Capitulo XXXII
Bella POV
Otra vez la misma historia, una chica rota frente a un espejo, otra vez podía ver a la chica muerta en el reflejo, sus ojos rojos debido al alcohol y las tormentosas pesadillas que rodeaban sus momentos de inconsciencia, ya que el sueño la había abandonado en lo que parecía ya mucho tiempo. Su cabello tenía el mismo aspecto que su cara, los dos sin vida, la ropa de ayer estaba manchada de alcohol y polvo del rincón donde se tiro a beber, un espacio que a lo largo de los años se habían ido adornando por telarañas igual que el resto de la casa, pero aun así, era un sitio que anhelaba en estos momentos.
Suspire intentando tomar valor, pero no funciono de nada, ya no sentía nada, solo estaba de pie porque le había prometido a Charlie que terminaría la escuela y ayer no me había quedado a clases y por si fuera poco todavía tenía que desilusionar a Edward, lo tenía que hacer porque si no, no me dejaría de amar, él era leal a las personas que quería, por eso tenía que matar ese amor, era la única forma, de regresarle la paz que le había arrebatado.
Llegue a la escuela con un aspecto muy parecido al de ayer, todos me miraban con bastante apreciación, unas miradas que me ponía muy nerviosa, temía que vieran lo rota y podrida que estaba por dentro, pero no les demostré nada, estaba acostumbrada a fingir, llevaba toda una vida fingiendo, tanto que a veces hasta a mí me costaba recordar quien era, sabía controlar tanto mis movimientos que me sorprendía que siguiera viva, mi mente atesoraría los momentos en los que pude ser la chica que tanto soñaba ser y lo logre aunque a base de mentiras, logre ser feliz un corto momento,nunca había logrado engañarme por tanto tiempo, nunca logre olvidar tanto mi pasado como en los meses pasados, los pocos recuerdos que se habían hecho presentes eran los que aceptaba y con los que podía vivir, él nunca sabrían lo que eran las verdaderas pesadillas, pero ahora gracias a los bellos momentos que le robe pagaría mi condena, ya que era más fácil vivir sin saber de que me perdía, ahora ya lo sabía y eso dolería incluso más.
Hice lo que también sabía, suprimí todos mis pensamientos antes de tocar la puerta del despacho de nuestro tutor, ya había trazado todo un plan.
-Señoría Swan que sorpresa, los hemos extrañado a usted y al señor Cullen estos días-. Me hizo saber de forma amable que no le había gustado nuestra desaparición de los últimos días.
-Creo que mi padre le comentó que tuve que salir de emergencia y sobre el señor Cullen creo que tendrá sus motivos, de hecho por eso vengo hablar con usted -. Le hice saber de forma fría, esa que Charlie empleaba en todos sus negocios.
-No me han informado que Cullen se encontrara enfermo-. Me dijo preocupado, no era novedad que Edward era su favorito, si los mirabas atentamente podrías encontrar varios parecidos en los dos y esa era mi salida.
-Creo que su salud se encuentra perfectamente-. Le informe con voz inocente, empezaba el teatro.
-Tuvo problemas en su casa-. Me dijo interesado.
-Como se habrá dado cuenta Edward y yo teníamos una relación, pero hace unos días terminamos y él no se está tomando muy bien la noticia, por eso quería ver si existía la oportunidad de que me cambiara de salón o banca-. Le pregunte con una sonrisa tierna.
-No señorita Swan, aquí no hay complacencias-. Me dijo con voz firme. –Estoy intentado que aprendan a convivir con todo tipo de personas y como esta de avanzado el semestre sabrá que no hay nada que hacerse-. Me dijo con voz firme intentando intimidarme, si hubiera tenido todavía la capacidad de reír lo hubiera hecho, él nunca sabría lo que es intimidar.
-Lo imagine, pero lo quería intentar de todas formas, ya casi se entregaron todos los trabajos finales-. Hice parecer que estaba intimidada. –Solo no quería que el pobre sufriera tanto, ya lo lastime suficiente cuando se enteró de mi relación con Alec-. A Alec no le gustaría nada que estuviera diciendo eso, pero sabía que no me desmentiría. -Pero supongo que tiene que hacerse a la idea, porque siempre me ha gustado Alec, siento que los dos tenemos ese algo que no tuve con Edward, ya sabe él es tan guapo, pero en fin no se preocupe, Edward tendrá que comprenderlo-. Esto era un pueblo y la mayoría sabía que al profesor lo había dejado su mujer por otro y él había tenido que vivir con la idea de verlos por el pueblo muy enamorados, eso fue hasta que se cambiaron a la ciudad, sabía que no permitiría que alguien más viviera esa historia.
-Swan espere-. Me dijo cuando estaba a punto de irme. –La cambiare de mesa, pero nada de cambios de salón, es todo lo que puedo hacer-. Sabía que algo podía hacer.
-Por mí está bien, todo con tal de ayudar al pequeño Eddie-. Le dije con una sonrisa antes de salir.
Y así habían terminado el mejor semestre de mi vida, ya no había ningún pretexto para que Edward y yo volviéramos a hablar, ese pensamiento me hizo sentir mal, tenía que dar una vuelta para despejarme un poco, me sentía acorralada en este lugar, las paredes de mi mente se volvían a cerrar, mis manos estaban temblando y mi cuero cabelludo picaba y mi boca se sentía seca, necesitaba alcohol sabía que estaba a punto de derrumbarme, el dolor en mi pecho se hacía cada vez más presente, solo tenía ganas de tirarme en piso hacerme bolita y quedarme ahí tirada esperando que todo pasara.
-Mi chica favorita-. Me saludo Alec poniéndose enfrente de mí. -Pareces la misma de antes-. comentó mientras me jalaba cerca de él, de forma que tendría haber sido seductora, pero para mí todo era insípido y sin sentido. –¿Regresaste?-. Me dijo después de que me vio detenidamente, era el único que se había atrevido a hablarme porque me conocía mejor que nadie, incluso mejor que el propio Edward, mi mente pensó que a lo mejor Alec era lo que necesitaba él me podía ayudar más que solo no desmintiéndome.
-Quieres que crea que soy tu chica favorita con tanta zorrita a tu lado-. Le dije con una sonrisa engreída.
-Has vuelto-. No supe si lo dijo triste o feliz ya que tenía su característica sonrisa que hacía que la mayoría de las mujeres cayeran babeando por él, pero sus ojos no estaban de acuerdo con esa sonrisa que me estaba dando. –No voy a indagar en la información-. Me intento tranquilizar pero ya lo sabía, intentaba evitar todo lo que fuera sentimentalismos. –Aunque no lo creas te extrañe, eres mi favorita ¿sabes por qué?-. Me dijo con una sonrisa y solo levante una ceja esperando su respuesta. –Eres la que menos drama hace, todas son tan dramáticas, Victoria con su soy la reina del mundo y Tanya con su idiotez es demasiado para mí, aunque tengo que decir que tuviste tu momento de drama que nunca espere ver en ti, cuando te enfrentaste Demetri creí estar viendo una vieja película-. Me dijo con una sonrisa, parecía que se había repuesto del tema inicial queriendo regresar a su puerto seguro el cinismo.
-Se me hizo raro que no estuvieras de parte de tus amigos-. Le dije suspicaz.
-Sabes que a mí el drama no me va, querías cogerte a Cullen pues adelante-. Sus palabras produjeron un dolor en mi pecho por lo crudas que eran. –Cada quien tiene su fetichismo, jamás me verás pidiéndote que te reprimas-. Me dijo con una sonrisa cínica.
-¿Pero le entregaste nuestras fotos a Victoria?-. No lo pude evitar, sabía que a Alec no le gustaban los reclamos pero todavía estaba sentida por eso, aunque algo me decía que tenía que haber una explicación lógica para ello.
-Claro que no, te repito a mi esas cosas no me van, no me gusta estar chingando ni que me estén chingando, esa perra tenía las fotos, pero a que salimos bastante calientes-. Me dijo con una sonrisa cínica, siempre era tan cínico que hasta en los peores momentos me hacía reír, que ahora no lo hiciera me dijo que definitivamente algo estaba muerto en mí. –Pero qué caso tiene, a mi antigua Bells le valía madre lo que la gente pensara-. Me dijo encogiéndose de hombros y tenía razón me tenía que comportar más como la antigua Isabella, para que Edward me viera como antes con desprecio y lastima.
-Sabes que no me importa lo que la gente piensa, pero me pudre que la perra me haya querido chantajear-. Le dije rodando los ojos intentando ser la de antes a sabiendas que eso nunca sería posible.
-Bueno si entiendo el punto-. Acepto. –Dime ¿desde cuándo no tomas nada?-. Me pregunto directamente cambiando drásticamente de tema.
-¿Qué?-. Le pregunte atónita, se había dado cuenta más pronto de lo que creí posible, pero no era una sorpresa ya que lo había notado desde semanas atrás, el día de mi accidente en la cafetería, él y Jane eran los únicos que conocían mi sucio secreto.
-Gracias a lo que supongo es mucho maquillaje, no puedo ver tus ojeras, ni lo pálido de tu rostro, pero tus ojos lucen cansados, es fácil suponer que es por falta de sueño, aunque lo intentes evitar cuando te acercas demasiado hueles a alcohol y por si fuera poco, no dejas de mover la pierna y de tocarte el cabello de forma nerviosa-. Me señalo por lo que deje de hacerlo. -Me estas poniendo ansioso ¿desde cuándo no tomas nada? hace unas semanas te note igual, siempre te pones igual ¿Desde cuándo estas en el borde?-. Me volvió a preguntar.
