Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad exclusiva de Kishimoto Masashi.
Capítulo 2 - Siempre regresaré a ti, te amo
"¿Qué sugieres que hagamos?" Kohei preguntó.
"Tú los distraes, yo ataco" Ryu se adelantó a su compañero. Sabían exactamente qué significaba.
Estaban en tierra firme y Kohei sabía que jutsu usar.
"Estilo de tierra: Jutsu tierra en expansión" el suelo bajo los atacantes desconocidos comenzó a agitarse.
Los desconocidos reaccionaron rápido y se pusieron a salvo en los árboles. Pero de repente, los árboles también comenzaron a moverse.
Saltaron de los árboles, pero cuando estaban en el aire, alguien los sorprendió por detrás.
"Estilo de fuego: Jutsu dragón de fuego" Ryu asistió a su compañero. Todo parecía estar de su lado.
El cuerpo de Sakura se sentía pesado, como si ella misma no tuviera control.
"¿Qué pasará ahora?" Sakura continuaba pensando.
Aún no podía creer que no lo notara. Los que siguieron a sus compañeros sólo eran señuelos, los verdaderos estaban ahora frente a ella. El kunai que arrojaron a su cuello sólo fue para moverla a una posición adecuada y finalmente colocar el sello en ella.
"Ya tenemos la información que necesitábamos, todo estaba en su mente. Ahora sólo queda matarla" uno de sus atacantes decía.
"Sí, sí. Supongo que tienes razón. De todos ella no puede hacer nada, ya sabe qué sucederá si aumenta su nivel de chakra".
Eso llamó la atención de Sakura. Pensó por segundos. Tomó una decisión.
Ella iba a usar su chakra sin importar las consecuencias. Incluso usaría sus reservas de ser necesario.
Los atacantes iban a dar el golpe final, pero algo sucedió.
El nivel de chakra de Sakura comenzó a aumentar considerablemente.
Estaban sorprendidos. ¿Acaso no los había escuchado? Si ella continuaba, moriría seguramente. Después de todo, si alguien usa su chakra con ese sello en especial, su cuerpo se convertiría en un detonador.
Y el nivel de chakra que estaba alcanzando era indescriptible.
Sakura ya comenzaba a sentir las consecuencias de ese sello. Se sentía mareada y desorientada y una sensación que quemaba estaba creciendo dentro de ella.
Ella sabía lo que estaba pasando.
Sabía que moriría. Pero lo estaba haciendo por el bien de Ino y de los demás jinchuriki también.
Iba a morir, pero no sin antes ocuparse de quienes le habían robado información. Esos tres morirían con ella.
Sabía lo que venía, y sólo esperaba que Ino la perdonara.
"Eso estuvo bastante fácil ¿no lo crees?" una máscara de lobo preguntó a una de tigre.
"Sí lo sé. Sus niveles de chakra fueron mucho menores de lo que estaba esperando. Pareciera que…".
Ambos se detuvieron en seco y compartiendo el mismo pensamiento se dirigieron hacia la última ubicación de su taichou.
Pensar que sólo era una distracción para separarla de su equipo. Tenían todo planeado y la conocían muy bien para capturarla tan fácilmente.
Una idea surgió en su mente y entonces propuso algo.
"Si me dicen ahora quién los envió, consideraré perdonar sus vidas".
Fuertes risas burlonas fueron escuchadas. Sakura esperó una respuesta.
"Mira, no vamos a mentir. Estamos bastante impresionados que hayas sido capaz de alcanzar tal nivel de chakra a pesar del sello. Pero te aseguro. No te será posible hacer ningún jutsu".
El aire se tornó denso hasta el punto en que era difícil respirar.
Estaba decidido.
"Ya veo. Entonces lo lamento, pero esa fue una oportunidad única. Ahora… ¿por qué no probamos tu teoría?"
Ojos curiosos estaban posados sobre Sakura.
"Estilo de fuego: Jutsu gran supernova de fuego".
Miradas sorprendidas fueron vistas por último y gritos escuchados al momento en que todo el lugar de quemaba hasta ser cenizas.
El crepúsculo ya estaba finalizando. Konoha siendo iluminado por el hermoso atardecer. Y una chica rubia de ojos azules brillantes estaba disfrutando de la vista.
