Capitulo 4
—Te lo pido como tu sobrino... — habló con voz quebrada dejando atrás la molestia con la que mando el inmueble a volar.
—No, y ya deja de insistir — regresó a su anterior posición una vez puesta en su lugar aquella silla.
—Pero...—
—¡Suficiente! — gritó de nueva cuenta llegando hasta su lugar tras el escritorio, más sin embargo soltó un suspiro agotado al notar la expresión del chico.
—No entiendes lo que siento por él... — susurró con la mirada en el suelo haciendo que los cabellos cereza que poseía ocultaran la mitad de su cara.
—Por tu expresión puedo notarlo... Sin embargo, prefiero que me odies por poner una fecha límite a tus planes de conquista a que después él me odie por 'matarte'— respondió haciendo referencia a la condición médica del sádico.
—¿Por qué hablas como si Nagisa fuera a corresponder mis sentimientos? — preguntó acomodándose en su asiento golpeado.
—¡Al fin se su nombre! Bueno no sé realmente como sea el chico, pero estoy seguro de que nadie puede resistirse al galán de mi sobrino, después de todo tenemos buena sangre— respondió ampliando una sonrisa socarrona.
—Ja~... Eso espero, de verdad siento algo muy intenso por él — agregó ya más tranquilo poniendo sus manos dentro de los bolsillos del pantalón escolar.
—Tranquilo Romeo, tu Julieta caerá a tus pies... ¿O tú eres la Julieta? — preguntó cambiando su semblante a uno pensativo analizando las posibles parejas del muchacho.
—Ja, ja, JA... Muy gracioso — volteo la mirada apenado.
—Es que no se mucho sobre 'ese' tipo de relaciones así que no sé cómo funcionan jeje ~ ...— rascó su cabeza un tanto avergonzado.
—Tendré que adelantar todo...— habló para sí mismo ignorando lo que el mayor seguía diciendo.
.
Abrió la puerta de su casa un tanto cansado, le dolían los ojos después de haber llorado en la estación debido a ello perdió el primer tren hacia su hogar. No se molestó por anunciar su llegada pues sabía que su madre seguía trabajando y hasta más tarde la vería. Caminó con pesadez a su habitación para dejar su bolso sobre el escritorio de estudio y cambiar el uniforme por un short negro holgado arriba de la rodilla, una camisa manga larga roja dos tallas mayores a la suya y soltando sus coletas se dirigió a la cocina para preparar algo que comer (ya que le había pedido a su madre que no cocinara para él pues quería seguir puliendo sus habilidades culinarias).
"¿Qué cocinaré?" preguntó en su mente intentando apartar los pensamientos que lo agobiaban "Tal vez salmón ahumado con limón, arroz y verduras cocidas... Sí, eso parece bien" y dirigiéndose al refrigerador sacó todo lo necesario para después tomar el libro de cocina y buscar la receta deseada.
Tardo cerca de 45 minutos en tener todo listo y con cara triunfante sirvió su porción, tapó lo sobrante y se sentó a comer.
—¡Gracias por la comida! — sonrió separando su par de palillos.
Corto un trozo de su salmón llevándolo a su boca cuando el timbre de su apartamento y una característica voz que gritaba desde afuera "Yoo~ Nagisa" provocaron que pusiera más presión en los cubiertos desarmando el pescado.
—¡¿Ka- ¡¿Karma?!— gritó parándose de su lugar para correr acelerado a la entrada.
—Oh~ que bien que estas despierto — sonrió una vez que el pequeño abrió la puerta.
—Cla-claro que estoy despierto, yo no duermo llegando a casa como tú — respondió con un ligero rubor en sus pómulos.
—Jaja~ si, parece que sólo yo lo hago— afirmó rascando su nuca.
—¿Qué haces aquí? Creí que tenías otras cosas que hacer... — preguntó con voz triste recordando su plática de hace poco más de una hora.
—Ah... Ya terminé con eso— respondió apartando la mirada mientras recordaba la consulta, las medicinas que le dieron y el trayecto del consultorio hacia la casa del azulino.
—Ya veo... ¿Y qué ibas a hacer? — preguntó dando lugar para que pasara a su hogar.
—Sólo... Nada importante — respondió sin dar más detalles entrando al lugar.
—Está bien...— acepto deseando que el más alto confiara un poco más en él.
—No te preocupes, no era nada importante — intentó calmar al pequeño al notar como apartaba la mirada hacia el suelo evitando con ello que sus orbes se toparan.
