Capítulo XXXIII
Edward POV.
Había pasado una semana desde que mi corazón se rompió, 7 días desde que había perdido a una de las personas que más amaba en mi vida, 168 horas desde que mis sueños de tener un gran futuro con ella se había esfumado, 10080 minutos que mi corazón aclamaba por ella sin ninguna respuesta, 604800 segundos desde que me dijo que me había estado engañado porque creía que nunca me amo, aun me preguntaba cómo podía soportar el verla a lado de él.
Ni siquiera era capaz de dormir, mi mente me jugaba una mala pasada recordándomela todo el tiempo, todavía me levantaba de madrugada buscándola y preguntándome por qué se había alejado tanto de mis brazos, si sabía que sin ella no podía dormir bien, cuando abría mis ojos en la mañana esperaba ver esos hermosos ojos verdes mirándome divertidos, con una gran sonrisa adornando sus hermosos labios y dándole un brillo especial a esos ojos claros, para darme sus saludo habitual de, "buenos días guapo" seguido de un beso lleno de lo que yo pensaba que era amor.
-Mira Tanya no te da tristeza el pobre nerd, Isabella hizo trisas de él-. Me saco de mis pensamientos los comentarios de Victoria que se encontraba enfrente de mí.
-Oh pobre Eddi-. Dijo Tanya con voz de niña inocente haciendo un puchero que me resultaba grotesco, mi mente se cuestionó como era posible que antes me sintiera atraído por ella, ese momento se me hacía tan lejano, tanto que no tenía ningún sentido para a mí, ahora ni siquiera toleraba estar parado enfrente de ella, se me hacía tan hipócrita, tal parece que nunca había podido diferenciar la realidad de una vil mentira.
–Pobrecito en verdad pensaste que ella te quería, intente hacer una buena obra y advertírtelo con aquellas fotos y con Demtri pero ella no nos dejó y tú no quisiste escuchar, Alec y ella siempre han tenido algo, al parecer gracias a ti lo hicieron oficial, por eso salió contigo para lograr que Alec la tomara enserio, ya que para él ella era una más, pero no Isabella tenía que hacer algo para llamar su atención y la muy perra lo logro, es sorprendente lo calculadora que puede llegar a ser, bueno que te digo a ti si ya debiste darte cuenta de eso-. Sabía que no debía hacerle caso a las palabras de Victoria, porque ella solo quería lastimarme, pero no podía evitar que se grabaran en mi memoria y dolieran, sus palabras eran tan penetrantes porque jugaba con mis miedos. Eso le daba la explicación del por qué vivir esos primeros momentos conmigo.
-Con permiso-. Le dije intentando pasar por un lado para ya no escucharlas más.
-No espera-. Me dijo sin dejarme pasar, quería esquivarla pero no había forma de pasar sin aventar a alguna de las dos y no me atrevía a hacerlo. –Quiero preguntarte algo-. Me dijo Victoria con una sonrisa que me decía que no sería nada bueno.
-Tanya, Victoria-. Llego Alec tomándolas a las dos por la cintura de forma muy confianzuda. –Y Edward-. Me saludo pero yo solo quería salir de ahí, más ahora que él se había unido al cuadro. -¿Qué hacen?-. Les pregunto a las chicas.
-Yo estaba a punto de hacerle una pregunta a Edward, si quieres te puedes quedar, puede que te interese la respuesta-. Le dijo maldosa Victoria.
-Pues no miro que Edward tenga ganas de escuchar tus estupideces, así que porque no mantienes cerrada esa gran boca, te daré un consejo que te ayudara el resto de tu vida, tú mejor momento es cuando estas realizando una mamada porque es el único instante en donde eres agradable y soportable, ya que tienes ocupada esa lengua suelta en algo digámosle productivo, espero que entiendas el punto, ahora ¿Quieres que te consiga algún interesado para que hagas algo de provecho?-. Le dijo Alec como si nada, parecía que hablaba del clima, nunca había hablado con él pero no pensé que pudiera decir algo así, si hubiera sido cualquier otra mujer hubiera intervenido, porque era tan denigrante lo que estaba diciendo.
-¡Tu idiota!-. Le dijo enojada intentando darle una cachetada que Alec intersecto sin esfuerzo.
-Vamos, no me digas que te enojaste, pero si no dije ninguna mentira-. Le dijo con una gran sonrisa, provocándola más. –Pero en fin nosotros ya nos vamos-. Me dijo señalándome que lo siguiera y lo hice aun cuando prefería quedarme siendo atacado por Victoria que seguirlo precisamente a él, pero mi mente tenía tantas dudas que lo hice, no entendía porque había hecho algo así, por qué ayudarme, cuando nos alejamos estuve a punto de preguntarle por qué lo había hecho, pero él siguió caminando como si se hubiera olvidado de mí y no se hubiera dado cuenta de nada.
…..
Estaba sentado detrás de las bancas del gimnasio que estaba en remodelación, me estaba escondiendo porque ya no soportaba las miradas de lástima que toda la escuela me dirigía, para ellos solo había perdido a una de las mujeres más bonitas e inalcanzable de todo el pueblo, lo peor es que ellos no tenían idea de lo que había perdido, ni de las recriminaciones ni la lástima que yo mismo me tenía por haberla dejado ir, si es que alguna vez la tuve.
Yo había sido desde el principio el problema, yo la había orillado y había matado el poco amor que iba naciendo por mí, yo había empezado a tratarla de la misma manera en la que lo hacía su familia, desquitando con ella todos mis problemas y enojos, justificándome en la gran carga que tenía, si ella me había empezado amar yo había sido el causante de que ese amor no fuera tan fuerte como para tomar la decisión de quedarse conmigo para siempre, ninguna persona lo hubiera hecho y menos una persona como ella que le tiene miedo a demostrar sus sentimientos.
El ruido de la puerta me trajo de mis pensamientos y para mi mala suerte se trataba del mismo Alec, ahora entendía que la vida me estaba haciendo pagar todo lo que había hecho mal, de todos los estudiantes tenía que ser precisamente él, aunque sabía que si no me movía ni cuenta se daría que estaba aquí o tal vez podía aprovechar y preguntarle por lo que había hecho por mí el día de ayer, no entendía porqué salvarme de Victoria y Tanya, pero yo no me moví y él tampoco lo hizo solo se sentó en una banca que estaba precisamente enfrente, parecía bastante cansado, nunca lo había visto tan tranquilo.
-Aquí estas-. No la alcanzaba a ver pero reconocería esa voz donde quiera que fuera. Ella camino hacía Alec y se sentó en la banca detrás de él rodeándolo con sus piernas, quedando los dos volteando hacía mí, el verla así hizo que mi corazón se oprimiera, parecían tan cercanos. -¿Qué está mal?-. Le pregunto seria. Sabía que no estaba bien quedarme aquí, que lo más prudente es que saliera, que no debía escuchar a escondidas pero era tanto lo que confundía mi mente que permanecí quieto.
-¿Qué te hace pensar que algo está mal?-. Le dijo él recargándose en sus piernas.
-Tal vez, el que no soy estúpida y que estamos encerrados en este pinche gimnasio de mierda-. Le dijo provocándole una sonrisa. Se me hacía tan raro escucharla hablar así, conmigo no hablaba de esa forma, era como si se controlara de ser ella misma.
-Hasta donde sé no está cerrado-. Le dijo tomándole el pelo.
-Vaya me enfrento al Alec profundo en estos momentos-. Le dijo sorprendida mientras se estiraba para alcanzar la mochila de Alec. Y aunque nunca había hablado con él sabía a qué se refería, esta no era su personalidad.
-Al contrario que tú, que en estos momentos pareces casi normal-. Le dijo viéndola de reojo mientras ella buscaba algo en la mochila.
-Si me encuentro tan bien como puedo estar-. Sus palabras oprimieron más mi pecho, porque mientras ella se encontraba bien yo sentía que no podía respirar adecuadamente desde que se había ido. –Ten tómatela la necesitas-. Le dijo mientras le entregaba una pastilla que él tomo como si fuera mentas y todos en esta habitación sabíamos que no los eran, ni siquiera necesito agua, todo parecía tan común para ellos que me asusto, desde cuándo hacían eso, parecía que tenían mucha práctica.
-Todo esto es como la montaña rusa o si prefieres somos como una caja de sorpresas nena, nunca sabes que te va a salir-. Le dijo pero era tan metafórico que no podía comprender a qué se refería, menos con el somos.
-¿Qué le dio vuelta a la ruleta? No es normal en ti-. Ella parecía comprender lo que quiso decir.
-Hoy Jane no vino a la escuela-. Le cambió de tema y cerro los ojos de forma cansada.
-Y quiso estar sola-. Fue lo que dijo confundiéndome ya que no entendía de lo que hablaban pero parecía que ella había terminado su oración.
-Por egoísta que suene te extrañe-. Sus palabras hicieron que me costara trabajo respirar, sabía que mis dudas estaban a punto de ser contestadas, pero eso no quitaba que tuviera miedo a conocer la verdad.