Ino ya se estaba impacientando por la ausencia de su novia. Pero también estaba recordando la memoria más especial que guarda en este amplio campo de flores en la colina más alta de toda Konoha.
"Oh vamos. Valdrá la pena. Lo prometo" una chica de ojos verde esmeralda y una amplia sonrisa dijo.
"¿De verdad? Porque ya tiene más de hora que estamos caminando. ¿Por qué no pudimos solo correr?" una rubia preguntó.
"Quería que disfrutaras todo el camino hasta acá. Es muy hermoso. ¿No lo crees?"
Una mirada curiosa estaba examinando el lugar.
"Sí, te doy la razón en eso. ¿Pero no será lo mismo en la parte más alta?" Ino preguntó con genuina curiosidad.
"Oh no. Ahí es donde te equivocas. Arriba de la colina es mil veces más hermoso que nuestro alrededor. Ya verás. Sólo espera" Sakura dijo con una sonrisa única y emoción. Su mano aún sostenía la de Ino con firmeza.
Después de diez minutos más, solo tenían que caminar 200 metros más para llegar. Sakura se detuvo.
"¿Por qué nos detuvimos?" la Yamanaka preguntó.
"¿Podrías cerrar tus ojos? Te diré cuándo abrirlos" fue todo lo que dijo Sakura.
"No es ningún truco, ¿cierto?" la Haruno sólo rió ante eso mientras sacudía su cabeza respondiendo que no.
Ino asintió. Si había alguien en quien podía confiar totalmente, esa era Sakura.
Ino cerró sus ojos y entonces Sakura la guió. Ninguna de las dos dudó en sus pasos, confiaban una en la otra lo suficiente.
Después de unos minutos, Sakura se detuvo e Ino también.
"De acuerdo. Ábrelos ahora" los ojos de Ino se agrandaron de impresión.
Era un campo de flores. Probablemente el más hermoso que Ino ha visto en su vida. Ella estaba tan impresionada que no notó la sonrisa que Sakura le estaba dando. Ella sabía que a Ino le había encantado ese lugar.
"Lo llamo nuestro lugar especial" intrigantes ojos azules voltearon a ver verde esmeralda.
"Lo encontré hace no mucho tiempo. Estaba buscando un lugar tranquilo porque estaba teniendo un mal día. Así que llegué hasta aquí" Ino aún no entendía muy bien.
"Yo sé que te gustan mucho los campos de flores, y ya que aquí es un buen ejemplo de ello quise traerte tan pronto como fuera posible. También, pensé que sería lindo, ¿sabes? Tener un lugar propio. Sólo para nosotras dos" un sonrojo apareció en las mejillas de Sakura. Ino sólo pudo sonreír con un pequeño sonrojo en su propio rostro. Y ella sabía exactamente por qué.
Ellas habían comenzado a salir hace poco más de una semana. Y ambas se estaban acostumbrando aún.
"Es perfecto. Me encanta. Será un gran lugar" ella dijo mientras alcanzaba la mano de Sakura y le daba un pequeño apretón. La peli rosa sonrió ante ello.
Repentinamente, ambas se perdieron en la mirada de la otra y antes de saberlo siquiera, sus rostros comenzaron a acercarse más y más. Y finalmente, sucedió.
Sus labios se unieron en un cálido y suave beso por primera vez.
Fue un poco torpe y no duró mucho, pero definitivamente fue significativo.
Y fue desde ese entonces que su relación se consolidó.
Ino sonrió a la memoria mientras miraba a sus alrededores. De igual forma, no tenía la menor idea cómo acordaron que Sakura era quien llevaba los pantalones. Pero a la rubia no le molestaba. Ella amaba ser consentida por su hermosa novia.
La jinchuriki aún estaba sumida en sus pensamientos cuando su padre repentinamente se contactó con ella a través de su mente. Nadie conocía este lugar más que Sakura y ella después de todo.
"¡Ino, Ino cariño! Solicitan tu presencia en la torre hokage. El escuadrón de Sakura acaba de regresar"
Ino no desperdició más tiempo después de esas palabras.
"Gracias papá" ella prácticamente grito y después comenzó a correr hacia dicha localización.
"Ino espera, esp..." Pero eso fue todo. Ella estaba tan emocionada de finalmente tener a Sakura de vuelta que no permitió que nada más entrara a su mente, haciendo caso omiso de lo que su padre iba a decirle después.