—Ya veo... ¿Comiste algo? — cambió de tema con un suspiro resignado (pues no quería presionar al chico y terminar por ahuyentarlo de su casa) y notando el uniforme que aún vestía el otro se encamino hacia la cocina.
—A-ah sí... — mintió sin volver la mirada hacia su amigo.
—¡Mientes! —grito señalando acusador al pelirrojo.
—Jeje~ bien me atrapaste— alzó las manos derrotado al ver que sus 'mentirillas' ya no funcionaban con aquel chico de melena suelta.
—Claro que te atrape, ven comamos algo— sonrió siguiendo su camino sin percatarse del momento en que tomó la muñeca del contrario arrastrándolo tras él.
"Si, me tienes atrapado" dijo en sus adentros formando una ligera sonrisa mientras su par de ojos cobre admiraban el hombro derecho descubierto a causa de la prenda holgada.
— Ten, espero te guste... Lo cocine yo— sonrió tímidamente acercando el plato ya servido perteneciente a él para cederlo ante el pelirrojo.
— Gracias— igualó el suave gesto tomando asiento mientras el más pequeño imitaba sus acciones sentando a un lado de él.
— N-no tienes porqué agradecer jeje— "Después de todo es por ti y para ti que cocino" pensó para sí mismo observando detenidamente como llevaba un poco de arroz hacia sus labios... "Que suaves se ven" continúo en sus adentros mientras instintivamente mordía la parte interna de su labio inferior.
— ¡Wow! ¡Esta delicioso! — finalmente comentó al sentir la suave textura del alimento deshacerse en su paladar y soltando un brillo en sus ojos.
— ¡¿En-enserio te gusta?! — juntando sus manos tocó su pecho emocionado de haber impresionado al crítico objetivo.
— ¡Por supuesto que sí! Algún día serás una grandiosa esposa jeje— bromeó logrando con ello pintar el rostro blanco del asesino con un ligero tono carmín.
— ¿De-de verdad lo cre-crees? — preguntó con voz suave llevando su celeste mirada al suelo y escondiendo su pintado rostro tras su flequillo, dando como resultado una imagen delicada que terminó por aplicar un color más fuerte en el contrario.
— E-eh...— simplemente no podía dejar de observar como los cabellos azulados caían al costado de su fino mentón, ese ligero color sangre que se asomaba de apoco sobre sus pequeñas mejillas y su mirada que mostraba un destello de ensoñación, que, si bien no lo observaban a él si no al suelo, causaban que ninguna palabra saliera de entre sus labios.
— ¡E-eh! Me-me-me refiero a que si te gusto jajaja no a lo de esposa jejeje re-re-recuerda que soy un chico jejeje — corrigió rápidamente al darse cuenta que por poco revelaba sus sentimientos sin antes eliminar a la 'competencia', ¡claro que soñaba con algún día poder referirse a sí mismo como Akabane Nagisa y poder llamar al portador original del apellido 'esposo'! pero para él era imperativo ser el único que captara la atención de este, por ello su plan tenía una prioridad mayor.
— ¿Ah? jajaja si, si ya sé que eres un chico...— rasco su nuca volteando su rostro mientras los colores abandonaban su tez.
— Si jejeje... ¡Bueno, comamos! — se levantó del asiento para dirigirse a la cocina para servir por segunda vez un plato para su persona dejando al pelirrojo comiendo con la mirada baja y pensando... "¿Tan importante es para ti el definir tu género? y... ¿Será ello un obstáculo para poder enamorarte?".
Lo amaba... y por ello no podía dejar de analizar cualquier posible desenlace para su declaración...
"¿Tu... te sentirías mejor con una linda chica como tú pareja... como tu esposa?"
— ¡Listo! Comamos antes de que se enfríe — sonrió ignorando por completo las tormentosas dudas que atacaban al chico.
— ¡Si! — fue su respuesta para levantar el rostro y con ello aplicar la máscara que usaba cada vez que su brillante mente quería jugarle malas pasadas.
"¿Tu... estarías más feliz con Akari a tu lado?"
Esa maldita pregunta que tanto quería borrar de su mente se hacía cada vez más y más presente, aquellas palabras del pequeño, aquellos actos por reafirmar su género, sin darse cuenta Shiota era el mayor obstáculo para el pelirrojo pues este se había prometido mucho antes de que la chica apareciera en la vida de ambos que si alguna vez aquel dulce chico se enamorara... Sonreiría, lo felicitaría, lo apoyaría y sin más... entregaría al amor de su vida a aquella persona que lo hiciera feliz sin importar la daga que clavara en su corazón.
