Capitulo 5
— Así que... te gusta Karma —afirmó con voz juguetona la rubia de ojos azules que sabía los sentimientos del nombrado.
— S-sí, pero no le digan nada por favor... Yo quiero que se enamore de mi por mis propios medios no por que los demás lo influyan — pidió hundiendo su cabeza en sus hombros.
—Sí, sí, si no diremos nada... Y bien ¿Cómo piensas ganarte a Karma? — esta vez fue Maehara el que hablo interrumpiendo a la chica.
— Yo... No lo sé— resoplo cubriendo su rostro con ambas manos haciendo que todos gritaran al unísono "¡Como que no sabes!".
— Tal vez... Deberías dejar que Asano gane — la vocecita de la actriz se abrió paso entre todos formando un silencio muerto.
— Lo siento Akari... No puedo, yo amo a Karma—esa fue la sencilla respuesta de Shiota dejando a todos aún más sorprendidos, la declaración de amor del más pequeño los había dejado atónitos sobre todo con la seguridad que hablo, como si en ello apostara la supervivencia de la misma galaxia dejando a la chica aún más destrozada.
— Y pensar que me dijiste que no eras gay— rio la asesina tomando las mejillas del pequeño haciéndolo sonrojar y chillar.
— N-no lo soy, sí-sólo me gusta Karma— esa fue su 'defensa'.
—Jaja está bien, eso lo mejora todo— rio con más ganas haciendo que los tonos subieran más.
—Na-nagisa... ¿Podemos hablar en privado? — pidió la chica peliverde cortando con aquel momento divertido.
El pequeño asintió con una sonrisa e indicándole que lo siguiera hacia la cancha trasera del recinto dejó que sus demás compañeros volvieran a clase un tanto preocupados por lo que iba a acontecer pues todos y cada uno de ellos conocían el enamoramiento que tenía la pequeña hacia el asesino nato y no sabían que podía llegar a hacer aquella niña. Una vez ahí volteo su cuerpo para quedar frente a la actriz y poder entablar la conversación fuera de la vista de los demás, justo cuando dio inicio a ella un fuerte golpe en la espalda lo hizo soltar un quejido.
La chica lo había empujado hacia la pared externa del edificio para acto seguido tomar las manos de él depositándolas en su cadera y rodear su cuello con sus brazos para soltar un simple "Mucha suerte" y sonreír ampliamente.
El chico atónito y sorprendido sonrió de forma angelical pues la suerte que le brindaban era lo que creía más necesitaba y sosteniendo el peso de la chica agradeció en su interior tener tan buena amiga.
Soltando el abrazo la chica sonrió y tomando la mano de su ingenuo amigo regresaron sonrientes al aula de clase.
"...Lo siento Karma, Nagisa es mío"
Pensó para ella sola sin dejar la sonrisa falsa de lado pues hace un minuto atrás se decidió en mandar un corto mensaje a dos personas que decía lo siguiente "Regresa y observa".
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¿Qué era lo que veía ahí? ¿Porque tenía que dolerle tanto aquello? Después de todo su amigo era hetero y esa 'enana' (como él la llamaba) no era del todo fea...
Entonces, ¿Qué demonios hacia ahí observando el abrazo amoroso y las bobas sonrisas entre esa pareja de 'enanos'?
Le había dicho algo, de seguro algo como...
—Creo que le dijo 'Me gustas' y parece que Shiota respondió 'Y tú a mi', ¿no lo crees Karma? — la voz suave del mayor resonó en su mente, no sabía a qué hora había llegado y se había puesto tras de él, pero de alguna forma la conclusión de las palabras dichas por aquellos dos le parecía correcta...
Su razón y análisis se habían esfumado y no lo dejaban ver la realidad...
—Creí que te habías ido...— fue la única respuesta que pudo escupir bajando su rostro y apretando su bolso escolar.
—Jamás me alejare de ti si me das una oportunidad—susurro de forma cálida.
—¿Y que si quiero estar solo? — contesto amargamente sintiendo como perdía su voluntad al ver adentrarse en el viejo edificio al par.
— Entonces te daré tu espacio, pero recuerda que siempre estaré aquí si me necesitas — continuo...
—¿Que te hace pensar que necesito de alguien? —pregunto perdiendo el brillo de sus ojos y dando media vuelta se dispuso a bajar de nueva cuenta la colina.
