terminaran aceptando, además si decides quedarte aquí en Washington y al final terminas decidiendo que no puedes, pues te vas y te inscribes en cualquier otra, lo peor es que pierdas un año, pero sabrás que lo intentaste-. Sus palabras me hacían sentir mejor, había estado tan cegada por querer salir de aquí que no me atrevía a pensar en que existieran otras oportunidades.
-Gracias-. Le dije mientras la abrazaba con verdadera gratitud, no le pregunte que le había sucedido a ella ni ella me pregunto porque quería huir, pero podíamos ver en la mirada de la otra que en verdad entendíamos por lo que estábamos pasando.
-Cuando quieras-. Me dijo con una sonrisa. Y mi mente recordó que a lo mejor ya no tenía sentido todo este drama de si me quedaba o me iba, Edward se había dado cuenta de todo lo que estaba mal en mí y ya estaba cansando, fuera como fuera lo había perdido. –Ahora creo que deberías de hablar con Edward, estaba muy asustado por ti y se sentía muy culpable-. Agrego cuando sintió mi tensión.
-Pero él no quería saber de mí-. ¿Cómo era posible sentir tanto dolor?
-Claro que quiere saber de ti, hable hace un momento con él y se encontraba muy asustado porque no le contestabas el celular y sobre todo arrepentido, quería venir pero está cuidando a Bree y le dije que no me parecía buena idea-. No podía creer lo que estaba diciendo, hasta que se paró y me entregaba su celular. –Ten te presto mi celular y te dejo un momento sola-. Me dijo antes de salir, tome unas cuantas respiraciones y con mucho miedo por su reacción marque pero casi en el mismo momento en que apreté la tecla verde me arrepentí.
-Rosalie ¿Cómo está?-. Escuche su voz apresurada, escuchar su voz provoco un dolor en mi pecho, parecía que todo este tiempo había estado pegado al celular ya que no me dio tiempo de colgar.
-Rosalie me presto su teléfono-. Fue todo lo que se me ocurrió decir.
-¿Y tú celular?-. Me preguntó.
-No lo sé-. No lo había visto en un buen rato y no era como si me importara. Lo único es que no esperaba que la conversación fuera por ese lado y menos que los dos nos quedáramos callados. -Tengo que ir a mi casa, ya es tarde-. Y todavía tenía que enviar las solicitudes y mañana era el cumpleaños de Jessica.
-¡No Bella espera!-. Me dijo antes de que colgara. –yo… yo… no sé que-que decirte-. Me dijo nerviosos.
-No tienes que decir nada yo solo…-. Sentirlo tan nervioso hizo que mis miedos se agrandaran, no quería que dijera las palabras en voz alta, no quería que dijera que lo mejor era que nos olvidáramos de todo y que la pelea había sido buena para darnos cuenta de que era mejor olvidarnos.
-Por favor escúchame-. Me rogó y solo me quede callada esperando que soltara las palabras que me terminaría de romper. -No existen unas disculpa para como me comporte, dios y no es la primera vez que lo hago, lo sé creme soy consciente de ello, mi pobre escusa es que solo estaba estresado, mañana es tu cumpleaños prometí que sería inolvidable, pensaba hacerte una fiesta sorpresa el día de hoy en mi casa, quería que fuera inolvidable y luego papá tuvo esa crisis y ya no se pudo, mamá se encuentra tan cansada que temo por su salud, puedo ver que Bree cada vez se apaga más y siento que todo es mí responsabilidad. Luego estas tú que te estas volviendo un pilar para todos nosotros, sobre todo para mí, yo solo tenía miedo de perderte, no entiendo porque dije eso, solo me sentía enojado, a lo mejor es verdad lo que dicen que te desquitas con la persona que más amas, no lo sé, reaccione hasta que ya no te mire, pero todo lo que dije no pienso que sea verdad, solo estaba asustado de perderte por la idea de que te vas a Massachusetts y me es imposible ir contigo, no fue hasta que saliste de la casa que me di cuenta que te había perdido porque yo te empujo cada vez más lejos-. Me dijo todo rápidamente, podía sentirlo nervioso como si en cualquier momento fuera a colgar y no tuviera suficiente tiempo para decirme lo que sucedía, pero yo estaba congelada, no sabía que decir, podía tranquilizarlo y decirle que ya no iba a ir a Massachusetts, que si él quería estaba dispuesta a quedarme en Washington, pero mi subconsciente me traicionaba diciéndome que si lo dijo era porque en verdad lo pensaba, que en algún momento de su vida lo tuvo que haber pensado para que se le ocurriera. –Por favor dime algo cualquier cosa-. Rogó cuando me quede callada.
-Yo tampoco sé que decir-. Fui honesta por primera vez en estas semanas, ya estaba cansada de tantas mentiras.
-Solo dime por favor que no lo arruine todo, que todavía me amas-. Me dijo con voz quebrada lo que hizo que nuevamente las lágrimas se juntaran en mis ojos demostrándome que todavía tenía muchas más que derramar.
-Yo te amo, pero no sé qué tengo que hacer-. Le dije entre sollozos.
-Yo también te amo, por favor no llores me rompe el corazón saber que fui yo el que te hizo eso-. Me dijo con voz quebrada que me demostraba que él se estaba conteniendo. –Por favor, ven a la casa no puedo salir por Bree, pero quiero verte quiero estar contigo, necesito saber que todo está bien-. Yo también quería verlo, pero no podía, no me quedaban fuerzas para hacerlo.
-Mañana es el cumpleaños de Jessica, tengo que llegar a dormir, Sue no tarda en intentar localizarme, ya no tengo más fuerzas para otro enfrentamiento-. Le dije la verdad.
-Mañana también es tu cumpleaños-. Me recordó con pesar, tanto tiempo refiriéndome solo a Jessica que ya no lo sentía como mío.
