Capitulo LII

Edward POV

-¿Te sientes mejor?-. Me preguntó Bella que estaba preparando el desayuno para los gemelos.

-La verdad es que no-. Le dije mientras me recargaba en la isla de la cocina, acaba de vomitar prácticamente lo que quedaba de mi cena por lo que sentía todos los efectos secundarios de la infección estomacal.

-Hay mi amor-. Me dijo abrazándome mientras yo enterraba mi rostro en su cuello su olor me hacía sentirme un poco mejor. –Quieres que te prepare un té-. Me preguntó dulcemente.

-No quiero nada que pueda parar en mi estómago y hacer su camino de regreso pero creo que ayudaría-. Le dije resignado.

-Ahorita te lo preparo-. Me dijo dándome un pequeño beso en los labios antes de darse la vuelta para poner un poco de agua a calentar. –Tal vez deberías quedarte en casa-. Me ofreció pero la verdad era que no, lo más probable sería que me resfriara y estos solo serían los primeros síntomas por lo que dejaría la incapacidad para los peores días.

-Tengo que trabajar-. Le dije sentándome frente a ella.

-Si te sientes mal amor no tienes que ir-. Me dijo con ese rostro maternal y preocupado que se había vuelto muy común en ella, así como el cambiar rápidamente ese mismo rostro-¡Anthony que te dije de estar descalzo!-. Grito Bella por lo que voltee para ver a mi pequeño pillo corriendo con un solo zapato puesto.

Mis pequeños gemelos ya tenían cuatro años y eran terriblemente traviesos para ser tan chicos, bueno al menos Anthony era bastante inquieto mientras que el pequeño Ed era bastante inteligente y generoso de información para su hermano que tenía un don para las ocurrencias en las cuales siempre estaban terriblemente implicados los dos, que siempre lograban hacer travesuras bastantes complicadas para un par de niños.

-Soy Eddie-. Dijo intentando sentarse de forma quieta como su hermano, a lo que Bella le levanto una ceja en forma de ¿En serio crees que vas a engañarme a mí? Intente contener la sonrisa que amenazaba con salir, en realidad eran idénticos si se lo proponían a la mayoría de la familia la lograban engañar pero con Bella y conmigo no tenían esa suerte.

-¿Y el zapato?-. Le cuestiono Bella negándose a ser distraída.

-Se perdió-. Le dijo encogiéndose de hombros y dándole uno de sus mejores dones, esa sonrisa que decía soy un buen niño no merezco que me regañes por algo tan inocente.

-Si te vuelves a enfermar por estar descalzo ahora si tu padre te inyectara-. Y ahí estaba la razón de mi resfriado, los gemelos se habían enfermado hace tan solo unos días atrás.

-No estoy descalzo me puse el zapato entonces no enfermare-. Le dijo muy serio como si su teoría fuera a base de errores.

La mayor parte del tiempo estaba intentando contenerme de no reírme por sus ocurrencias, tenían un excelente leguaje un poco mayor a su edad pero sus conclusiones normalmente eran acordes a su edad, cuando nos preguntó que significaba descalzo le habíamos dicho que era estar sin zapatos por lo que él en este momento no se encontraba descalzo ya que todavía conservaba uno de ellos, ahí estaba la falla de la teoría por ese motivo no enfermaría. Le regale una mirada divertida a Bella mientras ella me regresaba una enojada pero sabía que no era verdad ella también lo había encontrado divertido, pero era mejor que yo para mantener la compostura.

-Aun así puedes enfermar ya que uno de tus pies estaba tocando el suelo helado-. Le intente explicar.

-¿Y si ando así?-. Me dijo mientras se paraba e intentaba brincar con un solo pie.

-Mamá tengo hambre-. Llamó ahora nuestra atención Eddie que venía con sus dos zapatos puestos y el zapato perdido de su hermano en la mano, él era el encargado de cuidar a su hermano y no era que nosotros se lo pidiéramos ellos tenían una extraña forma de comunicarse y parecían complementarse en los otros puntos en los cuales el otro no era tan bueno. Atrás de él venía nuestro siguiente integrante llamado Max, un perro Golden que habíamos adoptado cuando los gemelos cumplieron un año, el cuál se había comportado excelente ya que para Bella era como contar con una niñera ya que siempre estaba atrás de los gemelos.

-Pues a lavarnos las manos en lo que su madre termina con el desayuno-. Les dije mientras los encaminaba a lavamanos y Max como si supiera que no habría problemas se echó en la sala a dormir la siesta.

Una vez que regresamos ya estaba el plato de los gemelos servidos y mi té en la mesa, por lo que nos sentamos mientras los gemelos se disponían a comer bastante entusiasmados al contrario que yo empecé a darle pequeños tragos a mi té, mientras sentía esa sensación inquietante en mi estomago.

-Intenta comer algo-. Me dijo Bella mientras me ponía un plato de fruta.

-No tengo mucha hambre-. Le dije intentando no hacer muecas que los gemelos pudieran repetir.

-Anda has un esfuerzo por mí-. Me dijo viéndome con esos ojitos tristes y ese puchero que a pesar del tiempo seguía siendo mi debilidad y ahora sabía que se trataba de ella, porque los gemelos tampoco podían negarle nada cuando ella ponía ese rostro.

-Lo intentare-. Le dije sin poner mucha resistencia ganándome una enorme sonrisa y un pequeño beso.

Estos cuatro años solo había servido para que mi esposa se volviera más hermosa y yo me sintiera cada día más enamorado, sus ojos todo el tiempo estaban de un verde brillante la sonrisa estaba plasmada en su rostro todo el tiempo, parecía que conforme pasaba el tiempo ella se rehabilitaba, entre más feliz era la vida le daba un increíble resplandor que la hacía relucir incluso más que antes. Cuando cruzaba por esa puerta iniciaba un conteo mental de en cuanto tiempo estaría de regreso, porque aunque amaba mi carrera la verdadera felicidad solo estaba con mi familia, había muchas personas que se cuestionaban lo aburrido de la monotonía pero yo no podía intentar explicarles que con una mujer como mi esposa nada era igual.

….

Entre a la cocina prendiendo la luz y aún así estaba bastante oscura al igual que el resto de la casa parecía que una pesada niebla la opacaba, el ambiente se sentía muy tenso mientras preparaba dos pequeños platos que eran para los gemelos cuando casi finalizaba escuche un llanto que me hizo correr con mi corazón acelerado, como padre había aprendido que clases de gritos eran alarmantes, por lo que me encontré a Eddy en el piso con su rodilla raspada mientras Anthony lo miraba preocupado.

-¿Hijo que pasó?-. Le pregunte asustado de que se tratara de un golpe peor.

-Se cayó pero Mamá lo curara ella siempre lo hace-. Dijo Anthony asustado.

-¡No mamá no lo hará ella porque ella ya no está!-. Grito Eddy llorando con bastante dolor.

Mi primera reacción era consolarlo pero sus palabras me hizo ver todo alrededor nada se encontraba igual, la casa estaba oscura algo que ella siempre procuraba que no ocurriera le encantaba la luz, Max estaba tirado y parecía triste, los niños y yo nos encontrábamos vestidos de negro y una foto de Bella con una hermosa sonrisa y sus ojos brillantes viendo fijamente a la cámara se encontraba en el centro de la mesa solo como un recuerdo en esta casa sola, lo más impactante era que ella no había venido corriendo preocupada por su hijo.

-Mamá regresará ¿Verdad papá?-. Me preguntó Anthony conteniendo las lágrimas.

-¡No ella ya no va a volver! ¡Ella ya está en el cielo! ¡Nos dejó!-. Le grito Eddy mientras salía corriendo a las escaleras.

Desperté asustado buscando a Bella pero no se encontraba en la cama, prendí la luz asustado no podía ser real no podía haber sucedido de verdad, jamás podría perder a mí Bella.

-Edward amor, ¿Qué pasa?-. Entro a la recamara Bella con su rostro preocupado pero era lo más hermoso que había visto. -¿Te sientes mal todavía?-. Me pregunto llegando a mí y tocando mi rostro y solo la pude abrazar fuertemente intentando quitar de mi mente esa pesadilla que se había sentido tan real. –Todo está bien amor no pasa nada-. Me dijo abrazándome como si pudiera entender mi necesidad.

-Tuve una pesadilla-. Le dije cuando por fin me pude obligar a hablar.

-Solo fue eso un mal sueño amor-. Me dijo besando mi cabeza sin dejar de abrazarme. -¿Quieres hablar de ella?-. Me pregunto y negué no me atrevía ni a decir las palabras en voz alta.

-¿Dónde estabas?-. En cambio pregunte con necesidad.

-Fui a revisar a los gemelos tienden a destaparse sobre todo Anthony-. Me dijo acostándose y llevándome con ella dejándome que me recargara en su pecho.

-Te amo-. Le dije apagando la luz y negándome a soltarla.

-Como yo te amo mi amor, duerme estoy aquí contigo-. Me dijo las únicas palabras que me podían consolar dándome la tranquilidad que necesitaba.

….

Tenía suficiente trabajo como para pasar todo el día con los reportes que tenía que leer, era una lástima ya que Emmet se había llevado a los gemelos y estaba solo con Bella y esto casi no pasaba, pero era trabajo importante que tenía que realizar por lo que me encontraba en la recamara con la computadora.

-Te traje un jugo-. Me dijo Bella dejándome un vaso en la mesa.

-Gracias hermosa-. Le dije tomándomelo de inmediato al parecer ella era más consciente de mis necesidades que yo, cuando me ponía a estudiar tendía a olvidarme de todo a mi alrededor incluso mis necesidades, era como estar en el quirófano a veces durábamos hasta 10 horas sin necesidad de nada.

-De nada guapo-. Me dijo dándome un pequeño beso, antes de acostarse en la cama y prender la televisión otro de las cualidades que había logrado estimular era el reprimir todo el movimiento o ruido en a mi alrededor era como si solo estuviera el reporte y yo, muchos incluso habían estado hablándome y no los escuchaba aunque estuvieran parados enfrente de mí, todos menos Bella su voz lograba siempre filtrarse en mi mente. –¿Seria mucho si te pidiera que te acostarás conmigo?-. Sabía lo que quería decir no me pedía que dejará de trabajar ella solo quería que estuviera más cerca, jamás se quejaba de mis extensas horas de trabajo o de que tuviera que trabajar en lugar de aprovechar para salir con ella.

-Sabes que no-. Le dije tomando la computadora y acomodándome a su lado de la cama en una posición cómoda mientras Bella se acurrucaba a mi lado para ver la televisión.