—Necesitaras de alguien que te ayude a juntar todos los pedazos que Shiota ha quebrado— afirmo logrando con ello detener por completo al otro.
—Yo te ofrezco eso, déjame ayudarte... Deja que te amé—poco a poco se acercó a él.
— N-no necesito ayuda— balbuceo, aquel chico de cabellos rubios fresa estaba clavando más hondo en la herida que la escena vista le causo.
— Necesitas de mí, yo te puedo dar todo lo que quieras— susurro llegando hasta el chico que luchaba por contener el llanto, estaba quebrándolo.
— N-no necesito na-nada— intento refutar, mas sus fuerzas estaban cerca del infierno.
Sin necesidad de decir nada más el mayor encaro al pelirrojo observando lo vació que se encontraba y tomándolo de la mano lo arrastró consigo al edificio principal.
No pudo refutar...
No tenía fuerzas...
El chico que amaba tenia a alguien más...
Y para él ya no había remedio...
Se prometió que no interferiría si Nagisa se enamoraba y cumpliría su palabra...
Le dolía, claro que le dolía... Pero le dolería más obligarlo a enamorarse de él y descubrir con el paso de los años que no era feliz a su lado. No podía condenar a su primer amor a vivir una vida obligada, no podía poseer algo que no le pertenecía, que nunca le perteneció... Y que nunca será suyo.
Ignoraba todo aquel circo que habían armado aquellos dos...
—Ven conmigo — pidió cuando sintió que el pelirrojo se detuvo pues al fin se había dado cuenta de que lo arrastraba hacia el aula de juntas estudiantiles.
Perdió la noción del tiempo y por ende no sabía cómo es que había logrado llevarlo hasta ahí, no sabía cómo había bajado la montaña y mucho menos como habían pasado por el recinto principal.
—Prometo que no haré nada que no quieras — terminó por decir dejando al otro aún más confundido.
Quiso soltarse, pero al intentarlo su cuerpo simplemente no reaccionó, al contrario de reaccionar se perdió un poco más recordando la radiante sonrisa en el rostro de la persona que más había amado. El mayor simplemente aprovechó aquella debilidad impropia de Akabane para terminar por entrar a la sala donde solo ellos dos estaban y cerrando las puertas tras de ellos se dispuso a enllavarlas y bajar las cortinas mientras el otro se había quedado parado e ido en el limbo.
Sin más miramientos lo volvió a tomar de la mano y haciendo que se sentara en el sillón de 3 personas que yacía en el lugar se dispuso a desabotonar la camisa escolar del chico, para ello tuvo que sentarse sobre el regazo de este poniendo cada pierna al extremo de los muslos del pelirrojo.
Lentamente comenzó a besar las hendiduras de los labios suaves que ese mismo día había probado mientras con sus manos recorría el torso desnudo del mismo dueño. Le encantaba aquella textura suave que saboreaba al mordisquear levemente su labio inferior, sentir aquel cuerpo detallado de músculos en las palmas de sus manos.
Comenzó a subir por la espalda hasta el rostro del otro buscando poder tener un mejor acceso a los deliciosos labios con sabor a leche de fresa y enredando sus dedos en las hebras rojas se permitió entrar en la cavidad húmeda para poder tocar el pedazo de cielo que sintió hace solo un rato.
Ese sabor...
Esa sensación...
Esa humedad...
Era adictivo...
Se detuvo un segundo para poder ver los ojos cobre que lo mataban y poder continuar con todas esas cosas que lo hacían enloquecer... Mas sin embargo se dio cuenta de algo imperativo.
El Karma es algo poderoso...
El hecho de que aquel chico que había besado llevara el nombre de tan dichosa ley lo hacía sentir aún más culpa.
Ahí lo tenía justo como lo quería, podía hacer con el de todo, solo había un problema...
Y ese eran las lágrimas que caían silenciosas de los ojos cobre que le encantaban.
Estaba quebrado y él se había aprovechado de eso...
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- ¡Bien, todos pongan atención! - la eufórica rubia yacía frente al salón donde sus alumnos la escuchaban (extrañamente) atentos.
-Chi-chicos, ¿Qué ha-hacen? - entró al aula de clase acompañado de la chica peliverde percatándose de una cosa...
