Bella POV
Mi celular no dejaba de sonar y sabía que debía contestar pero no quería todo había sucedido tan rápido, había vivido desde los 14 años sabiendo que no iba a tener hijos Sue me había dejado más que claro que no podía ser tan estúpida como para intentar arriesgarlo todo, por eso desde joven empecé a tomar anticonceptivos no tenía nada que ver con mi periodo era una medida de seguridad, pero resulto que estos también me alteraban por lo que decidí recurrir a las inyecciones, claro que al no tener una vida sexual activa no había respetado el procedimiento a veces iba a veces lo retrasaba al fin no tenía importancia.
Hace dos días cuando Edward me dijo que probablemente estaba embarazada sentí mi mundo derrumbarse había sido tan idiota para no darme cuenta de los síntomas, había tenido tan bloqueado la posibilidad de embarazarme que jamás se me ocurrió, era verdad que mi regla no había llegado del todo normal pero mi idiota cabeza no le había tomado importancia, había más posibilidades tener cualquier tipo de enfermedad mortal antes que un embarazo. Cuando lo mencionó me aterre, era verdad que había superado la mayor parte de mi pasado pero estos eran miedos que jamás se iban a ir, ya que eran heridas que aunque sanaron quedaron feas cicatrices de batalla, cuando me sugirió la posibilidad no pude evitar recordar todo lo que había sufrido y lo que se podría volverse a repetir, si pude soportar llegar al hospital sin derrumbarme fue gracias a la tranquilidad que siempre me había brindado Edward, si él no hubiera estado ahí apoyándome no lo hubiera logrado.
Cuando se confirmó la sospecha ellos empezaron a hablar de ecografías del tiempo de embarazo pero no podía realizarme nada de eso, me sentía tan culpable ya que debía estar feliz de estar embarazada del hombre que amaba, podía ver la ilusión de Carlisle cuando leyó los resultados incluso Edward a pesar de estar preocupado lo podía ver feliz, por eso necesite salir de ahí porque a comparación de ellos yo era egoísta, solo estaba aterrada por las consecuencias que esto traería y estaba concentrada en los sentimientos que estos me producían intentando mantener mi estado normal y no recaer de nuevo, había trabajado tan duro y solo podía pensar en controlar mi estado.
…
Le pedí a Edward que me dejara en la casa ya que no quería que estuviera conmigo porque tenía miedo de sufrir otra crisis, mientras estuvimos en la cabaña podía ver en sus miradas que estaba tan orgulloso de mí y no quería que eso terminara cuando me viera derrumbarme de nuevo, me baje de su carro intentando verme lo más normal posible pero nunca entre a mi casa, tome rápidamente mi carro y maneje al centro intentando mantener mi mente ocupada en conducir correctamente, sabía que no había sido mi mejor idea tomar el volante, ya había tenido un accidente por esto mismo pero necesitaba hablar con alguien o estar en buenas manos que impidieran que decayera, había pasado tanto tiempo desde mi última crisis que no quería vivir otra y podía sentir todo a punto de explotar dentro de mí.
-Bella ¿Cómo estás?-. Me saludo Leah cuando me vio entrar, podía ver la sorpresa en su mirada ya que había dicho que no vendría hasta mañana.
-Necesito mirar a Benjamín-. Le rogué sin contestarle su pregunta, ya se daría cuenta que no estaba bien.
-Claro… espera le habló-. Leah tomó rápidamente el teléfono y empezó a marcar, sabía que Benjamín debía estar ya en su casa era tarde y por si fuera poco domingo, pero este era el proyecto de su vida su centro de rehabilitación y adaptación social, todas las llamadas de emergencia él las atendía como eso como una emergencia.
-Bella tardara una media hora en llegar, puedo hablarle a Paul-. Me dijo y negué necesitaba hablar con Benjamín.
-Esperare… aguantare-. Le dije con voz ahogada. Ella salió del escritorio y me guió a la oficina de Benjamín.
–Necesitas que te traiga algo… quieres hablar en lo que llega-. Me dijo asustada, las dos habíamos ingresado casi al mismo tiempo por lo que nos habíamos ayudado mucho, ella había sufrido mucho desde pequeña su madre era una prostituta alcohólica que la había inducido al mundo del alcohol a muy temprana edad, quedó embarazada muy joven y al contrario que su madre ella decidió salir adelante por ese bebe, no toleraba convertirse en un círculo vicioso, ella tomó valor de acercarse y pedir ayuda a Benjamín que la acepto con los brazos abiertos, cuando finalizó su tratamiento le ofreció un trabajo para poder mantener a su pequeña y hacía un gran labor en las dos cosas, algo que al parecer yo no podía.
Sin poder contenerme rompí a llorar algo que no había hecho por miedo a que terminara en un ataque, deje salir todos mi sentimientos sobre todo el terror y el sufrimiento, llore por los años de dolor tanto los que estuve encerrada en aquella habitación como cuando me dijo el doctor que nunca podría subir de peso entre ello jamás podría ser madre, todo el dolor al ver como todos mi amigos tenía hijos a los que amaban más que a su vida y saber que yo jamás los podría tener ya que no soportaba ni siquiera la idea de estar sin caminar, todos los años de resignación desde que me enteré que Edward salía con alguien y quedarme sentada con los brazos cruzados deseando que fuera feliz con otra persona que le pudiera dar lo que yo no.
-Llora Bella desahógate-. Me dijo Leah mientras me abrazaba y la apretaba más fuerte aceptando su idea.
-¿Bella?-. Me preguntó Benjamín cuando entro.
-Estoy embarazada-. Le dije en un susurro sin esperar que Leah saliera, no necesitaba a mi psicólogo necesitaba a mis amigos, personas que ya hubieran pasado el mismo martirio que yo y me pudieran entender. Sentí a Leah tensarse y Benjamín solo asistió en comprensión y sin juzgarme, él solo se sentó enfrente de mí entendiendo que no quería que Leah saliera por lo que no sería una consulta normal.
-Supongo que es de Edward-. Me dijo Benjamín y asentí. –Muy bien. ¿Y qué piensas hacer?-. Me pregunto tranquilamente.
-No lo sé, se supone que yo no puedo tener hijos esto no debió haberme pasado soy una idiota, esto no me puede estar pasando a mí-. Le dije llorando.
-Pues está pasando Bella no te puedes cerrar y negar lo que sucede, tienes que respirar profundo para calmarte y estudiar tus opciones-. Me dijo intentando calmarme.
-Estoy tan asustada este embarazo significa que quedare paralitica ante eso no puedo pensar, solo estoy tan asustada no puedo vivir lo mismo-. Le dije llorando.
-Tienes que pensar tus opciones-. Me volvió a repetir tranquilo.
-No tengo opciones. ¡Dime! ¿Qué puedo hacer?-. Le dije con frustración de que me dijera eso cuando no tenía opciones.
-¿Vas a abortar?-. Me preguntó Leah con miedo en su mirada, sabía que esa idea le resultaba inconcebible ella nunca lo considero.
-Como bien dijo Leah tienes dos opciones, seguir embarazada o abortar nadie te juzgara dada tú situación-. Me dijo Benjamín tranquilamente.
-No puedo, no tengo opciones-. Le dije ya que la idea se me hacía inconcebible.
-¿Qué no puedes Bella?-. Me dijo esperando una respuesta más concisa.
-No puedo abortar, no puedo-. Le dije llorando. –Sería lo mejor para mi salud mental pero no puedo, no podría vivir conmigo misma-. Volví a los constantes sollozos sabía que jamás me atrevería a hacer algo así, no podía simplemente matar a esa cosita que era parte de Edward, pensar en esa opción me hizo que me costara respirar por culpa de los sollozos.
-Todo saldrá bien Bella, ya verás-. Me dijo Leah más tranquila por mi respuesta ella jamás toleraría el aborto, ella ni lo había pensado y estaba en una situación más difícil que la mía, estaba sola, no tenía hogar y tenía un problema con el alcohol.
-Nada estará bien-. Le dije dolida de que no comprendiera. - Si no puedo caminar no sé si podré sobrevivir mentalmente ante eso. ¿Qué clase de madre seré? tendrá una madre que no podrá valerse por sí misma y lo más seguro es que no solo físicamente si no también mental, que no podrá cuidarlo ni jugar con él, no sé si pueda con la soledad que tal si me vuelvo a deprimir y lo vuelvo a intentar ¿Cuánta mierda tendrá que soportar?-.
-Bella ya hemos hablado de esto tú madrastra cometió un grave error, estar en silla de ruedas no significa que no puedas salir, que no puedas tener una vida, que no puedas tener un niño, que no puedas ser feliz a lo largo de este tiempo hemos conocido mucha gente con este problema que es feliz-. Me dijo Benjamín.
-Pero yo soy inestable-. Le conteste, había visto gente vivir con ello y aceptarlo no felizmente pero si con resignación, una vez que te quemas la piel queda dañada, el tejido sea a vuelto más delgado, la sensibilidad aumenta, las posibles heridas duelen más.
-Además por fin tendrás lo que las personas como nosotros necesitamos para luchar algo porque pelear, tendrás alguien que te impulse a ser más fuerte, alguien que te amé sobre todas las cosas, alguien que te obligue a levantarte cada día con la intensión de ser mejor-. Me dijo Leah. –Se te olvida algo, no le puedes temer a la soledad porque de ahora en adelante ya jamás estarás sola-. Agrego tocando mi estómago, ese gesto hizo que las lágrimas volvieran a caer ya que era la primera que tocaba esperando que alguien estuviera ahí, no me había atrevido a verlo como cierto por miedo a derrumbarme.
