Hola, aquí les traigo los dos últimos capítulos del libro y quiero agradecerles por todos sus comentarios y visitas.
Sé que no puedo obligarlos a comentar y jamás lo haría, pero me gustaría saber su opinión sobre las parejas que desean leer.
Es un hecho que adaptare toda la Saga Amos y Mazmorrasy podrán saber que sucede con las demás parejas, pero me gustaría saber si desean que todo sea al Sasusaku o con las parejas que les mencione en el capítulo 16.
Sin más por decirles, espero leer su opinión y comenzar a subir el día sábado. Que disfruten el final de A&M el torneo (:
«Aveces, en las cadenas de la sumisión, se halla la verdadera libertad».
Tres días después
Hospital George Washington
Saku estaba sentada frente al subdirector del FBI, Jiraiya.
Repasaban juntos el informe que Saku había redactado. Estaba acostumbrada a hacerlos ella misma en Nueva Orleans y no le había importado redactarlo para el FBI.
FECHA: 2012-07-26
FUENTE: SVR/FBI
CLASIFICACIÓN:CONFIDENCIAL
CONFIDENTI AL WASHINGTON000328
SIPDIS: AMOSYMAZMORRAS
LK: SAKU HARUNO
KL: SASUKE UCHIHA
E.O. 32561:DECL: /23/2012
ETIQUETAS: Trata de blancas, sodomización, prostitución, esclavitud, tráfico de drogas
SUJETO: TFH04: Abierto y cerrado: el caso de Amos y Mazmorras
REF: WASHINGTON939
Clasificado por: FBI Jiraiya
En él, Saku resumía los doce meses de formación de los agentes Naruto Uzumaku, Ino Haruno, Sasuke Uchiha, Ten Ten Ama y Jūgo Tenpin en el mundo de la dominación y la sumisión para resolver e investigar los homicidios de Konan,Pakura y Naori y, por otro lado, por el consumo de una variación nunca vista de popper y crystal.
Habló del descubrimiento del foro rol Dragones y mazmorras DS y la llegada del segundo torneo que se celebraba ese mismo año. Explicaba cómo asumieron sus roles e investigaron a todas las Criaturas hasta averiguar que eran los Villanos los que manejaban todos los hilos.
Después de eso, y a pocos días de que empezara el torneo, Ino desapareció; y, tristemente, se halló el cadáver de Jūgo, muerto por asfixia.
En el informe se detallaban los cuatro días de jornada del torneo, así como el descubrimiento de la variación del popper con crystal, con Keón como químico, que mejoraba la anterior fórmula y no provocaba choques anafilácticos.
El contacto directo con Itachi Lébedev, agente secreto ruso, y la aparición de Ino Haruno dieron origen a la colaboración conjunta entre el FBI y el SVR, en calidad de amo y sumisa. Itachi reconoció a Saku en una prueba del torneo y se la llevó a Peter Bay, donde tenía a muchas otras sumisas traídas por Belikhov: un mediador ruso entre Villanos y compradores, para que les hiciera la doma. Así entendieron lo que hacían con las mujeres y hombres que secuestraban y adiestraban para ser los esclavos, cachorros y sumisos de auténticos sádicos multimillonarios.
Algunos vivirían y serían vendidos al mejor postor; otros morirían en Walpurgis.
Destapó la trama del ron y de cómo Sasuke sospechó correctamente de Mistress Pain, un ama niña rica y de la Upper East Side de Nueva York, encaprichada con el agente Uchiha, y responsable de la muerte de Jūgo Tenpin; y tal y como después testificó, de los otros dos sumisos sin identificar que se encontraron con sendos guiches en el perineo. Sombra espía, como era conocida Guren entre los Villanos, secuestró a Saku Haruno y a Sasuke Uchiha, llevándolos hasta Tiamat, formado por cinco cabezas pensantes con mucho poder, entre los que destacaban los Sabaku.
Los Sabaku eran una conocida pareja de multimillonarios de Nueva Orleans, cuyo hijo había sido encarcelado por Saku Haruno, es decir, ella misma. El hecho de que los Sabaku las reconocieran, a ella y a Ino, como hijas de su misma ciudad y responsables de la infelicidad de su hijo, propició la aceleración del caso. Los Sabaku querían una venganza personal; y esperaban acabar con ellas. Pero no lo lograron.
Sasuke y Saku escaparon de la gruta en la que estaban a punto de ser cruelmente ejecutados pero, en su salida, Gaara murió.
