Capitulo XLI
Edward POV
Habían pasado 6 años desde que salí de Forks, con el tiempo sin querer me aleje un poco de los chicos ya que ellos me la recordaban demasiado y sentía que no lo podía superar, aunque los miraba una vez al mes gracias a Rosalie que no me dejaba en paz si duraba mucho tiempo sin ir, ya sea por mi indecisión o simplemente exceso de trabajo, ella nunca reclamaba nada simplemente se presentaba con Emmet frente a mi cuarto y me veía en la necesidad de tenerlos junto a mi horrible compañero de habitación por lo que aprendía la lección de visitarlos.
Rosalie y Emmet ahora tenían una hermosa niña de tres años llamada Elizabeth, cómo le había dicho Emmet había estado feliz, más cuando se enteró que era una niña, no paraba de decir que sería igual a Rosalie y que ahora tendría dos amores en su vida solo que una en miniatura, incluso había estado entrando con más empeño ante la sola idea de pensar que tendría que defender a dos mujeres y no solo a una, él solo se comprendía pero todos estábamos felices por ellos.
El embarazo incluso había ayudado a Jasper a superar la ruptura con Alice, ya que esa pequeña se convirtió en su adoración era un tío orgulloso y amoroso. Alice decidió quedarse en Paris aunque su relación no funciono, decía que amaba la ciudad y que era lo que siempre había soñado, algo raro ya que siempre pensé que lo que más amaba era a Jasper, pero con eso también aprendí que por más maduros que intentáramos ser en aquellas fechas solo eramos unos adolescentes que creían comprender el mundo sin conocerlo en realidad, aprendimos que la vida que creímos sería para siempre podía cambiar con el tiempo al igual que nuestras prioridades y nuestra forma de pensar.
Después de aquella despedida que parece fue todo una vida atrás había tenido muy pocas noticias de ella, prácticamente noticias inexistente como que seguía vivía, de cierta manera tenía razón siempre la recordare y tendrá un lugar especial en mi corazón pero aprendí a vivir sin ella, pensé que nunca superaría su adiós y no fue así, después de lamentarme el tiempo suficiente lo logre, me ayudo saber que fue para su bien, me reconfortaba la idea de que gracias a eso ella pudo tener un futuro mejor.
Ahora había días en los que estaba tan ocupado que no pensaba en ella, había semanas en las que casi no la recordaba aunque jamás dejaría de quererla y desearle la vida feliz que se merecía. Supuse que el cambio de ciudad me ayudo, el no tener ningún recuerdo de ella allá, eso fue lo que me mantuvo vivo los primeros meses, me atrevería decir años, eso y que la escuela no había sido fácil, no tenía tiempo ni siquiera para comer ni dormir, otra cosa en la que ella tenía razón no hubiéramos sobrevivido preocupado constantemente por ella y al mismo tiempo presionado con el nivel de exigencia que me pedían. Aunque en estos momentos mi mente estaba llena de recuerdos porque después de tanto tiempo estaba muy cerca de Forks, al estar aquí era imposible no pensar en ella.
-¿Estás seguro de que esto es una buena idea?-. Me pregunto Rebeca que venía muy callada alado mío, dejándome divagar en mis recuerdos.
Ahora teníamos una relación cuando la conocí no surgió ningún sentimiento, no como con ella que a la semana de conocer a la verdadera chica que escondía ya estaba enamorado. Menos cuando en aquel entonces seguía esperando que algún día ella cruzara la puerta de mi habitación, pero cuando por fin mi corazón acepto que eso no sucedería y que no podía seguir con ilusiones que solo me lastimaban los sentimientos por Rebeca se fueron incorporando, además ella nunca se dio por vencida, siempre estuvo ahí para mí hasta que estuve listo, ahora teníamos 2 años de novios, no sentía por ella la clase de amor adolescente intenso que había sentido antes pero todo se podía considerar más maduro.
-Desde que llegamos que no los miro, de eso hace ya seis meses, tengo ganas de pasar esta semana con ellos-. Le volví a explicar.
Los chicos se mudaron a Washington hace 2 años, habían terminado la carrera antes que yo por lo que solo los podía ver cuando venía de vacaciones y era muy poco, por lo que quería aprovechar que Rosalie nos había invitado a su cumpleaños número 24, lo celebraría en aquella pequeña cabaña a la que habíamos venido hace mucho tiempo, le había dicho que no podría asistir porque teníamos trabajo en el hospital pero al final nos concedieron las dos semanas de vacaciones una la pasaríamos con los chicos y otra al gusto de Rebeca, pero la decisión había sido tomada tan de repente que no tuve tiempo de avisarle y aprovecharía para darles una sorpresa.
-Podríamos haber salido con tus padres-. Me dijo seria no estaba muy contenta con la idea.
Mis padres ahora estaban viviendo Washington, hace poco más de un año papá había terminado su larga rehabilitación pero no se quisieron instalar en Forks, al parecer ya nada era igual y les gustaba las grandes ciudades. Ahora papá hacía su vida casi como si nada hubiera pasado, no pudo ser cardiólogo de nuevo debido a la precisión que se necesitaba pero daba consultas generales en el hospital y mamá seguía siendo enfermera, Bree a sus 16 años se había convertido en toda una hermosa señorita, algo en lo que no me gustaba pensar ya que tenía que admitir que lo celoso no se me había quitado, era insoportable pensar a mi hermanita en los brazos de algún niño precoz. Ahora los tres estaban aprovechado que Bree estaba fuera de la escuela por vacaciones de semana santa para tomar un fin de semana largo, pero Rebeca parecía creer que ese era un mejor plan.
Cuando mis padres se vinieron a Washington no quise permanecer tan lejos de ellos por lo que en cuando me dijeron que tenía que moverme de ciudad para estudiar la especialización fue fácil elegir donde quería estudiar y conmigo vino Rebeca, no estaba muy seguro de eso ya que no teníamos todavía esa clase de relación y no quería apresurar las cosas, pero al contrario de mí ella no era muy cercana a su familia y no quería estar sola en alguna otra ciudad, por lo que tomamos la decisión de que viviríamos separados como allá, claro que todo era más serio aquí, pero no hablábamos de boda ni de vivir juntos aún, más que nada porque los dos estábamos enfocados en nuestros estudios algo que nos quitaba casi todo nuestro tiempo y energía, aunque algo me decía que tocaríamos ese tema para cuando finalizáramos la estancia pero para eso faltaba algunos años todavía. Pero por ahora solo teníamos seis meses de estar aquí, por eso nos había tomado de sorpresa que nos dieran el permiso en estos momentos que estábamos en plena especialidad en el famoso hospital de la ciudad.
-Puedo ver a mis padres en unos de nuestros días libres, pero con los chicos no corro la misma suerte-. Le volví a explicar antes de darle un pequeño beso en los labios como agradecimiento por estar aquí.
Ayude a Rebeca a bajarse mientras tomaba el regalo de Rosalie y el de Elizabeth, tenía muchas ganas de mirarla sobre todo a la pequeña, esa niña se había ganado mi corazón a pesar de que no la miraba tan seguido como me gustaría, había sido la primera niña que había entre nosotros, por lo tanto era la más consentida y ella sabía sacarle provecho teniéndonos a todos comiendo de su mano.
-¿Por qué tocas la puerta si está abierto?-. Salió Rosalie a abrirnos, pero solo se quedó sorprendida viéndonos. –Edward-. Dijo una vez que se recuperó.
-Hola Rosalie feliz cumpleaños-. Le dije dándole una sonrisa y dando un paso para abrazarla.
-Oh gracias-. Me respondió al abrazo.
-Hola Rosalie, feliz cumpleaños-. La saludo Rebeca.
-Hola gracias-. Le contesto. –Pero pásenle me tomaron por sorpresa, como me dijiste que no ibas a poder venir-. Me dijo Rosalie mientras nos dejaba pasar.
-Bebe ¿quién era?-. Apareció Emmet. –Oh Edward que sorpresa-. Me saludo pero parecía incomodo, en estos momentos era cuando me cuestionaba la idea de llegar de sorpresa.
-Edward espero no te moleste pero como pensamos que no podrían venir invitamos a más amigos-. Me dijo Rosalie muy nerviosa y para confirmar sus palabras iba entrando Jane, que se miraba muy diferente.
-Se tardaron muchísimo ¿esperaban que ya estuviera aliviada para cuando regresaran?-. Jane se quedó parada con la boca abierta cuando nos miró, una reacción que no esperaba en ella menos cuando la recodaba tan controlada pero eso no me sorprendió tanto como verla con los chicos, no sabía que se llevaran bien o que siguieran en contacto.
-No hay problema-. Le dije un poco incómodo a Rosalie, al menos Jane siempre me agrado, aunque seguía preguntándome en qué momento se convirtieron en amigas antes se odiaban.
-Edward que sorpresa-. Se acercó Jane a saludarme una vez que se recuperó de la impresión, me dio un fuerte abrazo y un beso en la mejilla ahora parecía tan cálida, nada que ver con aquella muchacha demasiado miedosa por el contacto. –Te recuerdo, hace muchos años nos presentó Edward, soy Jane una vieja amiga de Edward y tú eres su novia si no me equivoco-. Se volvió a presentar Jane con Rebeca.
-Soy Rebeca, un gusto volverte a ver-. Le saludó mientras le daba la mano, pero sabía que ni antes ni ahora le había caído bien Jane.
Sin nada que decir solo estábamos todos formando un círculo en un silencio incómodo.
-¡Chicos ya llegamos!-. Su voz fue lo que me dejo paralizado, fue sorprendente lo rápido que la reconocí a pesar de los años y de que podía escuchar algo diferente en su tono.
Con miedo a lo que me esperaba voltee para ver si mi imaginación no me había hecho una mala pasada como años atrás que esperaba verla en todos los lugares a los que iba, pero no fue así era ella, era Bella la que estaba entrando cargando varias bolsas, la recordaba hermosa pero fue triste darme cuenta de que mis recuerdos no le habían hecho justicia o es que simplemente se había puesto más hermosa con el tiempo. Su cabello caía un poco más largo que su hombro, había vuelto a ser castaño y aun desde la distancia podía notar el verde de sus ojos un color tan vivo que nunca le había visto pero la hacía parecer más viva, sus mejillas estaban sonrojadas, se veía incluso más joven que antes, lo cual se reafirmaba con su forma de vestir informal, solo una playera, un short de mezclilla y unos tenis que a pesar de su simpleza resaltaba todos los atributos con los que siempre había contado.
-¿Qué sucede?-. Escuche una voz preocupada que provenía de alado de ella, la curiosidad me obligo a separar mi mirada de Bella para sorprenderme incluso más al darme cuenta de quién era la persona que la acompañaba, era Ben, no esperaba verlo de nuevo menos con ella.