-Lo sé, llevamos mucho tiempo viviendo historias cruzadas-. Le dijo Bella mientras jugaba con su cabello igual que hacía con el mío.
-Toda una vida-. Afirmo él, casi suspirando por las caricias de Bella y yo sabía lo bien que se sentían estas.
-Te mantuviste muy alejado, no supe nada de ti en esos meses-. No sabía distinguir si era un reclamo, esta Bella se me hacía tan extraña, yo nunca había interactuado con ella, se me hacía tan difícil de comprender, siempre creí que podía ver a través de sus ojos, que ellos me llevaban a conocer sus sentimientos, que ingenuo había sido, no la había conocido, sus ojos solo reflejaban lo que ella les permitía, que era casi nada o al menos para mí ya no lo hacían, aunque parecía que para él tenían sentido.
-Tenías derecho a intentar ser una chica normal, a vivir llamémosle el sueño americano-. No comprendía sus palabras pero algo me decía que detrás de ellas había mucho escondido.
-¿Sueño americano?-. Le dijo Bella con una amplia sonrisa.
-Si ya sabes esas historias que venden, ser una hermosa y linda chica que se encuentra con un chico ordinario del cual se enamora porque es tierno y la trata como reina, pelean contra todas las adversidades que puedan existir, al final el amor vence todos los obstáculos y encuentran sus felices para siempre, teniendo una casita y chamacos corriendo por el jardín, fin-. Le dijo con ironía en su voz, pero lo que más me dolió es que ya había escuchado unas palabras muy parecidas en otra ocasión.
-Resulta tan estúpido cuando lo dices en voz alta-. Le dijo mientras se paraba de forma incomoda. Sus palabras estaban destrozando mí ya dañado corazón, en verdad creía que era estúpido lo que habíamos intentado vivir o más bien mis sueños sonaban tan estúpidos para ella.
-Lo tenías que intentar-. Le dijo encogiéndose de hombros.
-¡Oh vamos! al menos sé que entre nosotros no hay mentiras, nos conocemos tan bien que no hay espacio para eso-. Lo reto. –Sabes que fue una estupidez de mi parte intentar algo así, yo no estoy hecha para nada de eso, no está en mi naturaleza ser así, sabemos que yo no tengo la capacidad de tener todo eso, yo no deseo tener eso-. Le dijo Bella mientras se paraba delante de él, dándome la espalda, pero mi mente subrayo lo último "Yo no deseo tener eso".
-Por un momento pensé que lo lograrías-. Le dijo de forma cansada.
-Yo no, siempre supe que no lo lograría, había fallas desde el inicio, fue una idiotez de mi parte engañarlo y hacerle pensar que había posibilidades cuando yo sabía que no era así, solo quería vivir el momento a sabiendas que habría un final, mi mente siempre me recordaba que iba a haber un final, por eso no hacía promesas a futuro, ya que no no podía a completar el cuadro, pero solo quería ya sabes, tener una historia que recordar, fingí todo el tiempo que no lo sabía, al final se volvió tan cansado aparentar que todo estaba bien, fingí ser una persona que no era, incluso termine tragándome la maldita mentira, tanto que al final me vomite toda, creo que nunca pensé que la situación se me saliera de las manos, al principio solo lo hice porque pensé que no tenía nada que perder, pero era una maldita mentira tras otra, lo peor siempre fue fingí ser alguien que no soy, alguien que nunca seré-. Sus palabras me dolían tanto, no entendía que lograba con eso, por qué engañarme, por qué fingir, por qué ilusionarme, por qué utilizarme por un acto egoísta como es el intentar ver que se sentía ser una chica normal sin importarle mis sentimientos, cuando ella sabía que no había ninguna posibilidad de que llegara a amarme, por qué mentirme una tras otra vez diciendo que me amaba, mi mente tenia miles de preguntas pero mi corazón decía que todo tenía que tener una explicación ella, no podía haber fingido tanto.
-Lo sé nena, lo sé-. Le dijo mientras se paraba tomándola de los hombros para que se tranquilizara, pero sus palabras me asustaron ya que él parecía de acuerdo con ella, en que fingió todo el tiempo. –Sabes que yo te conozco mejor que tú misma, sé bien quién eres, lo acepto, incluso te comprendo, jamás te juzgare-. Al parecer no me equivoque él la conocía mejor que yo, él la aceptaba como era, una persona cruel y egoísta.
-¿Por qué simplemente no pude rendirme desde hace tiempo? Todo hubiera sido más fácil-. Le dijo mientras se sentaba en la banca, no comprendía sus palabras pero ya no importaba, lo anterior ya me había dado las respuestas que necesitaba, incluso más de lo que podía manejar.
-Porque somos unos idiotas masoquistas y siempre intentaremos luchar contra lo inevitable-. Le dijo encogiéndose de hombros, explicándome que hablaba de su relación, no sabía que les había impedido estar juntos, pero si ella hubiera dejado de luchar e hubiera tenido su relación con Alec no me hubiera lastimado tanto, pero al mismo tiempo no hubiera vivido los momentos más maravillosos de mi vida. –Ven, baila conmigo-. Le dijo sacándome de mis pensamientos y al parecer a ella le hizo lo mismo.
-¿Qué?-. Le dijo sorprendida y él le regalo una amplia sonrisa, parecía que su humor había mejorado visiblemente.
-Baila conmigo-. Le dijo poniendo una canción.
-¿Estás loco? Esa pastilla te jodió las neuronas o algo así-. Le dijo pero él solo estiro su brazo invitándola de nuevo. -Hace mucho que no bailo-. Agrego nerviosa dándole su mano en aceptación a su propuesta, mi mente se preguntó si con él sentía la famosa corriente que yo sentía cuando ella me tocaba.
-Lo sé, por eso quiero bailar contigo-. Le dijo mientras se movían al compás de la música. –Siempre me encanto verte bailar-. Le dijo mientras le daba una vuelta, era tan doloroso verlos, pero al mismo tiempo inevitable, ya que no me podía voltear, parecían una pareja de las que salían en las películas moviéndose a lo largo de la cancha.
-Tú siempre fuiste mi bailarín favorito-. Le dijo ella con una sonrisa tierna.
-Fue una pena que lo dejaras de hacer, me encantaba verte, tanto en los ensayos como en las presentaciones, solo ahí demostrabas tu verdadera personalidad-. Sus palabras fueron como un golpe, ellos se conocían desde que ella bailaba, eran demasiados años, demasiada historia.
-¿Y cuál es? Ser una perra egoísta incapaz de amar y que siempre termina causando dolor para su deleite-. Le dijo con una sonrisa divertida, no entendía cómo podía divertirse al describirse así, era acaso que el día que ataco a Ángela pude conocer por fin a la Isabella que disfruta el ocasionar dolor.
-Se notaba tú delicadeza, sensualidad, intensidad, exigencia, pero no solo eso, también lo calculadora y teatral, podías hacer creer a todo el público lo que quisieras-. Le dijo dándole vueltas otra vez y tuve que estar de acuerdo con él, esa era la verdadera Isabella una que yo había conocido cuando ya era demasiado tarde para salvar a mi corazón
-Buena descripción, parece que me conoces bien, utilizas muy bien tus adjetivos, aunque yo lo sigo resumiendo en que soy una total perra-. Le dijo Bella haciéndome recordar todas las advertencias que no había querido escuchar.
-Eso siempre lo volverá más interesante para mí, ya que si no fuera por ello no estaría aquí-. Le dijo Alec con una gran sonrisa, al parecer él quería a esta Isabella, parecía que eso le atraía de ella, eso era el reto, mientras yo había recreado una muy diferente en mi mente.
–Gracias por el baile-. Le dijo realizando una reverencia cuando termino la canción.
-Eres mi primera novia, tengo que complacerte-. Le dijo con una sonrisa pícara dándole un beso en la mano. –Somos tan parecidos que eso nos vuelve tan compatibles, pero al mismo tiempo es tan imposible-. Le dijo viéndola a los ojos, no entendía sus palabras pero su mirada me dejaba en claro que la amaba.
-Imposible porque los dos tenemos la misma naturaleza y dónde estaría la diversión. Si las cosas fueran diferentes, todo hubiera sido tan fácil-. Le dijo Bella mientras le tocaba la mejilla de forma tierna.
-Pero tú y yo sabemos que la vida es una mierda o simplemente un lindo karma con personas como nosotros-. Le dijo dándole un ligero beso en labios antes de tomar su mochila y celular e irse.
-Un lindo karma con demonios como nosotros que somos dueños del dolor y la falsedad, los cuales no se conforman con iguales porque no hay dolor que provocar y del cual deleitarse-. Le contesto Bella con pesar ya que estuvo sola, pero no se quedó mucho ya que tomo sus cosas y salió, dejándome a procesar todo lo sucedido.