En la pizarra se leía escrito de una forma infantil, con corazones y estrellas adornando el cartel a base de tiza de distintos colores:
"Plan para ayudar a Nagisa a conquistar a Karma sin que Karma se dé cuenta que lo estamos ayudando para que Asano no gane".
- ¿¡Que no es obvio!? ¡El título de la operación lo dice con claridad! - respondió alegre la chica de cabellos naranjas a la barbilla y ojos verdes.
-E-eso leo, pe-pero porqué un título tan largo- pregunto de nuevo dejando caer sudor de su nuca.
-Porque si, cambiando de tema... ¿Hay alguna razón por la cual tú y Akari estén tomados de la mano? - interrogó con molestia su compañera observando que la nombrada no había roto el agarre desde que entraron al edificio.
- ¿Que? Aahh jaja eso... Sólo fue para entrar al edificio- contestó sonriendo falsamente para después soltar la mano del chico peli azul.
-Aja... - dudosa sólo atinó a acercarse a ambos y jalar al pequeño, después de todo sabía que Karma quería a Nagisa y no iba a permitir que alguien les impidiera estar juntos, después de todo ella misma se había autoproclamado madrina de uno sus hijos (acuerdo al que llegó con la chica gamer a cambio de ella ser la otra de otro de sus hijos) sin importar que la actriz fuese su amiga.
-No me arrastres Nakamura-san, yo puedo caminar- nervioso intentó soltarse de la rubia más fue inútil.
-Cállate y escucha, Karma es... un misterio para nosotros, el único que lo conoce bien eres tú, así que habla y dinos todo lo que sepas de él para así poder ayudarte- esta vez fue la aprendiz de la seductora asesina que se acercó al chico que al ser soltado tomó asiento en la banca frente a la pizarra.
- ¿Todo? - preguntó sonrojado aceptando la ayuda de sus compañeros.
- ¡Sí, todo! - agregó la representan femenina de la clase.
-Está bien...-suspiro acomodándose mejor con todos atentos a lo que iba a decir.
-Cuando conocí a Karma la primera palabra con la que puede describirlo fue...- comenzó.
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Se encontraba contra la espada y la pared, quería detenerse al verlo tan vulnerable, pero al mismo tiempo tenía unas ganas inmensas de continuar besando y tocando aquel cuerpo que quería devorar.
- ¿Porque te detienes? - al fin después de tanto tiempo escucho la grave voz de Akabane, pero hubiese deseado nunca hacerlo.
Su voz no era la misma, no tenía ningún tono de burla, ningún signo de vergüenza, ningún titubeo, nada.
Era como si un interruptor hubiese apagado la voluntad del pelirrojo, no parecía él, era como si el chico fuese nada más que una simple muñeca.
-Te dije que no haría nada que no quisieras- respondió tirando sus ganas de seguir con todo para bajar de la posición en que estaba.
-No eh dicho que no quiero...-
-Pero tampoco has dicho que si- interrumpió dándole la espalda para arreglar sus ropas.
- ¿Porque no habría de querer? - la misma voz automática salía de sus labios.
-Tócate la cara y tendrás tu respuesta- respondió resignado pues sabía que al hacerlo despertar del trance en que estaba perdería la oportunidad de seguir probando al sádico.
- ¿Lo dices por las lágrimas? -
Silencio fue lo que se plantó en la habitación.
Gakushü estaba seguro de que no se había percatado de ellas, sin embargo, esa respuesta lo heló.
- ¿Es normal no? Después de todo acabó de ver a mi primer amor en brazos de otra...- respondió con duda bajando su mirada aún sentado en la misma posición en que lo dejó el rubio fresa.
-Así que... ¿Porque no aprovechas mi vulnerabilidad? No importa que pase, nada cambiará el hecho de que Nagisa tiene a alguien más... No cambiaré eso, se veía feliz con ella...- pesimista daba su resolución 'lógica' ante el dolor que sentía.
Seguía sin poder ver la realidad clara...
-... ¿Me estás pidiendo que continúe? - preguntó asombrado volviendo a ver al pelirrojo.
Sentado frente a él en aquel sofá yacía con la mirada vacía el chico mostrando una imagen irresistible para su persona. Tenía el hombro derecho descubierto mientras el otro aún poseía la camisa blanca y su suéter negro mostrando el pecho que subía y bajaba al compás de sus respiraciones y daba una vista exquisita de sus abdominales, por otro lado, el pantalón permanecía aún cerrado pero las piernas de este formaban un perfecto ángulo de 45 grados mostrando inevitablemente su hombría aún cubierta.