Después de eso, se abortó la noche de Walpurgis gracias a una excelente acción policial conjunta entre los equipos de las Islas Vírgenes, el FBI y la SVR.
Venger era Hidan Vasíliev, heredero de una dinastía siderúrgica única en Rusia. Su padre, Yugi Vasíliev, era uno de los diez hombres más ricos del país. El SVR estaba investigando la relación de Vasíliev con el negocio de la prostitución y la trata de esclavas en su tierra.
Tiamat estaba formado por los Sabaku, un banquero americano que había triplicado su patrimonio comprando créditos baratos llamado Kakuzu , y los gemelos Kinkaku y Ginkaku, los propietarios de una cadena de hoteles que habían fundado su padre.
Todos estos personajes eran descendientes de la Old Guard o de simpatizantes de ellos. Tenían inclinaciones sádicas y una alta propensión a experimentar placer al controlar el dolor, el sufrimiento y la muerte ajena. No pretendían nada con ello, no buscaban nada con ello.
El procedimiento era el siguiente: pedían hombres y mujeres, trataban con Belikhov, y Belikhov se las facilitaba mediante sus contactos. A algunos los captaban a través del foro Dragones y Mazmorras DS, como había pasado con Konan, pero la mayoría eran facilitados por su propia red de tráfico. Los Villanos los redirigían a los amos que tenían contratados para su doma y sus disciplina. Los amos y amas trabajaban con ellos durante un máximo de dos meses, con el objetivo de ayudarles a soportar cuanto más dolor pudieran mucho mejor. Buscaban resistencia; personas que no pudieran sucumbir fácilmente ante un castigo; y por eso los adiestraban con ayuda de las drogas popper y Crystal.
Después de la doma, los devolvían a los Villanos. Y, tal y como habían hecho esa noche, los mostraban y los vendían a un montón de millonarios en línea que los compraban vía webcam y . Y aquellos que no quería nadie los llevaban a la hoguera y los castigaban para sacrificarlos y entregarlos como ofrenda al dios Beltane.
¿Por qué hacían eso? Había cincuenta personas encarceladas a punto de ser sometidas a juicio. Cincuenta hombres y mujeres que habrían disfrutado de una noche en la que torturarían, mutilarían y acabarían haciendo una cremación de todos esos sumisos que se habían entregado a ellos, confiados y drogados hasta las cejas. ¿Y qué responderían en el juicio esos cincuenta imputados? Lo mismo que habían contestado en las interrogaciones.
—¿Por qué el sadismo? ¿Por qué matar?
—Porque la vida no aporta nada nuevo. Porque no hay mayor entretenimiento ni mayor poder que saber que tienes entre tus manos la última brizna de oxígeno de una persona. Ese es el placer que le encontramos. Hallar en la confianza y la fragilidad de otros todo tu poder.
Ese era el lema del maltrato: abusar de la fragilidad y de la confianza de otros, de saber que se atrevían a ponerse en tus manos, atados, sometidos..., esperando aquello que les haría volar, para encontrarse con la otra cara de la moneda: Un abusador que golpearía, cortaría, violaría y reduciría cada parte de su alma.
Y esa era la diferencia entre los Villanos y lo que Saku había visto en Karin, Suigetsu, Brutus, Olivia, Lex, Cam, Naruto, Hinatication (Hinata), Mei , Itachi, Ino y todos los participantes que venían a jugar sanamente al torneo de Dragones y mazmorras DS; auténticos amos y sumisas que lo veían como un juego, como una práctica sexual, sana, segura y consensuada.
Los auténticos amos y amas alimentaban y reforzaban esa confianza, demostrando que el dolor solo era una antesala del placer; y nunca era dolor extremo. La dominación y la sumisión de Dragones y Mazmorras DS no tenía tendencias sádicas.
Los sádicos con sociopatías, como todos los multimillonarios aburridos de su realidad que formaban los Villanos, destruían y se centraban en el dolor y en el sometimiento auténtico hasta el extremo de arrebatar la vida.
Saber que ese tipo de gente existía, y que no estaba tan lejos de ella como se pensaba, le asustó. Pero debía seguir adelante.
¿Seguía viva, no?
—Agente Haruno, su informe es exquisito. —La felicitó el subdirector.
—Gracias, señor —contestó con la mirada fija en la sala de espera del hospital.
