Capitulo 2
El timbre resonó por todo el apartamento haciendo que el chico de cabellera marina se levantara a toda velocidad gritando un "Ya voy".
Era domingo por la mañana y según recordaba su madre saldría temprano a comprar la despensa de la semana por lo que el chico había quedado a cargo de su hogar.
Escuchó a su madre salir dejándolo en su habitación aún con sueño pues el día anterior paso despierto hasta altas horas de la noche hablando con la mujer sobre su pequeño problema amoroso, cosa que lo hizo sonreír al recordar cómo ésta le dio varios consejos de eliminación de la competencia claro que a su vez hizo énfasis en que NO quería que su pequeño utilizará la fuerza, en palabras de su madre "hay muchas formas pacíficas de ganar el amor de alguien, usando la fuerza no es una de ellas".
—¡Ya estoy aquí! — gritó llegando a la puerta de entrada sosteniéndose de ésta ya que al salir disparado de su cuarto un leve mareo lo invadió, abrió la cerradura pensando que era su madre y...
—Yoo~ Nagisa— cantó embozado su característica sonrisa gatuna.
—Ka-karma—pronunció impactado de ver al motivo de su desvelo parado frente a su puerta vistiendo una camisa blanca de cuello V manga corta, unos jeans azulados de corte recto y un par de tenis deportivos blancos con rayas rojas.
—Tal parece que te desperté...— río divertido señalando el pijama del pequeño que consistía en un short arriba de la rodilla azul marino y una camisa de cuello redondo un tono más bajo que el pantalón con un gran delfín estampado durmiendo sobre la media luna.
—¡Ee-esto es un pijama viejo! La tengo desde los 10 años — intento defenderse cubriendo su tierno delfín con ambas manos y sonrosando sus pómulos.
—¿Aun te quedan tus pijamas de hace 6 años? Jaja jaja— soltó una estruendosa carcajada sosteniéndose del marco de la puerta.
—¡Ca-cállate! ¡No todos crecemos igual que una torre! — gritó poniendo su característica cara de enojo.
—Lo siento, lo siento jajaja— disculpó retirando varias lágrimas de sus ojos cerrados por el ataque de risa anterior.
—Está bien—sonrió con ensueño observando los cabellos rojos moverse con la brisa mañanera y el collar con lazo negro de diente de tiburón que terminaba justo en la punta del cuello en V.
—Olvidemos tu lento desarrollo, ¿puedo pasar? — preguntó reincorporándose y metiendo sus manos a sus bolsillos.
—Claro, pasa — aceptó cediendo el paso a su vivienda.
—No sabía que dormías con el cabello suelto... En el viaje escolar dormiste con las coletas — habló mientras entraba.
—Eeh si, sólo en mi casa lo suelto para dormir— respondió recordando que caían sus cabellos sobre sus hombros y rápidamente lo tomo para apresarlo.
—Te ves bien así, sé que no te gusta, pero te ves bien— agregó tomando asiento en el sofá doble marrón.
—Gracias... Pero ya me decidí a cortarlo— respondió rebuscando por un par de ligas en uno de los cajones del mueble alado del sofá.
—¿Y tu madre está de acuerdo con eso? La última vez que la vi... Bueno ella estaba un poco... — entró con cuidado en el tema pues no sabía si al azulado le molestaría.
—Sí, ella ahora está mucho mejor ya no tengo que cuidar mi guardia — sonrió triunfante encontrando las ligas negras para comenzar a atar sus coletas.
—Me da gusto, es bueno que lleves una buena relación con tus padres — sonrió llevando las manos detrás de su nuca y estirándose en el sofá.
—Sí, me hace muy feliz — asintió sentándose en forma de mariposa en el sofá triple acomodado horizontalmente al doble.
—Se nota— clavó su dorada mirada en él sonriendo sinceramente.
—Gra-gracias — bajó la cabeza sonrojada de sentir esos ojos que tanto lo hacían temblar sobre él.