Bella en la última semana se había convertido en un enigma para mí, siempre pensé que me ocultaba cosas, pero nunca pensé que me ocultaba por completo a la verdadera Isabella. Había descubierto que nunca me amo, que solo intenta tener una relación conmigo en su intento de saber que se sentía ser una chica promedio, cuando ella sabía que ese no era su deseo, solo fue una prueba, un juego, que al parecer hasta ella cree que fue tan buena su actuación que por poco se lo termina creyendo pero despertó de su pesadilla, yo era un idiota al creer que alguien como ella se podía fijar en mí, Isabella en su extraño juego había recreado a la mujer perfecta, en cambio era tan frívola que no lo importo mis sentimientos, no le importó si me hería, era un ser demasiado egoísta, la había escuchado repetir tantas veces que le gustaba ver sufrir a las personas que ya le creía. Mi mente recordaba todas las veces que habíamos hecho el amor y me repetía que me amaba, lo hacía de tal manera que no me quedaba dudas, pero las palabras de Alec se restregaban en mi cara, ella tenía la capacidad de jurar amor cuando no lo sentía, la Bella de la que me había enamorado, mi Bella nunca existió, solo fue el invento de una persona cruel, intentando experimentar nuevas aventuras. Me pregunte cómo podía seguir respirando con este enorme dolor en mi pecho.
...
Bella POV
Si le hubiera cortado las alas
habría sido mío,
no habría escapado.
Pero así
habría dejado de ser un ángel
y yo….
Yo lo que amaba era un ángel.
Creo que era de madrugada, no lo sabía, todo estaba totalmente oscuro, tal vez ya iba a amanecer, dicen que cuando todo se pone muy oscuro es cuando el sol está a punto de salir, pero no podía estar segura, las cortinas de la casa estaban totalmente cerradas, lo que no me deja ver si ya estaba por salir el sol, pero todavía no era tiempo, no había sonado la alarma, que me decía que tenía que prepararme para ir a mi pequeño infierno personal, estaba sentada en la sala que era de mi abuela, nunca me había atrevido a pasar de ahí y del baño que estaba en la parte baja, era una suerte que contara con bañera, ya me sentía suficiente mal de estar aquí, era tan morbosa la idea de que le hubiera dejado su casa a la persona que la había asesinado y se me hacía aun peor que yo estuviera aquí de nuevo, pero no tenía a donde ir, no me podía registrar en un hotel sin que los rumores corrieran sobre la hija de Charlie Swan vivía en un hotel.
Había pasado un mes desde aquel fatídico día, un mes desde que mi vida que había estado entre el cielo y el infierno había decidido instalarse en el infierno y no era para menos, ahí era el lugar que le correspondía a las personas como yo, recordé todas las veces que Charlie me había dicho que yo era un Ángel caído, en otras palabras un demonio, encargado de traer enfermedades, destrucción y dolor a las personas que la amaban, a lo mejor vivir con alguien como Marie me había engañado y había perdido el rumbo de mis objetivos y por si fuera poco me había topado con un ángel del cual me enamore e intente cambiar mi destino, pero este ya estaba escrito en sangre.
Cuando vivía con los Swan siempre pensé que yo era pandora, la idiota que había abierto la caja engañada por la curiosidad y con eso le había traído enfermedades y desgracias a mi familia, pero ahora entendía que no era verdad, Rene había sido Pandora y yo era uno de los demonios que estaban encerrados, que la convencieron de abrir la maldita caja y liberarme.
En algún punto mi mente recordó que ya debían haber llegado las cartas, ya debían estar las respuestas de las universidades, me pregunte cómo le habría ido a Edward, esperaba que tuviera los resultados que tanto quería, se lo merecía, ese pensamiento me saco una sonrisa hipócrita, se me había cerrado tanto el mundo pensando en las universidades, me había complicado tanto la vida y ahora nada de eso tenía sentido, nada era importante, yo no iría a la universidad, solo cumpliría mi promesa de terminar la escuela y me largaría de aquí, pero sin ninguna meta en específico, esperaba que Edward pudiera cumplir todas sus metas, también esperaba que las cosas en su casa se hubieran arreglado, tenía la esperanza de que con mi retirada Carlisle hubiera vuelto a ser el mismo padre amoroso que era con sus hijo, mi maldición había ido envenenando al más indefenso de los Cullen llegando afectar a todos, otra sonrisa hipócrita salió de mí, era idiota al pensar que mi familia me envenenaba, era al contrario, siempre fue al contrario.
Unos ruidos en la puerta me sacaron de mis pensamientos, no necesitaba ser adivina para saber de quién se trataba, nadie sabía que vivía aquí y menos tendrían llaves, solo se podría tratar de una persona, me quede sentada esperando el momento, pero antes de que llegara a mí, recordé el vaso de alcohol que había olvidado por estar en mis dolorosos recuerdos, sin pensarlo lo tome de un trago en un intentando de tranquilizarme y fortalecerme para lo que me esperaba.
Edward POV.
Miraba los dos sobres en mi mano totalmente sorprendido, había sido aceptado con beca del 70% en Harvard, era una gran oportunidad, más bien era un oportunidad única en la vida y una gran sorpresa, pero ya no tenía ningún caso, no había forma de que me fuera hasta allá y no solamente por mi situación con Isabella, en el último mes nada había ido bien, Carlisle cada vez estaba peor, no quería que nadie estuviera con él y mamá estaba obsesionada con la idea de traer de vuelta a su antiguo marido, yo ya había perdido la esperanza.
-Hola cariño buenos días ¿Quieres desayunar algo antes de irte a la escuela?-. Me pregunto Esme mientras salía del pasillo, me sorprendió verla aquí, no la había odio llegar y sobre todo hace mucho que no se quedaba a dormir, entre su trabajo en el hospital y cuidar a Carlisle casi nunca pasaba por aquí. Incluso mire que Bree se asomó por el pasillo curiosa al escuchar su voz y sorprendida de que hace mucho tiempo que no decía eso.
Mi pequeña Bree me preocupaba mucho, cada vez la veía más retraída, cada vez quedaba menos de la niña risueña y sociable, le había afectado bastante el distanciamiento de mamá y de Isabella, esta última hizo que nos acostumbráramos a ella, para luego dejarnos en el olvido y regresar a su vida desenfrenada, eso había hecho que nuestra ruptura me fuera más fácil, no solo por el hecho de que había puesto todo mi tiempo en Bree, sino también porque no podía perdonarle que le hubiera hecho esto a mi hermanita, era diferente que no quisiera verme a mí, pero que tampoco visitara a Bree a sabiendas que para ella era muy importante, era una base en la vida de mi pequeña, mi niña jamás entendería que alguien podía jugar con los sentimientos de las personas por diversión, eso era algo que no podía pasar por alto, sabía que no era su responsabilidad y había sido un error de Esme y mío dejarla a cargo de Bree, pero pensé que al menos sentía un poco de cariño por ella, pero eso demostraba lo engañado que había estado por ella, en verdad había logrado crear la ilusión de un excelente personaje, aunque no me amara a mí, tenía la ilusión de que Bree no sufriera el mismo destino y menos cuando las primeras dos semanas preguntaba constantemente por ella y cuando no tenía una respuesta que darle sus ojos se llenaban de lágrimas y solo asistía en señal de compresión.
-Ya hice el desayuno para Bree y para mí-. Le dije en forma brusca, no podía creer que la madre maternal que siempre admire se hubiera olvidado de sus hijos, yo no importaba, pero Bree la necesitaba más que nunca. –Ven enana vamos a comer-. Le dije a Bree con una sonrisa mientras estiraba la mano para que la tomara, pero ella me miraba con duda en sus ojos. –No me dejaras comer solo verdad-. Le dije con un puchero esperando convencerla.
-Necesito lavarme los dientes primero-. Me dijo en un susurro a lo que asentí por lo que se fue. En sus reacciones se parecía a mí antes de que todo pasara, tenía miedo de que ella se convirtiera en una chica insegura al igual que yo, no podía permitir que viviera todo lo que me había tocado, sabía que la escuela sería muy cruel, cuando ella tenía todo para ser una alumna como cualquier otra.
-Edward cariño, sé que debes de estar enojado y lo entiendo-. Empezó mamá con voz vacilante.
-¿Tú crees que debo estar enojado?-. Le pregunte incrédulo.
-Tienes que entender, tú padre me necesita-. Me dijo con lágrimas en sus ojos.
-No solo Carlisle te necesita, has pensado en tu hija-. Le dije enojado pero sin subir la voz, no quería que Bree me escuchara.
-Claro que he pensado en ella, pero sé que está bien, ella te tiene a ti y por si fuera poco Bella también la quiere mucho, en cambio tu padre no tiene a nadie para apoyarlo-. Sus palabras me dolieron, había pasado un mes y ella ni por enterada se daba.
-Isabella y yo terminamos-. Le dije mientras me volteaba a servir dos platos.
-¿Qué? Pero ustedes… de seguro se podrán arreglar-. Me dijo desconcertada.
-Terminamos hace un mes-. Le dije cortante, no quería que empezara a decir lo mucho que según ella nos amábamos, cuando solo uno de los dos había amado.
-Yo… yo este…-. Parecía muy arrepentida pero por cruel que fuera no me conmovía, solo quería dejar de ver a Bree sufrir.