— Adiós, nos vemos mañana en clase— agito la mano en despedida escuchando tras de sí un 'Claro, ten cuidado' una vez fuera del departamento del pequeño sin siquiera regresar la mirada hacia este, escucho la puerta cerrarse y acto seguido él entro al elevador.
Mientras el pelirrojo pensaba "Te amo tanto que no podría quitarte tu felicidad, pero no me detendré hasta que me demuestres que amas a alguien más" su contra parte se deslizaba tras la puerta dejándose caer con la espalda pegada a ella "¡Te gusto mi comida!" era el pensamiento que lo invadía de emoción ignorando que tal vez era él mismo su propio obstáculo.
.
.
— ¡Buenos días mis queridos alumnos! — saludó el profesional tomando asiento en su escritorio (vestido decentemente).
— ¡Buenos días! — saludaron todos al unísono.
— ¡Bien! Comencemos con la asistencia... Akaba...— el sonido de la puerta abriéndose capto la atención de todos los presentes.
— Akabane, ven conmigo ahora— hablo de forma seria aquella voz característica el heredero del director.
— ¿Y para que quieres que vaya contigo, Asano-san? — preguntó con desdén meciéndose en su silla.
— Tendrás que venir conmigo para descubrirlo— fue lo único que dijo soltando una sonrisa socarrona para acto seguido dar la vuelta y caminar por el pasillo, sabía que la curiosidad del sádico era mucho mayor que su arrogancia.
— ¿Eh?... Bien, iré a ver que trama el Señorito de la escuela— se levantó de su silla para caminar fuera del aula dejando a todos con una interrogante en la cabeza pues ninguno entendía la repentina llegado del único hijo del director, de lo que estaban seguros era de que no sería nada bueno...
"Algo está mal... Lo presiento"
— ¿Qué será lo que trama ahora? — resopló resignado el representante de la clase.
— No sé... deberíamos espiar solo para ver qué es lo que trama— excuso la rubia su necesidad de chisme dejando salir una risa diabólica para asomarse por el pasillo y descubrir que...
Sus otros dos profesores yacían en el marco de la puerta de la sala solo para ellos con una expresión indescriptible en sus rostros;
La causa de ello era simple:
El pelirrojo era agarrado fuertemente por el cuello de su camisa
Aquel que lo tenía agarrado era el chico de orbes violetas, que ahora mismo se encontraban fuertemente cerrados.
Los orbes cobres del primero temblaban de sorpresa ante ello, ante el hecho irrefutable de que...
Asano Gakushü, el presidente del consejo estudiantil, el alumno perfecto, el hijo del director, el único que podía hacerle una buena competencia académica, el chico de cabellos no anaranjados sino más bien un color rubio con fresa, ese chico que tanto los quería derrocar... Lo besaba...
Besaba apasionadamente al pelirrojo que estático ante tal hecho no podía siquiera cortar con la invasión que sentía en su cavidad bucal, la sensación de la lengua del otro chocar con la suya lo tenía sin otra opción más que aceptar sin corresponder con aquel beso.
— No.…— un suspiro lastimero salió de entre sus labios al notar como el segundo en su lista tenía a su platónico atrapado entre sus labios.
"Sabía que era algo malo..."
.
.
- Y bien... ¿Qué quiere el Señorito de Kunugigaoka? - habló sin mermar el desdén con el que se refirió anteriormente hacia el mayor.
- Seré directo... Akabane- contestó deteniéndose justo frente a la puerta donde los otros dos profesionales yacían descansando.
- Bien, mientras más rápido escupas tus planes más rápido volveré a dormir sobre mi escritorio ~ - llevando sus manos detrás de su nuca se detuvo justo frente al otro mirándolo con aburrimiento.
- ...- bajó su rostro y empuñando ambas manos suspiró como si con ello tomara el valor suficiente para hacer lo siguiente.
De un rápido movimiento levantó su mentón decidido y clavando sus ojos violetas en los cobres del más ligero tomó el cuello de su camisa.
- ¡Con que quieres pelea! - gritó el pelirrojo afilando la mirada al sentir como era jaloneado haciendo que ambos profesores se levantaran de su lugar y salieran para intervenir con la 'pelea'.
- ¡Que esta sucedí...! - abrió la puerta de par en par esperando encontrar al sádico alumno golpeando a hijo del director más su reprimenda fue callada.
"¿¡Eeh!?"