-No lo sé, tengo mucho que no las tomo, creo que meses-. Le conteste restándole importancia, en realidad solo las tomabas cuando algo muy fuerte me empujaba al borde, Alec siempre sabía y estaba para ayudarme cuando lo necesitaba, algo que me gustaba de él era que me comprendía, no le interesaba lo que llamaba el drama por lo que no juzgaba, solo me ayudaba por los favores mutuos que nos hacíamos, pero desde que había conocido a Edward no las había necesitado, incluso me había olvidado de mi necesidad, él era mi calmante y paz, pero ahora ya no lo tienes me recordó mi conciencia. –Aunque hace semanas que me encuentro en el borde, muy en el borde-. Le dije con honestidad, no tenía caso mentirle a él.
-¿Has estado así todo este tiempo y no has tomado nada?-. Me pregunto asombrado y solo asentí sin aclararle que las primeras semanas, Bree había sido de gran ayuda para luego remplazarla por el regreso de Edward y termine en el alcohol porque ya no tenía a ninguno. -Bueno pues al rato que vayamos a mí casa te daré algo-. Me informo, me sentía mal de pensar en volver a tomarlas, había sido todo un logro, nunca había durado tanto tiempo sin consumirlas, batallaba mucho para evitarlas, pero en este momento las necesitaba, sabía que eso era lo único que podía ayudarme. En eso sentí su mirada puesta en mí, no necesitaba voltear y verlo para saber que estaba aquí y que se había dado cuenta de mi presencia, era algo que los dos sabíamos.
-¿Y qué haremos en tu casa?-. Le pregunte de forma coqueta mientras me pegaba más a él, me dolía hacer esto porque sabía el dolor que le causaría a Edward verme, pero todo era por un bien mayor.
-Isabella, Isabella-. Me dijo tomándome por sorpresa y pegándome contra los casilleros, pero aun así no me moví, al final de cuentas era lo que quería. –Te lo vuelvo a repetir-. Me dijo pegándose más a mi boca y sujetando mis manos a lado de mi cabeza. –No me gustan los dramas de telenovela barata-. Me susurro en oído. –No me gusta que me utilicen para un lio amoroso-. Me informo que se había dado cuenta de Edward y mis intenciones, al final sabía que a él no lo podía engañar, me conocía muy bien, pero tenía que intentar que me ayudara era mi opción más viable. –Por ser tú lo haré, te lo debo por lo de la cafetería y otras cositas, pero no vuelvas a intentar verme la cara de idiota ¿Entendiste?-. Me dijo firme y solo asentí, en eso sus labios se pusieron sobre los míos, él no era una bestia, incluso besaba muy bien, pero no tenían nada que ver con los besos de Edward que estaban llenos de amor y adoración, estuve a punto de ponerme a llorar por sentirme tan mal de besar a otra persona, por darme cuenta que no había atesorado nuestro último beso pensando que abría más y ahora estaban otros labios sobre los míos. –Ahora vámonos-. Me dijo mientras se separaba de mí al darse cuenta de mi estado.
-Las necesito ya-. Le exigí, mis manos estaban temblando y a punto de caer del borde, al parecer él también se dio cuenta ya que asistió.
-Se notar cuando estas a punto de colapsar-. Me dijo mientras salíamos rápidamente.
Edward POV
La vida no se cansaba de echarme en cara lo ingenuo era, cuando pensé que podía alcanzar la verdadera felicidad, el éxtasis, me demostró lo fácil que era destruirla, que ni siquiera era capaz de reconocer la realidad a una ilusión, que había sido un iluso al pensar que esa felicidad era real, después volví a creer que no había mayor dolor que el verla perdida, pero ahora no sabía que era peor, saber que la había perdido por no lograr que me amara cuando tuve oportunidad y hacer todo lo contrario o el verla a lado de otro que era todo lo que ella necesitaba, rico, sin compromisos familiares y ganas de divertirse, pensé que no había dolor más grande que el que había sentido ayer pero al mirarla coqueteando con Alec, el dolor creció, demostrándome que si era posible sentir más, había sido un iluso al guardar la pequeña esperanza de que las cosas se arreglaran y pudiéramos seguir con nuestra historia, que solo lo había dicho por enojo y que incluso por duras que fueron sus palabras me lo merecía.
Pero todo era verdad, una dura verdad, incluso era tan poco su amor por mí que solo había tardado un día en olvidarme y remplazarme, mi mente me gritaba te lo advertí te dije que ella no se podía enamorar de alguien como tú, pero le hiciste caso al corazón y ahora estamos pagando las consecuencias y todavía intente advertirte que ellos tenían una conexión, pero preferiste cerrarte y no prestar atención.
Quería correr al lado contrario, tan siquiera cerrar los ojos, pero no me podía mover, estaba petrificado debido al dolor, este me tenía sin poder moverme, en el fondo esperara que ella lo aventara y le dijera que no lo quería porque me amaba a mí, estaba congelado en mi lugar esperando un milagro para que la escena tan seductora que estaba presentado Isabella se terminara de forma abrupta y tuviera un final feliz para mí, aunque sabía que no había ninguna posibilidad, ya que como ella dijo, yo no era lo que ella necesitaba, éramos tan diferentes que no había ninguna posibilidad, pero como dije era un iluso, en cambió él era tan parecido a ella, la pareja perfecta.
-¿Qué demonios?-. Escuche la voz de Alice, que llegó justo en el momento que Bella y Alec se besaban.
La voz de Alice y ese beso me sacaron de mi estado mandándome a una pesadilla en la que solo podía intentar correr para salvar los restos de mi corazón, por lo que por fin pude caminar al salón, aunque con cada paso mi corazón se quebraba más, no sabía que haría para soportar este dolor y más aún para soportar tenerla a mi lado y saber que la había perdido, si es que una vez la tuve, porque al parecer hasta ella dudaba que alguna vez me amo. No entendía por qué si tenía tantas dudas sobre su amor por mí me había permitido amarla a este nivel, porque me hizo creer que sentía lo mismo por mí, por qué se comportaba como si me amara, por qué me engaño tanto, por qué me hizo tan dependiente de ella, por qué me hizo creer que nuestro amor sería tan grande que pasara lo que pasara este vencería y podríamos tener nuestro final feliz, por qué hizo que me planteara la posibilidad de dejar todo por ella, por qué me dejo amarla de tal forma que ahora no sabía si sería capaz de soportar vivir sin ella y con este profundo dolor en mi pecho.
-Señor Cullen ¿podemos hablar?-. Me intercepto el tutor y solo asentí con gran alivio, no quería seguir cuestionándome, el por qué, menos que Alice me alcanzara y me preguntara que estaba pasando, no estaba preparado para contar la verdad, ni que sintieran lastima por mí. –Hable con la señorita Swan, me explico la situación y me pidió que realizara un cambio de compañeros-. Sabía que era lo mejor, pero eso no significaba que sus palabras me causaran menos daño, ella ni siquiera soportaba estar conmigo en una mesa. –Lo hice porque creo que es lo mejor para usted, ya es suficiente que tenga que soportar su relación con el joven Alec-. Sus palabras se sintieron como un fuerte golpe en mi estómago, ellos estaban saliendo, los había visto hace un momento, pero no esperaba que tuvieran una relación, apenas ayer habíamos terminado al menos que...
-¿Dónde estabas, nos tenías muy preocupados?-. Le dijo Alice.
-Digamos que tuve muchas sorpresas por mi cumpleaños y apenas hoy me pude recuperar de ellas-. Le contesto con una sonrisa.
-¿Qué tipo de sorpresas?-. La cuestiono Rosalie, la cual también parecía notar algo extraño en ella.
-Muchas que luego les contare o se enteraran-. Le dijo educadamente fría.
De eso era de lo que me iba a enterar, tal vez Alec si pudo ir a su cumpleaños, tal vez él sí pudo estar cuando ella lo necesitaba, no sé qué esperaba, que se quedara sentada esperándome cuando ni siquiera me amaba, tal vez no me amaba pero le gustaba tenerme cerca, ahora no tolera ni eso, a lo mejor a él si lo puede amar, con él puede vivir todo lo que desea, me regaño mi corazón, el dolor en mi pecho cada vez se sentía más profundo, cuánto podía soportar un corazón antes de romperse por completo.
Ella te lo advirtió en todas las veces que te dijo que era egoísta, que le gustaba tener atención y tú no le hiciste caso, preferiste ignorarla y dejarla sola, facilitándole el trabajo a él, que parece tener una conexión más fuerte con ella que tú. Recordé la mirada de Alec en la cafetería, él la miraba muy atento como si supiera lo que le estaba pasando y ella se puso muy nerviosa ante su escrutinio, era cómo si los dos supieran lo que estaba pasando, cuando yo no tenía ni la menor idea, ella había defendido a su hermana igual que tiempo atrás había hecho con la mía, pero en cambio ellos tres tenían una pelea silenciosa llena de complicidad, una que solo ellos entendían, en cambio yo no tenía eso con ella, tal vez había sido tan idiota para no darme cuenta que mientras yo faltaba a clases y la alejaba, Alec había sido inteligente y se estaba acercando a ella robándomela, tal vez por eso su amor desaparecía porque ya había otra persona. Yo había tenido parte de la culpa, solo la había alejado, la había empujado a los brazos de él, le había facilitado todo.