-No tiene importancia, solo una cosa tiene importancia y esa es Bree mi hermanita que no se tomó muy bien la situación con Isabella y que extraña a su madre-. Le dije mientras acomodaba dos platos en el comedor.
-También soy tu madre-. Me dijo con lágrimas y sus ojos llenos de dolor que aunque me dolieron y quería abrazarla no cedí, tenía que ser firme por el bien de Bree.
-Esta semana termino los exámenes, ya no tendré nada importante, estamos a punto de finalizar el año, así que para la otra semana yo iré a cuidar a Carlisle en las noches, así tu podrás pasar tiempo con Bree-. Le dije sin esperar su contestación.
-Ya estoy lista-. Escuche la voz vacilante de Bree.
-Muy bien enana a comer-. Le dije mientras la sentaba en la banca.
-¿Mamá no va a desayunar?-. Pregunto incomoda cuando miro solo dos platos servidos.
-No ella no tiene hambre, comerá más al rato-. Fui grosero pero era hora de ser firme y que se diera cuenta del gran daño que estaba haciendo, Liam tenía razón, era hora de que fuera fuerte por su hija y dejara de apoyarse en otras personas, sabía que amaba a Carlisle y era su naturaleza enfocarse en quien la necesitara más en ese momento, pero era el momento que comprendiera que ese no era Carlisle sino Bree.
-Me daré un baño, que les vaya bien-. Dijo escapando del comedor, no sin antes de despedirse de Bree con un beso en la frente. No era cruel, me dolía verla así, sabía lo que era perder el amor de tú vida, pero no por eso tenía que olvidarse de la pequeña que estaba aquí y la necesitaba, Bree estaba en una etapa fundamental en su vida y de ninguna manera iba a permitir que tuviera mi suerte y por si fuera poco yo me iría aunque fuera solo a la universidad de Washington no podría estar yendo y viniendo todos los días, entonces qué haría mamá, dejar a Bree todo el día en la guardería, en momentos me preguntaba si había posibilidades de que me la llevara a Bree a Washington.
-¿Edward?-. Escuche la voz vacilante de Bree cuando llegamos a su escuela.
-Dime enana-. Le conteste.
-¿Tú me dejaras de querer, como lo hicieron Papá, Mamá y Bella?-. Me pregunto en un susurro con sus ojos llenos de lágrimas.
-Claro que no enana, yo jamás podría dejarte de querer, eso nunca sería posible-. Le dije mientras la abrazaba.
-Eso me prometió Bella, que tú nunca me dejarías, aunque supongo que no me prometió que ella no lo dejaría de hacer-. Me dijo mientras me abrazaba.
-¿Eso te dijo?-. Mi mente me traiciono y le pregunte.
-Sí, me dijo que no me preocupara, que ella te conocía muy bien y sabía que nunca serías capaz de dejarme-. Me pregunte desde cuando había empezado Bree con estos miedos y por qué Bella me había arrinconado cuando sabía que no me atrevería a dejar a Bree. –También me dijo que siempre que la necesitara le podría hablar y ella vendría, que pasara lo que pasara ella estaría para mí, pero no lo he hecho, no le he hablado, tengo miedo de que no venga-. Me dijo bajando el tono de voz y dejando caer una lágrima. -¿Crees que si le habló venga?-.
-No lo sé Bree, no lo sé-. Quería darle una verdadera respuesta, pero no tenía ni idea y no quería ilusionarla, a lo mejor solo estaba intentando llenarme de rencor contra Isabella para que no doliera tanto su partida, a lo mejor ella si quería suficiente a Bree y si ella le hablaba vendría sin dudar, a lo mejor solo fingió quererme a mí. Bree pareció entenderme por lo que asistió se limpió su carita con el suéter y camino hacía su plantel.
Llegue a la escuela en estado automático, no podía dejar de pensar en las palabras de Bree, sus palabras me recordaban momentos que estaban suprimidos en mi memoria para no lastimarme más, a lo mejor estaba juzgando muy duramente a Isabella con respecto a Bree en un intento de protegerme, pero la verdadera pregunta también era si la quería cerca de mi hermanita, después de la vida que llevaba, había descubierto lo manipuladora que podía llegar a ser, ella misma había admitido que todo el tiempo fingió ser una persona que no era, la pregunta era quién era la verdadera Isabella, también me costaba creer que estuviera consumiendo drogas, la Bella que yo había creído conocer no haría algo así, además había atacado a Ángela sin la menor provocación, lo que demostraba que era inestable, algo que en un inicio había intentado advertirme y no quise escuchar, al parecer era una de las pocas verdades que me había dicho.
…Pero eso no significa que yo sea buena para ustedes, solo tienes que ver lo que paso el día de hoy o el otro día que ataque a Bree-. Termino mientras se tapa la cara con las manos.
-Lo de Bree fue solo un accidente, no fue tu intensión y no pasó nada-. Intente convencerla, no me di cuenta que ese tema le había afectado tanto.
-No, no fue intencional, pero eso no quita que podría volver a ocurrir soy inestable-. En toda ella había mucho pesar, lo que me decía que estuvo cargando con esto toda la semana.
Era temprano por lo que camine al patio, necesitaba un poco de tiempo a solas para aclarar mi mente, para mi sorpresa el lugar no estaba solo, se encontraba una chica abrazando sus rodillas y ocultando su cara entre ellas. No necesite mucho tiempo para saber de quién se trataba, reconocería esa atracción donde quiera que fuera, intente dar media vuelta, pero mi corazón que todavía la amaba y que al parecer nunca dejaría de hacerlo me traiciono, no era normal que estuviera aquí, parecía muy quieta. Y si le había sucedió algo, me preguntó mi corazón asustado, empecé a caminar hacia ella antes de que mi mente lo procesara por completo como para intentar impedirlo, pero una vez que estuve cerca, sentí que ya había vivido este momento, que ya había visto esta imagen, pero no pude recordar cuando, así que seguí caminando.
-¿Te encuentras bien?-. Le pregunte una vez que estuve cerca, la idea de que ya había vivido esto se volvió más fuerte.
-¿Edward?-. Dijo rápidamente sin siquiera necesitar verme, pero un segundo después se tensó y levanto su cara a mi dirección, tomándome por sorpresa, tenía mucho tiempo que no la miraba tan cerca, intentaba mantenerme alejado para que mi corazón no sufriera más de lo que ya lo hacía. Pero eso no evito que notara que se miraba diferente, sus ojos que normalmente tapaba con las gafas se encontraban libres y eran totalmente cafés y apagados, nunca le había visto esa tonalidad, cuando se volvían cafés eran uno muy claro, pero este color combinaba con los ojeras que había debajo de ellos, sus mejillas normalmente rojas estaban igual de pálidas que el resto de su cara, incluso su rostro se miraba mucho más delgado, todo lo había tratado de esconder debajo del maquillaje, pero esto lo alcanzaba a notar más debido a que mi mente tenía grabada en piedra su recuerdo, dándose cuenta de cualquier diferencia por pequeña que fuera. -¿Qué haces aquí?-. Me preguntó aun sorprendida, ¿era posible que hasta su voz se escuchara diferente?
-Estaba dando una vuelta y te mire ¿estás bien?-. Cada vez estaba más preocupado, nunca espere verla así.
-Si solo… solo… me estaba reponiendo de una noche muy larga, tú sabes o bueno tal vez no-. Me dijo en tono sugerente una vez que se repuso de la sorpresa y con una sonrisa fingida, su respuesta me molesto porque ella se miraba así por gusto, quién sabe desde cuando no dormía bien, el pensar en dormir ocasiono un fuerte dolor en mi pecho, al pensar que lo pudo haber hecho con él. –Es muy amable de tu parte preguntar, supongo que no pensé que pudiéramos ser amigos, podríamos intentarlo aunque lo nuestro no se dio, dentro de lo que cabe siempre me caíste bien-. Me dijo aun con su sonrisa que me molestaba incluso más que sus comentarios.
-No, no creo que pudiéramos ser amigos-. Le dije molesto y aun así era verdad, mi corazón no lo soportaría, ya que no se había dado de su parte pero de la mía sí, yo la amaba con todo mi corazón, incluso cuando yo solo logre caerle bien. –Solo te mire aquí sola y me preocupe como lo haría por cualquiera otra persona-. Era una gran mentira, pero sus comentarios y su sonrisa me estaban destrozando, que clase de persona era para darme a entender que todo lo que vivimos no fue nada, cómo podía uno fingir esas miradas esos momentos, como alguien podía ser tan calculador.
-Lo logre-. Dijo con voz sofocada, no entendí a qué se refería y busque sus ojos que me ayudaran como antes pero ya no decían nada, eran inexpresivos, por un momento me aterre por ese cambio, pero fue muy breve mi terror, ya que mi mente recordó que estos siempre me habían mentido.
-¿Qué?-. Le pregunte preocupado más que nada por el tono de terror.
-No, nada solo estaba distraída-. Me dijo de nuevo instalando esa sonrisa que estaba aprendiendo a odiar. -¿Y cómo estás? ¿Cómo esta Bree?-. Me dijo cambiando de tema de seguro para distraerme, me pregunte si había tomado algo, me hubiera gustado tener la capacidad de Jasper para darme cuenta.