Poco ella sabía, que aquellas palabras la habrían preparado para lo que estaba a punto de saber.
La mandíbula de Tsunade estaba tensa, sus ojos agrandados y su cuerpo temblando. Tres agentes anbu deberían estar frente a ella. Solo habían dos.
"Tsunade - sama?" Ryu llamó por ella, rogando que respondiera.
No pasó nada.
"Lo sen-sentimos mucho. No hay palabras para describir lo avergonzados que estamos al no darnos cuenta de lo que estaba pasando. Debimos quedarnos con ella" Kohei apoyo a su compañero.
Aún nada.
"Hokage - sama" la godaime con trabajo reaccionando a la acción. Un hombre alto, rubio, de ojos verde y con ropa de jounin estaba a su lado, con una mano sobre su hombro para que ella dijera algo, lo que sea.
Él supo cuando la hokage mandó por él que algo había pasado. Pero jamás habría esperado escuchar esto.
Inoichi solo podía pensar en su familia.
¿Cómo tomarían la noticia? Él mismo estaba pasándola mal asimilando lo que se había dicho. Él también era cercano a Sakura, y no podía evitar pensar que le había fallado a ellos.
Los padres de Sakura fallecieron cuando ella tenía cuatro años de edad, y su última petición hacia Inoichi y su esposa era que cuidaran de su pequeña hija tanto tiempo como les fuera posible.
Parecía que ese tiempo había acabado.
Él llevó su mirada hacia su esposa, quien insistió en acompañarlo en cuanto escuchó que se trataba de la hija de sus más cercanos y mejores amigos.
Haruno Misaki y Haruno Tenshi.
Su rostro permanecía calmo, justo como el de él. Sus ojos en cambio, mostraban lo que él también estaba sintiendo.
Profunda tristeza y fracaso.
"Akiyama, Hashimoto" la Senju al fin dijo.
"Hai Tsunade - sama" ambos respondieron.
"Estoy orgullosa por su dedicación y trabajo duro mostrado en batalla, a pesar que no resultó como se esperaba" sus ojos se entristecieron.
"De igual forma estoy agradecida de que completaron su misión... Y en verdad lo lamento por su pérdida... Nuestra pérdida" sus voz desvaneciéndose.
La gente en el lugar guardó silencio. Solo por un segundo.
"Pero también les diré esto..." La godaime habló recuperando su voz... "Sakura fue una persona honorable, dedicada y bondadosa. Y la mejor kunoichi que alguna vez tuve el honor de entrenar, incluso mejor que yo. Así que les digo ahora, no se sientan avergonzados por lo que pasó. Mi aprendiz estaba muy orgullosa de ustedes, así que no se atrevan a faltarle el respeto con tal cosa" su voz firme y llena de orgullo.
El resto de los anbu estaban sorprendidos de aquellas palabras, pero eso fue todo lo que tomó para que volvieran a sus yo orgullosos y valientes.
"Gracias Tsunade - sama" dijeron a una sola voz.
La godaime asintió y estaba a punto de hablar de nuevo cuando alguien entró.
Recuperando su aliento tras la corrida, una chica rubia con ojos azules y mostrando entusiasmo estaba parada junto a la puerta.
La mirada de Ino buscando a la persona que ha extrañado con tanta devoción los últimos días.
No la encontró.
"¿Dónde está Sakura?" Su genuina confusión alcanzó a todos los presentes. Todos se mantuvieron en silencio.
Ino no sabía qué estaba sucediendo, y se estaba impacientando que nadie dijera nada.
Pero luego, ella notó algo. Sus padres estaban ahí también.
Su corazón se encogió un poco. Su primer pensamiento, algo había pasado.
"Tsunade - sama. ¿Qué está sucediendo, dónde está Sakura? ¿Está herida?" La Senju se tensó ante las preguntas de la chica y desvío su mirada. No encontraba forma de decirle. Los anbu presentes con sus miradas en el suelo y sus hombros caídos.
El hombre de ojos verdes miraba con detenimiento a su hija, sintiéndose un poco culpable porque no fue capaz de prepararla un poco antes de tener que darle tan devastadora noticia. Tal vez era mejor que él se lo dijera en lugar de la hokage.