… tu solo tienes que preocuparte de ser feliz, si Isabella es tu felicidad pues no la dejes pasar, porque nunca te lo perdonaras, tienes que hablar con tu madre y ella se tiene que hacer responsable de tu hermana, tiene que dejar de depender de ti, ella es la jefa de la casa no tú, por primera vez en su vida ella tiene que ser la fuerte no una tercera persona, de Carlisle nos encargaremos aquí en el hospital no es como si quisiera mucha gente a su alrededor…
Si le hubiera hecho caso, si ese día hubiera salido corriendo a buscar a Isabella, si tan solo me hubiera dado cuenta de que era ella sin la que no podía vivir, nada de esto estuviera pasando, pero el único responsable había sido yo, había tenido tantas oportunidades.
… nos largamos de este pueblo y tú te olvidas de tu familia porque algo es seguro Edward yo nunca regresare a este maldito pueblo de mierda, mi idea no es irme y regresar cuando termine la universidad, yo cuento los minutos para largarme y no volver a poner un pie aquí ¿Entonces que decides? Llego el momento de dejar las cosas claras…
Ese día había podido ver la honestidad en sus ojos y lo peor de todo es que la comprendía, ella no podía quedarse en el pueblo, aquí había conocido puro sufrimiento y sobre todo aquí se encontraban sus padres que tanto la odiaban y que tenían el control sobre el pueblo, ella no podía permitirse quedarse aquí porque estaría llena de tristezas. Incluso entendía cuando ella se refería a que no era la clase de vida que le gustaba o tenía planeada, sabía que aunque no lo dijera ella estaba acostumbrada a los lujos, a las fiestas, a ser en el centro de atención, una vida que yo no le habría podido dar, aunque pude haberlo intentado, siempre deje que ella sacrificara todo cuando yo no entregue nada a cambio, incluso me había negado a cambiar mi guardarropa cuando ella lo insinuó, mi error había sido pensar que yo no podía irme, que no podía vivir con mi conciencia de dejar a Bree, pero ahora mi mente se cuestionaba que tal vez ella era lo único que necesitaba, pero ya era muy tarde.
O a lo mejor solo estaba intentando culparme, porque era más fácil pensar que la perdí a aceptar que nunca la tuve y todo fue una vil mentira, que todos esos bellos momentos no existieron, para no darme cuenta de que en realidad nunca tuve ningún chance ya que nunca me amo, nunca tuve la oportunidad de cambiar el destino.
-¿Edward te encuentras bien?-. Me pregunto el profesor preocupado al parecer me había ido mucho tiempo.
-Si solo necesito un poco de agua, si me permite en un momento regreso-. Le dije antes de correr al comedor, lo que en realidad necesitaba era un poco de aire.
-¿Qué demonios está mal contigo Isabella?-. Escuche la voz de Alice, cuando estaba a punto de salir al patio, por lo que me quede estático.
-No entiendo de que hablas-. Escuche la voz demasiado tranquila y apagada de Bella.
-Quieres saber a qué me refiero, me refiero al beso que toda la maldita escuela te vio dándote con este imbécil-. Le reclamo furiosa Alice.
-¿Y?-. Fue la simple respuesta de Isabella.
-Creo que ya es hora de entrar a la clase-. Escuche la voz de Alec.
-¿Cómo que "y"?-. Podía escuchar cada vez más frustrada a Alice que ignoro el comentario de Alec.
–Alec y yo solo la estamos pasando bien, la verdad es que no entiendo tu punto-. A comparación de Alice la voz de Bella no mostraba ningún sentimiento, seguía siendo la misma Isabella con la que yo hable ayer.
-¿Cómo pudiste hacerle esto a Edward? ¿Cómo puedes lastimarlo así?-. Le reclamo Alice, quería irme pero no podía, tenía que escuchar la respuesta de Isabella.
-No entiendo tus preguntas-. Le volvió a insistir Bella.
-Por qué no hablan en otro momento, tal vez si luego van a tomar un café o una mierda de esas que les gusta a ustedes las chicas-. Volvió a intervenir Alec parecía nervioso.
-Alice creo que lo mejor es que nos vayamos, Isabella en estos momentos no está en condiciones para contestar tus preguntas-. Escuche por primera vez la voz de Jasper.
-Qué no está en condiciones y díganme cuándo lo estará, cuándo le termine de romper el corazón a Edward-. Les reclamó Alice.
-Pareces muy alterada-. Escuche la voz confundida de Isabella.
-¿Tú crees que estoy muy alterada?-. Dijo exasperada Alice. -¿Qué demonios está mal contigo?-. Le pregunto obteniendo solo un profundo silencio como respuesta. –¡Contéstame maldita sea!-.
-¡Alice basta!-. Le grito Jasper, no necesitaba verlos para saber que hasta ella se encontraba sorprendida, él nunca gritaba. -Lo mejor es que nos vayamos-. Esperando que entraran me escondí detrás de los muebles rogando porque no me vieran.
-¿Por qué no me dejaste? ¿Por qué Jasper?-. Le reclamaba Alice con los ojos llenos de lágrimas, en este momento sentí una gran gratitud por ella.
–Lo siento, pero solo era cuestión de mírale, no está en condiciones-. Le explico Jasper tranquilo.
-No entiendo-.
-Estaba drogada Alice-. Le dijo en un susurro mientras se recargaba en la pared con pesar. –Nunca la había visto así, pero…-. No termino de hablar solo se encogió de hombros. Podía sentir mi corazón latiendo más rápido ante esa declaración, ella no se drogaba, no era verdad, no podía ser posible yo nunca la había visto, ella no…
-No ella no, ella no, no lo haría…-. Empezó a negar Alice pero se quedó callada.
-Se reconocer cuando alguien se encuentra drogado Alice-. Le dijo Jasper cansado.
-¿Cómo lo supiste? Yo no me di cuenta-. Dijo en un susurro incrédulo.
-No es algo que se note mucho, solo tienes que saber en dónde buscar-. Le explico Jasper. –Ahora ya sabemos porque desapareció, es fácil imaginarse donde estuvo estos días y porque no aviso nada-.
-Yo nunca he consumido ningún tipo de droga-. Era lo único que se me ocurría aunque había muchas cosas que nunca había hecho. Mi sorpresa fue cuando mire que Jasper y Bella tomaron, nunca los imagine consumiendo ningún tipo de drogas, ella nunca lo había dicho.
-¿Qué drogas has consumido?-. Le preguntó Rosalie ganándome la pregunta, aunque yo también quería preguntarle cuando lo había hecho.
-Varias-. Contesto de forma nerviosa y note que no era por los chicos sino por mí. –He comido los famosos brownie, antidepresivos etc.-. Dijo de forma rápida y en su mirada pude ver qué no quería hablar más del tema, porque había más drogas de por medio, era algo que tendríamos que hablar después.
Nunca volví a tocar el tema, ese día había terminado tan ebrio que se me había olvidado por completo, pero nunca me imaginé que lo hiciera de forma constante, cuando estábamos juntos nunca consumió, o nunca lo notaste me dijo mi mente, Jasper lo había notado porque él también había consumido y sabía que síntomas buscar, pero y si yo nunca me había dado cuenta.
…intente cambiar pero no funciono, esa no era yo…-. Me había intentado decir.
-Yo sé bien quién eres tú-.
-No, no sabes quién soy. Esta soy yo-. Me dijo señalándome a la chica fría que estaba delante de mí y aun así me negué a creerle.
Cuando salí de mis pensamientos, ya no se encontraba Alice ni Jasper, se habían ido a clases y yo iba a llagar tarde si no me apuraba, por lo que reprimí mis recuerdos y el golpeteo en mi corazón que estaba asustado por la posibilidad de que fuera verdad, me encontraba aterrado pensando que la mujer que amaba tuviera problemas de adicción y yo nunca lo hubiera sabido, que clase de ser humano no se da cuenta que la mujer que amaba tenía esa clase de problemas, que clase de relación habíamos tenido llena de mentiras y falsedades, todo lo empuje lo más lejos que mi mente me permitió tan siquiera para terminar un día a la vez.
-Edward tu nuevo compañero será Ben-. Me informo el profesor en cuanto entre al salón, voltee a mi banca y fue doloroso ver a Ben sentando en el lugar que le pertenecía a Bella, pero no dije nada solo asentí y camine hacía mi lugar.
-Isabella tendrás de compañero a Erick-. Le informo el profesor antes de darse la vuelta para ordenar sus cosas y empezar la clase, busque indicios de lo dicho por Jasper pero lo único que note diferente fue que estaba usando sus lentes muy parecidos a los míos, que en muy raras ocasiones utilizaba.
-Bueno Bells, veo que ya te aburriste y volviste a tu estilo, incluso con todo y las gafas-. Le dijo Victoria de forma que todo el salón escucho, pero por su sonrisa parecía que había algo oculto y comprendí porque tenía esos lentes, si ella no necesitaba aumento, los tenía para ocultar sus ojos.
-¿Usas lentes?-. Pregunte lo obvio.
-En realidad no. Estos son solamente de protección, no tienen aumento solo es el antireflejante para que no me haga daño estar mucho tiempo en la computadora o la televisión, son como de prevención, es muy raro que los use… en este momento ayudaran a cubrir mis ojos-.
-Si con eso, no se darán cuenta de nada-. Le dije.
Era obvio que no solo los había comprado para estar en la computadora, también los utilizaba para que los demás no sospecharan ni vieran nada raro, detrás de esa gran verdad que me había enterado ese día, había una gran mentira. Ella tenía razón, nunca la había conocido, nunca había visto esta faceta, todo lo que habíamos vivido no fue real, siempre me engañe pensando que me amaba, pensé que todos sus actos significaba que sentía lo mismo que yo, la Bella de la que me enamore no existía, solo era un espejismo, una ilusión que yo cree, aún cuando ella me lo intento advertir una y otra vez, hasta cuando me dijo que no creía haberme amado nunca, aun así justifique sus palabras, era tan tonto que no la quise escuchar con tal de poder pensar que podía tenerla.