-¿En verdad te interesa?-. Le pregunte enojado porque me quisiera distraer utilizando a Bree.
-En realidad, la segunda pregunta sí me interesa y con la primera solo estaba intentando ser amable-. Me dijo sin ninguna expresión en su rostro, pero su respuesta me dejo helado por la crueldad de sus palabras.
-Creo que ya tuve demasiado de tu amabilidad-. Le dije antes de irme.
Mientras caminaba por los pasillos me preguntaba si siempre fui tan ciego o ella era mejor actriz de lo que creía y yo siendo tan ingenuo había logrado mentirme siempre, tal vez debido a este comportamiento es que es que sus padres no la querían y ella me había engañado para que no me diera cuenta de nada y yo como un idiota queriendo defenderla, era un imbécil intentando ser su caballero de valiente armadura, mientras me hacía esa pregunta me sentí culpable, ella si había sido honesta, sabía que ella tenía un historia muy fuerte en su casa, no había forma que hubiera fingido todos esos momentos, esos moretones.
Tenía que darle el beneficio de la duda, tal vez había una explicación para todo, incluso tal vez para ella era imposible amar porque nunca había experimentado el amor de ninguna manera, él mismo Alec parecía consciente de eso, podía estar confundida, no me cuestione más y di la vuelta, no sabía lo que le diría pero tenía que hablar con ella, quería saber si la podía ayudar, decirle que ya había comprendido que yo también había sido el causante de todo y que entendía el porqué de sus decisiones, incluso si necesitaba un amigo estaba dispuesto por doloroso que me pareciera la idea.
Todas mis pensamientos se fueron a la basura cuando la mire en compañía de Alec, los dos estaban sentados en el césped, debía haberme imaginado que ella estaba ahí esperándolo, me debatí si debía de acercarme o no. Pero la decisión fue tomada en el momento en que mire que le entrego un pastilla que ella se llevó a su boca sin pensarlo, había sido un idiota intentando justificarla de nuevo, pero ella lo había dicho claramente, esta era ella, la chica que se drogaba, que iba todo el tiempo de fiesta, esa chica superficial que humillaba a los demás solo porque tenía las oportunidades de hacerlo, yo solo había conocido una ilusión una que nunca existió. Yo no era el responsable de esto y sobre todo tenía que alejarme de esta Isabella autodestructiva, aunque mi corazón se rompiera en el proceso, pero tenía mayores problemas y personas que si pedían y necesitaban mi ayuda.
…
Isabella POV.
Llegue a la casa sin saber cómo lo hice, el día de hoy las pastillas no habían tenido ningún efecto en mí, tendría que ayudarlas con alcohol, había sido uno de los días más pesados, la visita de Charlie había sido más dolorosa de lo que pensé que podía llegar a ser, la escuela ya le había informado que había pasado todas las materias, ya solo me quedaban unos exámenes más que nada de compromiso, pero él ya había venido a despedirse.
Recordar eso hizo que las lágrimas cayeran por mi cara sin poder controlarlas, por primera vez había sido amable conmigo, solo se recargo en la pared y cuando me miro pude ver el gran dolor que había estado cargando por estos 18 años, era tanto que estuve a punto de caer hincada y rogarle su perdón, pero sus palabras me lo impidieron habían sido claras, sin amenazas incluso más que una petición parecían un ruego, me dijo que ya había cumplido con su promesa, ya era mayor, había terminado la escuela, me pidió que una vez que todo estuviera completo, ya no quería volver a saber de mí, que ya había sido suficiente por todo estos años, que si existía un poco de justicia pagaría por todo lo que había hecho, pero que él ya no me quería volver ver, que para él ya estaba muerta, que si contaba con algo de humanidad le concedería la clemencia de no volver a saber de mí.
Recordarlo hizo que se me doblaran las rodillas mientras los sollozos ganaban la batalla. A pesar de que nunca me quiso siempre los había tenido, siempre habían estado ahí, fueron una protección aunque no me quisieran, pero ahora ya no estaría, yo ya estaba muerta para ellos, se había terminado, todo estaba terminado, me encontraba sola, porque se lo concedería, tenía derecho a vivir en paz, tenía derecho a dejar de ver a la persona que había matado al amor de su vida, tenía derecho a un poco de paz. Y si eso no me había terminado de romper, Edward me había dejado de amar, lo había logrado, él ya estaba libre de mi maldición, pero eso no hacía que doliera menos, eso me hacía que tuviera ganas de simplemente desaparecer y rogar porque todo esto terminara, ya tenía lo que me merecía, estaba completamente sola, ya no me quedaba nada, ya nada tenía sentido.
Mi vista se enfocó en las escaleras y por primera vez en todo este mes, me anime a subirlas, necesitaba recordar lo que había sido un poco de felicidad, cuando vivía aquí y me sentía segura, cuando pensaba que nada me podía destruir, con miedo logre subir las escaleras y me dirigí a la que era mi habitación, ese cuarto en el cual me sentía protegida como si nada pudiera penetrar esa puerta, pero la puerta de a lado llamo mi atención, nunca había entrado porque me estaba prohibida, cuando lo pensé mi mano estaba girando la chapa la cual cedió sin ningún problema.
Era el cuarto de una mujer, lo podía notar por los perfumes que estaban en el tocador, me acerque para inspeccionarlos, pero lo que llamo mi atención fue una fotografía, en ella salía un hombre junto a una mujer muy blanca, los dos miraban a la cámara con una gran sonrisa, pero eso no fue lo que hizo que mi corazón se detuviera, eran los ojos de la muchacha eran verdes, un verde tan parecidos a los míos, solo que mis ojos tenían la iris café, su cabello se miraba ondulado de las puntas igual al mío, solo que yo lo tenía del mismo color que Charlie que estaba alado de ella, voltee al espejo el cual me contesto mi pregunta, yo era la perfecta combinación de ambos.
Esa revelación provoco que se me resbalara el retrato rompiéndose en el proceso, solo me le quede viendo porque parecía un juego del destino, no solo había roto el marco, si no que había roto toda su vida, Charlie miraba a la cámara tan feliz, tenía la misma mirada que había visto en Carlisle, la de un hombre que no podía pedirle más a la vida, solo que no se destruyeras su felicidad me recordó mi mente, por lo que no pude soportarlo más y salí corriendo, pero no tenía a donde huir, no era nadie, no tenía a nadie, por lo que solo alcance a llegar al bar.
…
-Maldita sea Isabella pon de tu parte, si no te juro que te dejare tirada ahí como la mierda-. Me saco de mi sueño Jane.
-¿Qué haces aquí?-. Le pregunte confundida, ¿Cómo me había encontrado?
-Te hable por teléfono y no me contestabas -. Me informo mientras me ayudaba a pararme, no sabía cuánto tiempo llevaba tirada en el baño.
-¿Y cómo supiste dónde encontrarme?-. O estaba más lucida de lo que creía o estaba todavía muy borracha y me costaba comprender.
-Por el localizador de tu celular-. Me informo mientras me sentaba en la taza porque todo daba vueltas. –Y antes de que sigas con preguntas estúpidas, yo la active hace tiempo y la puerta estaba abierta-. Me dijo cruzándose de brazos.
-¿Qué hora es?-. No sabía cuánto tiempo llevaba en este estado.
-Van a ser las 9 de la noche-. Me informo pero no sabía ni de cuál día. –Nos vimos ayer-. Pareció entender mi pregunta por lo que solo asentí, el tiempo había pasado más lento de lo que creí. –¿Sabes que tenemos que ir a la estética verdad?-. Me pregunto viéndome con asco.
-Lo sé-. No me había visto en el espejo, pero recuerdo haber tomado unas tijeras.
-Conozco una que estará abierta-. Me dijo mientras me apremiaba, para que me pusiera de pie, lo cual no logre sin tambalearme, el alcohol seguía muy presente en mi sistema.
…
-¡Vaya! que tenemos, un cambio de look, no era a lo que me refería pero supongo está bien-. Me pregunto Alec cuando entre a su casa. –No te enojes nena, pero por las mañanas era un asco y algo tenebroso-. Me dijo antes de darme un beso en la mejilla e irse a la cocina.
Me acerque a un espejo que estaba en la sala y estudie mi reflejo, mi cabello estaba corto, apenas rosando mi hombro y por si fuera poco estaba pintado color negro, viéndome así me parecía más a la descripción de Charlie de un ángel caído. Ahora si ya estaba todo roto. Cuando había tomado las tijeras en mi estado de ebriedad solo había pensado en que no quería ser la perfecta representación de la pareja que estaba en la fotografía, porque sería una burla, mis ojos en ese momento ya solo eran como los de Charlie dos pozos muertos, pero mi cabello tenía parte de ambos, por lo que solo tome las tijeras e intente eliminarlo y por si fuera poco con eso también lograría romper la promesa a Edward, era una forma idiota de protegerme, quería olvidar todos esos buenos momentos, sobre todo aquel día en aquella tina donde lavo mi cabello con tanto amor, sin saber lo que este representaba, ya solo quedaba respetar la promesa de hacer que él estuviera bien.