-Tengo que llegar-. Le recordé.
-Te dije que iría, todavía me quieres ahí-. Me pregunto con miedo.
-¿Qué pasará con Bree?-. Le pregunte con miedo a ilusionarme y que estas terminaran rotas.
-Ya me encargare de eso, si es que quieres que vaya-. Me dijo inseguro.
-Si quiero que estés ahí-. Algo me decía que lo iba a necesitar.
-Entonces ahí estaré-. Me aseguro y eso me hizo sentir un poco mejor, como si las cosas se estuvieran arreglando. –Déjame llevarte a desayunar por favor-. Me pido con un poco más de valentía.
-No creo que Sue le parezca que salga en la mañana-. Le informe.
-Por favor, no quiero que el único recuerdo del tu cumpleaños sea este y la fiesta de tu hermana, déjame arreglar mi errores aunque sea un poco, quiero llevarte a desayunar-. Me rogó con esperanza y me di cuenta que yo era la que estaba poniendo las trabas, nunca me había importado la opinión de Sue siempre la desafiaba y ahora estaba poniendo de trabas con una obediencia que nunca existió.
-Está bien supongo que me puedo escapar un rato en la mañana-. Le dije.
-Veras que no te arrepentirás-. Me dijo emocionado, como si le hubiera dicho que íbamos a una feria de comics.
-Si quieres nos vemos en algún lugar, le diré que iré a comprar algo que me falto-. Le informe.
-No yo pasó por ti a tu casa, te hablo cuando este en la puerta, déjame consentirte al menos ese día-. Me dijo cuándo se dio cuenta que me iba a negar.
-Está bien, me hablas cuando estés en la puerta-. Le dije.
-No te vas a arrepentir ya verás-. Me dijo serio.
-Tengo que irme-. Le informe ya era tarde y tenía que mandar las solicitudes.
-Está bien, nos vemos mañana, no olvides que te amo-. Me dijo antes de colgar.
…..
Todos los ruidos provenientes del patio de la casa hicieron que abriera lo ojos, pero me quede un rato más acostada recordando lo sucedido ayer, después de terminar de hablar con Edward, me despedí de Rosalie y me vine a la casa y fue una suerte que no hubiera nadie y pudiera subir a mi habitación sin problemas, una vez que mande las solicitudes me acosté y para mi sorpresa rápidamente me quede dormida en un sueño profundo.
Tome mi celular y mire que tenía cinco mensajes, estos eran de Jasper, Alice, Rosalie, Emmet y incluso uno de Ben, pero lo que llamo más mi atención es que eran las 9 de la mañana, lo que significaba que Edward no tardaría en llegar, me levante rápidamente y me metí a dar un baño, estuve arreglada en tiempo récor no lo quería hacer esperar y también era que me encontraba emocionada por lo que sea que tuviera preparado, nunca nadie me había preparado algo sorpresa. Así me dieron las 11 y no llegaba, esto hizo que mi mente empezara a viajar rápidamente y si le había ocurrido un accidente o si se había dado cuenta que yo no valía la pena el esfuerzo, esta última era la que impedía que le hablara por teléfono para saber qué había pasado.
-Señorita Isabella-. Me hablo la muchacha y abrí la puerta rápidamente. –La espera un señor en la sala-. Me informo.
No pregunte más solo tome mi bolsa y salí corriendo por las escaleras, le pedí que me esperara afuera porque no quería que se enfrentara a mi familia, pero él había decidido enfrentar a los dragones por mí, sentía que la incertidumbre que había quedado de ayer se eliminaba, me amaba como para soportar venir al infierno por mí. Entre corriendo sin importarme nada, pero me quede petrificada por lo que mire.
-Mírate nada más Isabella estas hermosa, ya eres toda una señorita-. Me dijo un señor ya mayor de unos 60 años tal vez más que se encontraba en el despacho. –Pero que desconsiderado de mi parte, no debes de acordarte de mí-. Me dijo con disculpa en su mirada, pero la realidad es que si lo recordaba vagamente.
-Usted era amigo de mi abuela-. Era más joven en mis recuerdos, pero recordaba que platicaba por horas con mi abuela y cada que iba me llevaba alguna sorpresa, eso era fácil de recordar porque pocas personas nos visitaban.
-Veo que tienes muy buena memoria-. Me dijo con una sonrisa. –Soy Bill en aquel entonces me decía tío Bill-. Yo solo pude asentir no me imaginaba que estaba haciendo aquí. –Te ves bastante sorprendida y un poco desilusionada, tal parece que no esperabas que fuera este viejo el que venía a visitarte-. Me recordó que aún no sabía porque Edward no llegaba.
-Esperaba a mi novio-. No supe que fue lo que me llevo a decirle la verdad, supongo que me inspiraba confianza.
-O gran desilusión debiste haberte llevado-. Me dijo con una sonrisa. –Creo que no ha de tardar porque tiene que saber que es un chico afortunado de tener a una linda jovencita como tú, bien decía tu abuela que serías hermosa-. Escucharlo hablar de mi abuela hizo que una lágrima rodara por mi mejilla, verlo me traía muchos sentimientos, me hacía recordar a mi abuela era como si un familiar que había desaparecido de repente volviera. –Mira que viejo más tonto soy, ya te hice llorar y eso no debe pasar menos en tu cumpleaños-. No podía creer que recordara mi cumpleaños.
-No me lo tome a mal, pero porque está aquí-. Le pregunte confundida en todos estos años no había escuchado de él, porque hasta ahora.
-No creo que sepas estabas muy chica para recordar eso, pero soy abogado y tú eres mi último caso-. Me dijo confundiéndome cada vez más.
-No entiendo-. Le informe.