-¿Por qué están tan call…?-. Bella interrumpió su pregunta cuando sus ojos se enfocaron en mí. -¿Edward? Dios eres tú-. Me dijo con una gran sonrisa que ilumino aún más sus vivos ojos e hizo que mi corazón empezara a latir rápidamente.
Sin esperarlo dejo caer las bolsas y se acercó para abrazarme fuertemente, todo en lo que había trabajado e ilusamente pensé que ya estaba muerto en los últimos años había regresado en menos de un minuto, mi mente estaba entumecida sin poder comprender todo, pero mi cuerpo reacciono como antes abrazándola sin necesidad de mi mente, ella se sentía igual incluso su olor no había cambiado en nada solo que ahora se veía más resplandeciente... más hermosa.
-Mírate nada más-. Me dijo tocando mi mejilla provocando ese cosquilleo que esperaba hubiera desaparecido y yo nuevamente no sabía que contestarle. -¿Y los lentes?-. Me pregunto con una sonrisa.
-Me opere-. Le explique nervioso, en mi carrera no era factible tener mala vista y los lentes eran molestos ya que se empañaba, nunca podía estar totalmente limpios y una manchita era el cambio de todo.
-Oh es una lástima me gustaban-. Me dijo con una sonrisa, parecía que esta no se iba nunca de su rostro. Escuche un ligero carraspeo pero no podía procesar seguía totalmente sorprendido viendola y al parecer como en muchas cosas Bella reacciono primero que yo. –Hola, tú debes de ser la novia de Edward, yo soy Isabella es un placer conocerte-. Se presentó Bella con una sonrisa y hasta que no dijo esa frase me di cuenta de lo embobado que había estado y sobre todo lo fuera de lugar que me encontraba.
-Mucho gusto soy Rebeca, la novia de Edward-. Se presentó Rebeca con desconfianza, me sentía bastante incómodo de que la chica que pensé formaría parte de mi vida y la mujer que ahora era parte de ella se presentaran debía ser surreal.
-Edward que gusto verte después de tanto tiempo-. Me saludo con un abrazo Ben distrayéndome. –Te miras diferente, pero para bien-. Me dijo con su característica sonrisa tímida.
-Hola Ben, también me da gusto verte-. Lo salude regresándole el abrazo.
-Creo que ahora si estamos completos, que bueno porque muero de hambre-. Dijo Emmet intentado quitar lo incómodo a la situación y levantando las bolsas que Bella había dejado olvidadas para llevárselas a la cocina.
-Yo soy la que muero por ese pastel de chocolate que encargue ¿Lo encontraron?-. Dijo Jane emocionada, logrando que se instalara una enorme sonrisa en Ben y Bella como si compartieran un gran secreto.
-No estaríamos aquí si no lo hubiera encontrado-. Le contesto Ben sonriendo ampliamente.
-Y es por eso que te amo tanto-. Le contesto Jane dando saltitos logrando que Ben la viera enamorado, eso me sorprendió, nunca espere verlos juntos pero una extraña tranquilidad me invadió y aunque no quisiera aceptarlo era porque significaba que no estaba con Bella.
-Como yo te amo-. Le contesto dándole un beso en la frente mientras caminaban hacía la cocina.
-Según yo los antojos deberían empezar después, no a las 8 semanas-. Murmuro Bella con una enorme sonrisa.
-¡Cállate Swan te escuche!-. Le grito Jane que ya estaba en el comedor abriendo el pastel, logrando que Bella sonriera con una risa traviesa.
-Bueno pásenle, pongámonos todos cómodos-. Nos dijo Rosalie mientras nos invitaba entrar.
-¡Necesito ayuda con esta comida!-. Grito desde la cocina Emmet.
-¡Yo voy!-. Le contesto Bella mientras caminaba hacia él.
-Rosalie veo que tienes mucha visita, no nos gustaría imponernos a lo mejor ya no hay cuartos, lo mejor es que nos vayamos-. Se disculpó Rebeca.
-Claro que no es así todavía tenemos un cuarto disponible, además ahorita que despierte Elizabeth le encantara ver a Edward-. Le dijo Rosalie mientras nos guiaba hacia uno. –Este será su cuarto, si quieren ponerse cómodos y cuando estén listos los esperamos en el comedor o cocina que es donde parecen estar la mayoría-. Nos dijo con una sonrisa mientras salía. No conteste nada porque no pude evitar darme cuenta que era el mismo cuarto en el que me había quedado con Bella aquella vez hace muchos años, era aquí en donde habíamos tenido nuestra primera vez, siempre sería un lugar especial.
-¿Entonces esa tal Isabella, es la famosa Bella?-. Me dijo Rebeca mientras empezaba a abrir su maleta de manera molesta.
-Si es ella-. Le dije intentando evitar el tema.
-¿Y qué significa eso Edward?-. Me dijo enojada, sabía que no se lo tomaría bien, ella había visto de primera mano lo difícil que fue olvidarla, si es que en verdad lo hiciste me dijo mi consciencia.
-No significa nada, salimos un tiempo y se terminó, ahora tenemos amigos en común y espero que podemos seguir siendo amigos es una buena persona y punto-. Le dije dándole un pequeño beso, intentando convencerla a ella y a mí. Pero tenía que aceptar que ahora Rebeca era mi futuro, los dos teníamos planes que ya habíamos empezado a llevar acabo todo estaba muy bien estructurado.
-Espero que sea así, porque si no prefiero irme de aquí-. Me dijo sería antes de meterse a bañar. Sabía que cuando saliera no iba a estar de mejor humor, no era una persona que hacía dramas ni siquiera demostraba celos, pero podía llegar a ser algo difícil cuando estaba tensa, por eso me apresure a salir del cuarto intentado evitar una pelea, al salir me topé con Rosalie que traía a una muy adormilada Elizabeth en sus brazos.
-Mira Elizabeth quien vino a visitarnos-. Le dijo Rosalie logrando que la pequeña me volteara a ver, era verdaderamente hermosa tenía el cabello negro de su padre, los ojos grises de su madre y sonreía igual a Emmet como si estuviera a punto de hacer una travesura.
-Tío-. Me saludo con voz adormilada levantando sus brazos para que ahora fuera yo el que la cargara, algo que no dude en hacer.
-Mira nada más lo grande que estas-. Le dije mientras la cargaba, en algún momento pensé que no se acordaría de mí, desde mi llegada aquí cuando fueron a darme la bienvenida que no la miraba y de eso hace 6 meses, pero le hablaba constantemente me alegraba que si me recordara.
-Ya teno así-. Me presumió enseñándome sus tres deditos.
-Vaya pero si ya eres una niña grande-. Le dije asombrado.
-Sip-. Me dijo con una sonrisa mientras se acomodaba en mis brazos.
-Edward siento mucho no decirte lo de Bella-. Me dijo Rosalie de forma nerviosa.
-¿Desde cuándo sabes de ella?-. Le pregunte algo nervioso y dolido de que estuviera en contacto y nunca me dijera aunque sea que estaba bien aun sabiendo como me encontraba los primeros años .
-Ella también vive en Washington, hace como un año aproximadamente me encontré con ella y Jane, quedamos de ir a comer y hemos intentado retomar la amistad, tú sabes que siempre la he querido mucho ella, siempre fue importante y cuando se alejó sufrí al igual que tú por no saber de ella-. Me dijo de forma nerviosa. –Yo sé que no te dije nada, pero era porque no quería hacerles daño a ninguno, sabia cuanto sufriste para olvidarla y aunque ya empezaste a rehacer tu vida tenía miedo por como se dieron las cosas y por si fuera poco tampoco sabía cómo se lo tomaría ella, cuando me dijiste que no ibas a poder venir los invite-. Me dijo con pena.
-No pasa nada Rosalie-. Le dije intentando calmarla y entendiendo un poco como se sentía.
-Sabes que los quiero a los dos verdad, tú has estado siempre conmigo eres como otro hermano para mí-. Me dijo viéndome a los ojos.
-Lo sé Rosalie, yo también te quiero-. Le dije abrazándola ella era mi mejor amiga, sabía que si lo había ocultado es porque pensaba que era lo mejor para nosotros y ni siquiera sabía que hubiera pasado de haberlo sabido.
-Hey miren quien se despertó-. Nos saludó Emmet cuando entramos al comedor, para rápidamente acercarse y darle un beso tronador a su pequeña.
-Miren lo que me encontré por aquí-. Dijo ahora Ben mostrando un vaso con jugo. -¿Lo quieres?-. Le pregunto y Elizabeth asistió feliz antes de tomarlo y acomodarse en mi hombro.
-Debería sentirme celoso, casi no te mira y te adora incluso te dice tío, me siento desplazado-. Me saludo Jasper con una palmada en la espalda. –Hola Edward que gusto verte-. Agrego con una sonrisa demostrando que era broma.
-Hola Jasper-. Lo salude, seguía igual a cuando era joven desprendía tranquilidad.
-¿Qué has hecho?-. Escuchamos la voz horrorizada de Emmet por lo que nos apuramos a la cocina para ver que sucedía.
Bella tenía una amplia sonrisa de suficiencia en su rostro, mientras Emmet miraba el bistec con tristeza y horror, parecía que estaba viendo a la vaca muerta, no tarde nada en imaginarme que había pasado, Bella y cocina no era algo que se pudiera unir en la misma oración.
-Le… le pusiste naranja-. Le dijo horrorizado y Bella asistió ampliando incluso más su sonrisa. –Pero… pero ¿y la cerveza?-. Parecía no poder creerlo.
-Decidí darle sabor con la naranja y decirle adiós a la cerveza-. Le dijo Bella firme.
-Me parece una gran idea-. La apoyo Rosalie.
-¿Qué? ¿Cómo pueden decir eso?-. Emmet seguía viendo a un muerto sobre la mesa.
-Tenemos niños y una embarazada, por lo que nadie comerá algo que tenga alcohol, te puedes tomar la cerveza aparte-. Le aseguro Bella.
-El doctor dijo que Jane no podía tomar alcohol, al menos que fuera una copa de vino de vez en cuando, hasta que el embarazo llegara a su fin-. Dijo Ben como si hubiera memorizado un libro, sacandole una sonrisa de todas las mujeres presentes y poniéndose rojo cuando se dio cuenta de ello, él seguía igual a como lo recordaba en la escuela.
-Ves ya está sazonada la carne-. Dijo Bella firme.
-Yo no asare esa asquerosidad y no te volverás a acercar a mi cocina Swan-. La amenazo Emmet.
-No sigas porque el que no volverá a acercase será otro, me las puedo arreglar muy bien sin ti, incluso puedo encontrar otro ayudante-. Le regreso la amenaza y Emmet hizo un puchero dolido, pero no pude evitar darme cuenta de algo, Bella estaba a cargo de la cocina, ella había aprendido a cocinar lo que significaba que había superado uno de sus traumas.