-Ten lo necesitas-. Me saco de mis pensamientos Alec, el cual me entregaba un vaso lleno de licor.
-Lo necesito-. Acepte.
De nuevo estaba muy ebria, tenía ganas de llorar y lamentarme por todo lo que me había pasado, pero sabía que mi lloriqueos no serían bien recibidos por mis anfitriones que ya tenían suficientes problemas, por lo que solo tome unas hojas y me puse a descargar toda mi dolor ahí, todos mis sentimientos quedaron plasmados en esas hojas.
-¿Qué estabas haciendo?-. Me pregunto Alec una vez que termine.
-Una carta-. Le dije con una sonrisa, al parecer estaba más borracha de lo que pensaba.
-¿Para quién?-. Me pregunto con una ceja alzada.
-Eso es lo curioso, se la escribí a alguien pero no tengo ningún derecho a enviársela -. Le dije riéndome, tal parecía que las pastillas y el alcohol se me habían pasado, tenía que recordar la cantidad me ya que se sentía bien.
-¿Y si no la quieres enviar para que la escribiste?-. Me cuestiono.
-Está destinada a abrirse mucho tiempo después, en muchos años más-. Le dije muy segura. –¿Has escuchado del diario de Ana Frank? Así son mis cartas-. Le asegure. –Es más he decidido que si quiero que se lea, tú serás el responsable de hacerla llegar mucho tiempo después cuando sea conveniente-. Sería bueno, bastante egoísta pero bueno.
-¿Yo el responsable?-. Me pregunto confundido.
-Si tú la entregaras cuando creas que es prudente-. Le dije mientras me acostaba a su lado del sillón.
-¿No crees que es mucha responsabilidad para mí?-. Me dijo con una ceja alzada.
-No, siempre he sabido que eres un chico responsable, pero lo escondes detrás de ese chico malo de telenovela barata-. Debía estar demasiado ebria para admitir eso, esperaba que él también lo estuviera para que no se enojara por mis comentarios.
-Vaya entonces ten cuidado y no te vayas a enamorar de mí, al parecer soy todo un partido-. Me dijo con una sonrisa burlona, bueno al menos alguien estaba de buenas, ya éramos dos, me pregunte donde estaría Jane cuando los tres estábamos en el mismo estado era muy divertido.
-Si eres todo un partidazo-. Le dije siguiendo su broma. –Además eso ya fue hace mucho tiempo y llegamos a la conclusión de que no somos compatibles-. Le dije mientras recargaba mi cabeza en su hombro.
-¿Qué significa eso?-. Me pregunto mientras rodeaba mis hombros con su brazo, atrayéndome más, si los dos no estuviéramos tan jodidos lo podría considerar mi mejor amigo, en cierta manera envidiaba un poco a Jane por tener un hermano así.
-Tenía un enamoramiento contigo hace mucho tiempo, cuando estaba en danza-. Antes de que todo se destruyera y antes de que él entrara en mi vida para revolucionar todo, rápidamente intente sacar eso de mi mente, no quería que mi buen ánimo gracias al alcohol y las pastillas se fuera por la borda.
-No me digas que la perfecta Isabella Swan se sentía atraída por mí-. Me dijo con una gran sonrisa mientras me miraba con incredulidad.
-Claro que me sentía atraída por ti, como el resto de las estudiantes ahí-. Y era verdad en aquel entonces era mi definición de chico perfecto.
-De todas las demás no tengo ninguna duda, eran tan chicas y tan zorritas parece que las entrenan en casa, pero de ti nunca lo note, parecías tan fría, tan lejana-. Me dijo asombrado.
-Claro tenía todo mi concentración en las clases era mi vía de escape… o bueno tú lo entiendes-. Le dije y asistió dejándome en claro que había comprendido pero que quería que siguiera explicando. –Pero no era ciega, eras el hermano perfecto, acompañabas a Jane a los entrenamientos por aburrido que fuera, la ayudabas cuando no le salía un paso, por si fuera poco eras un excelente bailarín, ya te dije que siempre fuiste mi bailarín favorito y que fueras muy guapo no ayudaba-. En aquel entonces él era tan diferente, si la vida no fuera tan mierda como era tanto Jane y él hubieran podido seguir siendo esos chicos lindos y tiernos llegando a tener una excelente vida.
-Bueno quiero aclarar que sigo siendo un buen bailarín y muy guapo-. Me dijo con una sonrisa, era un buena persona, era una lástima que la vida se encaprichara con ellos.
-Y un excelente hermano-. Cuando dije eso su mirada se empaño demostrando que era su punto débil.
-No, yo no diría eso-. Me dijo tomando un trago de alcohol que tenía en su mano libre.
-Claro que si lo eres-. Le dije sosteniendo la mano con la que me rodeaba, sin tan solo pudiera hacérselo ver, al menos sería una expiación por todo el mal que había hecho.
-No lo creo, no cuando veo a mi hermana sufriendo por mi incapacidad para mantenerla a salvo-. Me dijo con sus ojos empañados por el remordimiento.
-No era tu responsabilidad mantenerla a salvo, si no de ellos-. Le dije e iba a replicar por lo que proseguí. –No digo que haces mal en cuidarla, pero no podrías haberlo sabido y hubiera sido un verdadero pecado si aun después de saberlo no hubieras hecho nada, pero lo hiciste, saliste de tu puerto seguro para defenderla-. Quería que viera que no tenía que pagar una penitencia que no existía.
-Dime cómo puedo no sentirme culpable si la miro a diario luchando con sus demonios, recordando al imbécil ese que aún sigue cogiéndose a mi madre como si nada hubiera pasado y yo no puedo hacerle pagar por lo que hizo, me encuentro con los brazos atados, sin poder hacer nada para arruinar al hijo de perra, no viste lo que yo mire cuando entre a aquella habitación-. Mientras decía esas palabras un fuerte escalofrío recorría su cuerpo. –No solo era ese maldito acto, si no la expresión de Jane, parecía rota y resignada, como si ya hubiera tenido que soportarlo tanto tiempo, a veces me preguntó cuántas veces ese hijo de puta lo hizo, sin que yo me diera cuenta, sin que notara el gran cambio que había dado mi hermana, cómo fui tan idiota, tan egoísta para no darme cuenta-. Me dijo dándole un profundo trago a su bebida, sus ojos se veían llenos de una infinita pena. -¿Cómo intentar no sentirme culpable por eso? Cuando mientras ella sufría yo pasaba los mejores momentos de mi vida y aunque intentara olvidarlo su mirada rota y perdida me lo recuerda todo el tiempo-. En cierta manera lo entendía.
-Eras muy chico tenías 13, no había forma de que lo supieras, ella nunca te lo dijo-. Le dije intentando reconfortarlo.
-Nunca volví a ver a mi hermana de antes, ella nunca volvió a ser la misma, a veces siento que no me voy a perdonar, que nunca podré volver a dormir tranquilo, hasta que no le haga pagar al imbécil ese, tengo ganas de matarlo al muy hijo de perra-. Había tanto resentimiento en sus palabras que creía lo que me decía, sabía que si se le presentaba un episodio muy negro o algo se le volvía a salir de las manos, lo haría, ya había estado a punto aquella vez que lo encontró, a pesar de que su padrastro lo doblaba en peso y altura Alec había estado a punto de matarlo.
-El hijo de perra se lo merece, pero piensa en lo que sucedería-. No le podía decir que no era una buena idea, tenía que tomar otro camino. –Te encerrarían en prisión y qué sería de Jane, ella necesita que alguien la cuide, qué haría si no tuviera a nadie que la ayudara a salir de sus episodios-. Sabía que antes que sus deseos estaban las necesidades de su hermana.
-Es por lo único que sigo aquí y por lo que sigo dejando que aquel perro se coja a mi madre-. Admitió, se me hacía tan extraño poder hablar con este Alec, él muy raramente sostenía este tipo de conversaciones, en los que quedaban expuestos sus sentimientos, quería aparentar que nada lo podía herir y que nada podía llegar a él, cuando era un chico noble que no se merecía lo que la vida le había destinado.
-Me alegro que sigas aquí-. Le dije mientras me acostaba sobre sus piernas, era la verdad ellos eran los únicos que al final me comprendían, a los únicos que no podía herir porque ya vivían en el mismo infierno que yo, aunque esperaba que algún día salieran de aquí, su vida tenía solución a comparación de la mía.
-Sabes ahora entiendo tu punto, hubiera sido tan fácil, a lo mejor estábamos destinados a estar juntos-. Me dijo jugando con mi ahora corto cabello.
-¿Por qué lo dices?-. Le pregunte sin entender.
-Cuando todo estaba bien en nuestras vidas tenías un enamoramiento conmigo y creme que eras a la única que le hubiera hecho caso, luego nuestras vidas se volvieron un puto caos y terminamos aquí platicando como dos maricas-. No lo miraba pero sabía que tenía una sonrisa cínica, estaba imaginando lo jodida que estaba la vida y en verdad todo esto era muy jodido.