-Tu abuela me pidió que me encargara de darte algo, pero no lo podía hacer hasta que cumplieras los 18 años-. Me dijo serio.
-¿Qué le pidió que me diera?-. Le pregunte bastante curiosa y emocionada no tenía nada de ella, James había destruido las pocas cosas que había podido guardar.
-Como sabrás tu abuelo eran muy rico, al fallecer la mitad pasó a tu padre y la otra a tu abuela tal como él lo dispuso, pues tu abuela antes de fallecer hizo un cambio y te dejo su dinero, no quería que tuvieras problemas económicos en ningún momento de tu vida, este dinero estaba retenido hasta que cumplieras la mayoría de edad, lo que sucedió hoy, ya tengo todo solucionado y puedes hacer uso del dinero desde este momento, por los negocios no te preocupes yo me he encargado de ellos y te puedo decir que por los próximos años no tendrás ningún problema-. Me dijo demostrándome un papel, que traía muchos datos legales, pero claramente podía leer la palabra testamento en el encabezado y en el desarrollo se encontraba el nombre de mi abuela y el mío.
-¿Por qué?-. No entendía pensé que todo se lo había dejado a Charlie, él era su hijo y tenía más nietos, pero Bill solo me miro con una ceja alzada cuestionando mi pregunta.
-Ella te amaba, tú fuiste su segunda hija, nunca fuiste su nieta y sobre todo se encontraba preocupada por la forma en la que tu padre te trataba, ella siempre estuvo preocupada de lo que sucedería cuando no estuviera, murió preocupada por dejarte, creía que ibas a necesitar los medios para salir de esta casa, dime ¿Se equivocó?-. Me dijo con voz condescendiente.
-No, no lo hizo-. Le dije entre lágrimas porque me dolía saber que había muerto preocupada por mí y en realidad estaba en lo cierto, me había hecho demasiada falta, si ella hubiera estado mi vida no hubiera sido un infierno, podría ser como cualquier chica normal.
-Con esto ya no necesitas quedarte con ellos ya sufriste demasiado, ya puedes buscar tu felicidad-. Me dijo al mismo tiempo que me entrega, un sobre con varias tarjetas y unas llaves. –Son de tu casa, la casa en la que creciste con tu abuela-. Me explico cuando le pregunte con la mirada. –Todo esta tal como ella lo dejo, solo me encargue de tapar los muebles con unas mantas, pero con una limpieza estará como antes-. Eso fue todo lo que tuvo que decir para que rompiera en llanto, tendría la casa en donde crecí, en donde estaban los recuerdos de mi abuela, en el único lugar en el que había sido completamente feliz. –Oh mi niña-. Me abrazo y no se lo impedí, era lo más cercano que había tenido a una familia. –Ten tu abuela también te dejo esta carta-. Me entrego un sobre cerrado cuando termine de llorar.
-Gracias-. Le dije entre hipos.
-No tienes nada que agradecer, tu abuela fue una gran persona y mi mejor amiga y tú fuiste su pequeño angelito del que siempre estuvo orgullosa-. Me dijo mientras me entregaba un pañuelo para que me limpiara.
-¿Qué demonios haces tú en mi casa?-. Entro Sue gritando, estaba furiosa.
-Hola Sue, un placer verte como siempre-. Le contesto Bill demasiado tranquilo.
-No estoy para tus estupideces, te prohibí que la vieras se te olvida-. Le dijo amenazante.
-Me prohibiste que viera a una menor de edad, ahora ella ya es mayor de edad y la única que me puede prohibir verla es ella-. Le dijo tranquilamente Bill logrando que Sue lo mirara aún más enojada.
-Pues se te olvida que esta es mi casa y te puedo prohibir estar en mi propiedad-. Se defendió Sue.
-Entonces es una suerte que Isabella no tenga que depender mucho tiempo de ti-. Le dijo tranquilamente.
-¿Qué quieres decir?-. Le preguntó un poco asustada Sue.
-Lo que te imaginas Sue, llevabas años sospechándolo si no me equivoco, no creo que te hayas creído que todo fue a parar a una donación-. Yo solo podía verlos discutir, intentando entender del todo.
-No, esa maldita vieja no pudo-. Dijo viéndome ahora fijamente a mí.
-No veo porque no, era su nieta-. Le contesto Bill, sabía que la estaba cucando pero no entendía del todo.
-¡No esa maldita puta no se pudo haberse salido con la suya!-. Dijo con tanto rencor como no la había visto antes pero Bill solo asistió con una gran sonrisa, burlándose de Sue. –No permitiré que esa perra logre sus objetivos y se quede con lo que es mío-.
-¡No te permito que hables así de mi abuela!-. Le dije enojada, no permitiría que insultara así a la única madre que había conocido.
-Yo no habló de la estúpida vieja, pero vaya que era idiota, no permitiré que la idiota y la muy puta desde la tumba se salgan con su objetivo. ¡Escuchaste no lo permitiré!-. No entendía algo se estaba escapando de mi entendimiento.
-Lamento decirte que ellas ganaron y tú perdiste Sue-. Le contesto Bill.
-No permitiré que la maldita caza fortunas de su madre se quede con el dinero que me pertenece- Dijo mientras me apuntaba pero esas palabras se sintieron como un cubetazo de agua fría.
-No sé cómo lo piensas impedir, si ya todo está hecho-. Dijo Bill sin darse cuenta de lo que habían dicho Sue delante de mí. -Además ese dinero nunca te correspondió era de Marie, ella podía hacer con su dinero lo que quisiera y ella se lo quiso dar a su nieta-. Prosiguió y yo seguía sin procesar lo dicho.
-Sobre mi cadáver, lo oíste sobre mi cadáver-. Amenazo y por fin mi mente hizo clic.
