La siguiente historia es una traducción del fanfic I Leave You, My Pride de la autora WildRhov, todo el crédito le pertenece única y exclusivamente a ella, yo sólo pedí su autorización para traducirlo al español
Hiro Mashima es el dueño de Fairy Tail. Todo esto es por mero entretenimiento.
Capítulo 2: Un Contrato Por Accidente
Un brillo chispeante envolvió a Lucy. Se sentía ligera, como si flotara. Durante unos segundos, pudo ver la tierra a la que estaba a punto de llegar, la misma quebrada con una ligera cascada. Sin embargo el cielo se veía diferente, más nublado. Definitivamente era un día diferente. El tiempo parecía detenido mientras sentía la tierra firme bajo sus pies. Luego el agua volvió a caer, oyó los pájaros cantando y sintió la niebla en las mejillas. También pudo sentir la falta de energía en este mundo. Podía sentir su propia energía ser drenada.
– Es como si Earthland tuviera hambre de probar los cielos y quisiera devorarme – susurró.
– De hecho, es así –
– ¡Kyaa! – Con una sacudida, Lucy miró hacia atrás y vio a la maid de pelo rosa – Virgo, ¿qué estás haciendo aquí? –
– Vine para ayudar a Leo como mi castigo –
– ¿Ayudarlo? –
– A ella –
– ¿Eh? –
– A ti –
Lucy sintió una vena latirle en la frente antes de darse cuenta de lo que Virgo decía. – Oh, cierto. Soy... soy Leo el León ahora –
Observó la llave del león... su llave. El dolor de perder a su querido amigo volvió a ella, pero ahora, también sentía un poco de determinación. Loke le dijo que viviera y que no lo olvidara. Ella honraría su memoria y su sacrificio sirviendo en su lugar.
– Aún así – Lucy decidió – no me llames Leo aquí. La gente va a cuestionar eso, y no quiero que mis amigos lo sepan todavía –
– Puedo llamarte León–
– No, eso es prácticamente lo mismo – suspiró.
– ¿Reina? –
– ¡Por supuesto que no! ¿Por qué no princesa? como lo haces normalmente –
– Lucy Heartfilia era mi dueña, mi princesa. Tú no eres mi dueña. Eres Leo el León, la Líder del Zodiaco Eclíptico, Reina de las Bestias,… –
Lucy se encogió bajo todos esos grandiosos títulos. – No es de extrañar que Loke fuera un poco presuntuoso. Entonces llámame líder –
– Como desees, Líder –
– De acuerdo. Entonces, vamos a caminar de regreso a Magnolia – Lucy llevó su mano automáticamente para alcanzar sus llaves cuando se quedó paralizada – Oh... es cierto. Supongo que ya no puedo llamar a Plue para que camine conmigo como hacía siempre –
– Es cierto, Líder – confirmó Virgo – No tienes contratos ahora, ni puedes hacer otros nuevos. Puedo ponerme un collar de perro y una correa, si eso te hace más feliz líder –
Lucy se encogió ante el anhelo en la voz de Virgo. – N-no... está bien, de verdad –
Lucy volvió a Magnolia y rápidamente se dio cuenta de que unos pocos días deben de haber pasado durante ese corto tiempo que estuvo en el Mundo Espiritual. Cuando llegó a su casa, fue recibida por Natsu quien corrió directamente hacia ella casi tan pronto como se abrió la puerta principal.
– Lucy, ¿dónde has estado? – el Dragon Slayer de cabello rosa gritó, envolviéndola en un fuerte abrazo – Te buscamos por todas partes. Seguí tu olor en el bosque, pero se desvaneció. ¿Estás bien? – De repente la soltó y se apartó rápidamente – ¿Por qué hueles tan diferente? –
– Champú diferente – ella mintió rápido. Mierda, ¿realmente puede oler que he cambiado? – Natsu, ¿qué día es hoy? –
Él seguía mirándola vacilante y ella vio como su nariz seguía tratando de descifrar que tipo de cambio había ocurrido en ella. – Es jueves. El funeral es en dos días. Todo el mundo ha estado esperando para hablar contigo, averiguar qué fue exactamente lo que pasó, pero te desvaneciste –
– Tal vez eso fue algo bueno – murmuró. Lo último que quería era volver a vivir lo que le sucedió a Loke.