-En mi vida nunca nada estuvo bien, a lo mejor no estaba tan rota como ahora, pero ya estaba escrito en sangre que iba a terminar así, era mi destino, no sabría decirte si el que yo elegí o el que merecía, pero ya se esperaba-. Le dije mientras me volteaba para verlo. –En aquel momento pensé que hubiera sido fácil porque vivimos el mismo infierno, si estuviera enamorada de ti tuviera un gran dolor menos y no hubiera lastimado a otra persona en mi intento por conocer la felicidad, pero sé que no podemos terminar juntos ni aunque lo intentemos, porque algún día encontraras a alguien-. En verdad lo esperaba él se lo merecía.
-Dices que algún día traeré a alguien a este infierno, no lo creo, nunca le haría algo así a nadie, no soy tan sádico-. Me dijo con firmeza.
-No, no traerás a alguien a este infierno, ese alguien te sacara de aquí que es diferente, esa persona te ayudara a librarte de los demonios que te rodean, esos demonios que están jugando contigo, la amaras de verdad y eso te salvara-. Igual que él había hecho conmigo, solo que no había forma que yo saliera del infierno porque yo pertenecía aquí.
-¿Eso te sucedió a ti, lo amabas de verdad?-. Sus palabras trajeron un dolor a mi pecho pero en su mayoría estaba dormido por el medicamento, así que conseguí tener la valentía de asentir. -¿Y Jane? Te olvidas de ella-. Me preguntó sin creer en mis palabras.
-Ella también saldrá de aquí, ustedes están destinados a salir-. Ellos solo eran víctimas mientras yo era el flagelador, por lo que aquí era mi lugar, yo conformaba este lugar. Yo lo había engañado, fingí todo el tiempo ser la víctima, me engañe creyendo que podía tener un final feliz cuando sabía que para mí eso no era posible, fingí que no tenía un pasado que tarde o temprano me alcanzaría.
-Entonces si encontraste ese amor del que hablas ¿por qué regresaste aquí?-. Me cuestiono.
-Porque yo pertenezco aquí, yo no puedo salir y no lo podía traer aquí porque las personas como él no pueden estar aquí, ya que pierden su esencia, esta es lo que me hace amarlo por lo que no puedo arriesgarla y además eso lo convertiría en una Jane, una persona buena obligada al sufrimiento-. Al explicarle un fuerte dolor llego a mi pecho, al darme cuenta que yo era su padrastro, yo había obligado a Edward a vivir un tiempo en el infierno, pero ya lo había soltado, me consolé, estuve a punto de borrar su esencia y remplazarla con una llena de amargura y dolor. Oprimí mis pensamientos porque era necesario dejar en claro mi punto para que Alec no perdiera las esperanzas.
-Entonces no será Jane, será un pendejo igual a mí, que no se dio cuenta de nada hasta que ya era demasiado tarde y eso provocara el mismo efecto, las dos personas están rotas-. Sus palabras dolían pero no eran verdad.
-De los dos tú eres él menos roto y con más ventaja de reparación-. Le dije acomodándome porque de repente tenía un profundo sueño.
-Y el que más culpable se siente-. Me dijo.
-Hay dos fallas en lo que dices, primera fuiste infeliz hasta que te enteraste, el nunca sabrá nada, porque yo me asegurare de que así sea, he sido muy cuidadosa engañándolo, no olvides que a veces me engaño hasta a mi misma, supongo que ahora será mejor porque tengo un buena motivación y segundo te olvidas de algo, tu amas a tu hermana yo hice que él me dejara de amar -. Le dije cerrando los ojos, estaba tan cansada.
-Eso crees tú-. Me dijo pero ya estaba más dormida que despierta para debatir. –Eres fácil de amar y no creo que seas tan fácil de olvidar-. No estuve segura de sí lo dijo o solo lo soñé.
…..
Estaba sola en mi habitación, tenía tanto tiempo encerrada aquí que ya no estaba segura que día era, me sentía tan sola, todos mis sueños se habían ido a la basura, esta sería mi vida de ahora en adelante, yo encerrada sin ningún futuro, me tenía que despedir de todo lo que siempre soñé, principalmente de mi esperanza de escapar de aquí, estaba esperando que una empleada se apiadara de mí y me trajera algo de comer, en realidad ya no me daba hambre solo me gustaba ver algún ser viviente, alguien que tan siquiera me diera los buenos días para comprobar si aún recordaba cómo hablar, no sabía que era peor, estar en el hospital o encerrada aquí, allá me hacían sufrir un gran dolor con todos sus procesos quirúrgicos, pero al menos sabía que estaba viva, al menos el dolor me lo recordaba, ahora me sentía muerta en vida, ya no sentía, ya no anhelaba nada, solo era una muñeca de trapo que no tenía ni voz ni voluntad.
Con mucho batalla y dolor me subí a la silla de ruedas que estaba a lado de mi cama, pero tenía que hacer el esfuerzo, si yo no me movía nadie me ayudaría, estaba como siempre, sola, completamente sola, no tenía sueños ni nada porque luchar, nada que valiera el esfuerzo. Rodé hacía el mueble donde estaba la grabadora, instalando mi canción favorita, sentía que era una buena manera de describirme en estos momentos, era tonta por quererme sentir identificada aunque fuera con una canción, pero sabía que hasta en el fondo ni eso lograba describirme completamente.
Al pasar por el espejo estudie el reflejo que se miraba ahí y no pude evitar compadecer a la chica, tan joven y a la vez tan vieja, daba lastima solo verla, no era de esperarse que nadie la viniera a ver, era deprimente solo verla, ya no tenía ningún futuro, ya no había nada que pudiera hacer, solo dar lastima a las demás personas, que ni siquiera le tenían afecto, qué caso tenía todo, por qué soportar tanto dolor y sufrimiento si no había motivos, no había nada porque luchar. La canción se volvió a repetir mientras yo tomaba la decisión que haría todo más fácil, la canción tenía razón, ya estaba cansada de tanto sufrir, de tanto dolor y solamente ese pensamiento me daba la calma que tanto buscaba, había llegado el momento de poder huir del dolor, el momento de encontrar mi tan ansiado descanso.
…..
-¡NO!-. Escuche mi grito mientras abría mis ojos regresando a la realidad.
-¿Qué demonios?-. Escuche una voz que no reconocí, pero no me importo, solo necesitaba pararme, necesitaba caminar, si eso, necesitaba caminar, se había sentido tan real el sueño, no, no era un sueño, era un recuerdo me aclaro mi mente que hacía mucho que no lo traía a colación, que hacía tiempo que no me hacía revivirlo, ese asfixiante momento de estar encerrada, de no poder moverme. Mi cuerpo se encontraba temblando al recordar incluso el metal de aquella silla. –Isabella contrólate-. Intento interponerse en mi camino para que dejara de caminar de un lado a otro pero lo esquive, que no miraba que necesitaba caminar, necesitaba dejar en claro que solo había sido un viejo recuerdo.
-Necesito caminar… necesito-. ¿Qué necesitaba? Tal vez necesitaba que hubiera más espacio, que la casa no se encontrara tan chica y cerrada, tal vez necesitaba que hubiera más aire, este lugar estaba muy sofocado, tal vez necesitaba que hubiera más luz, tal vez necesitaba que el frio y los temblores de mi cuerpo pararan, tal vez necesitaba que las lágrimas dejaran de rodar por mis mejillas obstruyendo mi vista y respiración, tal vez necesitaba que los estúpidos recuerdos se fueran y que los sollozos no cerraran mis pulmones, tal vez necesitaba que todo terminara de una vez.
-Isabella contrólate-. Me dijo pegándome a la pared de forma brusca, pero eso no me importaba, lo que me importaba es que me dejara, que no veía que todo estaba muy cerrado, necesitaba espacio.
-Yo… yo… yo necesito…-. Que era lo que necesitaba. –Aire… necesito aire-. Le dije con voz ahogada.
-Isabella mírame a los ojos-. Me dijo levantando mi rostro para que pudiera verlo directamente, pero desvíe mi mirada intentado no ver sus ojos muertos, me dolían verlos además sentía que no había aire. –Tienes que calmarte Isabella, intenta calmarte y respirar-. Me pidió pero no podía hacer lo que me decía.
-No puedo… no puedo, todo se está cerrando-. Le dije con el poco aire que tenía, empezaba a ver puntos muy brillantes y las paredes cada vez se cerraban más.
-Mírame y sígueme, respira-. Me dijo intentado que viera esos ojos café sin vida, gracias a mí, yo quería aquellos color grises tranquilos, llenos de amor y vida todo lo contrario a estos.
-No puedo… necesito moverme-. Le roge llorando aún más, no se daba cuenta que me lastimaba, necesitaba moverme.
-Todo fue un sueño estás bien, yo estoy aquí, estas bien-. Él estaba aquí pero en donde estaban mis ojos llenos de tranquilidad, ya no estaban, ya no había amor en ellos porque él ya no me quería, mi pecho dolía al igual que mi estómago, necesita aire, estaba a punto de vomitar, por qué me hacía esto, por qué me tenían encerrada, yo no quería estar encerrada, yo me necesitaba mover.