-Tú no eres mi madre-. Dije más para mí que para ellos, pero me gane la mirada de ambos, Bill me miraba preocupado mientras Sue me veía con asco, por fin entendía todo, porque su preferencia por Jessica y James, porque los malos tratos, porque los insultos, yo no era su hija, era la bastarda de Charlie, por eso vivía con mi abuela, por fin todo estuvo claro en mi mente, no entendía el motivo pero en lugar de llorar una risa nerviosa empezó a brotar de mí, todo se sentía claro ahora, entendía porque el odio, incluso podía comprenderlo.
-¿Qué demonios está mal contigo?-. Se quejó Sue de mi risa, incluso las lágrimas brotaban de mis ojos.
-Dios Isabella ¿Estas bien?-. Se acercó Bill preocupado.
-Todo tiene sentido ahora-. Le dije entre risas.
-Es bueno que sepas que yo nunca pude haber tenido una hija tan mediocre como tú-. Me dijo con desprecio, pero por primera vez sus palabras no me dolieron. –Alguien como tú solo puede ser hija de una vulgar prostituta-.
-Sabes me das lastima-. Le dije y me miro asombrada sin comprender. –Te obligaron a vivir con la bastarda de tu esposo, a mirar todos los días el producto de su infidelidad y por si fuera poco me tuviste que hacer pasar por tu hija-. Me miraba sorprendida, por primera vez podía ver que no sabía que decir, todo era tan claro ahora. –Me das tanta lástima, permitiste que te humillaran todos estos años, en realidad la única mediocre aquí eres tú-. Sentí un fuerte impacto en mi mejilla, tan fuerte que me volteo la cara incluso podía sentir la sangre en mi labio, al parecer no le habían gustado mis palabras, pero ella me había entrenado muy bien, tan bien que a estas alturas ya no podía sentir un dolor tan simple como era el físico. –Vaya veo que no te gusta que te digan tus verdades-. Le dije con una sonrisa, sin hacer ni siquiera una mueca por el golpe, logrando que los dos me viera un poco asustados, pero no agregue más solo salí de ahí necesitaba tiempo para procesar lo que había sucedido.
Subí a mi habitación y por fin pude meditar lo que había pasado, por eso tanto odio, tanto rencor acumulado, todos los desprecios eran dirigidos a mí por haber sido hija de una aventura de Charlie. Todos los insultos de Sue y Charlie empezaron a revivir en mi mente.
… siempre sacas lo peor de las personas. Mira nada más lo que has hecho con esta familia-. Me dijo apuntando a su alrededor. –Todo lo tocas lo pudres, está en tu naturaleza, primero lo hiciste conmigo negándome la posibilidad de tener la gran familia feliz que planeamos tu padre y yo, luego con mi matrimonio tú lo arruinaste por completo y cada vez arruinas más a tus hermanos, los cuales estaban tan felices hasta que tu llegaste a vivir aquí, pero sabes yo no voy a dejar que los destruyas, estoy deseando el día que te vayas de esta casa y me cueste lo que me cueste también de esté estado, aunque nada será lo suficientemente lejos-. Me dijo de forma despectiva…
…
…¿Por qué simplemente no puedes ser como tus hermanos? es más tan siquiera la mitad de buena que ellos, la verdad que empiezo a creer que todo lo que hacemos mal se paga en esta vida y todas mis equivocaciones las estoy pagando contigo, pero no creo que me haya equivocado tanto, para que la vida me la haya cobrado así.
…
-¿Qué demonios hiciste mocosa estúpida?-. Llamó mi atención lastimándome y provocando que hiciera una mueca de dolor. -¡Contéstame! ¿Qué intentabas hacer?-. Me zarandeo.
-Yo… yo solo… intente defenderme-. No sabía que más decir.
-¡Matando a tu hermano! Sí serás estúpida no cabe duda que no eres más que una maldita maldición para esta casa-. Me dijo Charlie muy alterado.
….
–…no espero que Isabella encuentre una buena pareja, soy una persona sensata y con los pies sobre la tierra. ¿Quieres que diga lo qué opino? Te lo voy a decir, opino que me da lástima el pobre imbécil con el que sale, no te preocupes ni siquiera lo llegaran a ver nuestros amigos porque ella lo va a destruir, todo el que siente algo por ella termina pudriéndose de una manera u otra, ella es toxica, no me importa con quien salga, todo lo contrario agradezco que no sea el hijo de alguno de mis conocidos-. Termino Charlie...
…..
Las lágrimas fluían libres por mis mejillas, eran tantos los recuerdos unos más dolorosos que otros, lo necesitaba, necesitaba a Edward, quería que estuviera conmigo, no podía pasar por esto sola, era demasiado, solo él podría acompañarme, sin pensarlo marque su número y sonó muchas veces pero no contestaba. Lo intente una, tras otra, tras otra, se había arrepentido de lo que habíamos hablado anoche no existía otra explicación.
Era tan idiota como para no haberme dado cuenta de lo que estaba pasando, cómo no lo había visto, me había creído que era la responsable de que no tenían más hijos, aunque esa idea tal vez era verdad después del engaño de Charlie, Sue ya no quiso más hijos. Jessica y yo no éramos gemelas lo que me hacía preguntarme, era hoy mi verdadero cumpleaños, tenía tantas preguntas en mi mente, sobre todo quién era mi verdadera madre y porque me había abandonado.
Mi cabeza se encontraba llena de preguntas, no lo podía soportar más, tenía que encontrar mínimo algunas respuestas, si no quería terminar vuelta loca, por lo que me anime a salir de mi habitación, me enfrentaría a Charlie, él tendría que explicarme que había sucedido, sin anunciarme entre a su despecho, por lo que me gane una mirada cargada de enojo.