-¿Qué piensa Edward?-. Me pregunto Benjamín.
-No hable mucho con él, no podía, pero pude ver en su mirada que lo quiere, sus ojos mostraban que estaba tan feliz y me sentía tan culpable de no poder estar igual que él, estoy segura que si él hubiera embarazado a su novia estarían en este momento festejando, disfrutando del momento con su familia y amigos, podría disfrutar sin miedo a que ella quedará paralitica y sea una carga para ellos -. Le dije con pesar.
-Es normal tener miedo Bella tú embarazo no es como todos los demás, eso lo tenemos que aceptar pero no significa que este mal-. Me dijo viéndome a los ojos. –A lo que he escuchado de Edward él no quería vivir esa historia con su anterior pareja te quiere a ti, no crees que llegó el momento de dejar de huir y enfrentar que ese hombre te quiere-. Al parecer Alec también había hablado con él.
-Es lo que deseo desde que lo conocí, jamás quise huir pero yo no le puedo dar lo que se merece, es el hombre ideal para tener una familia-. Le dije sin verlo a los ojos.
-¿Y no es eso lo que le estas dando?-. Me pregunto Benjamín con una ceja alzada. –Una familia la conforman dos personas que se aman, no necesitaban esto pero por si fuera poco ya está de por medio un hijo-. Me cuestiono.
-¿Entonces simplemente le ofreceré un hijo y una futura mujer paralitica?-. Le dije con rencor nadie sabía lo difícil que era.
-Tienes que hablar con él es lo suficientemente grande para elegir lo que quiere y con lo que puede vivir, tienes la mala costumbre de elegir por las personas no puedes pensar por ellas, hemos recorrido un gran camino has aprendido a quererte pero no a valorarte lo suficiente, vales tanto como todas las personas que amas. Tienes que empezar a practicar tendrás un hijo ahora serás un ejemplo a seguir él tiene que ver que su mamá se valora-.
-¿Y si al final no lo soporta?-. Le pregunte con terror.
-Es el riesgo que se corre en toda relación, todos tienen diferentes problemas provocándoles el mismo miedo de que su amor no funcione y no por eso la gente deja de enamorarse-. Me dijo Benjamín encogiéndose de hombros.
-Además sabrás que le diste la oportunidad a esa personita de tener una familia-. Me dijo Leah. –Porque esto es real ya es un hecho ya viene en camino y tú dijiste que no puedes simplemente deshacerte de él, puedo verlo en tu mirada lo amas por ser una parte de Edward y tuya, es el producto de ese amor que han tenido por años, entonces tienes que arriesgarte por él, la vida ya se encargó de echar las cartas por ti te dejo sin opciones-. Me dijo con una sonrisa triste, sabía que ella lo que más hubiera deseado es tener la oportunidad de darle a su hija una familia estable, pero era una de las niñas más afortunadas por tener una mamá como ella. –Si no funciona, si él no puede soportar las consecuencias al final tendrás a todos tus amigos que te ayudaremos, a esa personita, un montón de hermosos recuerdos y la tranquilidad de saber que lo intentaste-.
…
Y aquí estaba arriesgándome a intentar salir adelante no solo con uno si no con dos niños, escuchar sus corazones había sido el sonido más hermoso y ver a Edward a mi lado con los ojos rojos por las lágrimas contenidas me había demostrado que había hecho algo bien a lo largo de mi vida, si las cosas no llegaban a funcionar y se cansara de mi pronta situación al menos le habría dado a mis hijos el mejor padre del mundo, uno que los iba a amar el resto de su vida.
Había escuchado que una madre daba todo por hijos incluso era una prueba de ello, mi propia madre había dado su vida y su felicidad a lado de Charlie por mí, antes lo aceptaba y estaba agradecida por haberme amado tanto pero por fin ahora entendía, lo que no me había sido posible comprender ya que nunca había experimentado este tipo de amor, nunca pude haber imaginado que se podía llegar a amar tanto algo que la mayoría todavía ni siquiera llamaban bebes, no había experimentado este tipo de amor, pero ahora entendía que era el sentimiento más fuerte que podía haber, haría todo por estos bebes, daría todo por ellos. Si el sacrificio era mi espina dorsal con tal de que ellos nacieran sanos lo haría, no importaba si tendría que vivir con las consecuencias el resto de mi vida, ellos estaban primero.
Me había dado cuenta que Edward no lo quería ver como una opción, no quería pensar que podría suceder pero yo ya lo había aceptado. Leah me había hecho ver mi realidad no tenía opciones, aunque Benjamín me hizo creer que yo podía elegir no era verdad hasta cierto punto, solo que había tomado la opción menos dolorosa para mí y eso era vivir con dos preciosos niños a mi alrededor, dos hermosos pequeños que esperaba fueran tan parecidos a su padre. Ahora tenía que hacerle ver a Edward que las cosas no serían fácil, aunque me sentía cruel al abrirle los ojos lo necesitaba preparado había decisiones que se tenían que tomar desde antes, entre ellas estaban que no me podría hacer cargo yo sola me partiría el corazón pero tendría que pedir ayuda no solo para ellos ya que tardaría en acostumbrarme, solo esperaba que él hiciera lo mismo y que no se diera cuenta de que no soportaría convivir con una paralitica que lo limitaría el resto de su vida.
-Bueno-. Conteste el teléfono resignada cuando volvió a sonar.
-Maldición ya era hora que contestaras el maldito teléfono, desaparecen de la maldita casa sin decir ni una maldita palabra poco después de que te desmayaste, después de tantas malditas llamadas solo recibo un maldito mensaje diciendo estoy bien, por si fuera poco ayer voy a tu casa y no estás ahí-. Me dijo en tono enojado pero sabía que detrás de ese coraje estaba muerto de miedo.
-Estoy bien, perdón por no contestar el teléfono pero no estoy lista para hablar-. Le dije, quería primero dejar todo en claro en mi mente.
-Maldita sea Isabella, me importa madres si quieres hablar, sabes que solo necesito asegurarme de que estas bien-. Me dijo cansado.
-Lo siento, no quise asustarte-. Me dolía hacerlo pasar por esto.
-¿Estas bien de salud? Te mirabas muy pálida cuando saliste de la casa-. Era una cabrona mínimo le tuve que decir que no era nada grave o al menos que mi vida no peligraba.
-No es nada que ponga en riesgo mi vida, digamos que solo me hiciste encabronar-. Le dije la verdad, dudaba que si no hubiera estado tan enojada con él me hubiera desmayado.
-¿Puedo ir a verte?-. Podía oír que seguía preocupado.
-Todavía no dame hasta mañana para pensar-. Mañana vería a Edward y tenía que preguntarle qué haríamos, no sabía si quería esperar para que los demás se enteraran.
-Prométeme que estás bien, si no te juro que le partiré la cara a Cullen por lo que sea que te haya hecho-. Me pidió.
-Te prometo que estoy bien-. Le dije.
-Bien, aunque no quieras hablar te volveré a llamar. Contéstame-. Me amenazo.
-Estaré al pendiente, dale un beso de mi parte a Caroline-.
-Lo haré-. Me prometió.
Colgué y rápidamente le mande un mensaje a Melanie.
Intenta convencerlo de que estaré bien, sé que está preocupado pero solo necesito un poco de espacio, no tienen nada de que preocuparse, solo necesito pensar.
No tardo mucho antes de contestarme.
Con esto que sucedió ya aprendió que no debe meterse en tus decisiones pero está preocupado por su hermanita, él está aprendiendo a que están grandes y pueden tomar sus propias decisiones pero todavía necesita asegurarse de que están bien, las ama mucho y él necesita cuidar de su familia.
Sabía que Alec necesitaba estar comprobando que estuviéramos bien, él podía llamar preguntar cómo estás, en dónde y si tenía la respuesta que quería colgaba sin necesidad de meterse, solo necesitaba escuchar nuestra voz, si escucha que algo estaba mal y tenía un don especial para eso acudía inmediatamente, aunque hasta cierto punto gracias a Benjamín había aceptado lo que le paso a Jane, no se podía quitar la necesidad de asegurarse que no estábamos sufriendo mientras él hacía su vida.
Tienes razón siento ser tan inconsciente, prometo no volver a hacerles pasar otro mal momento y contestaré cuando vuelva a llamar.
Solo eso necesita espero que estés bien, puedes contar con nosotros para lo que sea sabes que te amamos y esteremos siempre que nos necesites
No podía estar más orgullosa de la mujer que se había encontrado Alec.
Yo también los amo. Gracias.
Le conteste antes de levantarme, necesitaba desayunar algo.
No alcance a llegar a la cocina cuando alguien empezó a tocar la puerta y me quede solamente parada en media sala, se suponía que tenía que abrir, qué tal si era alguien que Edward no quería que supiera que estaba aquí, qué tal si era Rebeca, diablos. Con paso vacilante me acerque a la puerta quien sea que estuviera tocando parecía empeñado en que le abriera.
-Bella, pensé que no nos abrirías-. Me dijo sonriente Bree, no parecía sorprendida de verme lo que me decía que ya sabía.
-Bree que sorpresa-. Le dije mientras la abrazaba.