-¿Quieres salir a tomar un poco de aire?-. Me pregunto con preocupación Ben, pero me negué, no creía ni siquiera tener la fuerza para ponerme de pie.
-Estoy bien-. Le dije pero en su mirada note que no me creyó, lo cual no me sorprendió porque hasta mi voz se escuchaba ahogada.
Isabella POV.
Era la hora de la comida, pero me quede sentada en el salón, no tenía fuerzas para salir y enfrentarme a todos, muchos menos a Alice la cual había estado furiosa conmigo menos aun a Rosalie, había sido una ventaja que no estuviera en condiciones de procesar lo que estaba pasando, en ese momento me sentía casi bien, todo estaba entumecido en mi cuerpo, no sentía enojo, tristeza, dolor, nada, solo me sentía tan tranquila y al estar ella tan alterada mi cuerpo no procesaba esas emociones, en estos momentos el efecto se estaba pasando, pero aún me sentía tranquila a penas me estaba haciendo consciente de un pequeño dolor en mi pecho.
-¿Cuenta los rumores que regresaste?-. Se sentó en mi banca Jane, se sentía algo raro pero no lo podía asegurar gracias a la pastilla, hace mucho tiempo que no hablábamos, era una chica hermosa digna de estar en una portada de revista, tenía el rostro de una persona indefensa que necesitaba protección, pero un cuerpo de fantasía, que mezclados volvía loco a la mayoría, aunque no era para nada indefensa o inocente, ella era una maldita máquina de pelea éramos tan parecidas.
-Eso parece-. Le conteste encogiéndome de hombros y ella asistió comprendiendo.
-Veo que es verdad, hoy saliendo nos vamos a mi casa, tendremos una reunión-. Lo que significaba alcohol y más drogas, pero asentí no es como si tuviera mejores planes.
Antes de que él entrara en mi vida, mi tiempo lo pasaba con Victoria y Tanya, con ellas podía ir de compras, a fiestas y ser la reina del mundo, ser una perra fría junto a ellas me ayudaba a mis propósitos, pero cuando las cosas se ponían negras acudía a Alec y Jane, con ellos solo iba cuando me encontraba perdida en este maldito laberinto, nunca se quejaban, ni se sentían utilizados, comprendían mi lucha, incluso podía decir que se alegraban cuando casi no los visitaba, ya que ellos se encontraban tan perdidos como yo, por eso procuraba no estar en ese abismo mucho tiempo, porque era adictivo, estar con ellos significaba que había caído hasta el fondo, algo a lo que me había negado, pero ahora ya no había nada más profundo, ya había caído hasta el límite, ya no podía aspirar a nada, así que no estaba mal darme por vencida y solo dejarme arrastrar.
…
Estaba sentada en la sala de Jane, vivían con su padre el actual diputado, era una casa muy lujosa, más debido a que se esperaba que fuera el próximo presidente, pero esta casa siempre estaba sola, su padre se la pasaba trabajando y ni siquiera había servidumbre, era uno de las mejores cosas, ellos solo contrataban alguien que limpiara la casa de vez en cuando y comían en la calle, negándose a que invadieran su privacidad, ni arriesgarse a que vieran el tipo de vida que llevaban.
-Veo que tendrán esa mierda de chicas, por lo que me largo, es demasiado para mí-. Dijo Alec mientras caminaba a la puerta. –¡Traeré comida!-. Grito antes de salir.
-Pensé que habías podido escapar, desde hace años que no te miraba tan así-. Me dijo Jane mientras me entregaba un vaso de Whisky.
-En algún momento yo también pensé lo mismo-. Le dije brindando con ella y tomándome el trago de una y sirviéndome más de la botella que estaba en la mesa. Por un momento me engañe, aun cuando hace semanas que debí de haber venido, desde que sentí los primeros síntomas que demostraban mi recaída, pero me había negado a aceptarlo o más bien había intentado seguir tomando más de esa felicidad prestada.
-Esperaba que lo lograras-. Me dijo en un susurro, mientras tomaba su trago de igual manera que el mío, para ella eso era un momento de imperdonable debilidad, pero conmigo y con Alec era con los únicos que se lo permitía, para todos los demás era una perra sin corazón y sanguinaria.
-Si lo lograba significaba que tú también tenías una esperanza de escapar-. Le dije adivinando sus pensamientos y me confirmo mi teoría tomándose su segundo trago de igual manera.
Su madre y su padre se habían divorciado cuando Alec y ella estaban muy chicos, como en la mayoría de los casos se quedaron con su madre, la cual se volvió a casar, los problemas empezaron cuando Jane cumplió 14 años y su padrastro empezó acosarla y nadie hizo nada, su madre porque estaba muy enamorada y Alec no se dio cuenta porque su padrastro lo mantenía ocupado con grandes regalos, hasta que llegó el día que terminó abusando de ella, Jane le dijo a su mamá pero por ella no le creyó, al contrario la culpó de querer destruir su felicidad y ella por miedo no se lo dijo a nadie más, una de las tantas ocasiones que lo volvió a hacer apareció Alec de improvisto y la defendió, la saco de su casa yendo a pedir refugio con su padre, él si les creyó, les dio un hogar y dinero, pero su padre tenía un carrera en la que pensar, no podía permitirse un escándalo de esa magnitud, ya era suficiente con que fuera divorciado para además cargar con una historia así, por lo que no permitió denunciar ni pedir ningún tipo de ayuda, ni siquiera psicológica ya que era muy arriesgado porque lo más seguro es que presentaran la denuncia.
A parte de mí nadie conocía la historia, Jane y yo por nuestro estatus hemos coincidido mucho, incluso había sido mi compañera en danza antes de que todo se torciera, pero nunca le había prestado atención porque estaba muy ocupada intentando ser la mejor, nunca hablamos hasta que tiempo después coincidimos en un gimnasio y me tocó presenciar una de sus crisis, normalmente me hubiera dado la vuelta y habría fingido que no mire nada, pero todos los síntomas de Jane se me hacían tan familiares a mis ataques de pánico, que no pude evitar quedarme, Alec no sabía que hacer por lo que tuve que actuar, no tuve que ser adivina para saber que habían abusado de ella, no soportaba el toque y gritaba como si la estuvieran atacando, pero ese día no solamente yo conocí el secreto de Jane, ellos supieron los míos, era obvio cuando supe cómo actuar y por las drogas que cargaba, en este momento se hizo un secreto entre nosotros tres.
Por eso siempre estaba a lado de Alec, él era un sínico, patán y mujeriego, pero sabía que podía coquetear con él el tiempo que fuera sin correr ningún riesgo, en el momento en que le dijera que no, él se detendría, no haría lo mismo que le habían hecho a su hermana, ni por más borracho o drogado que estuviera.
Jane hasta la fecha no podía superar lo que le había sucedido y Alec no se hacía a la idea de no haber defendido a su gemela, culpándose de todo lo que ella había vivido, ninguno de los dos podía con ello, por eso normalmente recurrían al alcohol y drogas intentando olvidarse de todo, ellos se estaban destruyendo, en comparación con la antigua Isabella ellos ya habían aceptado su destino, muchas veces tuve que sacar a Alec de la cárcel, pero a pesar de lo descabellada que era su idea de vivir al extremo entre drogas y alcohol, me parecía tan tentadora la mayoría de las veces, por eso procuraba no estar mucho tiempo con ellos, pero en este punto de mi vida todo se me hacía una pérdida de tiempo y era tan grande mi necesidad de olvidar.
-En los últimos meses parecías otra, nunca te había visto así-. La voz de Jane me saco de mis recuerdos. -… Parecías feliz...-. Lo dijo como si no supiera como pronunciar esas simples palabras, tan desconocidas para nosotras. -¿Desaparecieron por completo?-. Podía escuchar el anhelo en su voz.
-Por un tiempo sí, incluso podía fingir que nunca ocurrió, que era otra persona-. Sabía a qué se refería, a las pesadillas, a los miedos, la ansiedad y todos los sentimientos que me estaban consumiendo en este momento.
-Pero ¿Cómo?-. Me miraba como si tuviera las respuestas del mundo, verla así era tan fácil identificar la joven que debió haber sido si la vida no fuera tan de mierda.
-No lo sé, cuando estaba con él, era como si todo lo malo desapareciera, incluso parecía que nada malo había sucedido, todo era más ligero, era como si pudiera ser otra persona, podía disfrutar de las cosas por simples que fuera, algo que nunca había hecho-. Volví a tomar mi trago, era tan difícil hablar de él, mi pecho empezaba a doler, no sabía que aun después de muerto mi corazón podía sentir dolor.
-¿Por qué lo dejaste? ¿Por qué estás aquí?-. Sonaba tan maravilloso para alguien que vivía el mismo calvario que yo, que debía pensar que estaba estúpida por dejarlo ir.
-La condena no desaparece solo cambia de trayecto, alguien tiene que pagar-. Le dije con pesar.
-Lo amabas tanto que te sacrificas tú por él ¿cómo pudiste tomar una decisión así? ¿De dónde sacaste las fuerzas?-. Solo ella podía entender a que me refería, ella que a veces se culpaba por haber traído a Alec a este infierno.
-Puedes culparme por amarlo, ¿no amarías a la persona que te sacara de este purgatorio?-. Conocía la única respuesta a eso.
-¿Entonces qué caso tuvo todo?-. Me dijo volviendo a tomar su trago.