Él estaba a punto de hablar, cuando la voz de su esposa Aiko lo hizo detenerse.
"Ino cariño, antes que nada tranquilízate un poco. Estas acelerada" la voz firme de la mujer con ojos azules y cabello castaño claro sorprendió a todos, pero claro que notaron la tristeza que procedía de ella.
"C-Creo que ya estoy bastante bien mamá, no hay de qué preocuparse" la menor de los Yamanaka habló con inseguridad en su voz. Su corazón latía al mil por hora esperando lo peor, o eso creía.
"Hija mía, todos sabemos que la vida del shinobi siempre es incierta y dura. No podemos saber qué podría pasar. Así que debemos estar preparados para t-todo" su voz se quebró ligeramente al final. Ino comenzó a entrar en pánico.
"Lo sé mamá, pero no entiendo q-qué tiene eso que v-ver con Sakura" a la chica le estaba costando hablar ahora, no quería que confirmaran sus sospechas.
El silencio se hizo presente una vez más. Nadie encontraba la fuerza suficiente para responder.
La chica Yamanaka estaba más que asustada ahora. Sus ojos suplicaban porque alguien hablara.
"Ino, la misión ha sido un éxito, pero Sa..." Aiko pensó tener la fuerza necesaria para decirlo, pero al parecer no. Las siguientes palabras quedaron atoradas en su garganta negándose a salir.
La godaime al notar esto decidió hacerse cargo, era su trabajo después de todo. Y solo podía imaginar lo difícil que estaba resultando para los padres de la chica darle la noticia.
"Ino, como ya se ha dicho, la misión fue exitosa. Lamentablemente, durante el proceso hubieron ciertas complicaciones que llevaron a una batalla contra enemigos desconocidos" la mirada de la ojiazul ahora estaba sobre la hokage. Podía sentir su corazón retumbar en sus oídos.
"Todo parecía ir bien para el escuadrón, pero al final se descubrió que solo fue una trampa para separar a Sakura de sus compañeros" su voz era firme, pero sus ojos estaban tristes. Ino pudo notarlo desde que comenzó a hablar.
"Al notar esto, Akiyama y Hashimoto regresaron para reunirse con Sakura, cuando de repente sintieron que su chakra aumentó considerablemente y justo después de eso hubo una inmensa explosión" la Senju sabía que se estaba tomando demasiado tiempo, pero pensó que lo mejor era darle todos los datos conocidos a Ino.
"Cuando ellos llegaron al lugar, todo estaba destruido, consumido en llamas. Tal parecía que Sakura había usado un jutsu estilo fuego, logrando derrotar a sus enemigos pero destruyendo todo a su paso, lo que significa..."
"¿Eso quiere decir que ella está herida? Si es así, me gustaría ir a verla de inmediato. Después de todo han sido días desde..." Mientras hablaba, la chica se daba vuelta para ir al hospital, pero la hokage la interrumpió.
"Ino" su voz la hizo parar en seco. Seguía parada junto a la puerta, con su espalda hacia los demás. No se atrevía a darse la vuelta. Sentía su cuerpo temblar.
"Sakura no está herida Ino, no ésta vez" la godaime estaba preparada para aclarar todo, pero la ojiazul no estaba lista para escucharlo.
"Tsunade - sama, ¿qué pretende decir con todo esto?" Su voz apenas más fuerte que un suspiro, pero fue suficiente para que la Senju escuchara. Tomando aire y calmando sus emociones, finalmente habló.
"Sakura murió"
Ino sintió que su corazón se detuvo y que su cuerpo se tensó. Sus ojos fijos en el suelo. Sentía la mirada de todos en ella, pero no quería voltear, no podía hacerlo. Dejó de respirar por un momento, su mundo se derrumbaba lentamente, las palabras hacían eco en su mente.
Sakura, su Sakura...¿muerta? Eso no era posible, ella lo prometió, dijo que regresaría sin importar qué, y Sakura nunca le ha mentido, nunca le ha fallado. Ella tiene que regresar, debe regresar. Esto no podía estar pasando. Sakura siempre encuentra una salida, su camino de vuelta a su hogar, su lugar junto a ella.
"¿Ino?" Después de minutos de silencio, Inoichi se preocupó, así que llamó a su hija. El cuerpo de la chica ahora estaba temblando notoriamente.