-Ni tanta, no podrías pensar que el sobreprotector de mi hermano te iba a dejar sola-. Me dijo con una sonrisa burlona y una ceja alzada, la verdad es que ahora que lo pensaba si parecía poco probable que me dejara aquí sola.
-Supongo que no lo había meditado-. Le dije con una sonrisa y por fin dándome cuenta del muchacho atrás de ella, su tez era blanca contrastado con un cabello negro que resaltaba unos ojos azules muy bonitos, era muy alto y parecía en forma, no tenía tanto de haber pasado por esa edad para darme cuenta que era el típico chico que se le consideraba muy guapo y sexy, eso me preocupo esperaba que no estuviera enamorada del típico chico guapo, imbécil y perdedor.
-Bella te presento a Diego mi novio-. Me dijo Bree con una enorme sonrisa, en su tono era obvio que estaba orgullosa de llamarlo así y para darme cuenta que lo amaba, esperaba que no fuera el típico patán que le fuera a romper el corazón.
-Amm… mucho gusto… Bree me ha hablado mucho de usted-. Me dijo el muchacho tendiéndome la mano bastante nervioso eso sumo puntos ya que me agrado, los chicos nerviosos eran mi tipo.
-Mucho gusto Diego y no me hables de usted me haces sentir vieja-. Le dije con una sonrisa intentando calmarlo.
-Está nervioso porque papá y Edward no se la ponen fácil-. Dijo Bree con fastidió.
-Nunca pensé que lo hicieran-. Le dije con una sonrisa a Diego que me regreso de forma tímida.
-Debiste de ver cuando lo presente, no me extraña que odie las presentaciones-. Dijo Bree con cara de no poder creerlo.
-Pero todo vale la pena-. Le dijo él tomándola de la mano y viéndola con amor con eso tuvo para ganarse mi aprobación, conocía suficiente de chicos rebeldes y este gritaba que era uno pero aún así también era consciente que cuando amaban eran ideales. Para el disgusto de los Cullen estos dos iban a tener historia.
-Muy buena respuesta solo dale tiempo a Edward, Bree son sus ojos cuando vean que la quieres al menos te tolerara-. No podía decir que lo iba a querer pero al menos no lo iba a odiar. –¿Desayunaron? muero de hambre-. Les dije mientras los invitaba a entrar.
-No de hecho el considerado de mi hermano nos levantó temprano el segundo día de vacaciones-. Dijo Bree mientras se sentaba en la isla. Sabía que la muy pilla se zafanaría de la cocina siempre era muy buena en ello desde que estaba chica.
Pero para mi sorpresa abrí el refrigerador y no encontraba nada, absolutamente nada solido solo había líquidos, abrí la alacena y corrí con la misma suerte solo encontré un frasco de café, una caja de cereal y una caja de barritas.
-Tenía la ilusión de que hubiera surtido la despensa, al parecer el tonto no lo recordó-. Me dijo Bree con los hombros caídos.
-Las invito a desayunar-. Nos dijo Diego con una gran sonrisa, pero sin aceptar replicas al parecer no le gustaba que su novia tuviera hambre, otro hombre sobreprotector en la familia Cullen.
…
Sonó nuevamente mi teléfono de algún número desconocido, pero conteste podía ser algo importante del centro.
-Buenos días-. Pregunte con vacilación.
-Bella-. Escuche la voz de Edward que me saco una sonrisa.
-Edward-. Le dije con una tonta sonrisa sin saber qué hacer para quitarla.
-Perdón lo olvide por completo, ahorita tuve una oportunidad de ir a comer algo y cuando entre a la cafería por fin recordé que no había nada para que comieras, por favor dime que ya comieron-. Me dijo con preocupación.
-Sip de hecho ya desayunamos, Diego nos invitó a comer fuera y ahora estoy en el centro comercial comprando cosas para la comida-. Le dije emocionada.
-Muy bien compra lo que necesites, le hablare a Bree para decirle que le transferiré dinero a su cuenta deja que pague ella-. Me dijo haciéndome rodar los ojos.
-Edward tengo mi propio dinero puedo pagar por comida-. De hecho tenía un montón de dinero que manejaba Alec, por eso le gustaba bromear diciendo que su jefa era amargada dictadora, idiota.
-No yo te dije que te quedaras en mi casa, por lo que yo te alimentare-. Me dijo terco.
-No…-. Iba a replicar.
-Por favor hazme sentir mejor, ya me siento suficientemente culpable por ser tan despistado para no dejarte que comer, sobre todo ahora que tienes que tomarte todas esas vitaminas y comer sano, no me hagas sentir peor al saber que pagaste por esa comida-. Podía verlo poner esos ojitos dolidos y eso me hizo ceder.
-Está bien-. Le dije resignada.
-Gracias hermosa-. Sabía que tenía una enorme sonrisa que ponía cada que se salía con la suya.
-¿Cómo ha estado tu día?-. Le pregunte mientras recorría los pasillos, Diego y Bree estaban en el área de dulces lo que era mejor para hablar, creo que nunca habíamos tenido este tipo de relación.
-Muy movido por las vacaciones, no había tenido tiempo ni siquiera de pasar por un café ahorita estoy sentado por fin con un horrible sándwich del hospital, ya que solo tengo media hora para comer, las emergencias se multiplican en estas fechas, está es la mejor parte de mi día porque estoy extrañándote como loco y hablar contigo me relaja-. Dios era tan romántico. -¿Y tú día?-. Me pregunto.
-Al contrario de ti he tenido un día muy relajado con Bree y Diego, fuimos a desayunar y ahora vinimos a comprar la comida ya que no sé cómo has estado viviendo-. Nunca había sido tan buena como él en esto pero lo quería decir. -También te he extrañado mucho, me hizo muy feliz que me hayas llamado no sabes cuánto, es… -. Me corte sin saber si parecía una chica tonta, nunca he tenido una relación seria aparte de con él.
-Entonces me asegurare de hablarte cada que se me presente un tiempo libre-. Sabía que estaba feliz por mi respuesta pero al igual que yo se encontraba inseguro.
-Eso me haría muy feliz-. Le dije como tonta.
-¿Qué piensas hacer el resto de la tarde?-. Me preguntó.
-Bree hablo de rentar una película y están escogiendo todo tipo de golosinas ya sabes que esa idea me agrada, así que solo me quedare en tu departamento echando panza esperando que sea mañana para…-. Me quede callada analizando mis palabras, era un dicho muy común que había escuchado para cuando estabas de floja, pero no pude notar la ironía de la vida, creo que dentro de poco se me iba a cumplir. –¿Te das cuenta de lo literal que es eso?-. Le pregunte asombrada, creo que todavía me costaba hacerme a la idea.
-Sé que sonara egoísta y a lo mejor te lo tomes la mal pero amo eso, estoy impaciente por ver a nuestros hijos crecer dentro de ti, sentirlos moverse y como cada vez se van haciendo más presentes en nuestra vida-. Lo ama tanto, en definitiva este hombre me había arruinado para todos los demás, las veces que lo había intentado olvidar me preguntaba porque no lo podía superar y ahora recordaba el motivo.
-Edward, no quiero que vuelvas a decir eso ya que no suena egoísta yo también quiero lo mismo, no se trata de elegir entre ellos o yo, al igual que tú los amo, por lo que jamás resultara egoísta para mí que los ames y esperar que ellos se hagan presentes, al contrario es egoísta el no poder sentirnos completamente felices de que estén en nuestra vida, por eso quiero dejar atrás arrepentimientos y solo disfrutarlos, ya estoy impaciente por verlos crecer, bueno tal vez no estoy tan impaciente por eso de subir de peso-. Había visto unas cuantas embarazadas en sus últimos meses, había estado con Leah en su embarazo y yo sería lo doble que ellas. –Diablos ¿Sabes lo enorme que me voy a poner?-. Le dije con terror ella no se podía abrochar los zapatos en las últimas semanas, lo tenía que hacer yo en el futuro próximo no podría ni vislumbrar mis pies, escuche una risa en el teléfono.
-Estoy seguro que serás hermosa así que no te preocupes por eso, será hermoso ver como tu vientre va creciendo-. Me dijo divertido.
-Tendrás que abrochar mis agujetas-. Le dije seria.
-Muy bien lo haré-. Dijo en forma de promesa y sabía que lo haría.
…
Toda la tarde se me había ido volando, estos dos chico eran muy buenos haciéndome perder el tiempo, incluso me había ayudado a no pensar, ahora podía decir que aprobaba a Diego era un buen chico y quería mucho a Bree la miraba como si fuera lo más importante en su mundo y era lo menos que quería para mi pequeña.
-¿Entonces tú y mi hermano están saliendo?-. Me preguntó suspicaz, estaba lavando los vasos de la nieve que nos habíamos estado comiendo, Diego se encontraba en la sala viendo la televisión parecía entender cuando Bree quería tener una plática de chicas, para ser un chico rebelde Bree lo tenía muy bien controlado.
-¿Qué te dijo tu hermano cuando hablaron?-. Le pregunte mientras seguía lavando.
-Nada, que después sabría-. Me dijo con los hombros caídos.
-Entonces después sabrás-. Le dije con una sonrisa.