Pasaron dos horas y tenía que admitir que nos las sentí solo me había dado cuenta que Bella se había quedado dormida en algún punto, pero debido a sus ligeras caricias sabía que se encontraba nuevamente despierta viendo el televisor, sin pensarlo deje la computadora a un lado tenía que descansar un momento.

-Sabes que eres el mejor hombre con el que me pude haber casado-. Me dijo dándose la vuelta para verme a los ojos. –No te molesta que se una completa mimosa y enfadosa que quiera estar encima de ti todo el tiempo-. Me dijo con una sonrisa pero su comentario no me gusto.

-No digas eso-. Le dije dándome la vuelta para ser yo el que quedará encima de ella.

-¿Qué dije mal?-. Me dijo tocándome de forma cariñosa las cejas como si pudiera leer mis ojos.

-Soy el único hombre con el que te pudiste haber casado-. Le asegure. –No hay forma de que estuviéramos de otra forma, nuestro destino es estar así por muchos años-. Le dije besando su cuello. –Amo que a pesar del tiempo quieras estarme tocando yo tengo la misma necesidad de tenerte cerca-. Le dije ahora besando con pasión sus labios, sabía que no actuaba solo por sus palabras era todo por el sueño, ese miedo a perderla que me había dejado.

….

-Eddy no le hagas caso a tu hermano, ya les dije que no toquen las cosas de su abuelo porque no son para jugar-. Les regaño nuevamente Bella que parecía más interesada en los posibles planes de los gemelos que en el motivo de por qué estábamos en el consultorio de mi padre.

-¿Abuelo podemos jugar con esto?-. Le pregunto con inocencia fingida Anthony mientras le enseñaba un fonendoscopio.

-No porque lo vas a descomponer y tu abuelo lo necesita-. Le contesto Bella.

-Pero papá nos deja jugar con el suyo-. Se quejó nuevamente.

-Pues cuando lleguemos a casa podrán jugar con el-. Le dijo Bella.

-Estoy aburrido-. Se quejó enojado remarcando sus palabras con un cruce de brazos.

-¿Por qué mejor no van a jugar con la abuela? Acaba de terminar su turno y estoy seguro le encantara llevarlos a comprar algo-. Les dijo papá en tono entusiasta y los gemelos gritaron felices.

- Esme debe estar muy cansada-. Le dijo Bella como si intentará que los gemelos no se fueran.

-Estoy seguro de que estará feliz de verlos-. Le dijo papá pero esperando su autorización a lo que Bella tuvo que asistir.

-Le pediré a mi secretaría que me haga el favor de llevarlos con su abuela-. Les dijo a los pequeños que brincaron emocionados ante la idea de salir de aquí.

-No pareces muy convencida de que se lleven a los gemelos o más bien no parece interesarte el tema que nos trajo aquí-. Le dije molesto por su actitud.

-Claro que me interesa solo que no lo miro tan alarmante como tú-. Que me hubiera contestado eso siendo ella la que estuviera enferma lo hubiera entendido perfectamente ya que la conocía muy bien, pero que lo dijera cuando era yo el que cada día se sentía peor me tomo totalmente por sorpresa.

-Llevo tres semanas así como medico sé que no es un resfriado-. Le dije sin poder creer lo que dijo hace un momento e intentando miles de justificaciones de por qué comportarse de esa manera.

-Muy bien Edward, sin los gemelos podemos hablar muy bien de lo que está sucediendo-. Nos dijo papá entrando al consultorio e interrumpiendo lo que solo podía terminar en una horrible discusión. –Ya revise tus pruebas de sangre y no me arrojaron nada, estas completamente sano-. Me dijo papá sentándose enfrente de nosotros y su respuesta me molesto porque iba acorde al comentario de Bella.

-No todo puede estar bien-. Le dije firme porque no por nada me sentía tan mal. –Puedo verlos, estoy seguro que debe haber algo-.

-Después de pensarlo toda la noche solo quedan dos opciones la más complicada es realizar unas tomografías pero antes de llegar a ellas me gustaría descartar algo-. Dijo papá recargándose en la mesa ahora viendo fijamente a Bella que se movió incómodamente. -¿Existe la posibilidad de que te encuentres embarazada nuevamente?-. Ante esa pregunta solo pude tensarme al igual que Bella repasando la pregunta y todas las variables una y otra vez pensando que era un idiota incluso mi subconsciente parecía haberlo entendido mucho antes que yo.

-Estas embarazada nuevamente-. No necesitaba que ella contestara para tener una respuesta a esa pregunta por eso estaba tan tranquila por mi salud, por eso los nervios de hace un momento intentando que no se llevaran a los gemelos. -¿Cuánto?-. Le pregunte molesto.

-Creo que 3 meses-. Fue la única respuesta que me dio.

-¿Cuándo pensabas decírmelo?-. Le dije cada vez más furioso.

-Quería encontrar un buen momento, algo me decía que te pondrías así-. Me dijo viendo al piso.

-Tal vez una de todas las veces que te dije que estaba enfermo-. Le reclame. -¿Cómo paso?-. Le dije mientras me paraba a caminar me sentía frustrado.

-No creo que necesites una explicación para eso-. Me dijo igualmente molesta.

-Me refiero a que se supone que te estabas cuidando-. Le dije remarcando las palabras.

-Edward intentemos calmarnos-. Dijo papá en tono conciliador.

-¿A esta parte del partido vamos a empezar con los reclamos sobre de quién era la responsabilidad de cuidarnos Edward? Porque según veo somos dos-. Me dijo Bella molesta ignorando el comentario anterior.

-Habíamos acordado que no tendríamos más hijos-. Le eche en cara.

-Bella tiene razón Edward sabemos que ningún método es totalmente seguro, debido a su delicada situación la vez pasada no la operaron y ustedes no se lo había planteado en este tiempo, además…-.

-Ya no hay nada que hacer ¿no? Ya se encuentra embarazada-. Dije terminando la frase de papá pero viendo solamente a Bella antes de salir furioso de ahí.

Era difícil explicar todos los sentimientos que me estaba llenando pero sabía que el que me dominaba era el miedo, un terror puro que nacía desde el fondo de mi pecho hasta abarcar toda mi mente, en el embarazo de los gemelos le había prometido a Bella que todo saldría bien que yo la cuidaría y nada fue así termine casi perdiéndola en este mismo hospital, jamás me había sentido tan imponente, jamás me había dado cuenta de lo insignificante que era como en ese momento cuando solo me quede observándola sin poder hacer nada para ayudarla, nuevamente ella estaría en peligro mientras yo solamente sería nuevamente un espectador de su sufrimiento.

Ahora se me hacía una estupidez volverla a poner en riesgo ¿valía la pena arriesgar la hermosa familia que habíamos construido? cuántas veces me preguntaba si ser tan feliz estaba permitido, si tanta dicha era verdad o solo estaba soñando, cuantas personas jamás tendrían la dicha de vivir el tipo de felicidad que teníamos nosotros y yo la había vuelto a poner en riesgo por mi estupidez, que le diría a mis hijos el día de mañana si no contaban con su madre, podría yo seguir adelante sin su madre conocía la respuesta a esa pregunta, el sueño cada vez se volvía más claro en mi mente al parecer mi subconsciente había comprendido antes la situación mandándome señales que me había negado a ver.

…..

Llegue a casa antes de las siete de la mañana, había decidido quedarme en el hospital de guardia en un vano intento por despejar un poco mi mente suceso que obviamente no sucedió, esperaba que los gemelos ya no siguieran dormidos ya que necesitaba hablar con Bella y le había pedido a Ross que pasara por ellos, el problema era lo que le diría a mi mujer, todavía no podía controlar ese sin fin de emociones que me gobernaban estaba enojado con ella, conmigo, con el mundo por darnos estas pruebas cuando todo estaba en su sitio, el encontrarme tan confundido era lo que hacía que me dieran ganas de darme la vuelta para intentar despejarme y venir cuando todo estuviera claro, pero ya lo había hecho durante toda la noche y no había funcionado.

Intentando no hacer ruido por si seguía dormida entre a la habitación pero para mi sorpresa no se encontraba la persona que esperaba en la cama en su lugar estaba Anthony profundamente dormido y solo, lo que más me preocupo fue ver a Eddy sentado recargado en la puerta del baño, era muy temprano y todavía estaba fresco para que se sentará ahí tan quieto.

-Ed ¿Qué pasa?-. Le pregunte acercándome a él y agachándome para estudiarlo.

-Papi llegaste-. Me dijo sorprendido pero me asusto mirar la preocupación en su rostro, un sentimiento que no me gustaba ver en mi hijo tan pequeño, mi sentimiento de protección se afirmó más cuando se paró y corrió a abrazarme.

-¿Tuviste una pesadilla?-. Le pregunte preocupado cuando lo sentí sollozar, mi niño desde muy chico solo lloraba cuando algo le afectaba bastante. –Nada de eso es verdad mami y papá están para cuidarte-. Podía escuchar la regadera lo que me decía que Bella se estaba bañando y lo más probable es que Ed hubiera tenido un mal sueño. –Ya estoy aquí para espantar todos esos malos sueños-. Le dije mientras lo mecía en mis brazos.

-No… no sone-. Me dijo intentando controlar su llanto.

-¿Entonces qué sucede? ¿te duele el estómago?-. Le pregunte preocupado estudiando su rostro para ver si descifraba algo mientras limpiaba sus lágrimas.

-Mami esta triste-. Me dijo logrando que mi corazón se detuviera por un momento. –No me gusta-. Agrego con nuevas lágrimas cayendo por sus ojos. –Yo quiero que sonría-. Me dijo intentando controlar su llanto.

-Tu mami está bien ¿Qué te hace pensar que esta triste?-. Le dije intentando calmarlo pero sabía que tenía razón.

-Yo lo mire-. Me dijo muy seguro Ed siempre había sido el más apegado a Bella, su adoración era su mamá por lo que estaba muy conectado a ella y todo lo que le sucedía le afectaba más, su acción desencadenaba cada vez más mi reacción ya que si algo le sucedía a Bella mi hijo no lo soportaría igual que yo, compartíamos una necesidad por su madre. -¿Puedes hacer que ya no este triste? Así como cuando Anthony y yo nos enfermamos-. Me pregunto con inocencia.

-Si Ed intentare que mami ya no este triste-. Le dije abrazándolo y sentí otros pequeños brazos rodeándonos.

-¿Papi que tiene Eddie?-. Pregunto Anthony asustado sin dejar de ver a su hermano.

-Solo esta triste porque mami no se siente bien pero ahorita la voy a revisar-. No quería preocuparlo más.

-¿También va a tener tos?-. Preguntó Anthony.