– Algunos dijeron que podrías haber salido de la ciudad. Otros dijeron que podrías haber hecho... algo drástico – Tragó saliva por el miedo a perderla, y Lucy vio la preocupación que debió de haberlo atosigado por días – No te vas a ir, ¿verdad? –
Lucy supo que su cara se estremeció al oír la pregunta. Por un momento, se debatió acerca de decírselo. Natsu era su mejor amigo, el chico que la trajo a Fairy Tail. Se merecía saberlo. Sin embargo, también sabía que si le decía algo, él iba a luchar en contra de esa decisión. En este momento, ella todavía tenía que llorar, no discutir. Además, no tenía ni idea de cómo decírselo a él o a los demás. Y no estaba tan segura de si quería que Fairy Tail se opusiera al cambio. Ella creía firmemente que debía asumir los deberes de Loke como penitencia por no haber sido capaz de salvar su vida. Así que se decantó por una mejor opción: evitó la pregunta.
– Natsu, hoy voy a estar muy ocupada. Mañana voy a ir al gremio a hablar con todos, ¿de acuerdo? Sólo necesito un poco de tiempo a solas –
Todavía se veía preocupado, pero asintió y se fue por la ventana. Luego Lucy fue al centro de su sala de estar y miró a su alrededor. Rara vez realmente miraba su casa, la colocación de los muebles, el color de las alfombras del piso, la forma en que la luz entraba por la ventana y las marcas de arañazos que todavía estaban en la pared desde la vez en que Happy afiló sus garras.
– Voy a tener que dejar todo esto atrás, ¿no? – susurró.
– No, en absoluto – Virgo le informó – La mansión del león es bastante grande. Mi hermano era conocido por llevar artículos del mundo de los humanos todo el tiempo. Si Líder quiere, puedo comenzar a empacar sus cosas y las trasladare a la mansión –
Lucy miró a su alrededor otra vez. – No, sólo algunas cosas. Quiero llevarme mis historias, por lo menos, y las cartas a mi madre. Tal vez mi ropa... No, supongo que tendré ropas celestiales cuando viva en el Mundo Espiritual. No necesito de mis muebles, y probablemente le dejaré mis libros a Levy. Voy a vender lo que pueda y utilizar el dinero para pagar por el mantenimiento regular de las tumbas de mis padres – Suspiró de nuevo al caer en cuenta de la verdad de la situación – Es como la planificación de mi muerte. Tal vez debería escribir un testamento. Al menos, tengo que escribir una carta para explicarlo todo a todos. Realmente no creo que les pueda decir la verdad. Van a tratar de convencerme de que no vaya, y si alguien hace eso... No estoy tan segura de que vaya a ser capaz de irme – confesó la rubia con un suspiro.
Virgo inclinó la cabeza hacia un lado. – ¿Líder se arrepiente de convertirse en el León? –
– Todavía no estoy segura – admitió – No lo he asumido aún. Yo sólo sé que no estoy lista para decir un adiós apropiado. Es cobarde, pero creo que es mejor dejar atrás una carta. Así puedo escapar después del funeral y no tener que ver a nadie llorar por mí, ni oírlos gritar que no me vaya. Un león cobarde – se rió con tristeza – También necesito encontrar a un buen dueño. Ni siquiera sé por dónde empezar. Ya no hay muchos magos celestiales en Fiore, y no confío lo suficiente en ninguno para entregarle todas mis llaves... especialmente la mía – Se estremeció al pensar que su llave terminara en manos de alguien como el Duque de Everlue o Karen Lilica – Ese debe ser mi objetivo principal, pero... pero en este momento de verdad quiero arreglar mi propia vida – decidió con un profundo suspiro mientras miraba alrededor – Y mañana quiero pasar el día con todos en el gremio. Al día siguiente será el funeral de Loke. Sin embargo, después de eso... sí, después de eso, entonces podré encontrar a la persona adecuada –
Eso fue lo que se dijo, sin embargo, como Virgo empacó sus cosas, Lucy no podía concentrarse. Terminó sentada junto a la ventana, mirando hacia el río y viendo a los barqueros ir arriba y abajo del canal. Miró las nubes blancas en el cielo, las aves volando en bandadas, como si no fuera a ver esas cosas otra vez. Vio a una familia paseando frente a su edificio, una madre y un padre con un niño pequeño tomado de las manos de ambos padres. Una lágrima resbaló por su mejilla. Ella solía soñar con encontrar el amor, casarse y formar una familia. Eso ya no era una opción.