"Papá ¿d-dónde está S-Sakura?" Inoichi se extrañó por la pregunta de su hija. Y soltando un largo suspiro respondió con profunda tristeza.
"Sakura ya no está aquí. Ella..."
"M-Mamá ¿y Sa-Sakura?" Ino interrumpió repentinamente a su padre no queriendo escuchar más. Ella quería saber dónde estaba Sakura, no podía estar muerta. Todo menos eso.
"Mi niña, sé que duele y mucho. Pero siempre estaremos..."
"¿Chi-Chicos?" Ellos eran su última esperanza. Anhelaba tanto que desmintieran lo que acababa de escuchar. Tenía que ser mentira.
"Ehh, I-Ino - san. Lo sentimos mucho, pero ella..." Akiyama no podía decirlo. Aún dolía demasiado. Hashimoto apretaba fuertemente sus manos haciendo que sus nudillos se tornaran blancos.
Ino seguía temblando, ahora sin decir una palabra. Lágrimas incontrolables comenzaron a caer de sus orbes azules.
"Sa-Sakura es-está... Sa-Sakura..." Su piernas finalmente cedieron y cayó al suelo. Lágrimas ahora caían sobre la superficie del suelo, su cuerpo inclinado hacia adelante mientras sus brazos hacían de soporte.
"E-Ella no p-puede... E-Ella de-debe... Sakura..." Su voz desaparecía más y más con cada palabras. Los demás presentes no sabían que decir o hacer. Ellos también estaban llorando ahora.
Ino sintió que su fuerza la dejaba lentamente y al fin cedió a la oscuridad.
"…sucedió"
Ino apenas escuchó una voz.
"…pena. Devastador"
La rubia continuaba escuchando.
"…una gran kunoichi"
Y de repente recordó lo que había sucedido justo antes de que todo se tornara negro, cuando le habían dado la peor noticia de su vida hasta el momento.
Había perdido a la persona que ama.
Poco a poco comenzó a levantarse y aparecieron más voces, para luego desaparecer una por una.
Su cabeza le dolía y le costaba abrir los ojos, la Yamanaka se sentía desfallecer en cualquier instante.
"Al fin despiertas cariño. Estuviste ida por más de un día" la voz de su madre captó su atención.
"Habían muchas visitas, estaban muy preocupados por ti. Pero pensamos que cuando despertaras querrías un momento para ti, sin nadie más alrededor" su padre dijo con firmeza.
La Yamanaka menor no decía nada y sólo asentía, para que sus padres supieran que los escuchaba.
La pareja intercambió una mirada llena de preocupación. Pensaron que estaban preparados para ser el pilar de su hija, pero apenas vieron su estado y no sabían qué decir ni qué hacer.
Mientras tanto, Ino repetía en su mente la conversación que tuvo con la hokage, recordaba las miradas llenas de profunda tristeza y asimilaba todo lo que estaba sucediendo.
"¿Ino?" Aiko se estaba impacientando, estaba más que preocupada por su única hija.
Inoichi llevó su mano derecha hacia el hombro izquierdo de su hija y soltó un profundo suspiro. Tal parecía que ayudar a su hija sería más difícil de lo que imaginó.
"Escucha Ino, sabemos que no es fácil y que duele terriblemente, pero me temo que no hay nada que podamos hacer cariño, excepto honrar su recuerdo con dignidad, ella lo merece" la serenidad era notoria en la voz de Inoichi, pero también la tristeza.
"Tenemos que seguir adelante, es tal vez lo más importante. Porque sabemos que es lo que ella querría que hiciéramos. ¿No lo crees?" ojos verde enfocados en figura sentada sobre una cama con la cabeza baja.
Ino sintió la mirada de sus padres y su cuerpo se estremeció. Sabía que su padre tenía razón y que ellos sólo querían ayudar. No lo aparentaban como ella, pero también sentían que su mundo se derrumbaba por la pérdida de alguien tan importante en sus vidas.
Un momento después, Ino encontró su voz.
"D-Discúlpame papá, sé q-que es duro p-para todos. Pero me c-cuesta asimilarlo" su voz débil y cortada se hizo presente.
"Lo sabemos hija, pero estaremos a tu lado siempre" Aiko dijo poniendo su mano en el hombro derecho de la chica apoyando a su esposo.