-No lo sé pero la voy a ver-. Les dije intentando mantenerme seguro cuando empecé a sentir que mi celular sonaba.

-¿La vas a inyectar?-. Me dijo preocupado Anthony.

-No por supuesto que no-. Le dije tranquilizándolo. -¿Qué les parece si ustedes se van un ratito con la tía Ross en lo que yo la reviso?-. Les pregunte esperando que aceptaran.

-¿Estará Anne?-. Pregunto Anthony rápidamente por la hija de Ross, Anne contaba con la misma edad de los gemelos.

-Sí-. Con eso logaría convencer a Anthony y Ed que lo estaba dudando. –Solo será para desayunar, más al rato iremos su mamá y yo por ustedes-. Intente convencer sobre todo a Ed que parecía seguro de no ir.

-¿Y mamá ya no estará triste?-. Pregunto aún preocupado.

-Papá la curara ¿Verdad?-. Anthony parecía seguro que podía curar todo pero ni yo estaba tan seguro.

-Hare lo posible-. Les dije intentando no mentirles. –Pero tienen que ir con la tía Ross-. Agregue apurándolos un poco no quería que saliera Bella y no estuviera de acuerdo. Con eso Anthony se dirigió a la puerta con toda la energía que lo caracterizaba, mientras que tuve que tomar de la mano a Ed intentando reconfortarlo. –Se van a dejar la sudadera puesta todo el rato, mientras que la chamarra y gorro se lo pondrán solo para salir-. Les explique mientras los abrigaba bien y les ponía sus tenis irían en pijamas pero solo estarían en la casa de Ross.

-Hey chicos-. Los saludo Ross con un abrazo y beso a cada uno.

-¿Dónde está Anne?-. Preguntó Anthony que parecía que lo engañaron.

-En la casa pero ahorita ya vamos para allá-. Le contesto Ross subiéndolos rápidamente debido al fresco y amarrándolos en las sillas. -¿Todo bien?-. Me preguntó una vez que cerró la puerta del carro.

-Espero que sí pero luego te cuento ahora tengo que regresar adentro, muchas gracias por venir por los chicos-. Le dije.

-No te preocupes para eso está la familia-. Me dijo dándome un abrazo antes de darse la vuelta y subirse al carro ella no presionaba y siempre te ayudaba por lo que con un movimiento de mano me despedí de los gemelos. Con un fuerte suspiro de valor entre al cuarto, al mismo tiempo que Bella iba saliendo del baño.

-Vaya ya llegaste-. Me dijo con ironía pero en el momento que mire sus ojos me di cuenta que mi pequeño era solo un niño por muy inteligente que fuera, él no había sentido la tristeza de su madre la había visto, no se necesitaba de mucho para ver que Bella había llorado lo que significaba que Ed la había escuchado llorar y por eso se sentía tan triste. -¿Dónde están los gemelos?-. Preguntó cuando noto que no tenía respuesta para la anterior pregunta.

-En casa de Rosalie-. Le dije sin saber que más decir.

-Y no me informaste nada ¿Por qué?-. Podía ver la furia en sus ojos pero la conocía muy bien sabía que todo ese enojo todo el coraje era solo para cubrir una debilidad, para no demostrar lo herida que se encontraba.

-Tenemos que hablar-. Le explique intentando pensar en la manera de solucionar todo pero solo logre aumentar su enojo.

-Te equivocas no necesitamos tal vez tú lo necesitas, porque yo no tengo nada que decir y ni quiero escuchar nada me encuentro bien-. Me dijo yendo a su guardarropa en un claro mensaje de que se había terminado la plática.

-Bella por favor-. Le rogué en un intento que hiciera esto más fácil pero al parecer había terminado por consumir una muy corta mecha.

-¿Por favor qué Edward?-. Me grito aventado toalla con la que secaba su cabello sin importarle en donde callera. –¿Por favor no te enojes? ¿Por favor hablemos? ¿Por favor perdona que me haya comportado como un imbécil en el hospital? ¿Por favor perdona que no haya llegado a dormir? ¿Por favor perdona que en toda la maldita noche no me haya comunicado contigo? ¿Cuál de todos es?-. Todo esto me hizo darme cuenta del idiota que era. –Sabes no me interesa ninguna de ellas ya que ninguna cambia nada-. Me dijo en un intento de entrar al closet para cambiarse algo que jamás hacía no cuando solamente estábamos los dos, era obvio que no quería que la viera pero no podía dejar que cerrara esa barrera entre nosotros, desde aquella vieja pelea de adolescente jamás había visto tanta desilusión en su mirada y estaba aterrado ante ella.

-No Bella-. Le dije tomándola de la mano en un intento de que no entrara.

-¡No me toques! Te lo prohíbo-. Me grito con violencia mientras retiraba su brazo de forma brusca y clamando algo en mí que dolía.

-Sé que estas enojada lo entiendo solo por favor necesito explicarme, necesitamos arreglarlo-. Le dije tomándola por los brazos. –Bella yo te a…-. No termine porque sentí su mano impactar con mi mejilla logrando que mi rostro se volteara y mi mejilla palpitara ante el ardor.

-No te atrevas a usar esas palabras-. Me dijo con intensidad y eso me hizo enfurecer al igual que la última vez que me había golpeado y no era solo por el golpe sino debido a las palabras que dejaba de decir, que no permitía que la tocara y que no me permitiera decirle que la amaba como si pensara que le estaba mintiendo, como si toda nuestra historia fuera una mentira eso me hizo alterarme.

-Que no me permites, qué no me atreva ¿Con quién crees que estás hablando Isabella?-. Le dije tomándola de los brazos de forma firme pero aún así cuidando de no lastimarla la pegue entre la pared y mi cuerpo convirtiéndonos en una jaula. –Te atreves a decirme que me prohíbes decir que te amo, me prohíbes tocarte como si no lo mereciera al estarte mintiendo. ¿Crees que por lo que sucedió no lo hago?-. La cuestione molesto, en verdad después de todos estos años se atrevía a creer que nuestro amor era tan poco.

-Pues no lo sé cuándo el marido de una no llega a dormir y prefiere estar en cualquier lugar antes que con su esposa y sus hijos es cuestionable ¿No crees?-. Me dijo molesta y sabía que le estaba costando no golpearme para que me quitara.

-¡Maldita sea!-. Le dije frustrado. –¿No te das cuenta que solo necesitaba pensar?-. Quería entrar en su cabeza y hacerla entender los sentimientos que me llenaban.

-Pues en el hospital no lo parecía, al contrario parecía que tenías muy claras tus ideas-. Podía detectar el rencor y dolor ante mi comportamiento.

-¿No te das cuenta de que solo era como un niño emberrinchado?-. Solo logre que me vieran sin inmutarse. –Me entere que estas embarazada algo que tú ya sabías-. Siguió con la misma expresión frustrándome más, logrando que la soltara y empezara a caminar alrededor intentando explicarle todo el caos en mi cabeza.

-¿Qué esperas? ¿Quieres que aborte?-. Ante esa pregunta solo me pude quedar tieso, podía escuchar el odio en sus palabras.

-¿No te das cuenta? Que estoy asustado, no eso es poco estoy aterrado-. Le explique mientras me sentaba en la cama si se negaba a escuchar no la obligaría por el momento. –Tengo todo cuanto deseo no tengo nada que pedirle a la vida, tengo una carrera que amo, toda mi familia se encuentra saludable y feliz, cuento con dos hijos maravillosos, tengo a mi lado a la única mujer que he amado en mi vida la mujer que me complementa, me hace feliz y sé que ella me ama de la misma manera, a veces cuando me doy tiempo de salir de mi burbuja de felicidad y miro alrededor me doy cuenta de todos los problemas que pasan las otras personas ellos me recuerdan que la vida no es tan fácil, en esos momentos me pregunto ¿ser tan feliz está permitido?-. Había dicho todo viendo al suelo y cuando por fin voltee a mirarla ella me miraba fijamente todavía estaba recelosa pero ahora parecía que me escucharía con atención. –Quiero a ese bebe que estas esperando, es una parte tuya y mía con eso es suficiente para que lo ame al igual que los gemelos sabes que daría la vida por cualquiera de mis hijos, pero estoy aterrado porque estoy esperando que la vida me cobre toda la felicidad de los últimos años, sé que para ti fue diferente pero yo tuve que vivir todo sin poder hacer nada sintiéndome tan imponente viendo como casi te perdía en el quirófano, por unos momentos creía que la última mirada que recibiría sería la que me dieron tus ojos llenos de sufrimiento que después de todo lo que sufrimos todo se terminaría ahí-. Tenía mucho tiempo sin recordar ese momento pero todavía podía sentir ese terror e impotencia. -¿Sabes lo que es ver a la persona amas y a los hijos que has esperado con tanta ilusión y amor corren peligro pero no puedes hacer nada? Solo ser un espectador de todo el dolor que estabas pasando-.

-No pasara nada-. Me dijo segura.

-¿Cómo puedes estar tan segura? Yo dije esas palabras la última vez y casi te pierdo. ¿Cómo saber si esta vez tendré la misma suerte de no perderte?-. Le dije cansado pero vi el enojo nuevamente en su mirada.

-No lo harás, pero si por un momento piensas en algún tipo de solución alterna te aseguro que entonces si me perderás-. Ese había sido un golpe muy bajo tanto que por un momento sentí el aire reteniéndose en mis pulmones, hasta que nuevamente sentí mí sangre correr y de forma violenta.

-¿Estás diciendo que me dejarías sin más? ¿Me olvidaras fácilmente?-. Le pregunte molesto, mientras avanzaba en dos zancadas hacía ella acorralándola nuevamente.

-No sería fácil pero tampoco imposible porque dejarías de ser el hombre que admiro y amo-. Me dijo sosteniéndome la mirada y clavándome un cuchillo.

-¿Dejaría de ser el hombre que amas?-. Le dije tomándola de los brazos para pegarla aún más a mi pecho. –Soy el hombre que amas, el idiota que sabe que sin ti no es nada, el idiota que te ama incluso más que su vida, el idiota que esta aterrado ante la sola posibilidad de perderte, el idiota que sabe que tú eres la que construye esta familia y sin ti no es nada, el idiota que puede amar algo que incluso puede arrebatarte de mis brazos pero lo ama solo por ser parte de ti-. No le di tiempo de responderme la bese con toda la desesperación y frustración que sentía, esperaba que me quitara que me aventara pero para mi sorpresa respondió de la misma manera.