Eso también hizo a Lucy pensar en un hombre.
– Virgo, voy a salir – gritó mientras agarraba automáticamente su llavero y lo sujetaba a su cinturón. Hizo una pausa y miró las llaves. Era un hábito el simplemente tomarlas antes de ir a ninguna parte. Ahora, se dio cuenta, era inútil. De todos modos no podía llamar a ninguno de ellos – Sin embargo, tengo que vigilarlos por ahora – se dijo, y luego se dirigió fuera de su apartamento.
Caminó rápidamente por las calles. Todo el tiempo se preguntó en silencio si sería capaz de caminar por esta calle otra vez. Vio una panadería que siempre había querido probar y se preguntó si alguna vez tendría la oportunidad. Observó en la ventana de una tienda un libro, que era parte de una serie de romance que había tenido la intención de leer pero nunca encontró el tiempo. Pasó por una tienda de zapatos donde había visto unas botas de cuero que deseaba poder permitirse y por las que se había lamentado con Levy por no tener dinero hace apenas una semana. Había tantas cosas que siempre había soñado con hacer pero nunca tuvo el tiempo. Ahora su tiempo estaba muy limitado. Justamente a lo que estaba a punto de renunciar comenzaba a pesar sobre ella más y más.
Finalmente llegó a un apartamento en una zona barata de la ciudad. Probablemente era la única zona en Magnolia donde ver a un hombre medio desnudo de pie sobre el techo no provocaba que los vecinos se alarmaran.
– Hey Gray – Lucy llamó, protegiéndose los ojos del sol mientras miraba al mago de hielo en medio de algún extraño tipo de entrenamiento – ¿Puedo hablar contigo? –
– Lucy – gritó en estado de shock – ¿Dónde has estado? Ahora bajo. Puedes subir –
En el momento en que ella subió las escaleras y alcanzó su departamento, Gray abrió la puerta. Ella entró y dio un rápido vistazo alrededor. El lugar nunca estuvo muy limpio, pero nunca totalmente desordenado, no como la casa de Natsu. Era bastante básico, con un mínimo de muebles lo suficiente para un soltero, rara vez había polvo o basura, algunas pesas dispersas, algunos libros, pero toda una explosión de ropa. También, el lugar casi siempre estaba frío, por lo que Lucy se dirigió automáticamente al termostato para bajar el aire acondicionado.
– Voy a preparar té – Gray ofreció, agarrando la ropa y tirando de ella conforme avanzaba.
– No, no voy a estar mucho tiempo – dijo
– Natsu se estaba volviendo loco porque desapareciste –
Ella bajó la mirada hacia los anillos de sus dedos. – Sí, lamento eso. Algo ocurrió. Mira, Gray... tengo que pedir disculpas –
– Yo no fui el que destruyó el gremio porque no te podía oler en ninguna parte –
– No – se rió, era capaz de imaginar a Natsu haciendo algo tan drástico. Le dolía preguntarse lo qué podría hacer Natsu cuando se enterara de que ella iba a dejarlos a todos para vivir en el Mundo Espiritual – Quiero decir cuando te culpé por la muerte de Loke. No fue tu culpa. Yo estaba totalmente fuera de lugar y no debí haber dicho una cosa tan cruel –
Gray se acercó y ella se preocupó de repente cuando él caminó frente a su cuerpo. – Lucy – dijo suavemente.