No podía creer lo que estaba ocurriendo en ese mismo instante.
"Asano Gakushü... Me... ¿¡Está besando!?"
Aquello lo dejó congelado, pues no era para menos, después de todo... ¿A quién se le ocurriría que SU PRIMER BESO fuese con tu rival?
"Detente..."
Pensaba sintiendo la textura de los labios del otro sobre los propios, sintiendo las pequeñas grietas en los labios del contrario por falta de hidratación.
"¡PARA!..."
Gritó en sus adentros cuando comenzó la invasión de su espacio bucal, el sabor fresco de la saliva de aquel que creía su adversario se mezclaba con el suyo, su propia lengua era tocada por el otro buscando que imitará los movimientos que asía, más su cuerpo se negaba a hacer cualquier movimiento.
- Eso es lo que quiero- habló al fin cortando aquel beso forzado.
- ¿Que...? - fue lo único que atino a decir dando un paso atrás.
- Te quiero a ti, eres el único que ha podido enseñarme lo que es perder y por alguna extraña razón... eso me encanta- llevó su violeta mirada hacia un lado intentando calmar los colores que subían a su rostro.
- ¿¡QUE!? ¡NO ME JODAS! ¡DIME DE UNA MALDITA VEZ QUE ESPERAS CON LO QUE ACABAS DE HACER! ¡MOLESTARME!... ¡ESO ES LO QUE QUERÍAS VERDAD! ¡HACERME ENOJAR POR ROBARTE MI PRIMER BESO! - gritó perdiendo la calma mientras sus cejas arrugaban su frente y afirmando el paso que dio en retroceso empuño fuertemente su mano derecha mientras la izquierda se encargaba de 'limpiar' los rastros del robo.
- ¡Te equivocas!... Yo no busco molestarte con esto, yo... De verdad me gustas Akabane y.…- fue cuando se percató de los espectadores inesperados, sí fue ahí donde conoció la mirada asesina del más pequeño del grupo.
- ¡No te creo! - refuto.
- ¡Créelo!... No me importa si hay alguien más en busca de tu amor, se los dejo en claro hoy... ¡Akabane será mío! - con ello volteo la mirada hacia los espectadores y de regreso a los cobres del pelirrojo suspiró, dio media vuelta y se encamino de regreso a su edificio.
- ¡Hey! ¡Regresa aquí hijo de tu maldito padre! - gritó aun exaltado el menor encaminándose justo detrás del rubio cereza cuando fue detenido por el trajeado hombre de gobierno.
- Déjalo Karma, si le haces algo podrían expulsarte y eso no sería bueno para ti- aconsejo un tanto apenado por haber presenciado todo lo ocurrido.
- ¡Suéltame! ¡Acaso no viste lo que ese maldito hi...! - intento zafarse del agarre más fue detenido completamente en seco cuando por fin se dio cuenta que aquel acto fue presenciado por otros.
Ahí estaba el chico al cual intentaba enamorar, parado junto a la rubia que sabía su secreto con el profesor titular detrás de él y el resto de la clase anonadados por aquello... Nagisa lo había visto ser besado por otro.
- No entiendo cuál es el gran alboroto, ¿El que haya sido tu primer beso? Yo bese a Nagisa y no se molestó- rio ingenua la asesina pues ignoraba todos los sentimientos que yacían en medio de todo el caos.
- Si... eso lo sé- susurró zafando su brazo para incorporarse y meter las manos a sus bolsillos.
- ¿Es por qué Asano es un chico? Bueno, las relaciones entre personas de su mismo género son muy comunes ahora...-
- Irina...-
- Además, Asano es lindo... Y no creo que tus padres se enojen si eres homosexual...-
- Irina...-
- Deberías darle una oportunidad-
- Bitch-sensei, podría callarse- interrumpiendo todo aquel monologo entre la asesina y el trajeado donde el pelirrojo se encontraba en medio, la dulce y apagada voz de un dolido asesino nato resonando por todo el pasillo.
- ¿Eh? ¿Por qué Nagisa? Sé que tú no eres gay porque la otra vez me lo dijiste muy seguro, pero podrías apoyar a tu mejor amigo- sonrió con la misma inocencia que continuaba hablando mientras su mejor amigo sentía como su pecho se oprimía... No podía, simplemente no podía intentar cambiar a Nagisa, su profesora acababa de decir en otras palabras que nunca tendría oportunidad con él, el mismo chico tierno se lo había confesado a ella.