Ino se sintió más segura y dirigió sus orbes azules hacia sus padres.
"G-Gracias. Muchas gracias d-de verdad" fue todo lo que pudo decir mientras una diminuta sonrisa aparecía en sus labios.
Inoichi se sintió seguro y volteó hacia su esposa. Era el momento que esperaban.
"Fue más difícil de lo que pensé, pero ya está hecho Yahiko – sama" un pelirojo con ojos café claro dijo.
"Muy Sasori. Sé que es algo difícil, pero estoy seguro que es lo mejor para nosotros. Así que te agradezco el esfuerzo" el líder respondió con firmeza, su espalda hacia su acompañante.
"Por supuesto Yahiko – sama. Lo que necesite" Sasori no tenía nada más que decir, porque por más extraño que fuera. Él también pensaba que era lo mejor.
El hombre con cabello naranja sólo atinó a asentir dando por concluida la conversación. Y el pelirojo se retiró.
Habían pasado algunos días desde el encuentro entre Akatsuki y el escuadrón diez, y las piezas ya estaban tomando lugar.
"Paso a paso" fue lo último que pensó el líder antes de desaparecer y dejar una cortina de humo detrás.
"…aquí reunidos para honrar y mostrar nuestro profundo respeto hacia una excelente aprendiz, amiga y kunoichi que lamentablemente ha perdido la vida en acción…" la hokage hablaba con seguridad pero gran tristeza también.
"Haruno Sakura fue una persona quien siempre puso el bienestar de los demás antes que el propio…" la Senju continuaba hablando e inspirando a través de sus palabras. Pero cierta kunoichi rubia estaba perdida en sus recuerdos más recientes.
"G-Gracias. Muchas gracias d-de verdad" fue todo lo que pudo decir mientras una diminuta sonrisa aparecía en sus labios.
Inoichi se sintió seguro y volteó hacia su esposa. Era el momento que esperaban.
"Querida, hay algo más que debes saber" Aiko comenzó a hablar captando la atención de la menor de la familia.
"¿Qué es mamá?" Ino preguntó con interés.
Azul claro y verde se encontraron, y tras una sonrisa de complicidad, Inoichi continuó.
"Después de que Akiyama y Hashimoto buscaran por todo el lugar, lograron encontrar un par de cosas. Y después de hablar con la hokage, se concluyó que tú eres la persona indicada para quedárselas" la chica rubia escuchaba con detenimiento a su padre.
"Y-Ya veo. ¿Y qué e-encontraron?" su voz aun quebrándose un poco.
Inoichi asintió a su esposa, quien después entregó un par de katanas blancas y lo que parecía una pieza de una máscara anbu a su hija.
La máscara de un águila.
Ino sintió que sus ojos comenzaban a humedecerse nuevamente mientras su madre le daba dichos objetos.
"G-Gracias" fue todo lo que pudo decir la Yamanaka antes comenzar a sollozar.
Justo después, la chica se sintió completamente segura entre un abrazo compartido por sus padres.
"…su legado seguirá inspirando a generaciones futuras" la rubia hokage terminó diciendo con ojos cristalinos.
Sus ojos ahora posados en las personas más cercanas a su aprendiz.
Naruto y Sasuke mantenían la mirada en el suelo, pero sabía que habían escuchado cada palabra porque, bueno… era Sakura. Aún recordaba sus miradas escépticas cuando les dio la noticia en equipo, ninguno de los dos articuló palabras. Y qué decir del líder del grupo. Kakashi estaba igual o peor que sus estudiantes, pues se sentía culpable por no haber sido capaz de protegerla. Sakura era como una hija para él, al igual que ve a Naruto y Sasuke como sus propios hijos.
Los demás no estaban en mejor estado, pues esta generación de shinobi es realmente unida, indistintamente de los equipos formados.
La hokage soltó un largo suspiro. Ella sólo podía esperar que las cosas mejoraran a su debido tiempo.
Después de todo, una pérdida de tal magnitud nunca es fácil de sobrellevar.
"¿Y bien?" una voz dura y sin emociones preguntó.
"Estuvimos en posición justo como lo solicitaste. Tal parecía que tu escuadrón lo había manejado bien, pero al final la chica hizo algo que nunca hubiéramos anticipado" otra voz autoritaria respondió.
La primera voz bufó con obvia molestia. Esto no era lo que había planeado en absoluto.