—Me da gusto por ti lo digo en serio, la verdad me da un poco de envidia je~ — agregó llevando sus brazos al borde de sofá y retirando su mirada del pequeño.
—¿Envidia, por qué? — preguntó extrañado.
—De tu relación con tus padres, en mi caso tengo suerte de verlos en mi cumpleaños y si acaso se acuerdan de que tienen un hijo ja~ — burló con un toque de amargura al recordar que su pasado reciente cumpleaños recibió la nueva consola ps4 con 3 juegos junto con la tarjeta de crédito negra de su padre y una tarjeta que decía "feliz cumpleaños karma, sentimos no poder estar contigo hoy a causa del trabajo, usa la tarjeta a tu gusto para comprar lo que quieras, te quieren mamá y papá".
—Lo siento...— disculpó Shiota al notar la dura mirada que atacaba la repisa de fotos familiares.
—Jaja no te disculpes, no es como si tu tuvieras la culpa de que mis padres crean que Far Cry 4, Battlefield Hardline y Call of Duty Advance Warfare son un buen remplazo por su ausencia en mi cumpleaños— relajó la mirada para mostrar su juguetona lengua al peli azul.
—¡Tu cumpleaños! — gritó parándose de su cómoda posición al recordar que en efectivo ÉL también lo había olvidado por completo.
—¿Que tiene mi cumpleaños? — preguntó confuso el pelirrojo al notar exasperado al chico.
—¡Lo olvide! ¡Olvide tu cumpleaños! ¡Lo siento! ¡Por favor perdóname! ¡Te compensaré! ¡Vayamos a comprar un pastel de frutas! — atacó dando vueltas en la sala jalando sus coletas para después salir corriendo a su cuarto.
—Na-nagisa tranquilo... — siguió a su exaltado amigo con una expresión de sorpresa por su reacción.
—¡No! ¡No es justo que lo haya olvidado! ¡Tú si me regalaste algo en mi cumpleaños! — continuó con su carrera buscando en su armario ropa tomando una camisa sin mangas roja, otra negra de botones, un pantalón arena con varios bolsillos y un par de converse negros con cordones blancos.
—Nagisa podrías parar un momento, además mi regalo fue en colgante para celular— pidió rascando su nuca al ver chico hacer su habitación un desastre.
—¡Fue un colgante de Sonic ninja! — gritó quitándose la camisa infantil para reemplazarla con la roja y poniendo encima la negra.
—Nagisa tranquilo, además que más regalo quiero cuando acabas de hacerme un striptease privado — burló guiñando coqueto, sacando su lengua y señalando al pequeño.
—¡Aahh! — gritó tomando un color más rojo que el cabello del muchacho que reía frente a él al darse cuenta que se había cambiado frente al chico que lo traía volando en las nubes, dándole rápidamente la espalda término de abrochar su pantalón y se agachó para atar sus cordones sin poder borrar el tono de su piel.
—Jajaja que divertido eres Nagisa, jamás podría haber imaginado que Shiota Nagisa el asesino nato me haría un privado~ por cierto linda ropa interior— agregó mostrando su cara de diablo recordando el bóxer negro que llevaba el avergonzado chico.
—¡Ca-cállate! — pidió levantándose aún teñido de carmín.
—Bien, bien~ te repito... tranquilo, además ya estoy acostumbrado a que olviden mi cumpleaños — sonrió despreocupado como si aquello fuera lo más normal del mundo dándole una fuerte punzada en el pecho al pequeño.
—¿Nagisa, hijo estas despierto? — escucharon la voz de la mujer seguido del clic que hacia la puerta al ser cerrada.
—S-sí, ya voy — respondió nervioso pues apenas ayer le había dicho a su madre sobre karma y ahora hasta se había cambiado frente a él en ausencia de ella.
—Qué bueno, podrías ayudarme con las bolsas — pidió desde la entrada.
—Cla-claro... — salió de su habitación seguido por el pelirrojo que sonreía.
—Gra...cias— dijo disminuyendo su tono de voz al ver a su hijo caminar colorado hacia ella seguido por un alto (y guapo a su parecer) pelirrojo de ojos dorados (muy atrayentes también, pensaba ella).