-Son tal para cual unos acaparadores de información-. Me dijo con un puchero y opte por quedarme callada. –¿Puedo pedirte algo?-. Escuche la seriedad en su voz por lo que deje de lavar y me centré en ella. -¿Puede Diego quedarse a dormir?-. Iba a empezar a negar, no, no había forma su hermano me despellejaría viva y me mandaría muy lejos. –Antes de que digas que no déjame decirte el por qué-. Me pidió pero no había forma que se quedara, yo también había tenido su edad y no creo que le gustaran todas las cosas que su hermano y yo hicimos mientras ella dormía, pero odiaba que la gente no tuviera tiempo de explicarse.
-Dilo pero quiero que sepas que no es muy probable que cambies mi decisión-. Le dije escuchándola.
-No lo debería decir pero según recuerdo tú lo podrías ayudar más que yo, a veces me siento mal de no saber que decir-. Me dijo jugando con sus manos y espere con algo de temor. -Diego no quiere ir a su casa-. Bajo la voz, creía que era para que Diego no escuchara. –Sus papás se la pasan discutiendo él siempre está escuchando los gritos y maldiciones no la pasa bien, normalmente se va a dormir con un primo, ellos jamás lo notan pero su primo está de vacaciones y ayer al parecer fue todo muy fuerte y lo dejo muy alterado-. Podía ver la preocupación en su rostro.
-¡Maldición!-. Dije frustrada porque yo sabía lo que era no querer llegar a dormir a tu casa y saber la tranquilidad que te daba que no tenías la necesidad. –Está bien se puede quedar en el sillón, pero tu dormirás en la habitación conmigo y si me doy cuenta en la noche que no estas lo mando a su casa sin importarme la hora, ya me estoy jugando suficiente el cuello-. Le dije de forma amenazante pero ella parecía feliz.
-Te prometo que no me moveré de tu lado-. Me dijo mientras me abrazaba. –Ahora solo me falta como decirle-.
-Yo me encargo-. Le dije con una sonrisa, era buena en eso de la mentiras claro menos con Edward.
-Diego-. Le dije entrando a la sala logrando que me viera. –¿No te parece que ya es muy tarde?-. Le pregunte y me miro con desilusión, si yo sabía que era el peor momento del día el tener que regresar. –Creo que lo más prudente es que le hables a tu papá y le digas que te quedarás con nosotras, no se me hace sensato que andes manejando tan noche en vacaciones hay mucho tipo borracho, además tu licencia se vence a las 10 y ya pasan-. Le dije en forma de regaño.
-¿Segura?-. Me pregunto confundido pero podía ver la ilusión.
-Claro no me quiero ver en la necesidad de manejar a estas horas, pero si llamas y no te dejan te llevare-. Le dije haciéndome la tonta. –Pero si te dejan te quedaras en el sillón solo tenemos una recamara y ahí dormiremos Bree y yo-. No quería que se hiciera tantas ilusiones.
-Muy bien Bella le preguntare a mi papá-. Me dijo mientras salía y sabía que no iba a hablar con nadie.
-Gracias Bella-. Me dijo Bree agradecida y asentí.
-Dijo que no había problema-. A los cinco minutos entro con esa respuesta.
-Muy bien te traeré unas cobijas-. Me pare y me di cuenta que aunque me sentía muy a gusto no tenía ni la menor idea de donde estaban. –Muy bien Bree te traerá unas cobijas, porque no tengo la menor idea de donde están-. Le dije volviéndome a sentar logrando que los dos rieran.
….
Abrí los ojos confundida de qué era lo que me había levantado, voltee a un lado y Bree se encontraba profundamente dormida, en eso sentí lo que me levanto era ese tipo de ácido en mi boca que se generaba antes… Me levante corriendo para llegar al baño y justo cuando lo alcance vomite todo lo comido el día de ayer. Maldición esto era tan asqueroso lo odiaba, lo odiaba tanto, no podía retener las lágrimas al igual que la necesidad de vomitar todo lo que había ingerido en los últimos días. Quería llorar porque quería que Edward estuviera aquí, el me hacía sentir mejor, pero en cambio soporte el momento y una vez que supe que ya no iba a vomitar me lave la boca y me di una ducha, cuando por fin termine salí del baño y Bree seguía profundamente dormida, ahora entendía que esa chica simplemente tenía el sueño pesado antes pensaba que era debido a la edad pero ahora me daba cuenta que era ella.
-¿Te encuentras bien?-. Me preguntó preocupado Diego cuando salí de la recamara, al parecer había escuchado todo mi episodio en el baño.
-Si ya estoy mejor-. Le dije mientras me sentaba en la isla.
-Te prepare esto-. Me entrego un vaso. -Es una alka-seltzer pensé que te caería bien-. A lo mejor eso podía quitar las nauseas, pero no estaba segura de poder tomarlo.
-Muchas gracias, pero necesito hacer una llama-. Le dije y asistió con un entendimiento que no comprendí pero necesitaba llamarlo quería tomar esa cosa si es que funcionaba.
-Bella-. Me contesto al primer timbrazo.
-Siento molestarte pero…-. Empecé pero no sabía que decirle para que no se preocupara. -¿Puedo tomar alka-seltzer?-. Le pregunte sin darle información.
-Regresaron las náuseas-. Adivino sin que le dijera y pude escuchar la preocupación en su voz. –Desearía poder estar contigo-. Agrego con pesar.
-Soy una chica fuerte no soy la primera que pasa por esto-. Le dije encogiéndome de hombros aunque no me pudiera ver.
-Eso no quita que quisiera estar contigo-. Me aclaro y lo sabía.
-Lo sé-. Le dije dejándole ver que también quería lo mismo.
-No puedes tomar alka-seltzer-. Maldición pensé que eso ayudaría. –Pero puedes comer galletas saladas, intenta tener un poco a lado de tu cama para cuando te levantes puedas comerlas ayudara a calmar las náuseas-. Me explicó.
-Ahorita comeré un poco-. No dije que tendría que ir a comprar, pero al menos ya tenía una idea de cómo combatir este maldito martirio.
-Lo odio pero tengo que irme-. Me dijo y lo imagine lo estaba interrumpiendo.
-Lo sé-. Le conteste, sabía que cuando tuviera oportunidad me hablaría.
-En un rato más te mirare y mimare mucho-. Sabía que no le gustaba para nada saber que estaba enferma y no poder estar conmigo, pero teníamos que aprender que no siempre podíamos estar juntos como antes. -Te amo-. Agrego en forma de despedida.
-Yo también-. Le dije con una sonrisa antes de colgar.
Fui a buscar a Diego para decirle que no podía tomar el alka-seltzer, le agradecía mucho que se hubiera preocupado era una excelente persona, pero no me podía ponerme en riesgo. Lo busque en la cocina y espere un momento por si había ido al baño pero nada, fui a revisar y la puerta estaba abierta, camine al cuarto esperarlo encontrarlo con Bree y regañarlos pero no había señales de él. Confundida camine nuevamente a la sala y él iba entrando, para mi sorpresa traía una caja de galletas saladas.
-¿Escuchaste?-. Le pregunte reprobatoriamente por haber escuchado, eso significaba que Bree tampoco tardaría en saber y no sabía la opinión de Edward al respeto.
-No, lo adivine-. Me dijo mientras me entregaba un paquete que empecé a abrir mientras lo miraba para estudiar su respuesta. –Llegue a la conclusión cuando dijiste que tenías que preguntar, cualquier persona no hubiera dudado en tomárselo con tal de sentirse mejor, fue fácil llegar a esa conclusión cuáles son las personas que normalmente no pueden tomar algo tan simple como un medicamento sin receta, si agregas eso al hecho de que vomitaste en la mañana, era muy fácil de descifrar, por lo que solo salí a comprar galletas sabía que eso ayudaría-. Me dijo encogiéndose de hombros al parecer era muy bueno para descifrar.
-¿Cómo sabías de que las galletas ayudarían?-. Vamos ni yo sabía eso esperaba que este chico no tuviera un bebe escondido en el closet.
-La esposa de mi primo está embarazada, ella es fanática a eso-. Me dijo mientras empezaba a buscar en la alacena.
-¿Se lo dirás a Bree?-. Le pregunte con temor.
-Supongo que si no lo sabe es por algo, entonces no se lo diré, no es mi secreto-. Me dijo serio.
-Este embarazo no será fácil, así que no estoy segura de cómo decirles. Muchas gracias en verdad por no decirle-. Le explique tranquila.
-Yo soy el que no ha tenido la oportunidad de darte las gracias por dejar que me quedara, no me creí eso de no manejar tan tarde-. Me dijo viéndome.
-Supongo que ya no soy tan buena con eso de las mentiras-. Dije medio disculpándome.
-Yo no diría eso a ti te creí, pero la que te delato fue Bree la conozco muy bien para saber cuándo me miente-. Me dijo serio parecía mayor de su edad.
-No te enojes con ella solo intentaba ayudar-. La defendí inmediatamente.
-No estoy enojado, sé que se preocupa demasiado por mí, eso lo valoro ya que no mucha gente lo hace y ella está constantemente preocupada por mi situación-. Me dijo encogiéndose de hombros. –Te vuelvo a decir muchas gracias por dejarme quedarme, no sabía si soportaría otra noche-.