"Entonces me estás diciendo que no tenemos nada" más que una pregunta fue una afirmación.
"Me temo que así es"
"¡DEMONIOS! Después de todo lo que nos tomó estudiarla e idear un plan para colocarle el sello" un hombre con vendas en su cuerpo y sobre su ojo espetó furioso.
Mientras tanto, un calmado líder sólo se limitaba a observar.
"Esto no está bien. Se suponía que ustedes estarían allí por si las cosas se complicaban o si el estúpido y patético escuadrón no lograba manejar las cosas. ¿Y ahora vienes y me dices que no tenemos absolutamente NADA? ¡No me jodas!" Shimura Danzo no podía creer lo que escuchaba.
"Después de la explosión intentamos intervenir, pero el daño era demasiado. No quedó rastro de nada" Yahiko continuó hablando con paciencia y tranquilidad.
El trato que había hecho para esta ocasión Shimura Danzo con Akatsuki era simple.
Obtener la información que necesitaban y asegurar la muerte de Haruno Sakura.
Al menos una parte estaba hecha, pero el no tener información sólo complicaba las cosas. Y lo peor, la persona que tenía dicha información estaba muerta ahora.
Al menos una de ellos. Ahora tenía que encontrar la forma de extraer dicha información de ella.
Necesitaban más tiempo.
"Mhm, como sea. Tendremos que idear algo más. Me comunicaré contigo tan pronto tenga algo" fue lo último que dijo el hombre del vendaje.
Yahiko sólo asintió y se fue. Ya no tenía más que hacer allí.
Habían pasado horas desde el emotivo discurso de la hokage y figura materna del amor de su vida, y cierta rubia se encontraba de regreso en la colina más especial en todo Konoha.
Su colina.
Ino aún procesaba las cosas a como se encontraban ahora.
Nunca volvería a escuchar la dulce voz que la impulsaba a despertar cada mañana, nunca volvería a ver tan hermoso y perfecto rostro con una sonrisa diciéndole que todo estará bien, nunca se sentiría segura de nuevo en los cálidos brazos que rodeaban su fina cintura cada vez que tenían oportunidad, nunca volvería a besar aquellos suaves labios.
Pero sobre todo… Nunca volvería a escucharla decir aquello que hacía latir su corazón más rápido de lo normal.
"Te amo"
Con una media sonrisa que no llegaba a su mirada, Ino recordaba la última vez que estuvo con quien se suponía pasaría el resto de su vida.
Llevando su mano a la barbilla de Ino, Sakura se inclinó lentamente y unió sus labios. Al principio fue un pequeño roce, pero la pareja se dejó llevar y lo profundizaron hasta llegar al punto de los jadeos por la falta de aire. Los brazos de Sakura ahora rodeando la cintura de Ino.
Recuperando el aliento, fijando miradas entre ambas y rostros con escasos centímetros de separación. Sakura dijo lo que siempre acostumbra antes de ir a una misión y lo que aceleraba los latidos de Ino.
"Siempre regresaré a ti, te amo" la voz de Sakura apenas más fuerte que un susurro.
Ambas sonrieron y sólo con una mirada transmitieron sus sentimientos, como siempre lo hacen.
Después de un momento, una última mirada y flores de cerezo en el aire, Ino dejó caer sus brazos sobre su regazo.
"Te amo más" Ino sonrió, su mente aún en la persona que ocupaba su corazón.
La rubia se limitó a ver el vasto color azul oscuro lleno de estrellas sobre ella mientras lágrimas caían sobre su rostro.
Eran las últimas lágrimas que llegaría a derramar por la pérdida de su amada. Porque sabía que Sakura querría que siguiera con su vida y fuera feliz, por más duro que resultara hacerlo.
"Supongo que esto es todo, ne. Te agradezco por el tiempo que estuviste conmigo y lo mucho que me amaste" las últimas lágrimas caían.
"Ahora creo que, seguiré haciéndome fuerte para convertirme en la mejor kunoichi que pueda llegar a ser" una sonrisa genuina apareciendo en sus labios finalmente.
"Hasta entonces amor. Ja ne" fue lo último que dijo cerrando sus ojos. Y su sonrisa en ensanchó cuando una frase hizo eco en su mente.
"Siempre regresaré a ti, te amo"