-Pero nadie tan bueno como yo-. Se defendió Emmet.
–Pero menos latosos-. Le regreso con una sonrisa, logrando que Emmet pusiera de nuevo su rostro dolido.
-Sin agregar que te asegurarías que la comida llegara a la mesa y no desapareciera mientras cocinas-. Agrego Jasper pícaramente logrando que Bella soltara una carcajada, verla así se me hacía tan extraño parecía tan feliz, yo jamás la había visto así era hipnótico.
-Nadie aquí cocina-. Aseguro Emmet con orgullo.
-Edward si-. Le contesto Bella retándolo aún más, por lo que Emmet me vio dolido como si yo lo hubiera dicho pero no hice nada, solo me concentre en el extraño sentimiento de saber que Bella se acordaba de esos pequeños detalles.
-Está bien asare es asquerosa carne con naranja-. Le dijo Emmet resignado mientras tomaba la charola para irse a la parrilla.
-Voy a vigilarlo antes que le agregue una cerveza a veces siento que tengo dos niños-. Dijo Rosalie en un intento de que pareciera queja pero su sonrisa la delataba.
-¿Necesitas ayuda?-. Le pregunto Jane a Bella.
-De ti no gracias-. Le contesto Bella horrorizada.
-Solo pensaba prestarte a Ben para que te ayudara, pero ya que no lo necesitas-. Le dijo sonriente Jane mientras abrazaba a su dispuesto ¿novio?
-Perra-. Le contesto Bella con una sonrisa.
-Señoritas por favor, hay niños presentes-. Les dijo Jasper como todo un caballero protegiendo a su sobrina. -Préstamela Edward, antes de que manchen su corto vocabulario-. Me dijo mientras me la pedía por lo que se la entregue.
-Cobarde-. Le dijo Bella a lo que Jasper le cerro un ojo mientras se iba al patio con su sobrina, en ese momento me di cuenta que todo había sido planeado para no tener que cocinar.
-Te ayudo-. Me ofrecí sin nada más que hacer y teniendo muchas ganas de tener tiempo para platicar con ella, quería saber tantas cosas.
-Yo también les ayudare-. Se ofreció Ben con una sonrisa.
-Y yo pondré el ambiente-. Dijo Jane yendo al estéreo.
-Aprendiste a cocinar-. Le comente a Bella sin poder contenerme de tener más información.
-Puedes estar seguro de que al menos recordare cerrar la licuadora esta vez-. Me dijo con una sonrisa pícara como si el comentario le trajera buenos recuerdos. -Era un asco ¿Verdad?-. Agrego antes de empezar a reír por los recuerdos, pero yo solo podía notar que se reía mucho.
-Parece que sabes lo que haces-. Le comente sin poder contenerme de regresarle la sonrisa.
-Sé lo que hago-. Me dijo guiñándome un ojo y poniéndome nervioso, seguía siendo un chico serio incluso bastante tímido pero sentía que ella casi me regresaba a ese chico tartamudo que no podía decir ni una frase.
-¿Tomaste un curso?-. Le pregunte nervioso intentando seguir la plática.
-Si digamos que tome un curso-. Me dijo algo incómoda y me arrepentí de haber preguntado. –Más bien fue parte de la terapia-. Agrego de forma tímida y por fin entendí el motivo de su comportamiento, pero eso solo despertó más mi curiosidad. –Pero resulta que me gusto es relajante, claro que nunca pude superar tus Hot cakes-. Dijo intentando quitar lo incómodo de la situación.
-Si quieres mañana…-. Tenía mucho que no los preparaba pero podía intentarlo.
-Edward olvidaste sacar el vino-. Me interrumpió Rebeca que iba llegando con la botella que habíamos traído para los chicos.
-Es verdad lo olvide-. Le conteste sonrojándome como si hubiera estado haciendo algo malo.
-Te ves tan extraño en la cocina-. Me dijo Rebeca con una sonrisa mientras me daba un beso en la mejilla logrando que Bella me viera extrañada.
-¿Extraño?-. Pregunto Bella sin comprender, para ella debía ser raro el comentario ya antes siempre cocinaba.
-Normalmente no cocino-. Le dije incómodo sin saber bien por qué.
-Que lastima cocinas muy rico-. Me dijo con un intento de sonrisa que no llegaba a sus ojos, la misma que me dio cuando pregunto por mis lentes, pero su ceño fruncido la contradecía, tenía la misma cara que ponía cuando quería descifrar un acertijo.
-Es que normalmente estamos muy ocupados y no tenemos tiempo para ese tipo de cosas-. Le comento Rebeca. -¿Y tú a qué te dedicas Isabella?-. Le preguntó y no fue difícil darme cuenta que estaba intentando hacer un reconocimiento de ante quién se enfrentaba, cada que alguien no le caía del todo bien hacía lo mismo le gustaba tantear el terreno.
-Yo…-. Parecía titubeante quería decir que no tenía que contestar, pero también quería saber a qué se dedicaba, cuáles eran sus actividades, era tanto lo que quería saber.
-¿Adivinen quién se levantó?-. Escuche una voz proveniente de la sala e inmediatamente voltee intentando ver si era la persona que creía.
Y si era, se trataba de Alec se veía igual a como lo recordaba alto, fornido, con su cabello negro y sus ojos de un azul chispeante, solo que más maduro por el paso de los años, pero no era solo eso lo que lo hacía parecer mayor, si no la pequeña que cargaba que era idéntica a él solo que su cabello era más claro dándole un color castaño.
-No sé si decirte que tú o mi sobrina, según mire hace rato tú estabas más dormido que ella-. Dijo Jane que había estado muy callada, tanto que me había olvidado que estaba aquí junto con Ben.
-Ten un poco más de respeto tuve que trabajar muy duro para merecer estas vacaciones, mi jefa es una perra dictadora. Pero si tu sobrina fue la que se despertó y se encargó de hacer lo mismo conmigo-. Le dijo con su característica sonrisa burlona que el paso de los años no había eliminado.
-Seras idiota-. Le dijo Bella con una sonrisa pero no comprendí el motivo.
-Ma-. Empezó la pequeña a agitarse cuando escucho a Bella, logrando que mi corazón dejara de latir por lo que pareció mucho tiempo debido a tal acto.
-Ya se había tardado en reclamarte-. Le dijo Alec a Bella. –Por cierto hola soy Alec-. Saludo a Rebeca mientras le entregaba a la pequeña a Bella, pero su mirada viajo hasta que se enfocó en mí. -¿Edward?-. Me dijo sorprendido para estudiar rápidamente a Bella y luego mirar a su hermana con la que tuvo una conversación silenciosa que no pude comprender.
-Tiene hambre solo por eso me quiere-. Le dijo Bella intentando quitar la tensión, pero solo logro que la mía aumentara, ellos tenían una hija.
-Soy Rebeca la novia de Edward-. Se presentó Rebeca con Alec. -Que linda bebe ¿Cómo se llama?-. Ahora estaba sonriendo parecía que ya no tenía tanto resentimiento hacía Bella, su desconfianza se había evaporado ahora que sabía que estaban juntos.
-Es un placer Rebeca-. Le dijo Alec que parecía haberse recuperado. –También es un gusto verte de nuevo Edward en un inicio no te reconocía sin los lentes, el tiempo te ha sentado bien-. Agrego más repuesto. –Esa pequeña es mi princesa se llama Caroline ¿Es hermosa verdad?-. Nos preguntó emocionado era fácil ver que estaba totalmente cautivado, aunque cuando me miraba todavía podía ver la desconfianza.
-Es hermosa-. Afirme y no mentía, una parte de mi mente pensó que esa era la niña que años atrás había querido tener con ella y había rechazado con tanto añico la sola idea de tener una familia conmigo.
-¿Cuánto tiene?-. Pregunto sonriente Rebeca.
-Va a cumplir un año-. Le contesto mientras le daba un beso a su pequeña que se aferró al cabello de su padre.
….
Habíamos terminado todos de comer, cuando la pequeña Elizabeth tomo de la mano a Ben y luego la mía para llevarnos de camino a la sala en donde parecía que iba a empezar un maratón de películas infantiles, ahí ya se encontraba Jasper que parecía dispuesto a dormirse un rato.
-Veo que no se conformó solo conmigo-. Nos saludó Jasper desde el sillón. –Yo que Emmet me iría preocupando parece que le gusta estar rodeada de chicos eso significara grandes problemas en el futuro muchos traseros que patear y es una lástima que ya me estoy volviendo algo viejo-. Agrego mientras se acomodaba en el sillón para dormirse mientras la pequeña en silencio nos puso la película que esperaba que viéramos con ella.
-¿Y cómo has estado Edward? Me imagino que la escuela no te ha dejado en paz-. Me pregunto Ben con sus voz tranquila de siempre. Lo estudie un momento y seguía igual a cómo lo recordaba, flaco, con sus lentes de pasta y su cabello peinado de lado, pero tan amable como siempre, pero nada de eso tenía importancia solo me moría de ganas de hacer todas las preguntas que me estaban atormentando.
-Si en realidad todo ha sido un gran reto, no cuento con mucho tiempo libre-. No mentía había sido verdaderamente difícil sobre salir en el área, no quería ser solo un doctor más, quería ser uno bueno lo que agregaba más tensión al tema.
-Me imagino pero te miras bien, ya no pareces ese chico de la preparatoria ¿Has estado haciendo ejercicio?-. Me dijo con toda la amabilidad que lo caracterizaba.
-Solo un poco, no tengo mucho tiempo para comer adecuadamente por lo que digamos que lo compenso-. Le explique un poco incómodo ya que no era totalmente cierto, inicie las clases extra de deportes para olvidarme un poco mi sufrimiento y no pensar tanto, hasta que me di cuenta que el dolor físico siempre era mejor que el emocional que me producía el superar su perdida, ella decía que el ejercicio le ayudaba por eso lo inicie y había descubierto que era verdad eliminaba el estrés. Además no es como si estuviera marcado solamente ya no estaba tan delgado como antes. -¿Y cómo has estado tú? Cuéntame-. Lo invite era mejor regresar a puerto seguro.
-Bien, siempre si estudie literatura en Massachusetts fue difícil seguirle el ritmo a todos pero lo logre, hace dos años me gradué como la mayoría y me vine a probar suerte en Washington, ahora soy editor en un pequeña empresa que se dedica a descubrir nuevos autores-. Me dijo con una sonrisa.
-¿No sería mejor para tu carrera una de las grandes ciudades?-. Le pregunte interesado de por qué regresar aquí, tenía entendido que su familia ni siquiera se encontraba en la zona y estudiar en esa universidad le abriría grandes puertas.
-Si supongo-. Me dijo encogiéndose de hombros. –Pero Alec vive en Washington y hace unos años Bella también se instaló ahí, Jane los extraña y se preocupa demasiado cuando no los puede ver y a mí me gusta verla feliz por lo que nos quedamos cerca de su familia-. Me dijo viendo a Elizabeth que cantaba la canción de la princesa.