-No tienes nada que agradecer, sé lo que se siente…-. Con esa última frase logre llamar por completo su atención. –Sé que debes de odiar que la gente te diga que sabe lo que sientes cuando tú estás seguro que nadie lo puede comprender, al menos yo lo odiaba porque sentía que no era verdad solo palabras banales dichas en un intento de cordialidad que no resuelve nada-. Me miraba como si estuviera describiendo lo que estaba viviendo. -Soy hija de una aventura que tuvo mi padre a pesar de lo anterior él amaba a mi madre pero falleció cuando nací, una cruz que tuve que cargar la mayor parte de mi vida, la que fue mi madrastra estaba tan preocupada por el qué dirán que me hicieron pasar como hija del matrimonio sin jamás contarme nada, pase toda mi vida odiada por los dos y por mis medios hermanos, nunca pude comprender el por qué-. Le conté esperando poder ayudarlo. -Llegar a casa era un martirio vivía encerrada en mi habitación entre menos saliera era mejor todo eso fue creando a una chica autodestructiva, tuve muchos problemas demasiado serios en mi vida por permitir que sus problemas me afectara, por creer lo que sea que ellos dijeron, caí demasiado profundo y perdí todo lo que amaba -.
-¿Qué hiciste?-. Me pregunto muy interesado.
-Pedí ayuda, en aquellas fechas conocí a Bree y Edward una excelente familia que me ayudo en todo pero aunque los amaba y valorarla no podía encontrar mi lugar debido a mi situación, los amaba a ellos pero no me amaba yo, tuve que terminar de caer para tomar impulso e intentar salir nuevamente, pero lastimosamente esa era una guerra que tenía que luchar sola lastimándonos a todos en el proceso, hasta que la vida se volvió a encargar de juntarnos-. Le dije colocando mi mano en mi vientre. –Tuve mucha gente que me ayudo incluso antes de aceptar que yo era algo que se podía arreglar-. Hice una pausa esperando que me pusiera atención. –Quiero que siempre tengas presente lo siguiente, no porque son tus padres tienen la razón, eso no significa que lo que sean que estén diciendo sea verdad, ellos también se equivocan, ellos también se ciegan por el dolor, no permitas que sus criticas te lleguen, cuando permitas eso habrán ganado, yo lo permití y perdí todo cuanto amaba, resultaba que al final del túnel estaba mi felicidad y todas las personas que me amaban esperándome, pero permití que ellos me rompieran y eso no me permitió salir pronto del túnel, tuve que quedarme más tiempo para sanar y tomar fuerzas para salir, alargando más mi agonía-. Tome una respiración porque hablar de esto todavía me causaba dolor, más al recordar que para mí la única solución para salir del túnel era morir. -Si un día no puedes llegar a tu casa llámame-. Le dije apuntando mi número en un papel. -Yo tengo un departamento en el cual te podrías quedar, no tendrás que darme explicaciones si no quieres, solo te abriré y podrás entrar o si te sientes incómodo te podría presentar con Benjamín-. Sabía que él estaría encantado de poder ayudar.
-¿Quién es?-. Me pregunto con curiosidad.
-Benjamín es un buen amigo y psicólogo, él fue una de las personas que más me ayudo, tiene un centro para jóvenes con problemas, estaría encantados darte un cuarto aunque fuera solo por una noche o el tiempo que gustes-. Le dije esperando que aceptara, ahí encontraría todo lo que necesitara.
-Muchas gracias Bella-. Me dijo viéndome a los ojos y guardándose el número. Podía ver en su mirada lo agradecido que estaba por experiencia sabía que era así, con lo injusta que era la vida con nosotros aprendíamos a valorar la ayuda y compresión ya que carecíamos de ella. No pude evitar notar que los Cullen parecían tener un patrón para los noviazgos los dos hermanos estaban con personas con problemas, al menos y estaba segura que no me equivocaba con Diego, estas dos personas los amábamos. -¿Ya te sientes mejor?-. Me pregunto con una sonrisa, el momento tenso había pasado.
-Mucho mejor-. Le dije con una sonrisa, mi estómago parecía que ya se había asentado.
-Entonces les haré un rico desayuno-. Me dijo con una sonrisa empezándose a mover fácilmente en la cocina. Rápidamente tuvo frente a mí una tortilla de huevo con queso y jamón, por si fuera poco había dorado un poco de chorizo a un lado, era demasiado pero por la forma en que lo preparo sabía que estaba riquísimo por lo que haría un sacrificio.
-Espero que te guste-. Me dijo con una sonrisa.
-Estoy segura de que será genial-. Le dije hambrienta.
-Sé que si alguien no va y levanta a Bree ella simplemente no lo hará ¿habría alguna oportunidad de que fuera a levantarla? No quiero que se enfríe su comida-. Me dijo con ilusión y sabía que quería un momento a solas por lo menos para besarla.
-Puedes ir a levantarla pero en máximo 15 minutos quiero frente a mí mínimo a uno de ustedes dos-. Le dije de forma amenazante, recibiendo una amplia sonrisa antes de salir corriendo.
…
Edward Pov.
Estaba tan cansado el doctor encargado se había vengado de mi falta y me había hecho estar corriendo las 36 horas, incluso para emergencias que no eran de mi área pero nada había podido quitar la enorme sonrisa que adornaba mi cara, incluso me gane algunas sonrisas en respuesta algo no muy común ya que nadie estaba contento de visitar un hospital. A pesar de no tener tiempo ni para sentarme 5 minutos, se me había hecho eterno el tiempo algo que jamás me había pasado desde que empecé a trabajar en el hospital ya que lo disfrutaba, pero nada se podía comparar con la mujer que me estaba esperando en casa, ese sentimiento me hacía sentir tan bien que aún con todo y cansancio estaba lleno de emoción por solo saber que la podría abrazar. Habíamos estado hablando por teléfono y por mucho era el mejor momento, más al saber que no había cambiado de opinión y que aceptaba que me amaba tanto como yo a ella.
-¡Llegaste!-. Grito Bree abrazándome en cuanto entre por la puerta. -¿Cómo te fue?-. Me pregunto interesada.
-Bien gracias. ¿Y a ustedes?-. Le conteste y aunque amaba a mi hermana la pregunta real era y a Bella, dónde estaba.
–Muy bien, pero para tu suerte y la de Bella nos tenemos que ir-. Dijo apuntando a Diego que me dio una sonrisa incómoda y movió su mano en forma de saludo.
-Diego. ¿Cómo estás?-. Lo salude le había prometido a Bree que lo intentaría por lo que me acerque y estire mi mano en forma de saludo, él parecía desconcertado pero me saludo.
-Muy bien… Edward ¿Y tú?-. Me pregunto nervioso.
-Bien gracias, ¿Y a dónde van?-. Le pregunte a Bree interesado, una cosa era que lo fuera a intentar y otra que simplemente los dejara irse.
-Vamos al cine antes de que preguntes ya le informe a papá-. Me dijo rodando los ojos pero sabía que estaba feliz por mi intento. –También te diré que Bella está en el cuarto nos despides de ella-. Me dijo tomando la mano de Diego con una amplia sonrisa, no conteste nada porque solo empecé a caminar al cuarto encontrándomela a la mitad del camino.
-¡Edward!-. Me saludo con un grito mientras saltaba a mis brazos. Todo lo que la caracterizaba estaba ahí demostrándome que no había sido un hermoso sueño. -¿A qué ho…?-. No la deje terminar necesitaba probar sus labios.
-Hace menos de 5 minutos, te extrañe demasiado-. Le conteste una vez que el aire nos faltó, quería regresarla al cuarto pero antes necesitaba una ducha había sido demasiado. –Necesito darme un baño-. Le dije separándome un poco con pesar.
-Muy bien entra y relájate un momento-. Me dijo con un último piquito. Si no era porque en verdad lo necesitaba me hubiera quedado con ella en mis brazos.
….
El baño no había sido del todo productivo, después de uno el cansancio se me sumaba dejándome en estado zombi a penas me podía sostener, en cualquier otro momento me hubiera solo aventado a la cama a dormir hasta mañana, pero ahora estaba buscando a Bella. En cuanto salí de la recamara un rico aroma me envolvió que a pesar del cansancio hizo que mi estómago protestara por comida.
-Ven siéntate ya está la comida-. Me dijo Bella desde la cocina, esto era lo que todos los hombres afortunados vivían y no era solo porque preparara mi comida, si no porque sabía que se preocupaba por mí y amaba verla tan cómoda en mi casa. –¿En qué piensas?-. Me pregunto cuando me senté.
-Pienso en cómo fui tan tonto para intentar conformarme con menos que esto-. Una sonrisa se instaló en su rostro, se acercó y dejó el plato frente a mí.
-Lo impórtate es que recapacitamos, siempre he creído que las cosas pasan por algo y en el momento adecuado-. Me dijo dándome un pequeño beso.
Hablamos de cómo nos había ido en estos dos días, de sus ascos matutinos, no fuimos más lejos al pasado ni tocamos el futuro, solo fue una conversación amena como cualquier pareja, algo que me ayudo demasiado ya que no podía pensar adecuadamente, a pesar de que se tratara de Bella mi cerebro se encontraba exigiendo un descanso.
-Ve a dormirte estás muy cansado-. Me ordeno Bella, levantando mi plato quería decirle que no pero no tenía fuerzas.
-¿Te acostarías conmigo? Sé que es temprano pero…-. Le pregunte como niño chiquito.
-¿Te importa si prendo la televisión?-. Me pregunto sin negar.
-Puedes pasar una motocicleta a mi lado y no la sentiré-. Le dije con honestidad.