Tragó con dificultad, era como poner un bufete frente a un mendigo hambriento.
La conciencia...
El deseo...
- ¿Y bien? - retó el menor.
-... ¡Diablos! - no pudo más, su deseo ganó.
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-...despreocupado, siempre ha sido así, recuerdo verlo sentado al final de la fila en la esquina derecha, jugando o con los audífonos puestos. Fue una gran sorpresa para mí, y para todos, cuando sus notas en los primeros exámenes fueron casi perfectas, ninguna de ellas era menor de 95 puntos...- relataba con una sonrisa y gestos involuntarios los recuerdos que guardaba de su platónico.
-...aun así nunca dejé de creer que era despreocupado, y eso me daba un poco de envida. Cuando mi madre era 'sensible' con el tema de mi género yo jamás podía hacer lo que él, hubo veces en que me frustraba el que Karma tuviera tan buenas notas sin necesidad de esfuerzo...-recordó con tristeza aquello.
- ¿Puedo preguntarte algo? - interrumpió el Ikemen de la clase sentado a su lado.
- ¿Porque razón comenzó a gustarte Karma? - atentos todos a la respuesta que daría el asesino nato fijaron sus miradas ansiosas sobre él.
-Yo... Te estaría mintiendo si te diera un hecho concreto Isogai-kun, realmente no sé porque... simplemente así fue- respondió suavizando la mirada mientras sonreía de forma pacífica y sus pómulos de tornaban de un sutil rosado.
Un silencio cómodo y sonrisas emocionadas se hicieron ver, conocían que al pequeño le gustaba el sádico hasta lo habían escuchado decir 'Yo lo amo' de su boca, pero esa expresión tan hermosa les había aclarado la magnitud que esas palabras significaban para él.
Lo amaba, sin decir más, sin necesidad de explicar nada más...
Nagisa amaba, ama y podrían jurar que amará siempre a Karma.
- ¡No puedo seguir guardando el secreto! - rompió el silencio agitando sus manos en un intento de calmar las lágrimas emoción.
- ¿Cuál secreto? - pregunto secando un par de lágrimas de felicidad la chica amante de los insectos.
-Que Karma tam...-
- ¡No puedes decirlo! - tapó velozmente la boca de la rubia.
-Karma nos pidió que no lo dijéramos- susurró la morena para que sólo ella escuchará.
- Kanzaki; Nakamura, si ustedes saben algo deberían decirlo- dijo Kataoka con las manos en la cadera acercándose a las dos.
-Nosotras... no podemos, Karma nos pidió que no dijéramos nada- habló cuando su boca fue liberada de la gamer llevando su mirada hacia el suelo.
- ¿Karma... les dijo algo? - preguntó con interés parándose de su lugar.
-S-sí, pero no podemos decirte Nagisa-kun- respondió apenada la morena.
-Sobre todo a ti...- completó creyendo haberlo dicho sólo para su persona, sin embargo, los finos oídos desarrollados del menor a causa de las experiencias con su progenitora percibieron aquello.
- ¿Es algo sobre mi cierto? ¡Vamos díganme que es lo que les dijo! ¡Necesito saberlo! ¡Asano podría quitarme a Karma! ¡Díganme por favor! - desesperado fue acercándose a ambas chicas en busca de respuestas.
Aún no se percataba de lo que la actriz había causado...
Aún no se daba cuenta que mientras él buscaba respuestas con sus antiguas 'enemigas' estaba perdiendo contra aquel chico...
Karma con ideas erróneas volteaba la partida a favor de Asano.
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Fue tan veloz al volver a su posición inicial que no se percató que mientras él besaba y tocaba el cuerpo ajeno con locura, el otro ni siquiera de inmutaba en cerrar sus cobres ojos.
No sentía, no quería sentir aquello.
Quería al pequeño niño dulce y amable en lugar de aquel chico.
Pero la imagen de él siendo abrazado por una chica que claramente quería lo suyo y del otro aceptando gustoso el acto lo tenían destrozado.
Quería olvidar aquello.
Borrar la imagen por completo.