-Oh tuvo mucho caso, sirvió para darme una probada de lo que jamás podré volver a tener, para darme cuenta que tengo que estar sola, para demostrarme que allá fuera se encuentra alguien capaz de hacerme salir de este infierno, pero no lo puedo tener porque desaparecería, ya que lo destruiría como lo indica mi naturaleza, eso hace que mi penitencia sea aún más dolorosa-. A pesar de que el dolor se había incrementado, siempre atesoraría mis momentos con Edward, pasaría por esto mil veces por vivir ese pequeño campo de felicidad.
-¿No te sientes tan cansada que piensas que el camino más fácil es el único correcto y quisieras tomarlo en tus manos?-. Me preguntó con la mirada fija en la botella.
-Es tentador, pero como te dije, alguien tiene que pagar, en el momento en que la condena quede saldada, el destino tomara la decisión por sí solo, nosotros somos como hojas que solo arrastra el viento, sin decisión ni voluntad-. Le dije mientras seguíamos tomando.
…..
-Isabella ya levante-. Escuche la voz de un hombre y una sacudida en mi hombro, pero no era él quién me estaba levantando, no era su toque, no era su voz, un fuerte dolor regreso a mi corazón que no por muerto dejaba de doler, en ese momento me quise poner a llorar y rogar que todo parara. –Isabella ya es hora-. Me volvió a decir por lo que abrí mis ojos.
-¿Dónde estoy?-. Le pregunte con voz ronca a Alec, mientras me sentaba en la gran cama.
-Ayer que llegue tú y Jane estaban en un coma etílico, ustedes hacen todo a lo grande-. Me dijo con una sonrisa que no había forma de que le devolviera, pero a él no le importaba. –Estas en el cuarto de invitados, no había manera que te sacara de la casa sin que pensaran que estaba cargando un muerto-. Me dijo burlonamente pero solo asentí en compresión, él era una buena persona conmigo, aun con toda esta mierda me quería hacer sentir mejor, si tuviera las fuerzas le hubiera regalado una sonrisa tan siquiera por el intento. –Te traje ropa de Jane, necesitas bañarte, estas hecha un asco, tu cabello da miedo es un maldito nido de pájaros, deberías cortarlo -. Me criticó con cara de reprobación.
-Me daré un baño-. Le dije mientras me iba tambaleando, al parecer el alcohol todavía no se iba de mi cuerpo.
Una vez en la seguridad del baño, me recargue en la puerta y tome una respiraciones intentando tranquilizarme, no me había gustado que hablara de mi cabello, a él le encantaba, me había pedido que le prometiera no cortarlo, decía que le recordaba mi personalidad, pero ahora que lo miraba en el espejo podía ver que tenía razón, representaba mi personalidad, estaba seco, sin vida, totalmente muerto, antes de que me derrumbara a llorar me metí a bañar sin volverme a ver.
-Buenos días Isabella-. Me saludo Jane, estaba impecable, al parecer estaba acostumbrada y el alcohol no le afectaba. -Ese conjunto se te ve mejor a ti que a mí-. Me dijo con una sonrisa, se trataba de un short que me quedaba mucho más corto que a ella, y una blusa suelta que mostraba mi hombro y abdomen, estaba acompañado de uno tacones, todo hacía juego con mi apariencia desgarbada en una forma muy coqueta.
-Si tratas hacer el papel de mejor amiga conmigo sabes que no funciona, así que no lo intentes-. Le dije de forma algo brusca, esta era nuestra relación normal cuando no estábamos confesándonos.
-Vaya pero si alguien está de malas, tal vez con un café se te pase-. Me dijo pasándome una taza y la mire con cara de qué crees que me hará esta mierda.
-Hermanita sabes que si Isabella quisiera un lazo contigo sería el de cuñada-. Dijo Alec en su típica sonrisa descarada. -¿Verdad nena?-. Me dijo mientras me abrazaba y daba un beso en mi hombro descubierto. Normalmente éramos muy cariñosos, existía esa confianza entre nosotros, nunca me importo besarlo, de hecho había sido mi primer beso, pero ahora sus labios me produjeron escalofríos, ya que me había acostumbrado solo a unos labios y eran los que mi piel reclamaba.
-Por mí los dos se pueden ir a la mierda-. Le dije retirando el café, si lo probaba vomitaría.
-¡Tómatelo!-. Me apremio Jane con una mirada de ni lo intentes, mientras Alec se servía otra taza como si fuera costumbre.
-Vamos nena tómatelo-. La mirada de Alec me dijo que me haría sentir mejor, lo que significaba que contenía algo, eso me explico porque Jane se encontraba tan bien después de anoche, sin preguntarle que le había echado solo me lo tome de un trago sin darme la oportunidad de saborearlo.
-¿Quieres más?-. Me pregunto Alec y asentí.
Edward POV.
Otro día más sin Isabella, otro día más de dolor, dicen que el tiempo lo cura todo pero entre más tiempo pasaba más dolor había en mi pecho, la extrañaba tanto, no me importaba si todo había sido una mentira, hubiera dado todo por regresar el tiempo y poder alargar el momento, atesorar más esos recuerdos, no olvidar los pequeños detalles que mi débil mente no había grabado pensando que vendrían más, no importaban si había sido una mentira serían el mayor tesoro que tendría en mi vida.
-Hola Edward-. Me saludo Ben sentándose en la que ahora era nuestra mesa, pero no tenía fuerzas para nada por lo que solo asentí.
-¡Vaya Bells!-. Escuche la repentina voz de Victoria que hizo que mis instintos me traicionaran y la buscara, estaba como siempre perfecta, la única diferencia que había en ella eran los lentes y su cabello recogido que se había vuelto una costumbre en ella, pero parecía la misma Isabella que había conocido antes, la inalcanzable. Lo que me demostraba que era el único que estaba sufriendo. –Se te mira bien ese conjunto-. Podía escuchar la voz maliciosa de Victoria lo que me decía que tenía que esperar algún tipo de golpe. -Aunque si no me equivoco ya se lo había visto antes a Jane-. Eso solo se podía significar una cosa que… -¿Dime volviste a ser la perra Alec?-. Mis manos estaban apretadas, pero no podía desviar mi atención, quería que negara todo, que dijera que ella no se había quedado a dormir con él.
Sentí la mirada de Isabella puesta en mí, por un momento sentí que era mi Bella, pero esto solo duro uno segundos, lo que me demostró que solo lo había deseado tanto que como todo lo referente a Isabella había sido un reflejo.
-No es obvio-. Le dijo con una sonrisa de niña malcriada. –No me digas, como siempre me tienes celos porque a comparación de mí, a ti solo te uso una vez y no ha habido repetición, dime que es lo que no puedes olvidar de él, sus manos, sus besos o su gran…-. No lo soporte más escucharla hablar así, cómo podía hablar tan cínicamente después de lo que habíamos tenido, después del amor que habíamos vivido, que solo tú viviste, me traiciono mi conciencia, sin importarme el fuerte chillido que hizo mi silla al levantarme, sin importarme lo que los demás pensaran salí bruscamente del salón dejando un profundo silencio.
-¡Edward! ¡Edward!-. Escuche detrás de mí pero seguí caminando hasta llegar a la banca que tanto me gustaba, porque se encontraba escondida. –No preguntare si estás bien. Sería algo estúpido pero…-. Me dijo Ángela muy nerviosa. – Yo no sé qué paso ahí, Dios solo lo siento mucho, no eso tampoco está bien decir-. Parecía que hablaba más para ella que para mí. –Solo quiero que sepas que estoy aquí para ti-. Me dijo finalmente sentándose a mi lado, en estos momentos no sabía ni porque me había distanciado de ella, siempre habíamos sido tan amigos.
-¿Quieres hablar de lo sucedido?-. Me pregunto con voz amable.
-No todavía no-. Le informe y ella asistió mientras tomaba mi mano y se quedaba para hacerme compañía, eso era lo que necesitaba una amiga que no me recordara todo lo que había tenido con Isabella y se había esfumado.
Isabella POV
Sabía que lo había lastimado, lo pude ver en sus ojos, pero era necesario, si no lo hacía no lograría que me odiara, dar a entender que había permitido que otra persona me tocara de la misma manera que él lo había hecho provocaron nauseas en mí, aunque era cruelmente necesario, pero no se trataba de eso la vida, de crueldad, al menos había visto que Ángela salía corriendo atrás de él y hasta ahorita no había vuelto, lo que significaba que estaban juntos.
Mi mente traicionera se preguntaba si por eso me caía tan mal, porque sabía que ella era la indicada para Edward, a lo mejor era su destino estar juntos y yo me interpuse entre ellos, como decía Charlie, solo sirvo para arruinar la vida de los demás. Era una ventaja que todavía no pasara el efecto del extraño café que me dio Jane, de no ver sido así no pudiera seguir aquí como si nada estuviera pasando, algo me dice que estuviera al borde de la histeria, pero sentía una extraña paz que solo era empañada por ese dolorcito en mi pecho, que para muchos debía de ser muy fuerte, pero yo estaba acostumbrada a dolores peores, por lo que este no era nada para mí, al contrario era paz.
…..
Estábamos en el almuerzo me encontraba sentada a lado de Jane, ella me estaba ayudando a esquivar a Rosalie que estaba empeñada en hablar conmigo, pero era con la que menos quería, sentía que ella me podía leer y eso no me gustaba, menos en estos momentos que tenía tanto oculto. Toda la maldita escuela estaba cuidando mis malditos pasos, todos querían saber en qué consistía la noticia, Alec había decidido ayudarme fingiendo ser mi pareja, lo que hacía que la mayoría nos cuidara, la versión más repetida era que había dejado a Edward por Alec sin dudar, otros decían que solo había utilizado a Edward para darle celos a Alec y otros decían que Alec y yo habíamos apostado cuanto soportaba alado de Edward pero que en realidad siempre estuvimos juntos, todos eran unos malditos estúpidos, aunque no podía evitar cuestionarme cómo le afectaba estos rumores a Edward.