-¿Cómo se dio la relación entre Jane y tú?-. Nunca hubiera pensado que ellos dos pudieran tener algo en común.
-Es raro verdad, ya que mientras estuvimos aquí jamás nos dirigimos la palabra pero a miles de kilómetros de distancia solamente sucede. Te puedo asegurar que no fue fácil-. Me dijo con una gran sonrisa. –Lo que nos ayudo es que fue el tiempo adecuado, Jane dice que si nos hubiéramos intentado acercar aquí hubiera terminado por odiarla, no estoy de acuerdo pero me gusta cómo se dieron las cosas-. Se miraba completamente enamorado. –Resulto ser mi vecina ¿puedes creerlo? nos mudamos al mismo edificio, me toco la mala suerte de compartir departamento con un tonto que me dejaba afuera todo el tiempo por su amplias visitas femeninas y a ella le costaba mucho estar sola-. Me dijo viéndome a los ojos, estudiando si comprendía el porqué del problema y asistí demostrándole que conocía la historia. –Para ella no fue nada fácil superar todos sus miedos y desconfianza, intente estar siempre para ella para que se sintiera segura, luego las cosas entre nosotros se fueron dando complicándolo aún más si era posible, pero nos ayudó mucho que los dos tomamos terapia y ahora míranos, incluso esperamos a nuestro primer hijo-.
-Me alegro mucho por ustedes hacen una linda pareja-. Me imaginaba que para Jane no fue fácil superar lo que le había sucedido, pero había logrado encontrar a un excelente hombre por lo que no mentía cuando decía que estaba contento por ellos.
-Fue demasiado duro el camino, pero ahora sé que cada momento valió la pena-. Me dijo enamorado.
-Los dos se merecen ser felices y lo están logrando-. Le dije dándole una palmada en la espalda.
-Ella ha sufrido mucho, no me enamore de ella solo por ser hermosa, me enamoro su fuerza, el que sea toda una guerrera, es tan valiente en comparación a ella yo me hubiera quebrado pero ella no lo hizo siguió luchando, en todos los sentidos es todo lo contrario a mí pero al mismo tiempo perfecta porque me complementa de una manera que sé que nadie más lo haría. Ahora lo mínimo que puedo hacer es cuidar que esa sonrisa nunca se borre-. Escucharlo hablar me incomodaba ya que me hacía cuestionarme mi relación con Rebeca, la quería mucho pero era un amor más controlado pensé que era porque estaba más grande y todo era más maduro. Ese pensamiento me asusto ya que a penas tenía unas horas aquí y ya me estaba cuestionando el amor que le tenía a Rebeca.
-¡Está listo el postre!-. La voz de Rosalie me saco de mis pensamientos. Elizabeth se olvidó rápidamente del televisor y salió corriendo al patio en busca del suyo, por lo que nosotros la seguimos en silencio. -¿Qué tal la película?-. Nos preguntó con una sonrisa, mientras cargaba a su pequeña.
-Interesante-. Le conteste.
Bella POV.
Edward llegó al patio y después de intercambiar unas palabras con Rosalie se sentó junto a su novia la cual rápidamente se acurruco a su lado, él estaba muy cambiado ya no era ese chico desgarbado, flaco, con unos grandes lentes y un cabello de un extraño cobrizo el cual intentaba domar con bastante goma, ahora sus ojos estaban libres, se miraba fornido más no musculoso, parecía que cuidaba más su presentación con ropa más a su medida, traía un corte totalmente favorecedor, incluso su mandíbula y pómulos parecían más marcados dándole una aspecto más maduro, supuse que debía ser la regla en todo doctor que quisiera verse serio pero no me extrañaría que ahora las mujeres voltearán a verlo. Hacían una buena pareja, ella también era muy bonita, rubia, con unos bonitos ojos color miel y un lindo cuerpo, supongo que en el fondo siempre le gusto ese tipo de mujer, rubia estilo revista, yo era la que se le había salido del esquema.
Podía sentir la mirada de Alec y Jane sobre mi nuca, los dos esperaban que entrara en pánico o más bien en shock por volver a ver a Edward pero aunque me incomodaba sus miradas no me quejaba porque los entendía, los últimos años no se las había puesto fácil, pero no sucedería me sentía bien, volverlo a ver me había producido nostalgia incluso un poco de desilusión porque sentía que ahora estaba muy cambiado, que no quedaba mucho de aquel chico del que me enamore y no sabía si eso era bueno o malo. Pero nada de eso me tiraría, estaba acostumbrada llevaba años sabiendo que esto iba a suceder, aunque ellos no supieran hace mucho tiempo que me había enterado de su relación cuando Jane cometió una indiscreción por lo tanto estaba preparada o más bien controlada.
No me arrepentía de las decisiones que había tomado en el pasado, todas sirvieron de algo, unas menos que otras pero jamás me arrepentiría de irme a terapia, ahora entendía lo autodestructiva que era, si hubiera seguido así no ponía en duda que hubiera terminado muerta en alguno de mis momentos depresivos, ahora ya no sentía más esos episodios en los que me odiaba, ahora se podía decir que era más objetiva, disfrutaba de los pequeños placeres de la vida, amaba todo lo que hacía algo que nunca había podido hacer. Sentí un mano en mi mejilla de esa pequeña personita que estaba intentando llamar mi atención y una vez que la tuvo me regalo una amplia sonrisa.
-Me estaba olvidando de ti ¿quieres postre?-. Le pregunte con una tonta sonrisa a lo que ella asistió enérgicamente, mi pequeña no era para nada habladora, su vocabulario se basaba en tres cortas palabras, ma, pa, y no, junto con unos cuantas que no entendíamos todavía.
-Saben estaba pensando en salir a bailar por el cumpleaños de Rosalie-. Dijo Emmet con una gran sonrisa.
-¿Y los niños?-. Le cuestiono Rosalie.
-Se pueden quedar con los abuelos, saben cuidar de a dos, no abra problemas-. Dijo Emmet feliz por su gran plan.
-Me parece un gran plan-. Dijo Jasper emocionado.
-Hace mil años que no salgo, ya ni recuerdo cómo es-. Agrego Alec a lo que solo pude rodar los ojos, tenía dos años que no tenía una vida tan agitada y estaba constantemente llorando.
-Mejor carga a tu hija, mientras voy a buscar algo que pueda comer-. Le dije mientras se la pasaba.
…
Edward POV.
Ya era algo noche, los niños estaban dormidos mientras nosotros estábamos alrededor de la chimenea con dos botellas de vino platicando de todo y nada a la vez, al parecer el vino nos había hecho sentirnos relajados a todos menos a Bella y Jane que eran las que no había querido beber, pero Bella parecía no haber tenido problema con sustituir el alcohol por el dulce, verla comer tanto me recordó el efecto que este tenía en ella y lo mucho que batalle para mantenerla alejada de todo tipo de dulces y lo graciosa que era cuando comía demasiado.
-¿Hace cuánto padeces la adicción?-. La voz de Rebeca me saco de mis recuerdos y la voltee a ver estudiándola para entender con quién hablaba y sobre que adicción, me sorprendió ver que se dirigía a Bella.
-¿Perdón?-. Le pregunto Bella sorprendida logrando que todo el lugar se quedara en silencio.
-Tengo un primo que era alcohólico, cuando le daba ansiedad ingería grandes cantidades de azúcar en su intento por controlarse y llegue a la conclusión ya que no estás tomando y comes con bastante ansiedad-. Termino encogiéndose de hombros.
-A Bella siempre le ha gustado mucho el dulce, ella no…-. Le intente explicar queriendo eliminar su teoría errónea, la cual no entendía de dónde la había sacado.
-Me la detectaron de muy joven-. Me interrumpió Bella dejándome sorprendido, voltee a ver a Rosalie esperando una mejor respuesta ella siempre estaba preparada, pero parecía que estaba en el mismo estado que yo.
-Por qué no lo dijiste, podríamos no haber abierto el alcohol-. Dijo Jasper dejando incómodamente su copa en la mesa, el más que nadie entendía la adicción.
-Porque no tengo ningún problema con el alcohol-. Le dijo tensa, esta Bella se parecía un poco más a la que recordaba.
-¿A qué eres adicta?-. Le preguntó Rebeca, al sentirla tan incómoda quería decir que no tenía que contestar pero yo también me moría de la curiosidad.
-A los antidepresivos-. Le contesto Bella incómoda.
-Que idiota por qué no lo vi antes, por eso el centro en Los Ángeles-. Habló Rosalie por primera vez, con eso comprendí lo que había sucedido, el último día que la mire en aquel aeropuerto ya sabía que tenía un problema, pero nunca imagine que una adicción con la cual se tuviera que enfrentar sola sin decirnos nada.
-¿Hace cuánto tiempo te lo detectaron?-. Pregunto Rebeca.
-Yo creo que ya basta con preguntas idiotas-. Le contesto ahora Jane muy enojada.
-Está bien Jane, Rebeca solo tiene curiosidad como cualquier médico estoy acostumbrada a ellos y ya estoy en paz con mi historia, no pasará nada solo por platicarlo-. Le dijo tranquila, parecía que había eliminado la tensión de su cuerpo. –Muy joven me detectaron depresión y me recetaron antidepresivos pero a los 18 años mi medico se dio cuenta que tenía un problema con estos, entonces decidí internarme para superar la adicción y ya tengo 3 años controlando la depresión sin tomar nada de medicamentos ni siquiera controlado-. Le explicó a Rebeca y solo pude quedarme callado pensando que tuvo que luchar por otros 3 años contra eso. –Por cierto, siempre he tenido una adicción por los dulces, eso no significa que tenga ansiedad en estos momentos de hecho me encuentro muy tranquila-. Dijo serena como si estuviera en paz con la persona que era. –Siento mucho no habértelo contado Rosalie-. Pasó alado de Rosalie dándole un abrazo y una mirada dirigida hacía mí, diciéndome con sus ojos que también lo sentía, pero yo seguía recriminando el por qué no me dijo, la podría haber ayudado. –Ahora me iré a acostar, buenas noches-. Se despidió escapando de la tensión y dejándonos a la mayoría pensando.
…..
Ya estaba amaneciendo no había podido dormir bien, no solo porque Bella estaba en algún otro cuarto mientras yo dormía en la cama que hace unos años había compartido con ella, también me afectaba que no dejaba de pensar en todos los acontecimientos, era mucha la nueva información. Escuche unos pasos y decidí levantarme, era una mejor opción antes que despertar con mis movimientos a Rebeca, desde que habíamos llegado a aquí no estaba de buen humor, sabía que a comparación mía le había tranquilizado saber que Bella tenía ya una familia formada, pero algo la molestaba y era mejor evitarla hasta saber que era.