—Él es karma mamá, acaba de llegar hace poco — respondió la silenciosa pregunta de su madre que lo veía con una sonrisa contenida mientras tomaba una de las bolsas.
—Mucho gusto señora, ya nos conocíamos de vista, pero igual me presento, me llamo Akabane Karma— hizo una leve reverencia ante la emocionada mujer sin sacar sus manos de los bolsillos pues claro ahora conocía el secreto de su hijo.
—Mucho gusto, me llamo Shiota Hiromi, pero puedes llamarme Hiromi— respondió la señora mientras en su interior saltaba de alegría por su hijo.
—Bien~ te ayudaré con eso Nagisa — dijo sonriendo para después quitarle la bolsa que parecía pesada de sus manos.
—Gra-gracias, dame la otra madre— pidió a lo que ella cedió ante el chico que dando media vuelta siguió al pelirrojo que caminaba frente a él.
—¿La pongo en la cocina? — preguntó llegando al comedor.
—Está bien que la dejes sobre la mesa del comedor, habrá que poner todo en su lugar después — respondió el peli azul mientras sentía como su madre agitaba las manos emocionada detrás de ellos, esperando que el pelirrojo no lo notara dejo caer una gota de sudor frío de su nuca.
—¿Y a qué se debe su visita joven Akabane? — preguntó controlando su emoción y aparentando calma al comenzar a sacar los víveres de ambas bolsas.
—Oh dígame karma, Hiromi-san— sonrió.
—Claro, ¿a qué se debe tu visita karma? — de igual manera formuló de nuevo.
—Pensaba en pedir a su hijo para ir a la exposición de cómics y manga que hay hoy en el centro, yo invito... Bueno mi padre invita— agregó sacando el regalo de su padre y dándole vueltas entre sus dedos para regresarla a su cartera negra.
—Claro, no hay problema — aceptó sin más ya que quería hacer todo lo posible para ayudar a su hijo.
—Gracias, lo devolveré antes de las 6pm... Son las 10am, en lo que llegamos al centro darán las 11am así que tenemos que salir de haya a las 5pm para que estés aquí a la hora... Mm eso nos da aproximadamente 6 horas para ver todo— propuso su itinerario volviendo a ver al sonrojado chico.
—Me parece perfecto, vayan a divertirse juntos — sonrió alegre su madre tomando a su apenado hijo por los hombros.
—Bien~ vámonos Nagisa— dijo tomando su muñeca para salir de la casa sin decir más dejando a la madre del nombrado gritando y brincando de felicidad mientras arrastraba a paso veloz al pequeño chico bicolor.
Pasaron el día juntos hablando de cada cosa que encontraban ahí, emocionados de encontrar artículos de sus comics y mangas favoritos.
En el caso del peli azul, camisas, collares, pulseras, anillos, figuras y comics originales de Sonic Ninja los cuales fueron comprados todos y cada uno de ellos por el pelirrojo que lo veía con estrellas en los ojos al encontrar cada artículo sintiéndose un poco apenado por dejar que gastara su dinero con él a lo que el más alto respondia "olvida eso ya te dije que es mi regalo y puedo hacer lo que quiera con el".
Por su parte el pelirrojo compró varios artículos de Dangan Rompa, Psyco Pass y varias novelas ligeras como High school DxD sorprendiendo al azulado con ella y haciéndolo sentir un poco mal ya que sabía qué tipo de novelas eran sin embargo el pelirrojo se defendía diciendo "me gusta por la historia y la trama no por esas cosas"
Salieron del lugar como lo habían planeado para regresar al hogar del peli azul con varias bolsas en las manos, al llegar tocó el timbre pues al salir arrastrado por su acompañante olvido sus llaves.
—Justo a la hora dicha— sonrió al abrir la puerta esperando que su hijo hubiera comenzado con su plan.
—Así lo prometí Hiromi-san, y Akabane Karma cumple su palabra — respondió metiendo sus manos a los bolsillos dejando colgar las bolsas en sus muñecas.