Así que dolorosamente comenzó a dejarse llevar. ¿Porque rechazar a alguien que quería hacerlo feliz? No había razón aparente según su perspectiva, no tenía por qué sufrir, después de todo Nagisa era su amigo y más que eso lo amaba. Si la felicidad de la persona que amaba estaba con alguien más, el simplemente lo apoyaría y sepultaría el amor que le tenía.
Cuando el presidente del consejo comenzó a sentir que el pelirrojo aceptaba sus besos se permitió acomodarse más sobre las piernas de este provocando que sus caderas chocaran con el cinturón del menor.
Separando el beso con dificultad para respirar tomó fuerza para lo siguiente, si quería borrar el dolor tenía que avanzar.
-No esperes gentileza de mi parte- habló afilando la mirada para tomar las piernas del mayor y poder recostarlo en aquel mueble, posicionándose así entre ellas.
-No esperes más que esto de mi- continúo mirando fijamente los ojos violetas del otro.
-Y sobre todo no lo confundas, no te amo, no te 'hare el amor'- aclaró con muecas de desdén, ante todo.
-Sexo es lo que es, nada más- sentenció con voz y mirada fría.
Eso sería, nada más.
Estaba seguro de que la única persona con la que realmente haría el amor sería su tierno peli azul.
Pero su realidad era otra... Nagisa era hetero y tenía a Akari.
Aquel mensaje que envió la chica le hizo presenciar la 'realidad' de las cosas. Nagisa no era suyo y jamás podría amarlo por completo.
- Está bien- aceptó y rodeando el cuello del pelirrojo con sus manos continuó con el beso apasionado.
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-Lo siento no podemos Nagisa- disculpó la chica.
- Se lo prometimos a Karma- completo la rubia.
- Por favor chicas- pidió con voz débil empañando sus celestes orbes.
-Lo sent...-
-Karma también te ama-
- ¿Qu-que? - sorprendidos todos volvieron a ver a la chica que habló sin imaginar que ella sabía aquello.
-Él te ama, me lo contó todo el día que llegó a mi casa- sonrió la trenzada feliz de decir lo que sabía.
-Me... ama- lentamente su rostro se llenó de sonrisas, sus ojos, sus labios, ambos expresaban la emoción que lo llenaba saber que era correspondido.
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-Aahh...- gimió con dolor el ojos violetas al sentir dentro de su cuerpo al pelirrojo.
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- ¡El me ama! - gritó con emoción ante la completa verdad.
No imaginaba lo que sucedía en ese instante.
Claro que Karma lo amaba, lo amaba tanto que prefería enterrar sus sentimientos con aquello a quitar la felicidad que inundaba a la 'pareja'.
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-Más...más...- pedía el rubio fresa entre suspiros.
"Lo siento Nagisa, no puedo quitarte tu felicidad así que intentaré arrancarte de mí..."
Pensaba sin parar el acto carnal.
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El pequeño no podía dejar de sonreír, inclusive un par de lágrimas habían resbalando por sus mejillas. El chico que amaba lo amaba a él también. Su amor era correspondido y la felicidad inundaba su pecho.
Se sentía eufórico, podría en ese mismo momento ser golpeado y su rostro no perdería el brillo ni el color que se había instalado. No existía nada en ese momento que lo hiciera borrar aquello.
-Entonces... ¡Tenemos pareja nueva! - gritó emocionada la dulce niña de ojos verdes y cabello ondulado siendo coreada al instante por gritos de emoción y pequeños saltitos de las chicas del aula.
-A-aún no lo somos- sonriendo se encogió de hombros apenado por las reacciones de sus amigas.
- ¡Pero lo serán, se casarán y tendrán hijos! - desde el fondo del salón la inteligencia artificial sonreía con entusiasmo mientras su pantalla era adornada por flores.
-N-no creo que eso sea posible, Ritsu- habló esta vez el Ikemen en referencia a lo último.
- ¡Claro que se puede! Estuve investigando y en los últimos años ha habido casos de chicos embarazados, la información dice que son un porcentaje de 11.23% de la población masculina que puede engendrar hijos, ¡Te imaginas Nagisa! ¡Un hijo tuyo y de Karma! ¡Un hijo sanguíneo! ¡Podríamos hacer el examen para determinar si estás dentro de ese porcentaje! ¡Aquí tengo la información de los hospitales en Japón que realizan el examen! Tienen un nombre médico muy largo, pero lo abrevian como 'Doncel' ya que los chicos son de complexión fina- atacó hablando con rapidez y enseñando a la vez toda su investigación sobre el tema dejando sorprendidos a los demás que inevitablemente soltaron unas gotas de sudor tras su cabeza.