-Trágate tu almuerzo-. Me amenazo Jane, pero a pesar de no haber comido bien desde hace varios días, no podía ver la comida, me daba asco, más que el efecto estaba desapareciendo, me sentía cada vez más ansiosa y por si fuera poco sentía la mirada de los chicos puesta en mí, unas eran de reclamo y otras eran de incomprensión.
-Isabella-. Me llamaron por lo que levante la vista en forma de respuesta, era nada más y nada menos que Ángela, la cual se encontraba parada enfrente de mi mesa.
-¿Qué?-. Le dije de forma petulante, no quería que se diera cuenta de mi estado, incluso Jane la miraba con curiosidad detrás de su rostro totalmente aburrido.
-Solo quería agradecerte por dejar a Edward-. Me dijo con una sonrisa de suficiencia. –Gracias a estas cosas-. Dijo apuntando con asco a Jane. -Me dejaste el camino más fácil, hiciste que nos acercáramos incluso más que antes-. Sentí a Jane ponerse tensa y levanto una ceja en demostración de que no le gustaba como se refería a ella.
-No sé si estamos viendo diferentes panoramas, porque yo no veo ¿cómo lo llamaste? A sí ya recordé, el camino tan fácil, yo lo veo babeando aun por Bells, en el momento en que ella tronara los dedos él vendría como su perrito faldero, vamos mierdita, vete en un espejo, no te puedes comparar con ninguna de nosotras, una vez que nos tienen nadie nos olvida, es más no me extrañaría que si lograras darle lastima para que este contigo estará pensando en ella, porque apenas así lograría que se le pare-. Le dijo Jane vengándose de sus palabras anteriores, yo solo me quede callada porque al final Ángela siempre sería mejor candidata que yo, eso hizo que el dolor en mi pecho aumentara cada vez más, necesitaba que Alec llegara, dónde estaba el maldito cabrón.
-Tú crees que me importa-. Le dijo bastante alterada Ángela, atrayendo mi atención de nuevo. –Vamos yo no estoy enamorada de esa cosa-. Sus palabras rápidamente remplazaron todos mis sentimientos por enojo. –Aun no entiendo los motivos que llevaron a Isabella a salir con ese adefesio, pero créeme yo tengo los míos que valen la pena el gran sacrificio, porque el pensar en estar con esa cosa será el mayor sacrificio que he hecho-. Mi cerebro no podía procesar las palabras de esa puta. –Aunque tengo que agradecer que lo hizo un poco más agradable a la vista, supongo que yo tendré que darle las últimas pulidas, para que al menos me sea más tolerable verlo y no me avergüence tanto al presentarlo-. Sin aviso mi mano impacto de lleno en su mejilla, estaba tan furiosa que mi mente ni siquiera había procesado el movimiento, la había golpeado tan fuerte que había caído al suelo, pero yo aún no había tenido suficiente.
-¡Basta Isabella!-. Me intersecto Alec cuando estaba a punto de brincar la mesa para alcanzar a Ángela de nuevo.
-¡Suéltame!-. Le grite mientras peleaba con él intentando que me soltara para poder llegar a ella y lo logre dándole un codazo en el estómago que hizo que me soltara en su intento de tomar aire de nuevo.
-¡Escúchame mosquita!-. Le dije llegando rápidamente a donde estaba todavía tirada, tomándola fuertemente de la barbilla la estampe de nuevo contra el suelo, provocando que hiciera una mueca de dolor. –Yo que tú pienso muy bien las cosas y sabes a qué me refiero-. La amenace sin ser clara porque sabía que tenía toda la atención de la cafetería. –No me retes, no te convengo de enemiga, tienes mucho que perder y créeme cuando te digo que disfruto ser una completa perra y sería un deleite verte sufrir-. Agregue mientras la apretaba más para que tomara en serio mis palabras. –Dices que tienes tus motivos, yo que tú les voy cambiando la dirección porque eso sería tu maldito fin, en comparación a ti yo no tengo nada que perder y mucho que disfrutar, eso me vuelve más peligrosa, ya que vieras como disfruto del dolor ajeno-. Le dije de forma amenazante, podía asegurar que mis dedos dejarían marca en su mentón y eso me alegro por primera vez en este tiempo, incluso podía hacerle un gran cambio a su nariz.
-¡Isabella no!-. Ahora fue Emmet el que me separo de ella, que me miraba con terror, al verla de lejos sus palabras se repitieron en mi mente e hicieron que quisiera zafarme para golpearla de nuevo, porque algo en ella me decía que la maldita perra no había tenido suficiente, que estaba fingiendo, que no había aprendido y que todavía no quería desistir de lo que sea que fuera hacer y quería golpearla hasta que ya no quedara la menor duda.
-¡He dicho que basta!-. Me dijo Alec quitándome de con Emmet para sostenerme él.
-¡Suéltame!-. Le dije a Alec. –Sabes que si no lo hago ahorita lo haré después ¿qué diferencia hace?-. Le dije intentando ser inteligente, sabía que era la única manera que funcionaría para que él me dejara en paz incluso me podía ayudar cuidándome de Emmet.
-Vamos no sean aguafiestas suéltenla, solo está haciendo amigas, la pobre apenas se está divirtiendo un poco, déjenla socializar un poco más-. Escuche la voz de burla de Jane que seguía sentada en su lugar comiéndose una manzana como si fuera una escena normal.
-Ya basta cálmate-. Me dijo Alec tomando mi cara entre sus manos, cualquiera pensaría que lo hizo para que lo viera a los ojos, pero me acomodo de tal manera que miraba a Edward que me estaba viendo con total reproche, como si la persona que estaba delante de él fuera una desconocida, cómo si ya lo hubiera desilusionado lo necesario. –Tú misma dijiste se trata de ser inteligente, quieres más de eso te suelto incluso te cuido las espaldas-. Llamo mi atención otra vez a él.
-Sácame de aquí-. Le rogué a Alec y asistió comprendiendo. Ya que estaba mi mente más tranquila, recordé que le había prometido hace mucho tiempo que no golpearía a Ángela porque era su amiga, que lo haría por él, por el gran amor que le tenía, al parecer nuestra relación había estado basada en promesas que nunca se pudieron cumplir.
-Jane trae las cosas de Bella-. Dijo Alec autoritario mientras me tomaba fuertemente del brazo con miedo de que intentara escapar de nuevo, pero solo logro que hiciera una mueca porque apretaba los moretones hechos por Charlie.
Edward POV
No conocía a la persona que estaba delante de mí, nunca la había visto tan violenta, tan fuera de sí, tan salvaje, la había visto enojada, defendiendo lo que creía correcto, pero no había tenido nada que ver con lo que había visto hoy, ahora entendía porque la mayoría de la escuela la respetaba y la trataba incluso con miedo, la chica enfrente de mí no tenía nada que ver con la chica amable que peinaba a Bree o simplemente se aparecía una mañana para hacer feliz a mi hermanita, era una extraña capaz de infringir dolor aun cuando la persona atacada no se podía defender y estaba tirada e indefensa.
Lo que produjo mi terror fue ver cuánto disfrutaba el momento, parecía libre, como si yo hubiera sido el carcelero que impidiera que ella fuera libre, pero lo que más me dolió fue ver a Alec controlarla sin necesidad de encerrarla de nuevo, tener una conversación silenciosa con ella, parecía conocer sus demonios de tal forma como yo nunca soñé hacerlo, demostrándome que él quería y aceptaba a la verdadera Isabella, a esa que yo había intentado cambiar, tal vez por eso ella lo prefería, incluso había posibilidades de que a él si lo amara.
-¿Ángela te encuentras bien?-. Me agache y le pregunte una vez que Isabella se fue.
-Me duele mucho la mejilla y mi hombro caí sobre el-. Me dijo, tenía los ojos llenos de lágrimas sin derramar debido al miedo y el dolor, no había pasado mucho tiempo del golpe y su mejilla ya se miraba hinchada, lo que demostraba que había sido muy fuerte no tardaría en ponerse morada toda la zona.
-Deberías estar agradecida, sabes que tuviste suerte-. Escuche la voz de Jane que estaba parada a lado de nosotros, sabía que no solo era la posición en la que estábamos lo que hacía que se mirara imponente, intente apartar a Ángela por si Jane la intentaba atacar, tenía fama de muy vengativa y sanguinaria, una característica que parecía compartir con Isabella. –De no haber llegado Alec la historia hubiera sido otra-. Dijo demostrando lo poco que le gustaba esa idea, luego se agacho, solo ella podía lograr verse a un más amenazante en esa posición. –Yo que tú me cuidaría mucho, no has sido una chica inteligente el día de hoy y las chicas tontas se meten en problemas y no queremos que te mentas en problemas peores -. Le dijo con cara de niña tierna que hacía incluso más alarmante la amenaza. –Sabes-. Dijo ahora dirigiendo su atención en mí, me miro de tal manera que sentí los bellos de mi nuca alterarse, parecía como si pudiera leerme fácilmente. –No sé cuál de los dos es más idiota, pero apostare por ti-. Nos dijo con una sonrisa fría antes de pararse e irse muy tranquila, como si hubiera sido un momento amable entre amigos.
-Ven te ayudo-. Le dije a Ángela ayudándola a levantarse y a salir del comedor el cual se encontraba en silencio con todas las miradas puestas en nosotros.