—Gracias por todo karma, ¿quieres pasar a cenar? — preguntó la mujer de cabellos negros.
—No gracias, tengo que irme le prometí a Okuda-san que la ayudaría a entender la composición de "ya sabes"— respondió refiriéndose a la materia de la cual estaba hecho anteriormente koro-sensei.
—¿Iras a su casa a esta hora? — preguntó un tanto irritado el chico de ojos mar apretando las bolsas en sus manos.
—Sí, koro-sensei irá también — respondió sin darle mucha importancia dándole un poco de tranquilidad a su compañero.
—Que bien, gracias por todo lo de hoy— sonrió sintiendo su pecho latir con fuerza.
—No agradezcas, después de todo eres mi mejor amigo — sonrió incrédulo ante sus palabras mientras ambos Shiota sentían una flecha grabada con la frase "friendzone"atravesar sus pechos.
Se despidió y salió en camino a la casa de la chica dejando al chico pensando "no por mucho estaré en esa zona karma, te lo aseguro"
Al día siguiente el chico tenia bien claro lo que iba a hacer repitiendo en su mente...
-Manami Okuda quedará fuera del camino hoy-
-Buenos días clase- saludo con entusiasmo su ahora humano profesor.
-Buenos días Koro-sensei- respondieron riendo al notar el atuendo extravagante del azabache.
- ¿Que se supone que expresas con ese atuendo tako-san? - burló el pelirrojo desde el fondo ampliando su sonrisa gatuna.
- ¡Deja de decirme tako! ¡Soy humano, HU...MA.…NO! Vamos karma repite conmigo HUMANO- gritó moviendo sus brazos al deletrear cada silaba.
-Pues con esa ropa no pareces HUMANO, más bien pareces hermano del sombrerero loco~ - soltó una risotada haciendo reír a toda el aula pues su "humano" profesor llevaba una gabardina morada con pantalones de vestir lilas, camisa con el cuello decorada con holanes y un par de zapatos de vestir rojos.
-O primo de Willy Wonka~ - agregó la rubia de ojos azules aún de pie alado de su asiento volviendo a ver al pelirrojo que efusivo asintió gritando en su dirección "Buena esa Río"cosa que claro el chico de coletas no paso por alto.
-Deberías mejorar tu atuendo koro-sensei, eso no te favorece - habló el peli azul rompiendo la mirada dorada dirigida a la rubia para redirigirla hacia su persona"Misión cumplida"pensó.
-Has caso a Nagisa tako-san, tiene buen gusto sobre todo con ropa íntima~ - guiñó su ojo izquierdo haciendo que el chico soltara un enorme grito acompañado de su piel teñida de rojo y volteando a fusilar con la mirada al más alto.
- ¡Ca-cállate karma! - respondió haciendo que las risas de todos aumentarán.
- ¿Eh, por qué? Sólo digo la verdad, tu bóxer negro era lindo sobre todo con el elástico blanco- agregó sacando su lengua haciendo que el pequeño deseara que jamás hubieran salvado a Koro-sensei para que así la tierra explotara en ese momento.
-Eehh Nagisa-kun no te creía ese tipo de chico, si quieres podemos ir a comprar ropa más a tono para una señorita, algo así como un babydoll- burló la rubia apretando las mejillas ardientes del nombrado.
-Suficiente... Nakamura; Karma, dejen al pobre de Nagisa-kun que podría entrar en una convulsión por tanta conmoción - paró su profesor indicando que tomaran asiento para comenzar la clase a lo que el azulino agradeció sentándose y encogiéndose en su lugar.
-Nagisa sabe que Rio y yo sólo estamos bromeando, ¿cierto? - sonrió al igual que aquella vez que ingresó a la clase E.