-Buenos días Edward, veo que también eres madrugador-. Me saludo Bella con una sonrisa, estaba en la cocina con un plátano en la mano, traía ropa de ejercicio incluso se había recogido el cabello.
-Buenos días-. Le conteste. -¿Irás a correr?-. Parecía un acosador.
-Si, algo tengo que hacer para quemar un poco todas las golosinas de ayer-. Me dijo con una sonrisa.
-¿Te puedo acompañar?-. Antes de pensarlo la pregunta había salido de mis labios.
-Claro-. Me dijo con una sonrisa que esperaba no fuera forzada.
-Me cambiare-. Le informe y entre rápidamente al cuarto intentando no despertar a Rebeca, no quería que mal interpretara todo. –Listo-. Le dije en cuanto llegue de nuevo a la sala, parecía un chico ansioso, era extraño ya que últimamente en mi vida parecía tener todo controlado.
-Muy bien, ten-. Me dijo entregándome una banana y una botella de agua. –No es bueno que estés en ayunas-. Tenía ganas de hacer una broma y decirle que yo era el doctor aquí, pero solo asistí haciéndole caso.
Empezamos a calentar para luego empezar a correr, corrimos alrededor del lago, ella parecía que lo hacía mucho porque conocía el camino a la perfección me sentía tan tranquilo, ella de vez en cuando volteaba y me regalaba una sonrisa que hacía latir mi corazón más a prisa, estaba preocupado por todo lo que estaba sucediendo, más bien por lo que estaba haciendo, me encontraba corriendo con Bella y sintiendo revivir todos mis sentimientos que creía muertos, nada de esto estaba bien porque Rebeca se encontraba dormida esperándome. Pero era algo más fuerte lo que me tenía aquí, me pregunte si era el querer conocer toda la versión y saber que ella estaba bien para poder dejar cerrada nuestra historia o solo eran los recuerdos de una hermosa y trágica historia de amor los que me producían esto.
-Listo llegamos-. Interrumpió mis pensamientos Bella mientras se detenía. –No pensé que tuvieras tanta condición, es extraño que todo el tiempo que salimos es la primera vez que hacemos ejercicio juntos-. Me dijo con una sonrisa mientras intentaba empezar a respirar con normalidad.
-¿Dónde estamos?-. Le pregunte mirando alrededor, desde esta parte se miraba el lago diferente si antes lo creía hermoso ahora se podía decir que era una belleza.
-Es hermoso verdad y tan tranquilo, solo hay silencio aquí-. Me dijo sentándose en el pasto.
-¿Vienes muy seguido aquí?-. Le pregunte sentándome a su lado.
-Cada que puedo, me ayuda a pensar y relajarme-. Me contesto con una sonrisa tranquila viendo el hermoso paisaje. –Cuéntame ¿cómo está tu familia? ¿Cómo esta Bree?-. Me pregunto emocionada.
-Papá ya terminó su terapia, incluso regreso al trabajo aunque ahora es médico general, mamá sigue trabajando y Bree está muy grande-. Le dije el resumen.
-Ya debe de ser toda una señorita-. Me dijo con añoranza.
-Lamentablemente-. Le dije con pesar haciéndola reír.
-Recuerdo todas esas escenas de celos, la pobre debe tener muchos problemas para llevar a un chico a casa-. Me dijo sonriendo de forma burlona.
-No creas no tiene tantos problemas, en estos momentos anda disque de novia con un puberto-. Le dije molesto por el recuerdo.
-Su primer novio eso es tan lindo-. Me dijo sonriendo emocionada por Bree.
-Cuándo estábamos juntos ya tenías la adicción ¿Verdad?-. Le pregunte sin poder contenerme.
-La descubrí en las terapias, pero acepte que tenía un problema hasta el día que decidí irme a Los Ángeles-. Me dijo tranquila, parecía que no le costaba hablar del tema.
-¿Por qué yo no me di cuenta? Salimos por más de seis meses y yo simplemente no lo mire-. No podía entender como no lo pude ver las adicciones eran fáciles de detectar.
-No te responsabilices de nada Edward, no podías saberlo-. Me dijo tomando mi mano logrando que iniciara de nuevo esa agradable corriente y tranquilizándome en el momento. -No era fácil de detectar y sobre todo te lo intente ocultar con bastante esfuerzo aunque creo que aún así te diste cuenta, solo que al igual que yo no lo quisiste aceptar-. Me dijo con una sonrisa triste y la mire sin entender. -Recuerdas que siempre me preguntabas entre sorprendido y preocupado si ya había tomado las pastillas incluso me regañaste más de una vez-. Recordé en varías ocasiones en las que pensaba que tenía que ser más estricta con el horario ya que a veces se las tomaba un par de horas antes, también sentía que a veces los frascos estaban movidos pero nunca lo comente porque siempre se enojaba cuando le decía.
-¿No solo las tomabas un par de horas antes verdad?-. Hasta en ese momento me di cuenta que las tomaba ese par de horas antes y en el horario indicado y ella lo confirmo negando a mi pregunta. -¿Cuándo inicio? ¿por qué no me dijiste para entenderlo para ayudarte? ¿Por qué enfrentare a esto sola?-.
–Mi adicción inicio después de cumpleaños de Jessica, después de que terminamos empecé a tomar antidepresivos como si fueran mentas, cuándo me quisieron bajar la dosis todo se fue al retrete, el doctor receto una en la mañana y una en la noche digamos que las tomaba cada que creía que las necesitaba para manejar una situación, por eso mis cambios de humor, por eso mi infinita tristeza, no era una adicción como las que te dan a conocer en la televisión mi cuerpo todavía no dependía de ellos era mi mente la del problema, no estaba acostumbrada a sentir, siempre estaba entumecida y cuando me dijeron que eso no estaba bien colapse, era demasiado para mí, pero no era fácil de tratar ya que no era como el alcohol o el cigarro que las dejas de tomar y punto, yo no podía dejarlas tan fácilmente por mi enfermedad, fue muy difícil tener la tentación de solo subir la dosis o que cuando te tomas la dosis normal te recuerda la sensación tan placentera, por eso necesitaba internarme no podía tener el frasco a mi alcance necesitaba que me controlaran la dosis-. Termino con un apretón en mi mano.
-Me hubiera gustado mucho poder hacer algo por ti-. Pude escuchar en mi voz el tono de derrota.
-Claro que lo hiciste nadie me ayudo como tú, aun con toda la pena y todo lo que sentía tú me demostraste que me amabas y que había otras personas que también lo hacían, si no hubiera sido por eso yo no hubiera tenido la fuerza para intentar buscarme y salir adelante por mí misma y no solo eso, por mi bien dejaste que me fuera mire lo mucho que te dolió mi decisión pero la respetaste porque era lo mejor para mí, si tú no me hubieras dejado yo no me habría atrevido a irme, por eso no te dije antes porque tenía miedo que encontraras la forma de retenerme, una palabra tuya y me hubiera olvidado de todo-. Me dijo viéndome a los ojos y yo no podía apartar los míos, los suyos eran tan claros tan pacíficos, eran tan sorprendentes que incluso opacaban el paisaje.
-¿Cuánto tiempo duraste en el centro?-. La verdadera pregunta era ¿por qué no me alcanzo? ¿por qué no me busco? ¿con el tiempo se olvidó de mí? si sus sentimientos eran tan fuertes en ese momento porque simplemente no buscarme.
-Fue un largo proceso-. Me dijo desviando la mirada, parecía que había entendido mi verdadera pregunta-. Cuando llegue allá me explicaron que era un proceso de un año y medio, 6 meses sin poder ver a nadie, después salía pero solo alrededor como al parque y ese tipo de cosas así dure otros 6 meses, después los últimos 6 meses ya vivía sola pero iba 4 veces a la semana a terapia por lo que tenía que seguir en Los Angeles-. Tomo un suspiro antes de continuar y yo luche por quedarme callado y no decirle que aún después de ese año yo la estuve esperando. –Regrese a Washington sola, no esperaba hacer amigos ni nada, solo quería asegurarme que estaba bien por mi cuenta, si lo lograba vivir en esa ciudad significaba que lo había hecho que todo estaba superado, quería superar esos 6 meses mientras hacía tiempo para poder inscribirme en la escuela nuevamente-. Sus ojos me dijeron lo que sus palabras no, que estaba probando estar totalmente curada antes de alcanzarme, antes de retomar nuestra relación y empezar esa vida de la que habíamos hablado, ese descubrimiento hizo que mi corazón se detuviera un momento antes de empezar a latir desenfrenado ante el pensamiento que ella había pensado que me amaba lo suficiente en aquel entonces para hacerlo, pero ella volvió a desviar su mirada, mientras empezaba a jugar con sus manos, recordaba que era señal de que estaba nerviosa. –Pero las cosas no sucedieron como lo esperaba, Charlie murió ese año-. Me dijo viendo a la nada. –Había enfermado y necesitaba un trasplante, cuando me entere a pesar de todo lo que me hizo y de todo el sufrimiento me ofrecí para ayudarlo, fui a verlo para intentar convencerlo bueno o malo era mi padre y por incomprensible que suene lo amaba y no podría vivir con mi consciencia de no ayudarlo, al menos eso me decía para justificar mis acciones, pero en el fondo siempre quise que me amara era una carencia que nunca se fue, pensaba que mi abuela y mi madre lo había amado por algo, entonces luche intentando acercarme, intentando conseguir un poco de su amor que aún con la terapia de un año y medio no pude superar pero él se negó prefirió sufrir con todos esos dolores infernales, prefirió morirse antes que aceptar algo de mí-. Me contó mientras se limpiaba una lágrima.
-Lo siento mucho-. Le dije tomando su mano nuevamente y aunque estaba mal ya que estaba muerto pero me encontraba en paz por ese hecho, se lo merecía por hacer sufrir tanto a una persona tan buena y pura como Bella.
-No pasa nada, ya acepte que él estaba mal que el problema nunca fui yo sino él, que tenía una manera muy torcida de ver la realidad y eso lo llevo a una muerte dolorosamente prematura, me entristece el hecho pero ya no me daña-. Me dijo viéndome y me di cuenta lo mucho que había crecido en este tiempo y me sentí tan orgulloso de ella. –Claro que ahora lo entiendo en aquel tiempo no lo mire así, presenciar de lejos y a la vez tan cerca su dolorosa enfermedad y su muerte desde un maldito pasillo de hospital porque nadie me quería cerca, el estar ahí sola sintiendo su odio, saber que se murió culpándome por lo miserable que fue su vida, me hizo recaer de nuevo, fue horrible, aunque te dije que lo quería hacer por mí me anime por todos ustedes, quería todo lo que ustedes me podían ofrecer, pero una vez que ya no estaban ya no tenía a nadie que me animara a salir. Volví a los antidepresivos y al alcohol, un día me encontraba muy mal en una bar, no recuerdo mucho pero al parecer alguien llamo a Alec y a pesar de todo el tiempo que tenía sin verlo él no lo dudo y fue por mí, no quiero pensar que hubiera sido de mí esa noche sin esa llamada y ni sin Alec-. Sus palabras me ayudaron a entender como inicio su relación. -Les debo mucho a los chicos, ya que a pesar de la distancia Jane y Ben venían todas las vacaciones a ayudarme, regrese a terapia pero ahora en la ciudad y un año después me dieron de alta y ya no he vuelto a tener una recaída. Me llevo más de 3 años pero ahora puedo decir que lo logre-. Intente hacer cuentas y debió ver sido el tiempo cuando me encontré con Jane y me dijo que Alec y Bella seguían en contacto y ella estaba bien, quería preguntar por qué me había mentido, ella venía a visitarla, yo pude haber hecho lo mismo.