-¿Qué demonios te crees, para entrar así?-. Me regaño pero no lo escuche.
-¿Quién es mi verdadera madre?-. Lo cuestione y me miro entre pálido y enojado.
-¿Quién te dijo?-. Pregunto enojado pero sin negarlo.
-Sue pero eso no importa quiero saber ¿Quién es mi verdadera madre y dónde la metiste para que no te molestara?-. Le pregunte enojada, estaba segura que le había hecho lo mismo que le hizo a Bill para que no se me acercara.
-¡No te atrevas a insinuar que yo la aleje de ti!-. Me dijo muy enojado mientras se levantaba y le daba un golpe seco al escritorio, obligándome a retroceder.
-Estoy segura que tú tuviste que hacer algo para que no te estorbara-. Lo cuestione con la poca valentía que me quedaba.
-¡No te permito!-. Me dijo dándole la vuelta al escritorio, se veía tan violento que solo pude retroceder con temor. –Si intente protegerla alejándola de ti pero ella no me lo permitió, ya que eres una maldito demonio con cara de ángel-. Me dijo con asco. -¿Quieres saber qué fue lo que sucedió?-. Me dijo de forma amenazante mientras se acercaba más a mí por lo que me deje caer en la silla sin poder retroceder más, pero aun así asentí, necesitaba saber a cualquier precio. –Pues te lo voy a decir, te voy a explicar ya es hora de que sepas la clase de monstruo que eres-. Me dijo mientras se recargaba en los brazos de la silla quedando más cerca de mí de forma amenazante, quería no prestar atención a sus crueles palabras pero estas seguían ingresando a mi cerebro.
-Solo quiero saber-. Le dije asustada, necesitaba saber.
-Tu madre era la mejor mujer del mundo, pensaba dejar todo a Sue, James incluso a Jessica que todavía no nacía-. Me dijo alejándose y caminando por la oficina. –Quería estar con ella, era de esas mujeres únicas, todo iba de maravilla a pesar de mi situación-. Estaba asombrada nunca lo había visto hablar así de nadie. -Hasta que tú te atravesaste en nuestro camino, desde el momento en que te concibió, en ese momento todo empezó a ir mal, eres un ángel caído que llevas dolor y destrucción a todas las personas que te rodean-. Dijo viéndome con bastante odio. –Todo empezó con los constantes problemas que cada vez se agravaban más, empezaron problemas en el trabajo, con Sue y Jessica, problema en la vida que antes era normal, tú envenenaras a todos los que nos rodeaban, luego fueron las constantes peleas, hasta que finalmente se empezó a enfermar, sabes cuántas veces le rogué que se decidiera de ti-. Dijo con desprecio. –No sabes lo que fue verla consumirse cada día más, mientras tú te hacías más fuerte su salud se debilitaba, eres un maldito paracito-. Todavía podía ver el dolor en sus ojos, como sí la estuviera viendo. –Pero ella te amaba, jamás me perdono que si quiera le insinuara deshacerte de ti, luego estaba tu abuela que la apoyaba en la estúpida idea de luchar por un monstruo como tú, tal como imagine al final la terminaste matando, mientras tu nacías sana, tu madre moría en ese maldito cuarto de hospital-. Me reclamo.
-Yo no pude tener la culpa de eso-. Me intente defender, pero sonó más como un leve ruego.
-Claro que tuviste la culpa, le diste una muerte lenta, cuando te dejo de servir de incubadora la mataste, le fuiste dañando poco a poco su corazón hasta que no lo pudo soportar más, tú la hacías que se consumiera cada día-. Me dijo recargándose de nuevo en los brazos de la silla quedando de forma amenazante. –Y no conforme con eso hiciste lo mismo con tu abuela, la consumiste hasta llevarla a su muerte-. Me reclamo con un odio infinito en su mirada.
-No es verdad ella ya estaba grande-. Le dije asustada, yo no podía haber hecho todo lo que decía, yo era un bebe no podía haber hecho nada de eso, solo estaba dolido por eso hablaba así, yo no podía ser todo lo que él decía.
-Claro que no, se veía grande por las terapias pero ella murió de cáncer a los 50 años, nunca me perdonare el permitirte vivir con ella, cuando yo sabía que tú eres un maldito tumor, mataste a las únicas personas que te han amado, incluso he sido generoso contigo, siempre te lo he advertido, te he dicho que está en tu naturaleza arruinar la vida de los que rodean, te aprovechas de la persona más débil y la empiezas a podrir hasta que ya no hay nada que hacer-. No tenía que creer nada de lo que decía, nada de sus palabras era verdad, era el dolor el que hablaba, él solo estaba intentando hacerme daño. -¿Entiendes porque te desprecio tanto? Nunca dejare de reprocharme el no hacer hasta lo imposible para que te abortara-. Podía ver en sus ojos la verdad y la culpa, se reprochaba el no haberse deshecho de mí.
-No es verdad-. Le dije mientras me paraba para no sentirme tan intimidada por él. -Yo no tuve nada que ver con la muerte de mi abuela yo no pude haber hecho que se enfermara, y sobre la muerte de mi mamá…-. Me intente defender.
-¡No te permito que la llames así!-. Me dijo tomándome fuertemente por los hombros y estampándome en la pared tan fuerte que mi cabeza choco contra la pared aturdiéndome, pero no sentía ningún dolor, nada dolía más que sus palabras y menos aun cuando estaba tan aterrada, nunca lo había visto tan fuera de sí. –No te permitiré que te burles de ella llamándola mamá, no tienes ningún derecho a llamarle así, no cuando la asesinaste, cuando su único pecado fue quererte-. Me dijo agresivamente apretando fuertemente mis hombros, pero lo que en verdad dolía era ver el odio en sus ojos, un odio que ahora entendía, incluso podía comprender aunque una parte de mi mente se negaba a creerle para poder permanecer cuerda.