-¿Qué demonios paso ahí adentro?-. Nos alcanzó Rosalie en el pasillo.
-Ella se me hecho encima yo… no… no lo entiendo ella…-. Se interrumpió Ángela porque el llanto no la dejo continuar.
-Algo tuviste que haberle dicho-. Le dijo Rosalie con suspicacia.
-Yo no le dije nada-. Le contesto Ángela entre hipos.
-Pero…-.
-Rosalie no me parece…-. Intente interrumpirla no se me hacía justo que cuestionara a Ángela después de lo que había vivido y todos presenciamos.
-… tú estabas en su mesa, tuviste que ir a decirle algo y de seguro por eso reacciono así-. Continuo Rosalie como si yo nunca hubiera dicho nada.
-Yo… yo…-. Ángela paro y tomo un respiro para intentar hablar ante la mirada de acusación de Rosalie. –Le dije que por favor ya no hiciera sufrir más a Edward, que él no se lo merecía, yo solo intente hablar con ella-. Le explicó entre lágrimas Ángela. –Edward yo lo siento mucho no me quería meter, pero me partió el corazón verte así en la mañana y yo… yo solo quería ayudar-. Me dijo con mirada de arrepentimiento, que me hizo sentir culpable, ella había sufrido todo esto por mi culpa.
-No tengo nada que disculparte Ángela, pero no lo vuelvas a hacer, no tiene caso-. Le dije intentando reconfortarla.
-No lo volveré a hacer-. Me dijo en un susurro, llevándose la mano a la mejilla a la pobre le debe doler mucho el golpe.
-No tiene sentido, algo más tuviste que haberle dicho para que reaccionara así-. Dijo Rosalie aun justificando los actos de Isabella.
-Yo te juro que no le dije nada para justificar que haya hecho esto-. Le contesto Ángela con la mirada en el suelo.
-Es que no tiene sentido, algo tuvo…-.
-Déjalo ya Rosalie, es obvio que no conocemos a esta Isabella-. Dijo Alice con una mirada en Jasper que comprendí a la perfección, ella creía que había sido debido a lo que sea que haya tomado y también tenía sentido para mí. –Además Ángela tiene razón, sea lo sea que le haya dicho, nada lo justifica-. Dijo tangente Alice a lo que Rosalie no se atrevió a objetar.
-Creo que yo iré a tomar un poco de aire lo necesito-. Dijo con pesar Ángela intentando salir de la mirada de los chicos.
-Te acompaño-. Me ofrecí era lo mínimo que podía hacer después de lo que sucedió por mi culpa.
-¿En verdad no estás enojado?-. Me pregunto Ángela nerviosa mientras estábamos en la banca.
-No, no estoy enojado, pero no tenías que haber hecho algo así, más debido a que ustedes nunca se llevaron bien, ella no se lo iba a tomar a bien-. Que no estuviera enojado no quitaba que me sintiera desilusionado.
-Tenía que intentarlo-. Me dijo mientras volteaba al suelo. –Sé que los últimos meses mi conducta ha dejado mucho que desear, incluso te distanciaste de mí, pero es que…-. Se quedó callada, pensado sus palabras. –Te amo Edward-. Me dijo nerviosa, tomándome por sorpresa a pesar de que varias personas ya me lo habían dicho. –Siempre he sentido algo por ti, pero nunca tuve la valentía de decírtelo, luego empezaste a mostrar interés en Isabella y la situación se me salió de las manos intentado retenerte y termine alejándote, creme que si yo hubiera sabido que ella te haría feliz me hubiera alejado, pero sabía que te rompería el corazón, las personas como ella no aman a nadie más que a sí mismos, son egoístas, por eso cuando te mire triste en la mañana no lo pude soportar, si ella era tu felicidad lo intentaría arreglar y creo que lo empeore-. Me dijo volviendo a llorar.
-No Ángela las cosas entre nosotros no tenían arreglo-. Le dije para que no se sintiera mal. –Respecto a lo otro yo… yo…-. No sabía cómo rechazarla, a pesar de que Isabella no me amaba y que era posible que la Bella que yo amaba no existía, mi corazón seguía sufriendo su perdida.
-No, yo sé que no es el momento-. Me dijo tomándome la mano, no pude evitar pensar que cuando la tocaba no sentía esa famosa corriente, no sentía que había llegado a mi hogar, a mi puerto seguro. –Te lo dije para que me entendieras y sobre todo para pedirte que dejaras de alejarme, no pido promesas ni nada, solo que me dejes estar cerca de nuevo, no solo te extrañe por lo que siento por ti, si no también extraño a mí amigo-. Me dijo viéndome a los ojos. Isabella siempre me había dicho de las malas intenciones de Ángela, le creí y me aleje de ella, pero en estos momentos entendía que Ángela solo había intentado protegerme del verdadero peligro, ella había visto desde la distancia la situación real y yo simplemente me había negado.
-Siento mucho haberte alejado, no volverá a pasar-. Le prometí.
Bella POV
Le había prometido que no atacaría a su amiga, ya estaba hecho, para él ya había roto todas mis promesas, había destruido todo lo que habíamos vivido, ya estaba hecho. Aunque lo que nunca sabría era que solo había cumplido con la promesa que me había importado, la única que tenía sentido en mi corazón.
-Nunca dudes lo mucho que te amo-. Le dije mientras me retiraba un poco para que me viera a los ojos. –Te amo, eres lo más importante que tengo, prométeme que nunca dudaras de lo mucho que te amo-. Le pedí necesitaba que no tuviera ninguna duda.
-Te lo prometo-. Mire lo mucho que le costó. Las palabras de Charlie se colaron en mi mente.
-Te amo y haría hasta lo imposible para verte bien, siempre ten en cuenta que todas mis acciones están basadas en mi gran amor por ti-. Incluso aunque eso me terminara de romper a mí, yo no podría destruirlo como él dijo que haría, no podría vivir con eso, menos cuando Carlisle había tenido razón, era mi rayo de luz uno que llegó a mi vida para darme algo que yo creía perdido para siempre, la esperanza.
Esa promesa se la había hecho el día que discutimos por culpa de Ángela y era la promesa que más valor tenía para mí, le prometí que haría todo para verlo bien y si para que no le sucediera nada tenía que alejarme lo haría, no permitiría que nada lo lastimara menos yo. Ahora tenía que hacer algo para que la mosquita no lograra sus intenciones, aunque tenía tiempo conocía a Edward y sabía que él no correría a sus brazos, no era de las personas que juraban amor y luego se olvidaba de sus promesas o cambiaba de opinión.
-Ten tomate esto-. Me saco de mis pensamientos Alec.
-¿Qué es?-. Le pregunte mirando la pastilla una que no había visto antes.
-¿Acaso importa?-. Me pregunto encogiéndose de hombros y recargándose en su carro.
-No, en realidad no-. Le dije mientas me la tomaba, que importaba, estaba más que encantada a que me ocurriera algo y no era como si a alguien le importara, incluso era lo mejor para todos.
-No sé qué demonios pasó allá adentro, pero quiero decirte que me metí por la gran cantidad favores que te debo y porque sabía que más temprano que tarde te ibas a arrepentir, pero será la última vez, sabes de sobra que no me gusta ese tipo de mierdas, no es algo aceptable en mi vida-. Me dijo viéndome a los ojos, era tan raro verlo tan serio.
-Si lo sé y gracias, no volverá a pasar-. Le prometí aunque sabía que si volviera a ocurrir él intervendría, no era su personalidad pero había un profundo cariño entre nosotros, uno que casi nunca aceptábamos que existía, solo en los momentos más oscuros, pero en el fondo sabía que nosotros tres nos tendríamos pasara lo que pasara. -¿Quieres saldar tus deudas conmigo?-. Le pregunte, sabía lo importante que era para él, desde que su padrastro le dio todo tipo de regalos para mantenerlo alejado, él ya no aceptaba favores de nadie, siempre quería pagar todo lo que recibía, pero aún que todo estuviera saldado me seguiría ayudando.
-Adelante, estoy ansioso-. Me informó con desdén y sabía que haría lo que le iba a pedir.
-Cuida a Edward, cuida de él-. Le informe. –Nadie se metía con él porque salía conmigo, pero ahora ya no hay nada que les impida atacarlo y con más rencor que antes-. Tenía miedo de Demetri y Victoria. -Yo no lo puedo cuidar, no habría una explicación para mis acciones-. Y aunque yo me estuviera muriendo a cada momento, no quería que él no sufriera más de lo necesario.
-Después de que corrió a ayudar a la idiota esa, después de que te tiene así y te rompió el corazón ¿quieres que lo cuide?-. Me pregunto incrédulo a lo que asentí. –Eres estúpida-. Me dijo antes de darse la vuelta e irse, sabía que no estaba de acuerdo, pero lo haría eso le dio a mi corazón un poco de paz.
-¿A dónde va Alec?-. Me preguntó Jane con curiosidad.
-No lo sé, nunca da explicaciones-. Le dije recargándome en el carro totalmente agotada o era la pastilla que me había dado Alec, no lo sabía y no me interesaba.
-Y ¿Qué vas a hacer con la zorra de allá adentro? Te aseguro que me hizo sentir como la maldita madre Teresa de Calcuta, eso sí es ser una perra-. Me dijo Jane que estaba dispuesta a sostenerla mientras yo la golpeaba y no era idiota para pensar que era por lealtad a mí, si no era porque nadie le hablaba así a Jane y salía ileso para contarlo.
-No le voy a hacer nada y te pediría de favor que tú tampoco lo hicieras-. Le dije bastante tranquila, ahora sabía que todo era producto de la pastilla, me agradaba la sensación, tendría que pedir más de esas.