-¿Nunca intentaste entrar nuevamente a la universidad?-. No hice las verdaderas preguntas que alborotaban mi mente, solamente mencione esa ya que no me gustaba que sus sueños se vieran destruidos por su pasado.
-Si fui a la universidad, más bien voy a la universidad me graduó en los próximos meses, solo que mis deseos cambiaron ya no deseaba estudiar literatura, cuando miro a Ben, me gusta lo que hace y disfruto escucharlo hablar pero no me apasiona solo está bien, mi última recaída por loco que suene me ayudo a conocer lo que en verdad quería y no solo a aceptar lo que según yo merecía-.
-¿Qué estudias?-. Le pregunte curioso.
-Trabajo social -. Me dijo con una sonrisa llena de ironía. –Cuando iba a terapia descubrí que había demasiada gente que en verdad necesitaba ayuda, esas personas tenían tantos problemas y la mayoría ni siquiera contaba con un sustento, me encanta la idea de poder hacer algo para ayudar a tanta gente, regresar todo lo que hicieron por mí, sé que suena soñador y un poco estúpido pensar que podre cambiar algo pero…-. Termino encogiéndose de hombros.
-No, nada resulta estúpido, al contrario es admirable-. Le dije mientras estiraba mi mano para quitaba un mechón de cabello que estaba en su rostro, no entendí lo raro de la acción hasta que la lleve a cabo, estaba tan acostumbrado a hacer eso en el pasado que se me hizo normal.
-No me importa si solo puedo ayudar a una o dos personas, eso para mí marcaría la diferencia-. Me dijo con una sonrisa. -¿Quieres correr de regreso o prefieres caminar? Parece que este trayecto no te hizo nada cuando veníamos-. Me dijo mientras se paraba parecía que se quería alejar.
-Prefiero caminar-. En cambio yo prefería alargar el momento lo más posible.
…
Nadie había querido cocinar por lo que decidimos acercarnos a un pueblo que estaba cerca de la cabaña, era incluso más chico que Forks pero muy bonito, nos acercamos al único restaurante que vimos, rápidamente nos atendió una señora de forma muy amable preguntándonos que tomaríamos. Seguido nos atendió una muchacha que parecía muy emocionada por los hombres en la mesa, me había dado cuenta que desde que mi aspecto había cambiado algo que tuve que hacer por la carrera y no por elección, ya que eso representaba más seguridad para mis pacientes el verme como una persona responsable, la mujeres me prestaban más atención no todas ya que no era tan llamativo como los chicos pero ya no me ignoraban o me miraban con cara de desprecio, algo que se me hacía horrible porque eso decía lo frívolas que eran, que solo se basaban en un aspecto sin importarles conocer a la persona en sí.
-¿Se les ofrece algo más?-. Nos dijo la mesera en un intento de sonar coqueta, ganándose una mirada enojada de todas las chicas.
-Jasper eres el único soltero, tendrás que sacrificarte para que los demás podamos comer a gusto, si no lo haces ella nunca nos dejara en paz-. Dijo Alec con su característica sonrisa.
-No gracias me atraen más las chicas que no intentan llamar mi atención, ya sabes las que intentan pasar desapercibidas, así como aquella-. Le contesto guiñándole un ojo mientras disimuladamente apuntaba a una chica que estaba desayunando muy tranquila ajena en su libro.
-Es bonita me agrada-. Le dijo Rosalie de acuerdo.
-Todas son mejor que esa resbalosa-. Dijo Jane molesta.
-Les traigo más pan-. Regreso la chica nuevamente agachándose de más para mostrar su amplio escote como si eso fuera necesario. -¿Necesitan algo más?-. Volvió a preguntar.
-Me podrías ayudar-. Dijo Bella que era la que estaba sentada en la esquina por lo tanto la más cercana a la chica. –Estoy comiendo muy a gusto y quería pedirte dos favores, primero quería ver si podrías felicitar a la cocinera los chilaquiles están riquísimos pocos los superan-. Le dijo Bella con una amplia sonrisa.
-Por supuesto que se lo diré estará encantada-. Le dijo con una sonrisa fingida mientras regresaba su atención a nosotros.
-Y además quería pedirte si podrías dejar de restregar tus atributos en mi comida, cada vez te agachas más intentando que miren lo que ofreces por lo que estoy esperando que arruines mi comida con tus tetas, ya dejaste tu oferta bien clara si alguien se anima te buscara no te preocupes, ahora solo déjame comer estos ricos chilaquiles por favor y no se te olvide felicitar a la cocinera-. Le dijo Bella con una sonrisa todo el tiempo como si hablara del tiempo, logrando que la muchacha se diera la vuelta muy enojada. –De nada-. Les dijo a los chicos mientras seguía comiendo.
-Eso fue demasiado burdo-. Dijo Rebeca sorprendida de que Bella actuara así, mientras todos los chicos hacían el intento por no reírse.
-Si lo sé por eso se lo dije, para que lo dejara de hacer-. Le contesto Bella fingiendo no entender que se refería a su comentario y no a los actos de la muchacha.
…..
Habíamos decidido ir a dar la vuelta en el pequeño pueblo y terminamos en un pequeño parque.
-No puedo creer que nadie dijera nada del comportamiento de Isabella, la chica no estaba haciendo muy buen trabajo pero eso fue una grosería-. Me dijo todavía enojada Rebeca.
-Isabella siempre dice lo que piensa sin importarle mucho lo que los demás digan-. Le dije intentando dejar el tema.
-Pero eso no significa que ustedes se lo tengan que aplaudir-. Me dijo molesta y no conteste nada porque sabía que no llegaríamos a ningún lado.
Rebeca estaba molesta y tenía sus motivos, sabía qué hacía mal si se comportaba de esta manera era debido a mi comportamiento que no era el mejor, ella nunca era así pero me era imposible no voltear y estudiar a Bella, me sentía como una palomilla atraído por la luz, en este caso a su sonrisa, sus caras de felicidad que parecían nunca se iban, antes había amado todas sus risas, ahora que eran abundantes no podía dejar de verlas, cualquiera pensaría que te terminabas acostumbrándote pero no era así.
Sabía que estaba actuando mal, no solo por Rebeca también por Alec no debía estar muy contento con mis estudios, claro que al menos el no parecía enojado, tal vez estaba más seguro que Rebeca ya que Bella y él ya habían formado una familia, por si fuera poco no era como si Bella fuera la que me estuviera viendo a mí. Abrace a Rebeca intentando centrar mi atención en ella pero sin tener mucho éxito, ya que Bella estaba jugando con Elizabeth parecían dos niñas corriendo libres disfrutando del parque y Carolina aplaudía extasiada queriendo agregarse al grupo, era una escena de la que no podía despegar mi vista.
Un perro muy grande atraído por los juegos empezó a correr hacia ellas mientras ladra feliz intentando agregarse a la escena, cada que se acercaba más mi corazón se aceleraba al mismo paso, no podía evitar tensarme recordando una escena muy parecida hace años atrás la cual no termino muy bien, sabía que a ella no le gustaban los perros por eso cuando el perro llego a ellas me levante y alcance a darme cuenta de que Emmet había hecho lo mismo estando a la defensiva, intentando proteger a su hija de una desagradable escena.
-Mira Elizabeth es un Beethoven-. Le dijo Bella emocionada mientras se acercaba a abrazar al perro que estaba feliz por sus caricias. Su comportamiento nos freno a medio camino ¿ella lo había superado? -Que lindo ven acércate para que lo acaricies-. Le dijo atrayendo a Elizabeth que se veía emocionada pero al mismo tiempo desconfiada ya que el perro era bastante más grande que ella.
-¡Mida papi!-. Grito Elizabeth extasiada mientras el perro le lambia la mano, podía ver que Emmet tenía la misma expresión que yo de desconcierto.
-¿Quién es un perro bonito? ¿Quién es?-. Le decía Bella acariciando al perro que no tardo en intentar que lo cargara tirándola en el proceso provocando que riera divertida. –No es espera, eres un perro muy gordo-. Le decía mientras se intentaba poner en pie, lo cual lo logro hasta que se escucho un chiflido y el perro salió corriendo hacia su dueño.
-Yo quedo uno-. Dijo Elizabeth viendo a su papá con ilusión.
-Yo también pero tenemos que pedirle permiso a mamá-. Le dijo Emmet mientras la cargaba provocando que Rosalie rodara los ojos.
Íbamos camino de regreso, cuando Bella que estaba cargando a Caroline se detuvo junto a un señor ya mayor que tocaba la guitarra pidiendo dinero. Primero se regresó Alec y al final terminamos todos alrededor del señor, cuando por fin me acerque pude ver que ella tarareaba la canción que no alcance a reconocer.
-¿Conoce la canción?-. Le pregunto el señor impresionado.
-A mi abuela le gustaba-. Le dijo Bella mientras le pasaba la bebe a Alec para sentarse a un lado del señor.
-Su abuela sabía mucho de música-. Le dijo el señor fascinado.
-Si era muy selectiva-. Dijo con una sonrisa.
-¿Sabe otra?-. Le pregunto emocionada. -La verdad es que ni siquiera la recordaba hasta que la escuche de usted solo vino a mi memoria-. Admitió.
-Claro que si-. Le dijo el señor antes de empezar a tocar y no paso mucho cuando Bella empezó a mover el pie mostrando que la reconocía.
-Gracias me ha hecho recordar muy bellos momentos-. Le dijo Bella después de unas cuantas canciones.
-No está bien-. Le dijo el señor cuando vio que ella iba a dejar dinero. –Es lindo cuando alguien sabe reconocer de canciones y más una muchacha tan joven y guapa como tú. A mí también me traen buenos recuerdos, estamos a la par-. Le dijo el señor con una amplia sonrisa.
-Gracias-. Le dijo regresándole la sonrisa. Intento pasar desapercibida pero en algunas cosas la conocía muy bien y me di cuenta que había dejado un billete intentado que él no lo viera.