Ella tragó con fuerza mientras él se inclinaba, más y más cerca de su cara... y le plantó un beso en la frente. No era exactamente lo que ella pensó que iba a hacer, pero aún así fue un poco sorprendente. Eso hizo que sus mejillas se sonrojan con violencia.
– Yo sé que estabas herida. Necesitabas arremeter contra alguien. No soy tan estúpido como para tomar algo como eso por ofensivo. Estabas triste y con mucho dolor. Quiero ayudarte con cualquier dificultad por la que pases, incluso si eso significa ser tu saco de boxeo –
– Aún así fue infantil – ella hizo un mohín, mirando lejos de la intensidad de sus ojos azules – Eso no le habría gustado a Loke. Él confiaba mucho en ti, Gray. Yo… confío en ti – Ella bajó la mirada y sus ojos se posaron en las llaves de oro y plata – Si hago algo mal, tengo que lidiar con eso por mi cuenta. Tengo que asumir la responsabilidad, no empujarla sobre alguien más. Eso es lo... lo más correcto que se puede hacer – Con sus puños apretados, ella sintió la frialdad de los anillos en sus dedos – Tengo que vivir con las consecuencias de mis acciones –
– Tu no eres culpable – Gray le aseguró, apretando sus hombros.
– Ya no importa quién tenga la culpa. Lo hecho, hecho está –
Aunque esta clase de aceptación era emocionalmente sana, Gray oyó algo más en su voz, un tono fatalista que lo preocupaba. Vio como Lucy desvió la mirada hacia la ventana. Podía ver los problemas que se reflejaban sobre su rostro, haciéndola apretar la mandíbula y fruncir el ceño, con lo que se formó una línea rosa sobre sus párpados mientras luchaba contra las lágrimas. Él la observaba desde el centro de la habitación, dándole espacio para ordenar sus emociones.
– Oye Gray – dijo de forma distante mirando hacia el cielo azul a través de su ventana – Si algo llegara a sucederme y tuviera que poner mi vida en manos de otra persona, ¿quién sería la mejor opción? –
– Yo – respondió al instante.
Lucy puso los ojos un poco. – Lo digo en serio –
– Yo también – dijo con severidad.
Ella lo miró como si lo desafiara. – Si tuviera que poner mi vida en tus manos por el resto de tu vida... –
– Aún mejor – sonrió. Cuando vio que sus rápidas respuestas eran frustrantes para ella, Gray suspiró suavemente – Lucy, no soy un idiota. Puedo ver que algo te está pasando, y por tu cara, no quieres hablar de ello todavía. Sea lo que sea, cualquier cosa en que estés metida por la muerte de Loke, te voy a proteger –
Ella arremetió: – ¿Incluso si es por el resto de tu vida? –
Gray se acercó a ella, se puso de pie justo en frente de la rubia y miró firmemente hacia abajo a los ojos marrones. – Te juro que te protegeré, Lucy... por todo el tiempo que yo viva –
Lucy de repente sintió un calor que surgió de su lado. Ella respiró hondo y miró las llaves. Una estaba resplandeciendo e instintivamente supo cuál. Colocó su mano sobre el anillo de llaves para ocultar el brillo de él, entonces tragó saliva al darse cuenta de que acababa de hacer un contrato con - de toda las personas - Gray Fullbuster.
– Lucy –
La profundidad de su voz aireada la sobresaltó. Ella dio un paso hacia atrás, de repente aterrorizada de él.
– No huyas – ordenó.
Ella se sorprendió de que su mando obligara a sus pies a que no se movieran. Esto sólo confirmó los temores de Lucy. De alguna manera, sin siquiera Gray darse cuenta, habían hecho un contrato. Sus órdenes debían de ser obedecidas. Ella sintió esa verdad como si fuera un hecho innegable de su existencia. Él era su dueño y tenía que obedecer sus deseos.
Gray envolvió sus brazos alrededor de ella, quien se quedó tiesa en su abrazo. – Sé que todavía estás desgarrada emocionalmente por todo esto. Había... rumores acerca de ti y de Loke –
– Esos no eran ciertos – le espetó ella, pero su voz se desvaneció mientras que su respiración se aceleró.