-Si sensei, Karma tiene razón, Nagisa-kun solo bromeábamos, ¿no es así comandante? - agregó la chica sosteniendo los hombros del chico para sonreír y enseguida dirigir su mirada hacia el pelirrojo que asintió haciendo una señal de saludo militar provocando en la chica un leve sonroso con el cual tomo asiento y en el chico un cambio de color de rojo a verde a causa de los celos que lo invadían con la acción 'coqueta' de su enamorado.
-Eemm... Comencemos la clase - habló rápidamente su profesor notando el sonrojo de la rubia, el enojo del pequeño asesino y la tranquilidad ingenua del pelirrojo pensando "podrás ser el más listo Karma-kun, pero si hablamos de relaciónes amorosas eres un completo fracaso".
Mientras su profesor anotaba en la pizarra el tema y contenido correspondiente a la clase matemática de ese día el asesino nato Shiota Nagisa formulaba en su cabeza...
*Tal vez debería comenzar por eliminar a Nakamura, parece muy a gusto con Karma y viceversa... Pero por otro lado ayer Karma fue a casa de Manami cuando ya estaba oscuro, dudo mucho que algo haya pasado porque Koro-sensei también iría y él dijo que me apoyaría en mi plan de conquista. Aun así, tal vez deba de empezar con Nakamura y después con Okud...*
Paró en seco sus pensamientos al volver la cabeza hacia el lugar de la chica con anteojos y notar como el pelirrojo la llamaba por lo bajo atrayendo su atención y así pasar un pequeño papel doblado.
*¡¿Notas en clase?! ¡No no no no no, definitivamente Okuda quedará fuera hoy!*
Gritó en sus adentros regresando su vista al frente y comenzar a escribir lo que yacía sobre la pizarra sin darse cuenta que apretaba con fuerza el lapicero contra el cuaderno y fruncía el ceño.
Manteniendo las mismas expresiones paso todo el periodo de la mañana, de vez en cuando 'disimuladamente' volteaba a observar si el pelirrojo mantenía los mismos tratos con la chica, cosa que no fue así ya que ese pedazo de papel había sido la única interacción entre ambos. Con su color de regreso a su natural tez blanca suspiró de alivio cuando llegó el descanso, movió su escritorio en dirección vertical para después pegarlo al de su amiga seguido por el base bolista, sacando su almuerzo se acomodó de nuevo en su asiento esperando a que dos chicas más y SU ojidorado arribaran a su círculo.
- ¡Wa! La clase de matemáticas hoy fue difícil- bostezó la peliverde estirándose en su lugar mientras los tres restantes arreglaban los asientos y se unían a ellos.
- ¿Hum, de verdad lo crees Kayano? -preguntó sin mucho entusiasmo el pelirrojo tomando asiento a lado del base bolista.
-Creo que tú no tienes derecho a opinar Karma, después de todo eres el número uno del colegio... además ya te dije mi nombre es Akari- corrigió la chica asiendo su voz más grave.
-Sí, si ya se~ no me culpes porque me acostumbre a tu anterior nombre, si alguien tiene la culpa eres tú por entrar con mentiras-soltó su mirada cual fuera una daga haciendo que una atmosfera pesada cayera en el círculo.
-No pido que entiendas mis razones, después de todo tú no tienes ni la más mínima idea de lo que es perder a alguien que amabas-arremató la chica endureciendo su ámbar mirada, mientras los espectadores sólo podían encogerse ante tal lucha.
- ¿Y se supone que eso debe dolerme? ~ -río con amargura ensanchando una sonrisa similar a la que hace pocas semanas inició la pelea entre él y el azulino.
-No, no debe porque para que algo te duela a ese nivel deberías tener al menos a una persona que querer y que ésta te quiera a ti-continuó haciendo a los cuatro presentes en medio de ellos temblar ya que sentían como el pelirrojo comenzaba a perder la paciencia, uno de ellos pensaba para sí mismo "Te equivocas, ya tiene a esa persona que lo quiere".
-Y ahora un conejito asustado quiere atacar jajajaja no me hagas reír-respondió apoyando su barbilla en ambas manos mientras uno de los 6 estudiantes mantenía su plática interna "Sólo hace falta que tú me ames igual".