-No puedes estar hablando en serio-. Me dijo furiosa y así era Jane de voluble. –No que querías mucho al imbécil ese, permitirás que juegue con él-. La muy zorra sabía cómo chantajear.
-Confió en que nunca le haga caso como hasta ahora, pero si lo hace hare algo para que la zorra se descubra sola, pero no la atacare, al menos intentare no hacerlo-. Aunque no quisiera esta sobre mi conciencia la promesa hecha a Edward, ya la había roto una vez y no lo volvería a hacer aunque esa mosquita se lo mereciera, al menos aún tenía a mi favor que Bree no la quería y Edward no saldría con alguien que no se lleva bien con su hermana. Al pensar en mi pequeña un fuerte dolor ataco mi pecho a pesar de la pastilla por lo que tuve que tomar un fuerte suspiro intentando tranquilizarme.
-¿Bella podemos hablar?-. Se me acerco Rosalie, maldición no la había visto venir parecía preocupada.
-Tal vez en otro momento-. Le dije con una sonrisa fingida, mientras le indicaba a Jane con la mirada que me siguiera, tenía que salir lo antes posible de aquí.
-Bella, yo sé que algo está pasando, tú no actuarías así, sé que algo te tuvo que decir para que hicieras eso, aunque ella no lo admita, pero quiero que pase lo que pase sepas que cuentas conmigo-. Me dijo tomándome de la mano para retenerme.
-¿Tú qué sabes cómo actuaría?-. Le pregunte a la defensiva, tenía que hacer algo para que me dejara de seguir. –Dime, crees que porque tuvimos una conversación ya me conoces-. Le dije fingiendo cansancio. –No lo haces, así que déjame de molestar-. Le dije soltándome de su mano para irme. –Por cierto-. Me detuve tenía que ser más contundente. -La golpe porque me dio la gana, no sabía que necesitaba un motivo-. Y seguí mi camino, con sus anteriores palabras me di cuenta que ella era la única que creía en mí, al menos los otros ya se mantendrían alejados, tenía que hacer que ella hiciera lo mismo por su bien.
-Yo sé que algo está ocurriendo-. Escuche antes de irme.
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Hola muchas gracias a todos que siempre me están apoyando, sus comentarios me hacen tan feliz, me alegra mucho que les esté gustando la historia a pesar del gran cambio que ha dado. Muchas gracias también a todos los que me están agregando a favoritos creo que nunca me había llegado tantos como en esta semana y también a esos lectores silenciosos que espero que también les siga gustando.
Alec.18: Si Charles tiene una retorcida mente que está heredando Isabella, eso es lo que decía con la pared negra, no el pobre no regreso a sus inseguridades, estas nunca se han ido, solo que con Bella se sentía igual que con sus familia querido, pero ahora ya no siente eso o al menos se siente muy inseguro. Que me dices de los gemelos, esperabas esta historia detrás de ellos y que estuvieran tan "rompidos" cuál es tu calificación del 1 al 10? Eso es bueno es la segunda vez que me dices que tienes tu contraseña a la mano estoy sorprendida XD
Jennifer: Hola y no eres la única, mi oscura mente lo está pensando muy seriamente, siempre creo en los finales felices o más bien en cerrar ciclos con los personajes en paz, porque si no siento que algo no encaja, que la historia no termina y en los libros que me dejan así no me dejan descansar porque siempre pienso que hubiera pasado si continuaran la historia y no me gusta lo que dice mi imaginación ya que sé que nada de eso hubiera pasado si la autora lo hubiera seguido, pero un felices para mí no significa precisamente juntos, hay muchas formas de ser feliz o de cerrar un ciclo ;) pero aun no puedo asegurar nada, la verdad es que me he visto lenta a la hora de escribir porque la historia está en un momento crucial y siento que no avanzo mucho pero en eso estoy.
Liz Cullen Boschetto Belikov: Jajajajaja si es un desgraciado, la muerte de Rene lo dejo muy loco y quiere que todos los demás vean su realidad inventada, lo peor es que Bella ya esta demasiado dañada y le cree. Ni Bella lo hubiera descrito mejor, que me dices de la plática con Jane ya conocemos un poco más a la verdadera Isabella, de esa que nunca hablamos porque estaba encerrada en un sucio secreto. Lo siento ahora si ya no estoy segura de poder actualizar muy seguido pero eso no significa que no abra actualización, los capítulos aunque a veces cortos se llevan gran tiempo, porque tienen que ser muy profundos. Gracias y saludos desde mi rancho ;)
Yomii 20: Hola creo ya haberte dado un gran adelanto jajajaja, si entro Ángela de nuevo a la historia, pero ya conocimos a nuestra Bella salvaje, aunque no tuvo un buen efecto el resto de la situación pero adore el golpe, se lo merecía desde hace mucho, lamentablemente Charlie no pagara como me gustaría aunque si tendrá un fin. Todas las familias tienen sus secretos que si se revelan las destruirían, no es verdad que existe la completa felicidad eso es un mito, así que no la busques solo intenta encontrar la paz, estar a gusto contigo misma, unas personas sufren más que otras, pero eso solo es porque son personas más fuertes, la vida no da pruebas que no puedas soportar, si te las dio es porque cree que eres una luchadora, pero recuerda que hay momentos que valen la pena vivirlos como si no existiera un pasado, como si no existieran miedos ni desconfianza, al final de cuentas esos bellos momentos son los que en verdad definirán tu vida porque tú tienes la capacidad de decidir cuáles te definirán, cuales experiencias atesoraras el resto de tu existencia, tendrás que hacer en balance de los dos, los malos sirven para apreciar los buenos, pero recuerda es importante cargar con más buenos que malos, los que no valga la pena recordar déjalos en el camino, ya que estos son muy pesados y pueden llegar a bloquearte la hermosa vista y recuerda perdonar siempre será la mejor arma, significa que no tienen gran influencia en ti.
Rossy-Bellas Cullen: Hola, apoyo todos tus insultos, hacer sufrir a Bella es lo que calma su maldita consciencia, no le perdona que Rene la haya elegido a ella sobre él, no puede aceptarlo por eso la odia. Si eso es verdad te adelanto que ella ira a terapia intensa. Creme cuando se entere será memorable, justo lo que querías para hacerlo sufrir (lo dejaste a mi mente diabólica), si es lo que intento que miren que sus inseguridades están ahí nunca se han ido, la que entro a su puerto seguro fue Bella sin exigirle nada, el nunca salió de ellas, en este capítulo ya vimos lo que está sufriendo y como se culpa de todo lo sucedido.
Lilyjmarquez: El drama entro con todo, los trapos sucios salieron a la luz, bueno unos cuantos porque aún tenemos muertos enterrados en el jardín, gracias es bueno tener que cuidarme un poco menos de tener una muerte precipitada jejeje, que me dices sigue estando el drama como lo esperabas?.
ValeWhitlockGrey: Hola no lo hice al propósito pero yo que tú la voy guardando un poco más para una "carta" que tengo guardada bajo la manga jejeje. Si Edward es un padre perfecto, pero también es una persona enamorada, que se encuentra muy confundido ya que nunca había tenido nada que le importara tanto como Bree, ahora ya se empieza a cuestionar si tomo la decisión correcta. Ese siempre será el problema, lo poco que le ha contado Bella, en este capítulo lo entendemos un poco más, aunque nunca lo dijera por darle tiempo y espacio él siempre ha tenido la sensación de que le ocultaba cosas, parafraseare una parte de sus razonamientos "él conoce sus demonios , de tal manera como yo nunca soñé con hacerlo, incluso los entendía y aceptaba" él sabe que hay cosas ocultas pero no sabe cuáles y el por qué no confió en él, en cabio Alec parece conocerlas muy bien y si juntas sus inseguridades la respuesta era clara, el cree que en verdad nunca lo amo y por eso no confió en él.
Debora: Fueron dos capítulos cortos jejeje, en estos momentos sé que si no me han matado son por dos motivos creo que vivimos en estados diferentes y porque quieren saber que pasara, ese es mi único boleto de vida jajajaja. Sentiste lo mismo con este capítulo fueron casi 30 hojas, lo normal. Charlie la odia porque Rene prefirió a Bella, decidió dejarlo, decidió dar su vida por la de su hija y por si fuera poco Bella es un constante recordatorio, entonces si la odia, el tenía que justificar sus errores y ella es un duro recuerdo. Digamos que el dinero hace muchos cambios, usa ropa de miles de dólares y maquíllate muy bien y aparentaras lo que quieras, pero no te preocupes si abra un cambio un deterioro pero con la nueva información es incluso entendible, también es importante recordar que ya lo había hecho antes, era el tipo de vida que había llevado desde pequeña, jamás ha sido ella misma más que con Edward, pero es incluso fácil pensar que siempre ha sido ella y solo fingió ser otra persona por ese poco tiempo. No es tan fácil todavía quedan muchos problemas sin resolver.
MilaStarm27: Eso es tan cruel :´(Momento de silencio en su memoria) Lo de Rene sería bueno jajajaja. Sí que tal te gusto la conversación con Jane, ahí dio a conocer gran parte de su forma de proceder, espero que si tengan tiempo esa parte la lean con calma con los gemelos es la parte en dónde se conoce a la verdadera Bella. Ahora lo entiendo lo de la mayonesa jajajaja, espero que lo hayas podido leer sin problemas.
Annimmo: Jajajaja me encanta los nombres. Si todos estos capítulos han sido muy duros y me alegra que les esté gustando, a pesar del drama que me asusta que los termine cansando.