-Entonces muy bien vamos a acostarnos-. Me dijo tomando mi mano y estuve tan agradecido, ya que con ella a mi lado descansaba demasiado bien. –Deja me cambio-. Me dijo y asentí de acuerdo.
Me mantuve de pie el mayor tiempo posible, poniendo la alarma y arreglando la cama, sabía que si me acostaba no tardaría ni 30 segundos en quedarme dormido, al final me vi tentando y me acosté pero Bella salió rápidamente con mi playera llamando mi atención, me gustaba como se le miraba le quedaba floja pero le llegaba más corta que cuando éramos novios, mostrándome sus hermosas piernas.
-Están más chicas-. Me dijo refiriéndose a la playera mientras la jalaba un poco.
-Me gusta-. Le dije con una sonrisa mientras estudiaba sus piernas.
-No me mires así-. Me dijo con una sonrisa que me decía que le había gustado mi mirada. –Tienes que dormite estas muy cansando-. Me dijo acomodándose a mi lado. –Buenas noches-. Me dio un beso que no dude en devolver.
-Buenas noches-. Le dije una vez que nos separamos, me regalo una sonrisa antes de darse la vuelta para quedar frente al televisor, la atraje de la cintura para tenerla más cerca pero no moví mi mano la deje en su vientre donde estaban nuestros hijos. -Te amo-. Le dije cuando me estaba quedando dormido.
-Yo también te amo-. Me dijo mientras entrelazaba nuestras manos que estaban en su vientre y fue de lo último que me di cuenta porque el sueño me venció.
….
-Levántate-. Escuche la voz de Bella pero me sentía muy cómodo así, más con ella repartiendo besos en mi mejilla y cuello. –Se te hará tarde-. Me dijo antes de darme un beso que respondí gustoso sin abrir los ojos, pero ella se quitó repentinamente asustándome por lo que abrí los ojos intentando comprender lo que había pasado. –Parece que logre levantarte-. Me dijo con una amplia sonrisa.
-Estaba muy cómodo así-. Me queje. –Pero supongo que no es tan malo ya que pude ver tus ojos-. Le dije acariciando su mejilla logrando que me diera una amplia sonrisa antes de volver a besarme, no supe si fue ella la que se acomodó arriba de mí o si fui yo el que la atrajo hacía mí, pero nos encontraba a horcadas mientras mis manos viajaban por sus piernas hasta instalarse en sus nalgas que acaricie y atraje hacía mi erección que había despertado incluso antes que mi mente, logrando que los dos gimiéramos de satisfacción.
-Hace 10 minutos que sonó tu alarma se te hará tarde-. Me dijo Bella con la voz ronca y sin dejar de besarme.
-La puse una hora antes de lo normal-. Le explique aunque si no fuera el caso no pensaba dejar de besarla por nada, era preferible llegar tarde.
-Gracias a dios-. Me dijo volviéndome a besar con más intensidad si eso era posible mientras acariciaba mi pecho.
No sería lento esta vez, saque mi playera dejando a la vista sus hermosos pechos por lo que rápidamente me senté para poder besarlos y jugar con ellos eran tan adictivos, al sentir mis labios Bella gimió y echo su cabeza hacia atrás, verla así era tan provocador que hizo que una fuerte sacudida fuera a mi erección no soportaría mucho. Como pude retire sus pantaletas y ella hizo lo mismo con mis bóxer, cuando nos rosamos otro gemido salió de nosotros todo se sentía tan bien.
-Te necesito-. Me dijo con voz ronca y sus ojos llenos de deseo.
Podía sentir su humedad lo que me decía que se encontraba tan al borde como yo, por lo que no me resistí más y entre en ella provocándonos un fuerte gemido de placer a ambos, estar en ella era tan placentero encajábamos de una manera que no podía quedar dudas de que fue hecha para mí, ella se sentía tan estrecha, tan perfecta. Ella se empezó a mover y la ayude sosteniendo sus caderas sosteniendo un ritmo lento pero profundo.
-Edward-. Lloró enterrando su cara en mi cuello sabía que se estaba conteniendo, intentando retrasarlo.
-Déjate ir hermosa-. Le pedí mientras acariciaba su clítoris, logrando que lanzara un fuerte gemido antes de dejarse ir, su orgasmo ocasiono el mío logrando que perdiera la consciencia por un momento.
-Se te hará tarde-. Me dijo Bella no podía ver su rostro pero podía detectar una sonrisa en el, los dos estábamos acostados ella seguía encima de mí, no nos habíamos querido mover, no sabía cuánto tiempo había pasado pero nuestras respiraciones ya se habían normalizado.
-Estoy muy cómodo así-. Me queje.
-¿Más que hace rato?-. Me pregunto mientras hacia formas en mis brazos.
-Puede que sí no estoy muy seguro-. Le dije con una sonrisa y ella se recargo en pecho para verme a los ojos.
-Deberíamos repetir mañana para que lo analices mejor-. Me dijo divertida, me encantaba como sus ojos adquirían ese brillo travieso.
-Me parece una brillante idea-. Le conteste.
-Debes levantarte o llegaras tarde-. Me dijo decidida mientras se movía para que saliera de ella, provocándonos un gemido de protesta a los dos se sentía tan bien estar en ella. –Solo tienes que pensar que hoy tendremos toda la noche-. Me dijo con una gran sonrisa.
Verla así sonriéndome con el cabello revuelto por las almohadas y mis manos, sus mejillas todavía sonrojadas, sus ojos a un empañados por las promesas de hace un momento, su hombros desnudos y su cuerpo tapado solamente con una sábana, Dios había tenido tanta suerte de que esta hermosa mujer se cruzara en mi camino, que esperaba a los únicos hijos que había deseado en la vida y sobre todo que decía amarme igual que yo lo hacía.
-¿Qué?-. Me pregunto curiosa por mi mirada.
-Te amo-. Le dije solamente.
-Como yo a ti-. Me dijo acercándome para besarme. –Pero se te hará tarde-. Me apremió empujándome para que me parara.
-No tanto-. Le dije robándole un último beso antes de correr a la ducha, antes que en verdad se me hiciera tarde algo que dudaba apenas eran las 6, de ahora en adelante la alarma se quedaría a las 5.
Cuando salí de bañarme no la mire en el cuarto pero la podía escuchar ruidos en la sala, por lo que no me preocupe y me seguí arreglando, en realidad no tardaba mucho en eso era la clase de hombre que estaba listo muy rápido. Sentí los brazos de Bella rodearme cuando me estaba abrochando los zapatos.
-¿Ya estás listo?-. Me pregunto con un beso en mi cuello.
-Ya estoy listo-. Le dije volteando para besar sus adictivos labios. –Para la próxima sabemos que contamos con unos minutos extra-. Le dije besando sus labios lentamente.
-Nop, porque todavía tiene que desayunar señor Cullen-. Me dijo divertida mientras caminaba hacía la cocina y como su súbdito la seguí admirando lo bien que le quedaba mi playera.
-¿Preparaste el desayuno?-. Le pregunte entre incrédulo y feliz, esta era la clase de familia con la que había crecido y con la que soñaba, con Rebeca sabía que no hubiera tenido nada de esto, ni siquiera nos fuimos ni una vez al hospital en el mismo carro porque cada quien tenía su tiempo contado menos prepararnos el desayuno.
-Una vez por los tantos desayunos que me has preparado-. Me dijo con una sonrisa. –Aunque no tuve mucho tiempo-. Me dijo entregándome un plato con fruta, cereal y yogurt. –Para la otra preparare algo más elaborado-. Me prometió y no pude evitar sonreír, no porque me atrajera tanto la idea de un desayuno si no porque me gustaba imaginarme desayunando con ella muchas mañanas.
-¿No vas a desayunar?-. Le pregunte cuando la mire sentarse a mi lado sin un plato.
-Por el momento este será mi desayuno-. Me enseño un paquete de galletas saladas.
-¿Tienes ascos de nuevo?-. Le pregunte preocupado y un poco arrepentido prácticamente le había saltado encima en la mañana sin preguntarle cómo se sentía.
-No solo tengo el estómago un poco revuelto-. Me dijo con una sonrisa. –Y antes de que te reproches-. Agrego suavizando mi ceño con su dedo y una amplia sonrisa. –Acaban de iniciar cuando probé un pedazo de mango hace un momento estaba perfectamente-. Me dijo divertida, me conocía muy bien. –Más que bien diría yo-. Agrego dándome un beso en la comisura de mis labios y me voltee para que rozara mis labios. –Anda come-. Agrego divertida.
Tome una cucharada sin dejar de verla me estaba viendo de forma tan intensa como si estuviera recordando lo que paso hace un momento, todos mis instintos estaban despertando, siempre me había gustado esa parte de ella era una coqueta natural y sabía lo que me hacía por lo que le gustaba jugar, siempre había sido un chico muy serio en la vida debido a lo vivido con mis padres me había obligado a tomar todo con seriedad y ella era todo lo contrario, me sacaba de ese estado para divertirme con ella.
-Ya está bien tú ganas-. Me dijo tapándome los ojos y confundiéndome. –Tienen que ser las hormonas-. Murmuro levantándose por un vaso con agua y no pude evitar reírme porque no me di cuenta que según ella le estuviera haciendo lo mismo que ella me hacía. –Basta de distracción tienes que terminar de comer-. Me miro sería esperando que terminara mi tazón por lo que seguí comiendo.
-Hoy salgo temprano ¿Quieres hacer algo en la tarde?-. Le pregunte para distraernos.