En estos momentos no quería ser paciente ni delicado, la necesitaba, necesitaba saber que estaba conmigo y que no iría a ninguna parte, sin dejar de besarla arrebate la bata de su cuerpo, a lo que ella me respondió desabrochándome el cinto, no me quite la camisa ni el pantalón del todo, solo me asegure que ella estuviera lista, la necesitaba a mi lado, por lo que una vez dentro de ella me empecé a mover buscando la liberación de ambos, solo queriendo recordar que éramos uno que ambos nos pertenecíamos.

Una vez que ambos alcanzamos la sima, mientras todavía estábamos jadeando, dije las palabras que sabía quería escuchar. –Amo a este bebe igual que tú, estoy aterrado por el riesgo que estas corriendo estoy aterrado ante la idea de perderte, pero también lo amo al igual que amo a los gemelos-. Le explicaba mientras la seguía cargando para acomodarnos en la cama. –Por eso mi cabeza es un total caos, porque aunque lo amo eso tampoco quita el sentimiento de culpa de ponerte en riesgo a ti y la felicidad de todos en esta casa. Jamás te obligaría a hacer algo que tú no quieres y por egoísta que suene yo tampoco lo deseo y jamás tendría ese valor porque te amo tanto que amo todo lo que sea tuyo-. Le dije retirando el cabello de su rostro mientras intentaba leer su expresión lo que no fue de mucha ayuda debido a que rápidamente tapo su rostro en mi pecho y la sentía sacudirse debido a su llanto.

-Jamás lo vuelvas a hacer-. Me dijo entre llanto y me sentía como el imbécil más grande del mundo por haberla hecho llorar.

-Lo siento hermosa solo quería pensar aclarar todo lo que sentía ya lo había arruinado demasiado en el hospital-. La intente consolar.

-Tenías que pensar a mi lado y no lejos-. Me dijo con voz rota. -Estabas furioso por él bebe, no llegaste a dormir, apagaste tú teléfono pensé que iba a tener que elegir a uno de los dos en el camino y no puedo-. Me dijo llorando aún más.

-Bella jamás tendrás que elegir entre uno de nuestros hijos y yo, jamás tendrás que elegir entre nada porque yo te pertenezco ya soy tuyo, no importa lo que suceda yo siempre te voy a amar-. Le dije besándola delicadamente. –Ya te lo jure una vez ante el altar y te lo vuelvo a jurar, te amare el resto de mi vida-.

-Todo saldrá bien Edward él bebe y yo estaremos bien-. Me dijo intentando calmar mis miedos.

…..

Rebeca POV.

Estaba terminando de cambiarme para salir por fin del hospital y mientras tomaba mi sortija no podía evitar quedarme viéndola un momento nunca me imaginé que todo terminaría de esta manera, llevábamos cuatro años de relación pero a pesar de que vivíamos juntos me había tomado por sorpresa cuando me pregunto si me quería casar con él, no existía otra repuesta que una afirmativa ya que jamás había sido tan feliz como con él, tanto que a veces sentía la necesidad de querer pellizcarme para demostrarme que no estaba soñando pero me obligue a creerme lo que estaba pasando y tome mis cosas para salir.

-Que le vaya bien doctora-. Me despidió la enfermera que normalmente trabajaba conmigo.

-Adiós nos vemos mañana-. Le dije con una sonrisa era sorprendente todavía para mí cuando me saludaban, al parecer estar con Jasper y su familia había logrado que socializara un poco más aunque no demasiado.

-Que se divierta con ese guapo prometido suyo-. Me dijo cerrándome un ojo a lo cual no pude evitar sonreír, ya que era una señora casada de cincuenta años que coqueteaba con él cada que venía logrando que Jasper se mostrara más galante de lo normal.

Al salir lo primero que mire fue su rubio cabello traía una gafas negras pero no ocultaban esa sonrisa de niño travieso que tanto me gustaba, siempre sentía la tentación de tocar los hoyitos que se formaban en sus mejillas, sin pensarlo me acerque a él que rápidamente me atrajo a sus brazos y me beso, intente que fuera un beso pequeño y casto debido al lugar en el que nos encontrábamos pero él no me dejo y tampoco opuse mucha resistencia.

-Mira nada más si no seré un hombre afortunado-. Me dijo viéndome de arriba abajo logrando que a pesar de cuatro años me sonrojara por su estudio, me había dicho hace tiempo que le gustaba incomodarme hacerme perder mi cuidadoso control.

-Te extrañe-. Le dije y una amplia sonrisa se instalo en su rostro, me costaba mucho confesar ese tipo de cosas pero cada que bajaba mi guardia y así algo que antes me habían dicho que no era buena idea que hiciera, el se ponía tan feliz y yo era capaz de hacer un esfuerzo con tal de ver esa sonrisa en su rostro.

-Nunca más que yo-. Me dijo dándome otro pequeño beso. –Vamos tenemos muchas cosas que hacer y hoy es un día de locos-. Agrego mientras me abría la puerta.

-¿Al final que tenemos que llevar?-. Le pregunte una vez que estuvo sentando frente al volante, mañana celebraríamos el día de acción de gracias todos juntos, pero obviamente en todas las reuniones nosotros siempre peleábamos con llevar algo que no tuviera que ser cocinado, los dos éramos terribles en la cocina.

-Nos tocaron los postres, espero que no sea tan difícil conseguirlos-. Me dijo tomando mi mano una vez que logro salir del estacionamiento.

-Espero que hayas aclarado que los íbamos a comprar y no estén esperando algo cocinado-. Ante mis palabras me miro por un corto instante divertido.

-Creme no esperan que cocinemos creo que están deseosos de que no lo hagamos-. No pude evitar reír la única vez que intentamos llevar algo preparado a una reunión habían sido cupcakes los cuales habían tenido aspecto decente pero resultaron que del centro estaban crudos claro que obviamente no nos dimos cuenta hasta que ya se los estaban comiendo.

-Todavía no lo entiendo seguí las instrucciones al pie de la letra-. Le dije entre risas.

-Cariño podrías seguir las instrucciones en una sala de operaciones pero en una cocina… dejémoslo así-. Me dijo divertido.

-Tú no pareces tener problema con ello-. Le dije bromeando, algo que hasta la fecha era con la única persona con la que me era posible hacerlo.

-Oh no claro que no, porque en todo lo demás eres extremadamente competente-. Me dijo dándome una rápida mirada divertida y logrando que me sonrojara.

Nos acercamos al centro comercial y decidimos no bajarnos estaba bastante lleno, por lo que Jasper manejo a una pequeña cafetería que nos gustaba mucho y sabíamos que vendían postres muy ricos, compraríamos ahí lo que necesitáramos esperábamos que tuvieran lo suficiente porque éramos demasiados.

-¿Te gustar quedarnos a tomar un café?-. Me pregunto y asentí tenía una gran debilidad por la cafeína.

-Serían dos cafés y dos Sandwich de pollo por favor-. Pidió Jasper ganándose una sonrisa amable de la cajera siempre tenía ese efecto en las personas el efecto contrario que normalmente yo tenía en las personas. –Y ese pastelito que me esta llamando-. Pidió apuntando la vitrina y la adolescente se lo entrego con una sonrisa.

-En un momento les traigo su pedido-. Nos dijo yéndose a preparar los cafés.

-¿Quieres una mordida?-. Me pregunto con un amplia sonrisa y asentí se miraba muy rico, pero al momento de morderlo levanto su brazo embarrándome el labio superior. –Que torpe soy-. Dijo con fingida inocencia por lo que lo mire intentando aparentar enojo mientras buscaba una servilleta para limpiar. –Permíteme yo lo arreglo-. Dijo besándome y quitando el betún con sus labios, una invitación que jamás había podido rechazar. –Definitivamente sabe muy rico-. Me dijo con una amplia sonrisa cuando separo un poco sus labios de mí pero sin retirarse.

-Sus cafés-. Escuche a la adolescente trayéndome a la realidad de donde estábamos, tanto que sin querer pegue un pequeños brinco y la mire apenada, al parecer ella sabía comportarse mejor que yo, a un lado mío escuche la risa de Jasper por lo que le pegue en el brazo intentando que se comportara.

Cuando nos sentamos él me seguía viendo pero ya no tenía esa mirada divertida, era otro tipo de mirada que hacía que mis piernas empezaran a temblar, era como si toda mi vida solo hubiera esperado para recibir eso, como si todo se encontrara en su lugar, cuando me miraba así sentía que me amaba tanto como yo lo hacía.

-Me gusta como me miras-. Le dije sin poder contenerme algo que jamás en mi vida me había pasado solo con él.

-Y a mí me gusta mirarte-. Me dijo con una hermosa sonrisa y besando mi mano antes de empezar a comer.

-Rebeca quiero tocar un tema importante contigo-. Me dijo serio cuando estábamos a la mitad de la comida y sentí mi estómago tensarse ante tal momento.

-¿Qué pasa?-. Le pregunte nerviosa.

-Quiero conocer a tu familia-. Me dijo serio dejándome totalmente sorprendida y sin saber que decir. –Quiero presentarme y decirles que tendré el honor de casarme con su hija y que haré todo lo que este en mis manos para que sea inmensamente feliz-. Dijo tomando mi mano y estaba tan agradecida de por su intensión pero solo pensaba que él no había entendido cómo eran mis padres.

-Gracias por pensar en ello, pero ellos no son como los padres que conoces, ellos no estarán felices con nuestra decisión-. Jasper no tenía ningún título que lo volviera un buen partido ante la sociedad inglesa.

-Quiero darles la oportunidad, has estado mucho tiempo alejada creo que ya han tenido tiempo de pensar en todo-. Iba a debatir su teoría pero no me dejo. –Te conozco bien y sé que te valoras menos de lo que en realidad vales crees que no eres importante para las personas cuando lo eres, quiero pensar que si ellos son tan inteligente como tú sabrán que no pueden darse el lujo de perderte nuevamente-.

-¿Y si en realidad simplemente no les importa?-. Le dije con miedo a sentirme otra vez rechazada.

-Tengo que confesarte algo que hice sin tu autorización, espero que no estés muy enojada conmigo ya que lo hice porque te amo y si no veía interés de su parte no te diría nada no quería lastimarte más-. Me dijo buscando en su cartera hasta que saco una tarjeta y me la mostro, se encontraba un numero por los primero dígitos sabía que era un teléfono y lo mire sorprendida. –Es el número de tu hermana-. Me explico y no lo podía creer solo lo pude mirar como si no comprendiera de lo que hablaba. –Hace unos días me comunique con ella y está deseosa de hablar contigo-.