-Por favor-. Le rogué entre lágrimas para que me soltara, no era tanto el dolor era el miedo que le tenía en estos momentos.
-Es curioso como los papeles se voltean, yo también rogué cuando la miraba consumirse ante mis ojos y no había nada que pudiera hacer, sabes lo que fue ver morir lentamente a la mujer que amaba, teniendo las manos atadas sin poder hacer nada-. Me dijo sin soltarme aun y mi mente me traiciono imaginándose lo que sería perder a Edward, lo que me hizo poder entenderlo y sentirme muy culpable.
-No fue mi culpa-. No sabía si intentaba convencerlo a él o a mi débil mente, la cual parecía que se encontraba de nuevo en una tina llorando pensando las opciones que le quedaban y solo era una era factible.
-Lo bueno es que algún día lo pagaras, ese es mi único consuelo-. Me dijo mientras me soltaba pero yo todavía no me podía mover estaba petrificada pegada a la pared. –Lamento al pobre imbécil que te crea esa carita de niña buena y no vea que solo es un camuflaje, que eres un maldito ángel caído con una apariencia hermosa, en algunos momentos te parecer tanto a ella, pero yo sé que por dentro estás podrida, traes contigo dolor y enfermedad-. Dijo más para él que para mí. –Tal vez el momento de que pagues no esta tan lejos-. Me dijo mientras se recargaba en su escritorio. –Deseo que sufras lo que yo viví con tu madre, que te enamores si es que eres capaz de amar y que el muy idiota te quiera para que lo pudras hasta que ya no quede nada de él, pero en comparación conmigo tú sabrás que fuiste la responsable de todo, sabrás que tú lo arruinaste como todo lo que tocas-. Intentaba ignorar sus palabras pero me estaban afectando, en mi pequeño momento de lucidez, me di la media vuelta y salí corriendo de la oficina no soportaba estar ahí más tiempo.
Una vez que cerré la puerta de su oficina y me sentí un poco más segura, con trabajos tome mi celular y empecé a llamar a Edward lo necesitaba más que nunca, necesitaba tan siquiera poder oír su voz, mi mente se estaba encerrando de nuevo en un bosque oscuro donde solo había dos salidas. Lo intente cuatro veces pero no me contestaba y cuando lo volví a intentar una quinta vez me contesto la operadora, había apagado su celular para no hablar conmigo, esa declaración hizo que un fuerte sollozo saliera de lo más profundo de mi pecho, él también pensaba cosas horribles de mí y tampoco me quería tener cerca. No, no podía pasar nada de eso, habíamos hablado anoche y me había dicho que me amaba, lo tenía que ir a buscar, tenía que intentarlo, era lo único que tenía ahora, ya no me quedaba nada más.
Intenten limpiar mis lágrimas para poder mirar el camino, pero no lo hice lo suficientemente rápido porque termine chocando con Jessica y James, la primera me miraba con odio y el segundo parecía sorprendido. No pude evitar pensar que ellos eran mis medios hermanos, que Jessica no era mi gemela como todo este tiempo creí.
-¿Qué paso?-. Me pregunto James, por primera vez lo mire preocupado por algo, para él debía de ser una sorpresa ya que no había visto llorado en años, menos delante de ellos.
-No, no te lo voy a permitir, no arruinaras mi fiesta-. Dijo Jessica en forma de berrinche.
-Pasa que por fin se terminó este teatrito-. Contesto Sue la pregunta de James e ignoro a Jessica.
-¿De qué demonios hablas?-. Pregunto exasperado James a él no le gustaban los juegos en los que él no tuviera el control.
-No me importa qué demonios está sucediendo, no voy a permitir que intentes arruinar mi fiesta como la vez de su estúpido perro-. Dijo Jessica enojada.
-¡Cállate ya, a nadie le importa tu estúpida fiesta!-. Le grito James provocando que Jessica pegara un brinco y lo viera asustada para luego voltear y pedirle ayuda a Sue con la mirada pero ella solo se quedó callada, parecía que en las últimas horas había envejecido unos años.
Mientras los miraba sin atreverme a hacer nada, fue que me di cuenta de la gravedad de todo, con mi llegada había destruido a una familia y otra que estaba a punto de formarse, por fin entendí el sufrimiento de Sue, no solo su marido la había engañado enamorándose de otra, si no que al morir tuvo que hacer pasar por suyo al producto de ese engaño y vivir con el muerto viviente que se encontraba en el despacho, luchando contra un fantasma y por si fuera poco sus hijos lo habían resentido, ya que nunca comprendieron nada de lo que sucedía.
-Lo siento-. Fue lo único que pude decir en un susurro antes de salir corriendo a la sala por mi bolso y así poder salir de esa casa, no soportaba ver más la obra que yo había creado.
Manejar nunca había sido tan complicado, las lágrimas no dejaban de brotar de mis ojos obstruyéndome el camino, pero nunca me orille, necesitaba llegar a mi objetivo, necesitaba mirar a Edward y que me dijera que todo era un mal sueño o que dijera que ellos estaban jugando con mi mente que en realidad yo no era responsable de nada de lo que había sucedido, que solo estaba llevando todo al extremo o simplemente que me abrazara y me dijera que todo estaría bien, eso era lo que más necesitaba ver sus hermosos ojos y sentir sus brazos protegiéndome de todo esto.
Una parte aun consiente de mi cerebro recordó que no podía dejar que Bree me viera en este estado, se asustaría mucho y la pobre ya tenía suficientes problemas, por lo que estacione el carro en la esquina e intente llamarlo nuevamente pero seguía sin contestar mis llamadas por lo que camine a la casa, no sabía lo que haría para ver solamente a Edward pero ese era uno de mis menores preocupaciones. Llegue y fui directamente a la parte de atrás de la casa y toque la ventana de Edward, esperando que me escuchara pero no obtuve ninguna respuesta, la casa se encontraba sola, por lo que me deje caer en el pasto agotada, ya no tenía fuerzas para nada más.