-Una chica que vale la pena-. Le dijo a Alec que ahora sostenía a Caroline. –En mis tiempos no nos gustaba perder el tiempo, yo ya hubiera tenido un anillo en su dedo para presumir y dejar en claro-. Le dijo el señor logrando que Bella y Alec rieran divertidos.
…..
Los chicos había querido venir a bailar, por lo que todos estábamos en un ruidoso antro recibiendo nuestra primera ronda de tragos, los únicos que no estábamos totalmente a gusto éramos Ben, Rebeca y yo, no nos gustaba mucho salir a bailar, pero al contrarío de nosotros todos los demás estaban muy felices.
-Por Rosalie-. Brindaron todos tomándose su shot de un solo trago, el líquido quemo mi garganta y sentí mi estómago arder pero todos parecían muy felices por las sensaciones.
-Gracias chicos, no saben lo feliz que me hace que todos mis amigos pudiéramos estar reunidos, son el mejor regalo-. Nos dijo Rosalie emotiva.
Los tragos siguieron llegando, Rebeca y yo decidimos bajar la cantidad de alcohol, pero todos los demás a excepción de Jane parecían estar cada vez más achispados, no paraban de reír y moverse al ritmo de la música.
-Damas y caballeros me retiro, aquella damita de allá está llamando mi atención-. Se despidió Jasper de nosotros mientras era vitoreado por las chicas.
-Vamos a bailar-. Dijo emocionada Rosalie, parecía que era a la que más le había hecho el alcohol, pero sus dos amigas no se quedaban atrás, Jane y Bella se pararon rápidamente aunque la primera no había tomado ni una copa parecía contagiada por las otras dos.
-¿Vienes Rebeca?-. Le pregunto Bella amablemente mientras se quitaba el saco que traía puesto. Pero no pude escuchar la respuesta que le dio Rebeca, porque toda mi atención sin querer estaba en Bella, traía puesto un vestido color azul que resaltaba demasiado bien el color de su piel y su cuerpo, por si fuera poco cuando se alejó me di cuenta que tenía la espalda descubierta y mis pensamientos no pudieron evitar llenarse de recuerdos aunque ahora era evidente que sus curvas estaban más pronunciadas, no había nada de aquella adolescente. Sentí la mano de Rebeca sobre la mía y eso me trajo a mi realidad y me imagine que no había aceptado bailar a ella no le gustaba y era algo que a mí me iba bien porque yo tampoco bailaba, de hecho éramos muy parecidos, podíamos estar encerrados en la casa con un buen libro sobre todo de medicina que parecía lo único que constituía nuestra vida últimamente.
-Pienso disfrutar al máximo mi noche libre, por lo que voy por más tragos-. Se despidió Alec, yéndose a lado contrario a las chicas.
-Maldición, algo me dice que esto será demasiado espero que no tengamos que patear unos cuantos traseros el día de hoy-. Se quejó Emmet con Ben sin perder de vista a las chicas que estaban bailando muy provocativamente en el centro de la pista. Tenía razón en estar preocupado todas juntas eran un imán para los problemas, se trataba de dos bailarinas profesionales y una porrista las cuales estaban bastante tomadas para el bien de todos nosotros. –No hagas eso bebe, se supone que es mi noche libre no quiero terminar en prisión-. Rogó Emmet como si Rosalie lo pudiera escuchar.
En comparación a Emmet y Ben que podía ver todo lo que desearan yo estaba haciendo un completo esfuerzo por alejar mi vista de Bella, pero me era casi imposible no verla, nunca la había visto bailar menos tan provocadora y al igual que todos los hombres aquí estaba hipnotizado, se miraba libre entendía ahora cuando Alec dijo que era una lástima que no bailara más.
-Mantente alejado de ella-. Dijo Emmet cuando un muchacho se acercó a las chicas pero para su tranquilidad se acercó a Bella la cual no lo rechazo al contrario empezó a bailar con él muy provocativamente ese gesto hizo que mi cuerpo se pusiera en tensión, sentía algo que apretaba mi pecho y ganas de aventar algo e ir alejarlo de ella, tenía tanto tiempo que no me sentía tan enojado, al mismo tiempo estos sentimientos me eran tan confusos, no los había sentido desde hace tanto pero yo no tenía ningún derecho, ella le pertenecía a Alec no a mí, yo tenía a mi mujer alado.
-Tranquilo Emmet, aprieta un poco más el vaso y lo romperás-. Llegó Alec con su característica sonrisa y varios tragos en su mano.
-Ya viste a Isabella, parece que la está pasando bien-. Le dijo Rebeca, en cualquier otro momento me hubiera enojado por el tono en que lo dijo, sabía que solo le quería ocasionar problemas pero ahora no me importo, solo quería que Alec que tenía derecho hiciera algo. Pero para mi sorpresa él solo soltó una carcajada cuando la miro.
-Es una maldita, pobre tipo de seguro ya ha de tener una erección-. Dijo Alec dejándonos sorprendido por su actitud.
-¿No te molesta?-. Le pregunto sorprendida Rebeca.
-No, es bueno que se la esté pasando bien se lo merece-. Dijo encogiéndose de hombros y tomando más de su trago. –Además es una chica grande, sabe muy bien lo que hace y si el tipo se propasa sabe defenderse, no es como si se fuera a pasar la noche con él-. Agrego tomándose su trago tranquilamente.
-Ha tomado demasiado, no creo que este tan consciente-. Le dije enojado por su comportamiento tan tranquilo.
-No, ya solo está tomando refresco-. Me dijo restándole importancia por lo que tome el trago de bella y lo probé.
-Tiene alcohol-. Le dije entregándoselo, para que lo probara.
-Maldición-. Dijo cuando lo probó. –¿Sabes lo insoportable que se pondrá mañana? Al menos no esta tan cargado-. Se consoló pero a mí el trago me supo demasiado fuerte lo que me dijo que él también estaba bastante tomado y aunque volteo para vigilarla no hizo nada por sacarla de la pista y de los brazos del tipo.
-Muero de sed-. Dijo Bella cuando llego con las chicas parecía eufórica, rápidamente tomo su vaso de un solo trago.
-Creo que deberíamos ir por una botella de agua-. Le aconsejó Alec, era lo más sensato que había dicho en la noche.
-Claro que no, mejor deberías llevarme a bailar, Rosalie está muy entretenida con Emmet y Jane ya se cansó-. Le dijo Bella jalándolo pero en lugar de insistir en que tomara agua se fue con ella igualmente emocionado.
-Son una rara pareja-. Comentó Rebeca, sacándome de mis pensamientos.
-¿Qué?-. Le pregunte confundido.
-Ya había oído de parejas tan liberales pero nunca había visto una, no me agrada, todo se ve tan burdo-. Me dijo escandalizada.
-Ellos siempre han sido difíciles de comprender-. Le dije sin despegar mi vista de ellos que estaban bailando muy sincronizados en el centro de la pista, parecían de esas parejas que salían en los vídeos, los dos bailaban muy bien, verlos no produjo la misma rabia anterior sino algo peor, un dolor en el centro de mi pecho ya que no los había visto tan cerca, sabía que tenían una relación y una hija juntos pero no eran cariñosos, lo que me ayudaba a hacerme idiotas ilusiones.
-Supongo que ellos también-. Dijo apuntando ahora a Emmet y Rosalie que estaban muy apasionados, supongo que para los que no estaban acostumbrados eran muy demostrativo pero solo me encogí de hombros. Los que en verdad tenían mi atención estaban en el centro de la pista.
…..
Pasaban de las 3 de la madrugada cuando los chicos decidieron que nos fuéramos al salir la brisa se sintió demasiado fría sentí a Rebeca abrazarse a mí mientras temblaba, Jane iba igual con Ben que hasta su chamarra se había quitado para cubrirla, mientras Emmet cargaba a una muy borracha Rosalie que no paraba de reírse y hablarle a Emmet al oído, solo alcance a entender que tenían que llegar pronto a casa lo demás me lo podía imaginar, ellos cuatro iban caminando muy rápido para resguardarse pronto del frío, mientras yo intentaba caminar más lento para esperar a Bella y Alec que solo iban entrelazados del brazo, los dos se encontraban muy tomados ya que no parecían sentir el frío y se estaban quedando muy atrás costándoles bastante caminar en línea recta, parecía que el aire había provocado que el alcohol se les subiera aún más porque adentro no se miraban tan mal como en este momento.
-No, ya no puedo más-. Dijo Bella incluso su voz estaba distorsionada por lo que solo se dejó caer en la banqueta sin importarle el frío.
-¿Qué demonios haces?-. Le pregunto Alec riéndose.
-Estos hijos de puta están terminando con mi vida-. Dijo Bella enojada mientras se intentaba quitar los zapatos.
-Espera no irás caminando al carro como vagabunda-. Se quejó Alec y se acercó a ella intentado levantarla pero solo logro caerse encima de ella.
-Vaya creo que estas más gorda-. Le dijo Alec mientras se levantaba.
-Hijo de puta-. Se respondió Bella mientras le aventaba el tacón que había logrado quitarse. No podía seguir viéndola ahí tirada en verdad hacía mucho frío, me iba acercar pero sentí el brazo de Rebeca tensarse.
-Ni se te ocurra-. Me advirtió enojada, supuse que ya me había aguantado mucho por lo que solo me quede a su lado rogando porque Bella decidiera caminar solo un poco más.
-Que humor-. Se quejó Alec recogiendo con mucho trabajo el tacón que le había aventado, demostrando que no había oportunidad de que la levantara a ella. –Ya sé pediré ayuda-. Dijo Alec.
-Tal vez una puta grúa-. Le dijo Bella enojada pero no hacía el intento por levantarse. Quería alcanzar a Emmet para pedirle ayuda con Bella pero me daba miedo perderla de vista porque sabía que los dos estaban demasiado alcoholizados y antes de mi relación con Bella había escuchado muchas historias de ellos.
-¿Qué demonios creen que están haciendo?-. Se quejó Rebeca enojada.
-Hey-. Le habló Alec a dos muchachos que iban pasando. -¿Me podrían ayudarme a cargarla hasta el carro?-. Le dijo a uno de los dos que lo miro extrañado. –Puede que haya una mamada de recompensa-. Agrego intentando convencerlo logrando que los chicos vitorearan y caminaran hacía ella rápidamente, eso me enfureció qué creía que estaban haciendo. Sin pensarlo solté a Rebeca para caminar hacia Bella no iba a permitir que la tocaran.
-Es una gran recompensa que no pueden desperdiciar, mi compañero hace unas excelentes mamadas es el amo de las mamadas, aunque la mayoría de las veces las hace gratis, antes de que me lo quitaran las disfrutaba tanto-. Dijo Bella con aire soñador haciendo que el muchacho retrocediera como si hubiera visto un fantasma, lo que aproveche para acercarme y levantarla rápidamente sin preguntarle nada.