- ¡Suficiente! Karma ven conmigo a la sala de profesores, ahora-interrumpió con voz firme el trajeado hombre que yacía parado en el umbral de la puerta desde que comenzó su pequeña discusión.
-Claro, ella comienza y a mí es a quien llaman la atención- se levantó de su asiento con evidente molestia llevando sus manos dentro de los bolsillos del pantalón y caminando a la puerta salió.
- ¡Hey, karma te dije que a la sala de profesores! - gritó el trajeado observando como pasaba de largo el lugar indicado.
- ¡Ven y oblígame! - respondió con voz fuerte y grave afilando su mirada haciendo callar en seco al agente.
-Demonios... Ese chico- habló resignado al perder de vista su roja cabellera.
-Bueno después de todo Karma siempre será Karma- se acercó el azabache de cabellos a la barbilla sonriendo y dejando salir un suave suspiro.
-Cierto... Árbol torcido jamás enderece- esta vez fue la rubia de coleta quien habló llegando a la escena.
-Aun así, debe disculparse-continuó el azabache.
-Pues dudo que Karma venga y se disculpe conmigo-respondió cruzando sus brazos y torciendo los labios la molesta peliverde.
-Koro-sensei no se refería a Karma; Akari...- interrumpió el agente la posición de la chica que era observada por todos en el aula.
- ¿Qué? Pero si fue él quien me contestó-
-Pero fue por la manera en que tú lo mandaste a callar- defendió el rubio playboy.
-Sí, bueno Karma siempre contesta de forma altanera a todos exceptuando a Nagisa, en cambio tu bueno... Parecía que lo hiciste con saña- agregó el ikemen un tanto nervioso.
- ¡Bien! Iré a disculparme- dijo la chica levantándose de su asiento para salir en busca del pelirrojo.
-Karazuma sensei, ¿cree que sea buena idea que vaya sola? -preguntó un tanto inquieta la representante femenina del grupo.
-Tranquila, karma no le hará nada- respondió el ex pulpo sonriendo y pensando "al menos eso espero".
-Sí, ayer él nos dijo que jamás a peleado con una chica, al menos no a golpes, solo las asusta con psicología - agregó la chica de anteojos un poco sonrosada haciendo que cierto pequeño endureciera el agarre de su almuerzo.
Los presentes sólo rieron designados y sin más volvieron a sus anteriores actividades.
-Parece ser que te llevas mejor con karma- comenzó un nuevo tópico.
- ¿Eh? ¡Si! Él es sorprendente, me explicó con detalles la composición química de koro-sensei- sonrió alegre por aquel gesto del pelirrojo.
-Que bien, parece que la pasaron bien ayer- prosiguió llevando un poco de arroz a su boca manteniendo su azul mirada pérdida en el alimento.
-Sí, ustedes también la pasaron bien ayer cierto, karma no paraba de hablar sobre lo mucho que vieron en el centro y todo lo que compraron y rieron- agregó la chica sin mermar su sonrisa haciendo que el ánimo de joven de elevara.
-Sí, fue muy divertido- respondió intentando ocultar su felicidad.
Con una gran sonrisa el chico llevó su mirada a la puerta que era abierta por su amiga quien parecía bastante enojada, incluso más de que cuando salió en busca del adolescente.
- ¿Todo bien? - preguntó con cautela la gamer.
-Karma es un idiota...- respondió sentándose y cruzando los brazos para después voltear a ver al azul asesino frente a ella cabe destacar que al acto su mirada tomo cierto deje de tristeza.
- ¿Que sucedió? - preguntó el chico al sentir las ondas de ella.
-Nada, ya saben cómo es karma, le gusta molestar a la gente- respondió fingiendo una sonrisa y comenzar a comer.
Los demás siguieron la acción de la chica púes en poco tiempo tendrían que alistarse para la clase de gimnasia.
-Bien, los espero en el campo- habló su rudo profesor para salir en camino.
Llegando a los vestidores el poseedor de hermosos ojos marinos se percató de la presencia del peligroso pelirrojo quien terminaba de atarse los cordones sin deshacer la maliciosa sonrisa que llevaba en su rostro.