- Solo cierre la boca...-
- ¿Por qué? Ella tiene razón, creí que como mi amigo me apoyarías...- lentamente...
- ¿Eh? - atónito volvió su celeste mirada hacia el sádico.
- Si bueno, para que ocultarlo más... me gustan los chicos y esa es la verdad - y de una forma dolorosa...
- ¿En.… serio? -
- Tranquilo Nagisa, no eres mi tipo...- termino de clavar aquella daga que destruiría a ambos.
- ¿Que...? - como si el haber sido testigo de cómo otro besaba al chico que amaba no fuese suficiente ahora tenía al mismo destruyendo lo que tanto le costó admitir.
Era cierto que antes de que se diera cuenta de que gustaba de aquel sádico había tenido una conversación con su profesora de idiomas donde por querer callar las intensivas preguntas de ella termino por gritarle muy seriamente "¡Que no soy gay Irina-sensei! ¡Por favor deje de preguntar lo mismo!".
Él había arruinado su felicidad a lado de aquel pelirrojo que lo volvía loco, que lo sacaba de todas sus expectativas, que le había enseñado tanto y que había estado ahí a su lado sin juzgarlo. Aquel chico que después de una pelea tomo la confianza necesaria para poder llamarlo por su nombre de pila sin honorifico alguno.
- Bueno, esto es aburrido... mejor me voy a mi casa - poniendo esa mascara se dirigió de cuenta nueva al aula de clase pasando entre todos con el mentón en alto y tomando sus cosas camino hacia la salida dejando al pequeño con el corazón en la garganta.
- No... ¡No lo dejare así! - le tomo cerca de 2 minutos darse cuenta que no era lo que quería, que quería luchar por su amor y así tomando valor grito para salir detrás del más alto y aclarar las cosas.
Era ahora o nunca.
Si no quería perder a Karma tenía que alcanzarlo y decirle lo mucho que le gustaba...
No... ¡Lo mucho que lo amaba!
- ¡Karma...! - su boca fue tapada por una fría mano justo en el momento en que alcanzo a visualizar los cabellos rojos de su platónico.
- No sé qué tienes planeado, pero creo haber sido claro al decirlo... Akabane será mío - susurro con voz lúgubre en el oído del menor.
Fue fácil para el dar la vuelta a los papeles pues su sed de sangre y su habilidad nata eran muy útiles.
- Al contrario, no sé qué tipo de persona crees que soy... Pero una cosa te aseguro - movió su dedo pulgar a la yugular del mayor y dando un ligero golpe en la parte trasera de su rodilla derecha sometió al estudiante.
- Pero si de alguien es Karma... Es mío - sin más soltó al horrorizado rubio fresa.
- Vaya, parece que tengo un rival fuerte - rio parándose para encarar al asesino.
- No seré tu rival si aceptas de una sola vez que Karma es mío, te ahorrare la vergüenza de ser rechazado de nuevo - burlo de una forma siniestra impropia de él.
- Jaja, me das risa Shiota... Ya verás que Akabane será mío, además si mal no recuerdo... Tú no eres gay - rio con superioridad.
Si aquel ingenioso chico había sido testigo de todo lo que se dijo después de su partida, ya que tal y como lo tenía planeado se escondió esperando poder usar algo a su favor... Y al parecer consiguió un muy buen material.
- Que no se diga más entonces... Que gane el mejor Asano - sonrió solo como su sed de sangre lo hace hacer.
- Eso haré Shiota - dando media vuelta se dispuso a regresar mientras el otro entraba al viejo edificio.
Adentro todos sus amigos pidieron una explicación pues con sus habilidades fueron testigos de la declaración de guerra que se dio hace unos minutos.
- Lo siento chicos... Yo, quiero a Karma - fue lo único que dijo esperando a que los demás comprendieran sus sentimientos.
- Bueno, ya era hora - el primero en acercarse y calmar el ambiente fue el base bolista que con una palmada en el hombro sonrió dando su apoyo.
Así mismo sonrieron los demás, felices de saber la verdad.
Sin embargo, otra mascara se asomaba entre la multitud, aquella chica de ojos miel sentía su corazón romperse sin embargo ahora sabia quien seria de ayuda para poder quedarse con el asesino.
.
.
Chan ! Chan ! Empieza lo bueno *^* ya veran de que les hablo ;)
Espero les haya gustado el capitulo :3 Sin mas que decir me despido ! :D
Como siempre ya saben que pueden dejar sus reviews :3 me encanta leerlos ;3
CHAO ! ^-^)/