No entendía que había hecho mal, porque la vida me odiaba tanto y se desquitaba conmigo, tal vez Charlie tenía razón y estaba maldita, tal vez en estos momentos me encontraba pagando el haber matado a… en este momento me di cuenta que ni siquiera sabía su nombre y Charlie tenía razón con qué derecho la llamaría mamá, nunca lo pregunte, ni siquiera conocía el nombre de la persona que me había dado la vida y a la cual le había cobrado con la suya.
Pudieron pasar segundos, minutos, horas, pero no sentí el paso del tiempo, hasta que escuche el ruido de un carro llegando, sentí un fuerte dolor en el estómago ante la anticipación de ver por fin a Edward, mis manos picaban por sentirlo y mi corazón latía más rápido como si supiera que estaba a punto de llegar a su puerto seguro, él no necesitaba nada más que Edward, pero aun así me quede detrás de la puerta de madera, me tenía que asegurar que no viniera con Bree, no necesitaba verme en un espejo para saber en el estado en que me encontraba.
Escuche las dos puertas del carro abrirse lo que me indicaba que venía acompañado, siendo cuidadosa me asome por la rendija y mire a Esme y Edward. –Creo que deberías de hablarle a Bella, te hablo varias veces, la pobre debe estar muy preocupada-. Le dijo Esme tranquilamente.
-Después-. Le contesto Edward de forma brusca, su respuesta fue una bofetada más dura que la de Sue.
-Tan siquiera deberías de hacerle saber que estas bien-. Insistió Esme, sin alterarse por el tono de Edward.
-¡He dicho que después!-. Le grito Edward, logrando que Esme pegara un brinco igual al mío por la sorpresa, nunca imagine que se atreviera a gritarle a su madre.
-Tranquilízate yo solo…-. La pobre no podía creer lo que estaba sucediendo.
–¡Por qué simplemente no me pueden dejar en paz 5 minutos, es todo lo que pido, estoy cansado de que siempre vengan con toda su mierda a mí y limpiarla yo! Tal parece que en los últimos meses todos se han propuesto arruinar mi vida, estoy cansado, todo se ha vuelto un maldito infierno-. Dijo antes de azotar la puerta del carro y entrar rápidamente a la casa en donde volvió azotar la puerta.
Escuche a Esme intentar ahogar su sollozo al igual que yo, no sabía mis lágrimas corrían por el comportamiento de Edward o por sus palabras, era verdad que le quería traer mi mierda para que la limpiara, pero sabía que no era eso lo que me hacía llorar, era su comportamiento, este no era el muchacho del que me había enamorado, ese chico tímido, caballeroso y sobre todo lleno de amor que conocí.
… desde el momento en que te concibió, en ese momento todo empezó a ir mal, primero fueron los constantes problemas que cada vez se agravaban más, luego fueron las peleas, hasta que finalmente se empezó a enfermar, sabes cuántas veces le rogué que se decidiera de ti. No sabes lo que fue verla consumirse cada día más… eres un maldito paracito...
...nunca me perdonare el permitirte vivir con ella, cuando yo sabía que tú eres un maldito tumor, mataste a las únicas personas que te han amado, incluso he sido generoso contigo, siempre te lo he advertido te he dicho que está en tu naturaleza arruinar la vida de los que rodean, te aprovechas de la persona más débil y la empiezas a podrir hasta que ya no hay nada que hacer-.
… algún día lo pagaras, ese mi único consuelo… tal vez el momento no esta tan lejos… que el muy idiota te quiera para que lo pudras hasta que ya no quede nada de él, pero en comparación conmigo tú sabrás que fuiste la responsable de todo, sabrás que tú lo arruinaste como todo lo que tocas…
Las palabras de Charlie estaban frescas en mi mente, él tenía razón yo solo traía dolor y sufrimiento a todas las personas que me querían, desde que había entrado a la vida de Edward todo se había complicado para él, por mi culpa él estaba sufriendo, se suponía que este era mi calvario no el de ellos, eso hizo que sintiera un enorme dolor en mi pecho, me hice chiquita no solamente para que no me viera nadie, sino porque sentía que en cualquier momento mi corazón quebrado se desprendería de su lugar, e intentaba poder mantener las piezas unidas aunque fuera un momento más.
No sé cuánto tiempo paso pero no escuche ningún ruido, por lo que esperando que nadie me viera, salí de mi escondite y camine a la esquina donde se encontraba mi carro y emprendí mi camino, pero no tarde mucho en darme cuenta que no sabía a donde ir, iba sin rumbo, no podía regresar a la casa de Charlie, no creía poder regresar jamás ahí, tampoco podía ir con Rosalie, no me podía arriesgar a hacerle lo mismo que le había hecho a los Cullen, algo me decía que ella ya había tenido su cuota de sufrimiento en la vida, tendría que alejarme de todos si no quería que sufrieran, eso provocó un fuerte dolor en mí pecho, yo había tenido miedo de que las personas se acercaran a mí y me lastimaran, pero lo más doloroso es que había hecho bien porque era lo contrario yo los lastimaba a ellos, un fuerte sollozo salió desde el fondo de mi pecho, no sabía cuánto dolor podía soportar una persona. Un fuerte pitido me saco de mi ensoñación y tuve que dar un volantazo para evitar chocar contra el carro que iba en el carril que invadí, las lágrimas en mis ojos no me hicieron fácil el trabajo pero logre orillarme sin ocasionar más catástrofes.