– Eso es bueno – se rió nerviosamente el moreno – Me preocupaba que tal vez ustedes dos... no, no importa – murmuró, dejando pasar el tema en caso de que le causara dolor o congoja – Sé que es un mal momento... –
– Por favor, no digas eso – susurró la chica con los dientes apretados. Todo su cuerpo estaba temblando, deseando poder escapar, pero su mandato anterior frenaba sus pies.
Gray miró como su cuerpo se tensaba. Sin embargo, su determinación no vaciló. – Lo siento, pero tengo que hacerlo –
– Gray... – Sintió el pánico creciendo rápidamente.
– Me gustas, Lucy –
La tensión en sus músculos desapareció, y ella casi se sintió como si cayera al suelo.
– Me gustas mucho – sonrió, acariciando su rostro aturdido – Así que si alguna vez estás en problemas, ven a mí. Los enfrentaremos juntos –
Él sonrió ante el shock en sus enormes ojos. Sabía que era repentino, era un terrible momento, pero había guardado esos sentimientos durante demasiado tiempo. Ahora al menos ella lo sabía, y podía evitarlo o – con suerte – acudir a él por confort.
La cabeza de Lucy cayó. – No me lo estás poniendo fácil – susurró en voz tan baja, que no estaba segura si él pudo oírla. Sin embargo, el oír su confesión la hizo sonreír. Tendría que decirle a Mirajane. Ella sabía que la peliblanca tenía unas cuantas apuestas sobre quién sería el primero en confesarse, Natsu o Gray. Lucy tomó una respiración insegura y levantó los ojos – Tomaré tu oferta – dijo ella, sabiendo que ahora ya no tenía otra opción. Ella y Gray tenían un contrato – Voy a hablar contigo después del funeral. Estaré bien hasta entonces –
– Déjame saber si algo pasa – insistió. Entonces el chico se inclinó y la besó en la mejilla.
Lucy tragó saliva y asintió con la cabeza, permitiéndose una sonrisa vacilante que se negaba a ser enterrada bajo todas sus preocupaciones. Entonces ella se alejó, cruzó la puerta y se dirigió de nuevo hacia la multitud de la calle. Con el tiempo llegó a su casa y vio que Virgo tenía casi todo empacado.
– ¿Mi ropa también? – Lucy se dio cuenta – Yo había planeado deshacerme de ella –
– A mi hermano le gustaba tener ropa humana alrededor – la pelirrosa le dijo – Pensé que Líder podría encontrar consuelo en la ropa también –
– Supongo que ya empacaste mi ropa interior – Lucy murmuró.
Virgo se inclinó rígidamente – Traje dos cambios de ropa interior para Líder, y también dos trajes más. Las ropas celestiales te ayudarán durante tu estancia en el mundo humano. Voy a aceptar el castigo si la ropa que traje no te gusta –
Lucy miró a los dos conjuntos. Uno de ellos era similar al vestido estilo traje que actualmente llevaba, el otro era negro puro, muy conservador, e incluyó un sombrero con un velo negro. Ropas funerarias.
– Los usaré – decidió – Ahora tengo que resolver quien recibirá mis cosas –
– ¿Eso incluye las llaves celestiales? –
Lucy miró la colección de llaves de oro y plata. – No, ya tengo un nuevo dueño. Él no es un mago celestial, pero Gray se hará cargo de todos nosotros –
– ¿El estríper? – Preguntó Virgo, luego inclinó la cabeza hacia un lado con duda – ¿Esto es un castigo? –
Lucy tuvo que reírse de eso. – Tal vez sea así, Virgo. Tal vez sea así –
Perdoooooón! tuve mucho trabajo por eso no pude seguir, pero el lado bueno es que estoy de vacaciones así que actualizaré diario o cada tercer día si la traducción es muy larga XD
Bueno, creo que ya va tomando forma de que va esto, no creen?
Gracias por sus comentarios, me hacen feliz y a la autora también la agrada saber su opinión.
Bueno, mañana seguiré