-Gra-gracias Ritsu, pero no e-es necesario- intentó calmar a la IA sin embargo está sólo se trasladó al móvil de su amigo.
-Aquí te dejó la información - guiñó su ojo provocando un sonrojo más notorio en el asesino que resignado acepto.
- ¡Bien! Ahora hay que planear la forma en que ambos se confiesen- habló la rubia de coleta comenzando a borrar la pizarra.
- ¡El plan se llamará "Operación pareja nueva"! - gritó efusivamente recibiendo un '¡SI!' de parte de las chicas.
-Mira el lado bueno, al menos el título es más pequeño que el anterior- ánimo el beisbolista sonriendo hacia su amigo peli azul.
El otro sólo asintió guardando su celular para observar como sus amigas ideaban su plan. Tenía el apoyo de sus amigos, el de su madre, su platónico lo quería de igual manera...
Sonrió de nueva cuenta. Se sentía feliz.
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El olor llenaba la habitación, ese olor innegable.
-Aahh...- soltó cansado una bocanada de aire sintiendo como el pelirrojo salía de él.
Con los ojos nublados se incorporó para poner presión en el pecho agitado del menor haciendo que cayera de espaldas sobre el sofá. Posando su mirada en el aún erecto miembro del chico continuó dejándose llevar.
No pudo evitar gruñir al sentir la fría saliva envolver su extensión, no podía negar que se sentía bien, era humano y un adolescente después de todo.
Con un par de movimientos más el presidente paró con la felación para posicionarse sobre el pelirrojo, de tal manera que el mismo pudiera auto penetrarse.
-Aarrmm...- sentándose sobre el chico prosiguió.
El placer que sentía con aquello no podía negarlo, sin embargo, una sola cosa ocupaba su mente.
No era su Nagisa.
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- Podrían explicarme como es que la clase se convirtió en un programa de citas- preguntó el agente sobando sus cienes.
-Vamos Karasuma-sensei, no ve que Nagisa está enamorado- alentó su alumna colgándose de su brazo.
-Está bien-suspiro para zafar a la niña de ojos verdes y salir de ahí.
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Sintiéndose al borde de su aguante el pelirrojo quitó de encima de él al rubio que minutos atrás había terminado de soltar su semilla entre sus manos para así poder liberar la propia.
No habló, ni siquiera lo miró, simplemente se limpió con la camisa del mayor y salió de la habitación cuando terminó de arreglar sus prendas regalándole al otro una última frase.
"No se repetirá"
Y con ello se fue dejando al hijo del director con un sentimiento de culpa que jamás experimentó.
-Lograste lo que querías no, desvirginaste al demonio que te gusta- de pronto la voz conocida salió del armario.
-Cállate...- silenció terminando de arreglarse.
-Como quieras... Ten, aquí está grabado todo, así como lo pediste... Al menos tengo la satisfacción de haber sido yo quien te la quitó a ti- con eso último el chico de peinado mohicano salió de la habitación dejando sólo al otro.
Tomando aquella cámara reconsidero lo que había planeado antes, justo cuando caminaba con el pelirrojo mando un mensaje al castaño pidiendo que grabará todo lo que sucediera para utilizarlo después...
-...Lo siento Karma- se decidió.
Al llegar a su casa le contó todo a su madre la cual emocionada gritó y de nueva cuenta ofreció su incondicional apoyo.
Esa noche durmió tranquilamente sin pensar que mientras él dormía su opuesto pasaba la noche en vela...
Se sentía una escoria, se había acostado como un simple vulgar con una persona por la cual no sentía nada y todo porque no había podido enfrentar el dolor que sintió. No había vuelta atrás, regaló sin pensarlo su primera vez.
-Me arrepentiré de esto...- sacando su celular mando un mensaje a su tío: "Avisa a mamá de mi condición".
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D: kha ! QUE PASO KARMA !? D:
pfff u.u espero les haya gustado :3 jejeje el poco de KaruAsa (les soy honesta... no me gusto mucho escribirlo xD pero tenia que hacerlo *U* la inspiracion me ataco de esa forma para este capitulo)
como siempre son libres de dejar sus REVIEW :3 yo amo leerlos :3
CHAO ! ^-^)/