Tenía ganas de llorar y hacerme bolita en el sillón y dormir profundamente para levantarme asustada en aquel cuarto de hotel a lado de Edward y que este me abrazara y me dijera que todo era una pesadilla, que nada de esto estaba pasando, que en realidad me había quedado profundamente dormida después de haber hecho el amor. Pero sabía que no había ninguna posibilidad, el dolor era demasiado como para estar soñando, tendría que aguantar un poco más, no me podía quedar en este lugar, tenía que buscar un lugar para quedarme, entonces mi mente recordó las llaves que me había entregado Bill, la casa de mi abuela, podía quedarme ahí.
Me estacione enfrente de la casa, era sorpréndete que aun recordara como llegar, pero seguía tal como la recordaba, se encontraba un poco deteriorada por el paso de los años pero por lo general estaba en buen estado, con miedo saque la llave y abrí la puerta, en el momento en que di un paso a dentro caí de rodillas ante mis recuerdos y el sufrimiento del día, no lo soporte más y me hice bolita en el suelo, ya no sentía si seguía llorando o no, simplemente quería que todo se terminara y entumecer todo mi dolor.
...
Hola a todos y muchas gracias por sus comentarios estos me ponen muy pero muy feliz, también a todas los lectores silenciosos y a los que se acaban de incorporar bienvenidos. Espero que la historia siga siendo de su agrado.
MilaStarm27: Hola tienes razón cada vez aumenta más la tensión… Me alegro que no me odiaras en el capítulo pasado, me puedes decir lo mismo ahora :´( Los dos tienen reacciones muy impulsivas, pero tienes que pensar que es la primera relación amorosa de ambos y por si fuera poco los dos tienen grandes problemas, si ya vimos que Bella no se la puso tan fácil ya que todavía tiene la duda de si en verdad piensa eso. No tenías toda la razón del mundo la cosa no quedaba ahí solo empeora en cada capítulo. Me alegra mucho que te guste, ¿Te sorprendí con esta revelación?
Ale.18: De hecho creo que fue de los más largos, pero tienes razón me alegra jejejeje. Todo empezó a empeorar muy rápido, es verdad a veces desahogamos todos nuestros pesares con los que más amamos porque son los únicos que nos escuchan y con los primeros que corremos, el error es siempre acudir a ellos cuando estamos dolidos, creo que tu petición se hará realidad conste que tú lo pediste jejejeeje. Que me dices ahora de su cumpleaños, ya tiene muchos malos momentos en esa misma fecha, en estos capítulos di muchas pistas sobre lo que le sucedió y no nos ha contado, ¿con eso se afirmó tu teoría sobre Jane o todavía no? Anotaste más claves, vuelve a leer la escena de Rosalie y Bella ahí están ;) pero tampoco te olvides de lo que dije el capítulo pasado, si te dicen que la pared es de un color te la terminaras creyendo.
Supattinsondecullen: Hola si fue un tonto la verdad no lo puedo defender pero te tengo un regalo en el próximo habrá un Edward POV de esos que hace mucho no había, últimamente solo estamos al pendiente de Bella ya es hora de conocer el lado de Edward.
Liz Cullen Boschetto Belikov: Si todos piensan lo mismo de Edward hasta yo, cuando lo escribía no sabía si dejarlo o quitarlo, me decía, él sería capas de decir eso, pero es el chico más lindo cómo podría decir esas palabras, pero supongo que es lo que quiero demostrar en esta historia y es que el mundo no divide entre buenos y malos, hay parte de las dos en todos nosotros. Muchas gracias por tus hermosas palabras. ¿Lloraste con este capítulo?
Esmeraldamr: Hola si la actitud de Edward ha dejado mucho que desear tampoco ayuda que Bella sea más propensa en estos momentos que en un inicio, la Bella con la que iniciamos esta historia hubiera mandado todo a la mierda y se hubiera ido a tirar party o hubiera hecho algo para que Edward se tragara sus palabras y se arrepintiera, pero ahora está en un trance que pronto descubriremos de que se trata, los tengo que separar según mi cabeza loca :´( no importa tú acósame jejejeje
Rossy-Bells Cullen: Soy mala lo sé :´( gracias me alegro que te guste, tú tan linda con tus palabras y yo tan maldita por hacer esto (Esta bien me gusta el drama que puedo decir jejejeje) No puedo descartar tu teoría es buena, si es desesperante pero ya viene el Edward POV aunque no podre justifica sus palabras, si los dos son malísimos para hablar sobre todo por sus inseguridades, también hay que recordar que aunque son muy maduros están chicos y es su primera relación, nunca habían tenido nada parecido ni siquiera lo habían vivido de cerca, Edward lo vivió un poco con sus padres pero estaba muy chico. ¿Qué me dices de Sue ahora? Si no me equivoco tú eras la que cargaba más esta teoría.
Debora: No fue con Alec pero en algún momento irá u otro adelanto ya conoceremos a estos tan famosos gemelos, pero ahora tuvo algo de fuerza de voluntad y corrió con nuestra buena amiga Rosalie, que me dices era lo que esperabas del cumpleaños. No sé qué hacer debería repetir la respuesta para contestar los dos comentarios jejeje ntc, gracias por comentar linda.
Elizabeth Everly: Hola lamentablemente tenemos unos cuantos capítulos con más de esto, sé que en estos momentos todos odian a Edward pero ténganle un poco de paciencia, no tarde nadita, eso creo jejeje. Gracias me alegra mucho que te guste la historia.
Yomii21: Hola todo es muy muy muy fuerte, un tema muy delicado que ya vendrá más adelante, por ahora solo tenemos pistas y verdades a medias, todos están sufriendo crisis muy fuertes, te tengo que advertir que esto no hará más que empeorar.