-Ella me odia-. Ella era más chica que yo una persona muy sociable con todo el mundo era amable menos conmigo, recordaba todos su comentarios sarcásticos no toleraba estar en la misma habitación que yo, siempre intentaba sacarme la vuelta aún cuando yo la buscaba en un intento de tener un poco de compañía, en un intento de poder convivir con alguien y sentirme menos sola al menos eso intentaba cuando ella estaba fuera del internado, porque al contrario que yo que era la mayor y por lo tanto la responsabilidad caía en mí crecí bajo el estricto cuidado de mis padres y la nana que ellos eligieron, no pude ir a un internado y convivir con más personas de mi edad porque no se podían arriesgar a que no fuera la perfecta señorita que ellos deseaban, en cambio ella tuvo la oportunidad de ser libre.

-Eso fue hace mucho tiempo Rebeca ella no te odia, ¿cuándo la dejaste de ver hace 10 o 12 años?-. Me pregunto y tenía razón hace mucho tiempo.

-Ella tenía 15 y yo 18-. Le dije en voz queda pensando en sus palabras

-Eso fue hace mucho tiempo, las cosas pudieron haber cambiado ella tuvo la oportunidad de crecer y sobre todo madurar-. Me dijo tomándome la mano en un intento de darme confort.

-¿Ella dijo que quería verme?-. Le pregunte sintiendo la ilusión instalándose en mi pecho a pesar de que la quería reprimir por si solo eran fantasías.

-Tanto que esta dispuesta a viajar a EUA en cuanto tú lo desees, en cuanto me comunique con ella y le dije que le hablaba por ti quería tomar un vuelo para verte-.

Bella POV.

Estaba intentando leer cuál de los dos sazonadores me convenía más para la comida de mañana al mismo tiempo que intentaba no perder de vista a los gemelos, normalmente intentaba no salir sola con ellos al supermercado ya que eran bastante traviesos, pero dado que mañana era acción de gracias no era como si contara con mucho tiempo.

-Yo elegiría este-. Me dijo la voz de un hombre apuntándome el sazonador que tenía en mi mano izquierda sin pensarlo voltee a verlo sorprendida. –Deja un sabor más ligero-. Agrego con una enorme sonrisa. –Por cierto soy Riley-. Tenía que admitir que si no amara tanto a Edward pensaría que es un chico muy guapo.

-Mucho gusto soy Bella ¿entonces me dices que este deja un mejor sabor?-. Le dije de forma amable pero enfocándome en la pregunta.

-Bella un nombre que te queda muy bien-. Me dijo de forma coqueta era bueno saber que con casi 4 meses de embarazo podía resultar linda para alguien aparte de mi marido aunque tenía que admitir que casi no se notaba a comparación con los gemelos y la chaqueta ocultaba mi nuevo vientre. –Te aseguro que estarás encantada-. Al parecer sus palabras eran en doble sentido.

-Mami-. Me dijo Edward llamando mi atención pero viendo solamente a Riley. -Podemos comprar estos para jugar mañana con todos nuestros hermanitos-. Explico sin dejar de verlo y por un momento quise soltar una carcajada porque tenía la misma expresión de Edward cuando estaba celoso o marcando su territorio.

-A papá también le gustará-. Agregó ahora Anthony que como era costumbre entre los gemelos ya se había dado cuenta de lo que pretendía Ed y al parecer lo estaba logrando porque Riley los miraba sorprendido y miraba por primera vez la sortija en mi mano.

-Incluso cuando nazca mi nuevo hermanito le podría gustar-. En definitiva Ed era igual de territorial y bueno con las palabras que su padre.

-Bueno un placer conocerte Bella me tengo que ir-. Al parecer había captado el mensaje que no era muy difícil de descifrar.

-Muchas gracias Riley-.

-No fue nada-. Fueron las palabras de Riley antes de sacudir su mano en forma de despedida e irse.

-¿Quién era ese señor mami? No me gustaba-. Dijo Eddie con el ceño todavía fruncido.

-Nadie importante-. Le dije intentando que no llegara a oídos de mi amado esposo que no se lo tomaría con tanta gracia.

-Te miraba así como me ve Max cuando tengo comida-. Dijo Anthony distraídamente mientras seguía inmerso en el juego.

-Vamos llego el momento de ir a pagar-. Les dije intentando contener la sonrisa por la comparación.

-Mami tengo hambre-. Dijo Anthony mientras pasábamos por un puesto de hamburguesas obviamente queriendo comer ahí.

-Comeremos aquí el día de hoy-. Les dije ya que les tenía que dar de comer pero no tendría tiempo de cocinar con todos los preparativos que me faltaban, por lo que les pedí una hamburguesa y en lo que nos la entregaban ellos se fueron a jugar mientras yo los cuidaba desde una mesa.

-Sabes que eres la mujer más hermosa del centro comercial-. Me dijo una voz en mi oído.

-Lo dudo mucho y más con este vientre-. Le conteste con una enorme sonrisa mientras con mis manos marcaba más mi vientre que se hacía más visible ahora sin la chaqueta.

-Pues lo eres desde que te mire por esos ventanales no podía dejar de mirarte-. Me dijo con una enorme sonrisa.

-¡Mami! ¡mami!-. Llegó Ed corriendo acelerado e intentando ver a la persona que le daba la espalda. –¡Papi!-. Le grito emocionado mientras se lanzaba a sus brazos.

-Campeón-. Le contesto Edward mientras lo levantaba aventándolo en el aire y atrapándolo en sus brazos. –Ve a jugar con tu hermano-. Lo invito a lo que Ed salió corriendo feliz de poder seguir jugando.

-Sabes que solo vino en plan de espantapájaros, para ver si tenía que espantar a alguien ¿Verdad?-. Le dije en tono enojado.

-Claro que lo sé es mi hijo-. Me dijo con una enorme sonrisa de orgullo. –Sabe que su mami solo es de nosotros tres y tiene que espantar a los demás tiburones-. Me dijo sentándose a mi lado de forma coqueta y dejando un beso en mi cuello. –Tiene que cuidar a la mujer más importante de nuestras vidas-. Termino ahora dando un beso en mis labios el cual acepte gustosa.

-¿Y quién espanta a las lagartonas de tu lado?-. Le pregunte divertida sin separarme del todo de sus labios.

–No es necesario tú haces que todas desaparezcan solo podemos verte a ti-. Me dijo mientras me entretenido con mi labio inferior, para la mayoría deberíamos parecer unos adolescentes en lugar de un matrimonio con su tercer hijo en camino.

-Sabes que estamos en un lugar mayormente infantil ¿verdad?-. Le dije divertida pero sin atreverme a separarme.

-No puedes culparme, tengo diez horas lejos de ti además les estamos enseñando el valor más importante que es el amor-. Me dijo con una sonrisa dejando un pequeño piquito pero alejándose un poco pero sosteniendo mi mano.

-¿Cómo supiste que estaba exactamente aquí?-. Le pregunte intentando distraernos, le había dicho que estaba en el centro comercial pero en el mercado y no en puesto de comida.

-Me dijiste que estabas en el centro comercial y quise darte una sorpresa, venía caminando por ese pasillo y te mire a través del ventanal como te mencione tengo un radar activado solamente para ti-. Me dijo con una sonrisa mientras le daba las gracias al adolescente que ponía nuestra orden en la mesa.

-Esas son de nosotros-. Llegaron los gemelos corriendo sin necesidad de que los llamáramos.

-Si pero tengan-. Les dijo Edward sacando de mi bolso el antibacterial que sabía siempre cargaba.

-Papi hoy una persona miraba a mami como me mira Max cuando tengo comida-. Le dijo Anthony mientras le daba una mordida a su hamburguesa.

-Se llamaba Riley-. Dijo rápidamente Ed, al parecer estaba más atento de lo que imagine, a lo que Edward me miro con una ceja alzada en forma de pregunta mis pequeños eran todos unos chismosos.

Edward POV

-¡Tío Ed!-. Fue el recibimiento que me dio Elizabeth cuando entraba corriendo con un lindo vestido que hacía resaltar esos ojos grises y su cabello oscuro convirtiéndola en una hermosa princesa.

-El tío Ed se ve muy feo parece un zombi-. Fue lo primero que dijo Anne cuando me vio, al contrario de su hermana traía un pantalón y su cabello agarrado como si le estorbara y estábamos seguros que así era.

-Anne ¿Cuántas veces tengo que decirte que eso no se dice? No es educado-. Le dijo Ross, pero sabíamos que eso no le importaba a la pequeña pilla incorregible de Ross.

-Pues parece zombi-. Se defendió enojada de que nadie apreciara su sinceridad y tenía toda la razón ya habían pasado tiempo desde que me enteré del bebe y los achaques no se iban, ya había empezado a tomar vitaminas junto con Bella en un intento que no me diera anemia ya que todo lo que comía iba directo al baño, todo lo contrario de Bella que cada vez se miraba más resplandeciente.

-Para mí sigues siendo el chico más sexy de por aquí-. Me dijo Bella mientras me jalaba el cabello de forma juguetona para que recargara mi cabeza en el sofá y le diera acceso a mi cuello en donde dejo un beso antes de besar mis labios.

-Para mí no pareces un zombi-. Me dijo Caroline viéndome con sus puros ojos azules resaltados por ese cabello castaño tan parecido al de Bella, ella era igual de amable que su madre Melanie. –Tu cabello se mira muy bonito-. Podía ser a la única persona en el mundo además de Bella que le gustaba mi cabello rebelde.

-Demonios ¿Qué te paso?-. Ese fue el saludo de Emmet cuando entro, tal parece que su pobre hija se parecía demasiado a él para el disgusto de Ross.

-El tío Ed está enfermo ¿quieres que le diga a mamá que te prepare una sopa?-. Me pregunto con seriedad Caroline, una que Emmet no presentaba ni porque estaba cargando otra pequeña en brazos.

En estos momentos en los que estábamos a punto de festejar acción de gracias la familia era enorme, estaban los padres de Emmet, los míos y todas las parejas con sus hijos, Emmet y Rosalie estaban dispuestos a batir record ya que tenían tres hijas e iban por la cuarta aunque Ross solo tuviera 2 meses, Leah y Garret habían empezado una relación y tenían a la hija de Leah la pequeña Carmen, los dos hijos de Garret, llamados Quil y Seth por si fuera poco esperaban otra pequeña que no tardaba en llegar algo que nos sorprendió a todos. Mientras que Alec y Melanie tenían a Caroline y dado que Melanie no podía tener hijos por el cáncer anterior habían decidido adoptar dos pequeños hermanos Jared de 8 y Embry de 4 que ahora formaban parte de la familia, Ben y Jane aparte del pequeño habían tenido una hija kate y decidieron quedarse solamente con dos, solo había dos parejas que no tenían hijos una para mí bien que eran Bree y Diego los cuales para mi desgracia vivían juntos desde hace ya 4 años y ya casi terminaban la universidad y la otra pareja era Jasper y Rebeca los cuales esperábamos que pronto nos dieran la buena noticia aunque la semana pasada nos habían dado la sorpresa de que pronto se casarían, me alegraba mucho porque los dos se merecían ser felices.