—Será un honor oficializar su contrato con el FBI. Ya es una de los nuestros y, además, con matrícula —le dio la mano con afabilidad.
Ya era una de ellos. Ya era una agente doble del FBI.
Saku estudió la mano que brindaba el subdirector y pensó que, seguramente, no sería una mano que se pondría en el fuego por ella.
La única mano que lo había hecho había sido la de Sasuke. Y el resultado lo tenía enfrente de sus narices: Sasuke había resultado gravemente herido; y aunque ya estaba fuera de peligro, Saku nunca olvidaría las horas que estuvo con él en el helicóptero, taponando la herida, esperando a que la sangre no encharcara sus pulmones.
Un rostro tan hermoso como el de Sasuke, con ese increíble y tierno hoyuelo en la barbilla y aquellas facciones tan perfectas, nunca debía tornarse cerúleo como lo había hecho en aquellas horas agónicas.
Dios, estaba tan enamorada. Tan loca de amor por él. Tan ansiosa y adicta a sus palabras, a su toque, a sus sonrisas y sus bromas... Sasuke había despertado hacía veinticuatro horas; y las dos veces que había entrado a verlo, había tenido la mala suerte de encontrarlo dormido.
Parecía que lo hacía a propósito. Porque no quería volver a pasar por lo mismo; porque no podría vivir así con él, con esa angustia, con ese miedo arrasador. Saku tomó la mano que Jiraiya le ofrecía y dijo:
—Rechazo el trabajo, señor.
—¿Cómo? —Jiraiya arqueó las cejas.
—He decidido que... no quiero esto.
—Está bajo los efectos del shock, señorita Haruno. Es comprensible ...—La tranquilizó amablemente—. No pienso aceptar su negativa, hasta que no pasen, como mínimo, un par de semanas.
Saku parpadeó y frunció el ceño.
—Señor, creo que lo tengo bastante claro...
—Seguro que ahora lo tienes. Pero posees ese factor X, Saku, el que hace que consigas todo lo que te propones. Y nuestra oficina necesita personas como tú. Como tu hermana.
—Señor...
—No, Saku. —utilizó su nombre—. No lo acepto. Te doy tiempo para que lo pienses. Tómatelo con calma. Vuelve a casa, relájate. Tienes unas merecidas vacaciones. En quince días te volveré a llamar.
—De momento mi no es no —alzó la voz para que su posición quedara clara.
—Lo sé. —Jiraiya sonrió, se guardó el informe en la maleta, que utilizaría para hacer todas las interrogaciones pertinentes, y alzó la mano para despedirse—. Hasta pronto, Haruno.
—Adiós.
Saku se quedó sola de nuevo.
El olor a hospital la deprimía mucho.
Visitaría a Sasuke otra vez. Sabía que estaba agotado y que había recibido a Spurs y a Jiraiya; pero ella se moría de ganas de verlo. De que abriera sus ojos y la mirase.
Se levantó extenuada.
El shock emocional siempre la dejaba a una hecha polvo. Todavía le escocían las heridas. A algunas le habían dado hasta puntos, porque los cortes resultaron demasiado aparatosos.
Llegó al ascensor y tocó el botón de la quinta planta. Cuando las puertas iban a cerrarse, una mujer de precioso pelo largo, vestida con minifalda negra, blusa blanca, americana y tacones, entró en el ascensor.
Saku abrió los ojos y ella sonrió tímidamente.
—Hinata —la saludó Saku. No la había vuelto a ver desde que Naruto la eliminó.
—Hola, Saku.
—Yo... —No sabía qué decirle. Hinata lo había arriesgado todo por Naruto; hasta el punto de meterse en un torneo en el que creía que su marido participaba de buen grado y jugar como sumisa de una dómina un tanto peculiar. Mei había muerto... Se lamentó—. Dios; ni siquiera sé qué decirte...
—No digas nada —contestó con una voz calmante y suave. Sus gafas grandes y de pasta negra cubrían parte de un moretón que tenía en la mejilla—. No hace falta que digas nada. Las palabras, en estos casos tan obvios, sobran.
—Sí. —Saku se retorció las manos y recogió un mechón de pelo rosa detrás de su oreja. Caray, al lado de la elegancia de Hinata , y viendo cómo iban vestidas, se sentía como una piltrafa. Saku llevaba un pantalón tejano agujereado y bajo de cintura, unas sandalias surferas amarillas y una camiseta blanca de tirantes. Tenía tiritas y vendas por todos lados. En cambio, y por suerte, a Hinata no le habían hecho casi nada, aunque seguro que el verdadero corte lo llevaría por dentro. El miedo y la sensación de descontrol no se borrarían jamás—. ¿Vas a ver a... ?