-Ya no quiero estar encerrada, ya no lo soporto, por favor Charlie, ya no quiero estar aquí, déjame salir, por favor-. Le implore mientras me hincaba frente a él para que se apiadara de mí, sabía que estaba a punto de perder la consciencia porque casi todo era negro con puntos brillantes y mis pulmones ardían, pero no me podía desmayar porque si lo hacía, no lograría salir de aquí y si no lo lograba me moriría.
-Isabella mírame-. Me dijo tomando mi mentón agachándose a mi lado. –Mírame no soy Charlie, soy Alec-. Me dijo con voz calmada tomando mi cara entre sus manos. –Soy yo-. Me imploro con voz más queda y por fin pude ver un atisbo de sus ojos azules. –Por favor intenta respirar-. Hice lo que me dijo, guiándome por su respiración y cada vez sentía que el aire llegaba más hondo. Pero una vez que salí de esa habitación oscura no pude evitar seguir llorando sentada en el suelo, se había sentido tan real y lo peor fue darme cuenta que necesitaba tanto aquellos ojos grises llenos de bondad que tanto amaba, pero estos ya solo estarían llenos de desprecio para mí.
…..
Hola perdón por la tardanza, pero me enferme de gripa y estuve una semana con dolor de cabeza y sin nada en mi mente más que dormir.
Ya falta poco para que salgan todos los trapos sucios, solo que como todo en la vida no se arreglara de la noche a la mañana, llevara un proceso, a lo mejor me odian por ello, pero es necesario.
Le aviso que me tome el atrevimiento de robarme este poema y módificarlo un poquito para que quedara en la historia pero aquí les dejo el original y el autor.
Si le hubiera cortado las alas
habría sido mío,
no habría escapado.
Pero así
habría dejado de ser un pájaro
y yo….
Yo lo que amaba era un pájaro.
Mikel Laboa.
Elizabeth Everly: Hola tienes toda la razón del mundo, Alec si está enamorado de Bella o cree estarlo, ya que tiene sentimientos fuertes por ella, pero es una buena persona, no es malo ni intenta interponerse entre Edward y Bella. Si la verdad que en algún momento espero poder poner una golpiza a Ángela, disfrutaría escribiéndola. Más adelante tendremos un POV Carlisle y entenderemos el porqué de sus acciones y ya vimos un pequeño pedacito de lo que piensa Bree.
Molly.M94: Perdón por la tardanza, me hace muy feliz que te guste la historia, quedan unos cuantos capítulos un poquito deprimentes (Bueno mucho)m pero tiene que ser así, había mucho que hasta ahora va a encajar. Tendré en cuenta tu petición y creme se tiene que saber toda la historia, Edward se enterara de todo lo que está ocultando Bella y oooh será un duro momento.
Esmeraldamr: Isabella tiene un gran pero un gran secreto que no nos ha rebelado :D Lo sé es un poco loco ya que hemos conocido su historia, sus pensamientos pero puedo decirte que tiene todo que ver con las pastillas que toma y el recuerdo ;) Una parte de Edward cree que Isabella lo dejo de amar y que se lo merece, por todo lo que le hizo, pero luego suceden cosas que lo hacen dudar de si en verdad lo amo. Pero su mayor problema es Isabella que tiene bastantes problemas y la sensación de que siempre le oculto información, que no esta tan lejos. Respecto a Ángela te puedo decir que yo también dudaría, porque con él es una persona completamente diferente, lo que la hace más peligrosa es que en realidad no es tonta, sabe manejar bien sus cartas. Lo siento ya merito terminamos con los momentos súper tristes, claro que estos no ser irán de la noche a la mañana, pero ya no serán tan dramáticos, regresaremos al drama a la mitad del capítulo y felicidad al final de este. Saben que me encanta los review largos, que me describan varios detalles me hacen pensar si está bien lo que estoy escribiendo o si no estoy explicando correctamente el capítulo y detallarlo más la próxima vez, ya que solo yo entiendo el revoloteado de sentimientos que quiero que tengas los personajes.
Ale.18: Hola, podrías entrar y golpearlos a los dos, ya vimos que Edward tiene dos versiones las llamaremos la de su corazón y la de su mente que se quiere proteger enterrando la mayoría de los recuerdos con Bella, pero él siempre a pensando que no era lo suficientemente para Bella menos después de cómo se comportó después de lo sucedido con Carlisle, por si fuera poco pasan muchas cosas que siempre lo hacen dudar cuando está a punto de dar su brazo a torcer. Tu teoría es errónea XD Rosalie si "descubrirá" algo muy impactante, pero no. Ángela es una maldita perra en todas las letras, su plan es quedarse con Edward porque cree que tiene un gran futuro y ella quiere ese gran futuro. Te deje que pusieras las pilas en la universidad antes de traerte otro largo capítulo XD
Yomii20: Honestamente estoy de acuerdo Alec es un amor de persona muy noble para haber vivido tanta mierda en su vida. Si Ed siempre fue un caso bastante difícil en lo que se trataba de seguridad, pero ya vimos que la vida tampoco se la está poniendo fácil, no es fácil confiar con todo lo que está viviendo, pero te puedo decir que aprenderá una gran lección y tendrá que cambiar su personalidad si no quiere darse por vencido en unos cuantos capítulos.
Krischna: Hola me alegra mucho que te gustara, me encantaría etiquetarte, pero solo conozco lo básico de este programa, como leer, publicar y ver mensajes es todo, no sé cómo etiquetarte, si me pudieras decir cómo con todo el gusto del mundo XD.
ValeWhitlckGrey: Hola yo creo que odio más a Ángela, claro después de Charlie. Recuerda que Isabella regreso a ser la misma de antes, esta era la Isabella que Edward conoció en toda la preparatoria, no podemos olvidar que él también fue víctima de ella con anterioridad, la novia de Edward solo duro unos cuantos meses, pero él todavía está dividido en creerle o no, solo que la vida no se la pone fácil. Lamento decirte que quedan aproximadamente 3 capítulos largos de más drama y no Bella no confiará en nadie, ni siquiera los gemelos saben lo que acaba de suceder si te das cuenta solo hablan del pasado. Ya vimos que Edward ya puso en su lugar a Esme, ya era hora de que se pusiera firme, ya está sacando un poco de carácter, no tardan también en entender todo el sufrimiento. Mucha suerte con la universidad, disfrútala es la mejor experiencia del mundo :D
EternalReader15: Hola, hay que recordar que nadie es perfecto y nuestro Edward tampoco lo es. La verdad es que no sé nada de medicina, todo lo que puse es medio investigado en google de unos cuantos casos que han sucedido, pero no estoy muy segura de nada, solo te puedo decir que lo que tiene Carlisle es depresión más que nada por todo lo perdido. La verdad es que me alegra que tu odio este más dirigido hacía Edward que hacía mí, es mejor jejejejeje. Pero tengo que decir que todo lleva un proceso, aunque no mucho, vemos a un Edward un poco más seguro, no todo puede ser de la noche a la mañana, él tiene dos fases ahorita, está más preocupado peleando con sus inseguridades y su nueva autoestima ganada, la primera le dice que todo fue una mentira por parte de Isabella y la segunda le dice que tiene que confiar en que fue verdad pero ella se alejó por todos sus errores, ya que es la única explicación que le puede encontrar para que haya pasado eso, para que se alejara de él, ya que él nunca conoció que bella pudiera estar tan rota. Pero te tranquilizo va a tener un crecimiento personal.
Rossy-Bells Cullen: Si yo también lo disfrute, escribí todo ese pedazo con una enorme sonrisa. Lo peor de Ángela, es que es una chica inteligente y buena actriz, si te das cuenta siempre sabe que decir y cómo comportarse cuando esta con Edward. Puedo preguntar tus teorías de Alec y Jane, creerás que eres la primera persona que me menciona lo de las drogas, pensé que todas me harían miles de preguntas, pero eres la única que lo menciono directamente y te diré que hay una historia muy fuerte detrás de estas.
Lucylucy: Hola me alegra mucho que te gustara la historia y no puedo creer que la leyeras tan rápido son más de 500 hojas, pero la verdad es que eso me hace muy feliz. No intento defender a Isabella, pero ella tiene mucha carga de su pasado, por agregarte a la historia te daré un adelanto que se dio en este capítulo y siento que muchos no le entendieron y lo iba a explicar hasta más adelante ;) ella en verdad le mintió a Edward, cuando dice que fingió ser alguien que no es, toda esa platica con Alec en la cancha era honesta… (Sé que me odias ahora incluso más que antes por solo dejarte a medias jejeje) También hay que recordar que Isabella no era precisamente amable con Edward, él era una de las personas que ella más odiaba.
Lilyjmarquez: Me alegro que te siga gustando la historia, la historia de Alec y Jane es muy fuerte a pesar de que los dos son muy buenas personas, es el típico caso dónde a la gente buena le suceden cosas malas. Edward es un poco tonto respecto a Ángela pero a nuestro favor esta que sigue queriendo a Bella.