-Emmet ¿dónde está Anne?-. Le preguntó Ross sacándome de mi ensueño.

-No sé yo tengo a Sam-. En pocas palabras de Emmet a Ross le tocaba Anne y todos sabíamos que no podíamos dejar a los gemelos y a la pequeña juntos porque los tres podían ingeniársela para destruir más de lo que se pudiera creer posible, la inteligencia de Ed, la inquietud de Anthony y el don de Anne para meterse en problemas era una bomba de tiempo lo único que me aliviaba era que Caroline tampoco estaba y ella siempre hacia recapacitar al menos a Ed, incluso faltaba el pobre Max.

-Yo los tengo-. Dijo Rebeca que venía con los cuatro niños y un perro muy feliz, juro que escuche un suspiro de alivio en coro.

-Tío Ed papa me metió al futbol, ¿Pueden ir los gemelos?-. Me dijo muy emocionada Anne sentándose enfrente de mi con una galleta en la mano que seguro le había dado Rebeca.

-Eso se escucha muy divertido-. Le dije pensando que era una excelente idea para que canalizara su energía.

-No para mí, me hubiera gustado que intentara con otro deporte-. Dijo Ross dándole una mirada enojada a Emmet el cual como siempre la ignoro con facilidad.

-Vamos Ross ahora todos juegan futbol no es precisamente de niños-. Le dijo Bella mientras se sentaba a mi lado y como si fuera cosa de instinto mi brazo la rodeo.

-Yo jugaba Soccer femenino era muy divertido-. Dijo Melanie.

-Ese es el problema Emmet la metió a Futbol Americano-. Dijo enojada Ross y podía ver a todas las mujeres que no sabían que decir mientras Anne sonreía triunfante.

-No sabía que las mujeres pudieran jugar Futbol americano-. Y ahí estaba la ingenuidad de Rebeca que creció en un mundo de delicadeza.

-Pues hay grupos-. Dijo todavía molesta Ross.

-Y es muy divertido-. Dijo Anne obviamente divirtiéndose acosta de su madre, las dos eran como el agua y el aceite, Elizabeth era igual a su madre muy delicada y femenina mientras Anne era igual a Emmet en lugar de gustarle ir de compras lloraba para que su padre la llevara al gimnasio con él.

-Mi hija pateara unos cuantos traseros ahí-. Dijo Emmet orgulloso.

-¡Sí!-. Anne parecía feliz por ello.

-¿Cuánto crees que tarde Ross en estrangular a Emmet?-. Me preguntó Bella en el oído y sabía que no faltaba mucho.

-Creo que será más pronto de lo que creemos, aunque me gustaría que fuera una vez que estuvieran fuera de la casa cargar a Emmet podría implicar un gran reto-. Necesitaríamos de toda la ayuda masculina para levantarlo más si era peso muerto-. -aunque si lo pienso bien si tenemos una hija me gustaría que supiera patear traseros-. Le dije acariciando su vientre pensando en que si se parecía a su madre sería necesario aunque también entrenaría a los gemelos.

-Eres incorregible, todavía no sabemos ni qué será y ya estas celoso-. Me regaño Bella pero la podía escuchar divertida.

-Con una madre como tú tengo que ser cuidadoso. ¿Es que no te has visto últimamente en el espejo?-. Le pregunte besando su mejilla.

-Si lo hice y tengo un enorme vientre de casi cuatro meses-. Me dijo con una sonrisa pero sabía que estaba complacida de que la siguiera viendo hermosa, algo que siempre haría sin importar lo que sucediera.

-Ahora que estamos todos deberíamos planear lo que vamos a hacer para navidad-. Dijo Jane que hizo que todo el lugar se llenara de ideas al azar hasta que terminaron decidiendo que pasaríamos las fiestas en nuestra vieja cabaña, ese fue el mejor lugar que pudieron elegir no solo era especial para Bella y para mí sino que también iba de acuerdo con la temática de estas fechas.

-Papi-. Llamo mi atención Edward con su carita de disculpa algo que me tenso por completo eso significaba problemas por lo que rápidamente intente localizar a Anthony y no se encontraba por el lugar al igual que Anne. –Es que…-. Me dijo viendo al suelo, siempre era el portador de malas noticias.

-¿Dónde está tu hermano?-. Le pregunte mientras me paraba intentando acelerar el proceso por si estaban en peligro y Bella estaba en la misma situación.

-En la cocina-. Me contesto con miedo y los dos salimos corriendo, para terminar encontrándome a Anthony embarrado de pastel desde la barbilla has sus rodillas, mientras Caroline estaba con sus manitas atrás viéndonos con total arrepentimiento en sus lindo ojos azules intentando no llorar.

-Solo queríamos una rebanada-. Dijo Anne levantando las manos en un intento de mantenernos tranquilos pero las tenía muy embarradas de pastel, era obvio que ella era la encargada de pasarlo antes de que se cayera encima de Anthony, tenía que admitir que era una escena muy cómica pero intente mantener mi rostro serio.

-¿Cuántas veces les he dicho que los niños no deben estar jugando en la cocina?-. Los reprendió Bella, ella si se miraba enojada y la entendía odiaba que estuvieran aquí debido a la experiencia en su niñez, por lo que me acerque para acariciar su espalda dejando un beso en su sien en un intento de reconfortarla.

-Tenían que pedir una rebanada y no intentar robar el pastel-. Les explique tranquilamente.

-Pero iban a decir que hasta después de la cena-. Se quejó mi pequeño hombre betún.

-Pues hubieras tenido que esperar hasta después de la cena-. Le explique mientras intentaba controlar todo el desorden. –Ahora ya no habrá ningún tipo de postre para ustedes-.

-Pero…-. Se quejó Anne.

-Ya oíste a tu tío nada de postres para ustedes ni videojuegos por el resto del día-. La regaño Rosalie que ya se encontraba alado de Bella.

-Ya comí-. Dijo Anthony mientras se encogía de hombros y tomaba un gran pedazo de su suéter, intente con todas mis fuerzas reprimir la sonrisa, aunque decían que se parecían mucho a mí cuando hacía este tipo de gestos y era todo un listillo para salir bien librado de sus travesuras me recordaba tanto a Bella.

-Papi me perdonas-. Dijo Caroline yendo hacía su padre con total arrepentimiento. –Prometo que no comeré postre-. Agrego mientras lo abrazaba intentando reprimir las lágrimas.

-¿Yo tampoco podré comer postre?-. Pregunto asustada Elizabeth que se encontraba con sus demás primos que no habían tenido nada que ver con el intento de secuestro de este pastel.

-Ustedes si podrán comer de los postres que restan-. Les aclaro Ross logrando que incluso el pequeño Ben la viera más tranquilo.

-Anthony ve a tu cuarto con cuidado de no embarrar más, ahora tengo que cambiarte y vendrás a ayudarme a recoger junto con tu hermano el cochinero que hicieron-. Le dijo Bella a lo que el pequeño hombre del betún asistió, sabiendo que no era lo mejor debatir.

-¿Por qué no puede ser un poco más como Caroline?-. Me dijo Bella una vez que la cocina estuvo despejada y viendo a la niña soportando sus ganas de llorar sentada a un lado de Alec todavía con arrepentimiento mientras Melanie le decía que no era para tanto pero no lo tenía que volver a hacer.

-Porque se parece demasiado a ti-. Le dije feliz mientras intentaba recoger, pero al momento que termine de decirlo mire a Bella asustado de que se molestará.

-Pero Alec también era un desmadre-. Me dijo con una enorme sonrisa mientras dejaba un beso en el cuello, y respire tranquilo todavía no la traicionaban las hormonas en su anterior embarazo me hubiera tocado dormir en el sillón.

-Te amo-. Le dije besando sus labios.

-¿Aunque te de hijos desastrosos?-. Me dijo con una enorme sonrisa.

-Más por ello-. Le dije volviéndola a besar. –Ahora iré a cambiar a nuestro hombrecito betún, tu ve a sentarte yo terminare de limpiar con ellos para que aprendan-. Le dije mientras me iba.

-Papá mira ya casi estoy limpio-. Me dijo Anthony emocionado y yo agradecí mentalmente que hubiera venido yo y no Bella, porque efectivamente tenía menos capas de pastel, pero tenía a un enorme perro lambiéndolo por todo el cuerpo llenándolo de baba canina.

-Muy bien tenemos que quitarte esa ropa-.

-¿Pero por qué ya casi estoy limpio?-. Me pregunto inocentemente.

-Porque ahora no solo tienes pastel si no también baba de perro-. Le dije quitando a Max que me miro como si lo estuviera traicionando.

-Diu-. Dijo cuándo se dio cuenta.

–No se te ocurra decirle a tu madre que se pondrá muy enojada-. Y el asistió parecía que ahora comprendía la gravedad. Una vez que estuvo totalmente limpio y nuestra platica de chicos había terminado, bajamos y toda la familia nos estaba esperando para empezar a comer, Anthony corrió hacía Bella abrazándola.

-Te amo mami ¿Me perdonas?-. Le preguntó.

-Claro que si amor-. Le dijo besando su mejilla y sabía que ya con eso la había derretido por eso salió corriendo.

-Creo que mis hombres Cullen me tienen en la palma de su mano-. Me dijo Bella abrazándome.

-No me disculpare por eso-.

-No esperaba una disculpa, solo era un hecho-. Me dijo divertida.

-Tengo que ir a limpiar la cocina-. Le dije resignado.

-Ya lo hizo Emmet, Alec y los demás niños al final todos estuvieron implicados esta vez-. Me dijo divertida.

….

-¿Qué crees que le deberíamos regalar al Sr. Brandon?-. Me preguntó Bella, estábamos en el comedor del centro comercial comprando los regalos que nos hacían falta mientras los gemelos jugaban en los juegos.

-Tal vez una cartera o una corbata-. Le pregunte sin saber muy bien que regalar ya llevábamos muchos regalos.

-Es una buena idea pero se me antoja algo más lindo, más personal-. Me dijo pensando.

-Debería sentirme celoso con eso de más personal-. Le pregunte divertido Bella siempre había tenido un tipo de no sé qué con el Sr. Brandon.

-Por supuesto que no, solo que algo de él me recuerda a ti-. Me dijo dándome un beso en la mejilla.