-¿Has pensando si quieres que los demás se enteren de mi estado?-. Me pregunto nerviosa.
-Bella tu estado no es algo que quiera ocultar-. Le dije serio. –Por mí ya hubiera publicado un anuncio diciendo que tendré la dicha de ser padre de dos hermosos niños con la mujer más perfecta y hermosa que pueda existir-. Su amplia sonrisa de felicidad me hizo recriminarme el no haber hablado de eso antes.
-Tenía mis dudas por lo complicado de la situación, ya sabes que no quisieras dar la noticia hasta no saber qué va a pasar-. Agrego viendo sus manos y me gusto eso, que me contara sus miedos aún sin que yo se los hubiera preguntando, eso era lo que nos había separado antes y que estuviera dispuesta a mejorar ayudaba a asegurarnos que no pasara.
-Por complicada que este la situación no cambia lo que sentimos Bella-. Le dije sosteniendo sus manos. –Pasé lo que pasé no cambiara que amamos a estos pequeños y que nos amamos nosotros, eso no cambiara por nada, entonces porque ocultar nuestra felicidad por saber de ellos y por nosotros-. Le dije besando sus manos.
-Te amo-. Me dijo besando mis labios.
-Yo también te amo, más bien los amo-. Le dije.
-Entonces me gustaría hablar con Jane, sé que ella tiene un excelente obstetra tal vez pueda conseguir un cita o al menos que prefieras conseguirlo tú-. Me dijo nerviosa.
-Al que tú prefieras-. El punto es que ella se sintiera a gusto y le diera confianza.
-Además si estás de acuerdo me gustaría visitar a tus padres para contarles-. Me dijo con una sonrisa.
-Me encanta la idea, estoy seguro que papá debe estar que no soporta más ocultar la noticia-. Le dije con una sonrisa. Me moría de ganas de ver a mamá y Bree cuando les contáramos la noticia estarían tan emocionadas.
-Muy bien entonces iré a mi departamento a arreglarme, de ahí le hablaré a Alec para que pase por mí, Melanie me mandó un mensaje y me dijo que el pobre estaba muy preocupado, desayunare con él y le diré que me lleve al centro e invitaré a Jane a almorzar-. Me dijo planeando todo su día.
-¿No los puedes invitar aquí?-. Le dije renuente de que se fuera, me daba miedo que desapareciera nuevamente.
-Edward-. Me dijo acercándose y tomando mi rostro en sus manos. –Aunque me encanta estar aquí yo también tengo que ir a trabajar, ya me olvide de todo por mucho tiempo-. Me dijo dándome un beso. -¿Qué te parece si cuando salgas pasas por mí al centro? Según mis planes no tendré carro-. Me consoló con una amplia sonrisa.
-¿Qué es el centro?-. Por primera vez me di cuenta que no había preguntado.
-Me encantaría que lo conocieras cuando pases por mí, te mandare la dirección en un mensaje. Ahora tienes que apurarte o llegaras tarde-. Me dijo con una sonrisa. –Y que no se te olvide tu lonche-. Me dijo entregándome un termo y un plato mientras me ayudaba a tomar mis cosas, por lo que la mire preguntando. –Es café me di cuenta que si solo tenías café aquí es porque tienes adicción por el y un sándwich en lo que te das tiempo para ir a almorzar-. Me dijo mientras me acompañaba a la puerta. -Ahora señor Cullen váyase que llegará tarde-. Agrego parándose de puntitas para darme un beso de despedida. –Te amo-. Dios un hombre se podía acostumbrar a esto.
-Yo también te amo-. Le dije mientras salía, no sin antes grabarme su cuerpo recargado en la puerta vestida solo con mi playera.
-Hasta pronto chico guapo-. Me dijo despidiéndose con la mano y sacándome una sonrisa hacía tiempo que no utilizaba esa frase.
-Hasta pronto hermosa-. Le dije dándome la vuelta para irme.
Bella POV
-Buenos días señorita Swan-. Me saludo el portero al entrar al edificio, era uno de los mejores en Washington no era que me importara, pero al menos no me tenía que preocupar por la seguridad.
-Buenos días Harry. Me gustaría agregar a unas personas más a mi lista de invitados-. Le avise y asistió anotando rápidamente. –El señor Edward Cullen puede entrar en el momento que guste no necesito estar yo o avisarme solo déjalo entrar, si le pudiera conseguir un par de llaves extra estaría muy agradecida-. Me dio una sonrisa parecía que mi tono de complacencia al decir eso se notaba demasiado lo feliz que me hacía ese hecho. –Y si en algún momento viene el resto de la familia Cullen necesito que me avise aunque le dé órdenes de no molestarme y si no estoy intente localizarme por favor, lo mismo para el joven Diego-.
-Muy bien señorita Swan alguna indicación más-. Me pregunto tan eficiente como siempre.
-No es todo, gracias Harry-. Le dije antes de irme al ascensor. Ahora seguía llamar al paranoico de Alec.
-Isabella-. Me contesto al primer timbre.
-¿Quieres ir a desayunar?-. Le pregunte con inocencia esperando que no se enojara tanto.
-Donde te miro-. No era fácil de distraer.
-Pasa por mí al departamento, solo me daré un baño rápido-.
-Bien paso por ti en 30 minutos-. Desgraciado no me daría más tiempo.
…
-Piensas decirme ¿Qué demonios está mal?-. Me pregunto enojado. Estábamos en un restaurant con nuestra comida enfrente había soportado más de lo que creí antes de hacerme la pregunta temida, era bueno que estuviéramos lejos para que nadie escuchara la regañada que me iba a llevar.
-Nada está mal-. Le dije esperando que no tomara tan mal la noticia.
-Eso es lo que me tiene tan encabronado, tengo días pensando que todo estaba mal, cómo le iba a hacer para rescatarte esta vez, preguntándome si no había cometido una estupidez al no ir detrás de ti-. Sus palabras me causaron escalofríos. –Y te miro nerviosa pero resplandeciente, no podrías simplemente decirme todo desde un principio-. Me dijo enojado.
-Estoy embarazada-. Solté de golpe en un intento de no sonar tan alarmista. Pero no lo logre ya que soltó los cubiertos haciendo mucho ruido y viéndome fijamente.
-Tú no puedes tener hijos-. Me dijo algo ido.
-Técnicamente si puedo tener hijos no debo que es diferente, aunque como sabemos eso no significa que no pueda quedar embarazada o que…-. ¿Qué parte de mi cerebro era la encargada de no decir estupideces? Al parecer había dejado de funcionar.
-¡Sé lo que significa!-. Me regaño enojado logrando que me pusiera más nerviosa. -¿Lo sabe Edward?-. Me preguntó sin dejarme ver ningún sentimiento.
-Por supuesto que sí de hecho él lo descubrió antes que yo, recuerdas eso del desmayo los ascos y …-.
-No me refiero al embarazo, si no a lo otro-. Me dijo enojado.
-Si lo sabe-. Le dije nerviosa.
-Maldición Isabella-. Me dijo tapándose la cara con las manos de forma cansada eso me puso aún más nerviosa, decírselo a Alec era como decirle a tu hermano mayor o a tu padre que un chico te había dejado embarazada en la secundaria. –Pensé que dijiste que no querías hijos, que no pensabas tener, cuando te aventé a los brazos de Cullen pensé que podían vivir de forma feliz con ese amor que se tienen sin la necesidad de tener hijos-. Quería decirle que técnicamente yo me aventé solita a los brazos de Edward, mejor dicho a sus pantalones pero decidí que la parte de mi cerebro tenía que empezar a funcionar nuevamente.
-Sí pensaba eso, bueno lo de no tener hijos-. Lo de Edward jamás lo vi como una opción quería que él tuviera una familia, él siempre se mereció una familia. –Pero fue un accidente y una vez que estuve embarazada simplemente los quise, el pensar en no tenerlos o en deshacerme de ellos-. Con la última oración mi voz se quebró.
-Sé que jamás podrías hacer algo como eso-. Me dijo viéndome serio, habíamos pasado por lo mismo con Caroline él tampoco pudo pensar en la idea de que su hija no naciera. No quedamos callados un momento le estaba dando tiempo para que procesara la idea. -Espera ¿hablaste en plural?-. Me dijo nuevamente atónito.
-Son dos-. Le dije nerviosa.
-Demonios ¿Ustedes no pueden hacer nada a medias verdad?-. No sabía que decirle por lo que solo me reí tenía razón solo a nosotros nos podía pasar algo así, el me vio serio intentando reprimirme pero al final se terminó riendo conmigo si alguien nos miraría pensaría que estábamos locos y tal vez era así. –Quiero aclarar algo-. Me dijo ya más tranquilo. –Estoy feliz porque nunca te había visto tan resplandeciente, por eso siempre quise que buscaras a Cullen sé lo que la persona ideal puede acerté y no quería algo menos para ti, no quiero que mal interpretes mi reacción, estos nuevos bebes también serán amados por mí y estoy seguro que por todos, solo me encuentro un poco preocupado por las consecuencias que esto pueda tener en ti ¿crees que puedas con todo esto?-. Me dijo viéndome totalmente serio.