- ¿Está todo bien? - preguntó llegando a su lado pensando "me encanta su sonrisa".
- ¿Eh? ~ si, sólo que me divierte recordar la expresión de kayano... Perdón Akari- burló con eso último rodando los ojos.
- ¿Qué fue lo que paso? - preguntó quitándose su suéter y camisa escolar para remplazarlos con la sudadera y camiseta deportivas.
-Nada~ sólo le dije la verdad- sonrió recargando la espalda en su casillero y llevando sus manos a los bolsillos.
-Em, está bien- se resignó el pequeño sentándose para poder cambiar sus pantalones, sin embargo, se detuvo en seco al sentir la mirada dorada fija en él.
- ¿Eeh? ~ que sucede Nagisa, no me digas que te ahora te dará vergüenza cambiarte frente a mi después del pequeño sólo que me hiciste el otro día- sacó su lengua juguetonamente haciendo sonrojar al asesino.
- ¡E-eso fue un accidente! - defendió cambiando su ropa a una velocidad impresionante.
-Jaja~ bien, vayamos antes de que nos regañen- levantándose de su posición camino hacia el campo seguido por el pequeño colorado.
Al llegar lo primero que se les indico fue que tomaran asiento en el suelo, mientras sus profesores varones se debatían sobre cuál de los dos impartiría la clase del día ya que uno de ellos gritaba "¡ahora si soy apto para dar la clase, mi velocidad ya es normal!"y el otro contestaba "¡es mi clase, deja de molestar y regresa a tu caja de arena!"ambos chicos se sentaron uno a lado del otro e ignorando la 'discusión' el más pequeño comenzó una plática.
-Okuda dijo que la ayudaste mucho- comenzó a entablar su 'casual' conversación.
-Ah sí, es buena estudiante entendió muy bien la composición- respondió sin mucha importancia.
-Así que un punto a tu favor, ¿cierto? - entró en el tema conteniendo sus ganas de gritar.
- ¿Punto? Jaja~ de que hablas Nagisa- río llevando sus ojos oros al pequeño.
-Si ya sabes, en el viaje dijiste que te gustaba así que supongo que eso es bueno si quieres algo con ella- desvío su mirada esperado que la respuesta del sádico lo apuñalara sin piedad, de ella dependía el siguiente movimiento de su plan.
-Jajaja~ así que pasamos de conversaciones de asesinato a simples problemas comunes de adolescentes... Es un poco aburrido Nagisa, pero está bien contestare... No, no buscó algo con ella sólo pensé que sería de ayuda para alguna maldad, pero no la veo de esa forma- respondió aligerando su mirada y sonriendo suave.
- ¡Oh ya veo! - sonrió feliz pues el siguiente paso era no hacer nada para sacar a la chica sino solo buscar como enamorarlo, "¡uno menos!"pensó alegre.
-Si, además ya tengo a alguien que quiero enamorar- agregó con ingenuidad haciendo que el pequeño sintiera opresión en su pecho y ojos.
-Ya veo... De seguro dirá que si- agregó sintiendo como crecían sus ganas de llorar.
-Eso esperó, sé que acepta tal como soy... Sólo queda que se encuentre cómodo conmigo- continúo sin apartar la mirada del azulino.
-Seguro lo hará...- respondió ignorando la expresión en masculino para planear un contraataque.
La clase paso con rapidez entre risas y un pensativo chico que no dejaba de repetir para sí mismo ...
"Haré que te olvides de la chica que quieres enamorar, mañana sacaré del camino a nakamura y kanzaki... Seguro es una de ellas, te enamoraras de mi Akabane Karma te lo aseguro"
Mientras otro pensaba...
"Date cuenta ya..."
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Hola :D Bueno disculpen la tardanza ^.^U aqui les dejo el segundo capitulo :3 espero les guste y ya saben son libres de dejar sus comentarios ^-^
Nos leemos ! :D Chaito ^-^