—¿A Naruto? Sí —contestó carraspeando—. Eso si me deja, claro. Las dos veces que lo he visitado me ha echado de la habitación —murmuró avergonzada.
—Qué zoquete —opinó Saku—. Fue un acto muy valiente por tu parte hacer eso por él, Hinata —reconoció—. No sabía que eras Miss Hinatastication. Dios... No lo hubiese imaginado nunca.
La pelinegra se encogió de hombros.
—Iba siempre enmascarada. Era normal que no me reconocieras.
—Pero tú a mí sí.
—Oh, Dios —resopló—. Sí. Y cuando vi que hacías de ama de Naruto no me lo podía creer. No entendía qué hacía Naruto ahí, de sumiso... Me dejó desorientada.
Saku sonrió comprensiva. Tenía ganas de darle un abrazo a aquella mujer valiente.
—No soy capaz de imaginar el miedo que pasaste cuando te diste cuenta de que te ponían a la venta...
Hinata apretó los dientes y miró hacia otro lado.
—Me retuvieron en la isla. Pensé que... Pensé que me iban a matar... — Exhaló, como si no tuviera fuerzas para continuar—. No sabía qué estaba pasando... Me drogaron, nos drogaron a todas...
—Pero eso ya ha pasado. —Saku le puso una mano sobre el hombro, sabiendo que aquella mujer nunca iba a olvidar la experiencia traumática vivida—. ¿Sabes? Naruto dejó de jugar de dominante en la misión, después de lo tuyo.
—Bueno, no me extraña... Le traumaticé —juró arrepentida.
—Fuiste tan osada... Te admiré mucho cuando Naruto me dijo que eras tú. ¿Cómo te atreviste a meterte ahí, en un torneo así?
—Yo solo quería recuperar a mi marido... Las situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas. ¿No dicen eso?
—Sí.
—También fue una gran estupidez todo lo que le hice cuando me asustó.
Y... Eso no me lo va a perdonar.
—Con el tiempo...
—¿Con el tiempo? —repitió ella mirándola de reojo—. Llevaba siete años casada con él. Hemos tenido una niña maravillosa... Y, ahora, ya no sé ni con quién me había casado. Naruto es un agente del FBI, no un agente comercial... Me secuestraron en el maldito torneo de BDSM y a él por poco lo matan... Vi cómo... Vi cómo Venger mataba a Mei . —Los ojos se le llenaron de lágrimas—. Y yo no tenía ni idea —protestó levantando un poco la voz—. Ni idea de nada, de... —susurró mordiéndose el labio inferior.
Saku comprendía el desasosiego de la mujer. Pero, a veces, ser agente doble comportaba mentir y ocultar la identidad hasta a los que más se amaba.
A veces, ser agente doble era arriesgar la vida de aquel modo.
Las dos se bajaron en la planta quinta.
—Bueno, voy a intentarlo de nuevo —aseguró la hermosa mujer secándose los ojos humedecidos.
—Suerte. —Le deseó Saku parándose enfrente de la puerta de Sasuke—. Ponte en contacto conmigo cuando lo necesites, Hinata. Naruto... tiene mi teléfono.
—Gracias —contestó Hinata con cara de enfrentarse al diablo—. No lo descarto. —Siguió caminando hasta pararse en la puerta de Naruto. Picó con los nudillos y abrió la puerta.
Saku rezó por que Naruto le diera una oportunidad a aquella chica que tanto se había arriesgado por él. Tenían algo que arreglar y mucho que reconstruir. Pero, si se querían, debían lograrlo.
Saku miró el número de la habitación de Sasuke. 513.
Se asomó al cristal de la puerta y por fin vio que él hablaba con Kiba y Shino, o lo intentaba.
Verlo despierto llenó de luz su corazón.
Sus ojos de león se encontraron con los de ella a través del cristal. Saku levantó la mano y lo saludó, con una sonrisa de oreja a oreja.
—Hola —le dijo a través del cristal, como una niña pequeña y feliz.
Esperaría a que los dos agentes se fueran. Y, entonces, ella entraría y, si se lo permitían, se acostaría con él en la misma camilla y lo abrazaría.
Y lloraría. Lloraría de felicidad por verlo bien y a salvo.