-Tal vez su forma de intentar socializar-. Le pregunte divertido. –Recuerdas cuando nos preguntó si queríamos encargarle condones-. Le pregunte divertido recordando la cara de todos y logrando que Bella soltara una carcajada ante el recuerdo.

-Me encanto la parte de cuando nos decía que conocía los impulsos de los jóvenes y no quería que estuviéramos trepando por la ventana-. Dijo todavía riéndose. –Una de las mejores vacaciones que tuve a tu lado-. Me dijo besando mi mejilla y yo le regrese un beso en sus labios.

-Tengo Sed-. Dijo Anthony que ahora estaba sentado enfrente de nosotros viéndonos sin sorpresa por lo que le sonreí, para nuestro hijo era normal y quería que creciera en este ambiente viendo cuando se querían sus padres, para que en un futuro buscaran este tipo de amor.

-Pediré una botella de agua-. Le dije y asistió feliz.

-Yo también quiero-. Ahora ya estaba también Ed con nosotros.

-Una buena botella de vino, parece que es una de las personas que lo sabría apreciar-. Le dije como sugerencia una vez que llegaron las botellas de agua.

-Sí creo que tienes toda la razón-. Me dijo de acuerdo.

Mientras Bella escogía la botella ella sabía bastante más que yo en el tema no pude evitar mirar el puesto de chocolates se miraba bastante rico, sabía que a Bella le encantaría amaba las cosas dulces por lo que decidí comprar un par de bolsitas para los gemelos y otro para Bella.

-Mira-. Le dije una vez que salió, los gemelos ya se encontraban devorando su bolsa y una vez que se lo mostré me inquiete pensando que se molestaría no le gustaba que le comprara comida chatarra cuando estaba embarazada para no engordar.

-Se mira rico-. Me dijo tomando uno regalándome una sonrisa por lo que decidí que todavía no había ningún problema con sus cambios de temperamento y decidí probarlos. –Sigamos con Embry y Jared en cuestión de niños tu serás el mejor-. Agrego feliz amaba estar de compras y decía que era el mejor marido porque jamás me quejaba pero era porque no me parecía estresante como a la mayoría.

-Podemos comprarles un videojuego-. Le dije bastante emocionado seguía siendo una de mis debilidades.

-Mami también falta Caroline, Ben y Carmen-. Dijo Ed como si a su madre se le fuera olvidar.

-También compraremos algo para ellos-. Lo tranquilizo Bella.

-Sabes ahora te veo más tranquila que en el embarazo de los gemelos-. Le dije una vez que tire la basura de ahora un pan que habíamos comprado mientras seguíamos avanzando con los regalos, logrando que Bella soltara la carcajada bastante divertida.

-Cariño no te has dado cuenta ¿Verdad?-. Me preguntó divertida y no entendía a lo que se refería.

-No estoy seguro de comprender-. Le dije sin entender su risa y sin saber si estaba cómodo con ella.

-Tú eres el que está teniendo todos los achaques-. Me dijo divertida.

-Tengo que debatir esa teoría, no estoy de acuerdo con ello aparte de los vómitos estoy perfectamente bien-. Le explique que no era verdad logrando que me viera aún más divertida, Emmet decía que mi testosterona me estaba traicionando convirtiéndose en hormonas pero sabía que era una estupidez.

-Cariño mírate-. Me dijo Bella intentando contener la sonrisa y hasta los gemelos que estaban agarrados cada uno de su brazo me miraban por lo que le hice caso. –Tienes los brazos cruzados en forma de berrinche por lo que dije-. Me dijo divertida y tenía razón por lo que los baje.

-Eso no demuestra nada-. Le dije intentando no verme enojado pero me sentía frustrado de que no viera que no era verdad.

-Ni siquiera tengo antojos-. Me dijo aún divertida.

-Claro que sí, te compre…-. Y me interrumpí cuando Bella levanto una ceja.

-A ti se te antojo no a mí yo apenas y los probé-. Me explico y tenía razón algo totalmente raro dado que no era una persona muy dulcera, pero se me había hecho la boca agua cuando pase por los puestos de dulces al parecer tenía razón y tenía el síndrome couvade. -Simplemente no te preocupes nos tocaba invertir el papel un poco es justo, aunque si tanto te molesta podrías simplemente dejar de besarme tanto-. Me dijo avanzando dos pasos para quedar pegada a mí y levantar sus labios a los míos en una clara invitación que como siempre no pude rechazar.

-Supongo que solo serán 18 semanas más antes de que se me quite-. Le dije volviéndola a besar era más probable que siguiera con la enfermedad antes que alejarme un poco de ella, sabía que las parejas que tenían más cercanía y eran más cariñosas era las que estaban más propensas a sufrir estos cambios pero jamás me alejarían de ella.

-Ahora vamos que necesitamos comprar los últimos regalos-. Me dijo con una enorme sonrisa antes de darse la vuelta con los gemelos en sus manos.

...

Bella POV

-¿Crees que este saco me siga cerrando para navidad? O de plano me miro fea con el-. Le pregunte a Edward, no sabía si debía comprarlo era muy bonito pero parecía que en pocas semanas dejaría cerrarla.

-Te ves muy bonita mamá-. Me dijo Anthony distraídamente mi chico era excelente con las palabras incluso mejor que sus tíos para ir de compras pero estaba segura que me decía lo que quería oír.

-Eres hermosa mama-. Me dijo ahora Ed pero él si me miraba fijamente con tanto amor que hacía que mi corazón doliera por tanto amor que sentía por mis pequeños, incluso unas señoras se le quedaron viendo ante sus palabras logrando que mi hijo se sonrojara y se tapara atrás de mi brazo de su padre y no pude evitar sonreír con dicha al tener a la mejor familia.

-Gracias mi amor ahora me lo comprare para lucirlo para ti-. Le dije dándole un beso en su frente, logrando que Ed sonriera ampliamente era muy cariñoso. –Y tú también-. Le dije dándole otro beso a Anthony que lo recibió más normal.

-¿No hay un beso también para mí?-. Me dijo juguetón Edward logrando que los gemelos rieran.

-Tú no dijiste nada lindo-. Le dije bromeando.

-Es que yo estoy simplemente sin palabras, deslumbrado es la palabra correcta-. Me dijo tocándose el corazón de forma dramática.

-Eres un tramposo siempre dices lo que quiero oír-. Le dije dándole un beso en la frente de forma juguetona.

-¿Eso es todo?-. Me dijo con un puchero.

-No quiero hacer diferencias-. Le dije con una enorme sonrisa. -Iré a pagarlo quédense aquí con las cosas-. Agregue escapando logrando que me viera con una mirada que intentaba aparentar enojo pero estaba notablemente divertido.

-Buenos tardes, ¿Encontró todo lo que necesitaba?-. Me dijo la dependienta con una amable sonrisa.

-Así es muchas gracias-. Le dije entregándole el saco aún con una sonrisa en mi rostro.

-Mami-. Llego corriendo Eddie tomándome de la mano mientras le entregaba la tarjeta para que realizará el cobro.

-Cariño-. Le dije sonriente mientras finalizaba la compra. –Listo ahora vamos con tu padre que nos debe estar esperando-. Le dije a Eddie mientras los alcanzábamos.

-Que sorpresa-. Escuche la voz nerviosa de Edward algo que me sorprendió no era muy común ponerse nervioso, creo que no lo había escuchado así desde que éramos unos adolescentes.

-Vine a comprar un lindo vestido para año nuevo-. Escuche que le dijeron en tono totalmente coqueto y ni siquiera había visto a la dueña de esa voz.

-Listo ya terminamos-. Me hice presente junto a Eddie que seguía sosteniendo mi mano.

-¿Isabella?-. Preguntó la que ahora sabía era Tanya, ella simplemente seguía siendo lo que la mayoría llamaría ardiente, podía notar unos cuantos cambios en ella pero la maldita se veía bien, de lo cual estaba segura mi esposo también se había dado cuenta, dudaba que a estas alturas pudiera competir con ella menos con este vientre.

-Hola Tanya-. La salude sintiendo la tensión en mi espalda pero intentando no aparentarlo.

-Vaya te miras tan… tan diferente-. Me dijo en un tono critico que me hizo molestarme más por lo que solté la mano de Edward para poder apretar mis puños y quedarme callada.

-Gracias-. Le conteste intentando tomarlo como un cumplido ya que tenía todo lo que había deseado en la vida.

-¿Entonces ustedes dos están casados?-. Me preguntó sabiendo la obvia respuesta. –En las veces que nos hemos visto no me habías dicho que estabas casado y tenías un hijo-. Le dijo ahora a Edward en tono enojado y pude sentir a Edward tensarse con miedo logrando que mi estomago doliera, ellos se habían visto.

-Somos dos Anthony y yo-. Le dijo Eddie logrando que Anthony ante su nombre levantara la vista del celular estudiando la situación por lo que intente mantener mi postura y no mostrar el golpe que había sido su comentario anterior. –O y mi hermanito que todavía no nace-. Se corrigió.

-Vaya Bells no imagine que fueras de esas que quieren tener tantos hijos debe resultar demasiado… demasiado hogareño-. Dijo dejando en claro que era demasiado aburrido y estúpido llenarme de hijos. –Tengo que admitir que eso de los niños me asusta bastante, sé que Edward es cirujano pero hay cosas que ni siquiera él puede arreglar-. Dijo viéndome de manera despectiva y logrando que me pusiera furiosa, tenía ganas de lanzarme sobre ella como en los viejos tiempos pero había tres personitas que no me atrevería a poner en riesgo.

-Pues tengo que admitir que me gusta el ambiente "hogareño" y sé que algunas mujeres jamás lo podrán comprender-. Fue lo único que me permití decir.

-Algunas mujeres y todos los hombres, por eso esa mujeres que dices siempre se terminan quedando en casa mientras ellos se divierten-. Me dijo con una amplia sonrisa intente mantener mi rostro de póquer no quería que viera lo que me había afectado su comentario, no quería pensar en lo que me había querido decir.

-Creo que ya es suficiente lo mejor es que nos vayamos-. Dijo Edward intentando mantener la calma y solo podía pensar que era lo que no quería que escuchara, tal vez se trataba de...

–Es bueno saber que al menos a uno de los dos le gusta como funciona, pero sigo prefiriendo ser la que no se queda en casa esperando-. Me dijo Tanya con una gran sonrisa provocadora a lo que solo me permití apretar los puños al punto que sentí mis uñas lastimarme. -Pero en fin fue un gusto verte Isabella, Eddie te veo des…-. Iba a continuar pero soltó un grito cuando un liquido callo sobre su pantalón blanco logrando que pareciera pipi, por el color de mancha sabía que se trataba de jugo de manzana que solo dos personas traían aquí.