-Eres una zorra Swan-. Le dijo Alec riéndose mientras caminaba atrás de nosotros, intente no mirar a Rebeca porque sabía que estaría furiosa por eso la deje caminar adelante.
-Y tu un idiota-. Le dijo fingiendo enojo, pero pude notar que estaba conteniendo la sonrisa. -¿Estás enojado?-. Me preguntó cuando noto mi tensión.
-Bastante Isabella-. Le dije enojado.
-Eso es mucho porque soy Isabella-. Me dijo con un puchero que siempre hacía cuando sabía que no me parecía algo. –No te enojes conmigo por favor, no me gusta cuando te enojas conmigo, solo estoy muy borracha y estoy siendo la tonta más grande de la historia, es más estoy siendo una total idiota, no eso se queda corto estoy siendo una pendeja-. Me dijo con voz triste mientras ponía su mano en mi mejilla. -¿Me perdonas?-. Me pregunto con su carita triste viéndome a los ojos.
-Sabes que sí-. Le dije dándome por vencido demasiado pronto como siempre.
-Gracias-. Me dijo dándome un beso en la mejilla, ese simple acto hizo que mi corazón latiera nervioso, me sentía de nuevo como ese adolescente inseguro queriendo voltear mi cara para que fuera un roce de labios. –Además tienes que admitir que fue chistoso, viste lo pálidos que se pusieron cuando creyeron que Alec les haría el trabajo y cuando pensaron que yo era travesti casi se desmayan-. Me dijo con una sonrisita, demostrándome que había sido engañado de nuevo por su falso arrepentimiento pero no pude evitar reírme ahora que ella ya estaba segura en mis brazos podía verle la gracia.
-¿Qué sucedió?-. Nos preguntó Jane cuando por fin los alcanzamos y me vio cargando a Bella.
-Ya sabemos que a Bella siempre le ha gustado que Edward la cargue, siempre andaba con ella en brazos para allá y para aca, eso es tan romántico yo también amo que mi osito me cargue-. Dijo Rosalie muy borracha incomodandome por esa aclaración.
-Soy un travesti debilucho, no soporte estas malditas armas-. Le dijo Bella mostrándole el tacón a lo que Jane nos miró sin entender todavía. –Y sobre todo él idiota de tu hermano es un debilucho que no me puede-. Se quejó mientras se acomodaba en el asiento.
-No es mi culpa que no te cuides, no me extrañaría que Cullen tuviera problemas de espalda mañana-. Le dijo Alec con una enorme sonrisa mientras se subía al carro alado de ella, mientras seguían peleando.
-Lo siento-. Le dije a Rebeca intentando tomar su mano la cual retiro enojada, no le volví a insistir porque sabía que se estaba conteniendo era para no hacer un escándalo.
-Llegamos-. Victorio Bella mientras se baja del carro y fue ayudada por Emmet a llegar a la puerta.
-Debiste apurarte a ayudarla para que la cargaras hasta el umbral-. Murmuro Rebeca mientras se bajaba enojada.
-Solo la ayude porque no la podía dejar ahí tirada, ¿qué esperaba que hiciera?-. Le dije enojado aprovechando que los chicos ya habían entrado.
-Eso Edward dejarla ahí tirada haciendo su maldito escándalo que es lo que más le gusta hacer, es obvio que a su pareja no le importa, no entiendo por qué tiene que importarte a ti-. Me dijo viéndome seriamente.
-Los dos están muy tomados, simplemente no la podía dejar ahí, ella también es mi amiga tenía que ayudarla, si hubiera sido Rosalie hubiera hecho lo mismo-. Me defendí con mentiras.
-No me quieras tomar por tonta Edward, que eso si no lo soporto-. Me advirtió enojada. –He sido muy paciente, sé que en algunos momentos he dejado que me gane el temperamento pero es que no me lo pones nada fácil-. Dijo tomando un suspiro para tranquilizarse. –Sé lo que ella significo para ti, lo sé, lo viví, ¿Lo recuerdas?-. Me pregunto dolida y solo pude asentir porque ella había vivido mis peores momentos. -No comprendo el por qué te sientes tan atraído por ella, se me hace demasiado inmadura para ti pero no te juzgare, entiendo que volverla a ver te afecto pero tienes que entender que ella está comprometida y tú también tienes una relación, creo que a pesar de todo, me he portado muy bien porque soy una mujer sensata y madura pero espero que tú hagas lo mismo-. Me dijo tan sería como siempre.
-Siento que tengas que pasar por todo esto-. Le dije honesto.
-Solo estoy siendo paciente esperando que comprendas qué sea lo hayan tenido fue hace años, que eran dos muchachos inmaduros y ahora las cosas ya cambiaron, ustedes ya cambiaron y tomaron caminos diferentes-. Me dijo dándome un beso en la mejilla y mi mente no pudo evitar comparar ese beso al anterior. –Solo por favor no tardes tanto en darte cuenta-. Dijo antes de irse.
Me quede un rato a fuera sin importarme el frío, pensando qué podía hacer, los sentimientos que me producía Bella eran tan intensos con ella no tenía el control de nada, solo actuaba, todo se sentía inevitable en comparación a Rebeca que tenía el control de todo y siempre me sentía seguro los dos éramos tan parecidos que todo era normal, no había sorpresas pero también era común y predecible.
Después de un rato entre a la cabaña no había solucionado nada, pero cada vez hacia más frío y no lo soporte más, para mi sorpresa me encontré con Bella acostada en el sillón profundamente dormida. No pude evitar acercarme para observarla seguía durmiendo igual, solo se había puesto una playera varías tallas más grandes y usaba un cojín como si fuera una persona que pudiera abrazar fuertemente, recordé que siempre dormía recargada en mi pecho como si fuera esa almohada. Tome una cobija para taparla y cuando lo hice no pude controlar mis movimientos y mi mano toco su mejilla, una vez que la toque espere que despertara asustada pero no sucedió, solo me regalo una sonrisa aun dormida como si estuviera soñando algo hermoso, ¿era posible que se viera incluso más hermosa de esa manera? Ese pensamiento me aterro por lo que mejor me fui al cuarto esperando que viendo a Rebeca desaparecieran estos sentimientos que no servían de nada porque los dos ya teníamos nuestra nueva vida construida.
….
Estoy tardando muchísimo en publicar lo sé y pido un disculpa, pero como recompensa les traje este capítulo enorme, de hecho aquí son tres capítulos, espero que todo esto no les termine por resultar demasiado tedioso o complicado ya que son bastantes los cambios que se dieron a lo largo de dos capítulos.
Grandes noticias, primero que nada Bella tenía una adicción y por eso se fue a Los Angeles intente dejar varias pistas pero creo que nadie las capto, las pastillas solo se tomaban dos veces al día y ella estaba tomando varías. Pero ahora nos enfrentamos a muchos cambios, nuestra querida Bella esta recuperada, nuestro querido Eddie tiene una relación y un cambio de imagen, tenemos dos nuevas integrantes Caroline y Elizabeth, Charlie falleció (todavía falta ver que paso con el resto de la familia Swan) Carlisle termino su terapia, Bree es una adolescente ya, Jane y Ben tiene un relación y sobre todo el amor que creían haber superado Edward y Bella parece que no fue tan cierto.
Yomii20: De nada te lo puedo volver a prestar algún día de estos jejejeje, y qué me dices de que ya es papá? Si no terminaran separados, pero podemos ver que las cosas se encuentran un poco complicadas en estos momentos, pero los sentimientos solo estaban olvidados más no desaparecidos, en cuanto se volvieron a ver todo volvió a ser lo mismo ahora solo tiene que decidir que harán con ellos. No te preocupes pronto saldrá Bree como toda una adolescente con novio, haciéndole la vida imposible a nuestro Eddie.
Ale.18: Tus presentimientos fueron acertados Bella no estaba bien, estaba pasando un mal momento con la muerte de Charlie. Hago bien pensando que sigue sin agradarte Rebeca? Tengo que aclarar o adelantar que no es mala, solo se encuentra amenazada por Bella. Qué me dices de la relación que tiene ahora Jane, cuando lo imagine con alguien solo pude pensar en Ben. Si sentí que tenía que separar a Jasper y Alice, pero aún no sé si volverán a estar juntos.
ValeWhitlockGrey: Que bueno que no sé mucho de la depresión ni de las adicciones pero espero que no se escuche demasiado fantasioso porque eso sería lo peor, quiero que se vea un poco real. Si notaste mi pequeño adelanto de Rebeca eso significaba que iba estar en los próximos capítulos aunque tengo que decir que ella no será para nada otra Ángela, ella no es mala solo no le cae bien Bella algo que supongo que es entendible por su relación con Edward. Sobre el famoso encuentro entre Jane y Edward si tuvo algo mal, ya que si notaste Edward se empezó a preguntar por qué Jane le mintió diciéndole que Bella estaba bien. Jasper y Jane no serán pareja, pero puedo decirte que él si será feliz aún no decido con quién pero al menos será feliz. No solo Emmet estuvo feliz con la noticia si no todos aunque Elizabeth no termino siendo la única niña del grupo ahora. Si te hice esperar mucho pero te recompense con un capítulo demasiado largo, de hecho esto debieron ser tres capítulos pero los deje en uno solo para que no me odien tanto, aunque espero que no se volvieran cansado. De hecho eso que divagaste fue justo lo que sucedió, pensó que la había olvidado y solo escuchar su voz lo hizo revivir todo sus sentimientos, ahora el problema es saber que estaba pasando por la cabecita de Bella que sabemos que es la más complicada de toda la historia. No te preocupes no se sintió como amenaza ya que eso iba a suceder a lo mejor si no fuera a pasar si se hubiera sentido así jajaja.
Rossy-Bells Cullen: Hola… Eso se explicara en el próximo capítulo pero deja te digo que tienes toda la razón ese encuentro tuvo algo de eso… En aquel entonces no estaban saliendo con Rebeca el mismo Edward dice que apenas tienen 2 años por lo que estuvo esperando e intentando olvidarla por 4 años. Así como esta la historia tengo que decir que si a Ángela todavía le toca sufrir un poco más. De todos Alice era la única que todavía no maduraba debido de que a ella no le toco sufrir por nada, por eso los separe en un intento que se hiciera eso aunque todavía no estoy segura de que vuelvan a estar juntos lo más probable es que no. Si ya está casi formada la familia ositos. Bree tengo que decir que ya aparecerá como una adolescente eso será digno de ver en la chica que se convirtió. Y qué me dices de la aparición de Ben era lo que esperabas?
Carpe4199: Hola carpedita dien, espero que todo llegue a funcionar para que te animes a publicar, soy honesta cuando digo que quiero leer tu historia algo me dice que será muy buena. Gracias me hace muy feliz que te guste la historia y ya falta poco para que todo esto se arregle.
Gracias a todos por leer :D