-Mire a Benjamín cuando me entere que estaba embarazada, él me dijo que tenía dos opciones frente a mí, pero yo le aclare que no era así, llevó casi 10 años creyendo que no podre tener hijos y más de 6 años preguntándome como serían los hijos de Edward-. Alec me vio con asombro. –Sé que éramos muy chicos pero él siempre se refirió a un futuro juntos y en el fondo yo siempre supe que eso no sería posible porque yo no le podría dar la familia que merecía, cada que lo miraba interactuando con Bree podía ver el excelente padre que sería, ella me hacía imaginarme como sería una hija de él, incluso a veces me llegue a imaginar a la afortunada mujer que estaría a su lado-. Le explique mientras limpiaba una lagrima que se había escapado, al recordar esos tormentoso momentos. –Estos últimos dos meses intente mantener mi distancia, estaba aterrada al darme cuenta que después de tanto tiempo lo seguía amando igual que antes incluso más, lo amaría el resto de mi vida pero no era justo para él que ya estaba próximo a formar esa familia que siempre imagine que tendría por eso no me acercaba, pero entonces el destino decidió que yo fuera esa mujer, que yo fuera la que llevara sus niños, esos que llevó años imaginando y viéndolos tan lejanos, entonces cuando me dicen que tengo opciones te puedo decir que no es verdad, no tengo ninguna opción frente a mí, solo estoy tomando la que me destrozaría menos, si decidiera no tener a estos bebes jamás me lo perdonaría viviría atormentada el resto de mi vida, entonces si voy a tener que vivir atormentada espero poder tener a estos hermosos angelitos a mi lado para ayudarme a sobreponerme, al final creo que así se sintió mi madre, sabía que le costaría su vida pero prefería eso a terminar con la mía, aunque seré honesta contigo tengo mucho miedo no sé si al final vaya a poder con todo esto…-. Le dije rompiéndome algo que me había negado a hacer delante de Edward.
-Tranquila-. Me dijo Alec abrazándome.
–Edward no ha querido ver la realidad y yo no he querido arruinarle el momento, está tan feliz por los niños y nuestra relación, me ama tanto como yo a él, pero piensa que todo saldrá bien que podré volver a caminar cuando yo sé que no es así y no es solo es ese problema que pasará con los cambios hemos visto a Jane las hormonas la tienen loca, entonces que será de mí que no puedo controlarme, que batallo para controlar mi adicción ¿cómo le haré?-. Le dije llorando.
-Claro que podrás y si no nos tendrás a todos nosotros que te amamos y te ayudaremos-. Me dijo acercándome para abrazarme, sus brazos siempre me daban el consuelo que necesitaba él y Jane eran la familia que nunca tuve. –Edward y yo no dejaremos que te pierdas, además estarás muy ocupada cambiando pañales para tener tiempo incluso de dormir-. Me dijo con una sonrisa.
…
Hola resulta que no estaba muerta y solo andaba de parranda, nuevamente perdón por la tardanza la verdad es que salí de vacaciones y mi loca mente pensó que tendría tiempo de publicar por eso no les avise, pero como se dieron cuenta no fue así resulto que me la pase de pata de perro (Expresión para decir que estuve en la calle de un lugar para otro) Pero no se preocupen regrese con las energías renovadas, lo que significa que tuve mucho tiempo para pensar en varias posibles escenas que ya están en marcha y que el próximo capítulo también ya está listo solo falta revisarlo.
Como disculpa a cada una les daré un adelanto de las escenas que ya están muy bien planeadas en mi mente (Eso pasa cuando no tienes mucho que hacer en el avión XD)
Claudiacarolinaz: Hola me alegro que regresaras a la historia y que esta te haya gustado, tus comentarios me hacen muy feliz, tengo que admitir que no se me había ocurrido un momento de Esme y Carlisle porque no estoy muy segura si pudiera meterme en la mente de padres de adolescentes (Es raro como funciona mi cerebro pero lo intentare si me queda lo subiré ;) ya que tienes razón merecemos conocerlos un poco más) Pero te puedo adelantar que muy pronto conoceremos la mente de un personaje que nos ha seguido toda la historia pero se ha visto digámosle un poco olvidado, tanto que su historia en estos momentos está bastante incierta y espero que te guste el giro que dará este nuevo acontecimiento.
Rossy-Bells Cullen: Digamos que Alec es el jefe de la familia, aunque bastante moderno ya que cualquier otra persona hubiera actuado diferente a ver semejante imagen (Bueno al menos cualquiera de mi familia, que puedo decir soy la bebe de la casa XD) Si son gemelos como dijo Alec estos dos no hacen nada a medias. Entonces qué me dices de este chico guapo y bastante Rebelde que es Diego, pero al mismo tiempo bastante cautivado por nuestra querida Bree. Bueno respecto a eso de Bella comportándose ya vimos su reacción y no fue la mejor (Claro que nada supera a las reacciones anteriores) pero al menos esta dispuesta a luchar como ella dice no tiene opciones. Amaras los próximos capítulos porque son de mucho amor. Aunque te adelanto que en el próximo se agrega alguien por quien me has estado preguntando y estamos para servir por lo que te lo traje de vuelta (si soy mala lo sé).
Aea7: Hola me alegro que te gustara el capítulo y espero que este haya tenido la misma suerte, tienes razón tenemos que ver cómo se desarrolla el embarazo y esta nueva relación ya que estos chicos se aventaron a estructurar las dos cosas al mismo tiempo (Adelanto el embarazo no será fácil pero en el buen sentido ya veras incluso llegara a ser divertido XD)
Ale.18: Si tenemos dos pequeños que ya vienen a integrarse a la historia. Gracias y supongo que no existen o son gays o ya están ocupados, todas esas opciones son la historia de mi vida por eso me dedico solamente a leerlos o en este caso a imaginármelos. Pues hasta ahorita todo está por el buen camino digámoslo a si, pero te digo que el próximo lo cerramos con broche de oro con una nueva visita ;) aunque el amor seguirá presente.
Nora: Hola, intente dejar muchas pistas a lo largo de la historia pero nadie se dio cuenta de ese pequeño pero trascendental dato, creo que por estar al pendiente de tanto drama alrededor, te adelanto el reposo será seguro y sobre todo muchos cuidados pero abra algo o alguien intentando que no todo vaya tan bien.
Esmeraldamr: Hola no te preocupes creo que yo también desaparezco a veces (Pero no me odien siempre soy tarde pero segura) Me alegra mucho que te guste el giro que dio la historia aunque todavía tenemos unas cuantos giros más que no se esperaban y espero que te gusten. No estoy segura todavía de lo que serán, me llama mucho la atención que sean gemelos idénticos y traviesos, si amo las historias con ese tipo de personajes se me hacen tan divertidos, pero al mismo tiempo no estoy tan segura aunque me has dado material para pensar. Como adelanto te puedo decir que no lo haré no sería justo pobrecitos pero si abra bastantes cuidados. No te preocupes por extenderte soy muy platicadora y si tú mandas mensajes largos yo también me explayo a gusto sin sentirme culpable jejejeje.
Guest: Hola me alegro que te gustara la noticia ya estamos sobre la línea final ya están juntos y Bella se encuentra embarazada. Te puedo decir que todos estarán muy emocionados porque en el próximo capítulo nuestros tortolitos agregaran otra nueva sorpresa que va perfecta con la situación XD
Tu fan NR1: Si Diego es el nuevo novio de Bree (aunque creo que mi contestación llegó demasiado tarde XD) Tengo que decir que el tiempo en el hospital lo tome como es la vida real, ese es el tiempo que trabaja un estudiante de especialidad (al menos acá en mi rancho) tengo entendido que entre ese horario tienen unas cuantas clases y si está un poco despejada el área pueden dormitar un momento que no es mucho, a lo mucho que he escuchado que han logrado dormir son dos horas ya que un hospital siempre es un caos. Tengo que decirte que si lo pensaba hacer en eso me has leído mi mente y puedo agregar que eso no será todo, no se las pienso poner nada fácil en ese sentido a Edward.
Yomii20: Creo que ese es el problema no quiero "algo" quiero uno así (Si estoy pataleando y en pleno berrinche jejeje) Si supongo que para la mayoría fue bastante sorpresivo y más que Bella ni siquiera se diera por enterada. Si era obvio que estuvo con Rebeca pero que te puedo decir aparte de ser hombre siempre tuvo ese problema de posesividad y si pensé que Bella también estuviera con otra persona pero tendría que haber puesto otra reacción en Edward ya que él es bastante inseguro y preferí así. Si haré pagar a los malos como te dije y te doy un adelanto uno de los tantos que se nos estaban escapando se acerca en el próximo capítulo ;) Digamos que Bree y Esme se enteraran de una forma memorable XD pero estarán felices. Si se puede decir que por fin nuestro Edward tomo un poco más de confianza en sí mismo, tanto que Bella a veces estará de cabeza, si ya vamos bastante avanzados pero tengo que admitir que tengo otra historia en mente igual de dramática que esta, por lo que espero que te guste y podamos seguir hablando. La historia de Jessica está completa en mi mente con varias sorpresas que no se esperaban, me alegro que te demoraras porque significa que te gusto.
ValeWhitlockGrey: Hola, me alegro mucho que te gustara y si fue muy emocionante saber que por fin están camino a ese felices para siempre que tanto ansiaban. Te daré a ti precisamente este adelanto porque me dijiste que la odiabas XD Rebeca regresara a la historia con un nuevo giro que estoy segura nadie se imagina (Sé que me odias por eso jejeje)
Muchas gracias por sus comentarios que me hacen tan feliz cada nuevo capítulo.