-No lo podía abrir-. Dijo rápidamente Anthony con la fingida inocencia que conocía tan bien.

-¡Arruino mi ropa!-. Chillo Tanya.

-Anthony tuviste que pedir ayuda-. Le dije sin lamentarlo al contrario agradecida con mi hijo.

-Pero ella no se callaba-. Se quejó en su defensa.

-¡Tu moco…!-. Empezó Tanya en dirección de Anthony.

-Yo que tu mejor cierro la boca-. Le dije ahora si de forma amenazante no permitiría que atacara a mi hijo, incluso sentía a Edward ponerse enfrente de su hijo era bueno que al menos ante ella le siguieran importando sus hijos.

-¡Arruino mi pantalón!-. Volvió a decir mientras se seguía intentando limpiar.

-Mi mamá no usa ese color porque siempre Anthony o Max la manchan-. Le dijo Eddie como si fuera normal.

-Además se miraba feo-. Le dijo Anthony sus típicas palabras de cada vez que arruinaba la ropa y encogiéndose de hombros demostrándole que no le importaba.

-Por supuesto que se miraba bien-. Le chillo Tanya.

-¿Por qué hablas así?-. Le dijo Ed con voz chillona intentando imitarla pero con su característica seriedad haciéndole ver más grande, logrando que Tanya lo mirara furiosa.

-Lo mejor es que nosotros nos vayamos es obvio que Tanya se tiene que cambiar de pantalón y no queremos interrumpirla-. Dijo Edward y por primera vez quería hacer lo que dijo por lo que tome a mis hijos de las manos y caminando rápidamente dejándolo que tomara las cosas,.

-Bella-. Me hablo Edward alcanzándola rápidamente.

-Ahorita no Edward ya es hora de que nos vayamos se hizo tarde-. Le conteste furiosa y sintiendo que en cualquier momento me pondría a llorar.

-Pero falta el regalo de Caroline-. Dijo Eddi asustado.

-Estas enojada conmigo mami-. Me pregunto con los ojos llenos de lágrimas Anthony al parecer podía sentir mi enojo y pensaba que esa furia era hacía él.

-Por supuesto que no cariño-. Le digo agachándose para abrazarlo arrepentida de permitir que pensara eso. –Lo que pasa es que su hermanito se esta poniendo muy pesado y ya estoy cansada tengo que ir a casa a descansar, tal vez mañana seguiremos con las compras-. Mire el rostro preocupado de Edward ante mi declaración sabía como se sentía con el tema pero tenía que hacerlo tal vez mañana sería un día mejor, mañana que mi mente estuviera más clara, mañana que Edward tuviera que trabajar.

-Papi ya tenemos que irnos mami se siente enferma-. Le dijo ahora Eddie sacándome de mis pensamientos.

Mientras manejaba Edward intento tomar mi mano sabía que era en un intento por saber que todo estaba bien pero la retire de mí dejándole en claro que no quería que me tocara, las palabras de Tanya no dejaban de dar vueltas en mi cabeza, ni el nerviosismo de Edward como cuando estaba encandilado por ella. Para mi ayuda a la mitad del camino los gemelos se habían quedado dormidos el día de hoy había sido muy agitado para ellos, lo cual me ayudaría para no tener que disfrazar lo molesta que estaba.

-Yo sacaré a los gemelos-. Me dijo Edward una vez que estábamos en la cochera pero no conteste, primero saco a Anthony y me quede en el carro para que mi niño no se quedará solo, cuando lo vi acercarse al carro no lo espere solo tome mi bolso y salí para ir a la casa necesitaba estar sola un momento.

Sin pensarlo me senté en la mecedora viendo la casa, todo estaba lleno de juguetes incluso mi mueble favorito era esta mecedora la que me ayudaba a dormir a los gemelos, no podía evitar pensar en las palabras de Tanya de que los hombres salían a encontrarse con mujeres como ellas mientras nosotras nos quedábamos encerradas con niños. Quería enterrar sus palabras y pensar que todo era una vil mentira para lograr lastimarme, pero no podía no cuando hacía poco que mi marido no había llegado a dormir, cuando le dije que íbamos a tener otro bebe que no estaba en sus planes, tal vez como para la mayoría esto se había vuelto demasiado monótono para él.

Mi cabeza no paraba de dar vueltas no quería dejar de confiar en él sabía con que clase de hombre me había casado, pero él había estado enamorado de ella que ahora estaba incluso más bonita que antes y por sus acciones estaba segura que ahora si tenía un interés en él, quería pensar que él podía alejarse decir no pero entonces por qué ella había hablado de varios encuentros que él no negó.

-Bella tenemos que hablar-. Me dijo trayéndome de vuelta a la realidad.

-Tal vez podemos dejarlo para mañana no estoy muy segura de poder hablar en estos momentos-. Le dije concentrándome en el retrato que se encontraba en la mesa, era la foto que habíamos tomado cuando nos mudamos a esta casa, cuando iniciamos nuestra familia.

...

...

...

Hola nuevamente me encuentro de vuelta, sé que no tan rápido como quisieran pero si lo más que me lo permite mi tiempo.

Quiero agradecer a todos los que siguieron leyendo a pesar de mi tiempo extraviada, a los que dejaron sus comentarios y los que me agregaron a favoritos, muchísimas gracias por todo su apoyo y comprensión.

Que les puedo comentar del capítulo es muy intenso tenemos un nuevo embarazo y a un Edward bastante paranoico porque la situación nuevamente se esta saliendo de sus manos, lo entiendo no la paso muy bien en el parto anterior pero ni modo por el momento ya tenemos un nuevo bebe más. Puedo decir que en el embarazo anterior todos me preguntaron si Edward sentiría algo y no las saque de su error era porque en este nuevo el pobre Edward vivirá en carne propia lo que son los síntomas.

Les quiero comentar por si llegará a tardarme un poco es que mi computadora se encuentra muriendo lentamente, digamos que le estoy dando reanimación gracias a unos consejos de Youtube pero yo sé que no hay mucho que hacer, espero que me sobreviva un tiempo más pero cada que aprieto el botón de encender me da miedo que no lo haga por lo que si eso llegara a suceder antes de que termine el próximo capítulo les pido de su comprensión al menos por un mes en lo que termino de a completar para una nueva (Era bueno que ya pensará en comprar otra si no esto pudo llevar mucho tiempo)

Guest 1: Hola como les comente no lo dejaré creo que voy un poco lenta pero puedo decir que por el momento segura, no te preocupes mi cabeza no me dejaría en paz hasta no terminar la historia.

Yomii20: No nos queda de otra más que trabajar. Es bueno que tu madre te apoye en verdad a hacer lo que te gusta en la vida eso debe darte un gran impulso, un consejo es que no te quedes con lo que no disfrutas si lo haces solo podrás echarte la culpa tu por tus decisiones ya que como mencionas el apoyo lo tenías. Eso del beso es divertido no tienes porque decir que te quemaste, si no haces ninguna locura ahora de que vas a platicar cuando estés viejita, no soy quien pero yo te aconsejo que no te quedes con ganas de nada.

ValeWhitlockGrey: Me alegro que no te llevaras ninguna desilusión espero que debido al drama de esté tampoco te llevaras una, si la verdad Diego es muy lindo aunque creo que por el momento su historia estará un poco en pausa, te adelantaré que mi cabeza esta girando en torno a dos personas que me faltan de la historia pero una de ellas se esta construyendo una historia muy grande. Que te puedo decir a mi también me encantan los gemelos creo que quiero unos así, no ahorita pero tal vez en un futuro jajaja.

LucyLucy: Hola me alegro que siguieras en la historia estaba muy temerosa que ya nadie quisiera leer pero no podía dejarla abandonada, intento que sean generosos sé que tardo mucho pero es debido a que es mucho lo que tengo que escribir y medio editar porque no soy muy buena en ello jajaja. Muchas gracias por recomendar la historia me hace muy feliz que te guste tanto como para recomendarla. Si me hubieras preguntado la semana pasada te hubiera dicho que realmente falta poco tal vez unos 5 capítulos pero ahora una pequeña historia se metió en mi cabeza y creo que no puedo dejarla pasar, esta rondando demasiado como para no escribirla, normalmente si no se va en tres días es que lo tengo que redactar y creo que al contrario de irse se esta construyendo cada vez más incluso me ayudara a cerrar algo que tengo pendiente que no sabía como hacerlo, te puedo adelantar que es sobre la nueva integrante.

Ronnie: Muchas gracias a ti por seguir leyendo y por tus hermosas palabras es bueno saber que a pesar de lo que tarde ustedes siguen leyendo eso me llena de emoción, muchas gracias. Espero que te encuentres mucho mejor de salud, en la cuestión de los problemas un día leí una frase que me gusto mucho; "Si tiene solución para que te preocupas, si no tiene solución para que te preocupas" es algo que aplico mucho en los problemas, pero sé que muchas veces es imposible más con la gente que amamos por lo que deseo que todo este mejor.

Guest 2: Hola te puedo asegurar que un recuentro es seguro aunque el final juntos no lo es, yo también sentía ese fidelidad a las parejas reales incluso tengo que admitir que no supe que me paso cuando escribía, me di cuenta que construí sin darme cuenta una Alice que no podía controlar que su carácter se me fue de las manos y no me agradaba del todo, tal vez fue mi falta de practica pero no pude recrear el personaje de Alice, creo que la convertí en una persona vanidosa, caprichosa y manipuladora creo que en el libro era así pero llena de buenas intensiones y con un montón de buenas cualidades que no supe mezclar, admito que con Ángela la maneje desde el principio así de mala, pero con Alice no supe en que momento se me escapo y tuve que dar este giro para tener un poco de coherencia creo que eso sucede al redactar conforme subo un capítulo no puedo regresarme y editarlo para cambiar las acciones de los personajes, ahora solo me queda resaltar los puntos que ya redacte.

Zashsundown: Hola y muchas gracias por tu hermoso comentario, no tienes nada que agradecer yo soy la que estoy agradecida con ustedes por leer y dejarme sus comentarios estos me vuelven tan feliz, me hiciste recordar mis primeros capítulos tengo que admitir que jamás había escrito nada que siempre me quedaba con las historias en mi cabeza pero nunca las redactaba esta es la primera que me atrevo a compartir al principio no sabía como hacerlo pero lo quise intentar, todos aquí fueron mis maestros me empezaron a decir lo que no les gustaba un ejemplo de ello es que me dijeron que se les hacía muy repetitivo entonces lo cambie y así continúe siguiendo sus consejos que agradezco tanto porque hasta ahorita sé que sigo aprendiendo de ustedes.